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Tus Relatos y experiencias - El día que los suecos cambiaron mi vida Herramientas
Antiguo 19-feb-2017, 13:38   #26
JoeyTribbiani
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Muy bien escrito
Gran relato
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brutal situación
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Existen otros mundos, pero están en este
Mis historias...
Actualizado relato el despertador

http://www.pajilleros.com/showthread...=1#post6757881
y
http://www.pajilleros.com/showthread...80#post6780980
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Muy bien escrito
Gran relato
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Todo un honor viniendo de tu parte, annuvion. ¡Gracias!
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Antiguo 20-feb-2017, 15:41   #29
PabloRT
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En el capítulo anterior

Se corrió violentamente. No gritó, pero gimió tan fuerte que pareció un grito. Apartó mi mano y usó las suyas para darse placer en esos últimos segundos…. Pude recuperar la movilidad de mi antebrazo y estiré el brazo para intentar tocar sus tetas o su cuerpo, me daba igual. Quería ser partícipe de aquella corrida tan brutal. Nada más tocar sus tetas por encima de la ropa, mi polla soltó un pequeño chorro de semen mientras Cristina caía rendida sobre el asiento.

Cristina había conseguido que me corriera sin haberme tocado.


Tardó cinco minutos en recuperar la compostura. Soltó mi mano, ladeó la cabeza y respiró fuerte un buen rato. Después, poco a poco, recuperó el habla.

- Buff, ha sido brutal… Menudas manos tienes, cielo
– dijo agradecida, de nuevo recuperando el tono de niña buena…

No supe qué decir. Una mancha de líquido afloraba en mi pantalón. Mis dedos olían a sexo, un olor ácido y potente que seguramente tardaría horas en desaparecer. Me dolía el antebrazo de tanto moverlo arriba y abajo pero, en descargo del Volvo, hay que reconocer que tenía una postura de conducción ciertamente magnífica incluso para esos menesteres.

Tomé la primera salida de la autopista que vi y volvimos sobre nuestros pasos. No tenía ni la más mínima idea de dónde estábamos. “GOTEBORG 60”, marcaba la primera señal que nos encontramos al volver. Teniendo en cuenta que las oficinas de los suecos están a unos 20 kilómetros del centro, habíamos tenido sexo durante 40 kilómetros.

- ¿Dónde estamos?
– dijo Cristina cuando terminó de vestirse.
- En media hora estaremos en el hotel – contesté.
- ¿Pero….? – dijo, todavía sin ser consciente de lo que había pasado. – Yo ya me he corrido… ¿Tú?
- Yo también Cris – le dije riéndome. – Lo creas o no, has conseguido algo que nunca me había pasado: me he corrido sin tocarme.

Cris alargó su mano y comprobó que mi miembro seguía tieso y el pantalón estaba húmedo por la mancha interna. Volvía a estar tierna y educada pero el efecto de la tremenda corrida aún le hacía tener ese punto "alterado".... Mis manos olían a coño y las suyas también. Cristina llevaba media camisa abierta y el aire en el coche estaba muy cargado. Habíamos creado un ambiente íntimo en el que el sexo había ganado la batalla, pero la confianza era patente: Cris seguía con los pantalones y las bragas por los tobillos, la camisa medio abierta y todo su pubis lleno de flujo. Aquello era una auténtica película porno.

- Y… – dijo Cris.- …. ¿No crees que es mejor correrse mientras te tocan? – sugirió melosa.
- Bueno – respondí. – Si eres tú la que me toca…

¿Qué iba a decir? Aquella mujer me proponía más sexo. Tenía ganas de mi. Y yo de ella... Yo no sabía decirle que no por muchos debates morales que se fraguaran en mi cabeza. No sé si follaba conmigo por vengarse del tal Borja o porque realmente estaba desquitándose de todo aquello que decía haber sentido por mi al verme cuando me conoció… Pero el caso es que lo estaba haciendo muy bien. Estiró sus manos, desabrochó mis botones, apartó el cinturón de seguridad como pudo, bajó la cremallera y liberó mi polla. La ayudé incorporándome un poco para que el pantalón del traje se bajara. Me quité la corbata y la lancé atrás. Bendito coche automático…

- ¿Qué te parece si le saco un poco de brillo a esta cosita? – preguntó con voz casi de niña.

No contesté. Agarré su cabeza y la acerqué a mi para besarla durante un par de segundos. Aquel coche era demasiado grande para que me hiciera una mamada, había demasiado espacio entre ambos asientos. Así que llevé su mano a mi polla y tras llenarla de saliva la invité a hacer un movimiento rítmico para masturbarme. Fueron 15 minutos intensos, con Cristina tocándome y yo manoseando sus tetas y de nuevo su coño, todavía a la vista. Ya no estaba tan húmedo, pero todavía fluían bien los dedos. Cris subía y bajaba y yo solo intentaba no perder la atención de un tráfico cada vez más intenso por la proximidad de Goteborg. Aquello era el puto paraíso: conducir y tener sexo con aquella mujer….

