Antiguo 05-mar-2018, 16:55   #376
Quela
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No era capaz de imaginar cuanto le habría costado aquello, pero total, su familia tenía dinerito y seguro que no le pesaba como a mí un gasto así. Pero ello no quitaba importancia a mi sensación de devolverle de alguna forma lo que estaba dando. A pesar de que mi entrega y la facilidad con la que me dejaba llevar por las peticiones de mis amantes, a pesar de que yo siempre había dado anta trascendencia al sexo con alguien, en los últimos meses se había convertido por mi parte en un instrumento, pero no de amor como yo pretendía, o quería creerme, sino como instrumento de mi "deseo" de mantener una relación de pareja con mis "novios" e incluso como un intrumento de satisfacer sus deseos, pues mi deseo al final era satisfacerlos a ellos y por tanto de ahí mi docilidad.

Ya iba preparada a lo que José Luis quisiera desde la cena, pero la llegada a la habitación avivó mis ganas de complacer más que de complacerme a mí misma pues todo lo que José Luis me había planteado aquella noche ya lo hacía, su ropa, su imegen, la cena, el lugar, y aun más auella habitación de hotel.

La habitación era bastante moderna y amplia con una enorme cama de 2x2metros en el centro encajada entre un pequeño sofá con su mesita, un escritorio y el armario empotrado. Además sobre la mesita había un cubo con una botella de caba y dos copas y una cesta de fruta con una tarjeta felicitando el año nuevo.

Nada más entrar y ver la habitación me giré hacia él besándolo y diciéndole cuanto me gustaba. Él complacido fue hacia la botella de cava y la descorchó, sirviendome una copa para que brindáramos los dos. Me gustó que no tuviera prisa.

Después de brindar pasé al baño. No quería tener ganas de orinar en plena faena. El baño era grande pero me decepcionó que no tuviera bañera de hidromasaje, pero la fucha era muy grande con una enorme mampara de cristal. Me miré en el espejo tras limpiarme y me ví radiante y algo chisposa, con las mejillas encendidas seguramente del vino consumido en la cena. Sabía lo que José Luis quería y decidí ofrecerselo. Me quité el vestido quedándome sólo con el tanga y las medias hasta medio muslo y decidí salir así con los tacones puestos y el cabello aun recogido en el medio moño. Me ví de nuevo en el espejo con mi pecho erguido, no sé por qué me acaricié lo pezones. Me sonrojé, si mi madre me viera pensaría que era una puta, pero yo no lo hacía por dinero y era mi novio. No, no lo era y además iba a disfrutar de mi cuerpo, expuesto a su vista y del suyo que en breve iba a tener ante mis ojos, mi tacto, mi olfato, mi oído y por supuesto mi boca, dispuesta a saborear su cuerpo y lo que él me ofreciera.

Salí del baño y se quedó boquiabierto ante mi imagen, más esbelta con los tacones y mis medias, tanga y seguramente el ligero bamboleo de mis tetas. Él seguía impecable con su chaqueta aun puesta y su pelo engominado. Me esperó hasta llegar a su lado y me ofreció de nuevo la copa rellena:

-Quela,- me dijo- vamos a brindar por nuestro primer año juntos.

Me sorprendió. Quizá el haberle ofrecido sexo tan directamente le habría molestado, pues parecía en ese momento más interesado en celebrar nuestro aniversario. Pero tomé mi copa y mirándolo a los ojos le respondí:
-Ojalá podamos seguir celebrándolo durante muchos años más.

Brindamos, bebimos y me besó. Sus labios carnosos staban fríos por el cava pero igualmente deliciosos. Mis pezones reaccionaban sin que los hubiera tocado. Cogió las copas y las puso sobre la mesita y me tomó de la manó y me llevó junto al ventanal de la habitación que llegaba desde el techo al suelo. Probablemente se nos podría ver, pero estábamos en una planta alta y habría que estar en una azotea para vernos. No me preocupó. Me puso frente al ventanal, se veían las luces de la ciudad y se pegó a mi espalda y mi culo susurrándome:

-Me encanta verte así, encima de todo. Si yo pudiera te lo daba todo.
-Ya me das mucho, más de lo que podía esperar- susurré levantando mi cabeza hasta su cara.

Sus manos fueron a mi cintura y empezaron a dibujar el contorno de mi silueta hasta mis axilas. La cercanía a mi pecho empezó a ponerme nerviosa. Siguió marcando mi silueta mientras repetía cuanto le gustaba. Por fin sus manos agarraron mis pechos haciéndome estremecer y obteniendo un primer gemido leve. Sus dedos rozaban mis pezones y sus manos sopesaban el tamaño y peso de mis tetas mientras yo me mordía los labios. Sus ojos observaban mi reflejo en el cristal. Dejaba que toda la iniciativa fuera suya a pesar de quemi cuerpo empezaba a demandar más atenciones clentándose mi entrepierna y pegando mi culo a su cuerpo intentando encontrar el roce de su polla que adivinaba ya dura. Sus manos volvieron a marcar mi contorno pero esta vez se detuvieron en las tirillas del tanga, que empezó a bajar poco a poco hasta medio muslo dejando al descubierto una de mis sorpresas de aquella noche, pues por primera vez en mi vida había rasurado por completo mi coño dándome una extraña imagen de mi propio cuerpo que supuse que le gustaría a José Luis.

Sorprendentemente no dijo nada a pesarde que podía verlo reflejado en el cristal. Se agachó detrás mía y terminó de sacarme el tanga por los pies. Se levantó de nuevo pegándose a mi cuerpo por detrás e hizo un gesto que me habría resultado sucio en otras ocasiones pero ésta vez fue muy escitante, pues mirándome a los ojos olió el tanga antes de tirarlo al sofá, y haciendo un extraño gesto, más por su altura, se tiró al suelo aun vestido y se puso frente a mi coño. Quise moverme de la ventana pues estaba a la vista de cualquiera que subiera a las azoteas pero sujetándome las piernas me pidió que lo mirara y me dijo:

-Para que oler una prenda si puedo disfrutar del original- mientras una de sus manos acariciaba ésta vez sí la parte rasurada de mi pubis, que besó suavemente posando sus labios haciéndome estremecer. Después pasó su lengua por mis labios mayores y lancé un gemido que fue mi invitación para que hundiera su cara entre mis piernas y su lengua se abriera camino entre mis labios empapando mi coño y su barbilla mientras se deleitaba con sonidos guturales del sabor de mi entrepierna y yo me apoyaba en el cristal con las manos en una extraña postura con mis piernas abirtas en torno a su abdomen, mis caderas adelantadas ofrciéndole mi coño y mi cabeza hacia abajo para no perder detalle.

En uno de mis movimientos de cabeza pude ver a alguien en un balcón alto que no podía distinguir mi cara ni casi mi cuerpo tapado por el corpachón de José Luis desde esa perspectiva pero que seguramente veía mi desnudez y se imaginaba lo que allí pasaba. De nuevo me dió igual concentrada en el trabajo que la lengua y los labios de José Luis hacían en mis bajos. Lamía, chupaba y gemía. Yo gemía aumentando la frecuencia y el tono de mis sonidos y más aun cuando sus manazas empezaron a jugar con mis nalgas y mi ano. Solté una mano del cristal para poder tocarme el pecho. Me estaba volviendo loca y me iba a correr. En un gesto instintivo apreté mi cadera contra su cara quedando su cabeza contra el cristal y me puse en cuclillas como si yo tuviera polla y pudiera penetrar su boca en vez de ser su lengua la que se hundía en mi interior. Sus dedos no se detenían y uno terminó entrando en mi ano apretando su pared interio contra mi vagina, preludio de mi orgasmo, totalmente gritado sin control hasta que me derrumbé sobre su cara y dejó de lamer.

Mi deuda crecía...
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Antiguo 05-mar-2018, 17:42   #377
Divertido1956
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No era capaz de imaginar cuanto le habría costado aquello, pero total, su familia tenía dinerito y seguro que no le pesaba como a mí un gasto así. Pero ello no quitaba importancia a mi sensación de devolverle de alguna forma lo que estaba dando. A pesar de que mi entrega y la facilidad con la que me dejaba llevar por las peticiones de mis amantes, a pesar de que yo siempre había dado anta trascendencia al sexo con alguien, en los últimos meses se había convertido por mi parte en un instrumento, pero no de amor como yo pretendía, o quería creerme, sino como instrumento de mi "deseo" de mantener una relación de pareja con mis "novios" e incluso como un intrumento de satisfacer sus deseos, pues mi deseo al final era satisfacerlos a ellos y por tanto de ahí mi docilidad.

Ya iba preparada a lo que José Luis quisiera desde la cena, pero la llegada a la habitación avivó mis ganas de complacer más que de complacerme a mí misma pues todo lo que José Luis me había planteado aquella noche ya lo hacía, su ropa, su imegen, la cena, el lugar, y aun más auella habitación de hotel.

La habitación era bastante moderna y amplia con una enorme cama de 2x2metros en el centro encajada entre un pequeño sofá con su mesita, un escritorio y el armario empotrado. Además sobre la mesita había un cubo con una botella de caba y dos copas y una cesta de fruta con una tarjeta felicitando el año nuevo.

Nada más entrar y ver la habitación me giré hacia él besándolo y diciéndole cuanto me gustaba. Él complacido fue hacia la botella de cava y la descorchó, sirviendome una copa para que brindáramos los dos. Me gustó que no tuviera prisa.

