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Tus Relatos y experiencias - Mi esposa: de orgullosa a putita sumisa Herramientas
Antiguo 30-ene-2016, 14:22   #1
romamaro
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Smile Mi esposa: de orgullosa a putita sumisa

Pasaban las diez de la noche cuando mi esposa y yo tomábamos algo en la terraza del hotel. Éramos pocos, un par de chicos que se fueron al poco de nosotros llegar quedándonos solos con un señor mayor (de unos sesenta y pico años) tomándose una copa a unas pocas mesas justo en frente.
Mi mujer, una morenaza de 34 años espectacularmente guapa, tetazas, culazo y siempre muy muy caliente, lucía una minifalda negra, una camisa amarilla que dejaba ver su escote y entrever sus tetas casi en su totalidad y unos taconazos. Además, había accedido (con un poco de trabajo) a mi petición de no llevar bragas, jamás habíamos jugado a esas cosas pero esa noche, yo estaba especialmente caliente y me atreví a pedírselo.
Corría el mes de agosto y hacía mucho calor, por lo que ella no paraba de beber para aliviar su sed, el alcohol la desinhibe muchísimo y la pone más cachonda aún de lo habitual (casi siempre es ella la que me busca para tener sexo), así que imaginadla con un par de copas encima.
Las vacaciones no estaban siendo precisamente un éxito, por motivos personales habíamos estado muy fríos y, desgraciadamente, no habíamos follado ni una vez en la quincena que llevábamos hospedados. Hoy, por suerte, comenzaba la tregua y la consiguiente reconciliación post cena con su correspondiente polvo como muestra de cariño por ambas partes. Pero imaginad el nivel de calentón que no llevaríamos acostumbrados a nuestro ritmo, hablo de mínimo dos polvos diarios, mañana y noche.
Empezamos pronto con el tonteo, besándonos, tocándonos (sin pasarnos, estábamos en público), todo se reducía a besos, tocamientos políticamente correctos y sobre todo guarreo verbal, eso nos ponía súper cerdos. Tanto, q se me fue la cabeza y le pedí lo que jamás imaginé...

Última edición por romamaro fecha: 31-ene-2016 a las 00:31.
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Antiguo 30-ene-2016, 17:13   #2
papaGAYo
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... lucía una minifalda negra por encima de las rodillas, una ...
Gracias por la aclaración.
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Antiguo 30-ene-2016, 17:45   #3
Lord Henry
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Gracias por la aclaración.
Qué malo eres!!!!
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Antiguo 30-ene-2016, 19:13   #4
romamaro
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Ya sé q sabéis qué es una minifalda. Sobraba el dato. Cierto es! Jijijiji lo corrijo.

Última edición por romamaro fecha: 31-ene-2016 a las 00:37.
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Antiguo 31-ene-2016, 01:47   #5
pajulio
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Tiene buena pinta, esperamos por la continuación
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Antiguo 31-ene-2016, 02:16   #6
tuamanteoculto
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A ver si lo continuas amigo.
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Antiguo 31-ene-2016, 14:58   #7
romamaro
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Predeterminado ...mi esposa II

...entramos en un estado casi de éxtasis sólo con la verborrea y con el morbo que nos propiciaba el contexto. Era la primera vez que jugábamos a esos niveles en público y el morbazo nos estaba embriagando por momentos.

En un alarde de ceguera debido al calentón, perdí la objetividad y le metí mano por la entrepierna lentamente hasta llegar a rozar su coñito superficialmente, mientras le seguía comiendo la boca. Ella se hacía la dura un poco porque sabía que el viejete estaba justo en frente percatándose de todo y le daba un poco de corte, pero yo insistí una y otra vez hasta que entendió que mi objetivo era precisamente ese, que el señor nos viera.
Mi esposa, reacia al jueguecito, iba cediendo a cada intento más y más dejándose llevar por el morbo, cada vez más zorra, cada vez más extasiada, cada vez entregándose con más sumisión a mis deseos. Notaba cómo iba relajando sus piernas hasta tal punto en que ya no solo no ofrecía ninguna resistencia sino que me rogaba que la pajease.

Uno de los “momentos” de la noche estaba a punto de llegar. De repente, se me cruzaron los cables y le susurré al oído:

- “Quiero que abras las piernas todo lo que puedas y le regales la mejor vista que puedas al viejo”.

A lo que ella se negó retrocediendo un poco en su arrojo, pero yo la conocía perfectamente y sabía que no eran más que prejuicios, miedo y vergüenza, pero tenía súper claro que le entusiasmaba el plan tanto o más que a mí. Por eso mismo persistí:

- “Amor, venga anda, no te hagas la estrecha ahora, estás muy cachonda, ¿sabes cuánto tiempo llevas sin sexo? ¡quince días! Además, sé que te has mojado mucho más justo cuando te he dicho lo de “jugar” con él. Anda, no seas tontita y regálale al caballero un poco de tu juventud, de tu belleza, tu sensualidad, tu feminidad. Además, quiero que lo hagas mirándolo a los ojos. Venga…”

A todo esto yo no dejaba de tocarle la pipita. La tenía loca, súper salida, estaba con la cabeza totalmente perdida, pero aún le quedaba un poco de cordura como para controlar sus instintos naturales. De hecho, con los ojos cerrados y mordiéndose los labios, anotó como le permitía su respiración agitada y sus gemidos:

- “Cariño, por favor, para esto porque yo empiezo a no poder contenerme y ya sabes que una vez entro en ese círculo, no tengo fin”.

- “Quiero que lo pongas cachondo, que lo hagas disfrutar un rato. Nada me haría gozar más en esto momento que verlo enloquecer de calentura por ti. Quiero ver cómo descubre lo putita que es mi mujercita”.

Al oír esas palabras tuvo uno de los orgasmos más intensos que le he visto jamás. El señor estaba desconcertado, acababa de presenciar el orgasmo de una joven que había sido manipulada y pajeada para él hasta conseguir enloquecerlo. Pero para mi mujer, haber vivido ese momento de lujuria en público, a mi lado y sabiéndose observada por aquel desconocido, no sirvió para otra que para necesitar más. Fue entonces cuando me miró, se subió la minifalda y sin mediar palabra comenzó a abrir las piernas muy despacio y, mirándolo a los ojos, mostrándole a aquel completo desconocido su sexo.

