Antiguo 25-ago-2017, 15:56   #3726
orionis
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Predeterminado



۞

Sé que no debería decirlo sin su permiso
La que me puede caer encima si se entera
Pero es que Corina me vuelve loco
A veces gime como una gacela herida
otras, chilla como una loca cuerda
pero lo peor es cuando aúlla como una loba
Hasta pánico me entra cuando me corro
dentro de alguna de sus loberas

۞
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Antiguo 28-ago-2017, 16:24   #3727
Jukiro
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Predeterminado

Llueve.....

......y es de esos días que, los cristales del coche, se empañan con rapidez.

Esos días que, en cuanto te desnudas dentro de un coche y empiezas a jugar,
los cristales toman ese aspecto opaco.

Esos días que, cuando llevas un rato besando otros labios y acariciando el sexo contrario,
la atmosfera dentro del coche se torna bochornosa.

Esos días que, cuando las respiraciones se aceleran, las gotas de vaho describen
lineas imperfectas mientras descienden por el cristal,
contagiando a otras gotas su movimiento errático.

Esos días que, el sonido predominante de gemidos del interior,
queda diluido en el exterior por el golpeteo de la lluvia sobre las superficies
de ese improvisado refugio de deseo.

Esos días que, la humedad exterior, no puede competir con la acumulada en el interior y exterior de los cuerpos.

Llueve, y es de esos días que, dentro de ti,
está el refugio perfecto al aguacero que fuera lo moja todo.

__________________
Bajo el sol naciente....................seré tu Samurái y.......................moriré con honor si te deshonro.
Tu amor será mi patria.............tu palabra sera mi ley..............y tu desprecio sera mi castigo
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Antiguo 05-sep-2017, 22:35   #3728
elefant
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Predeterminado Tiempo de higos

Los padres de Pilar van a estar fuera durante el fin de semana y ella ha invitado a Jaime a visitar la casa donde ella creció, para conocerse y para enseñarle el escenario de sus años más felices. La tarde de septiembre es soleada y tranquila, con aquella suavidad de terciopelo dorado que el otoño solo tiene cuando empieza, cuando no quiere hacerse notar y aún no enseña los dientes. Silencio y calidez.

Ella le está esperando fuera en el jardín, muy nerviosa, asustada, es un chico muy sensible, tiene miedo de no gustarle, de hacerle daño de alguna manera. Aunque los dos ya pasan de la cuarentena, son nuevos en este tipo de aventuras. Ella se siente como una adolescente.

Escucha unos pasos en la calle, levanta la cabeza y lo ve, vacilante, en la puerta de la valla. Ella se acerca rápido, no quiere hacerlo sufrir, le abre la puerta, se miran a los ojos, encendidas las mejillas de vergüenza, miles de minúsculas hormigas mordiéndoles bajo la piel.

Ella extiende la mano, se la ofrece, y Jaime la toma. No se han dicho una sola palabra. Cogidos, ella lo conduce por el patio a la parte de atrás de la casa. Él ya sabe a donde van, ya la había visto desde la acera. Una higuera enorme de hojas grandes y espesas los espera para acogerlos. Se meten bajo su copa, el olor lo llena todo. Ponerse bajo sus ramas es como entrar en otro mundo. La luz es más tenue y las formas se hacen difusas. La temperatura parece más alta a pesar de la sombra del árbol. El olor les invade los pulmones y el alma. En el suelo, los higos maduros que se han desprendido están llenos de mariposas y abejas que se dan un festín con la dulzura que el verano ha acumulado para ellos.

Se miran intensamente a los ojos. Él entiende lo que ella le quiere decir. Su relación ha madurado durante el estío como aquellos higos y ahora es el tiempo de la cosecha. Ella sonríe y Jaime no puede esperar más. Tira del brazo de ella, los cuerpos chocan primero, se funden el uno en el otro después, y sus bocas se juntan en un beso tierno, leve, como con miedo a quemarse. Los labios de él acarician los de ella, los alientos se mezclan a punto de ser fuego, y todo gira a su alrededor como si el mundo entero fuera solo esa calidez y aquel olor de vida.

Pilar se separa, lo suelta de la mano. Él sorprendido, la mira como se saca la falda, no lleva bragas. Queda delante de él vestida solo con una camiseta de color rosa que deja transparentar unos pezones oscuros y endurecidos, y unas sandalias plateadas en los pies. El coño completamente depilado protagonista en este momento. Ella busca entre las ramas y finalmente encuentra un higo maduro, a punto para ser comido, lo coge, lo abre con las dos manos, separa las dos mitades y el fruto maduro aparece en todo su esplendor de cientos de granitos rosados y dulces. Pilar hace que Jaime se agache delante de ella. La cara del hombre a la altura del coño de ella, viendo como la mujer refriega el higo maduro en su vagina, los labios que se abren, la fruta que se deshace sobre la carne, tiñéndola de rojo, endulzando el deseo de ella. Después, Pilar coge la cabeza de Jaime y temblorosamente la acerca a su vagina, ofreciéndose, dándose como una fruta madura más, lista para ser degustada, comida, engullida…