Después de brindar pasé al baño. No quería tener ganas de orinar en plena faena. El baño era grande pero me decepcionó que no tuviera bañera de hidromasaje, pero la fucha era muy grande con una enorme mampara de cristal. Me miré en el espejo tras limpiarme y me ví radiante y algo chisposa, con las mejillas encendidas seguramente del vino consumido en la cena. Sabía lo que José Luis quería y decidí ofrecerselo. Me quité el vestido quedándome sólo con el tanga y las medias hasta medio muslo y decidí salir así con los tacones puestos y el cabello aun recogido en el medio moño. Me ví de nuevo en el espejo con mi pecho erguido, no sé por qué me acaricié lo pezones. Me sonrojé, si mi madre me viera pensaría que era una puta, pero yo no lo hacía por dinero y era mi novio. No, no lo era y además iba a disfrutar de mi cuerpo, expuesto a su vista y del suyo que en breve iba a tener ante mis ojos, mi tacto, mi olfato, mi oído y por supuesto mi boca, dispuesta a saborear su cuerpo y lo que él me ofreciera.

Salí del baño y se quedó boquiabierto ante mi imagen, más esbelta con los tacones y mis medias, tanga y seguramente el ligero bamboleo de mis tetas. Él seguía impecable con su chaqueta aun puesta y su pelo engominado. Me esperó hasta llegar a su lado y me ofreció de nuevo la copa rellena:

-Quela,- me dijo- vamos a brindar por nuestro primer año juntos.

Me sorprendió. Quizá el haberle ofrecido sexo tan directamente le habría molestado, pues parecía en ese momento más interesado en celebrar nuestro aniversario. Pero tomé mi copa y mirándolo a los ojos le respondí:
-Ojalá podamos seguir celebrándolo durante muchos años más.

Brindamos, bebimos y me besó. Sus labios carnosos staban fríos por el cava pero igualmente deliciosos. Mis pezones reaccionaban sin que los hubiera tocado. Cogió las copas y las puso sobre la mesita y me tomó de la manó y me llevó junto al ventanal de la habitación que llegaba desde el techo al suelo. Probablemente se nos podría ver, pero estábamos en una planta alta y habría que estar en una azotea para vernos. No me preocupó. Me puso frente al ventanal, se veían las luces de la ciudad y se pegó a mi espalda y mi culo susurrándome:

-Me encanta verte así, encima de todo. Si yo pudiera te lo daba todo.
-Ya me das mucho, más de lo que podía esperar- susurré levantando mi cabeza hasta su cara.

Sus manos fueron a mi cintura y empezaron a dibujar el contorno de mi silueta hasta mis axilas. La cercanía a mi pecho empezó a ponerme nerviosa. Siguió marcando mi silueta mientras repetía cuanto le gustaba. Por fin sus manos agarraron mis pechos haciéndome estremecer y obteniendo un primer gemido leve. Sus dedos rozaban mis pezones y sus manos sopesaban el tamaño y peso de mis tetas mientras yo me mordía los labios. Sus ojos observaban mi reflejo en el cristal. Dejaba que toda la iniciativa fuera suya a pesar de quemi cuerpo empezaba a demandar más atenciones clentándose mi entrepierna y pegando mi culo a su cuerpo intentando encontrar el roce de su polla que adivinaba ya dura. Sus manos volvieron a marcar mi contorno pero esta vez se detuvieron en las tirillas del tanga, que empezó a bajar poco a poco hasta medio muslo dejando al descubierto una de mis sorpresas de aquella noche, pues por primera vez en mi vida había rasurado por completo mi coño dándome una extraña imagen de mi propio cuerpo que supuse que le gustaría a José Luis.

Sorprendentemente no dijo nada a pesarde que podía verlo reflejado en el cristal. Se agachó detrás mía y terminó de sacarme el tanga por los pies. Se levantó de nuevo pegándose a mi cuerpo por detrás e hizo un gesto que me habría resultado sucio en otras ocasiones pero ésta vez fue muy escitante, pues mirándome a los ojos olió el tanga antes de tirarlo al sofá, y haciendo un extraño gesto, más por su altura, se tiró al suelo aun vestido y se puso frente a mi coño. Quise moverme de la ventana pues estaba a la vista de cualquiera que subiera a las azoteas pero sujetándome las piernas me pidió que lo mirara y me dijo:

-Para que oler una prenda si puedo disfrutar del original- mientras una de sus manos acariciaba ésta vez sí la parte rasurada de mi pubis, que besó suavemente posando sus labios haciéndome estremecer. Después pasó su lengua por mis labios mayores y lancé un gemido que fue mi invitación para que hundiera su cara entre mis piernas y su lengua se abriera camino entre mis labios empapando mi coño y su barbilla mientras se deleitaba con sonidos guturales del sabor de mi entrepierna y yo me apoyaba en el cristal con las manos en una extraña postura con mis piernas abirtas en torno a su abdomen, mis caderas adelantadas ofrciéndole mi coño y mi cabeza hacia abajo para no perder detalle.

En uno de mis movimientos de cabeza pude ver a alguien en un balcón alto que no podía distinguir mi cara ni casi mi cuerpo tapado por el corpachón de José Luis desde esa perspectiva pero que seguramente veía mi desnudez y se imaginaba lo que allí pasaba. De nuevo me dió igual concentrada en el trabajo que la lengua y los labios de José Luis hacían en mis bajos. Lamía, chupaba y gemía. Yo gemía aumentando la frecuencia y el tono de mis sonidos y más aun cuando sus manazas empezaron a jugar con mis nalgas y mi ano. Solté una mano del cristal para poder tocarme el pecho. Me estaba volviendo loca y me iba a correr. En un gesto instintivo apreté mi cadera contra su cara quedando su cabeza contra el cristal y me puse en cuclillas como si yo tuviera polla y pudiera penetrar su boca en vez de ser su lengua la que se hundía en mi interior. Sus dedos no se detenían y uno terminó entrando en mi ano apretando su pared interio contra mi vagina, preludio de mi orgasmo, totalmente gritado sin control hasta que me derrumbé sobre su cara y dejó de lamer.

Mi deuda crecía...
Impresionante Quela. !!! Como siempre tengo que felicitarte. Llegue hasta a imaginar el olor y el sabor de tu sexo. .
Una descripción digna de cualquier gran autor.
Gracias por el tiempo que dedicas al relato, gracias por el tiempo de tu vida que nos regalas. .
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Antiguo 06-mar-2018, 18:03   #378
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Me deslicé quedando tumbada de lado sobre la moqueta del suelo. José Luis se levantó y me ayudó a incorporarme pues aun me temblaban las piernas y me chorreaba la profusión de flujo resultado de la comida de coño con final feliz que me acababa de proporcionar. Cuando me terminé de levantar me besó de nuevo pudiendo reconocer en sus labios el sabor a mi coño e incluso mi olor más íntimo impregnado a su cara.

Abrió la cama tirando la colcha al suelo y me tumbó. Estuve tentada de proporcionarle una visión obscena de mi coño con las piernas abiertas, pero mi educación hizo que buscara una postura más recatada con las piernasjuntas de lado mientras me apoyaba entre el codo y la almohada. Me quitó delicadamente los zapatos de tacón pero me dejó las medias. Supongo que forma parte de las fantasías masculinas.

José Luis seguía totalmente vestido aunque por la postura tirado bajo mis piernas se le había descolocado algo la chaqueta y un pico de la camisa. Además se había despeinado, pero seguía tan guapo...

Me sorprendió ofreciéndome de nuevo la copa de cava. Bebimos mientras le pedía que se viniera conmigo a la cama. Soltó su copa y se quitó la chaqueta. Cuando se soltaba la pajarita empecé a tararear el "You can leave your hat on" de Joe Cocker. Le hizo gracia y me hizo un bailecito de cadera mientras se quitaba los botones de la camisa. Las cicatrices marcaban su pecho duro confiriéndole una imagen aun más masculina. Cuando se sacó la camisa se dió la vuelta y se desabrochó los pantalones moviendo el culito. La pasión de un momento antes se volvió diversión, sin rebajar mínimamente el deseo. Se soltó el pantalón dejándolo caer a sus pies pero aun llevaba zapatos quedándole muy cómico el tener que sentarse a los pies de la cama para soltarse los cordones y los calcetines con los pantalones arrugados en sus tobillos. Por fin quedó en calzoncillos y al darse la vuelta comprobé que los había manchado. También había disfrutado de su comida...

-¿Y ahora qué?- me preguntó en calzoncillos con la cadera adelantada marcando paquete.
-Todo- dije poniendo boquita de piñón.
-Tu llevas medias- me respondió.
-Ponte los calcetines- le guiñé un ojo.

Me sonrió y cogiendo el elástico del calzoncillo tiró hacia abajo hasta la rodilla y cuando se levantó para empujar el último tramo con los pies me deleitó una hermosa vista de su polla morcillona y con el glande asomando probablemente por la erección que tuvo durante su trabajo oral. Se agachó de nuevo y cogió los calzoncillos del suelo y me los lanzó. Emulando su gesto de un rato antes los acerqué a mi nariz y los olí diciendo: "Aquí huele a macho en celo, jajajaja" y se los devolví. Los cazó al vuelo y los tiró junto al resto de su ropa. Después se acercó a la cama y se vino gateando hasta mi altura acercando su cara a la mía y empezando de nuevo a besarnos primero suave, hasta que empezó a darme pequeños mordisquitos en los labios para tras ofrecerme buena ración de lengua pasar a besar mi cuello. Yo me había escurrido bajo su cuerpo pero su polla había dejado de colgar endureciéndose y marcando una fuerte erección. Entonces colocó una de sus rodillas entre mis piernas obligándome a abrirlas y cuando lo hice colocó la otra haciéndose sitio para encajarse en mi entrepierna.

