Antiguo 09-sep-2016, 00:15   #26
tigre567
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la cosa se pone interesante
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Antiguo 09-sep-2016, 00:21   #27
tigre567
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Fotos para ilustrar este capítulo: la chica rusa, y las fotos del móvil.
No se si es tu amiga y la rusa pero están para">" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350">
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Antiguo 09-sep-2016, 01:34   #28
economista
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Enhorabuena, el relato está fenomenal. De momento me está encantando, aquí tienes un seguidor mas.
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Antiguo 09-sep-2016, 05:04   #29
a2222
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Mi primer mensaje es para pedirte que sigas ja ja. Gracias.
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Antiguo 10-sep-2016, 10:31   #30
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Predeterminado Capítulo 4 - Parte I

Capítulo 4 · Una mala noticia

Regresé a casa tras despedirme de Hector en la puerta del gimnasio, no sin que antes volviese a insistirme en volver a tener una cita de parejas. Le dije que me parecía buena idea, pero no quise concretar nada. Por ahora no me apetecía que tomase demasiadas confianzas con Sara.

Al llegar al portal de mi bloque, vi un gran camión de mudanzas aparcado justo en la puerta. Varios operarios cargaban el mobiliario de uno de los pisos. Parecía que por fín, nuestros vecinos de al lado se mudaban. Eran una pareja algo mayor que nosotros, de unos 35 años, y que llevaban viviendo en el bloque desde antes de que Sara y yo nos mudáramos allí.

No es que tuviéramos la mejor relación del mundo, pero sí nos resultaban agradables y, de vez en cuando, habíamos cenado juntos en alguno de nuestros pisos. Miré al balcón contiguo al nuestro y vi el cratelón naranja con letras negras que anunciaban la venta del piso con un gran número de telefono.

Subí hasta nuestro piso y abrí la puerta. Vi que las llaves de Sara estaban en el mueble de la entradita, y supuse que debía de haber llegado hacía unos minutos. Pasé a la cocina, cogí una manzana del cesto de fruta, y avancé hasta la salita. No encontré allí a Sara, pero su voz llegaba desde nuestra habitación. Debía estar hablando por teléfono, y no me había oido llegar.

Avancé por el pasillo despacio, intentando adivinar con quién hablaba. A medida que avanzaba la conversación se hizo más clara. Parecía que al otro lado del teléfono estaba Alba.

- Ya... Ya tía, qué guay. -Decía Sara.- Me alegro un montón... Además es super guapo, tía.

Me detuve antes de entrar en la habitación y me quedé en el umbral entre el pasillo y el baño, desde donde podía escuchar bien la conversación. Parecían estar comentando la cena de la noche anterior, y debían de estar hablando sobre Héctor, a quien Sara parecía encontrar atractivo.

- Sí... Que cabrona eres, jajaja... Buah, nosotros ultimamente genial, estamos en un momento muy bueno. David es genial... Sí, sí...

Me alegraba oir eso viniendo de mi novia y me tranquilizaba, pero en parte me apetecía seguir escuchando lo que pensaba realmente del novio de su amiga.

- ...Bueno, ¿y qué tal en la cama? -preguntó Sara y mi polla dió un pequeño respingo. Hubo un pequeño silencio, en el que Alba debía estar contestando qué tal follaba Héctor.

- Sí?... Venga ya... ¿tanto? -Preguntó con tono incrédulo Sara. Seguramente hablaban del tamaño de su polla.- Qué cabrona eres, tía... Siempre te los buscas igual, jajaja... ¡Sí! En fín... que me alegro un montón de que estés tan contenta... ¡aunque como para no estarlo! ¡Jajaja!

Noté que la conversación llegaba a su fin y encendí la luz del cuarto de baño, y encendí uno de los grifos del lavabo mientras dejaba la manzana a medio morder sobre el llavabo. Sara debió darse cuenta de que había llegado a casa y se despidió de Alba:

- Bueno, te dejo, que creo que acaba de llegar David,¿vale? Sí, ahora le cuento...venga, tú también... Un beso!

Colgó el teléfono y escuché sus pasos acercándose. Me lavé la cara y la vi aparecer en el reflejo del espejo.

- Hola amor, ¿qué tal el gym?
- Bien. A Héctor le ha gustado, y se ha apuntado.

- Ah, pues guay, así no vas solo, ¿no?

- Sí... guay. ¿Quién era, Alba? -Pregunté.

- Síp, hemos estado un rato hablando sobre el viaje, sobre qué ropa nos ibamos a llevar cada una, y cosillas así.

Omitió la parte en la que hablaban del nuevo novio de Alba.

- Ah, -Continuó Sara- y hemos estado hablando que nos lo pasamos muy bien ayer, y que molaría repetirlo... así que les he dicho que se vengan a cenar esta noche, ¿te parece bien?

Realmente no me parecía bien. Pero tampoco podía mostrarme reacio. Era su mejor amiga y no podía dejar que mis celos se entrometieran entre ellas. Y pese a parecerme morboso, no acababa de hacerme gracia que Héctor pasara otra noche mirando las tetas de mi novia.

- Sí, claro, me parece genial. -Dije, ocultando mis pensamientos.- Pero esta vez ponte menos escote, ¿eh? -Le dije riéndome.

- Jaja, qué tonto eres... Bueno, no te preocupes. Por cierto... tú y yo teníamos algo pendiente de esta mañana, ¿no?

Su voz cambió de registro, de divertida a picante. Se acercó a mi por la espalda, y empezó a acariciarme el torso, mientras me besaba el cuello.

- Me encantas cuando vienes del gimnasio.

- Y tú a mi me encantas vengas de donde vengas. -Le dije, dándome la vuelta y quedando frente a ella. Nos besamos lentamente, y deslicé la mano despacio por debajo de su pantalón en dirección a su entrepierna. Mientras, tiró de mi pantalón hacia abajo y cayó al suelo sin esfuerzo. Mi polla apareció tiesa, apuntando hacia su estómago. Acerqué mis dedos a la entrada de su vagina y noté que estaba completamente empapada, como si llevase ya un rato cachonda. ¿Habría provocado esa reacción en mi chica la conversación con Alba sobre la polla de Héctor? Era una posibilidad, pero dejé de pensarlo tan pronto empezó a pajearme. Subí mis manos hacia su torso y la despojé de la camiseta que llevaba puesta, revelando sus melones. Me incliné a chuparlos con ansia, mientras ella seguía meneándomela.

- Mmmh... que dura la tienes, cariño...

Segúi un rato comiéndole las tetas hasta que detuvo la paja y se dió la vuelta. Se inclinó sobre el lavabo y apoyó los codos sobre él.

- Venga... métemela así.

No era muy común que Sara me pidiera que la follase de formas nuevas. Normalmente nuestros polvos se limitaban a la cama. Debía estar bastante cachonda. En aquella postura, tenía una visión perfecta tanto de su culo, que quedaba al alcance de mi polla, como de sus tetazas, que se reflejaban en el espejo del lavabo y se veían colgantes sobre la porcelana. No me lo pensé dos veces y le metí la polla hasta dentro.

- Mmmmh... -Gimió Sara, con la primera penetración.- Venga... dame...

Obedecí y aceleré el ritmo de la penetración. La situación era de lo más morbosa. Follándola por detrás, mientras tenía una visión privilegiada de sus tetas balanceándose adelante y atrás.

- Ahh... ¿te gusta, cariño? -Pregunté, agarrándole con fuerza una de sus tetas.

- Ufff... Sí, amor... sigue... Qué gorda la tienes...

- Sí... ¿te gustan gordas?

- No... me gusta la tuya...

