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Tus Relatos y experiencias - Mi Natalia... ( Relatos con mi chica ) Herramientas
Antiguo 12-feb-2018, 12:25   #851
cornidox30
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No se se quien es el vecino de 55 años, me suena que es un relato pero no lo leí.
Por favor cornidox asesorame si lo leo que vos conoces mis gustos
Gracias.
Danielito de argentina
Pd. Viste me estoy portando bien solo agradezco las opiniones que me resultan buenas y así no molesto a nadie y sabes que estoy presente en este fantástico hilo.
Saludos. Yo intento poner gracias a todos los comentario. Lo único, algunas veces se me puede pasar alguno o por lo que sea no me dio tiempo aún hacerlo, en un momento dado, pero luego, siempre intento contestar, sobre todo a los que poneís algo así mas desarrollado.

Sobre el relato del vecino 55: es un relato muy bueno. Fue, seguramente, el relato numero uno en está página mientras estuvo activo (terminó habrá unos dos años, quiza menos) . Sobre su tématica y si te gustará, no sé que decirte. Viendo algunos comentarios que has puesto me da que no. Hay infidelidad consentida, humillación y hasta algo de bisexualidad. Tú verás.... pero el relato es muy bueno. Ya te digo, que de lo mejor de aquí de siempre.
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Antiguo 12-feb-2018, 13:14   #852
cornidox30
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¡Qué bueno tener noticias de ti otra vez! Se va poniendo interesante la cosa.
Vemos en el relato una situación que tarde o temprano, tenía que explotar, más que nada por la falta de consenso para llegar hasta donde se ha llegado. Los miedos y angustias de Luis vienen porque empieza a perder el control de lo que hace Natalia, cuando en realidad quiere compartirlo todo con ella. Pero está claro, que si ha empujado a Natalia hasta donde la ha empujado, no puede esperar controlarla ahora, de ahí su miedo a la aparición de Riqui.
Cuenta con la ventaja de que, aparetenemente, Víctor le quiere ayudar y no quiere aprovecharse de él, pero si se quiere beneficiar a Natalia todas las veces que sean posibles. De ahí el miedo, la ansiedad y la paranoia, que va a llevar a Luis a comenter el acto último de desconfianza, el espionaje a Natalia, una de las mayores traiciones que ella puede sufrir, sobre todo después de la traumática relación que tuvo con su anterior novio.
Se empiezan a poner las cosas realmente complicadas, sólo caben 2 opciones, o seguir por la vía de los secretos y el espionaje, o destaparlo todo. No lo sabremos hasta la próxima lectura, que esperamos ansiosos los pajilleros.
Gracias, extraordinario tu análisis, como siempre.
Todas esas dudas se irán resolviendo poco a poco... pero también naciendo otras,

Bueno... nos estamos adentrando en la parte crucial de la historia, la que poco a poco hará desencadenar todo.

Un poco de paciencia amigos.
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Antiguo 12-feb-2018, 14:35   #853
cornidox30
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cl ap0000
Llenaría la pantalla de aplausos, eres muy grande!!! Creo que consigues que, a todos los que seguimos la historia, se nos ponga un nudo en el estómago.
Que ganas de leer más!!
Gracias amigo. Bueno, y qué te voy a poner a ti... jejejeje

Vamos continuando con la precuela que está genial tambien.

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Antiguo 12-feb-2018, 14:38   #854
cornidox30
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Buenas tardes cornidox . Llevo poco tiempo en este foro y ultimamente entro muy poco ya que entre el trabajo , la pareja y mi peque de casi dos meses no me queda tiempo para nada . Somos una pareja que no nos gusta el tema de cuernos , aunque por supuesto respetamos todos los gustos . El sabado la empece a leer junto a mi pareja y aunque no es de nuestro estilo nos encanto como estaba escrita . Nuestra mas sincera felicitacion , eres un grandisimo escritor....sabes transmitir muy bien la historia y llegar al lector con cada uno de los personajes . Nos quedamos con la intriga de como puede acabar esta historia , a si que te seguiremos hasta el final de ella . Solo esperamos que Luis no sea el unico que acabe mal ya que creemos que tampoco se lo merece . Creemos que se a fiado demasiado de Victor , que no es trigo limpio y que solo busca la manera de acostarse con Natalia sin importarle nada mas . Esperaremos impacientes mas entregas de esta historia tan bien escrita y contada por tu parte

Un saludo cornidox
Gracias. Un placer que os guste tanto mi historia, y que la disfrutéis en pareja, un honor añadido. Es un orgullo para mí.

Bueno, espero pronto tener lo siguiente y que lo sigáis disfrutando.

Un saludo.
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Antiguo 13-feb-2018, 01:23   #855
lokko007
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Estaba haciendo un remember de una parte pasada de la historia y encontre esta parte que me interesaba. La razon? pues porque justo entra en escena nuevamente Riqui asi que se me vino a la mente lo dicho por Natalia

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- Sí, claro Víctor... ¡Estoy aquí por tu pollón!... Hace tiempo que deseaba probarlo, es más, en aquella fiesta del verano, si llego a ir sola y sin novio, os follo a ti y a Riqui seguro en aquel coche... Soy una zorrita... muy zorrita...
Podriamos suponer quiza que nos tengas alguna sorpresa o talvez pueda ser tan solo una mera casualidad y que sea nada mas algo dicho por el calenton y lo excitada que estaba Natalia en ese momento

Saludos
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Antiguo 13-feb-2018, 11:29   #856
cornidox30
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Estaba haciendo un remember de una parte pasada de la historia y encontre esta parte que me interesaba. La razon? pues porque justo entra en escena nuevamente Riqui asi que se me vino a la mente lo dicho por Natalia



Podriamos suponer quiza que nos tengas alguna sorpresa o talvez pueda ser tan solo una mera casualidad y que sea nada mas algo dicho por el calenton y lo excitada que estaba Natalia en ese momento

Saludos
Claro... de esas palabras que Luis escuchó se derivan muchos miedos que él tiene a la vuelta a escena de Riqui. Puede que Natalia aquello lo dijese sólo presa del calentón y la excitación del momento (pudiera ser) pero, claro está, que si se le presentase la ocasión propicia, Luis sabe (o teme más bien) que ella se dejaría llevar y daría rienda suelta a sus ganas por disfrutar de dos pollas para ella sola. ¿Quién sabe?

Me encanta que busquéis estos pequeños detalles en el relato para atar cabos o haceros cábalas.

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Antiguo 14-feb-2018, 04:45   #857
Danielito23
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Predeterminado Paso en el relato del vecino 55

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Saludos. Yo intento poner gracias a todos los comentario. Lo único, algunas veces se me puede pasar alguno o por lo que sea no me dio tiempo aún hacerlo, en un momento dado, pero luego, siempre intento contestar, sobre todo a los que poneís algo así mas desarrollado.

Sobre el relato del vecino 55: es un relato muy bueno. Fue, seguramente, el relato numero uno en está página mientras estuvo activo (terminó habrá unos dos años, quiza menos) . Sobre su tématica y si te gustará, no sé que decirte. Viendo algunos comentarios que has puesto me da que no. Hay infidelidad consentida, humillación y hasta algo de bisexualidad. Tú verás.... pero el relato es muy bueno. Ya te digo, que de lo mejor de aquí de siempre.
Gracias por la información de que se trata el relato. Yo paso, no me entusiasma para nada esa temática que tiene.

No seas humilde, diciendo que es lo mejor de la página.

MI NATALIA que es?

Por favor, este relato es lo mejor de la pagina.

Saludos

Danielito de argentina.
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Antiguo 14-feb-2018, 20:52   #858
viciosinfin1973
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. Los miedos y angustias de Luis vienen porque empieza a perder el control de lo que hace Natalia, cuando en realidad quiere compartirlo todo con ella. Pero está claro, que si ha empujado a Natalia hasta donde la ha empujado, no puede esperar controlarla ahora, de ahí su miedo a la aparición de Riqui.
De ahí el miedo, la ansiedad y la paranoia, que va a llevar a Luis a cometer el acto último de desconfianza, el espionaje a Natalia, una de las mayores traiciones que ella puede sufrir, sobre todo después de la traumática relación que tuvo con su anterior novio.
Se empiezan a poner las cosas realmente complicadas, sólo caben 2 opciones, o seguir por la vía de los secretos y el espionaje, o destaparlo todo. No lo sabremos hasta la próxima lectura, que esperamos ansiosos los pajilleros.
Disfruto muchísimo con el relato y con todas las suposiciones que hacemos.

Pero en este caso, no estoy de acuerdo con jjgtbenave.
Luis no ha empujado a Natalia a nada.
Para ella todo lo ha hecho a escondidas de Luis, y lo peor es que sin ningún atisbo de arrepentimiento. Me parece una jeta que encima va luego de decente y superenamorada.

Para todas estas (y estos )(de todos los relatos similares), de los que dicen que el sexo no significa nada, que solo es diversión, me gustaría verlos si se lo hicieran a ellos.

Estaría fenomenal que Alicia le diera una mamada a Luis y que Natalia lograra enterarse, a ver si le pareceria "solo sexo" y que era algo sin importancia.

Por una vez estaría bien que los cornudos no fueran siempre los mismos y que se viese el sentimiento desde el otro lado. Sería un plus.

Esperamos ansiosos la continuación,
Gracias Cornidox
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Antiguo 15-feb-2018, 02:02   #859
agueybana
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Poniendo las camaras sera interesante, ver, de lo q se entere. Pero piensen un momento, El no ha visto casi todo lo q Nati ha hecho? vio la felacion a Ricki, y presencio cuando ella y victor tuvieron sexo. Las camaras seran para saber cuando se veran los tres para el trio , pq el duda de victor. Amigos como Victor, quien necesita enemigos.

Ahora lo q estoy esperando con exaltacion es cuando Raquel, Nati,( aunque el autor no lo ha mencionado)y Alicia salgan o se reunan con el "vecino 55" si eso pasa, ya q Cornidox30 puso; ""Natalia se "topará" con el "vecino 55" y tendrán un pequeño "rifirrafe". O sera q solo Natalia y el Vecino55....
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Antiguo 15-feb-2018, 09:02   #860
lok1
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Disfruto muchísimo con el relato y con todas las suposiciones que hacemos.

Pero en este caso, no estoy de acuerdo con jjgtbenave.
Luis no ha empujado a Natalia a nada.
Para ella todo lo ha hecho a escondidas de Luis, y lo peor es que sin ningún atisbo de arrepentimiento. Me parece una jeta que encima va luego de decente y superenamorada.

Para todas estas (y estos )(de todos los relatos similares), de los que dicen que el sexo no significa nada, que solo es diversión, me gustaría verlos si se lo hicieran a ellos.

Estaría fenomenal que Alicia le diera una mamada a Luis y que Natalia lograra enterarse, a ver si le pareceria "solo sexo" y que era algo sin importancia.

