Antiguo 14-ago-2015, 14:31   #1
fildeleau
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Predeterminado La que se avecina...

Todxs somos hijxs de vecinx, todxs tenemos algo que contar.

Bienvenidos sean vuestros marujeos, fantasiosos y reales, yo me arranco con este que me sucedió picando en comunidad:

En cierta ocasión, desplazado por razones de trabajo, me tocó una vecina ya madura, pero que estaba muy, pero que muy jamona. Siempre vestía ropa sugerente y mucho cuero negro, e iba exageradamente maquillada A menudo nos cruzábamos por la calle, en el super-market, en el portal de la casa donde vivíamos, y siempre le clavaba la mirada, descaradamente, primero en los ojos de pestañas afiladas, luego en las tetas en punta y finalmente en su espectacular culo. Me tenía loco por echarle un polvo, o dos, y ella lo sabía. Más de una vez le había piropeado:

- ¡Vaya, vaya con mi vecina! ¡Menudo cacho de vecina tengo! – y nunca me había contestado.

Una tarde que volvía del trabajo coincidimos en el ascensor, cruzamos cómplices miradas y finalmente se lanzó, comentándome que tenía un problemilla en su pc. Sin pensármelo dos veces, le ofrecí “mis servicios” para solucionarlo, y luego “si nos gustábamos”…

Sin dudarlo mucho, me invitó a subir a su piso, después de un rato, de que dejásemos los bártulos y nos pusiésemos más “cómodos”, por si tardaba en arreglar el “pc”. Haciendo tiempo, aproveché para hacerme una paja y luego ducharme, y así subir más mentalizado de lo que casi estaba seguro iba a ocurrir, o no.

Sin hacer ruido subí las escaleras y, decidido, llamé al timbre. Cuando abrió la puerta me quedé embobado contemplándola, llevaba puesto una falda de látex negro muy corta y ceñida, medias de malla roja, y una camisa, también negra casi transparente que dejaba entrever sus impresionantes mamas.

Nada más entrar, me obsequió con un húmedo beso en la mejilla, justo en la comisura de los labios. Esto volvió a ponerme tan burro que al unísono de la puerta al cerrar, ensortijando mis dedos en su cabello rizado y rubio, asiendo su cabeza firmemente, la morreé babosamente, haciendo que nuestras lenguas se entrelazaran viscosas como dos víboras presas.

Abrazada a mi, me amasó el culo y frotó el paquete duro contra su pubis. Yo la respondí agarrando con una mano sus nalgas, con la otra subiendo su falda, luego metiéndola hábil por dentro de su braga, hundiendo mis dedos en su carnoso y súper mojado coño.

A empellones, chocando contra algún que otro mueble, fuimos hasta su habitación donde me tumbó sobre la cama, quitó los zapatos, tiró del pantalón, bajó el slip y cogió con fuerza mi polla, agarrando y apretando los huevos.

- ¡Hosti puta! – me dejó solo rezar.

Luego, con su lengua húmeda, recorrió mi tranca milímetro a milímetro, para después metérsela toda hasta las amígdalas. Sentirla resbalar entre los labios prietos, de dentro afuera, y el chocar contra su campanilla hizo que el capullo se me pusiese duro y amoratado, a punto de reventar.

Entonces, con increíble desparpajo se quitó la medias, me lanzó las bragas a la cara y se subió a horcajadas en mi. Yo le desabroché los últimos botones de la camisa y besé las tetas, lamí sus enormes aureolas y mordí sus pezones tiesos como piñones. Ansiosa, tomó mi pene y lo introdujo en su vagina encharcada y comenzó a cabalgarme como loca. Yo, con las manos clavadas en sus enormes cachetes, la apreté con fuerza y clavé mis dedos trasmitiéndole la excitación que me desbordaba. En un momento dado, como intuyéndolo, me dijo que no me corriera aún, dentro, a lo que, en estado de éxtasis total, le respondí como pude, que lo intentaría, que la avisaría justo cuando estuviera por venirme.

Y me siguió follando sin tregua, gimiendo y retorciéndose de placer. Parecía que se corría una y otra vez, me chorreó todo. De pronto sentí el fuego llegar a la punta de mi rabo y le dije que ya, que ya iba a correrme, pero de inmediato, ella me retiró de su sexo y agarrándomela con fuerza extrema lo impidió.

- ¡Joder, qué flash! - balbuceé.

Flipado me quedé cuando saltó de la cama, entró en el baño y, después de echarse una escandalosa meada, regresó ajustándose a la cintura una braga arnés de polla “aria” y tamaño “afro”, ya lubricada.

- Te gusta cómo me queda, estás listo para arreglar mi “pc”? - me dijo.