Poco antes de llegar a Goteborg, exploté. Me agarré fuerte al volante y procurando no cerrar los ojos para no perder la visión de la carretera, solté tres enormes chorros que se repartieron por todo el coche, cayendo en la puerta, el volante y en mi pantalón. Cris intentó amortiguarlos con la mano, pero el chorro parecía tener vida propia. Me quedé sin habla. Llevé de nuevo instintivamente mi mano al coño de Cris para sentir que aquello no era un sueño, que me había corrido con aquella hembra a mi lado. Ella tenía la vista perdida y estaba tumbada, más que sentada, sobre el asiento. Estaba agotada por el esfuerzo. Sudaba y seguramente tenía el brazo dolorido. Pero estaba preciosa y yo sentía una mezcla explosiva de lujuria y ternura.

Enfilé, nada más entrar a Goteborg, en busca de una tienda de ropa. Necesitaba un traje nuevo o, al menos, otro pantalón. El semen de mi primera corrida lo había estropeado por dentro y el de la segunda lo había rematado por fuera.

Cris se durmió en ese trayecto. Tapé su sexo con el abrigo y abroché como pude su camisa para que la gente, por la calle, no viera aquella escena. Tres horas después de haber salido de la reunión con los suecos, estaba entrando en el parking de un centro comercial para comprar ropa.

La dejé durmiendo en el coche. Cerré el coche para asegurarme de que nadie entraría y busqué mi teléfono en el abrigo.

Tenía un mensaje:

- IRENE: Ya me ha dicho Marta que os estáis enviando mensajes…

(continuará….)
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Antiguo 20-feb-2017, 15:59   #30
josechafer
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En el capítulo anterior

Se corrió violentamente. No gritó, pero gimió tan fuerte que pareció un grito. Apartó mi mano y usó las suyas para darse placer en esos últimos segundos…. Pude recuperar la movilidad de mi antebrazo y estiré el brazo para intentar tocar sus tetas o su cuerpo, me daba igual. Quería ser partícipe de aquella corrida tan brutal. Nada más tocar sus tetas por encima de la ropa, mi polla soltó un pequeño chorro de semen mientras Cristina caía rendida sobre el asiento.

Cristina había conseguido que me corriera sin haberme tocado.


Tardó cinco minutos en recuperar la compostura. Soltó mi mano, ladeó la cabeza y respiró fuerte un buen rato. Después, poco a poco, recuperó el habla.

- Buff, ha sido brutal… Menudas manos tienes, cielo
– dijo agradecida, de nuevo recuperando el tono de niña buena…

No supe qué decir. Una mancha de líquido afloraba en mi pantalón. Mis dedos olían a sexo, un olor ácido y potente que seguramente tardaría horas en desaparecer. Me dolía el antebrazo de tanto moverlo arriba y abajo pero, en descargo del Volvo, hay que reconocer que tenía una postura de conducción ciertamente magnífica incluso para esos menesteres.

Tomé la primera salida de la autopista que vi y volvimos sobre nuestros pasos. No tenía ni la más mínima idea de dónde estábamos. “GOTEBORG 60”, marcaba la primera señal que nos encontramos al volver. Teniendo en cuenta que las oficinas de los suecos están a unos 20 kilómetros del centro, habíamos tenido sexo durante 40 kilómetros.

- ¿Dónde estamos?
– dijo Cristina cuando terminó de vestirse.
- En media hora estaremos en el hotel – contesté.
- ¿Pero….? – dijo, todavía sin ser consciente de lo que había pasado. – Yo ya me he corrido… ¿Tú?
- Yo también Cris – le dije riéndome. – Lo creas o no, has conseguido algo que nunca me había pasado: me he corrido sin tocarme.

Cris alargó su mano y comprobó que mi miembro seguía tieso y el pantalón estaba húmedo por la mancha interna. Volvía a estar tierna y educada pero el efecto de la tremenda corrida aún le hacía tener ese punto "alterado".... Mis manos olían a coño y las suyas también. Cristina llevaba media camisa abierta y el aire en el coche estaba muy cargado. Habíamos creado un ambiente íntimo en el que el sexo había ganado la batalla, pero la confianza era patente: Cris seguía con los pantalones y las bragas por los tobillos, la camisa medio abierta y todo su pubis lleno de flujo. Aquello era una auténtica película porno.

- Y… – dijo Cris.- …. ¿No crees que es mejor correrse mientras te tocan? – sugirió melosa.
- Bueno – respondí. – Si eres tú la que me toca…

¿Qué iba a decir? Aquella mujer me proponía más sexo. Tenía ganas de mi. Y yo de ella... Yo no sabía decirle que no por muchos debates morales que se fraguaran en mi cabeza. No sé si follaba conmigo por vengarse del tal Borja o porque realmente estaba desquitándose de todo aquello que decía haber sentido por mi al verme cuando me conoció… Pero el caso es que lo estaba haciendo muy bien. Estiró sus manos, desabrochó mis botones, apartó el cinturón de seguridad como pudo, bajó la cremallera y liberó mi polla. La ayudé incorporándome un poco para que el pantalón del traje se bajara. Me quité la corbata y la lancé atrás. Bendito coche automático…

- ¿Qué te parece si le saco un poco de brillo a esta cosita? – preguntó con voz casi de niña.

No contesté. Agarré su cabeza y la acerqué a mi para besarla durante un par de segundos. Aquel coche era demasiado grande para que me hiciera una mamada, había demasiado espacio entre ambos asientos. Así que llevé su mano a mi polla y tras llenarla de saliva la invité a hacer un movimiento rítmico para masturbarme. Fueron 15 minutos intensos, con Cristina tocándome y yo manoseando sus tetas y de nuevo su coño, todavía a la vista. Ya no estaba tan húmedo, pero todavía fluían bien los dedos. Cris subía y bajaba y yo solo intentaba no perder la atención de un tráfico cada vez más intenso por la proximidad de Goteborg. Aquello era el puto paraíso: conducir y tener sexo con aquella mujer….