- Venga, di la verdad -Le provoqué, mientras le sobaba con ansia ambas tetazas y aceleraba el ritmo de la follada.- Di qué te gustan las pollas grandes...

- Mmmmh... Sí... -Dijo entre gemidos.- Sí... Me encantan las pollas grandes...

- ¿Y no quieres probar una más grande...?

- No... a mi me gusta esta... Ahhh... no pares....

Noté que Sara estaba empezando a mover la pelvis bruscamente, síntoma de que se aproximaba su orgasmo. Solté sus tetas, que comenzaron a rebotar rítmicamente contra la porcelana del lavabo emitiendo un sonido suave, y agarré con fuerza su pelvis para follármela con todas mis fuerzas.

- Ahhhh!! Ahh!!!, Así!! - Gimió Sara, mientras el orgasmo recorría su cuerpo.

Se estremeció durante unos instantes y yo bajé el ritmo, mientras terminaba de correrse.

- Mmmh... Qué rico, amor... -Se separó de mi y se incorporó.- ¿Tú no te has corrido?

- No... - Le dije sobándome la polla impaciente.

- Pues creo que te voy a dejar así hasta esta noche... y así me das doble sesión, jejeje...

Me daba rabia, pero tenía razón. Una vez me había corrido, podía tardar bastante tiempo en conseguir otra erección como para volver a follar. Era algo que detestaba de mi mismo. Siempre había envidiado a esos tíos con un periodo refractario de un chaval de 15 años, capaces de follar dos o tres veces al día.

- Bueno... pero luego no me digas que estás cansada... -Le dije, subiéndome los pantalones.

Me dio un beso y salió del baño. Rememoré durante unos segundos el polvo que acabábamos de tener. Me había resultado super morboso escuchar a mi chica decir que le gustaban las pollas grandes. Aunque no había entrado del todo en el juego y seguía diciéndome que sólo le gustaba mi polla. Era una sensación nueva para mi, pero me resultaba tremendamente excitante.

¿Llegaría un punto en el que estaría dispuesto a ver a mi chica disfrutar de una polla enorme ante mi?
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Antiguo 10-sep-2016, 11:58   #31
pasivo250571
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me tienes enganchado con tu relato y se ve que tienes mas ganas que ella de que se la follen bien follada.deseando leer la proxima entrega
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Antiguo 10-sep-2016, 21:14   #32
Black Spot
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Capítulo 4 · Una mala noticia

Regresé a casa tras despedirme de Hector en la puerta del gimnasio, no sin que antes volviese a insistirme en volver a tener una cita de parejas. Le dije que me parecía buena idea, pero no quise concretar nada. Por ahora no me apetecía que tomase demasiadas confianzas con Sara.

Al llegar al portal de mi bloque, vi un gran camión de mudanzas aparcado justo en la puerta. Varios operarios cargaban el mobiliario de uno de los pisos. Parecía que por fín, nuestros vecinos de al lado se mudaban. Eran una pareja algo mayor que nosotros, de unos 35 años, y que llevaban viviendo en el bloque desde antes de que Sara y yo nos mudáramos allí.

No es que tuviéramos la mejor relación del mundo, pero sí nos resultaban agradables y, de vez en cuando, habíamos cenado juntos en alguno de nuestros pisos. Miré al balcón contiguo al nuestro y vi el cratelón naranja con letras negras que anunciaban la venta del piso con un gran número de telefono.

Subí hasta nuestro piso y abrí la puerta. Vi que las llaves de Sara estaban en el mueble de la entradita, y supuse que debía de haber llegado hacía unos minutos. Pasé a la cocina, cogí una manzana del cesto de fruta, y avancé hasta la salita. No encontré allí a Sara, pero su voz llegaba desde nuestra habitación. Debía estar hablando por teléfono, y no me había oido llegar.

Avancé por el pasillo despacio, intentando adivinar con quién hablaba. A medida que avanzaba la conversación se hizo más clara. Parecía que al otro lado del teléfono estaba Alba.

- Ya... Ya tía, qué guay. -Decía Sara.- Me alegro un montón... Además es super guapo, tía.

Me detuve antes de entrar en la habitación y me quedé en el umbral entre el pasillo y el baño, desde donde podía escuchar bien la conversación. Parecían estar comentando la cena de la noche anterior, y debían de estar hablando sobre Héctor, a quien Sara parecía encontrar atractivo.

- Sí... Que cabrona eres, jajaja... Buah, nosotros ultimamente genial, estamos en un momento muy bueno. David es genial... Sí, sí...

Me alegraba oir eso viniendo de mi novia y me tranquilizaba, pero en parte me apetecía seguir escuchando lo que pensaba realmente del novio de su amiga.

- ...Bueno, ¿y qué tal en la cama? -preguntó Sara y mi polla dió un pequeño respingo. Hubo un pequeño silencio, en el que Alba debía estar contestando qué tal follaba Héctor.

- Sí?... Venga ya... ¿tanto? -Preguntó con tono incrédulo Sara. Seguramente hablaban del tamaño de su polla.- Qué cabrona eres, tía... Siempre te los buscas igual, jajaja... ¡Sí! En fín... que me alegro un montón de que estés tan contenta... ¡aunque como para no estarlo! ¡Jajaja!

Noté que la conversación llegaba a su fin y encendí la luz del cuarto de baño, y encendí uno de los grifos del lavabo mientras dejaba la manzana a medio morder sobre el llavabo. Sara debió darse cuenta de que había llegado a casa y se despidió de Alba:

- Bueno, te dejo, que creo que acaba de llegar David,¿vale? Sí, ahora le cuento...venga, tú también... Un beso!

Colgó el teléfono y escuché sus pasos acercándose. Me lavé la cara y la vi aparecer en el reflejo del espejo.

- Hola amor, ¿qué tal el gym?
- Bien. A Héctor le ha gustado, y se ha apuntado.

- Ah, pues guay, así no vas solo, ¿no?

- Sí... guay. ¿Quién era, Alba? -Pregunté.

- Síp, hemos estado un rato hablando sobre el viaje, sobre qué ropa nos ibamos a llevar cada una, y cosillas así.

Omitió la parte en la que hablaban del nuevo novio de Alba.

- Ah, -Continuó Sara- y hemos estado hablando que nos lo pasamos muy bien ayer, y que molaría repetirlo... así que les he dicho que se vengan a cenar esta noche, ¿te parece bien?

Realmente no me parecía bien. Pero tampoco podía mostrarme reacio. Era su mejor amiga y no podía dejar que mis celos se entrometieran entre ellas. Y pese a parecerme morboso, no acababa de hacerme gracia que Héctor pasara otra noche mirando las tetas de mi novia.

- Sí, claro, me parece genial. -Dije, ocultando mis pensamientos.- Pero esta vez ponte menos escote, ¿eh? -Le dije riéndome.

- Jaja, qué tonto eres... Bueno, no te preocupes. Por cierto... tú y yo teníamos algo pendiente de esta mañana, ¿no?

Su voz cambió de registro, de divertida a picante. Se acercó a mi por la espalda, y empezó a acariciarme el torso, mientras me besaba el cuello.

- Me encantas cuando vienes del gimnasio.

- Y tú a mi me encantas vengas de donde vengas. -Le dije, dándome la vuelta y quedando frente a ella. Nos besamos lentamente, y deslicé la mano despacio por debajo de su pantalón en dirección a su entrepierna. Mientras, tiró de mi pantalón hacia abajo y cayó al suelo sin esfuerzo. Mi polla apareció tiesa, apuntando hacia su estómago. Acerqué mis dedos a la entrada de su vagina y noté que estaba completamente empapada, como si llevase ya un rato cachonda. ¿Habría provocado esa reacción en mi chica la conversación con Alba sobre la polla de Héctor? Era una posibilidad, pero dejé de pensarlo tan pronto empezó a pajearme. Subí mis manos hacia su torso y la despojé de la camiseta que llevaba puesta, revelando sus melones. Me incliné a chuparlos con ansia, mientras ella seguía meneándomela.