Una vez colocado y con mis manos acariciando su espalda y sus brazos fuertes endurecidos por la postura buscó con su cadera acercar su falo a mi cueva, pero como no atinaba directamente bajé una de mis manos para colocarla a la entrada. En cuando sintió el roce de la piel de su glande con mis labios empujó ligeramente hasta introducir sólo la punta. Me estremecí. Una vez acomodado otro empujón y entró algo más. Un instante y dejó caer su peso llenándome entera de su ser en ese momento en cuerpo y alma. Su polla llenaba todos los vacíos que había sentido los días anteriores y me aferré fuerte a su cuello como si quisiera que nunca nos pudiéramos separar.

No sé si él sentía lo mismo en ese instante, pero también se detuvo un instante como queriendo sentir de que modo mi cuerpo envolvía al suyo y sin decir nada buscó mis labios para besarme. Fue un beso muy hermoso con su cadera pegada a la mía, nuestros pechos pegados y su carne hundida en la mía. Bonito aniversario...
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Antiguo 07-mar-2018, 17:03   #379
Quela
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No sé cuanto tiempo estuvo quieto dentro de mí con mi vagina envolviendo su polla, dura, fuerte y caliente mientras nuestras bocas se devoraban mutuamente. La postura me aprisionaba pero para nada me molestaba ceder bajo su peso con sus piernas entre las mías, bien abiertas para que su cadera estuviera totalmente pegada a la mía, nuestros pechos juntos intercambiando latidos y respiraciones. Estaba tan sensible que hasta sentía sus pelotas pegadas a mi piel totalmente ensartada por su miembro.

Parecía que sóo quisiera sentirme pues no iniciaba movimiento alguno, como si me hubieso comido el coño para tenerme satisfecha y poder limitarse a poseerme durante más tiempo sin la necesidad de encontrar un orgasmo. Y bien satisfecha qe me tenía con las dos cosas. Su cariño, su forma de hacerme el amor me hicieron sentir culpable por un instante por como lo había engañado por Víctor y aferrandome fuerte a su cuerpo solté su boca para apretarme a su hombro mientras me brotaban algunas lágrimas de alegría y dolor a la vez. Qué confundida estaba, ¿cómo no me había dado cuenta desde el principio de cúal era mi hombre?

No podía permitir que viera las lágrimas y preguntara. Ya estaba bien de mentir. Me apreté más a su hombro para mantener su cabeza pegada a mi oreja y lo enterpretó como que yo buscaba ya movimiento y su cadera empezó un suave vaivén para rozar su polla con las paredes de mi vagina y por lo apretado de la postura hasta con mi clítorix aun hinchado por la labor de su boca. Las sensaciones de mi coño empezaron a despejar mi mente y las lágrimas cesaron pero mis manos no dejaban de apretar los músculos de su espalda y su culo que ya se contraía para profundizar sus penetraciones.

Mi sensibilidad era tanta que ya sentía cosquilleo en la barriga y ciertos escalofríos por la espalda. ¿Como podía durar tan poco? La tensión en mis muslos me avisaban, me iba a correr otra vez. Ahora por las envestidas que me daba, ¿o era su olor y su piel pegada? ¿O el roce de su pecho contra mis pezones? ¿o el tacto de su piel en mis manos? ¿o sus jadeos en mi oreja? ¿o todo?

Era todo. Pues yo también jadeaba y nuestra confianza le hizo saber la cercanía de mi orgasmo forzando el ritmo y profundidad de la follada. Flexionó los brazos separando su cuerpo del mío para poder mover más libremente sus caderas contra mi entrepierna y de paso poder mirarme dede arriba. Mis manos acariaban su pecho y bajaban por su cintura hasta sus nalgas mientras mis jadeos aumentaban de intensidad y me salió un clásico "sigue, sigue" repetitivo que le hizo acelerar hasta ponerse colorado del esfuerzo. Pero esplotó al fin mi orgasmo abandonando mi cabeza hacia a trás y arqueando la espalda mientras José Luis no cejaba en su empeño y mi sensibilidad casi me dolía, apagando un grito. La contracción fue brutal, tanto que hasta tuvo que sentirla en su propia polla porque se detuvo y la sacó de mí dejándome vacía pero a la vez prolongando más la necesidad de apretar mis piernas y vientre casi levantando mi espalda de la cama. Cuando volví a caer tendida y pude verle seguía de rodillas entre mis piernas pajeandose con fuerza.

Lo llamé para que se acercara a mí y pasó las piernas al rededor de mis caderas. Me resbalé y quedé con sus piernas en mis axilas y su polla sobre mi cara. Precisamente con la cara de placer que aun debía tener con mis labios exteriores hinchados y mi botoncito hipersensible hasta el aire que sentí al abrir las piernas se reflejaba en mi sistema nervioso. Abrí la boca y saqué mi lengua mientras los golpes de su mano subiendo y bajando la piel de su polla hinchada impacientaban mi deseo de recibir su leche. Con una mano acariciaba su culo y con la otra rozaba mi clítorix prolongando las sensaciones. De su culo pasé a sus pelotas y de éstas de nuevo a su ano. No llegué a hundir el dedo pues un "ya, ya" me avisó con tiempo suficiente de recibir el primer lefazo en la boca y empezar una fuerte mamada sustituyendo su mano hasta vaciarlo de todo el contenido de sus testículos, pero cuando me pidió que parar no podía hacerlo pues mi mano había seguido jugando entre mis piernas y el olor y sabor al placer de mi macho me regalaron un tercer orgasmo aquella noche que me hizo contraerme de nuevo pero esta vez con la boca bien llena...
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Antiguo 07-mar-2018, 18:10   #380
vishnu22
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Antiguo 12-mar-2018, 17:05   #381
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Soltó tanta cantidad que casi me atraganto y algo se me salió por los lados. Además aunque por la cantidad pegaba escupirlo en en baño quedaba feo romper el momento así que terminé tragando como pude por la aceleración de mi propia respiración y el hecho de que su polla seguía dentro de mi boca. Y así siguió un rato durante el cual tardé en abrir los ojos relamiendome no tanto del sabor de su corrida como del tacto de su polla aun dura y de las sensaciones que me ofrecía mi reciente orgasmo doble.

Yo no me movía pese a tener que respirar por la nariz y José Luis tampoco a pesar de tener sus piernas flexionadas y sus brazos sosteniendose para no caer sobre mi cara. Mi actitud era centrarme en las sensaciones físicas que mi cuerpo experimentaba y parecía que José Luis estaba en l misma circusntancia pues no había más sonido que nuestras respiraciones y mi saliba al mover alguna vez los labios alrededor de su polla menguante y a la vez sabrosa. Cuando ya casi había perdido su tamaño, que no su color pues al abrir los ojos lo primero que ví fue su vientre al quitarse de encima mía y su polla ya colgona pero aun amoratada.

Se levantó estirándose dándome una buena vista de su musculatura y yo me limité a bajar las piernas anteriomente flexionadas para cultar mi coño enrojecido en un gesto pudoroso. Me encantaba verlo así justo después de follar. Me ayudó a levantarme hasta quedar recostada en la almohada y me ofreció cava brindando de nuevo. Extraña mezcla en mi boca de restos de semen y cava y más aún después cuando me ofreció una fresa. Se sentó ami lado recostado sobre la almohada y tuvimos una breve conversación sobre lo especial de la noche y nuestros avatares durante aquel año para sentirnos orgullosos de seguir juntos. La verdad es que casi nos comimos toda la fruta, sobre todo las fresas y eran todavía las 3 de la mañana. Al menos quedaba media botella de cava.

-Se acabaron las fresas- medijo al pasarme la última.
-Pues estaban ricas...
-¿Tenías hambre?- preguntó curioso.
-No, pero estaban ricas, tan dulces. Pero he cenado bien- respondí.
-Ya, doble...-dijo guiñándome el ojo.
-Ya sabes que el postre es lo más rico- dije pasando la punta de mi dedo por su polla fláccida.
-Yo también he comido bien- comentó mirando hacia mi entrepierna.
-Se me ocurre una idea- dije levantándome de la cama para coger la botella.

Entonces me levanté de la cama y cogí la botella. Me subí y me puse depié pasando una pierna por encima de su vientre quedándo mi coño algo más alto que su cara.

-¿Quieres más chmpán?- pregunté desde arriba.
-Claro...- me respondió extrañado ofreciendo su copa.
-Pero así, no- dije acercando mi coño a su cara.

Puso cara de sorpresa pero pilló la idea, por lo que abrió su boca pegando su labio inferiora mis labios exteriores. Entonces me agarré al respaldar de la cama para no caer y vertí un poco de cava en mi ombligo, pero resbaló por los lados. Repetí la operación echando el líquido algo más abajo y entonces cayó por mi pubis hasta su boca que instintivamente movió la lengua buscando el líquido y de paso rozando mi sexo. La mezcla del frío del líquido y el calor de su boca en mi coño fue de lo más placentera. Más aun cuando con sus manazas apretó mis nalgas ayudandome a pegarme más a él y facilitándome el vertido del espumoso por mi piel hasta su boca por la que se escurría parte del líquido resbalando por su barbilla hasta su pecho.

Me detuve cuando llevaba casi un cuerto de botella y le pregunté si le había gustado.

-Estaba exquisito- respondió- pero se me ha escurrido la mitad.