Poco antes de llegar a Goteborg, exploté. Me agarré fuerte al volante y procurando no cerrar los ojos para no perder la visión de la carretera, solté tres enormes chorros que se repartieron por todo el coche, cayendo en la puerta, el volante y en mi pantalón. Cris intentó amortiguarlos con la mano, pero el chorro parecía tener vida propia. Me quedé sin habla. Llevé de nuevo instintivamente mi mano al coño de Cris para sentir que aquello no era un sueño, que me había corrido con aquella hembra a mi lado. Ella tenía la vista perdida y estaba tumbada, más que sentada, sobre el asiento. Estaba agotada por el esfuerzo. Sudaba y seguramente tenía el brazo dolorido. Pero estaba preciosa y yo sentía una mezcla explosiva de lujuria y ternura.

Enfilé, nada más entrar a Goteborg, en busca de una tienda de ropa. Necesitaba un traje nuevo o, al menos, otro pantalón. El semen de mi primera corrida lo había estropeado por dentro y el de la segunda lo había rematado por fuera.

Cris se durmió en ese trayecto. Tapé su sexo con el abrigo y abroché como pude su camisa para que la gente, por la calle, no viera aquella escena. Tres horas después de haber salido de la reunión con los suecos, estaba entrando en el parking de un centro comercial para comprar ropa.

La dejé durmiendo en el coche. Cerré el coche para asegurarme de que nadie entraría y busqué mi teléfono en el abrigo.

Tenía un mensaje:

- IRENE: Ya me ha dicho Marta que os estáis enviando mensajes…

(continuará….)

Muy bueno sigue asi!!!! morbo total!!!!
__________________
Para que echeis un vistazo.../chicos/70925-fotos-uso-disfrute-tod-s.html
Interesante...
/relatos-experiencias/70975-deseo-se-follen-mujer.html
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Antiguo 20-feb-2017, 19:48   #31
john10marston
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Nivel muy TOP este relato, espectacular.
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Antiguo 21-feb-2017, 01:07   #32
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Muy bueno. Ultimamente tengo poco tiempo para leer relatos nuevos, pero éste, viendo la pinta que tenía no pude dejarlo pasar. Me acabo de leer todo del tirón y me ha encantado. ¡Que morbo y deteniéndote a contar muchos detalles previos como me gusta!. Una pasada y muy bien escrito. Sigue así. Aquí tienes un lector más.

Pd: como vi que comentaste que Cris se parecia la actriz Madison Avy, con tu permiso, subo un par de fotos de ella para ilustrar un poco el relato. Si no son de tu agrado, se quitan y punto... saludos
__________________
sigue mi relato en el hilo: Mi Natalia...
http://www.pajilleros.com/relatos-ex...tos-chica.html
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Antiguo 21-feb-2017, 12:38   #33
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Muy muy bueno, me lo he leido del tiron.
A ver como continua
__________________
Concedeme un instante, tal vez resulte interesante.


/chicos/72505-vuelve-caballero.html

http://www.pajilleros.com/relatos-ex...cubriendo.html
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Antiguo 21-feb-2017, 22:10   #34
PabloRT
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En el capítulo anterior…

La dejé durmiendo en el coche. Cerré el coche para asegurarme de que nadie entraría y busqué mi teléfono en el abrigo.

Tenía un mensaje:

- IRENE: Ya me ha dicho Marta que os estáis enviando mensajes…

Caminaba drogado por aquel centro comercial. Las manos me olían a sexo y estaban pegajosas. El pantalón tenía una mancha que a duras penas podía tapar con el abrigo. Me sentía sucio y me daba la impresión de que todo el mundo me miraba, aunque quizás el motivo es que prácticamente era la única persona de pelo oscuro en aquel lugar.

Busqué un baño, me lavé las manos dos veces con jabón y me adecenté la cara y el pelo. Aquello había sido magnífico, una de esas experiencias que se viven una vez en la vida… O a veces ni eso. Salí de allí y encontré un par de tiendas, de matriz española por cierto, en las que busqué un pantalón. Tenía otro en la maleta, en el hotel, pero no era plan de arruinar el viaje a Suecia por no tener un pantalón que ponerme. Diez minutos después, me estaba probando el pantalón para asegurarme de que me servía y no tener que volver allí. El bóxer estaba completamente manchado y mi polla parecía que había estado en una batalla campal, todavía con un color rojo intenso y lleno de semen, flujo y saliva.

Después de pagar, saqué de nuevo el teléfono. ¿Cómo cojones se había enterado Irene de mis mensajes con Marta? En aquel momento casi me pareció un alivio que mi mujer se hubiera enterado de eso y no de lo que Cristina y yo nos llevábamos entre manos, pero en todo caso me sentía observado y perseguido por mi mujer. Razón no le faltaba: llevaba días sin saber nada de ella y, al tiempo, sin que ella supiera nada de mi.

Decidí escribir y tratar de zanjar aquella situación.

- PABLO: Hola, cariño. El otro día le mandé un mensaje por si necesitaba algo en su nueva oficina, como trabajamos cerca… ¿Cómo estás? ¿Todo bien en Barcelona?