Por una vez estaría bien que los cornudos no fueran siempre los mismos y que se viese el sentimiento desde el otro lado. Sería un plus.

Esperamos ansiosos la continuación,
Gracias Cornidox
Estoy de acuerdo y no.
Si te fijas Luis no se está comportando como el típico cornudo, pasivo y sufridor. El ha participado activamente en la historia, ha detectado un caldo de cultivo bueno en Natalia y ha hecho por conocer esa faceta suya que solo intuye...

El problema no es tanto Víctor, que a mi me sigue pareciendo un tío de fiar pq siempre ha ido de cara, es que Natalia se desate y saque a la fiera que lleva dentro, porque entonces ni Víctor, ni Ricky ni nada....

Tantas suposiciones solo significan una cosa... Cornidox queremos más jajajaja.
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Si te apetece leer un relato escrito por mi..
/relatos-experiencias/46605-escapada-montana.html
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Antiguo 15-feb-2018, 10:04   #861
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Gracias por la información de que se trata el relato. Yo paso, no me entusiasma para nada esa temática que tiene.

No seas humilde, diciendo que es lo mejor de la página.

MI NATALIA que es?

Por favor, este relato es lo mejor de la pagina.

Saludos

Danielito de argentina.
Bueno, es tu decisión pasar del relato del "vecino 55" si ves que no te agrada su temática, pero es un relato muy bueno, de lo mejor; no en vano tiene actualmente casi 1.500.000 visitas. A mí también hay aspectos que trata que no me agradan del todo, pero valoro más la trama, cómo está escrito y las dosis de morbo que transmite. Y lo disfruto como una historia de ficción que es. No quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que se trata en ella porque me guste.

Y sobre la valoración de mi relato, es algo que os compete hacer a vosotros, los lectores. Yo esto nunca lo he hecho para compararme ni competir con nadie (faltaría más), sólo lo hago por el hecho de divertirme escribiendo y compartirlo con vosotros.

saludos.
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Antiguo 15-feb-2018, 10:16   #862
cornidox30
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Me encantan estos debates que se forman "discutiendo" sobre el comportamiento de los personajes y lo que puede acontecer.

Yo no voy a aclarar nada, ni quién está más acertado o menos (no quiero dar pistas de por donde ira la cosa). Solo puedo decir que puede haber algo de todo lo que comentáis.

La próxima parte espero tenerla lista para subirla mañana, o como mucho para el sábado. Estas partes son muy importantes por lo que quiero que me quedan bien escritas para transmitir todos los detalles que se tienen que reflejar.

Un placer leer los comentarios que ponéis. Dan muchos ánimos y un buen empujón para encarar ya la parte crucial del la histioria.


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Antiguo 15-feb-2018, 11:35   #863
Danielito23
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Predeterminado Natalia

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Estoy de acuerdo y no.
Si te fijas Luis no se está comportando como el típico cornudo, pasivo y sufridor. El ha participado activamente en la historia, ha detectado un caldo de cultivo bueno en Natalia y ha hecho por conocer esa faceta suya que solo intuye...

El problema no es tanto Víctor, que a mi me sigue pareciendo un tío de fiar pq siempre ha ido de cara, es que Natalia se desate y saque a la fiera que lleva dentro, porque entonces ni Víctor, ni Ricky ni nada....

Tantas suposiciones solo significan una cosa... Cornidox queremos más jajajaja.
No me fió de Víctor, veras como se van a follar a natalia a espaldas de su pareja y me gustaría mucho que Luis pudiera follarse a la compañera de natalia que ella enterarse para ver eso de es "solo sexo"

Lo que si es verdad que el hilo esta muy expectante del próximo capitulo.

Además aprovechó esta intervención tuya para recordarte que estamos tristes por el parte de antes de ser mi natalia, creo que se demostró que queremos la continuación, por favo volver, muchas gracias por el esfuerzo que haces por ese relato y es un trabajo magnifico, no lo cortes.

Saludos

Danielito de argentina
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Antiguo 15-feb-2018, 11:40   #864
Danielito23
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Predeterminado Valoracion de mi natalia

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Bueno, es tu decisión pasar del relato del "vecino 55" si ves que no te agrada su temática, pero es un relato muy bueno, de lo mejor; no en vano tiene actualmente casi 1.500.000 visitas. A mí también hay aspectos que trata que no me agradan del todo, pero valoro más la trama, cómo está escrito y las dosis de morbo que transmite. Y lo disfruto como una historia de ficción que es. No quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que se trata en ella porque me guste.

Y sobre la valoración de mi relato, es algo que os compete hacer a vosotros, los lectores. Yo esto nunca lo he hecho para compararme ni competir con nadie (faltaría más), sólo lo hago por el hecho de divertirme escribiendo y compartirlo con vosotros.

saludos.
Por supuesto que la valoración corresponde a nosotros por eso digo que MI NATALIA es el MEJOR RELATO que hay en la pagina, invito a los lectores a opinar sobre esta valoración, para saber cuan errado estoy.

Saludos.

Danielito de argentina
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Antiguo 15-feb-2018, 12:38   #865
cornidox30
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Por supuesto que la valoración corresponde a nosotros por eso digo que MI NATALIA es el MEJOR RELATO que hay en la pagina, invito a los lectores a opinar sobre esta valoración, para saber cuan errado estoy.

Saludos.

Danielito de argentina
A mi no me gustan mucho estos "rankings" , pues al final esto de los relatos en esta web no es ninguna competición, pero dando mi opinión, y dejando el mio a parte, mi lista de los 5 mejores (PARA MÍ) es la siguiente:

1) PERDIENDO A MI NOVIA.
2)MI NUEVO VECINO DE 55 AÑOS
3)LOS HOMBRES MIRAN A MI MUJER Y ME ENCANTA
4)JUGANDO CON FUEGO (es una pena que se quedase a medias)
5)MI MARIDO, MI CUÑADO Y MI SUEGRO.


Luego, otros como "Cornudo" de economista no lo meto aún, porque estoy pendiente de poder tener tiempo de leerlo (solo leí los primeros capítulos), pero seguro entra en este top. Hay también otros muy buenos que he leído, pero destacando cinco han sido estos.

Saludos.
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Antiguo 15-feb-2018, 15:50   #866
Fantasioso32
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Buenas tardes. Enhorabuena por este relato. Al igual que ha muchos, me has tenido enganchado hasta el final. Bien de pajas me ha tocado durante el camino... me ha encantado. Aparentas ser un chico de mi edad y con pensamientos muy parecidos a los míos. Me he sentido muy identificado en muchas cosas... un abrazo crack espero que sigas

Última edición por Fantasioso32 fecha: 15-feb-2018 a las 17:13.
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Antiguo 16-feb-2018, 00:04   #867
Danielito23
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Predeterminado No propuse ranking

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A mi no me gustan mucho estos "rankings" , pues al final esto de los relatos en esta web no es ninguna competición, pero dando mi opinión, y dejando el mio a parte, mi lista de los 5 mejores (PARA MÍ) es la siguiente:

1) PERDIENDO A MI NOVIA.
2)MI NUEVO VECINO DE 55 AÑOS
3)LOS HOMBRES MIRAN A MI MUJER Y ME ENCANTA
4)JUGANDO CON FUEGO (es una pena que se quedase a medias)
5)MI MARIDO, MI CUÑADO Y MI SUEGRO.


Luego, otros como "Cornudo" de economista no lo meto aún, porque estoy pendiente de poder tener tiempo de leerlo (solo leí los primeros capítulos), pero seguro entra en este top. Hay también otros muy buenos que he leído, pero destacando cinco han sido estos.

Saludos.
Estimado cornidox, no propuse un ranking lo único que asevere que MI NATALIA es el MEJOR RELATO que yo leí en la pagina. Capaz que a muchos lectores le pasa lo mismo que a mi.

Por eso estoy participando mucho en este hilo por que me parece el mejor, por lo menos esa es mi opinión.

En cuanto a tu " top five" no leíste LAS DECISIONES DE ROCIO , después del tuyo lo mejor que leí esta extraordinario.

Saludos y mi admiración,

Danielito de argentina
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Antiguo 16-feb-2018, 05:11   #868
agueybana
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Apreciado "lok1" me gustaria saber q quieres decir con y cito; ha detectado un caldo de cultivo bueno en Natalia y ha hecho por conocer esa faceta suya que solo intuye"


"no se esta comportando como el típico cornudo, pasivo y sufridor." a q te refieres? pq para mi queda claro q cornudo consentido si ya lo es, aunque en menos escala q los cornudos profesionales.
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Antiguo 16-feb-2018, 08:32   #869
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Apreciado "lok1" me gustaria saber q quieres decir con y cito; ha detectado un caldo de cultivo bueno en Natalia y ha hecho por conocer esa faceta suya que solo intuye"


"no se esta comportando como el típico cornudo, pasivo y sufridor." a q te refieres? pq para mi queda claro q cornudo consentido si ya lo es, aunque en menos escala q los cornudos profesionales.
Por situaciones en algunos momentos de excitación o borrachera donde Natalia ha dejado unas pinceladas de lo que hay en su interior, pero eso no es más que una apreciación mía.

En respuesta a tu segunda pregunta me refiero justo a eso, el es un cornudo pero ni lo tiene asumido ni tiene claro que le encante, el episodio de Ricky quiso cortarlo desde el primer momento pero Victor se lo impidió, disfrutó del episodio con Victor pero luego le vinieron los miedos y arrepentimientos... En mi opinión a Luis le pasa un poco como a todos que cuando se excita, cualquier fantasía va a más, pero cuando se enfría todo vuelve a la "normalidad"

Insisto, esto solo son opiniones mías, basadas en nada
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Antiguo 17-feb-2018, 14:08   #870
cornidox30
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Viene del capítulo anterior:

(Al instante, aún perplejo, intentando seguirlos con la mirada, antes de que los pudiese perder aún de vista, me entró un mensaje de Natalia:

Luis, cariño, por favor
puedes venir a buscarme?
Al final se ha cancelado lo de la despedida.
Ven pronto anda!!!
00:32 AM)



LA NUEVA CAMARERA DE LAS TETAS GRANDES
(Parte 5).


6


Esto me causó una enorme sorpresa. Aunque, también, en aquel instante, una cierta alegría me inundó por dentro; ese mensaje quería decir que aquella noche no había despedida, ni salida nocturna, ni quedada con nadie. Por aquella noche mis sospechas quizá me darían una pequeña tregua.

Esperé unos segundos más, los justos en los que aquella morenaza del culazo y aquel señor se perdieron de mi vista, doblando una calle para adentrarse en ella, y me dispuse a contestarle a Natalia el mensaje. Debía fingir estar aún en casa, no frente a su bar; sólo esperaba que no fuese a salir a la calle y me viese allí aparcado. No obstante, la distancia era la suficiente como para ocultarme... o eso creía.