Era la primera vez que cruzaban sus miradas, el viejete la miraba con deseo, ella a él también. Sin apartar la vista, llevó su mano hacia su clítoris, y comenzó a dedicarle una nueva paja en exclusiva. Era un nuevo juego en el que yo no era partícipe, y eso, por alguna razón que se me escapa, me ponía a cien!

Última edición por romamaro fecha: 31-ene-2016 a las 15:03.
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Antiguo 07-may-2016, 16:38   #8
tengocuriosidad
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De verdad nos vas ha dejar sin el final... caguennnnn
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Antiguo 09-may-2016, 23:22   #9
morboamor
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...sigue
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Antiguo 19-ene-2017, 23:50   #10
romamaro
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Predeterminado Mi esposa III

Mi esposa tomó el control de la situación tocándose ella el clítoris. El rostro del viejete era un poema, estaba loco, no podía creer lo que estaban viendo sus ojos, a una joven, con su marido al lado, dedicándole unas vistas maravillosas de su coñito.
Ella no apartaba la vista de sus ojos, parecía darle morbo exhibirse y excitar a aquel completo desconocido. Tanto morbo le daba que, de manera sorpresiva, en unos pocos roces más al saberse en esa situación, le llegó el segundo orgasmo, allí, abierta de piernas, frente al viejo al que no quitaba ojo, y él a ella menos.

Cuando mi mujer se recompuso, se incorporó un poco en la silla, yo la ayudé a limpiarse el coñito de sus dos corridas. Se arregló la ropa y nos besamos apasionadamente con la intención de irnos a la habitación a rememorar el momentazo que habíamos vivido, y por supuesto, a celebrarlo como hacía tiempo ya estábamos deseando, FOLLANDO! Pero cuando nos fuimos a levantar, casi nos topamos con el señor, se había acercado a nuestra mesa mientras nos recomponíamos y no nos habíamos dado cuenta.
Tendiéndome la mano se presentó:

- Hola, buenas noches, me llamo Emilio...

Nos quedamos muy cortados, mi mujer miraba hacia abajo, y yo, aunque también me costaba dirigirle la mirada acerté a estirar mi mano y a presentarme:

- Hola, qué tal Emilio? Soy Ramón y ella es María.

- (Emilio) Encantado Ramón.

Mientras desviaba su mirada hacia mi mujer, soltaba mi mano para coger la de ella y besándosela le dijo:

- (Emilio) María, un verdadero placer.

Mi mujer hizo un esfuerzo para no ser descortés superando el momento de vergüenza que estaba pasando y redireccionó su mirada del suelo hacia sus ojos, con timidez le dijo:

- El placer es mío...

Tras unos pocos segundos de silencio un tanto incómodos Emilio dijo:

- Me gustaría invitaros a tomar una copa en la discoteca, sin compromiso, pero sería un honor charlar un rato, estoy solo, y no me apetece irme a la habitación. Qué decís?

Mi mujer y yo nos miramos sorprendidos por la invitación y lo que implicaba aceptarla habiendo pasado lo que acababa de pasar hacían escasos minutos, y casi sin saber qué decir, mirándonos desconcertados, balbuceamos unos tímidos:

- (Yo) Ahm... No sé, como quieras cariño...
- (María) Ehm... No, como te apetezca a ti...
- (Yo) Bueno... No sé... Me da igual... sí, claro, por qué no...
- (María) Pues no sé... Vale, bien... como queráis...
- (Emilio) Sí? Genial! Vamos entonces!

Comenzamos a caminar hacia la discoteca del hotel, Emilio delante de nosotros atendía una llamada que estaba recibiendo en ese instante, momento que aprovechó mi mujer para hablarme al oído:

- Por qué has accedido a tomarnos una copa con él? Qué horror! Después de lo que ha pasado! Estoy muerta de la vergüenza joder!
- (Yo) Yo qué sé cariño no me lo esperaba, cuando nos levantamos estaba ahí, delante de nosotros y... yo qué sé, no he sabido reaccionar, la verdad...
- (María) Ya, yo tampoco en realidad, pero joder! Qué vergüenza coño! No puedo ni mirarle a la cara, estoy súper cortada, hemos estado jugando con él, me ha visto el coño, me he corrido dos veces delante de él. Me da muchísimo corte...
- (Yo) Bueno cariño tranquilízate, tampoco pasa nada, somos adultos, no tenemos nada de qué avergonzarnos, hacemos lo que queremos con nuestras vidas y punto, no hay que darle más vueltas. Hemos jugado un poco, y qué? Ya está, no pasa nada, estamos en el 2016, corren otros tiempos, todos lo sabemos, él no se va a asustar ahora por nada así que relájate y disfruta.

Ella respiró hondo como asimilando mis palabras, y trató de relajarse confiando en mí. Cuando llegamos a la disco, estaba casi vacía, era temprano aún, y no veíamos más que unas cuantas parejas desperdigadas, algunas bebían, otras se besaban, tampoco prestamos demasiada atención a lo que hacían...
Emilio terminó su llamada y disculpándose por haberse ausentado con el teléfono dijo:

- Chicos, qué vais a querer beber entonces?
- (María) yo un gin tonic
- (Yo) y yo una cerveza

Emilio se dirigió a la barra para hacer el pedido mientras nosotros nos sentábamos en una mesa que había cerca de la pista de baile. Enseguida apareció Emilio con las bebidas, él se pidió otro gin tonic, como mi mujer. Se sentó con nosotros y comenzamos a hablar de cosas banales relacionadas con la meteorología de aquel verano y de la suerte que habíamos corrido con el magnífico hotel en el que nos hospedábamos. Nos contamos un poco nuestras vidas, él era un empresario inmerso en un viaje de negocios por la zona, nosotros, como ya sabéis, estábamos de vacaciones. Hablamos, hablamos y hablamos... hasta que en un determinado momento de la noche, y después de la segunda ronda de bebidas él nos soltó sin previo aviso:

- bueno, ya me contaréis qué es lo que ha pasado antes en la terraza, no?