- Mmmh... que dura la tienes, cariño...

Segúi un rato comiéndole las tetas hasta que detuvo la paja y se dió la vuelta. Se inclinó sobre el lavabo y apoyó los codos sobre él.

- Venga... métemela así.

No era muy común que Sara me pidiera que la follase de formas nuevas. Normalmente nuestros polvos se limitaban a la cama. Debía estar bastante cachonda. En aquella postura, tenía una visión perfecta tanto de su culo, que quedaba al alcance de mi polla, como de sus tetazas, que se reflejaban en el espejo del lavabo y se veían colgantes sobre la porcelana. No me lo pensé dos veces y le metí la polla hasta dentro.

- Mmmmh... -Gimió Sara, con la primera penetración.- Venga... dame...

Obedecí y aceleré el ritmo de la penetración. La situación era de lo más morbosa. Follándola por detrás, mientras tenía una visión privilegiada de sus tetas balanceándose adelante y atrás.

- Ahh... ¿te gusta, cariño? -Pregunté, agarrándole con fuerza una de sus tetas.

- Ufff... Sí, amor... sigue... Qué gorda la tienes...

- Sí... ¿te gustan gordas?

- No... me gusta la tuya...

- Venga, di la verdad -Le provoqué, mientras le sobaba con ansia ambas tetazas y aceleraba el ritmo de la follada.- Di qué te gustan las pollas grandes...

- Mmmmh... Sí... -Dijo entre gemidos.- Sí... Me encantan las pollas grandes...

- ¿Y no quieres probar una más grande...?

- No... a mi me gusta esta... Ahhh... no pares....

Noté que Sara estaba empezando a mover la pelvis bruscamente, síntoma de que se aproximaba su orgasmo. Solté sus tetas, que comenzaron a rebotar rítmicamente contra la porcelana del lavabo emitiendo un sonido suave, y agarré con fuerza su pelvis para follármela con todas mis fuerzas.

- Ahhhh!! Ahh!!!, Así!! - Gimió Sara, mientras el orgasmo recorría su cuerpo.

Se estremeció durante unos instantes y yo bajé el ritmo, mientras terminaba de correrse.

- Mmmh... Qué rico, amor... -Se separó de mi y se incorporó.- ¿Tú no te has corrido?

- No... - Le dije sobándome la polla impaciente.

- Pues creo que te voy a dejar así hasta esta noche... y así me das doble sesión, jejeje...

Me daba rabia, pero tenía razón. Una vez me había corrido, podía tardar bastante tiempo en conseguir otra erección como para volver a follar. Era algo que detestaba de mi mismo. Siempre había envidiado a esos tíos con un periodo refractario de un chaval de 15 años, capaces de follar dos o tres veces al día.

- Bueno... pero luego no me digas que estás cansada... -Le dije, subiéndome los pantalones.

Me dio un beso y salió del baño. Rememoré durante unos segundos el polvo que acabábamos de tener. Me había resultado super morboso escuchar a mi chica decir que le gustaban las pollas grandes. Aunque no había entrado del todo en el juego y seguía diciéndome que sólo le gustaba mi polla. Era una sensación nueva para mi, pero me resultaba tremendamente excitante.

¿Llegaría un punto en el que estaría dispuesto a ver a mi chica disfrutar de una polla enorme ante mi?
Vas muy bien, Required, y las ilustraciones complementarias gran idea, lo estás haciendo genial, sigue así.
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Antiguo 11-sep-2016, 08:47   #33
OOAA
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Impresionante relato!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



Superexcitante y muy bien escrito

OOAA is offline   Citar -
Antiguo 11-sep-2016, 12:30   #34
Required11
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Predeterminado Capítulo 4 - ParteII

Salimos a hacer una pequeña compra para preparar la cena.

Ni Sara ni yo teníamos grandes dotes culinarias, aunque Sara tenía más maña que yo. Decidimos preparar una cena ligera de verano: unas anchoas, un poco de pescado y una ensalada fresca. Antes de pasar por caja, pasamos por el pasillo de bebidas alcohólicas y compramos un par de botellas del vino favorito de Sara.

Llegamos a casa con la compra sobre las siete de la tarde, lo que nos dejaba unas dos horas para tenerlo todo listo. Yo hacía de pinche y Sara dirigía la cocina. Mientras preparábamos todo, decidimos abrir una de las botellas, y servirnos un par de copas para empezar a entonar la tarde. Sin pretenderlo, empezamos a calentarnos bastante mientras nos movíamos por la cocina, rozándonos a propósito entre nosotros y metiéndonos mano cada vez que podíamos.

- Cariño... -Le dije en voz baja al oído, mientras abría una de las latas de anchoas.- ...podíamos ir a la camita un rato, antes de que vengan estos...

- Jajaja... No, amor... ya sé que tienes ganas... pero va, aguántate un poquito y luego por la noche te recompenso.

Sonrió con picardía y me acarició un poco la polla por encima del pantalón al salir de la cocina:

- Voy a ir arreglándome cariño, ve poniendo tú la mesa. -Dijo ya desde el pasillo.- Acuérdate de poner el mantel bonito ¿vale?

Cogí vasos y cubiertos y los llevé a la mesa del salón, donde empecé a colocarlos. Volví a la cocina para meter las botellas de vino a enfriar en la nevera y cogí el plato de anchoas y la ensalada y me dirigí de nuevo al salón para dejarlos sobre la mesa. Cuando los coloqué en el centro de la mesa, Sara apareció por el pasillo y mi polla dio un respingo dentro de los calzoncillos.

Se había puesto un top blanco de tirantes con un gran escote redondo que mostraba gran parte de sus pechos. En la parte de abajo llevaba una falda negra con vuelo que le llegaba justo por encima de las rodillas y, a modo de complemento, un cinturón ancho que hacía las veces de fajín sobre su estrecha cintura, realzando aun más el volumen de sus tetas. Las piernas se le veían estilizadas por efecto de unas sandalias con cuña de color beige.

Se me debió notar en la cara lo que pensaba porque, en cuanto me miró, soltó una carcajada:

- ¡Jajaja! Pero bueno ¿cómo me miras así? -Me dijo, avanzando hacia mi de forma sexy.

- ¿Pero tú te has visto...? Madre mía, cómo te has puesto...

- Jajaja...¿te gusto, amor?

- Sí, claro... Pero pensaba que habías dicho que no te ibas a poner tanto escote...

- Anda ya, tonto...¿qué más da? ¿Te vas a poner celoso ahora de Héctor? Si está pilladísimo por Alba...

- Ya bueno... pero como pensabas que te había hecho una foto...

- Ya, pero seguro que me lo imaginé yo... Sería muy raro...

“No te creas” pensé. El cabronazo se lo iba a pasar pipa comiéndose las tetas de mi novia con los ojos otra vez. ¿Lo habría hecho Sara a propósito? ¿Le gustaba sentirse deseada por Héctor? No era descabellado, sobre todo tras haberle revelado Alba que tenía una buena herramienta entre las piernas.

- Ve a vestirte mientras yo termino con esto. -Me dijo Sara, y volvió a la cocina haciendo ondear la falda por el pasillo.

Entre mis pensamientos, el escote de Sara y el vino, la situación empezaba a darme mucho morbo. Me propuse disfrutar del espectáculo que podría darme mi novia tonteando con aquél tío que casi acababa de conocer. Estaba seguro de que ella no llegaría a nada serio con él, o que me hiciera daño. Era una buena ocasión para ver hasta dónde llegaba mi morbo por aquella situación. Mientras me abrochaba los últimos botones de la camisa que había decidido ponerme para cenar, sonó el timbre.