Le puse un mensaje escueto:

Voy ahora.
Pero... ha pasado algo?
00:34 AM


No. Pero ven anda...
Que estamos ya cerrando.
Bufff... ya te cuento.
Trabajando aquí... te pasan unas cosas!!
00:34


Al leer esto, me invadió la curiosidad: ¿qué habría pasado? Deseaba salir del coche ya, entrar dentro, que me contase qué había sucedido. Pero debía esperar un poco más, al menos, el tiempo justo que me llevaría llegar de casa a allí.

Ya voy
00:35 AM


Cuando llegues, entra.
Que estamos cerrando y
estaremos solas Alicia y yo
00:35


Me alegró sobre manera leer esto; de una vez por todas, iba a conseguir entrar allí y ver a mi chica dentro, con el uniforme, tras la barra...

Esperé unos minutos más, que se me hicieron eternos. Miraba sin parar hacia la puerta del bar y sólo vi salir a tres o cuatro clientes más; dentro, parecía que quedaba alguno que otro, pero estaba claro que no había mucho ambiente. Cerrarían de un momento a otro.

Transcurrieron otros 15 minutos, tiempo que me pareció prudencial, aunque algo corto, pero decidí salir del coche y entrar ya... Miré el reloj —eran ya pasadas la 1 menos diez—, y caminé los escasos 100 metros que me separaban de la puerta de “Las Oficinas”. La abrí, con mi corazón que me palpitaba a mil, y me encontré con el local casi vacío: sólo vi tres clientes arrimados a la barra, sentados en taburetes, que apuraban sus cervezas con Natalia en aquel instante cobrándoles las consumiciones. Me acerqué al mostrador, me coloqué en la esquina, y mi chica me saludo tímidamente mientras estaba girada en la caja, recogiendo el cambio.

Me fijé de soslayo en aquellos tipos: vi como dos de ellos se fijaban en el trasero de Natalia mientras les daba la espalda. Luego, ella se dio la vuelta, les entregó la vuelta en una bandeja, y les mostró una sonrisa antes de dejarles y venirse hacía mí caminando. Era la primera vez que la venía tras una barra; el movimiento que hacían sus caderas al dirigirse hacia mí me resultó muy sexy; le quedaba genial aquel uniforme. Al llegar frente a mí, se agachó un poco sobre la barra para darme un beso...

—Hola, cariño... enseguida terminamos. Alicia está en el vestíbulo cambiándose. En cuanto salga me cambio yo y cerramos... Ya casi tenemos todo listo y recogido. Hoy ha habido muy poca gente... —me contaba, mientras yo bajé la vista para dirigirla hacia sus pechos.

Vi que llevaba la camisa bastante desabrochada, unos tres botones, dejando a la vista un escote muy llamativo. Por un momento, y por primera vez en todos nuestros años de relación, estuve a punto de pedirle que se tapara, que se abrochase al menos un botón más. Vi a aquellos chicos, antes de marcharse, cómo sonreían entre ellos de forma un tanto burlona. Hoy, por vez primera, me sentí un tanto incómodo, pensé que se podrían estar riendo de mí, de que fuese el novio de aquella camarera a la que todos miraban con descaro el escote. Al momento, según salían por la puerta, mi chica les despidió:

—¡Hasta luego chicos... hasta otra!— Sus tetas se agitaron dentro de su escote al levantar su mano para saludarles, casi pude llegar a verle el sujetador que llevaba. Ahí, no pude reprimirme:

—Natalia, ¿no te parece.... que vas... demasiado descocada? —le dije.

Al instante, la mirada de mi chica se tornó de sorpresa. Giró de golpe su cara hacía mí, y mientras llevaba su mano a abrocharse un botón más de su camisa, me dijo:

—Pero... ¿qué pasa? ¿Ahora te molesta?... Bueno, ¡pues una razón más ya para dejarlo!...— Sin decir nada más, caminó hacia el fondo de la barra, acercándose a una de las puertas que había allí. La abrió un poco, y desde el filo, le habló a Alicia en tono alto:

—Oye, Alicia, ¿te falta mucho...? Aquí no hay nadie ya. ¿Cierro, no?

—¡Sí... salgo enseguida! —me pereció escucharle decir a su compañera, en un grito que escuche lejano.

Al momento, Natalia recorrió todo el local dirigiéndose a la puerta —supuse para cerrar—. Al pasar por mi lado, no pude evitar cogerla del brazo para preguntarle:

—Oye, cariño... No te entendí. ¿Qué querías decir con eso de: “una razón para dejarlo”?

—¡El trabajo! —dijo de forma tajante—. Luego te cuento lo que ha pasado... ¡¡Pa flipar, vaya!! ¡Si es que aquí... ocurre cada cosa... bufff!

Casi no me había terminado de decir esto, cuando escuchamos cómo se abría la puerta... Allí, asomó un hombre. Al verlo, se me pareció al tipo que antes vi salir del bar agarrado de la que pensé que era la amiga de Alicia, la tal Raquel aquella. Instintivamente, eché un vistazo hacia la calle y la vi allí, de pie, al lado del coche en el que venían ahora los dos, aparcado en doble fila frente a la entrada del local. La noté visiblemente nerviosa, mirando sin parar su móvil...

—¡Lo siento, estamos cerrando ya!... —le dijo Natalia a aquel señor, que parecía pretender entrar.

—Lo siento, guapa... era solo para recoger mi mochila. ¡Se me olvidó antes ahí! —comentó, desde la puerta, apuntando a una mesa, donde era verdad que había una pequeña mochila negra, apoyada en una de las patas—. Llevo ahí mis cosas del padel... ¡La cojo y me voy! ¡Será un segundo!

Natalia no dijo nada, se quedó de pie, sin moverse, quieta, mirando cómo aquel hombre maduro entraba a recoger su bolsa. Antes de salir, al pasar por su lado, se detuvo a decirle:

—Siento lo de antes... y que se os hayan estropeado los planes por mi culpa. ¿Ya se ha ido Alicia?

—No... está cambiándose... ¡Pero creo que aún está enfadada, eh! Será mejor que se vaya... Lo siento, de verdad... ¡vamos a cerrar! —le respondió Natalia, visiblemente nerviosa e incómoda.

—Vale... lo siento, no quiero molestar más —añadió aquel hombre, sacándose algo del bolsillo—. Lo único... que le des esta tarjeta a Alicia. Raquel me ha pedido que se la entregue. Es del hotel donde está... ¡Qué la llame... y que mañana quede con ella, por favor!... para tomar algo. Raquel no quiere que Alicia se quede así, toda enfadada. ¿Puedes decírselo, guapa?— Al entregarle esa tarjeta a Natalia, aquel tipo, se la introdujo dentro del bolsillo de su camisa, rozándole descaradamente con sus dedos una teta.

Lo vi bien claro: ¡lo había hecho a propósito!

Al notar esto no pude callarme; bastante estaba ya pasando yo, estos días, como para que aquel “viejo” se tomase esas confianzas con mi chica, y encima, conmigo delante.

—¡¡Oiga, tío!! ¿Qué coño está haciendo? ¿No cree que se está pasando un poco ya? La tarjeta se la podía haber entregado en la mano, no... ¡con educación!

Natalia, al verme saltar de ese modo, me miró con cara de “pasa del tema”, pero yo me quedé mirando fijamente a aquel tipo, con cierto gesto serio, un tanto desafiante incluso. Era más bajo que yo, de sobre 1.70 o así, canoso, bien entrado en los cincuenta, aunque vestido de forma muy elegante, queriendo aparentar más joven. En parte, me pareció un poco ridículo su comportamiento, pero no le podía permitir esa falta de respeto a mi chica. Al momento, antes de que yo pudiese decirle algo más, él fue el que se dirigió a Natalia, hablándole sobre mí:

—¿Qué es éste tu novio?— Me miró otra vez, de forma un tanto burlona y sarcástica. Ahí, ya sí, estuve a punto de levantarme y decirle algo seriamente; por un instante, pensé que aquel hombre pagaría los platos rotos de todo lo que me estaba pasando, de todos mis temores. Y quizá, si no tuviese casi la edad de mi padre, me habría levantado y le habría agarrado por la pechera... pero me contuve...

—Sí, soy su novio... ¿Y quién es usted? —respondí, ahora yo también con una risa burlona en mi rostro.

—Tranquilo, amigo, yo solo quería ser amable con tu chica. La conocí hace un rato y me ha parecido una muchacha encantadora... ¡y muy buena camarera! ¿Tengo que venir más por aquí? Me ha gustado mucho esta ciudad... ¡y este bar!— Me ofreció amablemente su mano para estrechármela... Yo se la acepté, de forma un poco forzada, algo de mala gana. Al momento, se fue. No sin antes, justo antes de salir por la puerta, volver a dirigirse a Natalia:

—¡Adiós, guapa! Entrégale a Alicia lo que te acabo de dar... ¿vale? Y bueno, ¡qué bien te sienta ese uniforme!... ¡Piénsate lo que te dije antes! ¡¡Adiós!!— Y cerró de un golpe la puerta y se fue.

Al segundo, Natalia giró el cartel de la entrada a “Cerrado” y echó la llave...

—¿Pero quién coño era ese cretino? ¿Quién se cree que es, para tomarse esas confianzas contigo? —le pregunté a mi chica.

—Na... ya lo viste... sólo un salido... ¡un viejo verde! Luego te cuento... en casa. ¡Shiii! ¡calla! —añadió ella, pidiéndome con un gesto de su dedo que guardase silencio. Al segundo, Alicia salió del almacén, ya cambiada de ropa.

—¿Qué ha vuelto otra vez ese cerdo? —preguntó Alicia visiblemente enojada—. ¡Hola Luis, no te había visto! —añadió al verme a mí.

—Sí, tía... y me ha dado esto...— Natalia se sacó la tarjeta que aquel tipo le había entregado y se acercó a Alicia para enseñársela.

Ésta, tras leerla, la rompió en pedazos, tirándola a la papelera...

—¡¡¡SÍ... JA!!! ¡¡Si se cree ésta, que mañana la voy a llamar para quedar a tomarnos algo antes de que se marche, va lista!!... ¡¡Con la jugarreta que me acaba de hacer solo parar verse a escondidas con ese viejo!! Bufff— Alicia se puso a contar el dinero de la caja, visiblemente cabreada.

Natalia me hizo un gesto que entendí como: “no te metas”, y me quedé allí tranquilo, sentado, mirando y esperando como ellas dos terminaban de recoger y limpiar todo para cerrar.

Un rato después, Natalia se cambió rápido de ropa; y entendí, por la forma de arreglarse tan informal, que no íbamos a salir. Al pisar ya los tres la calle, y mientras Alicia cerraba la puerta del bar, mi chica le dijo:

—¿De verdad que no te apetece ir a dar una vuelta... tomarnos algo rápido los tres aunque sea? Me da palo por ti. ¡Con lo que sé que te apetecía salir las tres por ahí... sobre todo con tu amiga!