Mi mujer agachó la cabeza, por tanto, tuve que ser yo quien defendiera el puesto, eso sí, sin conseguir mantener la mirada en sus ojos:

- Ahm... qué? Antes? Ahm... pues... Bueno Emilio, espero que no le hayamos incomodado u ofendido en ningún modo, ya sabe Ud, somos jóvenes, juguetones, curiosos, en fin, ya me entiende...
- (Emilio) Incomodarme por eso? Ofenderme? Todo lo contrario hombre, ha sido uno de los momentos más lujuriosos de toda mi vida, y tengo algunos años ya! (Rió a carcajadas). Todo lo contrario, me habéis puesto muy caliente...

Poniendo su mano encima de la de mi mujer continuó:

- Eres una mujer preciosa, tienes una fuerza brutal, desprendes muchísima sensualidad, eres muy sexy y tienes una juventud arrolladora, unas piernas preciosas...

Hizo una pausa para continuar diciendo tras acercarle la mano a su barbilla induciéndola a que lo mirase y terminó:

- y un coñito espectacular.

La cara de mi mujer empezó a sonrojarse, y mi corazón comenzó a dispararse. Que le dijera esas cosas en toda mi cara con ese descaro me escoció un poco, pero sólo por unos segundos, enseguida me empecé a poner muy cachondo al ver la situación desde fuera, el puto viejete estaba tonteando con mi mujer delante mía.

- (Emilio) He disfrutado muchísimo contigo

Y mirándome concluyó:

- Gracias por compartirla...

Mi mujer apartó la mirada de la suya y la devolvió a la mesa, estaba muy avergonzada por lo ocurrido. Yo trataba de tranquilizarla de nuevo acariciándole la pierna pero la verdad es que la tensión se palpaba en el ambiente... Estábamos todos un poco borrachuzos ya y bastante venidos a arriba...

Última edición por romamaro fecha: 20-ene-2017 a las 00:06.
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Antiguo 20-ene-2017, 11:53   #11
Toroastado
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Predeterminado Esto se pone interesante

Nos has dado una grata sorpresa con ésta continuación. Espero ansioso la continuación.
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Antiguo 20-ene-2017, 12:25   #12
traviesoxxx
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pinta bien mmmmmm
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Antiguo 20-ene-2017, 19:49   #13
demoniomalo
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Pero que muy muy bien....

Continúa, por favor!
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Mi hilo:
Nuestro rabo entre sus tetas
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Antiguo 21-ene-2017, 01:12   #14
saltarin212
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Predeterminado Me encanta el relato

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Mi esposa tomó el control de la situación tocándose ella el clítoris. El rostro del viejete era un poema, estaba loco, no podía creer lo que estaban viendo sus ojos, a una joven, con su marido al lado, dedicándole unas vistas maravillosas de su coñito.
Ella no apartaba la vista de sus ojos, parecía darle morbo exhibirse y excitar a aquel completo desconocido. Tanto morbo le daba que, de manera sorpresiva, en unos pocos roces más al saberse en esa situación, le llegó el segundo orgasmo, allí, abierta de piernas, frente al viejo al que no quitaba ojo, y él a ella menos.

Cuando mi mujer se recompuso, se incorporó un poco en la silla, yo la ayudé a limpiarse el coñito de sus dos corridas. Se arregló la ropa y nos besamos apasionadamente con la intención de irnos a la habitación a rememorar el momentazo que habíamos vivido, y por supuesto, a celebrarlo como hacía tiempo ya estábamos deseando, FOLLANDO! Pero cuando nos fuimos a levantar, casi nos topamos con el señor, se había acercado a nuestra mesa mientras nos recomponíamos y no nos habíamos dado cuenta.
Tendiéndome la mano se presentó:

- Hola, buenas noches, me llamo Emilio...

Nos quedamos muy cortados, mi mujer miraba hacia abajo, y yo, aunque también me costaba dirigirle la mirada acerté a estirar mi mano y a presentarme:

- Hola, qué tal Emilio? Soy Ramón y ella es María.

- (Emilio) Encantado Ramón.

Mientras desviaba su mirada hacia mi mujer, soltaba mi mano para coger la de ella y besándosela le dijo:

- (Emilio) María, un verdadero placer.

Mi mujer hizo un esfuerzo para no ser descortés superando el momento de vergüenza que estaba pasando y redireccionó su mirada del suelo hacia sus ojos, con timidez le dijo:

- El placer es mío...

Tras unos pocos segundos de silencio un tanto incómodos Emilio dijo:

- Me gustaría invitaros a tomar una copa en la discoteca, sin compromiso, pero sería un honor charlar un rato, estoy solo, y no me apetece irme a la habitación. Qué decís?

Mi mujer y yo nos miramos sorprendidos por la invitación y lo que implicaba aceptarla habiendo pasado lo que acababa de pasar hacían escasos minutos, y casi sin saber qué decir, mirándonos desconcertados, balbuceamos unos tímidos:

- (Yo) Ahm... No sé, como quieras cariño...
- (María) Ehm... No, como te apetezca a ti...
- (Yo) Bueno... No sé... Me da igual... sí, claro, por qué no...
- (María) Pues no sé... Vale, bien... como queráis...
- (Emilio) Sí? Genial! Vamos entonces!

Comenzamos a caminar hacia la discoteca del hotel, Emilio delante de nosotros atendía una llamada que estaba recibiendo en ese instante, momento que aprovechó mi mujer para hablarme al oído:

- Por qué has accedido a tomarnos una copa con él? Qué horror! Después de lo que ha pasado! Estoy muerta de la vergüenza joder!
- (Yo) Yo qué sé cariño no me lo esperaba, cuando nos levantamos estaba ahí, delante de nosotros y... yo qué sé, no he sabido reaccionar, la verdad...
- (María) Ya, yo tampoco en realidad, pero joder! Qué vergüenza coño! No puedo ni mirarle a la cara, estoy súper cortada, hemos estado jugando con él, me ha visto el coño, me he corrido dos veces delante de él. Me da muchísimo corte...
- (Yo) Bueno cariño tranquilízate, tampoco pasa nada, somos adultos, no tenemos nada de qué avergonzarnos, hacemos lo que queremos con nuestras vidas y punto, no hay que darle más vueltas. Hemos jugado un poco, y qué? Ya está, no pasa nada, estamos en el 2016, corren otros tiempos, todos lo sabemos, él no se va a asustar ahora por nada así que relájate y disfruta.