Me sentía un capullo por haberle puesto los cuernos a mi mujer, pero a la vez sentía una extraña sensación de paz interior. Es como si supiera que aquello, por malo que pareciera, era lo que tenía que hacer. Era difícil resistirse a los encantos de alguien como Cristina, pero, por otro lado, en ningún momento me negué a que Cris se acercara a mi y, la verdad, mi cerebro llevaba dos días sin pensar: había delegado esa tarea en mi rabo.

Y, por otro lado, el rollo con Marta había sido bastante infantil, pero es cierto que le estaba enviando más mensajes a ella que a mi mujer. ¿Habrían hablado y Marta se lo dijo? ¿Le había escrito a mi mujer para decirle que su marido estaba tonteando con ella? Joder…

Al poco rato, ya estaba en el coche de nuevo. Cris dormía. Intenté no hacer mucho ruido al entrar y lo conseguí, porque solo soltó un gemido ligero pero siguió profundamente dormida. Conduje despacio de nuevo hacia el hotel, ya era casi de noche. Al entrar en el aparcamiento, en los baches, Cristina comenzó a desperezarse.

- ¿Dónde estamos? – dijo de nuevo dulce, como siempre que se despertaba.
- En el hotel, ya hemos llegado.
- Vale… Me he dormido un rato, perdona

Estaba más que perdonada. No sé nada de medicina, pero, si no me equivoco, lo que Cristina necesitaba no eran unas pastillas para dormir, sino una buena ración de sexo.

Entramos al hotel por el ascensor y subimos a nuestra planta. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Le digo que pase a la habitación o nos vamos cada uno a la nuestra? Tenía dudas, no quería meter la pata y hacer algo que a Cris le pareciera mal… Ya no pensaba ni en mi, ni en mi mujer, ni en Marta, ni en nada más… Aquella mujer se había convertido, de repente, en el centro de mi viaje.

- Pablo, si no te importa, voy a darme una ducha, que estoy… Bueno, eso, voy a ducharme – arrancó ella.
- Claro, por supuesto – deduje que quería irse a su habitación.

Enfiló a su habitación, sacó la tarjeta y se metió dentro. Estaba medio dormida y, la verdad, yo no quise forzar nada. Entré en mi habitación, me duché y me relajé un rato. Aquella tarde había sido simplemente mágica...

(continuará…)
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Antiguo 22-feb-2017, 14:16   #35
PabloRT
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Muy bueno. Ultimamente tengo poco tiempo para leer relatos nuevos, pero éste, viendo la pinta que tenía no pude dejarlo pasar. Me acabo de leer todo del tirón y me ha encantado. ¡Que morbo y deteniéndote a contar muchos detalles previos como me gusta!. Una pasada y muy bien escrito. Sigue así. Aquí tienes un lector más.

Pd: como vi que comentaste que Cris se parecia la actriz Madison Avy, con tu permiso, subo un par de fotos de ella para ilustrar un poco el relato. Si no son de tu agrado, se quitan y punto... saludos
Gracias, Cornidox... Imposible que no me guste ver a esta chica, que tanto me recuerda a Cris...
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Antiguo 22-feb-2017, 14:16   #36
PabloRT
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Muy muy bueno, me lo he leido del tiron.
A ver como continua
Gracias, Cid, a ver si te gusta la continuación....
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Antiguo 22-feb-2017, 14:23   #37
PabloRT
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En el capítulo anterior…

- Pablo, si no te importa, voy a darme una ducha, que estoy un poco… Bueno, eso, voy a ducharme – arrancó ella.
- Claro, por supuesto – deduje que quería irse a su habitación.


Enfiló a su habitación, sacó la tarjeta y se metió dentro. Estaba medio dormida y, la verdad, yo no quise forzar nada. Entré en mi habitación, me duché, me vertí agua fría sobre la polla y me relajé un rato. Aquella tarde había sido simplemente mágica.

Después de la ducha, me vestí, me puse algo cómodo y bajé al lobby del hotel. Pedí una cerveza, agarré una revista en inglés y me puse a ver la vida pasar a través del cristal. No nevaba, pero hacía un poco de viento. Reflexioné, sin querer, sobre los dos primeros días en Suecia. Estaba dejando completamente de lado el tema profesional. Cristina había hecho un gran trabajo por la mañana y a mi me tocaba mañana, pero es que, joder, ¿quién podía mantener la concentración teniendo a semejante compañera?

Me sentía mal por mi mujer. Pero, poco a poco, quizás como autodefensa, empecé a pensar que no era yo el único que no escribía... Ella no había contestado a mi mensaje de por la tarde, no me había llamado ni una sola vez y no sé qué estaba haciendo en Barcelona…. Me daba pereza escribir reproches estando tan lejos: aquella historia de Suecia me había desplazado completamente.

Mientras bebía y hojeaba la revista, mi teléfono vibró.

- CRISTINA: ¿No estás en la habitación?

Contesté rápido.

- PABLO: No, Cris, he bajado al bar.

¿Debía invitarla a venir? Había cervezas, había comida… ¿Debería subir a la habitación? Me dolían los huevos de aquella tarde, pero era imposible negarse a aquella mujer.

- PABLO: Baja y tomamos algo…

No podía evitarlo. Podría haberle dicho que estaba durmiendo o cansado, pero no. Mi nuevo cerebro ya maquinaba nuevas formas de pasar la noche con Cris.