Jaime hunde primero la cara entera en el sexo tantas veces codiciado. Los aromas del deseo de la mujer, del higo aplastado, de la tierra que están pisando, le llenan la nariz y no puede esperar más a abrir la boca de par en par, a sentir el sabor de todo eso. No lame, come y traga, y su saliva caliente se mezcla sobre la raja profunda y ardiente del coño de la mujer. Con las manos lo abre más y hunde su lengua, escucha los gemidos de la hembra sedienta que le tira de los cabellos con frenesí, encuentra el gusto más salvaje, más primitivo, del flujo que sale directamente de la vagina a su boca, siente su pene a punto de reventar en los pantalones. No puede parar de lamer y comer. Ahora hunde la cara entera en la humedad dulce y salada, ahora mastica semillitas de higo y traga, fruta y mujer, las dos entregadas, suyas. Introduce su lengua tanto como puede y después sube lentamente hacia el clítoris hinchado y rojo, brillante a la luz de la tarde. Jaime chupa primero el botoncito duro y después lo hace mover un poquito con la lengua, comienza a lamer rápido, un minuto, dos, hasta que la mujer abre las piernas un poquito más, empieza a mover las caderas rítmicamente y de su boca sale un gemido profundo, largo, como si todo el aire se le fuera en ese orgasmo, y después decenas de olas rápidas y salvajes le sacuden el cuerpo hasta que vuelve a hacerse el silencio, rasgado solo por los latidos de un par de corazones, gorriones enloquecidos que estrellan sus alas contra las costillas.

Jaime se levanta, tiene la cara mojada de los líquidos de ella, con pequeños granitos de higo en las mejillas, los ojos brillantes. Ella lo ve bellísimo, quemándose en este deseo animal. Observa los pantalones abombados, la mancha de humedad… Pilar no espera más y le desabrocha el cinturón, le baja los pantalones, los calzoncillos. Y la polla de él, erecta, dura, oscura, preciosa con la mata de vello oscuro detrás, la invita a gozar un poquito más de la fruta madura… Un nuevo higo en la mano, ahora es ella la que se agacha, le embadurna el pene de plenitud. Después olisquea los muslos de él, los testículos, saca la lengua y recoge una gotita de líquido preseminal del agujerito del glande. Goza del sabor salado, de macho… Y empieza a merendar… Los huevos con lamiditas cortas y húmedas, ahora rápido, ahora despacio, masticando el higo, salivando, deglutiendo. La lengua sube lentamente desde la base del pene hasta la punta, cosquillea el agujero y vuelve a bajar hasta la base. Jaime coge la cabeza de ella con una mano y con la otra se coge la polla y la introduce de golpe en la boca de Pilar, sus miradas pegadas. Ella chupa glotona, toda la polla, se la introduce en la boca hasta la garganta y la vuelve a sacar hasta que solo le queda la puntita dentro. Se la clava hasta el fondo y la deja salir de nuevo casi toda, se miran. Ella tiene higo aplastado alrededor de los labios. El ritmo se hace más rápido. El pulso de él latiendo sobre la lengua voraz. El orgasmo llega y Pilar se mete la polla bien adentro. La leche caliente fluyendo a sacudidas.

Después, él la separa y la hace poner de pie de nuevo, se miran embadurnados y divertidos. Vaya pinta que tienen, medio vestidos, medio desnudos y tan absortos el uno en el otro que el mundo podría acabarse y ellos ni se darían cuenta. Pero poco a poco la realidad vuelve a ellos, el zumbido de los insectos, el aroma meloso de la savia reventando en los higos, el olor lechoso de la higuera que los acoge, el aire travieso que hace evidente la humedad de sus sexos, las manchas de luz que entran curiosas y mueren en el suelo polvoriento…

"Hola" dice ella, "hola" dice él...
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Antiguo 06-sep-2017, 00:11   #3729
_juguete_
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No me gustan los higos... pero a partir de ahora empezaré a mirarlos con otros ojos.... y si los pongo en lo alto de una escalera ni te cuento.....
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Mostrar un cuerpazo nos hace babear un tiempo; ser un encanto lo consigue toda una vida.

Miguel Ángel Sabadell

... y YO, soy lo segundo.
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Antiguo 07-sep-2017, 23:18   #3730
elefant
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Llueve. Estamos a principios de septiembre, aún es verano y hace calor. Pero hoy llueve, se escucha la lluvia golpeando los cristales de la ventana del dormitorio. Y te tengo conmigo después de mucho tiempo. Desnudos los dos sobre la cama. Hace cinco minutos que has llegado y la ropa ya ha volado toda. Abrazados, besándonos. Coges un cubito del plato sobre la mesita y empiezas a pasearlo por mi piel, lo arrastras por mi cuello, desciendes sobre mi traquea y te vas a un hombro, luego al otro, dejando un rastro húmedo y brillante, que después resigues con tu lengua caliente. Me dejo hacer. El contraste entre el frío y el calor me está volviendo loca de deseo, aún más, si eso es posible. El cubito se deshace rápido, caen gotitas que se separan del curso mayor y que toman caminos a lo loco, hacia un lado y hacia otro, dibujándome la piel. Sigues tu camino y llegas a un pecho, allí el hielo se detiene, da vueltas y más vueltas sobre la areola, el pezón cada vez más erecto, oscuro, temblando… Y al final son solo tus dedos los que dan vueltas. Así que coges otro cubito y prosigues tu juego. De vez en cuando nos besamos, pero nos separamos rápido, me gusta ver como vas trazando rastros. Ahora el otro pezón. Me duele con el hielo, gimo de placer. Y sigues bajando, decenas de gotitas desertoras se van esparciendo sobre mi vientre, a derecha e izquierda. Tu cuerpo a un centímetro del mío, tu aliento trenzado con mi aliento. La lluvia arrecia fuera y nuestra temperatura sube más y más. Y me llega el olor, a semen, a tu semen… Y miro los regueros blanquecinos sobre mi piel… Y me pones el resto del cubito en la boca. Me besas. Tu lengua busca el hielo. Entre los dos lo fundimos. Lo tragamos. Ahora entiendo tus palabras cuando me llamaste esta mañana para decirme que me traerías un recuerdo de tus vacaciones…
__________________
Acaríciame las palabras
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Antiguo 09-sep-2017, 11:23   #3731
mikeloliva
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Tiempo de higos