Ella respiró hondo como asimilando mis palabras, y trató de relajarse confiando en mí. Cuando llegamos a la disco, estaba casi vacía, era temprano aún, y no veíamos más que unas cuantas parejas desperdigadas, algunas bebían, otras se besaban, tampoco prestamos demasiada atención a lo que hacían...
Emilio terminó su llamada y disculpándose por haberse ausentado con el teléfono dijo:

- Chicos, qué vais a querer beber entonces?
- (María) yo un gin tonic
- (Yo) y yo una cerveza

Emilio se dirigió a la barra para hacer el pedido mientras nosotros nos sentábamos en una mesa que había cerca de la pista de baile. Enseguida apareció Emilio con las bebidas, él se pidió otro gin tonic, como mi mujer. Se sentó con nosotros y comenzamos a hablar de cosas banales relacionadas con la meteorología de aquel verano y de la suerte que habíamos corrido con el magnífico hotel en el que nos hospedábamos. Nos contamos un poco nuestras vidas, él era un empresario inmerso en un viaje de negocios por la zona, nosotros, como ya sabéis, estábamos de vacaciones. Hablamos, hablamos y hablamos... hasta que en un determinado momento de la noche, y después de la segunda ronda de bebidas él nos soltó sin previo aviso:

- bueno, ya me contaréis qué es lo que ha pasado antes en la terraza, no?

Mi mujer agachó la cabeza, por tanto, tuve que ser yo quien defendiera el puesto, eso sí, sin conseguir mantener la mirada en sus ojos:

- Ahm... qué? Antes? Ahm... pues... Bueno Emilio, espero que no le hayamos incomodado u ofendido en ningún modo, ya sabe Ud, somos jóvenes, juguetones, curiosos, en fin, ya me entiende...
- (Emilio) Incomodarme por eso? Ofenderme? Todo lo contrario hombre, ha sido uno de los momentos más lujuriosos de toda mi vida, y tengo algunos años ya! (Rió a carcajadas). Todo lo contrario, me habéis puesto muy caliente...

Poniendo su mano encima de la de mi mujer continuó:

- Eres una mujer preciosa, tienes una fuerza brutal, desprendes muchísima sensualidad, eres muy sexy y tienes una juventud arrolladora, unas piernas preciosas...

Hizo una pausa para continuar diciendo tras acercarle la mano a su barbilla induciéndola a que lo mirase y terminó:

- y un coñito espectacular.

La cara de mi mujer empezó a sonrojarse, y mi corazón comenzó a dispararse. Que le dijera esas cosas en toda mi cara con ese descaro me escoció un poco, pero sólo por unos segundos, enseguida me empecé a poner muy cachondo al ver la situación desde fuera, el puto viejete estaba tonteando con mi mujer delante mía.

- (Emilio) He disfrutado muchísimo contigo

Y mirándome concluyó:

- Gracias por compartirla...

Mi mujer apartó la mirada de la suya y la devolvió a la mesa, estaba muy avergonzada por lo ocurrido. Yo trataba de tranquilizarla de nuevo acariciándole la pierna pero la verdad es que la tensión se palpaba en el ambiente... Estábamos todos un poco borrachuzos ya y bastante venidos a arriba...
Estoy deseando que sigas para ver como acaba la noche.
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Antiguo 21-ene-2017, 16:54   #15
morboamor
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Buff...sigue!
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Antiguo 21-ene-2017, 17:16   #16
pablorense
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Lets go
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Antiguo 21-ene-2017, 19:59   #17
romamaro
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Predeterminado ...mi esposa IV

…aunque venidos a arriba, los prejuicios nos ayudaban a contenernos.

Se hicieron unos segundos incómodos después de las palabras de Emilio, me resonaban en la cabeza (y seguramente a ella también): “ha sido uno de los momentos más lujuriosos de toda mi vida”, “me habéis puesto muy caliente”. Aquel viejete estaba sentado al lado nuestra y admitía que estaba muy caliente al haber visto pajearse a mi mujer, y mi mujer, en realidad se había dejado llevar y, aunque en la distancia, había jugueteado con él, y lo que es peor, yo había dado por sentado que me gustaba el juego!

Me gustaría aclarar que nosotros no habíamos jugado jamás a ese nivel en los dieciséis años de relación que llevábamos juntos, pero esa noche, por la calentura, por el alcohol, o porque se alinearan los planetas, se nos fue mucho la pinza y por ende, la situación también se nos fue de las manos dando un salto exponencial, sin preverlo, en lo relacionado a juegos eróticos. Pero hasta entonces no pasábamos de sexo entre nosotros, “como mandan los cánones”.
Mi mujer, aunque muy ardiente, lo era sólo para mí, le encantaba entregarse a “su marido” pero para que os hagáis una idea de lo puritana que era, no practicábamos a penas sexo oral y cuando lo hacíamos, sólo me permitía correrme en sus tetas o en sus manos, pero nunca en su cara, ni muchísimo menos en su boca. De tragarse la leche y del sexo anal ni hablamos claro está, sobra decir pues que el sexo liberal era algo impensable para ella, demasiado prejuiciosa y muy religiosa como para plantearse nada por el estilo. Yo, como casi todos, había fantaseado alguna vez con el tema de abrir la pareja, pero nunca me atreví a insinuárselo, ni por asomo! Estamos locos? Me mataría!
Pero como los caminos del señor son inescrutables, así, sin comerlo ni beberlo nos estábamos viendo envueltos en una situación nueva por la que nos sentíamos extrañamente atraídos, sin terminar de entender por qué no éramos capaces de parar, como si el morbo (que ninguno de los dos se atrevía a reconocer) nos atrajese como polillas hacia la luz. El caso es que estábamos especialmente embriagados por el placer que nos proporcionaba la curiosidad, la tesitura en la que nos ponía la situación nos estaba ganando la partida, recordar lo que había pasado antes me ponía muy caliente, mi chica jugueteando en la distancia con un desconocido, principal razón por la que permitimos llegar hasta tan lejos, contábamos con no volver a ver nunca más a ese señor, y ahora estábamos sentados los tres en una mesa tomándonos unas copas ¡habiendo pasado lo que había pasado!