Me bajé de la cama y devolví la botella a su cubo y acercándome a su cuerpo pregunté que por donde se había escurrido y cuando me lo señaló acerqué mi boca a su barbilla y empecé a chupar, bajando por su cuello y su pecho. Nunca había lamido el canal de su pecho y estaba bien rico con el cava. Cuando me alejé para verle la cara sonreía y me dí cuenta que su polla volvía a estar dura. Así queme senté sobre sus piernas mirándolo a los ojos y dejando que su polla se pegara caliente a mi entrepierna y le pregunté:

-¿Quieres fresas?
-Se han acabado- contesto decepcionado.
-¿No te gustan estas?- insistí ofreciéndole mi pecho con los pezones hinchados...
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teolonar
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-¿No te gustan estas?- insistí ofreciéndole mi pecho con los pezones hinchados...
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Antiguo 14-mar-2018, 16:30   #383
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Sus labios aun frío por el vino no tardaron en apoderarse de mis pezones succionandolos, lamiéndolos con su lengua e incluso sosteniéndolos con sus dientes para poder rozar su lengua contra ellos consiguiendo que se hincharan aún más mientras sentía su polla durísima ejerciendo presión contra mis labios. Entonces me levanté ligeramente obligándolo o soltar mis pechos y agarrando su polla la dirigí hacia la entrada de mi coño lógicamente preparado después de tanto sexo y tanto roce de pieles y labios,

Una vez acomodada descendí lentamente engullendo su trozo de carne caliente hasta quedar totalmente clavado en mi interior y tras soltar el aire de mis pulmones como queriendo hacer más hueco y poder llevarme aun más adentro su polla buscamos nuestras bocas para besarnos despacio obligándolo a arquear su espalda por nuestra diferencia de tamaño. Después se dejó caer sobre la almohada y comenzamos una conversación sobre lo que nos gustaba al uno del otro así ensartados como estábamos.

Mientras hablábamos no podía evitar acariciar su pecho y la cicatriz con mis manos y José Luis hacía lo propio con mis muslos jugando con l elástico de las medias. Me encantaba sentir su polla dentro mientras charlábamos haciendo movimientos espamódicos probablemente provocados por el latir de su sangre hinchándola mientras yo intantaba conjuntar las sensaciones de mi vista en sus ojos con el tacto de su pecho suave y duro, sus manos en mis piernas y el conjunto de signos que me enviaban las terminaciones nerviosas de mi vagina y mi clítorix sobre estimulados por la comida y la follada anterior. Reíamos con lo que decíamos a la vez sabiendo que cualquiera de los dos empezaría el movimiento en cualquier momento.

No sé en qué paso cambió la conversación y apareció el tema del sexo. Evidentemente era el preludio de ponernos de verdad a follar.Entonces me confesó que el día que me la metió por el culo fue para él una fantasía cumplida. Yo le admití que terminé dolorida pero que no había sido tan terrible como habría temido.

-¿Repetirías?-me preguntó mirándome a los ojos.
-Por mí misma no, por mi chico si se lo merece, quizá...
-¿Yo me lo merezco?
-¿Quieres meterme ésto tan gordo por un sitio tan pequeño?- dije acariciando la base de su polla que quedaba entre su vientre y mi entrada.
-Sólo si tú quieres...

Por un momento recordé la única vez que el pollón gordo de Víctor me había penetrado y que gracias a su maestría no me había hecho casi daño y respondí acercándome a su cara:

-Hoy te lo mereces todo...
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Antiguo 19-mar-2018, 16:57   #384
Quela
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Sin salirse de mí se giró para alcanzar con su brazo la mesilla de noche a la vez que me confesaba que llevaba preparándolo todo desde la mañana. Abrió el cajón y sacó un pequeño bote de una conocida marca de preservativos y un pequeño estuche del tamaño del de una pluma estilográfica o un reloj de pulsera.

Mientras me los enseñaba me decía:

-Esta mañana pasé por un sex shop y pregunté. Me atendió una chica y me explicó como usarlo en gente poco experta que aun no controla como no hacer daño. Estuve varias veces a punto de irme pero de pensar en tí me ponía más nervioso aun y aguanté el tirón. Seguro que pensaba que era un pardillo...
-Eso es que no se ha montado encima tuya......ni quiero que lo haga, ehn...

El bote era una especia de gel que hacía las veces de lubricante, dilatador y daba sensación de calor. El estuche era una pequeña barra de metal redondeada en los extremos de la longitud de una polla media pero algo más estrecha.

-La chica me explicó que si se va abriendo poco a poco con ésto después casi no se nota el cambio.
-Pero eso es frío- dije mirándo el aparato con cara rara.
-Para eso sirve el gel. ¿Probamos?

Me levanté dejando salir su polla de mi interior. Sentí el vacío pues su excitación le había hinchado bastante la polla apretada en mi vagina. Me colocó a cuatro patas con el culo en pompa en el filo de la cama mientras él estaba depie detrás. Me abrió ligeramente las piernas y me besó la espalda para quitarle seguramente frialdad al momento. Después oí como manipulaba el bote y su mano acarciaba mis nalgas. Luego con la otra mano empezó a extender el gel haciendo círculos al rededor de mi ano y en pocos segundos la frialdad se transformaba en calor. De hecho al extenderlo llegó hasta los labios de mi coño y la misma sensación de calor me entró pero además acompañada de un lubricación extra. En ese momento deseaba que me la metiera de nuevo por el coño más que seguir con el juego anal. Y se ve que leyó mis pensamientos pues empezó a frotar la punta de su polla por fuera de mi coño apremiando mi deseo de ser penetrada.

Mientras notaba su polla pegada por fuera a mi entrepierna y mis piernas buscaban por reflejo el roce oí de nuevo como manipulaba el gel. Pero esta vez lo que rozaba mi piel era el dildo, repitiéndose la sensación de frialdad inicial sustituida por el calor rápidamente. Despegó su polla para poder manejar el aparato y sentí cierta presión en el ano y como la barra caliente me penetraba despacio abriéndose paso con facilidad y trasladando la sensación de calor del ano al interior de mi culo. Era extraño pero no dolía. Y seguía notando como mi coño se empapaba aumentando la sensación de deseo.

El dildo se movía ya fácilmente en mi ano cuando estando dentro de mí noté como su polla invadía mi coño empapado haciéndome gemir y provocando que el calor que sentía por el coño y el culo subiera hasta mi pecho y mis mejillas. De pronto sin mover su polla sentí que el dildo se movía rozandolo a través de mis pieles con su propia polla. Los brazos me flojeaban y agarré la almohada que tenía más cerca para ponerla bajo mi cuerpo pero no me dió tiempo y cedieron quedando mi cara contra la cama abandonada a lo que José Luis quisiera hacerme por detrás. Después detuvo el dildo y empezó a follarme suave con su polla mientras me preguntaba: "¿Me sientes?".

Mis "Síes" eran apagados gemidos al compás en que su polla se hundía en mi coño.

Entonces sentí el vacío en mis dos agujeros por un instante cuando la presión y el calor volvió a mi ano. Pero lo que entraba era más grueso y no tan rígido. Pero entraba sin dificultad. Era su polla y su gemido lo delataba. Entró un poco estirando mi piel pero mucho más fácil que la primera vez. Se detuvo. Yo esperaba expectante su siguiente movimiento mientras la sensación de calor no se me iba. Pero sentía el vacío de mi coño. Otro empujón suave. Ahora sí sentía la invasión. Me quejé un poco. Se detuvo. Otro poco más. Sentía como se llenaban mis entrañas y como el calor del gel me quemaba por dentro pero sin sentir la sensación de desgarro de la otra vez. Quise saber cuanto faltaba y al echar mi mano atrás dí con su muslo. Lo fuí remontando y alcancé sus pelotas pegadas a mi coño. Me tenía totalmente ensartada por detrás.

Su respiración era fuerte pero su voz débilmente pronunciaba leves "Oh, Quela". "Cuanto me das, Quela". Con un hilo de voz le respondí: "Toma lo que quieras, es tuyo..." mientras fui capaz de girar la cabeza para ver entre mispiernas sus piernas por detrás ligeramente flexionadas para alcanzar la altura de mi culo y sus pelotas colgar en medio. Las agarré como sopesándolas y José Luis puso sus manos en mi cintura y empezó a follarme suavemente. La acción del gel hacía que no me desgarrara y mi coño se mojara como si fuese él el follado por lo que solté sus pelotas y pasé a rozar mi clítorix para trasladar la sensación de ser follada a mi cerebro.

De no haberse corrido un poco antes habría durado poco viendo su grado de excitación, pero tradaba y empezaba a hacerme un poco de daño. Le pedí que parara y sacó su polladajándome un gran vacío. Incluso notaba el aire entrar. Extraña sensación. Se echó gel. Se lo extendió por la polla y volvió a meterla sin dificultad recuperando la sensación de roce sin dolor. Ahora me apretaba más fuerte y follaba más rápido. Mi dedo se apoderó de mi clítorix otra vez. Me faltaba poco y mis gemidos cada vez más altos me delataban. Sin embargo su voz era más ronca. Chocaba fuertemente sus caderas contra mis nalgas. Mis piernas me iban a fallar. Pero sus manos m agarraban fuerte. Casi me hacían daño en las caderas cuando me llegó el orgasmo y la contracción de mi útero se estendió a todo mi vientre cerrando mi coño y haciendo que mis esfínteres se apretaran succionando su polla.

