Antiguo 06-ago-2018, 10:36   #1
Todoynada14
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Predeterminado "Seduce a mi mujer". Experiencias reales

Buenos días.
Abro este hilo en charlas porque estoy interesado en conocer experiencias reales en el juego de "seduce a mi mujer".
¿Hay algún cornudo o aspirante que le haya pedido a otro tío que lo haga?
¿Hay algún corneador al que le hayan hecho una propuesta seria en estos términos?? ¿Como se ha dado??
Siempre parto de la premisa de que la mujer no está al tanto de estos tejemanejes...
Un saludo
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Antiguo 06-ago-2018, 23:32   #2
sagalo
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Seré yo el primero en contestar en tu hilo, lo cual me resulta todo un honor, vaya eso por delante.

En alguna ocasión he sido corneador. Sinceramente, casi siempre de forma casual, no buscada expresamente y quizás por eso mismo siempre han resultado experiencias gratificantes creo que para todas las partes. No presumo de ello, ni mucho menos, pero tampoco es algo de lo que me arrepienta porque, como digo, han resultado experiencias, algunas largas en el tiempo, y siempre muy positivas que me/nos han enriquecido a nivel personal y a todos los otros niveles.

Dicho lo anterior, comentaré una situación que empezó siendo un juego y que terminó en una relación de mucha estabilidad y de sumisión.

Uno de los maridos con los que había participado en algún trío con su mujer, informó a un amigo suyo (porque surgió la conversación entre ellos, según me dijeron) de que yo podía ser un buen complemento a lo que él andaba buscando que era simplemente que alguien sedujera a su mujer. Yo pienso con honestidad que más por saber hasta que punto su mujer le podía ser fiel que por el hecho morboso de saber o ver o participar en que otro tío se follara a la madre de sus hijos.

Este señor, a través de mi conocido, contactó conmigo via email. Me envió un largo correo donde me explicaba, con bastante detalle, sus fantasías, sus pretensiones y sus objetivos. Me acompañaba alguna foto de su mujer que, sin ser excepcional, era una madurita de muy buen ver y con su punto morboso, todo hay que decirlo. En sus expectativas estaba que yo, haciéndome pasar por un asesor fiscal suyo (él es un mediano empresario) frecuentara su casa, frecuentara a su mujer y poco a poco ir entablando cierta conexión que me permitiera tirarla los tejos y esperar su reacción. El tema en cuestión me pareció de entrada interesante, me lo tomé como un juego y le advertí que tampoco invertiría mucho tiempo en el acoso y derribo. Dicho de otra manera: si había posibilidades ciertas continuaría con el plan y si no, me retiraría sin más. Así quedamos.

La pareja vivía en una zona residencial a las afueras de mi ciudad, que es Madrid, en un chalet muy bien amueblado y donde se veía el nivel que esa familia tenia, que no es poco, como ya he comentado antes. Tenían 2 hijos. Ellos eran de edad mas joven que la mia (yo soy un maduro entrado en la cincuentena). Todo se fue desarrollando según el plan preestablecido y la verdad que, ante mis entradas a la señora, no es que estuviera plenamente receptiva, pero sí que se le notaba una cierta complacencia. A todo esto en mi ausencia, su marido le hablaba de mi y me alababa, le creaba cierta necesidad de conocerme mas en profundidad, y, al mismo tiempo, empezaba a comunicarle a su mujer el deseo o el morbo que le produciría a él terminar viéndola con otro tio o haciendo un trio con un tercero. Según me decía al principio ella se mostraba reacia e incluso molesta por tal situación, pero poco a poco fue cambiando la actitud. Yo cada vez iba con mayor frecuencia por esa casa, donde era invitado a comer o a cenar, en largas y sensuales (desde luego muy morbosas) sobremesas.

Como digo poco a poco la cosa con ella fue avanzando y a mi ese juego me resultaba de lo mas agradable. Un día nos morreamos, algo suave y muy leve, un piquito, en la cocina estando su marido en el jardín. En ese momento supe que no tardando terminaríamos follando, como así fue. Mis quiebros y requiebros con ella eran cada vez mas osados y finalmente un día (previamente pactado con el cornudo) me presente en su casa sabiendo que el marido estaría ausente y tuve una conversación con ella donde le informaba de lo mucho que me gustaba, de lo que la deseaba y de la necesidad que tenia de echarla un buen polvo. En fin, las cosas que siempre se dicen. Habia dos opciones: o si o no. Y fue si.

Los encuentros con ella al principio eran en hoteles (que solia pagar ella, por cierto, porque era quien hacia la reserva), pero después, en muchas ocasiones el lugar de la follada termino siendo su casa y su cama matrimonial. El cornudo siempre estaba informado, en el mas amplio sentido, le pasaba audios que grababa de los encuentros con su mujer y se sentía feliz, no, lo siguiente. Sus planteamientos de trios continuaban y su mujer ya no se ofendia ni molestaba, sino que en una ocasión le dijo que si alguna vez tuviera que hacer algo con alguien, le apetecia hacerlo conmigo. Miel sobre hojuelas.

Lo demás, os podeis imaginar... (que no quiero ser plasta), terminamos ella y yo follando delante del cornudo al que tratábamos como un sumiso y en alguna ocasión le impedíamos vernos, solo disfrutar de oírnos desde fuera de la habitación.