Yo, con muchísima vergüenza y timidez, con un hilillo de voz casi imperceptible y de nuevo casi sin poder mirarle a los ojos, rompí el silencio diciendo: Emilio, no vaya Ud. a mal interpretarnos, conozco a mi esposa y estoy convencido de que ella necesita que quede claro que no somos unos degenerados. Lo que ha pasado antes ha sido fruto de una sequía sexual extraña que hemos pasado, pero nos gustaría que supiera que es la primera vez que nos pasa algo así, se nos ha ido de las manos y aunque nos ha quedado claro que no le ha desagradado (sonreímos tímidamente todos), le rogamos haga borrón y cuenta nueva.

Se hizo de nuevo el silencio y fue él quien sonriendo y sin dejar de mirar a mi mujer, intervino en esta ocasión:

Me apetece otra copa, vosotros tomáis lo mismo?
(María) Ahm… yo no, paro ya, no suelo beber, ya estoy algo mareadilla

Acertó a decir mirándome a mí y a su vaso vacío

(Emilio) No acepto un “no” por respuesta, venga, no seas aguafiestas, estamos aquí a gusto los tres charlando. Te traigo otro gin tonic y a él otra cerveza.

Y sin dejarnos mediar palabra, se dirigió a la barra a por la tercera ronda de copas.

- (Emilio) Ah! Se me olvidaba, a la vuelta os voy a proponer un jueguecito…

Última edición por romamaro fecha: 22-ene-2017 a las 15:28.
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JavGz
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Y nos vas a dejar asi ....
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jorgelito27
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Excelente relato, felicitaciones, continua?
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Antiguo 22-ene-2017, 15:25   #20
romamaro
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Continúa continúa... pero sed pacientes, tengo vida. Trataré de ponerme un rato por las noches...
...saludos, amipajis!
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Antiguo 22-ene-2017, 19:00   #21
romamaro
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Predeterminado Mi mujer V

Nos quedamos atónitos tras oír las palabras de Emilio. Un jueguecito? A qué se refería con eso? Nos miramos intrigados y nos dimos la mano seguida de un beso para tranquilizarnos.

Emilio volvió de la barra, se sentó y colocó las copas en la mesa y tras un par de segundos de silencio nos miró y dijo:

Bueno, os gusta jugar no? A mí también, me encanta, por ello os decía que lo había pasado tan bien antes viéndoos, de modo que vamos a jugar a algo muy divertido...

(Yo) Pero Emilio...
(Emilio) Nada, tranquilos, confiad en mí.
(Yo) Pero es que casi que nos tomamos esta copa y nos vamos...
(Emilio) No hombre, eso cómo va a ser? No me dejéis solo ahora, por favor, estoy muy a gusto con vosotros. En serio, relajaos y oídme…

Posando su mano sobre la de mi mujer dijo:

…Nena, dale un trago grande a eso que yo te vea…

Que le volviera a tocar la mano, y la llamara “nena” fueron detalles que me llamaron la atención, no había confianza para esa cercanía, aunque recuerdo que me dio morbo saberlo con esa licencia sobre ella.

Convencidos por las palabras de Emilio, abandonamos la idea de retirarnos, y mi mujer, para no hacerle el feo, cogió la copa y se la llevó despacio hacia sus labios no muy convencida de hacerlo, mientras nos miraba, tomó un trago enorme que ingirió con especial lentitud, cuando acabó, cogió una servilleta para limpiarse un poco que le caía por la comisura izquierda de su boca. Emilio, mientras sonreía orgulloso por haber conseguido que mi mujer bebiera, no perdía detalle de la trayectoria que tomaba el líquido sobre su rostro, desde la comisura hasta la barbilla. Notamos cómo esto había gustado especialmente al señor, se le cambió la cara de risueño a cara de cerdo contenido.

Yo, que empezaba a sentirme bastante disperso, la miraba como aprobando el gesto, tampoco pasaba nada porque bebiera un poco más, aunque la verdad es que estábamos bastante perjudicados por el alcohol, tres rondas en dos horas eran demasiadas para nosotros ya que no estábamos acostumbrados a beber.

Hasta entonces no me había percatado de que él aún tenía su mano sobre la de mi mujer, me extrañaba que ella no hubiera hecho nada para acabar con ese gesto, aunque por otro lado tampoco tenía nada de especial... No? O sí? No sé... El alcohol ya no me dejaba pensar con toda la claridad que pretendía...

En ese momento Emilio le preguntó directamente a ella: No llevas bragas, cierto?

Los dos nos quedamos súper cortados al quedar claro que andábamos especialmente "juguetones" esa noche.

(Emilio) No os cortéis, no pasa nada, no es malo que os apetezca un poco de morbo, nos gusta a todos. Pero entenderéis que no pueda quitarme eso de la cabeza verdad?

(Yo) Ahm... Ya... Claro...

Mi mujer estaba rojísima, no podía levantar la vista de la mesa dirigiendo de vez en cuando la mirada hacia mí, al vaso, a Emilio de vez en cuando.
Se le notaba, imagino que igual que a mí, esos típicos micro gestos que denotan estar ya bastante perjudicados por el alcohol: la vista un poco perdida, parpadeo lento, tambaleo, ya sabéis...

(Emilio) En fin, comencemos con el juego...
...La primera misión es que os beséis, os importaría besaros aquí, delante mía? no, no? Eso no tiene nada de malo verdad? (Sonrió...)

Mi mujer que a penas había abierto la boca en toda la noche, mirándome, acertó a decir:

Delante de él?

Yo encogí los hombros como no entendiendo tampoco adonde pretendía llegar Emilio.