Y tiempo, para la belleza de las imágenes convertidas, narradas, en palabras.
Sabor impreso en la piel, en la mirada...
Cuarentena sin edad, amor inocente: "Hola" dice ella, "hola" dice él...

Gracias por éste tiempo y estos higos.
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Si votar sirviera para cambiar algo, ya estaría prohibido. E. Galeano
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Antiguo 16-sep-2017, 17:46   #3732
_juguete_
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Este relato creo que ya lo publiqué hace mucho tiempo, pero acabo de encontrármelo en un viejo disco que estaba restaurando, así que por si acaso no fuera así y para deleite de los que entonces no pudieron leerlo, vuelvo a publicarlo...

Suele decirse que donde mejor se está una calurosa tarde de verano es en la playa, echado en la arena, junto al mar. Siento discrepar. Donde verdaderamente mejor se está una tarde muy calurosa de verano es un centro comercial del extrarradio. Sombrita. Aire acondicionado a tope. Dependientas aburridas y con ganas de charlar porque apenas hay clientes. Y si te cansas de dar vueltas sin sentido, te sientas en una terracita con una rubia por delante y seguro que la camarera hasta te da cháchara sin ni siquiera proponértelo. Ten en cuenta que deberás acudir a las horas en que los playeros solo invaden su hábitat natural y no en los momentos que marchan o regresan de él. No digas que no te lo avisé.

En esas estaba, recorriendo un centro que hacía poco habían abierto y disfrutando de su gélido ambiente interior, cuando al doblar un recodo me encontré con una tienda inmensa de una conocida marca de lencería. Tengo que confesar que la lencería femenina me atrae como la miel a los osos y como dicho animal me relamo y agito las zarpas cuando encuentro un panal de tan rico manjar. Suelo observar los escaparates con creciente atención, mientras mi mente calenturienta comienza a imaginarse como le quedaría tal y cual modelo a alguna de mis amigas más ligeritas de ropa y moral. Incluso, a veces, acabo comprando alguno y lo regalo a aquella que más tiempo ha permanecido imaginariamente en mi retina con él puesto y me he relamido con ello.

La tienda parecía, si ello fuera posible, aún más acabada de abrir que el resto del centro, puesto que si bien se encontraba luminosa y muy ordenada, se notaban algunas estanterías faltas de género en la zona del fondo y las dependientas, enfundadas en su novísimo uniforme afanaban sé en trazar grandes carteles de ofertas que iban diseminando por la estancia según los acababan.

Entré. Lo primero que me llamó la atención fue la música de ambiente. ¿A quien cojones se le ocurrió lo de poner una banda sonora de Hans Zimmer, creo que el último samurai… por los giros en una tienda de lencería?

Curioseé un poco por una percha llena de corsés bastante transparentes dando rienda suelta a mi lujuriosa imaginación para desgracia de mis amigas, y apenas había visionado un par de modelos cuando una de las dependientas de quitar el hipo se me acercó:
- ¿Puedo ayudarle en algo caballero?
Además de embutirla como a un chorizo, la función del uniforme me quedó clarísima en cuanto giré la cabeza para mirarla: mostrar sin demasiado problemas a los clientes despistados, que usaban prendas intimas muy favorecedoras, seguramente de la misma marca que las empleaba.
- No. Solo estaba curioseando un poco.
- Si tuviera la bondad de decirme que está buscando quizás podría encontrarlo rápidamente.
Claro, seguramente trabajaría a comisión, como casi todos en los grandes espacios, más vendes, más cobras y a mi me endilgarías lo más caro de la tienda. Ni lo sueñes, bonita.
- Nada en particular. Solo curiosear.
- ¿Algún color en particular? - insistió.
Ya me estaba cabreando la niña mona. Claro que en su descarga tendré que aclarar que no había ningún cliente al que dar la vara, salvo yo y una chica morena y alta que estaba a unos metros y parecía no necesitar ningún tipo de ayuda con las prendas que le gustaban pues tenía unos cuantos conjuntos entre las manos.
- Vera señor, es que está en la sección femenina. A lo mejor prefiere ver la masculina.
Lo que me faltaba. Encima de pesada esta me esta tomando por un salido de esos que gusta de excitarse con tocar o robar la ropa femenina, pues se va a enterar la pipiola…

No tuve oportunidad de responderle lo que pensaba de la sección masculina pues en ese momento la chica morena llegó a nuestra altura y me cogió del brazo:
- Menos mal que ya has llegado, cielo. Anda, acompáñame a los probadores a ver como me quedan estos modelitos. Como castigo por llegar tan tarde, me vas a regalar el que mejor me siente.