Yo, con los ojos desorbitados y cara de gilipollas, solo le pude responder:

- ¡Vamos a intentarlo!

Como pude levanté las piernas que ella dispuso decididamente sobre sus hombros. Luego, con la mirada perdida en el techo, la escuché escupir e inmediatamente sentí el certero disparo en mi ano, que se contrajo, no por mucho tiempo, ya que de seguido empezó a taladrarme rítmicamente, primero despacio, luego mas fuerte hasta que cedió mi anillo e hincó hasta lo más profundo de mis entrañas toda “su” tranca.

- ¡Ahhh, qué dolor! ¡Qué guuusto, zorra! - le exclamé

- ¿Verdad que te gusta? ¡Siii, si que te gusta, siii! - me insistía.

- ¡Me cooorro! ¡Más, dame más, empuja más fuerte! - le supliqué.

- ¡Si, asíii, córrete, cóoorrete cabrón! ¡Riéeeegame toda! – me pidió

Y así fue que la eyaculé toda, llegándole mi leche hasta las tetas y hasta su boca alguna gota.

Después de esta, seguimos viéndonos, me daba mucho morbo practicar sexo técnico, salvaje y depravado con ella. La historia acabó cuando me mudé de finca, de barrio y de ciudad. Pero aún me acuerdo de ella cuando me masturbo, follo y/o me follan.


Un saludo a todxs, me voy corriendo, que tengo cosas que hacer...

Última edición por fildeleau fecha: 14-ago-2015 a las 15:08.
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Antiguo 18-oct-2015, 17:36   #2
fildeleau
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Predeterminado Mi vecina con su vecina de habitación

Todxs somos hijxs de vecinx, todxs tenemos algo que contar.

Esto me lo contó otra vecina, ocurrió cuando se hacía un dedito en la intimidad:

Una tarde, estando sola en mi habitación, empecé a acariciar mis pechos, a pellizcar mis pezones por encima del ligero blusón que llevaba puesto y cada vez más excitada, bajé hasta mi rajita.

Estaba ya muy caliente y húmeda cuando ella, mi vecina de habitación y mejor amiga, entró. Al sorprenderme en tal situación, me sentí avergonzada pero no dije nada. Ella sólo sonrió y me pidió que continuara, que no me preocupase porque también lo hacía muchas veces.

Que ella me estuviese observando me excitó aún más, así que seguí acariciándome suavemente por encima de la braguita, con los ojos cerrados. Entonces me sugirió que me quitase la poca ropa que llevaba puesta y, sorprendida, la miré y vi que tenía la mano por debajo de su mini y también se frotaba. Yo me negué y le pregunté qué se proponía. Se acercó a mí y me susurró cálidamente al oído que se me veía muy linda. Me besó los labios, tocó mis tetas, luego el sexo y yo suspiré de placer.

En un momento reaccioné, ella era como una hermana y le pedí que parasemos. Pero continuó desnudándome toda. El coñito lo tenía hinchado y mojado como nunca, la calentura me estaba haciendo perder el control.

Nos tendimos en la cama y comenzó a acariciarme los senos, a jugar con ellos. Siguió bajando hasta mi sexo y separó los labios de mi vagina para besar mi sexo. Comencé a suspirar... su lengua inquieta no paró hasta que descubrió mi clítoris que lamió, succionó y con ternura lo contuvo entre los dientes. Le tomé la cabeza con las manos apretándola contra mi vulva. Gemí cuando el orgasmo se desencadenó convulsionándome. Entonces subió por mi vientre lentamente y de nuevo me besó apasionadamente la boca.

En justa correspondencia, su sexo respondió rápido a las caricias y lo apretó contra mi mano. Cuando hube ubicado su clítoris, lo estimulé rápido, de arriba hacia abajo. Me detuve para penetrarla con dos dedos que se deslizaron con facilidad en su interior. Los roté dentro y comencé un mete y saca sensual. Gemía y ver su cara hizo que me sintiera de nuevo excitada. Acercamos nuestras vulvas, podíamos sentir el calor y los perfúmenes que emanaban. Una corriente eléctrica nos recorrió el cuerpo cuando nuestras vaginas se besaron. Comenzamos a movernos con rapidez, chocando clítoris con clítoris, transmitiéndonos intensas sensaciones. Ambas tuvimos el mismo orgasmo, al mismo tiempo mientras los jugos de una y otra se mezclaron en coctel de placer.

Un saludo a todxs, me voy corriendo, que tengo cosas que hacer...