- CRISTINA: Si no te importa, voy a quedarme aquí descansando.

Menudo bajón… Pero, bueno, no podía exigir...

- PABLO: Perfecto! Si necesitas algo, avisa!

No sé qué esperaba. ¿Otra velada de sexo? ¿Había ido a mi habitación a buscarme y no estaba? Eran casi las ocho y aquel bar estaba empezando a quedarse vacío. Solo quedaban un par de grupos de ejecutivos, los camareros y, en general, mucha gente de paso. Apuré la cerveza, le di al camarero mi número de habitación para que la cargara allí y subí. Había sido un día largo y, bueno, quizás era mejor descansar para estar fresco antes de la reunión con los suecos.

Me tumbé nada más llegar. Encendí el ordenador, repasé mi presentación el día siguiente y memoricé algunos aspectos clave. Me gustaba pensar que 25 millones de euros dependían de mi gestión, pero la realidad es que la mayoría del trabajo estaba ya hecho. Y la gran mayoría no lo había hecho yo.

Mi móvil vibró.

- IRENE: Esta tarde he hablado con Marta y me ha dicho que habéis quedado para comer. ¿De qué coño vas? ¿Por qué no me has contado nada?

Mi mujer no era una persona celosa, así que me quedé a cuadros al leer aquello. No había hecho nada malo con Marta, por mucho que mi mente llevara varios días queriendo follármela. Y no estaba dispuesto a cargar con una culpa que no era mía. Escribí a Marta para preguntar a ver si ella sabía algo...

- PABLO: Marta, perdona, ¿has hablado con Irene?

Marta estaba “en línea”, así que no tardó en responder.

- MARTA: Sí! Le he dicho que hemos quedado para comer! ¿Por?
- PABLO: No, por nada, es que he hablado con ella y sabía que nos habíamos escrito.

Marta seguía “en línea”.

Pero no contestaba.

Finalmente…

- MARTA: Verás, Pablo, hay algo que quiero contarte. ¿Por qué no nos vemos y hablamos?

¿Contarme? ¿Marta? Joder. Aquello era un poco raro.

- PABLO: Me encantaría, pero estoy en Suecia ahora mismo…. No vuelvo hasta el viernes….
- MARTA: ¿Suecia? Vaya, pues qué faena…
- PABLO: ¿Es urgente? Te llamo si quieres.

Creo que no había hablado con Marta por teléfono en mi vida, pero aquella conversación me estaba dejando tocado. No sé qué coño se traía Marta entre manos, pero necesitaba saberlo.

- MARTA: No, bueno, no te preocupes. Da igual.
- PABLO: No, no da igual. Si quieres te llamo.

Estaba poniéndome un poco nervioso con aquella indecisión. Algo pasaba, me estaba perdiendo el argumento y no me gustaba mucho ser el último en enterarme….

- MARTA: Verás. Irene me escribió para quedar para el finde y le dije que justo acababa de hablar contigo… Creo que se cabreó, porque no me ha vuelto a contestar….
- PABLO: Ya, entiendo.
- MARTA: No sé, Pablo. No sé si he hecho algo mal y no contesta a mis mensajes ni a mis llamadas.

La verdad es que, bueno, Irene tenía algún que otro motivo para estar cabreada conmigo por no contactar con ella en dos días. Pero con Marta… Aunque recordé aquella conversación en la cena, en la que Irene dijo aquello de que “Marta es… Así”… ¿Tendría celos Irene de su propia amiga?

- PABLO: No sé, chica. No has hecho nada malo, no sé por qué no te contesta.

Intentaba ganarme su confianza para sacar más información.

- MARTA: Ya, es raro.

Aunque el tema fuera absurdo, llevaba 10 minutos chateando con Marta. Con perspectiva, quizás he de reconocer que estaba un poco salido, pero cada vez que me escribía miraba su foto de perfil en la playa… La cerveza que me había tomado, la soledad de la noche y los miles de kilómetros de distancia volvieron a ponerme cachondo… Decidí probarme…

- PABLO: Por cierto, creo que el otro día te vi por el barrio.

Marta contestó al momento.

- MARTA: ¿Por qué barrio?
- PABLO: Al lado del curro, en la calle de las zapaterías.
- MARTA: Ah, sí, puede ser…

Me estaba poniendo cada vez más malo saber que tenía a Marta escribiéndome y dedicándome toda su atención.

- PABLO: Ibas con alguien, creo…

Silencio.

A estas alturas, ya tenía la polla afuera. El recuerdo de ver a Marta con aquellas botas y al lado de aquel tío volvió a ponerme a cien. Me dolía bastante, la verdad, pero con paciencia y mucha saliva conseguí ponerla a tono de nuevo.

- MARTA: Sí, creo que era Eric, supongo…

¿Supongo? No me jodas, Marta. ¿Es tu puto novio y supones? Aquello me estaba poniendo malo…

- PABLO: ¿Supones?

Más silencio.

- MARTA: ¿A qué hora era?
- PABLO: Por la noche, no sé, ocho o nueve, no recuerdo.

Se tomaba su tiempo para responder. A mi ya me costaba teclear con la mano izquierda, porque la derecha estaba dedicada a otra cosa…

- MARTA: Sí, entonces, sería Eric.
- PABLO: No sé quién es, pero…. Me alegro, ibas bien acompañada.