(Emilio) Venga va... es un beso, estamos divirtiéndonos, no pasa nada. Es que me ha gustado veros besaros antes en la terraza y me apetecía volveros a ver.

Mi mujer y yo nos miramos y aunque extrañados, accedimos a la petición.
Emilio estaba expectante, y nosotros dos acercamos nuestros labios hasta fundirnos en lo que en principio creíamos un beso protocolario para satisfacer al caballero, pero no, de repente el morbo nos invadió de tal manera que lejos de parar, nos fundimos en un beso apasionado en el que allí, en la mesa de aquella discoteca, nos comimos vivos. Rozábamos nuestras lenguas dentro y fuera de la boca, parecía que la quincena de sequía sexual, el alcohol, y hacerlo allí en público y con el invitado a menos de medio metro de nosotros, nos estaba haciendo actuar como nunca habríamos imaginado.
Cuando acabamos con el beso, Emilio estaba con la boca abierta, y con una cara de cerdo que no podía ocultar...

{continuará...}

Última edición por romamaro fecha: 23-ene-2017 a las 12:10.
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Antiguo 23-ene-2017, 22:42   #22
ENCOFRADOR
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Este viejete se lo va a pasar mejor que si estuviera mirando obras como hacen sus amigos
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Morbo en Tenerife

Me puedes echar crema
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Antiguo 24-ene-2017, 07:27   #23
morboamor
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Si pudieras ilustrarnos con alguna foto de esa mujer objeto de lujuria de Emilio...
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Antiguo 07-feb-2017, 01:02   #24
romamaro
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Predeterminado Mi mujer VI

Emilio trató de recuperar la compostura, al descubrirse con la boca abierta la cerró. Mi mujer, se levantó y pidió disculpas por ausentarse para ir al baño. Se recompuso un poco la ropa, el pelo y se marchó perdiéndose entre la gente ya que la discoteca se había empezado a llenar.
Emilio no apartaba la vista de ella, le miraba el culo, las piernas y el pelo mientras se alejaba. De repente se acercó y me dijo:

- Sólo de pensar que no lleva bragas, saber que su coñito está ahí tan cerca, me pone enfermo... Me encanta, es preciosa...

Aunque antes nos habíamos atrevido a "jugar" delante de él, la verdad es que era la primera vez que alguien me decía a la cara que le gustaba mi mujer, y lo peor era que me estaba gustando extrañamente cada vez más esa sensación.

Mi mujer apareció entre la gente y cuando llegó a la mesa se quedó de pie donde estábamos Emilio y yo. Me miró y me dijo:

- Cariño, estoy muy cansada, nos retiramos ya?

Yo asentía como aprobando su petición pero la verdad es que estaba muy excitado al ver que Emilio la tenía en frente, a escasos centímetros sabiendo que no llevaba bragas, viendo cómo se la estaba comiendo con la mirada descaradamente.

Emilio saltó inmediatamente diciendo:

- Eso cómo va a ser? Pero si es tempranísimo!

Y en ese momento comenzó a sonar una canción lenta...

(Emilio) Anda, no digas bobadas y vente conmigo, vamos a bailar esta canción...

Mi mujer y yo nos miramos un poco flipados por el atrevimiento del viejete, pero la verdad es que estábamos un poco borrachos, estábamos muy dispersos con lo que no supimos cómo esquivar la propuesta.
Emilio, se levantó de la mesa, la cogió de la cintura, y se la llevó a la pista de baile mientras mi esposa miraba hacia atrás alucinando y con cara de mosqueo, le podía leer la mente, seguro que estaría pensando que por qué no le paraba los pies y nos íbamos de una puta vez a follar tal y cómo habíamos planeado en un principio, pero llevábamos mucho más alcohol del que estábamos acostumbrados y eso no nos permitía concentrarnos para encontrar la manera de irnos.

El caso es que mientras yo me quedé sentado en la mesa con mi copa, veía cómo Emilio se llevaba de la cadera a mi esposa hacia la pista, cuando llegaron, se colocaron uno en frente del otro, Emilio pasó su mano derecha por su cintura y la izquierda recogió lentamente la mano derecha de mi mujer. Pude ver en la distancia cómo mi mujer titubeó un poco en las maneras pero terminó colocando su otra mano en el hombro de él. Y bueno... comenzaron a bailar.
Yo miraba cómo bailaban, cómo de repente él le decía algo al oído, ella respondía a veces, otras simplemente oía, pero no pasaba aparentemente nada fuera de lo normal.
Yo de repente me veía desde fuera y flipaba un poco porque hacía escasas horas no conocíamos a ese señor que estaba bailando con mi esposa... Igual el karma nos pretendía dar una lección para que aprendiéramos a no jugar con fuego. No lo sé...

La cosa es que allí estaban, bailando. Él bebía y le ofrecía beber a ella (que ya estaba bastante afectada, porque como ya os he dicho, a penas bebemos), y bebían, y charlaban, y bailaban, y bebían, y charlaban, y en esas, acabó la canción...
...ella tomó la iniciativa para regresar hacia la mesa, y cuando llegaron donde yo estaba mi chica me miró (o intentó mirarme, el camino desde la pista de baile hasta la mesa lo tuvo que hacer agarrándose a Emilio), con cara de "haz algo joder! vámonos ya!". Yo la conocía perfectamente y sabía que quería que nos fuéramos, pero Emilio la invitó a sentarse y ella no ofreció mucha resistencia, la verdad es que no podía, estaba empeorando por momentos, el puto viejete le había ofrecido que bebiera muchas veces, su copa se la había bebido prácticamente mi mujer siendo este su cuarto baso.

Yo, atiné a pronunciar:

"Emilio, ahora sí que nos vamos, como puedes ver estamos muy perjudicados ya y nos apetece irnos a descansar"

(María) Exacto, nos vamos ya, estamos locos por coger la cama.
(Emilio) Vosotros lo que estáis locos es por iros a follar, ¿o creéis que soy tonto?