La cara que se le quedó a la dependienta rubia debió de hacer pareja con la que se me puso a mí, mientras la morena, que estaba de muy buen ver, me conducía hacía el fondo del local. Con toda naturalidad, entró en los reservados y apartando la cortina se metió en uno de ellos, no sin dejar antes su bolso y todos los modelos que había estado escogiendo en mis brazos. Entonces se me ocurrió preguntar:
- Antes de que te las gracias ¿por qué lo has hecho?
- Bueno… necesitaba un criado que me sujetara las cosas y tu eras lo que tenía más a mano. - Iba a protestar cuando continuó con un poco más de picardía. - También necesitaba un maromo que me dijera cual era más sexy de todos estos modelos y por lo que estabas mirando me dio la sensación de que también podías servirme para ello.

Estaba pensando que contestarle, cuando me arrastró dentro del probador “no pensaras que me voy a asomar medio desnuda cada vez que quiera coger uno de estos” y como si fuera lo más normal del mundo empezó a desabotonarse la blusa veraniega que llevaba puesta. Comenzó a hablar mientras lo hacía:
- La verdad es que las he oído cuchichear cuando entraste en la tienda. Deben de estar aburridísimas pues la rubia que te atendió estaba apostando con las otras que iba a conseguir que te cortaras tanto que te marcharías- mientras contaba la historia vi que debajo tenía un sostén negro con un pequeño dibujo de encaje que aprisionaba sus grandes pechos- antes de cinco minutos.
Iba a decirle lo que pensaba de la rubia pero se soltó la falda y la sacó por los pies. No pude menos que admirar su culo y la redondez de sus nalgas, llevaba un tanga negro a juego que no dejaba nada a la adivinación. Blusa y falta acabaron en el montón que sostenían mis brazos.

Se volvió hacía el espejo del fondo y apartando la melena preguntó si era tan amable de desabrocharlo:
- Así iremos más rápidos. Y comprobaré cuan diestro eres - y se rió con suavidad.
Ciertamente, el cierre no era de los más difíciles que he visto, pero soltarlo con los brazos invadidos por una marea de ropa interior que parecía tener vida propia no era una tarea que pudiéramos llamar sencilla. No obstante lo conseguí en unos pocos segundos que se me antojaron años. Ella se saco la prenda por delante y sin ningún rubor se dio la vuelta para depositarla en la ya de por si, abultada compañía de mis brazos y extrajo de ella uno de color azul noche. Mientras metía los brazos por los tirantes observé sus pechos, bien redondos y grandes, con deleite. Las areolas eran muy marcadas y redondas y de un color cereza como a mi gustaban. Los pezones gordos y diciendo lameme… Se lo acabó de ajustar sin decir palabra y se miró al espejo con él. Estaba arrebatadora. El conjunto tenía un ligero dibujo de encaje que le favorecía y lo mejor de todo era como le marcaba el canalillo. Dio unas cuantas vueltas para asegurarse de cómo le estaba, mientras yo aprovechaba para mirarle como se le movía el ombligo y disfrutar de la vista de su vientre incitador, cuando sin previo aviso se bajó el tanga y se volvió de nuevo hacía el montón de ropa:
-Venía con esto… a ver que te parece…
De entre mis brazos extrajo un culote de encaje, también azul noche, que se puso en menos de lo que tarda en contarse y de nuevo se volvió hacía el espejo para mirarse. Le quedaba de quitar el hipo y hasta la gripe. Le marcaba cada nalga redonda como si fuera una segunda piel y resaltaba cada curva como si la hubieran pintado con una marca a fuego que dijera: PELIGRO. Levantó los brazos por encima de la cabeza y el resultado fue aún más espectacular. El conjunto era para ella sin duda y ya en ese momento me hubiera gustado estar tan cerca de su piel como lo estaban las prendas. Su voz me saco de mis lúbricos pensamientos:
- Ummmm… creo que me queda bien ¿no? - y me miró por el espejo.

Lo que me hubiera gustado contestarle no salió de mis labios por pura educación, pero ella se giró y me sonrió traviesa:
- No hace falta que digas nada. Ya han contestado por ti - y colocó la palma de su mano sobre mi naciente erección.

Su caricia excito un poco más mi hombría. Ella debió sentir como crecía pero no apartó la mano en ningún momento, sino que la dejo allí notando como abultaba cada vez más. Entonces me besó en la mejilla y soltó su mano:
- Me gusta que seas tan sincero - y se echó a reír.

Estaba haciendo un verdadero ejercicio de autocontrol. Encerrado en un espacio reducido con las manos llenas de lencería femenina y una chica con más curvas que un circuito, que sabía como excitarme y encima no hacía más que desnudarse una y otra vez delante de mí. Me estaban entrando unas ganas locas de revolear todo lo que tenía en los brazos y poseerla allí mismo, frente al espejo. Tomándola por detrás y agarrandome a sus caderas para invadir sus entrañas sin ningún recato ni piedad. Hacerla jadear hasta que reventáramos de placer o nuestros jugos se mezclaran.