Silencio. Aquella conversación me estaba poniendo muy cachondo a pesar de lo trivial que era. El chof-chof de la saliva en mi polla resonaba en toda la habitación.

- MARTA: Sí, bueno, es, un amigo.

¿Un amigo? ¿Te follas a todos tus amigos, Martita? ¿Cuándo me toca a mi? Estaba muy excitado y aquello no sabía cómo podía terminar.

- PABLO: Marta… No tienes que contarme nada que no quieras.
- MARTA: Lo sé, Pablo. Me cuesta contarte esto, lo siento.
- PABLO: Sé que no tenemos mucha confianza, pero puedes contarme lo que quieras.

Mi discurso variaba en función de las embestidas de mis pajas. Creo que ya no sabía ni lo que decía.

- MARTA: Lo sé, lo sé… Pero nunca hemos hablado de esto, lo siento.

No sabía cómo continuar. Sabía que estaba jugando con fuego, aunque era un juego que me encantaba. No estaba muy lejos de correrme y no dejaba de mirar aquella foto de perfil.

- PABLO: Quizás hoy es un buen día para hablarlo…

Estaba tentando a la suerte. Todas mis palabras eran ya con doble intención. Y supongo que ella se estaba dando cuenta.

- MARTA: ¿Qué propones?
- PABLO: Tú mandas…
- MARTA: ¿No te resulta raro que te hable de otro tío?
- PABLO: ¿Qué tiene de malo?
- MARTA: Dímelo tú…

Tenía la polla tiesa. Aquella tía me estaba calentando o, mejor dicho, me estaba calentando yo solo con aquella tía.

- PABLO: Es normal que alguien como tú tenga amigos, novios o como lo quieras llamar…
- MARTA: ¿Alguien como yo?
- PABLO: Marta, joder… Eres guapa, inteligente, tienes pasta….

Mi barco navegaba ya a toda vela con un destino incierto. O la gloria, o la derrota…

- MARTA: ¿No creerás que se acercan a mi por el dinero?

Los padres de Marta tenían varias farmacias en la ciudad. No es que fueran millonarios, pero bueno, se manejaban bastante bien.

- PABLO: No, Marta… Irían contigo aunque durmieras en la calle…

Silencio. No sé si la había cagado…

- MARTA: ¿Tú vendrías conmigo?

Marta me había encerrado. Era más lista de lo que yo pensaba. Seguía con mi mano en la polla, aunque con un ritmo más suave, porque la conversación ocupaba las pocas neuronas que me quedaban libres. Tenía que pensar en cómo flirtear con ella sin parecer descarado. Claramente, la había subestimado. Touché…

- PABLO: Marta….
- MARTA: Dime

Contestó al momento. No sabía qué decir… Mi rabo me punzaba porque quería correrse, pero mi cabeza quería aguantar un poco más. Temía que correrme me cortara el rollo y perdiera la valentía para seguir hablando con ella… Estaba excitado.

- PABLO: Si sabes la respuesta, ¿para qué preguntas?
- MARTA: ¿Por qué iba a saberla?
- PABLO: Es evidente…
- MARTA: Para mi no…

Me había encerrado. Me había hecho jaque y yo perdía piezas de una manera desesperada. No quería correrme, pero sentía que estaba cerca.

- PABLO: Cualquier tío iría contigo, cielo…

Intentaba convencerme de que estaba haciendo lo correcto, aunque sabía que todo aquello era de todo menos correcto.

- MARTA: ¿Cuándo dices que vuelves?
- PABLO: El viernes, ¿por?

Marta no contestó. Aquella conversación se nos había ido de las manos. Me la imaginaba en su cama tumbada, con un enorme pollón de plástico negro metido en su vagina. Fantaseaba con Marta de tal manera que no me reconocía.

- MARTA: Pablo tío…. Joder. No sé qué decirte.
- PABLO: ¿A qué te refieres?

No dijo nada… Mi polla había aflojado un poco su dureza. Aquella conversación no sé por dónde podía salir.

- MARTA: ¿Sabes? Me jode mucho que Irene se haya mosqueado conmigo, porque no hemos nada malo.
- PABLO: No, claro.

¿A dónde quería llegar?

- MARTA: Pero ahora, joder…. ¿Puedo decirte algo?

Conozco un poco la mente humana. Aquello que iba a decir, no sé qué era, pero prometía…

- PABLO: Claro, Marta.
- MARTA: Lo que más me jode es que se haya cabreado antes de haber hecho nada…
- PABLO: ¿Cómo?

No entendía nada…

- MARTA: Me hizo mucha ilusión tu mensaje. No me lo esperaba.

Ahora menos aún. No escribí nada.

- MARTA: Creo que fue lo primero que le dije cuando me llamó, que tú me habías escrito.

Empecé a atar cabos. La mejor amiga de mi mujer le había dicho, sin venir a cuento, que yo le había escrito. Irene conocía a Marta. Y, seguramente, cuando Marta habla de un tío, es porque se lo quiere follar…. Por eso, Marta es… “así”…

- PABLO: ¿Qué tiene eso de malo?
- MARTA: Que Irene me conoce, Pablo… Me conoce muy bien…

No sabía que decir. Mi polla volvía a estar tiesa….

- PABLO: ¿Y?
- MARTA: ¿Comemos el viernes?

Más sangre a mi verga. Mucha más sangre.

- PABLO: Llego a mediodía, te recojo en la oficina y comemos.
- MARTA: No te olvides…
- PABLO: Imposible.