Reímos sutilmente todos pero insistimos en que nos retirábamos definitivamente... Emilio interrumpió el intento de huida diciendo:

Mirad, os dejo que os vayáis si me hacéis un regalo, en realidad me lo debéis...
(Yo) No entiendo Emilio, ¿cómo que "te lo debemos"?
(María) Eso, ¿a qué te refieres?
(Emilio) Antes me habéis usado para alimentar una fantasía sexual vuestra, y me parece bien, pero me habéis puesto enfermo por el morbazo del momento, ¿crees que para mí no ha sido increíble veros como os he visto? ¿Verte el coñito? ¿Ver cómo te corrías delante mía y mirándome a los ojos? Esto no puede quedar aquí, yo necesito verlo otra vez y acabar corriéndome, sólo quiero eso, veros de nuevo enrrollandoos y tocarme. ¿Qué me decís, eh?

Mi mujer y yo no salíamos de nuestro asombro...

(Emilio) Anda, me lo debéis, me habéis usado y lo sabéis, no me podéis dejar así de salido. Si además, vais a follar ahora ¿qué más os da que yo os vea? Además, ya os he visto un poco antes...

María me miraba, lo miraba a él y en la medida que le permitía el alcohol movía la cabeza negativamente. Yo estaba fuera de juego entre la borrachera y el morbazo que inexplicablemente me producía aquella situación. Pero Emilio hizo uso de su madurez no dejándonos pensar mucho. Se levantó, levantó a mi mujer y nos invitó a subir a la habitación.
Ella se agarró a él porque ya casi no podía mantenerse en pie, y yo iba detrás de ellos como podía también. Entramos en el ascensor, y él preguntó en qué habitación estábamos, yo le dije:

- La 443...

(Emilio) Muy bien, pues allá vamos...

Llegamos, abrimos la puerta, mi mujer y yo nos desparramamos en la cama, y Emilio se sentó frente a nosotros en una silla. Mi mujer y yo nos miramos pero estábamos tan borrachos que nos quedábamos dormidos, Emilio movía sus cartas y nos daba charla:

- Venga chicos, por favor, no me dejéis así, si va a ser un momento nada más, dentro de 10 ó 15 minutos habremos acabado y nos iremos todos a dormir.

María y yo vimos el cielo abierto y pensamos casi telepáticamente que era cierto, si lo hacíamos el viejete nos dejaría en paz, además, tenía parte de razón, lo habíamos usado para jugar y de todos modos íbamos a follar.

Me acerqué a su oído y le susurré: "hagámoslo, a lo mejor nos gusta".

Así que hicimos un macro esfuerzo por medio espabilarnos y comenzó la acción...

Última edición por romamaro fecha: 07-feb-2017 a las 01:28.
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Antiguo 07-feb-2017, 03:10   #25
romamaro
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Predeterminado Mi mujer VII

Comencé a comerle la boca a mi mujer, ella me correspondía, yo le mordía los labios, ella a mí, le pasaba mi lengua por sus labios y seguidamente ella a mí también, de repente empezamos a comernos la boca como locos, yo le colocaba la mano derecha en su cara, le tocaba el pelo, el hombro, ella a mí también, bajé lentamente la mano por debajo de su blusa hasta comenzar a notar el principio de su pecho izquierdo, se lo manoseaba por encima del sujetador, ella gemía, yo también, Emilio también, momento en el que los dos de manera casi instantánea lo miramos, y ya tenía su polla en la mano, estaba allí, a pie de cama, pajeándose delante de nosotros, de mi mujer, mi mujer le estaba viendo la polla a otro hombre, a un puto viejo salido que se moría por follársela.
Ese gemido de Emilio y verlo allí con su rabo en mano, nos puso muy cachondos, recuerdo que mi mujer clavó los ojos en el miembro del viejo, que para tener la edad que tenía, calzaba un muy buen rabo, era gordo y estaba muy duro.
Yo comencé a quitarle la blusa a mi mujer mientras la besaba, le quité el sujetador a lo que Emilio respondió con un "PFFFFFFFF" como de haber flipado con las tetazas de mi mujer, yo comencé a comérselas como si no hubiera un mañana, mi mujer gemía de placer, yo también, Emilio también. Mi mano de nuevo continuó bajando hacia la entrepierna de mi mujer buscando su rajita, como no llevaba bragas la encontré fácilmente y comencé una suave pero intensa paja en el clítoris de mi esposa. Ella estaba súper excitada, tenía el coñito empapadísimo y su pipita súper hinchada. Emilio no paraba de pajearse y de mirarnos, de mirarla a la cara, las tetas, el coño, las piernas.
(Recordad que mi mujer seguía con la mini falda y los tacones puestos aún).

En esas y mientras yo pajeaba a mi mujer, el alcohol hizo de las suyas y, aminorando lentamente el ritmo, me quedé dormido...
...mi mujer se quedó a cuadros, imaginad la situación, de repente se quedaba ella sola ante "el peligro" y en la tesitura en la que estaba, medio desnuda, con las peras y el coño al aire, y el puto viejo desconocido y salido delante de ella comiéndosela con la mirada.

Ella no atinaba a pronunciar palabra, entre lo salida que la tenía yo, la borrachera (que la ponía más caliente aún si cabe), la situación... me veía allí dormido, miraba a Emilio ahí sentado con su polla en la mano, ella hyperventilando por la excitación... (Recordad que llevaba una quincena sin sexo además de toooooda la noche súper cachonda esperando el momento del polvo al acabar las copas en la terraza del hotel).

Serían las 4 de la mañana cuando pasó esto, pues a eso de las 7 me espabilé, estaba muy desorientado, casi amanecía, no entendía nada, pero enseguida comencé a recordar y pensé: "¡JODER! ¿Dónde está mi mujer? ¿Y Emilio?" Pero no pasó mucho tiempo cuando empecé a oír ruidos que procedían del cuarto de baño, eran unos gemidos y, eran de mi mujer y del puto viejo que se la estaba follando! No daba crédito, ¡estaban follando en el baño de mi habitación!

El morbo me embriagó al momento y me levanté para pegar mi oído a la puerta sin hacer ruido para tratar de oír hasta el más mínimo detalle. Me moría de ganas por saber qué había pasado, cómo habían llegado hasta ahí, qué le estaba haciendo, cómo se la estaba follando, cuánto tiempo llevarían, no sé, eran sentimientos enfrentados, celos y morbo, aunque he de decir que el morbo ganaba por goleada, me moría de ganas por abrir la puerta y verlos follar, pero sabía que eso provocaría el fin del polvo.