—No chicos... de verdad. Si os apetece , iros vosotros a tomaros algo. Yo me voy a casa —respondió Alicia, con un claro gesto de decepción en su rostro.

Yo me quedé callado, perplejo, sin saber ni entender aún muy bien qué coño había ocurrido. Intuía que algo tenía que ver con aquel viejo y la tal Raquel; algún tema de cuernos o algo. Pero no entendía el fondo de todo.

Natalia y yo nos fuimos hacia nuestro coche. Ya dentro, no pude esperar más y le pregunté:

—¡Cuéntame venga!... ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se canceló la despedida? ¿Qué fue, por culpa de ese tipo?

—Sí —respondió ella, de forma escueta.

—¿Y?... ¿por? —añadí.

—Joder... es que aún no me lo creo. ¡Si me lo cuentan, te juro que no lo creería... de ninguna manera! —continuó Natalia, con gesto incrédulo en su cara—. ¡Joder... la tía se ha ido con el viejo ese! Lo de la despedida sólo lo programó para verse con él... a escondidas. ¡Es muy fuerte!

Yo no supe qué contestar, me quedé unos segundos pensativo, recordando un poco la charla que habíamos tenido Alicia y yo en aquel encuentro que tuvimos en esa cafetería de su barrio; recordé que me había contado que aquella amiga suya, Raquel, había tenido una relación que terminó mal por un tema de cuernos, con un anterior novio. Nunca imaginé que aquel “viejo” pudiese ser el corneador de su ex.

—¡No me digas! —contesté, sin saber muy bien lo que decir. Estaba intrigado porque me contase todo lo que había pasado, pero tampoco quería meter la pata y que pudiese sospechar que yo sabía ya algo del asunto.

—Sí... pero te lo cuento mejor en casa, tranquilamente. ¡Prefiero que te sientes, que es fuerte el asunto!

—¿Tanto? —pregunté. Cada vez me sentía más expectante por saber lo que había pasado en verdad. Por un momento, dejé aparcados mis miedos e inseguridades por el tema de Riqui. ¡Quería saber cómo era esa relación que mantenían la amiga de Alicia y aquel “viejo”!

—Bueno... espero que no te enfades al contártelo. ¡Pero el tipo ese me ha tocado el culo!... Y bueno, me ha dicho también varias cosas más que me han dolido un poco... —comentó Natalia, con tono pausado—. Pero prefiero contártelo todo en casa.

—Vale... O sea, que es por culpa de lo que te pasó hoy con ese tío, por lo que quieres dejar el trabajo: ¿porque se ha pasado y te ha tocado el culo? ¿Es por eso?—le volví a preguntar.

—Bueno... un poco sí. Pero llevo ya días que me vengo sintiendo algo incómoda. Y he pensado otra cosa... ¡Venga, ahora lo hablamos! ¡¡Tira para casa!!

Con esto, no hablamos nada más. Aceleré la marcha. Estaba deseando llegar al piso. Tenía que contarme Natalia cuanto antes lo que le había pasado. Quizá, de alguna forma, todo esto tuviese algo de relación con todo el tema Riqui, Víctor y demás... Veía fantasmas por todos lados.

Sin tocar más el asunto, llegamos a casa. Al entrar, me fui al salón, y Natalia se vino a mi lado, nada más quitarse de ropa y colocarse un pantalón finito de pijama y una camiseta de tirantes.

—A ver... cuéntame lo que ha pasado. ¡Pero no te cortes, eh! ¡¡Cuéntamelo todo!! —le pedí, mirándola a los ojos.

—Bufff... ¡a ver si soy capaz!...

A partir de aquí, Natalia empezó a contarme lo ocurrido esa misma tarde en el bar, con pelos y señales, desde el justo instante en el que entró a trabajar, sobre las 5, hasta el momento de llegar yo. Alicia, aquel día, había doblado turno, le había hecho ese favor al jefe, para que él se cogiese el día libre, y para que le dejase así cerrar a ella pronto e irse de despedida...

Me metí tan de lleno en lo que me contaba mi chica, que podía casi sentir que estaba allí, viendo cómo sucedía todo...
__________________
Sigue mi relato en el hilo: Mi Natalia
http://www.pajilleros.com/relatos-ex...tos-chica.html
Y también su precuela, aquí: Antes de ser tu Natalia
http://www.pajilleros.com/relatos-ex...-precuela.html

Última edición por cornidox30 fecha: 18-feb-2018 a las 01:30. Razón: Pequeños retoques ortográficos y gramaticales.
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7

(*A partir de aquí, el relato se vuelve en primera persona, narrado por Natalia, en una recreación de cómo Luis visualiza en su mente lo que ocurrió esa tarde, tal como su novia se lo cuenta. Lo narrado por Natalia, está en un tono gris, más claro.
Por el medio, se interlazan algunas reflexiones de Luis al ir escuchando).



Esta tarde de Sábado, yo entré como siempre, a las 5. El jefe se había tomado el fin de semana libre, dejando a Alicia —su camarera de confianza, aunque realmente, quizá la única en la que confiaba de verdad—, a cargo de todo. Estaríamos las dos solas toda la tarde, tendríamos el doble de trabajo y de horas, sobre todo ella, que se había “chupado” también la mañana...


Entré al Bar. Hoy abrió Alicia. Parecía que estaba sola; ya se debía de haber marchado Alexia, nuestra otra compañera, la que había hecho con ella la mañana. Le note cara de cansada, apoyada en la caja registradora. Nada más verme llegar, mientras me dirigía a vestir mi uniforme, me hizo unas muecas al saludarla y pasar frente a ella.

—No te veo cara de fiesta —le dije, de forma sarcástica, sabiendo lo deseando que estaba por salir aquella noche y volver a ver su amiga, con la que hacía años que no tenía una noche de chicas por ahí.

Simplemente me respondió con una sonrisa graciosa, y se fue a atender una mesa que había llegado. Yo continué directa a cambiarme, a vestir el uniforme.

“Con esta camisa nueva, sigo pensando, que me pasa exactamente lo mismo que con la otra: no es de mi talla... ¡Me sigue apretando mucho!”, me dije para mí, al sentir de nuevo más elevadas que de costumbre mis tetas, dentro de aquella camisa que me había dado el jefe.

Le había pedido una talla más, pero, por alguna razón —que si bien podía intuir—, me seguía dando largas y tenía que seguir vistiendo ésta. Llevé mi mirada al espejo, y descubrí una nueva pegatina "devuelve la sonrisa Guapa. Salí hacia la sala y me puse a ordenar algunas mesas...

El principio de la tarde pasó lento, aburrido: poca gente al ser sábado. Casi todas las oficinas de al lado están cerradas, y se echa de menos el ajetreo propio de los días de semana.

Le pregunté a Alicia:

—¿Qué tal fue la mañana?

—Nada... muy poco... Casi lo único que entendimos Alexia y yo, fue a gente mayor que se toma café y se pasan la mañana con el periódico. ¡Un coñazo!

Me comentó también, que el jefe la había llamado a media mañana, y que le contó lo bien que habían llevado el día las dos solas, al cargo de toda la barra y de las mesas.

A media tarde, poco antes de las 7, con un volumen de clientela ya más parecido al de siempre, noté a Alicia más contenta que de costumbre: prestándole mucha atención a su móvil; mensajeando muy seguido; dejándome a mi casi todo el trabajo. Entendí que debía estar a punto de llegar su amiga. Me llevaba toda la semana dando la tabarra sobre ella: contándome las ganas locas que tenía de volver a verla; de salir por ahí; de recordar viejos tiempos; de rememorar por una noche la vida que tenía antes de tener que venirse a aquí. Se le notaba que en esta ciudad, en el fondo, no le gusta mucho vivir; que echa mucho de menos su vida y amigos de antes.

En ese momento, en un ratito de relax, me acerqué a ella: le pregunté directamente a qué se debía la sonrisa que ahora iluminaba su rostro...

—Raquel me acaba de enviar un whass de que ya está en la estación. Acaba de llegar... Se viene en un rato para acá... —me dijo, mientras yo volví a mirar un segundo hacía la clientela, cerciorándome que nadie quedaba sin atender.

Durante aquellos días anteriores, me había comentado, mientras me intentaba convencer de que saliese con ellas, que esa Raquel se casaba; que eran amigas del insti; bueno, más bien, casi una de sus mejores amigas y compañeras de salidas, de la adolescencia y primera juventud. Aunque, me contó, que llevaban unos años algo separadas por la distancia, pero, que hoy, por fin se reencontrarían de nuevo.

Me fue contando también, durante toda esta semana, una historia un poco increíble sobre esta amiga suya: me aclaró que, todo esto, lo supo por boca de una amiga mutua de aquella época, una tal Silvia; que Raquel no sabía que ella estaba enterada de todo, y que, por favor, no le dijese nada. Yo claro, le dije que por supuesto que “tranquila", que de mí no iba a salir ni palabra.

Me contó que, esta Raquel, hace no mucho tiempo tenía otro novio estupendo: alto, guapo... que vivían juntos y todo. Me dijo que, para ellos, al principio, todo iba estupendamente, tenían una relación normal, como la de cualquier pareja, aunque, después, se descubrió que nada era lo que parecía de cara hacia afuera.

Me contó algo que me pareció de lo más increíble de todo. Me dijo que, ese novio que tenía, era precoz; que solo se calentaba con el morbo de ser un “cornudo”. Siempre la dejaba con las ganas, después de que en el momento de máxima excitación le saliese con fantasías de follar con otros… Una y otra vez.


*Al llegar a esta parte, mientras mi chica me contaba esto, un enorme cosquilleo empezó a recorrerme todo el cuerpo. No me podía creer que me estuviese contando algo así. Era la primera vez que salía de su boca la palabra “cornudo”. Estuve a punto de interrumpirla, que me explicase todo esto mejor, profundizar en ello, ver si así por fin me contaba algo de lo que ella había hecho... Pero la seguí escuchando, atento, sin perder detalle...

Me relató cómo ese novio había sido un poco cabrón, y que, después del día que por fin el morbo la pudo y se terminó acostando con un vecino que la rondaba, poco a poco, todo eso fue el principio del fin de su noviazgo. Pues, aun después de muchas idas y venidas, discusiones, enfados y reconciliaciones, jamás consiguió sacarle esa idea de la cabeza; esa era la única forma que él tenía de que se le pusiera la polla dura.

*Me vi terriblemente reflejado en esto que me contaba. Sentí, por un momento, que a nosotros nos podría llegar a pasar lo mismo. Aquellas palabras eran una razón más para frenar lo que me estaba pasando: un motivo más para cortar de lleno cualquier relación con Víctor.

Para terminar, me contó también, que después de haberse dejarlo con este tío, de manera bastante traumática, comenzó a salir con el encargado de la tienda donde trabaja. Con él, ahora tiene tranquilidad y sexo normal. Y bueno… en unas semanas, finalmente se casan a todo trapo.