Última edición por fildeleau fecha: 18-oct-2015 a las 17:47. Razón: mejora
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Antiguo 22-oct-2015, 03:44   #3
CHARON
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Predeterminado

En vista de lo que has contado con esa vecina jamona; su pc no corria prisa y podía esperar....:rolley es: Sigue contando porfi....t up2clap000 0
__________________
LA MUSICA ES LA FORMA DE LAS FORMAS.....


visita mi hilo: http://www.pajilleros.com/showthread...ferrerid205900
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Antiguo 25-oct-2015, 08:00   #4
fildeleau
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Predeterminado Cruce de [email protected] en la escalera

- ¡Ufff necesito un hombree yaaa, tengo unas ganas terribles de pollaaa, estoy desesperadaaa!
- Aún no encontraste quien te diera?
- No, todavía no he encontrado a nadie.
- ¡Pues no me importaría ser yo el afortunado! Me encantaría poder desnudarte, acariciarte y darte de comer, y comernos, para después abrir tus nalgas, penetrarte y regarte…
- Para, para! Ya sabes que lo más me gustaría a mi sería quedar con dos tíos… Pero si ya es difícil encontrar a uno que tenga sitio y sea discreto, ¡imagínate dos! ¿Y tú, qué tal?
- Pues tampoco encontré mi pareja ideal… Recuerda que te confesé que me encantaría tener una aventurilla, que me gustan las chicas con sorpresa entre las piernas. No sabes cómo me gustaría estar en una cama contigo, no te imaginas lo que íbamos a disfrutar…
- ¡Joder cómo me estas poniendo! A mí lo que me gustaría es poder estar tú y yo, las dos vestidas de tías y maquilladas y tener a dos machos con nosotras, que nos chuleen y follen duro. ¡Sería estupendo!

Ambas al unísono: ¿Porqué no subes a casa y vemos lo que se puede hacer? ¡Ja, ja, ja!

Un a [email protected], me voy corriendo, tengo que currar...
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Antiguo 01-nov-2017, 09:46   #5
fildeleau
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Predeterminado Nada hay que explicar... Todos alguna vez hemos estado delante y detrás.

Como tantos hijos de vecino, descubrieron la sexualidad en la más absoluta soledad, encerrados en sus habitaciones y el wc, compaginando estudios con lectura, música y muchas, muchas pajas furtivas.

Siendo joven Juan, aunque tuvo algún que otro iniciático escarceo con alguna que otra chica calientapollas de su barrio y del pueblito donde año tras año veraneaba, bailando agarrados lentas baladas, dándose los primeros muerdos con lengua, sobándoles las tiernas tetas, en un rincón, mimetizados con la intermitente oscuridad y luces psicodélicas de los guateques que se organizaban entonces, también se atrevió a descubrir el sexo transgresor y clandestino, con hombres...
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Antiguo 04-nov-2017, 19:19   #6
fildeleau
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Predeterminado Nada hay que explicar... Sala X

Cita:
Empezado por fildeleau Ver Mensaje
Como tantos hijos de vecino, descubrieron la sexualidad en la más absoluta soledad, encerrados en sus habitaciones y el wc, compaginando estudios con lectura, música y muchas, muchas pajas furtivas.

Siendo joven Juan, aunque tuvo algún que otro iniciático escarceo con alguna que otra chica calientapollas de su barrio y del pueblito donde año tras año veraneaba, bailando agarrados lentas baladas, dándose los primeros muerdos con lengua, sobándoles las tiernas tetas, en un rincón, mimetizados con la intermitente oscuridad y luces psicodélicas de los guateques que se organizaban entonces, también se atrevió a descubrir el sexo transgresor y clandestino, con hombres...
Una tarde se decidió a entrar, para ver qué se cocía dentro, en un centrico cine en el que se proyectaban auténticos bodrios de contenido X. Aquella era una sala de sesión doble, contínua, con viejos, desgastados y sucios asientos, siempre en penumbras, donde solo había bujarrones y chaperos casi siempre, casi todos bastante más mayores que él.

Recuerdo que cuando me acomodé, no tardó mucho en sentarse uno de los paseantes en la butaca de al lado mío para con disimulo primero, rozarme el brazo y, seguidamente, ponerme la tibia y áspera mano sobre el muslo, y luego subir despacio hasta mi entrepierna. También que no me resistí y me limité a seguir fingiendo, seguir viendo la chisporreante película de 35mm, llena de cortes, mientras él seguía desabrochando y bajando hábil la bragueta del pantalón para luego sacar mi miembro ya empalmado y comenzar a sobarlo, a subir y bajar la piel de mi prepucio, descubriendo el glande amoratado e hinchado del que emanaron las primeras gotas de presemen debido a la excitación. Que yo cerré entonces los ojos y le dejé hacer, meterme mano y darme placer hasta el límite, hasta correrme de gusto, copiosamente, manchándole a él y a mis calzoncillos - Dice Juan.