Ella atinaba a decir gimiendo:

- Ah, joder Emilio, cómo puedes tener una polla tan gorda...
(Emilio) Te gusta eh?
(María) Sí, mucho, cabrón, fóllame...
(Emilio) Te gusta más que la de tu marido verdad? Anda, reconócelo...
(María) Uhmmmm sí joder, claro que me gusta más...
(Emilio) Es más grande que la suya verdad?
(María) Sí, mucho más... AH! Joder! AH! Qué gusto cabrón!
(Emilio) Di que eres mi putita... Dilo!
(María) Sssshhhh calla! No grites, no vaya a despertarse mi marido...
(Emilio) Déjalo que se despierte, crees que no le gustaría ver lo puta que estás siendo conmigo a sus espaldas? Lo cornudo que es y lo golfa que es su esposa?
Dí que eres mi putita!
(María) AAAAHHHH Me corro cabronazo, SOY TU PUTITA JODER, LO SOY!!!! Sabes decirme las palabras que me ponen a mil! AAAAHHHH Me corro... joder, me corro, qué gusto! Qué polla tienes! Joder...
(Emilio) Córrete anda golfa, córrete para mí...
(María) Sí!!!! SSÍÍ!!!! SSSSÍÍÍÍ!!!! Me corro joder!!!!!!! AAAAHHHH!!!!

El morbo me pudo y me agaché para abrir la puerta sin hacer ruido y aunque tenían la luz apagada, pude verla a ella de espaldas a él apoyada en el baño y tuve una vista perfecta del rabazo que gastaba el puto viejo de los cojones entrando y saliendo del coño chorreante de mi mujer. Le tenía el coño petado de carne que entraba y salía sin piedad a la par que ella, aún habiéndose corrido, la obligaba a gemir más y más de placer.

El momento estelar llegó cuando él viejo le sacó el rabo del coño a mi esposa, le dio la vuelta y poniéndola de rodillas le metió sin mediar palabra la polla en la boca y comenzó una de las mamadas más increíbles que había visto en mi vida. Le introducía el rabo tan a dentro que ella tocaba con su frente la barriga fondona que tenía Emilio por los años. En una de las embestidas Emilio comenzó a convulsionar producto de un orgasmo intensísimo. Mi mujer no abría la boca, la polla de Emilio continuaba dentro, pero era tal cantidad de leche la que le había echado que en seguida comenzó a salir, blanca y espesa, por la comisura de la boca de mi esposa, ocasión que aprovechó el muy cerdo para, con su mismo rabo, introducírsela de nuevo dentro y pedirle que se la tragara diciéndole:

- Anda tontita, trágatela, con esta ya te he llenado de lefa tus tres agujeros, ya eres mía entera.

Y mi mujer, allí, arrodillada delante de aquel viejo desconocido, se tragó su leche con una sumisión que a mí me estaba dejando perplejo no sólo por el morbo, que también, sino por lo que había visto. Recordad que ella jamás me dejó que me corriese en su boca, ni muchísimo menos tragarse mi leche, y menos aún que la follara por el culo, y este hijo de puta viejo acababa de decir "con esta ya te he llenado de lefa tus tres agujeros". Me moría de celos, pero el morbo era tal, que estaba empalmadísimo y echando líquido pre seminal a saco sin darme cuenta.

Emilio volvía a hablar mientras le hacía tragar restos de semen que quedaban por su rostro y tetas, metiéndoselos con los dedos en la boca. Yo cerré la puerta con cuidado y traté de oír tras ella:

- A partir de ahora eres mi esclava,
(María) De qué hablas?
(Emilio) Mira, te he hecho fotos y vídeos mientras follábamos

La cara de mi pobre mujer cambió radicalmente, se quedó sorprendidísima al saberse tan expuesta...

(Emilio) si no quieres que se entere tu marido de tu infidelidad, ya puedes portarte bien conmigo. Además, no te hagas la tonta porque te ha encantado ser una putita sumisa conmigo, así que ya sabes, acuéstate con tu esposo, y pórtate bien, mañana será otro día.
(María) Pero...
(Emilio) Calla putita, calla y obedece o le enseño el material a tu marido
(María) No por favor, lo destrozaría, y lo perdería seguro, él no me perdonaría esto, lo sé... Por favor no se lo enseñes...
(Emilio) Si haces lo que yo te pida, todo ira bien...
(María) Pero cómo que "todo lo que tú me pidas"? De cuánto tiempo hablamos?
(Emilio) No más preguntas, obedece y punto, venga a dormir con tu esposo...
Ah! Y dirígete a mí siempre como "AMO" Siempre acabarás tus frases con un "SÍ MI AMO", ok?
(María) Pero...
(Emilio) SH! A ver? Cómo es?
(María) Joder Emilio!

Emilio la cogió del pelo, la agachó poniéndole la cara en el suelo y le dijo:

- te estoy hablando en serio, muy en serio, si no quieres que tu marido veas lo golfa que has sido conmigo, obedece sin rechistar, me oyes?!

Y mi pobre esposa, casi llorando pronunció las palabras que daban comienzo a su esclavitud: "SÍ MI AMO"

(Emilio) Así me gusta, ver cómo te domo, cómo te domestico, cómo cedes, me encanta ver cómo te rindes, igual que me ha encantado ver cómo te has ido entregando a mí hasta terminar dejándote follar como una vulgar puta, que es lo que eres! Me oyes?
(María) Sí mi amo
(Emilio) Así me gusta golfa... Pues ahora ya sabes lo que tienes que hacer... Venga!

Yo pegué un salto a la cama y me hice el dormido, María salió del baño y se acostó a mi lado.
Oí cómo Emilio al fin se iba de la habitación y allí nos quedamos los dos, intuyo que ella súper desconcertada por el lío en el que se había metido y yo por lo que acababa de vivir.

Última edición por romamaro fecha: 07-feb-2017 a las 03:23.
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