- Cariño ¿puedes abrir? -Me gritó Sara desde la cocina.

Descolgué el telefonillo y presioné el botón de apertura del portal. A través del auricular escuché las voces de Alba y Héctor. Volví a dejar el telefonillo en su lugar y abrí la puerta principal.

- ¡Hola otra vez! -Dijo con una gran sonrisa Alba, que salía en primer lugar del ascensor.

- ¿Qué tal, guapa? -Le sonreí mientras nos dábamos dos besos. Según la vi, volaron en mi mente las imágenes del móvil de Héctor. No podía dejar de imaginarme su culo perfecto bajo el vaquero pitillo desgastado que llevaba, ni sus preciosas y minúsculas tetas bajo la blusa estampada.

- Pasa, pasa -Le dije.- Sara está en la cocina con los últimos detalles.

Me giré y di la bienvenida a Héctor, que me extendía su mano. Esta noche venía algo más informal, con un pantalón vaquero oscuro y un polo que le marcaba la musculatura del pecho y los hombros.

- ¿Qué tal, tío? -Me saludó mientras me estrechaba la mano.

- Genial. Venga, pasad y poneos cómodos en el salón.

Alba colgó su bolso en el respaldo de la silla y se sentó la primera en la mesa.

- Espero que no os lo hayáis currado mucho... -Dijo Alba.

- Nada, no te preocupes -Contesté.- Tampoco es que seamos unos grandísimos cocineros...

- ¡No lo serás tú! -Gritó Sara desde la cocina.

Los tres reímos y terminamos de sentarnos a la mesa. Nuevamente, el azar había hecho que yo me sentase frente a Alba, lo que significaba que Héctor iba a tener de nuevo una vista privilegiada de las tetazas de Sara.

Al momento apareció mi chica desde la cocina, con una botella de vino en la mano.

- ¿Qué pasa, guapos? -Saludó.

Alba y Héctor se pusieron de pié para saludarla y darle dos besos.

- Madre mía, ¡que guapa te has puesto! -Dijo Héctor sin poder reprimir su sorpresa ante el escotazo que llevaba mi chica.

- Joder, tía -Continuó Alba.- No te vale con tener esos tetones que encima nos los tienes que restregar a las demás? ¡Jajaja!

Los cuatro reímos ante el comentario de Alba y Héctor aprovechó para dar el primer vistazo a las tetas de Sara. Por fin nos sentamos todos a la mesa. Mi chica tenía una ligera expresión de orgullo, con una media sonrisa. Parecía que su objetivo había sido llamar la atención de Héctor y lo había conseguido.

Agarré la botella de vino que había traído Sara y serví una copa a cada uno, reservando la mía para el final. Brindamos por el viaje a Mallorca y dimos el primer sorbo, durante el que Héctor y mi chica cruzaron una pequeña mirada.

Terminamos pronto con el entrante de anchoas y ensalada que habíamos preparado y se sucedieron diversos temas de conversación. A medida que el nivel de la botella de vino descendía, aumentaba el tono de las conversaciones y las miradas de Héctor al escote de Sara. La primera botella de vino se esfumó y fui a la cocina a por la segunda y a por el plato de pescado, para lo que pedí a Sara que me ayudase.

Una vez en la cocina, no pude reprimirme y le pregunté:

- Cariño... Héctor te está mirando mucho las tetas, ¿no?

- Jajaja... -Rió Sara.- La verdad es que...sí, un poco. ¿Te molesta? -Me dijo cariñosamente.

Pese a que me daba cierto miedo que aquello pudiera írseme de las manos, pues no estaba seguro de los sentimientos de Sara por aquél chico, no podía evitar sentir muchísimo morbo cada vez que Héctor miraba a las tetas de mi novia. Sabía que Sara se estaba poniendo cachonda sólo de pensar que un tío con una polla grande se la estaba comiendo con los ojos. Decidí seguir adelante con mi decisión y ver a dónde nos llevaba todo aquello. Al fin y al cabo, estaba seguro de que Sara me quería, y aquello no era más que un juego morboso.

- No cariño, no te preocupes... -Le dije sonriendo.- Es normal.

Volvimos al salón y abrimos la segunda botella de vino.

Tras un par de horas, ya habíamos terminado de cenar y estábamos todos un poco borrachos. Alba se levantó para ir al baño y en mi mente volvieron a aparecer las fotos del móvil. Inconscientemente, seguí con los ojos a Alba hasta que desapareció por el pasillo. En ese momento, Héctor había comenzado a hablar:

- ... lo vi ayer en internet. Hay una especie de festival de música, super cerca del hotel donde vamos a quedarnos. No estoy muy seguro de quién va a tocar... pero puede ser divertido, he pensado que podríamos ir.

- ¿Sí? -Respondió entusiasmada Sara.- Qué suerte ¿no? Me parece muy buena idea.

- Sí, podría estar bien. -Dije, fingiendo una sonrisa, pues odiaba profundamente los festivales de música, atestados de chavales medio drogados.

Héctor y Sara entablaron una conversación sobre gustos musicales y las miradas de él sobre su escote empezaron a ser descaradas y cada vez más frecuentes. Sara parecía encantada por toda la atención que estaban recibiendo sus tetas, y parecía adoptar posturas que favoreciesen el espectáculo.

Decidí levantarme para ir al baño, pues Alba debía estar ya al salir. Así fue, y nos cruzamos justo en mitad del angosto pasillo que separaba el salón del cuarto de baño. Las fotos de Alba desnuda volvieron inmediatamente a mi mente. La miré a los ojos, y la volví a ver cubierta de lefa en mi mente.

- Ufff... Yo ya voy borrachísima, eh...¡Jajajaj! -Dijo Alba, al toparse conmigo.

- Normal, mujer... -Respondí riendo.- Con lo delgadita y pequeña que eres, el alcohol te debe hacer el doble de efecto.

- Bueno... pequeñita pero matona... -Rápidamente, giró sobre sí misma dándome la espalda y frotó su culo contra mi entrepierna. No me esperaba una reacción así y me pilló completamente por sorpresa. Necesariamente tuvo que notar que mi polla estaba morcillona, pues llevaba toda la noche caliente disfrutando del espectáculo que me estaba dando mi chica.

- Vaya, vaya... -Dijo riéndose.- Qué contento estás...

Se volvió a girar rápidamente y salió del pasillo dejándome totalmente descolocado. Me recompuse, intentando no darle mayor importancia, y entré en el baño. No dejaba de pensar en lo descaradas que estarían siendo las miradas de Héctor ahora que yo no estaba presente. La situación me estaba poniendo muy cachondo.

Cuando volví al salón, los tres se estaban riendo a carcajadas.

- ¿Qué me he perdido? -Dije.

- ¡Jajaja! -Contestó Alba entre carcajadas.- Estamos hablando de fantasías sexuales y Héctor nos estaba contando la suya.

Miré a Héctor, que se reía con ganas, y después a Sara, que también se reía, pero con expresión de confusión.

- ¿Y cuál es? -Pregunté.

- ¡Un bukkake! -Dijo Alba, estallando en carcajadas de nuevo.- Pero lo gracioso es que Sara no sabe lo que es, ¡Jajajaj!

Me giré para mirar a mi novia, que respondía:

- ¡Pues no tía, yo no soy una guarra como tú! Jajaja.

- Pues a ver muchacha... -Empezó a explicar Alba.- Un bukkake es que se la chupas a diez o veinte tíos... y luego se te corren todos en la cara...