Después de decir esto, mi polla explotó. No había pasado nada, pero aquella tía había hecho conmigo lo que había querido. El resultado: una colcha llena del poco semen que me quedaba y una comida para el viernes.

¿Qué cojones habían hecho los suecos con mi cabeza?

(continuará...)
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Antiguo 22-feb-2017, 16:37   #38
john10marston
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Gran relato!
Tengo ganas de saber como termina la cosa en Suecia... y como continuará en Barcelona!
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Antiguo 22-feb-2017, 23:26   #39
cidcabreador
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Genial. Una muy buena historia.
Enhorabuena¡¡¡
__________________
Concedeme un instante, tal vez resulte interesante.


http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=72505

http://www.pajilleros.com/relatos-ex...cubriendo.html
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Antiguo 23-feb-2017, 13:13   #40
PabloRT
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En el capítulo anterior….

Después de decir esto, mi polla explotó. No había pasado nada, pero aquella tía había hecho conmigo lo que había querido. El resultado: una colcha llena del poco semen que me quedaba y una comida para el viernes.

¿Qué cojones habían hecho los suecos con mi cabeza?


A las 7 sonó el despertador. Me duché, me vestí y preparé todos los documentos. Cris, supuse, estaría también preparándose, porque de otra manera íbamos a llegar tarde otra vez. Me había olvidado de ella después de correrme “con” Marta… Mi cerebro era incapaz de procesar dos mujeres de semejante calibre a la vez. Era o una o la otra.

Salí de la habitación y bajé a desayunar. Cristina ya estaba en el comedor en una mesa, con un café y un croissant.

- Buenos días – me dijo alegre.
- ¿Has dormido bien? – pensé rememorando su cuerpo desnudo sobre aquella cama. Mi cabeza ya no pensaba.
- Sí, gracias, ¿tú?.

“Bueno”, pensé. Teniendo en cuenta que mi mujer no me habla, que ayer me corrí chateando con su mejor amiga y que mi compañera de trabajo me masturbó ayer en una autopista de Suecia…

- Sí, sí, muy bien – zanjé.

Cris estaba preciosa. Comparé a ambas. Marta era atractiva, pero Cris tenía facciones bellas. Joder. Vaya panorama. Cogí mi móvil mientras tomaba el café. Ningún mensaje de Marta, ningún mensaje de mi mujer y tropecientos correos del curro.

- Cuando quieras, nos vamos, yo estoy lista – dijo Cris. Ese día tendría menos trabajo, pero aún así tenía que estar atenta a la reunión.
- Venga, vamos. Cojo una botella de agua y bajamos al garaje.

Bajamos en el ascensor, cogimos el coche y salimos a la calle. Hacía más sol que otros días.

- Cris, ¿seguro que has dormido bien? – pregunté.
- Sí, si, de verdad. Y, por cierto, perdona que ayer no bajara contigo, pero estaba cansada de… bueno, del día, la verdad es que fue intenso.

Intenso. Sí, desde luego. Buena definición.

- Lo importante es que hayas descansado– sonreí.
- Sí, gracias – me devolvió la sonrisa.

El trayecto hasta allí fue extraño. Varias veces tuve que contener la mano derecha para no bajar hasta la base de su coño. Recordaba las escenas del día anterior y tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no romper aquella barrera. Tenía el pene ya tieso… Y solo eran las ocho. Cris miraba por la ventanilla, no sé si curiosa por lo que veía o intentando no pensar lo mismo que yo.

- Hoy tienes poco trabajo
– le dije para romper el hielo.
- ¡Es tu gran día! – me respondió dándome un golpe en el hombro. – Seguro que lo haces bien.
- Si sale todo bien, vamos a preguntarles a los suecos estos dónde se cena bien y lo vamos a celebrar, ¿te parece?.
- Claro, claro – respondió brevemente asintiendo con la cabeza.

La garita del edificio me desvió de mis verdaderos pensamientos y los planes si todo salía bien… Entramos, nos identificamos y pasamos a la sala donde nos reuniríamos. Los suecos tardarían un poco en llegar.

Tenía delante de mi los informes que podrían hacer que la balanza cayera de un lado o de otro. 25 millones en juego.

Me aseguré de que mi teléfono estaba en silencio. Pero allí había un mensaje. De Marta.

- MARTA: Pablo, llámame cuando puedas.

Joder. ¿Y esto? No podía dejar aquello sin contestar.

- PABLO: Estoy reunido, ¿qué pasa?
- MARTA: No sé, tío… Irene me ha llamado de repente para quedar, ya ha vuelto de Barcelona.
- PABLO: ¿Y qué quieres que haga?

Cris me cogió del brazo.

- ¿Pasa algo, Pablo? – me dijo preocupada
- No, no, tranqui… Correos del curro sin responder, la gente tiene mucha prisa… - mentí.
- Si necesitas ayuda, dime.

Menudo lío. ¿Por qué había vuelto y por qué habían quedado estas dos?

- MARTA: No me gusta esto, Pablo. No sé si tenéis algún problema, pero no quiero estar en medio.
- PABLO: ¿En medio de qué?
- MARTA: ¿Le has contado algo de nuestra conversación de ayer?
- PABLO: ¿Tu qué crees?

Aquel diálogo era absurdo. Solo había preguntas, nada de respuesta.