A pesar de la intensidad pude oir su boca diciéndo: "Sí, sí, así, siendo mi zorra" entrecortadamente por la respiración hasta que en un último !Síiiiiiiii¡ descargó su leche quemándo el interior de mi intestino mientras no dejaba de darme pollazos hasta sacarla de mi culo y caer sobre la cama a mi lado...
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Antiguo 20-mar-2018, 11:47   #385
teolonar
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A pesar de la intensidad pude oir su boca diciéndo: "Sí, sí, así, siendo mi zorra" entrecortadamente por la respiración hasta que en un último !Síiiiiiiii¡ descargó su leche quemándo el interior de mi intestino mientras no dejaba de darme pollazos hasta sacarla de mi culo y caer sobre la cama a mi lado...
Quizás me aventuro pero creo que no te sentó demasiado bien el final
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Antiguo 21-mar-2018, 16:18   #386
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Llevábamos horas follando de todas las maneras y el cansancio hacía mella. Era la tercera vez en mi vida que me follaban el culo y quizá había sido la más placentera. Alguno pensará que seguía siendo demasiado complaciente con mis amantes pero a pesar de la extraña sensaciín de que pasaran los minutos y mi ano siguiera dilatado, incluso que intuyera que el líquido que salía de su interior llevaba algo más que semen y gel, yo también me sentía complacida. Mi macho había disfrutado, su trabajo de dilatación había limitado mucho el daño, y yo me había corrido probablemente acrecentando su ego. Tanto que quizá se propasó con la boca diciendo cosas que fuera de contexto podrían significar otra cosa pero que yo en ese momento no le presté mayor atención.

Estaba reventada. Necesitaba dormir abrazada a mi chico y recuperar la ternura de un rato antes. Tendría que ir a lavarme al baño pero no quería romper el momento de sentir su cuerpo pegado al mío. Pero al final no me quedó más remedio que moverme cuando José Luis tras besarme la espalda se fué al baño a lavarse la polla y decidí hacer lo mismo para no manchar las sábanas.

Entré al baño y lo ví duchádose. Su cuerpo lucía precioso y su polla seguía sorprendentemente morcillona con el glande amoratado fuera supongo que por el roce con mi intestino. Me abrí metido con él. La ducha era grnade, pero estaba cansada y suficientemente satisfecha, así que con naturalidad me senté en el retrete para vaciar el contenido de mi ano y mi vejiga y después en el bidé para limpiar toda mi zona íntima enrojecida de tanto roce. Me preocupó que el ano no cerrara. Maldije no tener a mano jabón íntimo pero era necesario limpiar bien toda la zona.

Era curioso vernos morándonos mútuamente como él se enjabonaba la polla subiendo y bajando el prepucio para limpiarse bien y yo hacía lo propio casi frente a él con mi coño y mi culo. Supongo que ese nivel de intimidad formaba parte de una relación.

José Luis terminó antes que yo y se secó delante mía mientras me contaba que teníamos la habitación hasta las 12 de la mañana. Así que decidí mandar un mensaje a mi madre para decirle que dormía en casa de alguna amiga de las que ella no conocía tanto y así poder dormir juntos algunas horas. Recogí las medias del baño y reuní la ropa tirada en el sofá para que no se arrugara demasiado, y me acomodé en la cama junto a José Luis. Su cuerpo estaba frío por la ducha pero su piel estaba suave. Apoyé mi cabeza sobre su brazo acomodándome en junto a su pecho y me pegué a su costado mientras no podía evitar acariciar su pecho. Del sexo guarro habíamos vuelto a la ternura y me apreté más a él y le dije: "Feliz aniversario", pero cuando levanté la mirada para buscar la suya la respiración profunda me anunciaba que se había dormido. Me aferré más a su pecho y esperé a que el sueño también me atrapara...
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Antiguo 22-mar-2018, 13:42   #387
AJAX
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Es un placer leerte. th umbsupclap 0000
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Antiguo 22-mar-2018, 20:46   #388
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desde que sigues con Jose Luis, deje de leerte, no es por nada pero ya se parece a un corin tellado, pornografico,
el morbo es mas apasionante, tu relacion con tu novio , no deja de ser casi igual que la mayoria de las jovenes parejas actuales. Aver cuendo esos cuernos al pobre niño
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Antiguo 27-mar-2018, 14:04   #389
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desde que sigues con Jose Luis, deje de leerte, no es por nada pero ya se parece a un corin tellado, pornografico,
el morbo es mas apasionante, tu relacion con tu novio , no deja de ser casi igual que la mayoria de las jovenes parejas actuales. Aver cuendo esos cuernos al pobre niño
Siento defraudarte, pero si me invento otra situación ya no sería mi relato. Y yo intento contar mi experiencia. De todos modos quizá lo que ocurra es que tu fantasía no sea la mía, o desde luego que tu fantasía no se ajusta a mi experiencia.
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Antiguo 28-mar-2018, 12:06   #390
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Me debí quedar dormida con el ritmo de su respiración pues en un abrir y cerrar de ojos José Luis me estaba despertando con besos suaves en la cara. Teníamos que dajar la habitación antes de las 12. Abrí los ojos y mimosa me pegué más a su cuerpo. No quería perder el calor ni el contacto de su piel.

Se levantó de la cama y admiré su cuerpo al contraluz del ventanal de la habitación. Me encantaba verlo desnudo estirando su musculatura por la mañana y los hoyuelos de sus nalgas al contraerlas. Se fue al baño mientras yo me acurrucaba en la cama. Escuchaba perfectamente el chorro de su meada y sus botezos. Me sonreí a mí misma recordando la noche anterior. Me palpé el ano seguía algo dilatado pero no me molestaba salvo un pequeño escozor el rozarme. Si el sexo anal era así podría complacerlo más veces. Eso sí tenía que administrarlo para que su deseo aumentara y no cayera en rutina. O no, nunca se cansaba de correrse en mi boca. Me sonreí de nuevo pasándome la lengua por los dientes. Si el sexo te dejaba siempre tan buenas sensaciones como aquella noche había que practicarlo más. Me sonreí de nuevo. Guarrilla, me decía a mí misma. O zorra, como me dijo anoche. No, zorra no. Sólo para él. Mi culo es sólo suyo.

En esos pensamientos estaba cuando reapareció desnudo en la habitación. El enchochamiento de ese momento te hace verlo como un dios, tan guapo, tan amable, tan tuyo. Su polla, bastante reducida ahora y tan grande y vigorosa cuando me taladraba las entrañas. Tuve que parar el pensamiento. Casi lo busco de nuevo. Pero no, me apremiaba a vestirnos.

Salí quejosa de la cama. Con el pelo enmarañado salí despacio de la cama mostrándole toda mi desnudez con pasos lentos. Me besó el hombro y me dió un cachete en el culo. "Date prisa, princesa".

Me dí una ducha rápida sin mojarme el pelo. Aun sentía pasar el agua por el ano. E incluso también estaba algo escocida por delante. Efectos secundarios de una noche de sexo. El agua me desperezó. El vino me había dejado un poco de resaca y ahora la sentía. Cuando salí envuelta en mi toalla José Luis ya se había vestido. Sabía que no iba a haber nada pero quise vestirme de forma sensual. Me puse primero el tanga y después las medias. Zapatos. Le pedí que me ayudara con el vestido y sin disimulo me acomodé el pecho una vez ajustado. Me recogí el pelo y me maquillé ligeramente. Debió gustarle pues cuando terminé reopló y me besó en los labios.

Recogimos las pocas cosas que llevábamos, entre ellas el estuche y el bote de gel. Los había limpiado y guardado cuidadosamente. Me gustó el gesto de que lo limpiara. Me los dió para mi custodia. Ya vería como lo escondería en casa. Eso me daba a mí el control sobre el anal.

Me llevó a casa y nos despedimos hasta el día siguiente pues él tenía comida y reunión familiar. Subí. Saludé a mis padres y desayuné con ellos contando la noche. Bueno, no la de verdad, claro...
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Antiguo 02-abr-2018, 17:10   #391
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Pasé la tarde descanasando pues en realidad había dormido poco e incluso tenía algo de resaca. Sólo tuve dos sobresaltos. Uno pequeño. Cuando fuí al baño sentí cierto escozor en el interior del ano y una extraña sensación en el esfinter como si aun no se hubiera cerrado del todo. Molestias más que soportables si era el pago por cumplir la fantasía de mi macho aquella noche.

La otra sorpresa fue la llamada de Víctor. Se iba al día siguiente y quería despedirse. Dude en contestar pero al final me encerré en mi cuarto. La conversación empeoró las cosas pues lejos de arrepentirse me pidió vernos esa noche y que no me comportara como una cría. No había entendido nada. Le deseé buen viaje y le recomendé que si quiería follar que se fuera de ligoteo que seguro que alguna andaba loca por estrenar el año. Y le colgué. Me sentí rara, pero no vacía, pues José Luis en aquel momento me lo llenaba todo. Literalmente, pensé después sonriéndome a mí misma.

En los días siguientes seguí mi ritmo de entrar y salir a comprar regalos y tomar café con José Luis y las chicas, pero unos días antes de Reyes Lucía me vino a buscar a casa. Había peleado con Rafa y su relación se había torcido tras el episodio de la mamada.