Las primeras veces salió casi corriendo del cine, pero con el tiempo y la gallardía propia de la edad, fue quedándose más y más tiempo, y solo se cambiaba de lugar para que uno tras otro volviesen a ocuparse de él, y le masturbaran de nuevo hasta tres y cuatro veces. Aunque aquellos no eran del todo del agrado suyo, le excitaba y daba mucho morbo que le escupiesen al oído proposiciones indecentes con palabras soeces…

- Tranquilo chaval, déjate hacer… No sabes cuanto me gustaría estar a solas, en la cama contigo, no te imaginas lo que íbamos a disfrutar haciendo cochinadas, comiéndonos las pollas, los cojones, follándonos el culo - ¡Seguro que te gustará! Conozco un hostal aquí cerca donde podremos hacer de todo, todo lo que a ti te guste, putito – ¿Vamos?

Pero a mi solo me excitaba y daba mucho morbo que me agasajaran y acariciasen aquellas rugosas pero diestras y esquivas manos de aquellos viejos verdes, a los que nunca dejé ni mamarme la picha, ni comerme la boca como alguno intentó hacer cuando en las nubes, ido de placer, me descuidé.
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Antiguo 06-nov-2017, 08:40   #7
fildeleau
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Predeterminado Nada hay que explicar... La hortaliza

Cita:
Empezado por fildeleau Ver Mensaje
Una tarde se decidió a entrar, para ver qué se cocía dentro, en un centrico cine en el que se proyectaban auténticos bodrios de contenido X. Aquella era una sala de sesión doble, contínua, con viejos, desgastados y sucios asientos, siempre en penumbras, donde solo había bujarrones y chaperos casi siempre, casi todos bastante más mayores que él.

Recuerdo que cuando me acomodé, no tardó mucho en sentarse uno de los paseantes en la butaca de al lado mío para con disimulo primero, rozarme el brazo y, seguidamente, ponerme la tibia y áspera mano sobre el muslo, y luego subir despacio hasta mi entrepierna. También que no me resistí y me limité a seguir fingiendo, seguir viendo la chisporreante película de 35mm, llena de cortes, mientras él seguía desabrochando y bajando hábil la bragueta del pantalón para luego sacar mi miembro ya empalmado y comenzar a sobarlo, a subir y bajar la piel de mi prepucio, descubriendo el glande amoratado e hinchado del que emanaron las primeras gotas de presemen debido a la excitación. Que yo cerré entonces los ojos y le dejé hacer, meterme mano y darme placer hasta el límite, hasta correrme de gusto, copiosamente, manchándole a él y a mis calzoncillos - Dice Juan.

Las primeras veces salió casi corriendo del cine, pero con el tiempo y la gallardía propia de la edad, fue quedándose más y más tiempo, y solo se cambiaba de lugar para que uno tras otro volviesen a ocuparse de él, y le masturbaran de nuevo hasta tres y cuatro veces. Aunque aquellos no eran del todo del agrado suyo, le excitaba y daba mucho morbo que le escupiesen al oído proposiciones indecentes con palabras soeces…

- Tranquilo chaval, déjate hacer… No sabes cuanto me gustaría estar a solas, en la cama contigo, no te imaginas lo que íbamos a disfrutar haciendo cochinadas, comiéndonos las pollas, los cojones, follándonos el culo - ¡Seguro que te gustará! Conozco un hostal aquí cerca donde podremos hacer de todo, todo lo que a ti te guste, putito – ¿Vamos?

Pero a mi solo me excitaba y daba mucho morbo que me agasajaran y acariciasen aquellas rugosas pero diestras y esquivas manos de aquellos viejos verdes, a los que nunca dejé ni mamarme la picha, ni comerme la boca como alguno intentó hacer cuando en las nubes, ido de placer, me descuidé.
Estando solo en casa, bebía una cerveza mientras ojeaba revistas eróticas, porno en diferentes idiomas, cuando encontró una pagina con fotos de gays, transexuales y travestis haciendo sexo en mil posturas, con hombres y mujeres. Esto le excitó sobremanera y, decidido a probar otras formas de darse placer, fue a la cocina en busca de un nabo u otra hortaliza que se asemejara a una verga, y encontró una zanahoria medianamente gruesa, medianamente larga.

Luego de enfundarla en un condón, con crema hidratante corporal la lubriqué aún más, también mi ojete y comencé a deslizar poco a poco el vegetal dentro de mi culo hambriento. Al inicio, me incomodó un poco pero traté de relajarme y así lo introduje cuidadosamente hasta el final, hasta lo más hondo mío. Cuando el primer dolor punzante pasó y seguidamente se convirtió en placer, continué haciendo mete y saca, a la vez que me pajeaba al mismo compás. Entonces sentí algo indescriptible y nuevo que hizo que me vaciase saciado, y comprendí que había saboreado mi primer auténtico orgasmo.
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