- ¡¡Qué dices, tia!! -Dijo Sara casi ofendida.- ¡Qué puto asco!

- Sí, ¡Jajajaja!... ¿Y tú qué guarrete eres, no? -Dijo Alba mirando a Héctor con complicidad.- Qué calladito te lo tenías...

Sara también estalló en carcajadas. Alba no sólo no se había enfadado por la revelación de Héctor, si no que parecía divertirle mucho, quizá por efecto del alcohol.

- Bueno... -Repuso Héctor, ante las risotadas de las chicas.- No me parece tan raro... ¿Cuál es la tuya, David?

Las chicas dejaron de reír, y se giraron expectantes hacia mi.

- A ver qué burrada vas a decir, que te conozco... -Dijo Sara, divertida.

No tenía ni idea de qué decir. La pregunta me había pillado descolocado. ¿Y si ponía las cartas sobre la mesa y decía que me gustaría ver a Sara follando con otro? ¿Sería demasiado? Héctor sabía que le había pillado más de una vez mirándole las tetas a Sara. Y ella tampoco parecía incómoda con todo aquello. Quizá si decía algo así, Héctor podía interpretar que tenía mi permiso para follase a Sara. Preferí no arriesgarme, y escogí una fantasía mucho más común:

- Pues un trío, por ejemplo.

- ¡¡Buuuu!! -Abucheó Alba.- ¡Qué tipico!

- Déjale, -Intervino Héctor.- es su fantasía... Y tú, Sarita, ¿cuál es la tuya?

Volvió a hacerse el silencio y todos miramos a Sara. Mi chica cogió su copa de vino y bajó la vista para no encontrarse con nuestras miradas curiosas. Antes de abrir la boca, yo ya sabía lo que iba a decir:

- Yo querría hacerlo con un tío con la polla muy grande.

Alba estalló en risas de nuevo. Héctor, rió con ganas y cogió su copa de vino para dar un sorbo largo. Como siguiendo un instinto, Sara dio un rapidísimo vistazo al paquete de Héctor y acto seguido miró en mi dirección, esperando mi reacción. Yo le sonreí, y me uní a las risas a Alba y Héctor. Finalmente, Sara también dejó la copa de vino en la mesa, y rompió a reír.

Mi chica acababa de destapar una fantasía que nunca me había contado a mi, y lo había hecho delante de un tío que podía cumplir su fantasía fácilmente. El comentario me hacía sentir algo humillado, pero a la vez me puso cachondísimo. Aquella actitud no me cuadraba con lo que conocía de Sara, pero el alcohol y la presencia de aquel macho alfa estaban descontrolando a mi, usualmente, tímida novia.

- Pero qué guarrillos sois... -Dijo Alba recobrando el aliento.- Yo os diría también la mía... pero creo que he bebido demasiado... me estoy encontrando un poco mal...

- Ay... no sabes beber, cielo. -Dijo condescendiente Héctor, mientras se levantaba para acercarse a Alba. Tan pronto se levantó, Sara volvió a echar un vistazo rápido al abultado paquete de Héctor.

- Chicos... no queremos ser maleducados, pero creo que deberíamos irnos. -Dijo Héctor, con una de sus manos sobre el hombro de su novia.- Alba está bastante borracha...

- Bueno, nos os preocupéis... nosotros recogemos esto. -Contestó Sara.- Venga llévatela, no sea que se ponga peor.

Nos despedimos de Héctor mientras Alba se apoyaba en la puerta con una cara de encontrarse cada vez peor. Mientras Héctor se despedía de mi chica, noté cierto momento de tensión entre ellos. Como si pudieran leerse la mente y estuvieran dispuestos a ponerse a follar allí mismo. Héctor, ya sin ninguna discreción, echó una última mirada a las tetas de Sara y volvió a sonreírle antes de salir de casa, llevando a Alba del brazo.

Sara cerró la puerta, apoyó la espalda contra la puerta y me miró fijamente:

- Cómeme el coño ahora mismo.

Sin rechistar, me puse de rodillas allí mismo y le bajé de un tirón la falda y el tanga que llevaba puesto. Sara gimió de excitación al verse desnuda de golpe. Yo tenía una enorme erección presionando en mis pantalones tras el toma y daca morboso que habían tenido Héctor y mi chica. Sara sabía que aquello me estaba poniendo cachondo, y era evidente que ella también lo había disfrutado.

Hundí mi boca en la cueva de Sara, inundada de jugos vaginales, y empecé a retorcer mi lengua con ansia dentro de ella. Sara empezó a gemir con más fuerza nada más sentir el contacto de mi lengua en su coño. Notaba cómo las piernas le flaqueaban y se apoyaba más en la puerta, mientras con sus manos me hundía la cabeza con violencia entre sus piernas. No iba a dejar de mover mi lengua hasta que se corriese allí mismo.

Acaricié con mi mano derecha la longitud de su pierna hasta llegar a su vagina. Introduje un dedo en su coño, masturbándola despacio mientras succionaba con fuerza su clítoris. Con la mano que me quedaba libre, liberé mi polla y empecé a pajearme.

- Oooooohhhhh... -Gimió Sara.

- ¿Te gusta esto...? -Le pregunté, volviendo a chupar su clítoris tan pronto terminaba de pronunciar las palabras.

- Sí... Mmmmhhhh... Sigue...

- Pero esto es pequeño... -Le dije retirando mi dedo de su vagina.- Tú quieres algo más grande...

Me chupé dos dedos y se los introduje de nuevo.

- Aahhhhhhh!!! Joder, cariño... Qué gusto...

- Qué va... -Continué.- Tú quieres la más grande que haya... -Dije, y le introduje un tercer dedo en el coño. Los nudillos rozaban y estiraban las paredes de su vagina mientras la masturbaba rápidamente, sin dejar de lamer su clítoris.

- Aaahhhh!!!! Joder!!!! Me corro!! Me corro!!!!!

Aceleré al máximo mis lametones y la penetración con mis dedos mientras se convulsionaba y las piernas se le doblaban del placer. Mientras se corría en mi boca se deslizó sobre la puerta, y terminó sentada en el suelo con las piernas temblando y yo tumbado con mi boca aún sellada a su coño.

- Ufffff... Qué bien cariño... -Dijo más relajada.- Venga... Vamos a la cama y te corres tú...

Me cogió de la mano y me llevó hasta la habitación. Mi polla oscilaba violentamente con cada paso, mientras observaba el bamboleo del culo desnudo de Sara ante de mi.

- Túmbate venga...

Obedecí y me desnudé del todo antes de tumbarme en la cama. Sara se quitó las sandalias, y se colocó a horcajadas sobre mi. Se levantó despacio del top, dejando al descubierto su sujetador. Llevó sus manos a la espalda y sus enormes tetas temblaron en cuanto el broche del sostén quedó abierto. De un movimiento rápido, arrojó el sujetador hasta la entrada de la habitación y dejó sus melones al alcance de mi boca. Por fin.

Me deleité con sus ubres durante unos minutos hasta que se retiró y comenzó a bajar lamiendo mi pecho en dirección a mi polla. Se acomodó entre mis piernas y comenzó a mamarme la polla con dulzura. Yo llevaba toda la tarde y noche cachondo y no aguantaría mucho. Era evidente que Sara estaba bastante borracha y decidí que era el día perfecto para correrme en su boca sin avisar. Seguro que en ese estado me lo perdonaría.

Aminoró el ritmo de la mamada, mientras me acariciaba los huevos. El orgasmo no estaba lejos, cerré los ojos y empecé a dejarme llevar. Sin embargo, Sara seguía aminorando el ritmo. Era un placer intenso, aunque insuficiente para poder terminar. De repente Sara se detuvo, y noté que apoyaba su cara en mi muslo.