-Cuéntame que ha pasado ahora- le dije ya sentadas en una cafetería.
-Rafa me ha dejado.
-Por ¿aquello?- pregunté.
-Sí y no- contestó llorosa.- En la fiesta de fin de año me puse a bailar sexy para él y pasaba de mí hablando con los amigos. Cuando coseguí que me echara cuenta estaba borrachuzo ya y me soltó un zasca que me dolió muchísimo.
-¿Qué te dijo?- pregunté intrigada.
-Que sólo me interesaba para el sexo y que él vale más. Que lo había utilizado para humillarte y él había acabado más humillado que tú. Y que para follar había muchos tíos. Se fué a mear y al rato se fue con sus amigos como si nada. No sé nada de él desde entonces. No me ha contestado los mensajes.
-¿Lo has llamado?
-No, pero estoy desesperada.

No sé como lo hizo pero al final me convenció de que hablara con él. Le pedí que me diera unos días pues había quedado con José Luis aquella tarde.

Estábamos como al principio de nuestra relación. Todo el día abrazados y como tórtolos. Aunque la visita del señor de rojo cortó nuestro empuje sexual, al menos el mío durante unos días. Volvía a tener menstruaciones fuertes a pesar del tratamiento y temía que la ginecóloga me lo cambiara. He de reconocer que me había acostumbrado a follar a pelo y me encantaba sentir piel sobre piel. Además permitía más variedades de finales a José Luis que se había acostumbrado también a correrse en cualquier parte de mi cuerpo.

Una tarde quedé con Rafa. Me contó su versión y a pesar de que yo sabía que ñel tenía razón medié por Lucía. Le pedí que hablaran. Pero en esa conversación estuve muy incómoda. A pesar de habernos visto desnudos varias veces en verano el episodio de la mamada me hacía sentirme incómoda con él. Era muy buen chico y yo trataba de manterner la misma relación que antes, pero al verlo no podía evitar de recordar la situación vivida. A la vez que trataba de hacer quedar bien a mi amiga yo estaba pensando en el pollón que se gastaba. Ojo, no desde un punto de vista morboso, pues sólo tenía ojos para José Luis en ese momento, sino que no podía evitar el recuerdo.

Hablamos de Víctor y me confesó que también había peleado con él. Nos despedimos prometiéndome que llamaría a Lucía para charlar tranquilos y reconociendo que aunque la quería tenía dudas en su relación.

Mi visita al ginecólogo me deparó dos sorpresas. La primera que me mantendría la píldora unos meses más para ver si era algo temporal lo de las menstruaciones tan abundantes de nuevo. La segunda que seguramente con un embarazo aquello se pasaba. Estaba estudiando, ni de coña. No pensaba tener nada aun. Lo gracioso es que José Luis se rió al escucharlo y medio de coña me decía que empezáramos a fabricarlo. No estaba yo de humor. Tanto que ni me apetecía follar sólo de pensar en las molestias en mi útero.

Nos teníamos que despedir el mismo día de Reyes pues al día siguiente ya había clases y yo volvía a irme. La sorpresa aparte de los regalos fue que José Luis me dijo que para evitar lo que nos había currido el año anterior ibamos a prescindor de sexo virtual y que me daba libertad de estar con quien fuera pues no me iba a exigir nada.
-No quiero liarme con nadie, te quiero a tí.- le contesté.
-No lo hagas, pero no porque yo lo quiera, sino porque té me esperas a mí. Pero prefiero que seas liber y que cuando estemos juntos lo sea por voluntad y no por compromiso.
Le pedí que hiciera lo mismo y que era una buena forma de comprobar la solidez de nuestra relación e intentamos hacer planes en puentes. No fuímos a nuestro descampado pues yo no podía follar, pero estábamos sentados en su coche en una calle poco transitada, y a pesar de ser mediodía la sombra de un edificionos dejaba bastante ocultos. Lógicamente nos besamos y deseaba tanto sentir su piel que metí mi mano bajo su camisa para acariciarle. Él buscó con su mano mi culo, pero se la aparté para evitar que tocara mi compresa.

Los besos y mis caricias le provocaron una erección visible en el pantalón y sus cambios de postura. No dudé y busqué su cinturón.

-¿Qué haces, Quela?
-Tengo que despedirme una temporada- respondí soltando ya su botonadura.

El bulto en el calzoncillo era más que evidentes y no pude evitar tirar del elástico y liberar su polla dura. Él colaboro bajándose el resto para dejarlo todo libre. Agarré la polla y la descabecé mirándola atentamente.

-Vamos a estar un tiempo sin vernos- dije subiendo suavemente mi mano por el tronco- así que vamos a despedirnos.

Me acerqué y besé su glande ya impregnado de líquido preseminal.

-Veo que te alegras de poderte despedir- dije justo antes de lamer el líquido y meter poco a poco su polla entre mis labios para poder succionar su glande provocando el primer gemido suave. Levanté la cabeza y lo miré: "Voy a llegar a casa bien almorzada" y volví a metermela en la boca esta vez más profundamente. La aguanté todo lo que pude y agarré sus pelotas mientras su mano se posaba en mi cabeza acariciándola. Repetí varias veces el mismo procedimiento hasta que empecé un fuerte sube y baja succionando hasta que me cansaba y paraba para respirar sin dejar de pasar mi lengua por su glande.

Así estuve un rato hasta que levanté la mirada y sin dejar de pajearlo le dije: "¿Dónde está mi almuerzo?Quiero llevarme tu sabor conmigo...". Empujó mi cabeza hacia abajo y contraía sus glúteos a la vez que yo mamaba. Mis babas resbalaban por su polla y huevos y mi mano se empapaba de ellas apretando sus pelotas hasta que me dijo: "Teeeeeeen tu leche" y cerré mis labios mientras mi manos subía y bajaba por su tronco hasta que dejo de dar espasmos. TRagué lo que pude temiendo que la mezcla de jugos y flujo menstrual transpasaran la compresa. Y cuando tragué le dije: "Cuando vuelvas habrás más..." y lo besé.
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Antiguo 03-abr-2018, 00:58   #392
Carlos669
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Sigue siendo un placer leerte ¡¡
Muchas gracias por tan buenos ratos que nos regalas
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Antiguo 04-abr-2018, 18:17   #393
Quela
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El regreso a mi ciudad de estudios se me hizo muy duro. El reencuentro con las compañeras de piso, extraño. No les conté ni lo de José Luis ni lo de Víctor. Susana siempre volvía algo tristona por el reencuentro inebitable con su ex al vivir en un publo pequeño aunque siempre ponía entusiasmo a la vida. Ana definitivamen nos anunció que al final de enero dejaba el piso.

Me centré en los estudios ayudada por la proximidad de los exámenes y aunque hablaba a diario con José Luis nos tratábamos como dos buenos amigos contándose sus cosas evitando decir "te quiero" y limitándonos algo cortados a de vez en cuando preguntarnos cuando podríamos vernos.

Pasaron las semanas estudiando y saliendo poco y ni se me pasaba el sexo por la mente. Una noche al acostarme después de ducharme me detuve ante el espejo a comprobar que ya había crecido el vello de mi pubis después de habérmelo depilado en Navidad para José Luis. Extrañamente me sorprendí acariciándome y recordando alguno de los momentos pasados con él en esas fechas. Recordé que me había traido el estuche con el dildo para quitarlo de en medio de mi casa. Llena de curiosidad me fui a mi dormitorio en vuelta en la toalla y lo saqué. Reocrdando mis primeras masturbaciones adolescentes me tumbé en la cama con las piernas flexionadas y extendí un poco de gel por mis labios mayores provocando instantaneamente un humedecimiento de mi raja y una extraña sensación de calor. Sin tener a un chico delante tenía unas ganas enormes de ser penetrada. Cerré los ojos. Imaginé el cuerpo de José Luis. Sus labios, su barbilla con barba de pocos días, su pecho con su clavícula marcada, hombros fuertes y pecho ancho.

Me estaba mordiendo los labios y de forma incosnciente empecer a acariciarme un pecho. El calor de mi entrepierna se extendía y el gel seguía empapándome por dentro y también ya por fuera. Seguía recorriendo mentalmente su cuerpo: su abdomen, sus caderas resbalando hasta sus nalgas, su línea de vello descendiendo desde el ombligo...la boca se me hacía agua...casi podía saborear su piel. Recordé al fin su polla hinchada izada como un mastil con su glande asomando y sus venas haciéndola pareceraun más fuerte. El deseo de penetración era enorme. Tomé el dildo y lo pasé por mi raja. Cerre las piernas instintivamente. Enorme contraste entre el calor de mi piel y el frío del metal. Repetí la operación. No pude evitar cerrarlas de nuevo. Ya no estaba tan frío. A la tercera de rozar mi piel estaba tibio y sin dudarlo lo introduje por mi coño abriendose paso entre mis labios.

Era más fino que una polla y totalmente liso pero el roce con la piel interna de mi vagina me produjo un escalofrío de placer. Lo roce por las paredes de mi coño y lo rocé con mi clítorix. El placer era grande. Jugué a hundirlo más. Reprimí un gemido metiendo la otra mano en mi boca. Seguía con los ojos cerrados. Ahora chupaba mi pulgar como si fuera su polla. Era sólo imaginación pero sentía y acelere la penetración abriendo más mis piernas. Arqueé mi espalda y me llegó la primera contracción. !Me estaba corriendo con el dildo¡¡ Tragaba saliba y reprimía los gemidos pero estaba sudando y sentía las contracciones de mi utero apretar el objeto que me invadía hasta que no pude más y lo solté cayendo entre mis piernas.