Ella, ajena a mis pensamientos, empezó a quitarse el culote vuelta hacía mí. Tenía la rajita ancha y perfectamente depilada, más que no ver, no se adivinaba ni un solo pelo en ella. Sería un inmenso placer poder besarla y lamerla, abrirla completamente y beber de sus gemidos en su propia fuente. Se quito también el sostén a juego y los puso aparte.
- A ver si te gusta este otro - dijo sacando unas prendas rojas.

Se puso primero el minúsculo tanga. Por detrás era un hilo que desapareció entre sus nalgas. Por delante, un pequeño triangulo, que no de ir depilada poca cosa podría tapar.
- Para eso, estas mejor sin nada - intenté bromear.
Pero entonces se puso la parte superior. Una especie de corsé transparente que únicamente volvíase oscuro y opaco en una ligera línea a la altura de los pezones y que le llegaba un poco más abajo del tanga. En su cuerpo era lo más sexy que había visto nunca. Tragué saliva con dificultad:
- Si te pones eso muy a menudo no creo que salgamos mucho a la calle.
- ¿Tienes algún problema con ello? - contestó mientras me pasaba una uña por la barbilla de forma lasciva.
- No. Lo digo porque no te dejaría taparte con nada más y te perseguiría por toda la casa por el mero hecho de quitártelo y volvértelo a poner para buscar las diferencias.
Se echo a reír y luego exclamó:
- Es bueno saberlo… ummmm….. - y me dió un beso en la mejilla.
Después se miró al espejo y dio varias vueltas sobre si misma:
- Creo que tienes razón, resulta demasiado provocador. Y tu hermano pequeño opina lo mismo -dijo mirándome otra vez por el espejo y riéndose.

Para entonces mi erección era bien latente en mis pantalones. Si pudiera entregarse un premio a la provocación aquella chica tendría muchos boletos para ganarlo. No solo poseía un cuerpo bonito y de los que me gustaban, además sabía explotarlo y sacarle todo el partido. Una combinación muy peligrosa.

- Me lo quitaré antes de que haya bajas sensibles. No te preocupes que ya solo nos queda uno -dijo sacándose el corsé y echándolo con las prendas azules de antes - y ya es más normalito.

Efectivamente. La última combinación resulto ser un sostén blanco con bragas a juego que hubiera pasado por normalito de no ser porque era:
- ¿De encaje? Diosss… me encanta -exclamé mientras se lo colocaba.

Tenían un dibujo de flores muy intrincado que una vez puesto dejaba ver casi todo el pecho, a la vez que lo realzaba y lo juntaba formando un escote profundísimo. La braga era toda siguiendo el mismo dibujo, con lo que el blanco y el color de su piel competían por ser el dominante a la vista, salvo sobre su sexo donde el níveo mandaba claramente dejando a la imaginación lo que había debajo.
- Creo que me lo llevaré también… ¿no te parece?

Asentí en silencio más bien preocupado por lo que tenía en la entre pierna, iba a ser difícil de aliviar de forma tan urgente como necesitaba. Ella se quitó el modelito blanco echándolo con los otros, me abrazó y me dio un pequeño beso en los labios:
- Gracias. Has sido todo un caballero - y recogió su ropa de entre mis brazos - ahora salte fuera con el bolso y espérame - mi cara le debió parecer un poema porque riendose añadió -vamos, vamos, no estarás pensando en quedarte ahí mirando mientras me visto ¿no?, menuda caradura la tuya, fuera, fuera - y me echó entre risas y empujones del probador.
- Pero… pero… ¿me vas a dejar así? - protesté mirando mi abultado vientre.
- Enséñaselo a las dependientas, que vean lo que se han perdido por tratarte tan mal - contestó con voz traviesa.

Me puse a dar vueltas por el pasillo de los probadores intentando llenar mi cabeza con los pensamientos más aburridos que se me ocurrieran para que la excitación bajara lo más aprisa posible antes de que me vieran las chicas del uniforme. Lo había conseguido a medias cuando ella salió perfectamente vestida del reservado con la lencería en las manos. Echo un vistazo desaprobador y chasqueó los labios:
- Que poco te ha durado hijo. Si la hubieras mantenido bien alta habríamos distraído a las niñas con tu aparato y nos podríamos haber largado sin pagar. Ahora tendremos que pasar por caja - pero volvió a colocar su mano en mi entrepierna que respondió a ella inmediatamente - claro que igual podemos salvar la situación.

Y se alejó hacía la caja riéndose. Esperé aún unos momentos antes de calmarme del todo y salir detrás de ella. Cuando llegué la cajera había separado las prendas. El conjunto azul y el blanco estaban en una bolsa y el rojo estaba aparte sobre un papel de regalo, ella cogía un ticket y hablaba con la chica:
- Eso es. El rojo lo envuelves para regalo y se lo cobras a él, que mi melocotoncito me lo va a regalar la semana que viene. ¿Verdad, cielo? - y volvió a darme un fugaz beso en los labios.
Deseé mordérselos pero ella fue lo bastante rápida como para no darme la oportunidad y los retiró con presteza. Me contenté con fulminarla con la mirada mientras alargaba mi tarjeta a la cajera a cambio del paquetito de regalo.