*Todo esto que me seguía contando, me hizo pensar por un momento en nosotros. En cierto modo, nuestra historia era bastante diferente, pero todavía no me podía creer que me estuviese contando esto Natalia. Además, lo hacía de un modo bastante sincero, pero de forma distante; aparentando, como si nada de aquello que me contaba fuese con nosotros, como si en nuestra relación no nos estuviese pasando algo parecido. En verdad, no sabía si creérmelo o no, temía que sólo fuese el fruto de un chismorreo entre amigas, pero aun así, no podía dejar de buscar algo de paralelismo entre lo que me relataba y lo que me ocurría a mí, a nosotros. Sólo deseaba que no fuésemos a terminar igual... dejándonos.

A Alicia, se la veía cada vez más encantada y emocionada por tener por fin a su amiga Raquel por la ciudad. Me agradecía haber aceptado salir con ellas. Después de mucho insistirle, encajar fechas y tal, por fin se había decidido a venir a pasar este fin de semana con ella: celebrar juntas esta mini despedida de soltera. Así, se “despendolarían” un poco juntas, recordando viejas épocas. Además, Alicia, también me dijo, que como a su amiga aquí no la conocía nadie, se podrían despendolar con más tranquilidad.... Jejeje

—A ver, entonces, ¿a qué hora empieza la juerga? ¿Se viene ya tu amiga para aquí? —le pregunté, después de ese pequeño adelanto de sus planes para esa noche.

—Sí, sí... Me acaba de poner ahora que está en el hotel, dejando las cosas. En un rato se viene hasta aquí, con nosotras. Luego, se quedará hasta que cerremos. Salimos desde aquí. ¿Has traído ropa para cambiarte, no? —me preguntó, sin dejar de sonreír con malicia.

—Sí, claro —respondí.

—¡No sabes la ganas que tenía desde hace tiempo de una noche así... SÓLO DE CHICAS! Saldremos a recordar viejas épocas de juerga; divertirnos un poco cachondeando con chicos.... Raquel me ha dicho, que me va apostar a ver a cuantas copas consigue que nos inviten, como hacíamos en nuestros tiempos más jóvenes. ¡¡Ya verás qué cachondeo!! —me fue contando Alicia, visiblemente ansiosa y entusiasmada.

Bufff... A mí, la verdad, ese tipo de jueguecitos no me gustan. Muchas veces acaban mal... ¡Vosotras sabréis lo que hacéis! —la interrumpí—. Pero... ¿no seremos ya un poco mayorcitas para andar haciendo ese tipo cosas? ¡Ya no somos tan jovencitas! Eso está bien en la adolescencia. Pero Alicia, ¡ ahora ya estamos más bien cerca de los treinta! —le dije, alejándome de ella para servir a un cliente que pedía otra ronda.

La verdad, que me daba cierto miedo el rumbo que pudiese llegar a tomar la noche, con varias copas encima. A su amiga, no la conocía de nada, y por lo que me contaba Alicia, me aterraba que pudiese ser demasiado lanzada. Por momentos, me arrepentí un poco de haber aceptado salir con ellas. Pero ahora no podía echarme atrás, quedaría feo.

—¡Ya verás el cuerpazo que tiene mi amiga!... y cómo no tendría ningún problema en conseguir lo que quiera de cualquier tío —me comentó Alicia, al volver a su lado.


Al segundo, dejamos de hablar de su amiga para centrarnos de nuevo las dos en el trabajo: nos había entrado bastante gente de golpe.

Durante los siguientes minutos, los clientes empezaron a llegar más o menos como siempre, y las cañas no paraban de correr... Durante un cruce tras la barra, con un guiño de ojos, Alicia me colocó un poco el escote, alzándome con descaro un poco más las tetas. “¡¡Hoy es día de hacer buenas propinas!!” —me comentó, con una sonrisa, que le devolví cómplice aunque de forma tímida, al notar cómo desde el otro extremo de la barra, dos hombres no me quitaban ojo.


Entonces, al poco rato, calcularía que sobre las 7:30 o así, vi entrar por la puerta a un señor algo mayor, de cincuenta y tantos años, con una pequeña bolsa de deporte, vestido con ropa informal aunque elegante, y ocultando sus ojos bajo unas gafas oscuras. La verdad, le vi que llevaba una pinta nada común para estas horas, y más, sabiendo que por allí cerca no había canchas de tenis ni pistas deportivas... o eso me parecía.

Nada más cruzar la puerta, le miré, y él me devolvió la mirada, aunque noté que no fue precisamente a mi cara a lo primero que dirigió sus ojos,sino un poquito más abajo... No le di importancia. En mi aún escaso tiempo trabajando aquí, ya me he habituando un poco a esto. No le doy demasiada relevancia, pues casi todos los clientes suelen ser bastante amables y discretos. No te sueles topar con mucho baboso.


Al instante, vi cómo observaba unas cuantas mesas libres, y eligió una de las pegadas a un rincón, una que queda casi oculta tras una columna. Pero, precisamente, la más sucia que había en aquel instante: la habían dejado libre cuatro hombres que se habían marchado hace unos escasos minutos y aún no había tenido tiempo a recogerla...

Atenta, me acerqué, y educadamente le pregunté si podía ocupar mejor otra mesa más pequeña que había justo al lado, también libre, comentándole que en un rato se nos podría llenar más el bar y quizás la necesitase libre. Pero ese hombre, bajando las lentes, me dijo:

—Lo siento chica, pero me gusta ésta. Preferiría sentarme aquí. Además, espero a más gente en un rato. Si eres tan amable, ¿podrías limpiarme la mesa?

Cogí la bayeta que llevaba a mi cintura, y él, sin colocarse bien las gafas, observó con descaro mis tetas mientras fregaba la mesa. No se cortó ni un pelo. Sus ojos no se separaron de mi escote durante los escasos segundos que tardé en limpiar y recoger los vasos. Me sentí un poco incómoda, pero no le di importancia. Percibí sus ojos clavados en mis pechos mientras yo los sentía moverse dentro del sostén, de lado a lado, bamboleándose por el movimiento de mis brazos mientras usaba la bayeta. Nada más terminar, me pidió una caña como si tal cosa... con un “gracias guapa”.


Justo al girarme para ir a por ella, estando aún al lado de la mesa, miré hacia Alicia, que me observaba desde la barra, y le mostré un gesto de desagrado, exagerando un poco una graciosa cara de “asco” hacia aquel tipo. Me parecía bastante “babosete”.

Al instante, nada más darme por completo la vuelta, sentí un pequeño cachete en mi nalga derecha... ¡¡Zass!! ¡Aquel hombre me había tocado el culo!

—¡¡Venga, que para eso te pagan GUAPAAA!! Jajajaja.... —escuché esto salir de la boca de aquel tipo, al segundo de notar la palma de su mano golpear mi trasero.

No supe muy bien cómo reaccionar. Me quedé petrificada. No me lo esperaba. Hasta ese instante, jamás trabajando allí me había ocurrido algo así. Sí que sentía a menudo bastantes miradas sobre mi escote, incluso, algún que otro piropo un pelin obsceno sí que tuve que soportar alguna vez, pero nunca nadie se había atrevido a tocarme. No sabía qué hacer. Tampoco quería darme la vuelta, darle una torta y armar allí una escena. Así que, fingí no darle importancia, casi, como si no me hubiese dado cuenta, mientras sonreía y pensaba para mí al regresar a la barra: “Bueno... a esa edad, será esto lo que lo le queda al pobre: tocar algún trasero de refilón”. No quise montar ningún espectáculo, y lo dejé pasar, sonriendo al llegar junto a Alicia, poniéndome a tirar la cerveza para aquel viejo baboso.

Al volver junto a él con la caña, antes de posársela sobre la mesa, me sujeté un poco el escote: temía que ahora pudiese llegar a atreverse a sobarme las tetas. Eso sí que me haría revolverme sobre él, y no quería tener que montar allí una movida. Alicia, mientras me observaba dejarle la copa, con una mano tapándome con disimulo mis pechos, se reía: la vi de reojo. De seguido, antes de volverme, miré hacia él: vi que estaba con un periódico que se había traído; lo tenía totalmente abierto; vi que estaba leyendo la sección "EL ECONOMISTA". No pude evitarlo, y me entró una risa floja al sentir la mirada de Alicia sobré mí, comprobando lo ridícula que era mis postura, provocada por mis recelos a lo que pudiese intentar hacerme aquel hombre.

—Señor, su caña.... —le dije, aguantando la risa, aunque aún con miedo de que intentase volver a propasarse y tocarme...

—¡Déjala ahí, querida!... Antes ya vi bien todo lo que quería. Poco más dejas ya a la imaginación, bonita —me dijo aquel tipo, sin bajar el diario, de una forma que me pareció un tanto chulesca.

—¡¡Es usted un descarado!! —no pude evitar contestarle así, en voz baja, antes de darme la vuelta.

Alicia me miraba y se reía nuevamente, mientras yo regresaba caminando con paso firme, un tanto molesta.

En los siguientes minutos, el bar se llenó un poco más, lo que me hizo olvidarme un poco del episodio con ese “viejo”.

En medio del ajetreo, por la puerta, apareció una chica morena, de piel muy bronceada para la época del año en la que estamos; delgada, con un legging de cuero elástico muy ajustado, que marcaba a tope su trasero. Varios de los hombres que estaban por el bar, se dieron la vuelta de golpe para mirarla a su paso. Calzaba unos taconazos negros, que estilizaban aún más sus glúteos y unas muslos muy torneados, de visibles horas de mucho deporte y gimnasio; se notaba que se debía cuidar bastante. Yo la miré, siguiendo sus pasos, un poco con la típica envidia femenina, con una mirada de arriba a abajo que debió ser muy obvia, ya que, al momento, escuché a Alicia hablarme por mi espalda:

—Tranquila, que esa es Raquel, mi amiga...

—Tenías razón... sí que es llamativa, sí... — le contesté, mientras continuaba siguiéndola con la mirada.

—¡Hoy parece que no sólo van a mirarte a ti, Natalia! ¡No te le pongas celosa, eh!... Jajaja....

Me volvió a guiñar el ojo, levantándome de nuevo las tetas, para recolocarme a lo disimulado el escote, otra vez...

—¡Mira que estás recatada hoy! ¡¡Piensa en las propinas!!... ¿No me dirás que te puso nerviosa el viejo ese?... Jejejeje... —me dijo de nuevo, mientras se dirigía al otro extremo de la barra para encontrarse con su amiga.

Se acercó a ella, y al instante, me llamó para presentármela. Acudí a su lado, y después de las pertinentes presentaciones, se pusieron a charlar las dos. Las dejé un segundo allí, a solas, y seguí atendiendo a los clientes: tenía algunos realmente impacientes...