- ¿Sara?... ¿Cariño?

Tras unos instantes de silencio, Sara contestó con un leve ronquido.

Sería zorra... Se había quedado dormido chupándomela.

No me lo podía creer. Me quedaban segundos para correrme... y Sara se había quedado dormida mientras me la comía. Pensé en terminar con una paja en el baño, pero me negué. Me debía aquella mamada. Era su trabajo. Mañana le diría lo que había pasado, se sentiría mal y me haría otra mamada para terminarme.

Qué hija de puta.

La recosté en mejor posición en la cama, y me tumbé junto a ella con un incipiente dolor de huevos.

En cuestión de minutos, me dormí.
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Antiguo 11-sep-2016, 17:23   #35
parritaherrera9
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Super interesante está estoo!!
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Antiguo 11-sep-2016, 20:59   #36
AbiertoDeMente
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Qué interesante está la historia! Muy buen relatado y engancha
Suena a intercambio de parejas, tú loco por el culito de Alba y Sara por el pollón de Héctor ... Morbo servido
AbiertoDeMente is offline   Citar -
Antiguo 12-sep-2016, 02:01   #37
OOAA
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Genial relato!!!!!!!!!!!!!!

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Antiguo 12-sep-2016, 09:36   #38
Robex
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Sigue por dios!!
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Antiguo 12-sep-2016, 10:13   #39
jjgtbenave
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Joder que maravilla de relato, preveo que nos vas a dar grandes momentos de pajas! Y muchas gracias por escribir con esta frecuencia.
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Antiguo 12-sep-2016, 12:51   #40
UNO PARA MIRAR
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En cierta ocasión escuché o leí que toda mujer lleva una zorra dentro y que bien por tabúes o falta de confianzas nunca lo sacaban a flote...Así como que era mejor no hurgar demasiado porque una vez lo hacemos aparecer, ya no hay vuelta atrás...

Me parece que este es tu caso, y, por más que ciertas partes del juego te puedan gustar, sabes que de seguir adelante las consecuencias pueden resultar fatales...Y más si, como reconoces abiertamente, en la comparación con tu rival sales perdiendo

En fin, eso no quita que yo, como lector imparcial, esté disfrutando como un enano...jeje

PD: No quería cerrar mi aporte sin decir que la repentina e inesperada narcolepsia de Sara en mitad de la mamada es una jugarreta fea, muyyy fea
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Antiguo 12-sep-2016, 17:27   #41
Sue-me
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Sigue así! Vaya relatos buenos que hay ultimamente!
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Antiguo 12-sep-2016, 17:42   #42
UNO PARA MIRAR
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Sigue así! Vaya relatos buenos que hay ultimamente!
Completamente de acuerdo...
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Antiguo 12-sep-2016, 21:48   #43
Required11
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Predeterminado Capítulo 4 - Parte III

El despertador sonó a las 8:00 en punto de la mañana.

- Ufff. -Resopló Sara, y apagó el sonido de un manotazo.

La noche anterior se nos había ido de las manos. Al menos, teniendo en cuenta que Sara aún tenía que trabajar un par de días antes de irnos de vacaciones. Nada más abrir los ojos noté el ardor en mis testículos, subiendo lento por mi bajo vientre. Llevaba ya varios días sin eyacular y empezaba a notar la presión. Giré sobre mí mismo en la cama y abracé a mi chica por la espalda.

- Buenos días, marmota...

- Estoy muerta, cariño... -Se quejó Sara.- Ve tú a trabajar por mi, anda...

- Bueno, si me terminas lo que empezaste anoche, me lo pienso. -Bromeé.

- Qué dices... si te corriste...

- ¡Ja! -Contesté con sarcasmo.- Te quedaste dormida mientras me la chupabas, Sara... ¿No te acuerdas, o qué?

- ¿Qué dices...? -Se sorprendió, aunque el recuerdo le divirtió y terminó riendo con voz de recién levantada.- Hostias, es verdad... Jajaja... Lo siento cariño.

- Bueno... ¿qué? -Le dije sonriendo mientras levantaba la sábana, descubriendo mi polla, que ya estaba dura.

- Jo, cariño... -Dijo con culpabilidad, mientras me la acariciaba suavemente.- ...¿Te importa si lo dejamos para luego? Tengo una resaca que ni veo...

- Sara...

- Ya... ya sé que tienes que tener muchas ganas, pero es que ahora no tengo el cuerpo para nada... En cuanto venga hacemos algo, de verdad.

Me dio un beso en la mejilla, y se levantó para ducharse. Mientras se arreglaba para salir y mi dolor de testículos aumentaba, me quedé tirado en la cama boca arriba, creando una pequeña tienda de campaña en la zona donde se encontraba mi pene, aún erecto. Comencé a rememorar todo lo que había pasado la noche anterior.

Sara lo había pasado en grande siendo el objetivo de las miradas de Héctor durante horas. Aquello la había excitado como pocas cosas. Y pese a lo que pensaba, la situación me resultó tremendamente morbosa. Ver a Sara exhibiéndose ante otro hombre, por el que parece sentirse atraída, me excitaba muchísimo. Recordé la mirada que se habían dedicado entre sí al despedirse en la puerta, delante mía, tras aquella mirada descarada a sus tetas. Tenía curiosidad por ver hasta dónde llegaba todo. El morbo que me producía imaginarme a mi novia disfrutando de aquella enorme polla, me producía una sensación nueva, adictiva. Recordé el momento en que Sara desveló su fantasía sexual, humillándome sin querer, al dar a entender que si su fantasía era tener entre manos una polla grande, era porque no tenía una en casa. Seguía excitándome con cada recuerdo.

Me vino a la mente el momento en que fui al baño y Alba pareció insinuárseme. Por supuesto, habría sido por efecto del alcohol, pero el mero recuerdo de la presión de su culo sobre mi polla me estaba poniendo a cien.

Escuché que Sara salía vestida del baño y se acercaba a la habitación.

- Me voy ya, amor. Nos vemos luego. -Dijo lanzándome un beso desde la puerta.

Escuché el ruido de la puerta, y me levanté de la cama. No podía más, tenía que correrme. Recorrí el pasillo en calzoncillos, con una enorme erección en busca del portátil que me ayudaría a aliviarme. Me senté en el sofá y lo encendí sobre mis rodillas. Escuché impaciente el sonido de bienvenida del sistema operativo. Me dolían los huevos, los notaba duros y pesados. Sólo habían pasado unos días, pero había hecho correrse a Sara dos veces y yo no había descargado ni una vez.

Abrí el explorador con una pestaña de incógnito y tecleé la dirección de una página de videos porno online. Arrastré mi dedo por el pad hasta la categoría “Tetonas” y pulsé. Mientras se cargaba una nueva página llena de ventanitas que mostraban chicas con pechos enormes, dejé el portátil a un lado y me puse en pié para bajarme los calzoncillos. Los aparté a un lado con el pié y volví a mi posición inicial con el portátil en las rodillas.

Tras buscar un par de minutos, acariciándome ya la polla, elegí el vídeo perfecto y lo puse en pantalla completa. Dejé el vídeo sobre la mesita cercana al sofá y me derrumbé sobre el sofá, empezando a pajearme lentamente.

Pasé así unos minutos y aumenté el ritmo a medida que el video, en el que había aparecido una hermosa tetona desnudándose, me mostraba cómo le hacía una magnífica cubana a algún afortunado. Comencé anotar que mi orgasmo estaba próximo y arrastré el controlador que mostraba el progreso del vídeo hasta casi el final. El video saltó de la cubana a una paja enérgica que le hacía la rubia a aquella polla, para que se corriese sobre sus tetas. Yo estaba a punto de terminar, pero intenté controlar mi corrida para ajustarla exactamente al momento en el que aquella polla explotara sobre las tetas de aquella chica.