Salimos de la tienda y la agarré por la cintura para pegarla a mí.
- Que ímpetu …. - dijo divertida.
- Ya que soy tu melocotoncito que menos que demostrarlo ¿no?
- Jajajaja…. Claro, claro. Es que creo que le gustaste a la cajera ¿sabes? Y antes de que intente echarte el guante tenía que dejarle muy claro que ya eras de mi propiedad… que hay mucha lagarta suelta por ahí y no puedes fiarte de nadie.
- ¿Y lo de regalarte el conjunto rojo?
- Hombre, no esperarías que después del show que has disfrutado ibas a marcharte sin pagar ¿no? - dijo traviesa.
- Pensaba - contesté - invitarte a cenar el fin de semana para celebrarlo pero como ya he saldado la deuda…
- Bueno … -repuso ella - en algún momento tendrás que darme mi regalo y tendremos que comprobar que es cierto lo que dijiste en el probador …. - terminó de forma maliciosa - y esa sería una bonita oportunidad.

La miré dudando si besarla allí mismo o darle una bofetada. Ella debió leer mis pensamientos pues apoyó su cabeza en mi hombro y dijo en un susurro:
- Por cierto, me llamo Susana.
- Y yo, viejo.... - y le sonreí.
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Miguel Ángel Sabadell

... y YO, soy lo segundo.
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Antiguo 28-sep-2017, 16:41   #3733
orionis
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Hoy te leí
cuando te daba
por perdida
Perdida.. sí!!
En otros brazos
En otra polla
En otros sueños
Me abandonaste
ni muerto ni vivo
Muerto en sueños
semimuerto en vida
porque tú me sedujiste
canalla
allí donde habitan los sueños
allí donde habita el olvido

۞
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Antiguo 06-oct-2017, 19:18   #3734
marilia
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Encerrados.
Aislados del mundo en un pequeño trastero subterráneo.
De vez en cuando se oye el motor de algún coche, voces lejanas.
Encerrados.
Tú y yo y nuestro deseo.
Él manda.
Nosotros sucumbimos.
Solo cerrar la puerta, de pie, nuestras miradas se adhieren, nuestros labios también, cuesta despegarlos para volver a empezar, una y otra vez, mezclar las salivas, respirar tu aliento, darte el mío.
Hundir mis manos en tu cabello, las tuyas magreándome el culo.
Abrazarnos, como si fuéramos náufragos y la única salvación fuera el otro, estrecharnos como si nos fuera la vida en ello. Nos va.
Desnudos.
Tumbados sobre una vieja manta.
No se sabe dónde acaba tu piel y dónde empieza la mía…
Te miro, me miras. Te quiero.
Mi lengua recorriéndote, lamiendo tu culo, intentando penetrarlo, mi dedo le ayuda, entro en ti, gimes, mi boca en tu polla, mis labios subiendo y bajando, tu voz, “me encanta que me folles el culo”.
Podría correrme solo por escuchar eso. Podría… Pero me concentro.
Tu polla entra hasta mi garganta, resbala sobre mi lengua, mi dedo entero metido en ti, acelero, subo, bajo, entro, salgo. Y me lo dices “me voy a correr”.
Podría correrme solo por escuchar eso. Podría… Pero me concentro.
Y tu leche caliente me inunda el paladar, se me va hacia dentro, me llena los carrillos. Y las paredes de tu culo se mueven espasmódicamente sobre mi dedo. Jadeas. Tus manos sobre mi cabeza.
Trago. Te trago. Te quiero.
Nos incorporamos. Sentados. Sudados. Intentamos hablar. Buffff cuesta mucho.
Te ofrezco cerezas. Tomas una. Tomo otra. Sonreímos.
Las cerezas son grandes, maduras, jugosas. Me meto una en la boca, la muerdo suavemente y su jugo me moja los labios. Los acerco a los tuyos, mi lengua empuja la cereza dentro de tu boca. Y tu boca me devuelve la mitad. Joder, cómo cuesta masticar. Y qué buenas están.
Tu mano en mi coño. Tus dedos moviéndose sobre mi clítoris. Se oye ruido de agua bajando por las tuberías. Todos los trastos acumulados a nuestro alrededor. Testigos mudos. Me besas. Me chupas las tetas. Me mordisqueas los pezones. Mi orgasmo revienta bajo tu mano. Tiemblo. Me agito. Me deshago.
“Estamos locos”, dices.
Y mi boca te ofrece una nueva cereza. Y mi lengua aprovecha el viaje para resbalar en tu lengua. Después mis labios bajan por tu cuello. Chupetean tus pezones. Tiemblas. Te quiero.
Mi boca llega a tu pene, a tus huevos. Empieza de nuevo el ritual. La entrega. Mi entrega. La tuya. Y me trago tu leche de nuevo.
Tumbados. Exhaustos. Sudando. Viviendo…
Hablamos. Un poco. Casi nada.
Besos. Caricias. Se acaba el tiempo.
Y de nuevo mi boca va a ti, a tu pene, es demasiado seguido, sí, demasiado, pero tú pene no piensa igual, se endurece, se deja comer una tercera vez, me vuelve a dar su semen y yo trago con lágrimas de placer en los ojos.
Una hora y media después de encerrarnos, salimos de nuevo al mundo real. Que no a la vida. Vida es lo que hemos tenido ahí dentro.
Qué hermosura de relato. Emocionalmente, me resulta muy excitante contagiarme con este diálogo interior como testigo y cómplice de esa unión donde puedes acariciarle la conciencia al otro, respirarle el alma como una extensión de su cuerpo, para finalmente, beberte sus jugos. Teniéndose el uno al otro por todos los volúmenes, superficies y agujeros, apresándose con los ojos y las manos pero distinguiendo siempre entre posesión y entrega, el uno-el otro- tú -yo - y nosotros.
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Antiguo 16-oct-2017, 15:58   #3735
orionis
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۞