Las cañas iban y venían: era el momento de máximo ajetreo de la tarde. Alicia se las arreglaba para ayudarme a servir y cobrar, mientras hablaba con su amiga Raquel. En mis pasadas por la barra, seguí llevando por momentos mi mirada hacia aquel señor y su diario levantado... Decidí acercarme un instante a él, pues, por las miradas que nos echaba de vez en cuando, me pareció que debía buscar o querer algo. Sinceramente, no me agradaba mucho tener que servirle de nuevo, pero fui hasta su mesa:

—Señor, ¿quiere tomar algo más? ¿Tardarán mucho esos a los que espera?... —le pregunté, al llegar junto a su mesa.

Él volvió a mirarme por encima de sus gafas, de nuevo a las tetas, bajando un poco el periódico, y sin quitar sus ojos de mi escote, me dijo:

—Ah... sí... ¡tráeme otra caña! O bueno, mejor tráete dos... Y si me haces el favor, avise a la chica morena que está hablando con tu compañera. ¡Dígale que estoy aquí!

Me dí la vuelta para mirar nuevamente a Raquel, la amiga de Alicia. Estaba de pie, apoyada en la barra, recostada hacia adelante para hablar mejor con Alicia. Miré luego alrededor, y pude ver, cómo desde la otra punta del bar varios hombres tenían su vista fija en ella. Estaba siendo la atracción del local desde que llegó. Y no me extrañaba, el modelito que se había traído le quedaba espectacular: remarcaba muy bien su estilizada figura. Aquellos leggings le quedaban como una segunda piel y parecía que remarcaban cada centímetro de su cuerpo. Tenía uno de los traseros más perfectos que había visto. Me daba cierta envidia, la verdad.

Mientras retornaba hacia la barra y me acercaba a Raquel, de refilón, volví a mirar hacia aquel hombre maduro, y pensé para mí: “¡No me lo puedo creer!... ¿No será éste el tipo con el que me dijo Alicia que le ponía los cuernos a su ex novio, no? ¡NO... que va, no puede ser! Tiene que ser un pariente o algo suyo”.

Llegué a la barra con cara de asombro, pero Alicia me recibió con risitas y cierta burla graciosa:

—A ver tía, ¿qué te ha pasado? ¿Qué te pidió el viejo ahora?...

No sabía cómo contarles aquello, lo que me había pedido él que les dijese. Dejé correr un tenso silencio, mientras miraba con timidez a Alicia, y sobre todo, a su amiga Raquel, y les dije:

—Me acaba de pedir dos cañas... y que llamase a Raquel...

Al instante, nada más decirles esto, Raquel giró su cabeza, le observó, y con una voz mezcla de decisión y timidez a la vez, nos dijo:

—¡Ay, Alicia... discúlpame un momento!... Total, cómo aún os queda un buen rato para que salgáis, voy a saludar a un conocido. En un ratito vuelvo...

Raquel, prácticamente, parecía desfilar como si de una pasarela se tratase, ante la mirada de los clientes del bar. Tuve que cerrarle la boca a Alicia, con sarcasmo, al ver cómo se le quedó abierta durante un instante, por lo asombroso de la situación. Mi compañera no se esperaba aquello. Creo que estaba tan confusa como yo...

—¿No decías que querías una noche llena de despendole y sorpresas?... —le comenté riéndome, mientras me disponía a tirar las dos cañas que me había pedido aquel señor.

Se las llevé, e intenté ser lo más discreta y disimulada posible, fingiendo no sorprenderme de nada. Pero, aún así, la circunstancia era muy rara. Muchos clientes miraban también bastante extrañados hacia esa mesa; parecía una reunión con un familiar por la diferencia de edad, pero, a la vez, resultaba muy curioso su comportamiento. Ella reía con él de un modo muy normal, como si fuese tan solo un amigo, pero él gesticulaba mucho con los brazos, haciendo gestos que me parecieron extraños, en algunos casos hasta obscenos. A cada poco, para decirse cosas, ambos se acercaban mucho el uno al otro, como si intentasen que los que tenían al lado no les pudieran escuchar.

Yo no podía evitar darles a cada tanto pequeñas miraditas, de reojo. Noté cómo ella en algunas situaciones parecía incluso sonrojarse, mientras él le devolvía una sonrisa maliciosa, acercándole la mano y acariciándola. Siguieron ahí un buen rato, a Alicia la noté incómoda. Parecía no entender nada. Por ratos vi en su cara un semblante de medio enfado.

Ya llegada la noche, continuamos el trabajo, pero ya con bastante menos ajetreo para las dos. Poco a poco, la barra y las mesas se fueron desocupando, quedando solo 4 o 5 clientes y acercándose el cierre. Aún así, Raquel y aquel tipo no se levantaron de la mesa, siguiendo con la conversación tan distendida que tenían. Sinceramente, no comprendía de qué podrían estar hablando tanto rato.

Poco despues, volví a ver cómo ese hombre me llamaba, en un instante en que se quedó solo, al Raquel haberse levantado al baño…

—¿Pueden ser dos cañas más, guapa?... —me dijo, nada más llegar yo junto a su mesa.

—No sé... Vamos a ir cerrando ya, creo... —le contesté, con voz tímida y miedosa, antes de darme la vuelta para preguntarle a Alicia qué hacer. Hacía rato que me había dicho que estaba deseando se fuese yendo ya todo el mundo, para echar de una vez el cierre.

—Pero... si creo que nos quedamos hasta que cerréis vosotras... ¿Pregúntale a tu compañera, a ver que te dice?— Me extrañó aquello. Alicia me había hablado toda entusiasmada de una noche de chicas, no entendía qué pintaba aquel casi sesentón en todo esto. Cada vez me arrepentía más de haber aceptado salir con ellas. Si aquel tipo se venía con nosotras, sí que me plantearía seriamente el salir con ellas.

—Bueno, voy ver... —le dije, antes de darme la vuelta de retorno a la barra, para preguntarle a Alicia si le servía dos cañas más o si no.

Al girarme, creí por fin darme cuenta de algo de lo que pasaba: Raquel ya había salido del baño, y ahora estaba hablando con Alicia junto a la caja, tras la barra. Aprovechando el trayecto, cobré en otra mesa, y le entregué el dinero a Alicia para que lo guardase, preguntándole si podía ponerle las cañas que pidió. Me dio un SÍ forzado con la cabeza.

Fui por las dos cervezas, y llegué de nuevo junto aquel hombre...

— Tía... ¿a ver qué opinas, tú?... —me preguntó, mirándome esta vez sí, por fin a la cara —, le aposte a Raquel, que si conseguía la aprobación de Alicia, ella se iba conmigo esta noche.— Me quedé de piedra. No sabía qué contestarle. En verdad, quería quedar fuera de todo este asunto. Pero, aún así, le dije lo qué en verdad pensaba...

—¡Me da que no vas a suerte! Alicia está esperando como loca esta noche con su amiga, desde hace semanas. Es su despedida de soltera con ella. Y además, hace años que no se veían —le contesté, con algo de cara de desprecio hacia aquel tipo. De verdad no entendía nada de nada.

—Bueno, pues si lo ves difícil, te puedo proponer otro trato a ti... ¿Por qué no te vienes tú conmigo a dar un vuelta? Los dos solos. Así ellas pueden tener su noche de chicas, tranquilas, y yo mi noche con chica... —me dijo de un modo que no me esperaba, muy grosero. Me miró a las tetas, sin cortarse de nuevo un pelo, y le vi incluso morderse los labios. Como si me estuviese desnudando con los ojos. Volví a quedarme planchada. Muda.

—¡Qué uniforme más bonito que usáis! Y a ti especialmente, te queda mejor que a ninguna. ¿Cómo te llamas?... Apuesto a que si yo fuese más joven, seguro que no me decías que no a la propuesta que te acabo de hacer. ¿Tienes novio? —añadió al instante, aprovechando mi silencio, mirándome de arriba abajo, fijándose otra vez con detalle en mi escote, y ahora también en mi culo y en mis muslos.

¡¡JA!!, ¿qué gracioso es usted, no? Mire, me llamo Natalia... Y sí sí, tengo novio —le contesté, por fin, con cierto desprecio.

—¡Ah!... ¿Y él qué opina de que vistas de esta manera... y que te miren aquí todos como veo que lo hacen?... —volvió a decirme, de modo totalmente descarado. Por primera vez en el poco tiempo que llevaba allí trabajando, me arrepentí un poco de haber cogido este trabajo. Nunca me había sentido tratada así, de esta manera tan machista.

—Pues, la verdad, que no tiene ningún problema, ¡por suerte! No es ningún celoso. Y es más, fue él quien me propuso trabajar aquí hasta que encuentre algo mejor. Aunque cada vez me va gustando más el trabajo aquí. Por suerte, aquí no abundan muchos clientes con pensamientos como los de usted... —le contesté, intentando hacerme respetar.

Jaaa, ya veo ¡¡Otro más que quiere y va ser cornudo!! —exclamó, mirando de nuevo a mis tetas, justo cuando iba a darme la vuelta para regresar a la barra.

Temiendo que se atreviese a darme otro cachete en el culo, le dije con voz enojada:

—¡¡Creo que se está pasando bastante!!, ¿no cree?... ¡¡Y se está confundiendo en el tipo de bar en donde está!! No sé qué sitios estará usted acostumbrado a frecuentar, pero esté es un bar normal, por mucho que nos vea vestir así, de forma algo llamativa. Tiene suerte que hoy no está el jefe. Iba a durar aquí bien poco —le respondí, ya harta.

A él no pareció afectarle mucho mi regañina, y puso una sonrisa de malicia. Sólo me dijo:

—¡Búscame a Raquel y Alicia cuando puedas, anda! Diles que vengan, ¿quieres?... Y perdona, guapa... ¡Qué carácter que tienes! ¡¡Y parecías modosita!!

En mi vuelta a la barra, la última mesa que quedaba sin marcharse me pidió la cuenta, y al llegar, avisé a las chicas que el “viejo” quería verlas. Las oí debatiendo sobre qué tipo de bares podían visitar esa noche. Mientras hablaban, Raquel tenía una mano hacia atrás, como oculta, con el puño cerrado. Yo estaba confundida: ¿cómo podía ser que ese hombre quisiese llevarse a Raquel con él, si estaba arreglando otra cosa con Alicia? Cada vez estaba más contrariada, y decidí en serio mantenerme al margen.

Alicia me preparó la cuenta de la mesa que le pedí, y yo fui rápido a cobrar. Mi curiosidad no me permitía perderme el espectáculo: Raquel volvió apurada hacia la mesa del “viejo”, con esa mano aún cerrada, y se sentó donde estaba antes.

Alicia, al momento, dejó todo lo que estaba haciendo y se acercó con disimulo también a la mesa, mirándolos a ambos de arriba abajo, mientras Raquel no levantaba la mirada. La vi intentar pasarle algo a ese hombre: lo que escondía en su mano. Pero al final, la mantuvo cerrada, sobre la mesa.

—Bueno, la cosa es así... —dijo aquel tipo, mirando fijamente a Alicia, nada más ésta sentarse en la mesa junto a ellos—. Aposté a Raquel que la dejarías salir conmigo hoy...