Escuché que la puerta de la calle se abría.

- Cariño, soy yo. -Dijo la voz de Sara desde la entrada.- Me he dejado el móvil.

Cerré de un golpe el portátil y me levanté para intentar ponerme los calzoncillos y que Sara no me pillase. Nunca le había hecho gracia que yo me hiciese pajas, sobre todo viendo porno. Se sentía ofendida o algo así. Conseguí taparme justo en el momento en el que Sara aparecía por la puerta del salón, pero mi erección me delataba.

- ...¿Qué estabas haciendo? -Dijo con sequedad, mirando a mi entrepierna.

- Nada, que me he levantado justo y me iba a hacer un café... -Mentí.

- Te estabas haciendo una paja, ¿no?

- Que no, Sara, que estoy así desde que me he despertado... ya te lo he dicho antes. -Expliqué intentando que me creyese y no insistiese más.

- Eres un guarro, seguro que te estabas haciendo una paja. -Se giró enfadada y cogió su móvil. -En fin... Me voy que ya llego tarde. Y no te preocupes que ya se me ocurrirá algo para que dejes de hacerte pajas.

- Anda ya, Sara... -Intenté convencerla mientras salía y daba un portazo.

Era muy injusto. Me había dejado con ganas desde hacía varios días. Incluso se había dormido en mitad de una mamada... ¿Y ella sí podía enfadarse por que yo me hiciese una paja? Sea como fuere, había conseguido que yo también me enfadase, perdiendo las ganas de terminar de masturbarme.

Volví a la habitación para ponerme algo de ropa y vi una lucecita roja en mi móvil. Tenía una llamada perdida del trabajo. Aquello era raro. Siempre se respetaban los días de vacaciones de los empleados y nunca había llamadas. Me puse un pantalón corto para estar en casa y pulsé el botón de rellamada. Quizá me había dejado algo en el estudio. O quizá era algo importante. Me puse el auricular en el oído.


Sara volvió a casa sobre las tres de la tarde. La esperaba en el sofá, mirando la tele sin estar viendo nada.

- Hola. -Me dijo.

Seguía enfadada.

- Ven un momento, cariño. -Le dije lentamente.- Te tengo que contar una cosa...

- ¿Qué? -Me dijo irónicamente.- ¿Me vas a contar las pajas que te has estado haciendo?

- Déjalo ya anda... -Repuse serio.- Me han llamado del trabajo.

Su gesto se calmó un poco y notó mi seriedad. Pareció dejar a un lado su enfado.

- ¿Qué ha pasado...? ¿Qué te han dicho?

- Ha surgido algo. No voy a poder ir a Mallorca.
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Antiguo 13-sep-2016, 10:06   #44
parejafartun
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Un relato que tiene muy buena pinta continua por favor ::cuer nos::
__________________
::cuer nos::
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Antiguo 13-sep-2016, 11:40   #45
UNO PARA MIRAR
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Ante todo, gracias, gracias y mil veces gracias por seguir aportando con tanta celeridad cada nueva entrega, no da lugar a deleitarse con una cuando afortunadamente aparece la siguiente

Una vez aquí, y viendo la cruel noticia con la que cierras este capítulo, creo que en una pareja normal (y no digo que la tuya no lo sea), lo apropiado sería que si tú no puedes acudir al viaje tu pareja haga lo propio y se quede contigo, pero...Algo me dice que esto no se para aquí

Pues nada, de nuevo mis felicitaciones por hacernos partícipes de tan morbosa historia, aguardamos expectantes la continuación
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Antiguo 13-sep-2016, 13:12   #46
OOAA
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Espectacular!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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Antiguo 13-sep-2016, 22:52   #47
Required11
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Predeterminado Capítulo 5 - Parte I

Capítulo 5 · El viaje

- ¿Cómo que no te puedes venir?

Yo tampoco terminaba de asimilarlo. El estudio había recibido un encargo importante de una editorial nueva. Debían afrontar una serie de pedidos que le garantizarían un contrato muy lucrativo durante 5 años. El estudio había llamado a todos sus ilustradores y redactores para afrontar esta urgencia.

- ¿De verdad? ¿Y no lo puede hacer otro? -Me preguntaba Sara, alzando la voz.

- ¿Qué otro? Nos han llamado a todos. -Respondí.- No puedo ser el único que falta.

- Joder...¡es una putada!. -Dejó el bolso sobre el sofá con un sonido hueco y se sentó a mi lado con expresión triste.- Pufff... cariño... ¿Qué hacemos?... ¿Podemos anularlo?

- Ya no... si no vamos nos lo van a cobrar igualmente... Además, a Alba y a Héctor les cobrarían más si fueran, porque la oferta era por dos habitaciones...

- Joder... ¿Y qué hacemos? -Me preguntó Sara, desolada.

- Pues nada... ve tú cariño, y ya está. No vamos a perder el dinero. Al menos, que uno de nosotros lo disfrute.

Lo había estado pensando toda la mañana y era lo que más sentido tenía. Por supuesto, no me hacía ninguna gracia dejar a mi chica en manos de Héctor durante toda una semana en la playa. Pero no podía obligarla a quedarse sin viaje por culpa de mi trabajo. Además, al no estar yo, Alba estaría más pendiente de Héctor y seguro que se cortaría bastante más.

- No sé, cariño... -Dijo Sara, algo triste.- Yo quiero ir contigo... no de sujeta-velas.

- No vas a ir de sujeta-velas, amor. Piensa que vas a estar de vacaciones con amigos y vas a estar muy tranquila. Además, yo no me voy a sentir cómodo si te quedas aquí...

- Joder... es que me da rabia...

- Ya... pero bueno, no pasa nada... es sólo un poco de mala suerte.

- No sé... ¿de verdad que no puedes cambiarlo...?

- Ya me gustaría, cariño.

- Pufff... no sé... Voy a llamar a Alba, ¿vale? A ver qué me dice ella...

- Vale, yo voy a ir poniéndome a trabajar.

Sara se levantó, recogió su bolso del sofá y fue a la habitación para ponerse cómoda. A los cinco minutos reapareció en el salón, vestida con un short blanco y una camiseta de tirantes azul, muy escotada, sujetando el teléfono móvil junto a su mejilla.

Sara escuchaba a Alba, y de vez en cuando asentía o contestaba con algún monosílabo. Mientras tanto, yo ya había empezado mi trabajo sobre mi escritorio, en el que pasaría todas mis “vacaciones”.

Sara colgó tras un buen rato, en el que yo tuve tiempo de terminar una ilustración sencilla por completo.

- Bueno... Alba dice que menuda putada. Que ya habían estado mirando un montón de sitios para ir en plan parejita...

- Ya... pero bueno, seguro que puedes ir con ellos. Ahora te parece una putada, pero seguro que te lo pasas igual de bien...

- ... Ya... -Me dijo acercándose al escritorio y acariciándome el pelo.- ¿Seguro que a ti no te importa?

- Claro que no, cariño. Quiero que te lo pases bien. -Le dije, respondiendo a sus caricias, posando mi cabeza sobre la palma de su mano.

- Bueno, vale... pero hablamos todos los días, ¿eh? -Respondió con una pequeña mueca.

- Pues claro. -Le dije sonriendo.

Me dio un beso suave en los labios y mi polla volvió a despertar. Era un buen momento para echar un polvo de reconciliación. Sin embargo, aun tendría que esperar:

- Voy a ir preparando la maleta entonces, -Dijo Sara.- que si no mañana entre el trabajo y llegar al aeropuerto, no me va a dar tiempo.