No te veo
no tentiendo
estoy perdido
aunque te siento mucho
como aquel día señalado
cuando las olas desnudaron
para nosotros la playa aquella
donde tú me arrullaste
y me dijiste toda seria
que si nos separaban
no olvidara nunca
que yo podía invocarte
aunque todavía
no hubiera
disfrutado
de tu cuerpo
porque allá donde
habitan los sueños
yo tenía reservado
para nosotros
un trocito
de tu mente
primigenia


۞
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Antiguo 17-oct-2017, 16:02   #3736
orionis
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۞

No creo qm responda
pero le he enviado
un mensaje a una chica emparejadita
como es costumbre por estos pagos
pero irresistiblemente
me recordaba a otra
que físicamente
solo merodea
por mi sexo
ofuscado

۞

Mmm..
Pos sí
A mí me pone
imaginarte
Me gusta
musho
musho
mirarte
.
.
.
Pero me
gustaría
mucho más
explorar
el laberinto
de tu mente
antes de
pajearme

۞

۞
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Antiguo 29-oct-2017, 22:57   #3737
_juguete_
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Acabo de encontrarmelo en mi viejo ordenador, no se si llego a publicar, creo que si, pero por si acaso.

Viajar en tren en unos de los placeres que habitualmente suelo regalarme. Además es un placer que todavía no esta prohibido ni contraindicado por ningún médico ni ministerio celoso de mi salud. De hecho, aún nos incitan a usarlo cada vez más, tanto nuestros amables convocantes de huelgas sin sentido (en realidad el único sentido que tiene es su salvaje disfrute ante la jodienda en que meten a los demás), como nuestros celosos cuerpos de seguridad con sus registros de los implantes dentales en los aeropuertos.

El tren todavía mantiene ese halo romántico del que carecen los modernos y más rápidos transportes tan de moda en la actualidad. No digo que no existan, pero la mayor parte de las porno con azafatas se dan en los aviones o en los cruceros de lujo. En el tren, no ponen tanto ¿a que no? Creado y desarrollado a la misma vez que el dicho movimiento, el tren fue el primer eje en unir países y distancias que entonces parecían insalvables (salvo España - y por nuestra culpa Portugal- y Rusia que decidieron no usar el mismo ancho de vía que el resto de Europa, hecho que hoy en día todavía sufrimos con las inacabables obras del AVE, que si que ya está adaptado al otro ancho de vía y se homogeniza con el resto). Como decía el tren fue siempre un nexo de unión y creador de historias, mucho más familiar que el resto de los transportes. Que levanten la mano los que aún recuerdan esos trenes de compartimentos donde se metían hasta 15 personas (en un espacio donde cabían 6 muy justamente) a degustar la cesta que alguien traía del pueblo rellena de chorizos, pimientos, panes de telera, botellas de vino familiar y demás delicias campestres…. Y que acababan forjando amistades de las que 40 años después aún se mandan postales de Navidad. Por no nombrar esos trenes llenos de quintos de vuelta o ida al cuartel, con sus peleas, sus motines, cánticos y chistes que obviaré por respeto a las chicas aquí presentes…

Fue el primer medio de locomoción publico y por tanto también el primero en estar presente en la literatura. Como alguien diga que el globo, la hemos jodido. A bote pronto, obras de Doyle, Karl May o Verne tienen páginas dedicadas al caballo de vapor. Se presta como ningún otro al disfrute del paisaje o a sumergirse en las mismas páginas que se le han dedicado. Tiene un efecto relajante, como el clásico chucuchu del anuncio que ayuda a sosegarte y a dormir, que permite encontrarte contigo mismo más fácilmente que los demás. Hasta permite combatir el mal del turista, porque siempre puedes pasearte tren arriba o abajo para estirar las piernas, o darte un paseo hasta la cafetería y relacionarte con el resto del pasaje.

Pero la gente cada vez lo confunde más con otros medios más rápidos y menos dados a confianzas. La permisividad con los móviles lo convierte en el mejor altavoz para indagar en la vida de los demás, que vaya a saber porque misteriosa razón, tienen que mantener la conversación a gritos. La comodidad con los enchufes (que si, que si, que los hay) y las mesitas, lo convierte en el salón más apropiado para ordenadores, mini consolas y dvds que ayudan a pasar el rato a los más inquietos o adictos al trabajo. Muchos se comportan como si estuvieran en la oficina, dando ordenes, redactando mails o despotricando en la Web de la última tontada de turno de su jugador contrario favorito a la hora de poner verde. Incluso imitan las prisas y la mala educación más propia de otros medios más estresantes.