—¡No... ese no era el trato exacto! —le interrumpió Raquel, soprendida—. Hablamos que sólo querías ésto como recuerdo —añadió ella, abriendo ligeramente la mano.

¡¡Shhh!! —aquel hombre pidió a Raquel callar, con un gesto de su dedo.

—¿Y por qué piensas que voy a querer cancelar la despedida?... Y menos, ¡para que se vaya contigo! —replicó Alicia con desprecio.

Mientras decía esto, ella miraba a Raquel, cómo esperando de su amiga que le diese la razón y detuviese todo aquello. Para mí, que Alicia estaba, al igual que yo, temiendo que aquel tipo fuese ése con el que Raquel le estuvo poniendo los cuernos a su ex, tiempo atrás.

—¿Porque hoy podía ser buen momento para que no pienses en ti, sino en Raquel? —le contestó el “viejo” sin ningún tipo de reparo—. Ella se merece la despedida que de verdad quiere: ¡que es conmigo!

Mientras, Raquel miraba extrañada la situación, tomándose su caña despacio, pero hasta el fondo, como intentando pasar el tiempo sin saber qué decir.

—¿Y cómo sabes lo que quiere ella? —le contestó Alicia, con una cara de desprecio hacia él, parecida a la mía de antes.

—Porque le aposté a Raquel, que cuando se fuese al baño, si tenía el tanga muy mojado, al recordar las historias que rememoramos hace un rato, me lo debía dar... Y entre risas, aceptó, yéndose hacia baño. ¿No es verdad Raquel? —dijo ese hombre mirando hacia ella.

Las dos pusimos nuestra mirada en Raquel, mientras ésta apretaba su puño más fuerte. Empezaba a sospechar qué era lo que tanto escondía en esa mano.

—¡Raquel, abre la mano, y muéstrale lo que me pertenece!! —insitió él, con voz un poco autoritaria y sin dejar de mirar a Raquel.

Sin ni siquiera poder mirar a Alicia a los ojos, Raquel, tras unos segundos de duda, fue abriendo lentamente la mano, mostrando un fino tanga de hilo blanco que escondía en ella. Aquel tipo, lo cogió, abriéndola con su mano sobre la mesa, y dándole la vuelta, mostrando como Raquel lo había mojado casi por completo.

—¡Aquí puedes ver lo que su cuerpo le pide a tu amiga! —volvió a decir aquel “viejo verde”. Para mí no tenía otro nombre. ¡Era realmente un guarro, un vicioso!

Las dos, Alicia y yo, nos quedamos con la boca abierta al ver esto. Sinceramente, yo no me podía creer, cómo aquella Raquel se prestaba a semejante cosa con aquel hombre. Me parecía increíble. Giré mi vista, y por suerte, comprobé cómo los tres únicos clientes que quedaban en el local, junto a la barra, no se había percatado de nada, o al menos, eso parecía...

Luego, volví a observar a Raquel: la vi cómo miraba hacia el suelo y asentía a lo que decía aquel hombre. Al pasar por su lado, apoyé mi mano sobre el hombro de Alicia, y aunque con algo de miedo a cómo pudiese actuar su amiga a mis palabras, le dije:

—Déjala Alicia... No puedes negar que se ve lo que quiere...

Mi compañera miraba a Raquel, cómo esperando una reacción de ella, algo... Pero ésta, seguía sin poder devolverle la mirada: cómo avergonzada, mirando hacia el suelo.

—¡¡No entiendo qué coño hiciste con mi amiga!! ¡¡Ésta no es la Raquel que yo conocía!! —exclamó una visiblemente sorprendida Alicia —. Y tú, ¡¡venga, vete con este viejo!!... ¡Yo esperando y preparando todo, para salir una noche a solas las dos, después de tantos años sin vernos, y tú ahora, prefieres venir aquí para verte con éste... a escondidas! ¡¡Ahora entiendo por qué tardaste tanto en decidirte... y que tenías que encajar fechas!! —exclamó de nuevo, mientras se levantaba de la silla totalmente enfadaba, enfilando en dirección hacia donde nos cambiamos.

Yo, desde mi neutralidad, observé de nuevo con disimulo a Raquel, un poco más, y esbocé una sonrisa sin levantar mucho la mirada.

—Bueno, Natalia, ¡fue un placer conocerte!... —Raquel se dirigió a mí, en un gesto ruborizado—. Seguro nos veremos de nuevo alguna otra vez. Ahora nos vamos —se levantaron a la vez aquel hombre y ella—. Por favor, saluda y despide a Alicia de mi parte. Ahora sé que está enfadada y no querrá oírme nada más. Dile que mañana la llamo y que nos vemos. Me quedo hasta las 8 de mañana. ¡Sé que ella al final lo entenderá!... —me susurró Raquel, mientras comenzaba a caminar con aquel señor, dirección a la puerta.

Aquel hombre me dio un billete con el que se pagaba la cuenta de sobra, y me dijo que nos quedásemos el cambio, como propina.

—Bueno, Natalia, ¡fue un placer para mí también conocerte! Pero lo siento, perdiste tú ocasión —me dijo, con una risa algo burlona, mientras se guardaba discreto en un bolsillo de su chaqueta el tanga de Raquel.



(** Quiero dar las gracias al compañero "economista" por haberme dejado usar sus personajes para meterlos dentro de mi historia en este pequeño cameo. ¡Espero haber estado a la altura!
Y también, al forero "jobe6328" por la idea, la ayuda y la escritura de bastante trozo de esta parte. ¡Un saludo! ¡Hace tiempo que no se te ve por aquí!)
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8


Aquí, se terminaba el relato que me contaba Natalia sobre ese episodio que habían tenido. Al momento, aún totalmente aturdido por lo increíble de todo. Le pregunté:

—¿Y luego... qué más?

—Na... pasé de él —me respondió—, ni le contesté. Se fueron los dos por la puerta y me sentí aliviada. Luego, recogí un poco el bar indignada. Al segundo, ya fue cuando te mandé el mensaje para que vinieses a recogerme.

—¿Y Alicia... no dijo nada más? ¡Con lo que estaba deseando la despedida esta... parecía! —volví a preguntar.

—Nada más enviarte el whass... entré al cuarto donde nos cambiamos. Alicia estaba allí, sentada en una silla del fondo, con cara de haber llorado. Sentí mucha pena por ella. Su amiga había utilizado la despedida que con tantas ganas había preparado, para verse a escondidas con este amante suyo. Me sentí muy mal...

No pude evitar sentirme un poco reflejado en aquello. Natalia me contaba aquella historia, y parecía algo ajeno a ella: como si ella no hubiese hecho cosas parecidas, donde el cornudo era yo. Me parecía una ocasión propicia para sacar el tema, para forzarla a que tuviese que contarme algo.

Pero entonces, por sorpresa, Natalia se abalanzó sobre mí... Se sentó a horcajadas sobre mis rodillas y se fue acercando a mí lentamente. Al pegarse a mí, se sacó de golpe las dos tetas con sus manos, y las llevó ansiosa a mi boca. Yo las recibí por sorpresa, sin saber cómo actuar. Me puse a lamer sus pezones.

Ummmm, sí, ¡cómemelas, Luis... así!!!— Me agarraba la cabeza para metérmela más entre ellas.

Ufff... ¿Y esto?... ¿Cómo vienes tan caliente? —le pregunté sorprendido.

—¡Tú calla!.. ¡¡Y cómelas!! ¡Que sabes que me encanta!

Continué un rato pasando mi lengua por sus pezones, apretando las dos tetas con mis manos, intentando abarcar con ellas todo su tamaño. Notaba algo muy raro, cada vez empezaba a tener más claro, que este calentón tan repentino, tenía que tener algo que ver con lo que me acababa de contar, sobre aquel “viejo” y Raquel, la amiga de Alicia.

Me separé un segundo de sus pechos para decirle:

—¡¡¿No me dirás que te ha puesto cachonda la historia del tipo ese, no?!!

—Calla, ¡qué dices! —respondió, ente risas de malicia, mientras me obligaba a seguir lamiendo y estrujando sus tetas—. ¡¡¡Así... joder... chúpamelas... apriétamelas... sabes que me encanta!!!

Al instante, me dejé llevar, y con una mano le agarré las nalgas, bajando un poco el pantalón de su pijama. Al instante, ella volvió a hablarme:

—Luis, ¿te puedo ser sincera?... —susurró mientras me miraba a los ojos.

Yo asentí con la cabeza...

—De primeras, me sentí bastante incómoda... Pero luego, me puso cachonda que ese hombre me tocase el culo y me dijese esas cosas... ¿A ti te parece mal? —me contó, como con miedo.

—No... ¡dime! —contesté, dándole ahora yo un cachete, recreando cómo podría haber sido el que le dio aquel tipo.

—Por momentos, pensé en que ojalá estuvieses tú allí, que me vieses cómo me miraba, incluso, poder probocarle para que te excitases tú... ¿No me dices siempre que es lo que te gusta?

—Sí... ¿Y por qué no lo hiciste cuando entró a por la mochila, estando yo delante ya?... —le dije, recordando aquel pequeño rato cuando entró y le dio la tarjeta a Natalia.

—¡Joder... es que... cómo te pusiste así!... ¡Pensé que le ibas a pegar y todo! —me volvió a decir, agitando de nuevo sus tetas, hundiendo aun más mi cabeza entre ellas—. ¿Ya no te pone que luzca estas dos?

—Sí, claro... —volví a lamerlas como loco—. ¿Pero no me acabas de decir que querías dejar el trabajo, que te incomodaba que te mirasen y tal..? ¿En qué quedamos? —añadí.

—Bueno... es que he pensado otra cosa... Luego te la digo. Pero ahora quiero que me folles, Luis... ¡¡Dios que cachonda estoy!!

Natalia se bajó de mí y se levantó para salir del salón...

—¿A dónde vas? —le pregunté, al verla irse, casi corriendo, supuse hacia la habitación o al baño...

Al momento, la oí en el cuarto, rebuscando entre los cajones del armario. Me levanté, y me dirigí allí. Al entrar, desde la puerta, la vi agachada, ya sin pantalones, en tanga. Al instante, comprendí lo qué buscaba: ¡sacó del fondo del cajón el consolador!

—Vamos, Luis...— Me agarró de la mano para invitarme a tumbarme en la cama
—.¡Hoy tengo ganas de jugar a una cosa!... Además, siempre me has dicho que te gusta fantasear con esto, ¿no?— Natalia se arrancó de golpe la camiseta que llevaba, quedándose al segundo en sujetador, con sus dos tetas fuera de las copas, y luego se quitó el tanga.

Yo me quedé callado: obedecí. Intentaba comprender qué le ocurría hoy. Por momentos, empezaba a sospechar que estaría intentando dar un paso. Quizás algo habría pasado en aquellos chats con Riqui —o también con Víctor, quien sabe—, y ahora era ella la que quería que la cosa avanzase.