Fueron 3 años fabulosos. Fue una experiencia enriquecedora.
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Antiguo 07-ago-2018, 07:37   #3
Todoynada14
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Seré yo el primero en contestar en tu hilo, lo cual me resulta todo un honor, vaya eso por delante.

En alguna ocasión he sido corneador. Sinceramente, casi siempre de forma casual, no buscada expresamente y quizás por eso mismo siempre han resultado experiencias gratificantes creo que para todas las partes. No presumo de ello, ni mucho menos, pero tampoco es algo de lo que me arrepienta porque, como digo, han resultado experiencias, algunas largas en el tiempo, y siempre muy positivas que me/nos han enriquecido a nivel personal y a todos los otros niveles.

Dicho lo anterior, comentaré una situación que empezó siendo un juego y que terminó en una relación de mucha estabilidad y de sumisión.

Uno de los maridos con los que había participado en algún trío con su mujer, informó a un amigo suyo (porque surgió la conversación entre ellos, según me dijeron) de que yo podía ser un buen complemento a lo que él andaba buscando que era simplemente que alguien sedujera a su mujer. Yo pienso con honestidad que más por saber hasta que punto su mujer le podía ser fiel que por el hecho morboso de saber o ver o participar en que otro tío se follara a la madre de sus hijos.

Este señor, a través de mi conocido, contactó conmigo via email. Me envió un largo correo donde me explicaba, con bastante detalle, sus fantasías, sus pretensiones y sus objetivos. Me acompañaba alguna foto de su mujer que, sin ser excepcional, era una madurita de muy buen ver y con su punto morboso, todo hay que decirlo. En sus expectativas estaba que yo, haciéndome pasar por un asesor fiscal suyo (él es un mediano empresario) frecuentara su casa, frecuentara a su mujer y poco a poco ir entablando cierta conexión que me permitiera tirarla los tejos y esperar su reacción. El tema en cuestión me pareció de entrada interesante, me lo tomé como un juego y le advertí que tampoco invertiría mucho tiempo en el acoso y derribo. Dicho de otra manera: si había posibilidades ciertas continuaría con el plan y si no, me retiraría sin más. Así quedamos.

La pareja vivía en una zona residencial a las afueras de mi ciudad, que es Madrid, en un chalet muy bien amueblado y donde se veía el nivel que esa familia tenia, que no es poco, como ya he comentado antes. Tenían 2 hijos. Ellos eran de edad mas joven que la mia (yo soy un maduro entrado en la cincuentena). Todo se fue desarrollando según el plan preestablecido y la verdad que, ante mis entradas a la señora, no es que estuviera plenamente receptiva, pero sí que se le notaba una cierta complacencia. A todo esto en mi ausencia, su marido le hablaba de mi y me alababa, le creaba cierta necesidad de conocerme mas en profundidad, y, al mismo tiempo, empezaba a comunicarle a su mujer el deseo o el morbo que le produciría a él terminar viéndola con otro tio o haciendo un trio con un tercero. Según me decía al principio ella se mostraba reacia e incluso molesta por tal situación, pero poco a poco fue cambiando la actitud. Yo cada vez iba con mayor frecuencia por esa casa, donde era invitado a comer o a cenar, en largas y sensuales (desde luego muy morbosas) sobremesas.

Como digo poco a poco la cosa con ella fue avanzando y a mi ese juego me resultaba de lo mas agradable. Un día nos morreamos, algo suave y muy leve, un piquito, en la cocina estando su marido en el jardín. En ese momento supe que no tardando terminaríamos follando, como así fue. Mis quiebros y requiebros con ella eran cada vez mas osados y finalmente un día (previamente pactado con el cornudo) me presente en su casa sabiendo que el marido estaría ausente y tuve una conversación con ella donde le informaba de lo mucho que me gustaba, de lo que la deseaba y de la necesidad que tenia de echarla un buen polvo. En fin, las cosas que siempre se dicen. Habia dos opciones: o si o no. Y fue si.

Los encuentros con ella al principio eran en hoteles (que solia pagar ella, por cierto, porque era quien hacia la reserva), pero después, en muchas ocasiones el lugar de la follada termino siendo su casa y su cama matrimonial. El cornudo siempre estaba informado, en el mas amplio sentido, le pasaba audios que grababa de los encuentros con su mujer y se sentía feliz, no, lo siguiente. Sus planteamientos de trios continuaban y su mujer ya no se ofendia ni molestaba, sino que en una ocasión le dijo que si alguna vez tuviera que hacer algo con alguien, le apetecia hacerlo conmigo. Miel sobre hojuelas.

Lo demás, os podeis imaginar... (que no quiero ser plasta), terminamos ella y yo follando delante del cornudo al que tratábamos como un sumiso y en alguna ocasión le impedíamos vernos, solo disfrutar de oírnos desde fuera de la habitación.

Fueron 3 años fabulosos. Fue una experiencia enriquecedora.
Muchas gracias Sagalo. Un honor para mí que hayas sido el primero en aportar tu experiencia. Una experiencia además muy morbosa y bien contada

Espero pronto yo poder contar algo desde el punto de vista del cornudo
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