Desapareció por el pasillo y volví a centrarme en mis ilustraciones, intentando dejar a un lado el dolor de huevos.

Pasé toda la tarde en el tablero, mientras Sara recorría la casa arriba y abajo. Ambos terminamos rendidos, y nos metimos en la cama y nos abrazamos. Mi chica había pasado toda la tarde preparando su maleta, haciendo la cena, y hablando con Alba por teléfono para preguntarse absolutamente todo lo que iban a llevarse una y otra. Yo estaba agotado tras toda la tarde pegado al escritorio, sin embargo tan pronto me abracé a Sara, oliendo de cerca su piel y notando sus tetas contra mi pecho, mi polla se puso completamente tiesa.

- Cariño... necesito que hagamos cositas... -Le dije mimoso, mientras le empezaba a besar el cuello y le acariciaba la espalda por debajo del pijama.- Que vas a estar muchos días por ahí y te voy a echar de menos...

- ¿Ah sí...? ¿Me vas a echar de menos?. -Dijo Sara, remoloneando.- No sé, no sé... yo creo que en cuanto te hagas un par de pajas, te olvidas de mi... -Dijo con socarronería.

- ¿Aún sigues con eso?... Anda ya, tonta... -Le dije mientras empezaba a acariciar el lateral de una de sus enormes tetas.- Ven aquí...

- Qué va, jajaja. -Dijo retirándome con el antebrazo la mano con la que acariciaba su pecho.- Estás castigado hasta mañana, por guarro.

- Venga ya... -Le dije, algo indignado.- Me está doliendo... ¿no te doy pena?

- No. -Dijo, riéndose.- No haberte pajeado esta mañana y ahora estaríamos follando. -Juntó las tetas con sus antebrazos y continuó provocándome.- A lo mejor hasta te estaría haciendo una cubana...

- Vale... si no vamos a hacer nada, no me calientes más... -Me di la vuelta, dándole la espalda.- Eres la hostia, de verdad... En fin...

Se rió y me dio un beso de buenas noches en la sien, aún riéndose. Volvió a ponerse cómoda en su lado de la cama y apagó la luz de la mesilla. Al poco tiempo, me quedé dormido.


Me desperté con el sonido del secador de pelo. Había dormido de un tirón y ni me había dado cuenta del sonido de la alarma de Sara. Rodé sobre mi costado para ponerme más cómodo y seguir durmiendo boca abajo.

Algo iba mal.

Noté una sensación extraña presionándome en el pene. No era el dolor de huevos, que también estaba allí, si no algo nuevo. Aparté la sábana de un movimiento y lo vi.

Mi polla estaba presa en un cinturón de castidad masculino: un pequeño cilindro de plástico transparente de forma fálica, unido mediante un pasador a un aro que rodeaba la base de mis hinchados testículos. Atravesando el pasador, un candado minúsculo cerrado. No había ni rastro de la llave.

- ¿Sara?

Desde el baño solo llegaba el sonido del secador de pelo. ¿Había sido ella? Claro que había sido ella, no había otra explicación.

- ¿SARA? - Repetí, alzando más la voz.

El secador se detuvo.

- ¡Jajajaja! -Escuché el ruido del secador sobre el lavabo y Sara apreció por la puerta de la habitación. - ¡Buenos diaaaas!

- ¿¿Qué has hecho?? ¿Qué es esto?

- Te dije que me iba a encargar de que no te hicieses más pajas, así que ayer volviendo a casa me pasé por un sex shop y te compré tu nueva cajita, jajaja.

- ¿Estás loca? Venga anda quítame esto... ¿Dónde está la llave?

- ¡Jajajaja! -Sara estaba disfrutando de lo lindo con mi angustia.- No te preocupes, cuando vuelva del trabajo, antes de irme al aeropuerto te lo quito y hago que te corras.

- Pufff... ¿Qué dices...? -Dije con impaciencia.- Venga, quítamelo... Es incómodo....

- Jajaja, esa es la idea, que no se te ponga dura y no puedas correrte.

- Estás loca, en serio...

- No seas tonto, anda. Es sólo un juego, y luego te lo quito...

Se acercó a mi y me besó en la mejilla.

- Bueno. -Continuó al ver que no respondía a sus besos.- Luego nos vemos, ¿vale? Te diría que te portases bien... Pero sé que lo vas a hacer. ¡Jajajaja!

Se encaminó hacia la puerta de la habitación y se giró al pasar por el umbral para mostrarme una pequeña llave plateada agitándola con su mano mientras reía. Giró sobre sus talones y se guardo la llave en el bolsillo.

- Me llevo la maleta, que la voy a dejar ya en el coche de Alba. Nos vemos en un par de horas, bobo.

Escuché el sonido de las ruedas de la maleta arrastrándose por el pasillo y la puerta al cerrarse. Me quedé mirando aquella pequeña jaula, que impedía que mi polla se pusiese dura. La estudié durante unos segundos, estupefacto, y me percaté de que estaba muy bien ideada. Era imposible de quitar, a menos que te hicieses polvo los huevos, haciéndolos pasar por la abertura mínima que quedaba entre el aro principal y el del cilindro para el pene. El pasador fijaba aquella pequeña jaula de modo que la polla se viese obligada a mirar siempre hacia abajo, evitando que adoptase una posición erecta. En la punta del cilindro con forma de glande, en el que estaba presa mi polla, había un pequeño orificio que, imaginé, servía para poder orinar mientras se llevase puesto.

La situación empezaba a ser incómoda. Era el quinto día que pasaba sin eyacular, con una presión cada vez mayor en los huevos. Y por si no fuera poco, ahora ni siquiera era capaz de hacerme una paja. Me sentí asqueado por la situación y decidí levantarme y ponerme a trabajar, de forma que la mañana se me pasase lo más rápido posible y Sara volviese para quitarme aquella cosa de la polla.

Pasó la mañana, y empecé a preocuparme. Pasaban de las tres de la tarde y Sara empezaba a retrasarse cuando recibí una llamada. Era ella:

- Cariño... -Sonaba arrepentida.- No me mates...

- ¿Qué... qué pasa?

- Estoy ya en el aeropuerto...

- ¿Pero...no ibas a venir aquí? Cariño...me tenías que quitar esta mierda...

- Ya lo sé, amor... Hemos tenido una mañana de locos en el curro... me he tenido que quedar más de lo normal... y si volvía a casa ya no me daba tiempo a llegar al vuelo...De hecho, menos mal que Héctor y Sara han pasado a recogerme, porque si no... No te enfades, porfa...

- Estás de coña, ¿no? - Empecé a subir el tono, enfadado.

- No, cariño... No he podido hacer otra cosa... De verdad que no ha sido a posta... Lo siento...

- Yo flipo contigo... Quiero que vuelvas y me quites esta mierda....en serio.

- David...ya no da tiempo, cariño... El vuelo sale en nada... de hecho te tengo que colgar, que no llegamos al embarque...

- Pero qué dices, tía...

- Joder, lo siento, cariño... -sonaba realmente arrepentida.- De verdad... hablamos luego, vale... Por favor, no estés enfadado...Te quiero.

Y colgó.
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Antiguo 13-sep-2016, 22:58   #48
Required11
Pajillero
 
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Un par de imágenes para ilustrar: La que podría ser mi chica despertándose en la cama, y el cinturón de castidad.

La continuación tardará un poco más de lo habitual. Aunque no demasiado.
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Antiguo 13-sep-2016, 23:07   #49
ENCOFRADOR
Ministro Pajillero
 
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Interesante....
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Morbo en Tenerife

Me puedes echar crema
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Antiguo 14-sep-2016, 00:30   #50
OOAA
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Muy morboso!!!!!!!

Esperaremos ansiosos
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