Natalia sacó el consolador de la caja, lo tiró sobre la cama, a mi lado, y se colocó de nuevo a horcajadas, ahora sobre mi vientre. Poco a poco, fue avanzando hasta llevar su coño a mi boca...

—¡¡Cómeme, cariño... así!! ¡¡Aaahhh!! ¡¡Aaaahhh!....— Mi lengua se deslizó por su sexo, por sus labios, por su clítoris. La sentí muy mojada. Miré hacía arriba, y la vi con los ojos cerrados, quitándose el sujetador que tiró al momento al suelo. Me preguntaba en qué estaría pensando.

—¿Crees que el viejo ese estará ahora comiéndoselo así a Raquel? —le dije.

—¡¡¡Cállate, joder!!! ¡¡Aaaahhhhh!!— Natalia agitó más su pelvis contra mi boca al decirle esto.

Siguió cogiendo ritmo, mientras sus gemidos y los flujos de su ya chorreante coño me empapaban parte de la cara. ¡¡Hoy estaba cachonda como un perra!!

Al instante, se bajó de mi boca, y llevó decidida la suya a mi polla. Con la otra mano, agarró el consolador, que estaba sobre la colcha, y lo colocó junto a sus labios, mientras mamaba mi polla. Lo hizo de forma tímida, sin ser con una clara intención de comparar ambos tamaños, pero yo no pude dejar de fijarme en la diferencia enorme que había a favor de aquel dildo. Al momento, fui yo el que intercedí:

—Seguro que el viejo ese debe tener un buen pollón... ¿No crees? Sino, ¿cómo se va a ir con él, un pivón como la amiga de Alicia?

—Sí, bueno... eso, o que folla muy bien —respondió Natalia, sacando un segundo mi polla de su boca y dándole ahora una buena lamida de arriba abajo también al consolador.

—Entonces, ¿de verdad ese tío te ofreció irte con él esta noche? —le pregunté, viendo por fin una ocasión para hablarle abiertamente de tener sexo con otros.

—¡SÍ!... Y viendo la pinta que tenía, y lo lanzado que era, para mí que era en serio... completamente— Se metió ahora todo el capullo del consolador en la boca. En mi mente, pensé que claramente imaginaba el chuparle la polla a aquel tipo.

¡Bufff!...— Yo sólo pude bufar al verla hacer eso. Llevé mi mano a mi polla para pajearme mientras ella lamía el consolador. Al segundo, mi pene alcanzó su máximo esplendor: mis venas se me marcaban y lo tenía totalmente hinchado. Estaba claro que ese morbo de imaginarla con otros, me volvía loco. Pero cada vez tenía también más claro, que sólo era eso lo que me excitaba realmente: imaginarla...

—¿Te imaginas que aceptase irme con él? —me preguntó, con mirada lasciva, mirándome a la cara y con tono claro de broma.

—No sé... ¿Tú te irías?... ¿Me pondrías los cuernos con él? ¿Me harías un cornudo como él te dijo? ¿Como hizo Raquel?— Dentro de mi excitación, me salieron todas esas palabras. Tenía por fin otra vez a mi chica donde quería: hablando de cuernos, de serme infiel. ¡¿A ver por donde me salía?!

—¿No me has dicho, o insinuado más bien, alguna vez, que eso te excitaría... que te daría morbo?... ¿Quieres que le llame? Tengo su móvil. Igual me puede follar a mi cuando termine con Raquel ¿Crees que tendrá tanto aguante ese “viejo”? ¿Podrá con dos pivones como nosotras: con las del culazo y la tetona?— Natalia se alzó, se colocó de rodillas sobre la cama, juntando y agitando sus pechos mientras me decía esto.

—¡PARA, CARIÑO, QUE ME PONES MUCHISIMO! ¡Me voy a correr si sigues así! —le dije, mientras cesaba de pajearme. Estaba claro, que si seguía así me iba a correr ya casi sin tocarme.

Entonces, al instante, hizo algo que ya me mató: agarró el consolador, lo colocó de pie, y se subió en el, de cuclillas, introduciéndoselo casi todo de golpe. Su coño, estaba tan empapado, que aquel pene de látex resbalaba dentro de él como en mantequilla.

¡¡Aaaaahhhhh... aaaahhhh aaaaaahhhhh!! ¡¡Joder con el viejo, qué pollón tiene, quién lo diría!! ¡¡Cómo me folla!! ¡¡Mira, cariño!!

—¡Joder... Natalia! ¡¡PARA POR DIOS!! —le dije, sin poder evitar volver a llevar mi mano a mi polla para pajearme. En mi mente, al ver ese consolador entrar y salir de su chocho, volví a pensar en Víctor y en Riqui... en lo que podría hacer ella con ellos. Pensé que aquellas señales tan repentinas e inesperadas que me daba Natalia, eran un aviso de lo que quería, de que quizás me estaba probando, ver hasta dónde podría llegar.

Sin dejar de gemir, ni cabalgar el dildo, mi chica agarró mi polla con una mano; con la otra, se sujetó el consolador para que no se le saliese del coño. Se puso a pajearme mientras cada vez cabalgaba aquello más excitada.

—¡¡Joder!!...¡¡ qué follada!! ¡¡Menuda polla que me has comprado, cariño!! ¡¡Qué tonta fui no queriendo usarla más a menudo!! —me repetía Natalia, mientras lo llevaba a hundirse por completo dentro de su coño.

—¡¡Oooohhhh oohhhhh.... JODERRRR!! ¡¡ME VOY A CORRER SI NO PARAS!! —tuve que decirle, ya completamente sintiendo que mi corrida era inevitable, de un momento a otro.

—¡¡Pues córrete!! ¡¡¡Yo hoy me voy a correr con la polla del viejo!! ¡¡MIRA QUÉ POLLÓN TIENE... Y CÓMO ME FOLLA!! —exclamó, llevando su mirada a su entrepierna, y moviéndose lenta, de arriba abajo, para que observase bien lo que tardaba aquel pollón de plástico en ocultarse por completo dentro de ella, que notase bien su longitud.

Ahí no pude aguantar más....

—¡¡¡ME CORRROOO, DIOSSSSS!!! ¡¡ME CORROOO!!

Natalia me apartó la mano de mi polla, para agarrarla ella, para ir dirigiendo mi corrida a derramarse por todo mi vientre y mi pecho. Al instante, cuando terminó de descargarse toda, se inclinó hacia adelante, apoyando sus dos manos sobre mi estómago, entre los restos de mi semen, y comenzó un movimiento más agitado de su pelvis. ¡Quería también correrse!

Al segundo, vi como aquel consolador no se mantenía bien solo de pie. En ocasiones, se escurría sobre la colcha, dificultando a Natalia poder cabalgarlo en condiciones. Entonces, ella se detuvo, me miró y me pidió con una voz de lujuria que no podría olvidar:

—¡Sujétamelo tú, cariño!— Se colocó en cuclillas, y yo agarré aquel pene de látex por su base para sostenérselo.

Sin perder ni un segundo, Natalia volvió a cabalgarlo, agarrándose con fuerza sus dos tetones, estrujándoselos de arriba abajo, mientras cada vez agitaba su pelvis con más ímpetu.

Yo sólo hacía que mirar aquello. De ninguna manera me habría esperado esta sesión salvaje de Natalia. Sólo quería que se corriese. Hoy tenía que ser con ese consolador. Yo no me veía con fuerzas de poder penetrarla después de mi brutal corrida.

No pasarían ni diez segundos, cuando mi chica comenzó a convulsionar de forma tremenda. Cerró sus ojos, mirando al techo, y se frotó con fuerza su clítoris mientras gemía.


—¡¡Dios....que gusto.... dios!!.... ¡¡Qué pasada!! ¡¡OOOHHHHHH!! ¡¡AAAHHHHH!! ¡¡ME CORROOO, AAAYYYYY... ME CORROOOO!!

Natalia convulsionó durante unos cuantos segundos más. Yo pude sentir cómo su orgasmo la debió llegar muy adentro. Se tiró rendida en la cama, sobre mí, con su boca al lado de los restos de mi corrida.

Nos quedamos así unos segundos, sin decir nada... Fue ella la que rompió el silencio:

—¿Te gustó?

—Sí, bueno... Pero no me esperaba esto así, hoy. Cómo me habías dicho... —Natalia me interrumpió la frase:

—Te dije que estas cosas las dejásemos para cuando nos apeteciese a los dos... no que las dejásemos para siempre...

—Ya bueno... Oye... ¿y de verdad te puso cachonda el viejo ese? —pregunté, mientras retiraba un trozo de su cabello sudado de entre mis restos de corrida.

—¡No... que va! Ni tengo su teléfono tampoco. Pero me apeteció fantasear esto contigo.... ¡Te vi tan enfadado antes! —me dijo, recordando seguramente el incidente del rifirafe que tuve con el hombre ese, y cómo la "regañé" un poco por mostrar demasiado escote.

—Ya... ¿Y tampoco era verdad lo que me dijiste de dejar el trabajo?... ¿O de verdad estas pensando en dejarlo? No llevas ni dos meses...

—Bueno... Estos días estuve pensando una cosa: ¿qué te parece si llamo de nuevo a Martín, al amigo de Víctor, el del verano, a ver si aún está libre el puesto que me ofrecía? —me dijo ella, en una respuesta que para nada me esperaba.



CONTINUARÁ....
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Última edición por cornidox30 fecha: 18-feb-2018 a las 12:30. Razón: Pequeñas correcciones ortográficas y gramaticales.
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viciosinfin1973
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Impresionante

el cameo de Raquel y el vecino, espectacular.

Y luego el sexo desbocado,
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Antiguo 18-feb-2018, 05:28   #874
Danielito23
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Predeterminado No puedo con mi genio

Breve comentario, luisito esta perdido, se van a follar a la novia todos, Víctor, riky, el amigo y el viejo.

Como va hacer para pararlo no se y si no quiere humillación tampoco se como hará.

Que mal se esta poniendo esto para este muchacho. Quiere emputece a la novia pero no sabe que ya esta emputecida.

Muy buen pasaje, como siempre extraordinariamente escrito. Un lujo leerte

Un saludo cordial

Danielito de argentina
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Antiguo 18-feb-2018, 05:55   #875
agueybana
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Predeterminado

Q no cunda el panico. Acuerdencen q la frases de estas chicas es muy comun; es solo sexo, si, es solo sexo, al unico q quieren es a su cornudo consentido, y los calentones mitigado es solo por sexo. Luis se esta ahogando en un vaso de leche o perdon de agua.
Miguel el del relato del vecino 55 perdio a su amada Raquel pq el tenia otros gustos , el era hasta un grado bixesual, lo q hasta ahora Luis no ha presentado inicios. Al igual q el del relato de Sara, los chicos son heteros. Por tal razon lo unico q le va ha pasar a Luis es q Natalia va a quedar llenita de minerales, proteinas y, otros elementos bueno para la salud.
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