Me quedé unos minutos con las menos unidad entre mis piernas con las rodillas juntas y los ojos cerrados relamiéndome y disfrutando de las últimas sensaciones hasta que me dió frío en el cuerpo. Me puse el pijama y me fuí discretamente al baño a limpiar a mi nuevo amigo antes de guardarlo para que no quedara olor en el estuche. Si José Luis me hubiera visto seguro que se habría corrido conmigo, pero nos prometimos que nada de cibersexo y ni se lo contaría, pero estaba segura de que repetiría la experiencia...
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Antiguo 06-abr-2018, 18:05   #394
Quela
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Los días transcurrían y no pude evitar jugar con el dildo en alguna ocasión más. De hecho varias veces se convirtió en un compañero de duchas. Sin embargo, no dejaba de ser más que un compañero de masturbación incapaz de suplir el vacío que me producía no tener a José Luis conmigo. Pero no dejaba de ser un relajante tras las largas jornadas de estudio. El sexo aquellos días era más una terapia física que un verdadero deseo del alma.

Ana se fué al final de enero y como aun teníamos exámenes Susana y yo decidimos no empezar el casting hasta que termináramos. Nuestra idea era encontrar a una chica de nuestra edad sin mucha demora para que no nos costara el piso más de la cuenta. Aunque Ana nos había dejado su fianza como ayuda no queríamos gastarla.

Pusimos carteles en los tablones de las facultades y en la biblioteca. Recibimos varias llamadas pero al dar precio o condiciones la mayoría descartaban la habitación. Decidimos rebajar nuestro nivel de exigencia subiendo la edad hasta 30 años. Nos entrevistamos con una chica a la que le gustó mucho el piso pero reconozco que ella no nos gustó. No penséis en prejuicios. Tenía 29 años y sus horarios de trabajo podían dificultar nuestro estudio, y al fin y al cabo estábamos allí para eso.

Dos semanas y nada. Era mala fecha. Al final Susana me propuso probar también con chicos aunque supusiera recortar la libertad que teníamos de pasearnos en ropa interior o sin sujetador bajo el pijama hasta entonces. Sería sólo hasta final de curso. Sorprendentemente en cuanto pusimos los nuevos carteles aparecieron varios candidatos. A dos los descartamos de inmediato. Poco aseados y un poco bruscos como para compartir piso. Tuvimos dudas pero al final nos decidimos por Jorge.

Jorge era un chico de 19 años como yo. Pero éste era su primer año estudiando. Vivía en una pensión desde principio de curso pero tenía normas muy estrictas. Sus horarios eran como los nuestros y había aceptado las normas de limpieza y cocina que le impusimos. Como si se tratara de una oferta de trabajo le hicimos una radiografía de su vida y nos pareció sincero.

Jorge no era muy alto. 1,70 o menos le calculaba yo. Delgado aunque con la ropa de invierno algo suelta no sabría decir y aparentaba menos edad pues era casi lampiño. Sin embargo nos cayó bien desde el principio. Muy dispuesto y siempre con una sonrisa enmarcada en su cara de ojos vivos. Llevaba el pelo muy corto y vestía muy formal para su edad, con pantalones chinos, camisa de rayas y jersey de pico. Me recordaba a mis compañeros del colegio de monjas como si aun fuese de esa edad. De hecho me resultó casi tierno y por eso aceptamos que compartiera piso con nosotras.

De hecho abusamos un poco al pedirle que se instalara inmediatamente a pesar de tener pagado medio mes de pensión aun. No puso reparos y nos pagó por adelantado aunque tardó una semana en mudarse.

El día que se instalaba yo ni siquiera estaba pues era el inicio de la semana blanca y yo me volví a mi ciudad deseando ver a "mi macho"...
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Antiguo 09-abr-2018, 17:03   #395
Quela
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Mi regreso fue un tanto fugaz. Yo volví un jueves porla tarde y al sábado siguiente se iba José Luis. Se había apuntado de monitor de ski hacía meses y lo habían llamado por sorpresa para acompañar a unos niños de instituto. Se lamentaba de apenas vernos y más de no poder renunciar pues le hacía quedar fuera de la bolsa de otras actividades futuras. La estación de ski estaba muy próxima a la ciudad donde yo estudiaba así que le propuse que nos fuéramos juntos y que él me buscara en los ratos libres.

Convencí a mis padres de que necesitaba más tiempo y espacio de estudio y el domingo me fuí de vuelta. Lo curioso fue que a pasar de que teóricamen no éramos pareja cuando nos vimos nos comportamos como tales. Pues nuesro encuentro se inició con un fuerte abrazo que terminó con un beso en la boca. Cuanto había echado de menos apretarme contra aquel cuerpo en las noches en que fantaseaba con tenerlo mientras jugaba con el dildo en mi interior. José Luis se iba el sábado muy temprano así que habíamos quedado el viernes por la tarde. Tomamos café y me invitó a cenar en un restaurante italiano. No dejamos de acariciarnos las piernas, sonreirnos y cogernos la mano en todo momento. Y para qué engañaros, estaba deseando que me llevara con su coche a nuestro descampado. Sin embargo, no había coche y yo me moría de ganas de tocar su piel. Aun no sabíamos en la estación de ski como podríamos y no quería desaprovechar los pocos ratos juntos.

Descubrí que no tenía el coche cuando al salir del restaurante me propuso dar un paseo. Yo, a pesar de la confianza no era ajena a la educación de señorita recibida y era incapaz de decirle abiertamente que me quería acostar con él. Él por su parte se sentía algo abochornado de poder ofrecerme nada especial y se sentía cortado. Mi respuesta fue abrazarme a él y pararnos varias veces a besarnos en la calle. Pero insistía en llevarme a casa. Hasta que desesperada y extrañada le pregunté:

-¿No quieres nada hoy conmigo?
-Lo estoy deseando- dijo bajando la mirada- pero no tengo un sitio decente donde llevarte.
-El sitio me da igual.- respondí- yo quiero estar contigo- rematé abrazándome fuerte a su cintura y pegando mi cabeza a su pecho.

No era tarde y en la calle era imposible. El único sitio que se nos ocurrió fue la azotea de mi bloque. Nadie subiría un viernes por la noche. Entramos al portal con sigilo y esperamos el ascensor en la primera planta para que nadie nos viera en el portal. Subimos a la última planta y con el mismo cuidado abrí la puerta del castillete y la encajé. Le dimos la vuelta para no quedar frente a la puerta y poder oir antes y por fin empezamos a besarnos y sus manos empezaron a moverse por mi cuerpo. Incluso bruscamente. No era el encuentro deseado pero al menos teníamos algo. Sus manos apretaban mis nalgas y su deseo se hizo evidente en el bulto que inmediatamente marcó su pantalón.

Después de semanas jugando con el sustituto de su polla me habría lanzado, pero me contuve para no parecer desesperada y su impulso de alcanzar mis pechos bajo el sujetador me mantuvo en pie. Sin embargo, le ofrecí mis pechos levntando el jersey de cuello vuelto que llevaba junto con el sujetador y me lo agradeció agachándose para acercar sus labios a mis pezones duros de frío y de deseo. Su trabajo de lamer, chupar y morder mis pezones unido a el roce de mi pierna contra su paquete inició un humedecimiento rápido de mi entrepierna que pudo comprobar inmediatamente bajando su mano por mi falda hasta encontrar el elástico de las pantis y las bragas y meterla sin miramiento compobando tres cosas: el calor que emitía, la humedad que ya emanaba y el vello que había vuelto a mi pubis.

Su mano hurgando por mis bajos terminaron de enardecerme y mi mano marcaba ya la forma de su polla en el pantalón. Se separó de mí se abrió el pantalón y liberó su mastil. Se sentó en el suelo y yo me quité apresuradamente las medias colocandome sobre él hasta que dirigió su polla hasta rozar mi coño. Me detuve, me coloqué mejor y me deslicé despacio dejando que su polla se fuera clavando lentamente en mi coño hasta quedar acomodada. Así nos detuvimos por un instante a bsarnos. Fue breve. La urgencia del momento me hizo cabalgar sobre su polla mientras sus manos me sostenían en el lugar apropiado.

A pesar del frío sudábamos. Buscábamos el roce de nuestros sexos con tal inténsidad que se escuchaba el choque d epieles hasta que sentí el cosquillero subir por mi espalda y antes de percibir que me venía exploté en un orgasmo que luedo temí que oyera algún vecino n el patio.

Como estaba sobre él me quedé quieta hecha un ovillo sobre su pecho mientras las últimas contracciones de mi orgasmo me devolvían el ritmo de la respiración. Su polla palpitaba en mi interior. Tenía que ayudarlo a terminar. Me levanté y coloqué la falda de forma que me pudiera sentar a su lado para poder pajearlo. No dijo nada, pero percibí su decepción, así que le pedí que se levantara. Que sexi estaba con los pantalones y calzoncillos arrugados en los tobillos y su polla tiesa y brillante por mis jugos. Me puse de rodillas e inicié el procedimiento de descubrir su glande y lamerlo, pero ya no estaba para juegos, también quería correrse y eso me hizo engullir su polla amarga por mis jugos pero caliente y lista hasta que su mano empezó a marcarme el ritmo. Yo puse una mano en su vientre pues me apretaba más de lo que podía tragar. Gemía y me follaba la boca hasta que sentí como se derramaba con una cantidad y espesura de semen como no le recordaba. Tuve que tragar pues me iba a manchar entera mientras apretaba su culo duro. A pesar de terminar de lanzar chorros continué chupando y tragando hasta que me soltó. Me levanté, me relamí en su cara y lo besé mientras apretaba mi culo dando a entender lo bien que me había portado.