Y así iba dejando pasar el viaje entre mis distracciones favoritas cuando mi compañera de asiento emitió un leve gemido. La miré de reojo y comprobé que parecía dormida, envuelta en la misma niebla de misterio con la que llegó casi a la hora de cerrar el tren. Un incomodo y escueto buenos días fue lo último que supe de ella antes de parapetarse detrás de su revista de suficiente tamaño como para taparle la cara tan bonita que tenía, ya de por sí escondida tras unas inmensas gafas negras. Ambas, gafas y revista, descasaban ahora en sus rodillas mientras su cabeza se ladeaba al compás del vaivén de los raíles. Aproveche para estudiar su anatomía. Su pecho se movía rítmicamente con crepitar suave y se adivinaba redondo y generoso bajo su cisne de color negro. Sus muslos gordos, embutidos en un vaquero ajustado, se presentían firmes al tacto. Una curva más pronunciada de lo debido, acabo con su cabeza apoyada en mi hombro. Lejos de sentirse incomoda, abrió las manos y revista y gafas se perdieron por entre sus botas negras. Apoyo un brazo en mi pecho y con otro gemidito se acurruco aún más en mi hombro. Su respiración se hacía patente, y plácida, en mi oído izquierdo. Por un momento pensé en despertarla y quitármela de encima, pero tampoco estaba muy seguro de cómo reaccionaria ella de espabilarse en tal tesitura, así que lo deje correr esperando que otro bandazo la mandara de nuevo hacía su lado y recuperáramos cada uno nuestra compartida intimidad de asiento. Quedaban unos 30 minutos de trayecto así que era muy probable que se diera tal oportunidad.

No se quien dijo que la vida nos ofrece precisamente aquello que menos deseamos o esperamos de ella. Supongo que la mayor parte de los mortales, machos heteros y hembras homos, estaría disfrutando con lo que sucedió en el siguiente bandazo y se pasaría la vida rogando que algo así les pasara a ellos y sazonara el aburrimiento de sus vidas con la sal del morbo. Al darse la oportunidad esperada, la consecuencia fue la más inesperada. La belleza que descansaba en mi hombro acusó el movimiento dejándose deslizar por mi pecho y acabando con los brazos y el rostro descansando en mi regazo. Su respiración se hizo rítmica justo sobre la parte más sensitiva de mi anatomía, que empezó a reaccionar a la proximidad y el calor que aportaba la chica. Mi tez tomó el color de un tomate maduro. ¿Y ahora como me las arreglo para despertarla sin que la situación se vuelva embarazosa? Porque la verdad es que lo único que se me ocurría era acariciarle la cara y el cuello que en aquella postura le daban un aire de inocencia y abandono que llamaban a la ternura más intima. Quizás si la acariciaba con la suficiente intensidad se espabilara por si sola y recobrara la compostura con la suficiente educación para no hacer comentarios sobre mi cambio anatómico. Por otro lado mi malvado carácter exigía a grito pelado que le soplara en el oído cualquier ruido lo suficientemente molesto para hacerla revolver en su postura y se retirara. ¿Y si le diera un beso, como a la bella durmiente, y con eso bastara?

Se acercaba el final del viaje y no acababa de tomar una decisión que me permitiera salir del paso sin demasiado azoramiento, cuando ella sonrió y susurro quedamente:
- ¿Cuánto tendré que esperar para que dejes de ser un caballero y me trates como a todas las zorritas que han ocupado este sitio antes?

Pero ¿Quién coño se cree esta que soy? Ya no puede uno ni viajar de incógnito. Definitivamente gracias a Internet, la vida privada de cada uno ha dejado de serlo tanto.
__________________
Mostrar un cuerpazo nos hace babear un tiempo; ser un encanto lo consigue toda una vida.

Miguel Ángel Sabadell

... y YO, soy lo segundo.
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Antiguo 13-nov-2017, 16:44   #3738
orionis
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۞

En un principio fue el deseo
despues la ternura
que trajeron las orillas
de tus muslos
y las ingles de tu cuerpo
en recuerdo del olvido
y el morbo de poseer
un cerebro de mujer
en un alma de niña
prohibida como tú

۞
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Antiguo 16-nov-2017, 23:11   #3739
gus3800
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Ella no llega. Hace diez horas se fue y ya es de madrugada.
Estoy despierto, esperándola, enamorado.
Llega a las cinco y se acuesta.
Me da un beso en la boca y dice te amo
con un nombre que no es el mío.
No es un error.
Quiero morir y ella lo sabe.
No lo permitirá.
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Antiguo 17-nov-2017, 16:23   #3740
orionis
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۞

Hoy rocé sus dedos
mientras la asistía
Temblaban porque
no estaba segura
con lo que hacía
Ella me subleva
No sé si se lo diré
un día de éstos
Tiene la nariz
insolente
desconcertante
e indolente
de Cleopatra
Miedo me da

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