Entre sisas y caricias apagadas pos siseos de silencio nos vestimos. Bajamos de nuevo a la calle y en la esquina nos despedimos hasta el lunes...
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Antiguo 10-abr-2018, 13:37   #396
teolonar
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Me gusto mucho este capitulo, desde la azotea no habia pisos mas altos que el tuyo? nadie os pudo ver desde las alturas? jaja
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Antiguo 11-abr-2018, 16:01   #397
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Me gusto mucho este capitulo, desde la azotea no habia pisos mas altos que el tuyo? nadie os pudo ver desde las alturas? jaja
Hay bloques más altos pero están alejados. Aparte sentados en el suelo más difícil vernos aun.
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Antiguo 11-abr-2018, 16:47   #398
Quela
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José Luis se fue el sábado por la mañana con la ilusión de vernos en la nieve. Yo pasé el sábado de compras con mi madre y por la noche quedamos con las chicas. Rafa y Lucía habían vuelto aunque después supe que la cosas habían cambiado. Bailamos. reímos y nos contamos cositas pero no muy íntimas pues Rafa venía y nos cortaba. En un pub ya bastante tarde yo estaba esperando en la cola del baño de chicas cuando Rafa salió del suyo y se paró a mi lado. La cola iba lenta y me dió conversación.

-Víctor me ha preguntado por tí- me contó.
-Espero que esté bien pero no quiero saber nada de él.
-Lo sabe. Dice que no le coges el teléfono ni le devuelves los mensajes.
-Ya le dejé claro que no me gustaba su frivolidad y que ahora sólo pensaba en José Luis.- contesté seca tragando saliba.
-El cree que al final lo echarás de menos.
-Dile de mi parte que no echo de menos nada de él. Que ando bien servida...- respondí altanera.
-Una lástima -dijo Rafa bajando la cabeza.
-¿Echas de menos a ese capullo con lo mal que se ha portado con nosotros?- dije extrañada.

Se acercó a mi oído para que no nos oyeran y me confesó:
-Quela, me dejaste marcado...

Me quedé de piedra. No quería entender lo que me decía pero creo que me lo estaba diciendo. Continuó:

-A la mierda Víctor y a la mierda Lucía si tu me lo pides.

LO miré sorprendida. ¿Qué me estaba diciendo?

-Si no estuvieras con José Luis dejaba a Lucía hoy mismo.
-No digas tonterías. Aquello no significó nada- respondí algo enfadada recordando la mamada a su pollón.-Tengo novio y lo quiero. Y tú tienes novia ahí fuera esperándote.
-Estoy con ella porque me suplicó. Pero desde ese día no dejo de pensar en tí.
-Para, Rafa. Eso no fue nada, bueno fue algo, peor entre tú y yo.
-¿Crees que lo digo porque me la chupaste?- dijo levantando algo la voz.
-Shhhh, por favor. Que nos van a oir.
-Quela- insistió- Eso fue lo de menos. Fue tu personalidad con los dos. Tu valor...
-Para. Si te va mal con Lucía arréglalo o déjala. No la engañes, pero yo tengo novio. Tú estás pensando con la polla y te estas dejando llevar por sensaciones pero, por favor, no me vengas con eso ahora...

Afortunadamente me tocó el turno y cuando salí ya no estaba. El resto de la noche continuó como si nada hubiera pasado, aunque dudé en si tenía que contarselo a Lucía. De no haber tenido el episodio aquel se lo habría contado sin dudar pero nuestra amistad se había erosionado.

Por fin el lunes por la mañana regresé a mi piso de estudiantes. Llegué al mediodía. Estaba vacío pues Susana estaba en su pueblo y supuse que Jorge también. Hablé con Rafa para organizarnos. Teníamos algún problema. Se alojaban en un albergue con habitaciones compartidas de chicos y chicas. Él dormía con 15 adolescentes de 15 o 16 años. Y su compañera monitora con las chicas en otra hanitación. Por tanto no teníamos donde quedarnos. Me planteó coger una habitación en un hotel para mí pero sólo podríamos pasar ratos juntos por la tarde. ¿Y qué hacía yo el resto del tiempo? Al final se nos ocurrió reservar la habitación para el miércoles y el jueves que salía más barata y pasaríamos juntos las dos tardes. Yo me volvería el viernes al piso, porque había conseguido que el autobus regresara el sábado sin él y se quedaba a pasar ese día conmigo y marcharse el domingo por la mañana en autobus de línea antes de que llegara Susana. Menos daba una piedra...

Salí a hacer unas compras pues no tenía comida para lunes, martes y miércoles y cuando regresé al piso me llevé un sobresalto. Abrí la puerta y no estaba echada la llave. Entré sigilosa al salón y no se oía nada hasta que se abrió la puerta del baño y nos encontramos Jorge y yo con un susto mortal para ambos.

-Pero ¿tú no estabas en tu ciudad?
-¿Y tú no te ibas a tu casa?- gritamos casi al unísono.

-En mi facultad no hay semana blanca- respondió.
-Anda, no lo sabía. Pues me he venido a... - no sabía qué excusa poner- a ponerme al día con los apuntes en copistería y eso...

No sé si se lo creyó, pero al final hicimos algo de comer y estuvimos charlando. Iba a coincidir con José Luis y al final Susana se enteraría. Al final conseguí saber que el viernes se iba a su pueblo a llevar ropa, así que tendría libre el piso y mi secreto.

Resultó ser muy majo aunque muy despistado. Convesación agradable y no sé si por su deseo de ocultar o por el mío ninguno de los dos preguntó por si teníamos pareja. Aparentaba menos edad de la que tenía pero su conversación resultaba madura. Estaba esperando resultados de exámenes y parecía buen estudiante.

Por la tarde nos acompañamos mutuamente a hacer actividades de búsqueda d elibros y fotocopias y por la noche cenamos juntos en el piso. A pesar de darnos confianza ninguno fue capaz de ponerse el pijama para estar cómodos en casa. Eso era lo que yo quería evitar teniendo a un chico en casa.

Sin embargo por la mañana me levanté como si fuera a clase pero no me vestí y me puse una bata sobre el pijama. Estaba desayunando sentada en el sofá cuando Jorge salió de su dormitorio medio dormido frotándose los ojos marcando una erección en su pijama. No me ateví a darle los buenos días. Fue al baño y esperé a que saliera para saludarlo ya más despejado. La erección ya no estaba pero creo que me pilló comprobándolo con la mirada. Qué corte...
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Antiguo 23-abr-2018, 15:39   #399
Carlos669
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Como echamos de menos nuestra dosis de Quela jejeje
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Antiguo 23-abr-2018, 16:07   #400
Quela
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El miércoles por la mañana subí a la estación de esquí y me alojé en el hotel que habíamos reservado. Estaba un poco apartadodel resto, quizá por eso salió más barato. Salí a comer algo y paseé por la zona comercial hasta que José Luis me avisó que estaba libre. Los chicos tenían tiempo libre para ir a las tiendas y bares hasta la hora de la cena y teníamos un par de horas. Evidentemente lo esperé en el hotel. Quería esperarlo en plan sexy pero no tenía muy claro como hacerlo. Se me ocurrió simplemente ponerme una camiseta y unas braguitas como si estuviera en plan cómoda descansando viendo la tele en la cama.

Llamó a la puerta y le abrí escondida. Venía vestido con el mono de esquí y se había quemado la cara dejando las gafas marcadas en la piel. Estaba gracioso con la nariz colorada. Nada más verme cerró y me abrazó fundiéndonos en un beso. Me dijo que había hablado con los compañeros y podía cenar con ellos en el albergue. No me hacía gracia pero mejor eso que sola.

En cuanto se percató de mi ropa se quitó el plumas y sin decir nada se bajó los tirantes del mono quedando delante mía sólo con su camiseta y los boxers. Olía un poco a sudor por todo el día de esquí pero no me importaba en ese momento. Nos acercamos y empezamos a besarnos. LLevamos sin vernos pocos días pero parece mucho tiempo. Sus manos ya aprietan mis nalgas subiendo la camiseta. Las mías juegan en su pecho. Ya noto su erección, viene con ganas. Me separo de él. Me mira extrañado. Me quito la camiseta de espaldas y me echo en la cama sólo con mis braguitas. Me sonría y se quita su camiseta. Se acerca a la cama pero le digo que no. Me mira extrañado. Se da cuenta. Se quita los calzoncillos saltando su polla a mi vista. Está muy excitado y no hemos hecho nada.

Se acerca a la cama mientras nos miramos a los ojos. Cuando pensaba que se iba a tumbar a mi lado se pone de rodillas a mi lado. Me la está ofreciendo. Sonrío y la miro, brillante y dura apuntándome incluso con algo de humedad en su punta. Alargo la lengua. Sí, sabe ya a su líquido preseminal. Está muy excitado, no quiere juegos. Empuja suavemente mi cabeza para que se la chupe. Obedientemente meto la punta en mi boca y despacio voy atrapando todo el glande con mis labios rozando mi lengua por su punta. Insiste con la mano. Me dejo llevar y acomdo el codo para poder chupásela en una postura más cómoda. Gime mucho. No me va a durar nada. Intento separarme pero su mano no me deja. Casi me folla la boca más que yo chupársela a él. Antes de poder decir avísame sale el primer chorro con un grito ronco de su boca. Me sujeta la cabeza mientras su corrida invade mi boca y mi garganta. Me cuesta trabajo hasta que después del último chorro me suelta con un largo: "Quelaaaaaa".

No me esperaba emepezar así. Estoy extrañada. ¿Dónde ha quedado su romanticismo de la semana anterior?...
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