- PABLO: Mira, te llamo al salir de la reunión.
- MARTA: Tú verás.

¿Tú verás? La realidad es que ahora sí que había hecho algo malo con Marta. Si le daba por enseñarle a Irene mi conversación, aquello se me podía ir de las manos.

Los suecos entraron y volví a estar allí, aunque estaba un poco descentrado. Cris se dio cuenta y empezó a hablar hasta que me recompuse. Qué encanto…

- Y bien, ¿Pablo? – dijo el jefe de los suecos. - ¿Qué nos traes?
- Pues, veréis, tengo aquí varios informes de inversiones para los próximos años bla, bla, bla, bla…

Hablaba pero no podía dejar de pensar en al movida que tenía organizada en casa. Lo peor de todo es que parecía ser por algo que ni siquiera había hecho… Querer follarse a la mejor amiga de tu mujer no es una buena idea, pero es que ni siquiera lo había intentado.

Cuatro horas después, salimos de aquella sala infernal con el contrato sin firmar. Querían revisar aquel informe de nuevo y nos dirían algo el lunes. Yo esperaba tenerlo todo listo y llamar a mi jefe para darle la buena noticia, pero no pudo ser… Seguramente yo no había estado a la altura, pero me iba a ir de Suecia sin la firma.

Llamé a Fernando nada más salir. Al otro lado, se puso Ana.

- Ana, buenos días, soy Pablo – le dije.
- Hola, Pablo – contestó. - ¿Qué tal en Suecia?
- Pues, bien, bien, la verdad. Mucho frío – respondí escueto.
- ¿Qué tal con Cristina? ¿Te estás portando bien?

¡Zas! Ana sabía que estaba casado. ¿A qué venía aquello? O, mejor dicho.. ¿Por qué daba por hecho que no iba a portarme bien?

- Bien, sí, claro, Ana, jaja… ¿Está Fernando? – desvié pronto el tema.
- Sí, te lo paso...

Mi jefe no me echó la bronca, pero bueno, tampoco me felicitó. Él también esperaba que volviera con el papelito firmado….

Salí de aquel edificio y tenía el móvil echando humo.

- Cris, ¿nos vamos?
- Sí, claro.

Quería largarme de allí y no saber nada más de los suecos, por lo menos, hasta el lunes. De camino al coche, entre todos los mensajes, sobresalía uno.

- IRENE: ¿Por qué no me dijiste que no ibas solo a Suecia?

¡¡¡Joder!!! ¿Y esto? ¿Cómo se había enterado? ¿Habría llamado a la oficina?

- PABLO: ¿De qué me estás hablando?

Estaba cabreado, intrigado y cansado de estas movidas con mi mujer. Nunca había tenido problemas con ella, pero en ese momento me parecía que las mujeres huelen la testosterona masculina a kilómetros… No tardó en contestar…

- IRENE: He visto en el ordenador de casa los billetes para ti y una tal Cristina.

¡Menuda cagada! Tenía sincronizado el correo del curro también en casa y aquel ordenador no se apagaba nunca.

- PABLO: Tu tampoco me habías dicho que volverías el miércoles….

Irene no contestó. Seguro que ya iba de camino a ver a Marta a interrogarla, ella le enseñaría la conversación y el viernes tendría mis maletas en la puerta.

- Estás bien, ¿Pablo? – me dijo Cristina al ver mi cara de preocupación.
- Sí, vamos al coche y salimos de aquí.

Aquel coche era un remanso de paz. Me acomodé, guardé el teléfono en la guantera y respiré hondo.

- No hemos firmado, Cris… - le dije con aire de pena.
- Yo creo que está casi hecho, dale tiempo – me respondió con ternura.
- ¿Tú crees?
- Les han gustado los números, los proyectos y todo lo demás ya lo sabían de antes – intentaba convencerme.

Arranqué y salimos del parking. Cris, a mi lado, estaba expectante.

- ¿Vamos a celebrarlo? – me dijo burlona.
- Es mediodía y estamos en Suecia. ¿Cómo se celebran aquí estas cosas? – pregunté siguiéndole el juego burlón.
- Estamos en Suecia pero nosotros no somos suecos. ¿Por qué no lo celebramos como en España?

Aquello empezaba a gustarme.

- Perdona, pero hace tanto que no voy a España que ni lo recuerdo.... – le dije sonriendo.
- Pues… Verás… Se busca un sitio tranquilo, se piden unas cervezas y brindamos por el trabajo bien hecho.

Sonaba bien, la verdad.

- Además – continuó sugerente– Tengo una sorpresa....

Todavía no habíamos salido del recinto de la empresa, pero no sé si quería más sorpresas ese día… De repente, tomó mi mano derecha, puso su mano izquierda encima y la encaminó directa hacia su entrepierna. Estaba caliente…

- Está aquí mi sorpresa – sugirió.

Aquello me superaba. A la mierda Marta, Irene, Fernando y los suecos. Aquella hembra me estaba pidiendo más guerra.

- Cris, cariño, te has vuelto una chica mala…
- Espera a ver esto.

Levantó su culo ligeramente, desabotonó el pantalón y se lo bajó. ¡No llevaba bragas! Esta vez, además, al contrario que en nuestro anterior “viaje” en coche, se quitó el pantalón completamente para poder abrir las piernas a su elección.

- Joder, Cris…. ¿Has venido a la reunión sin bragas?
- Buff… No sabes lo mojada que llevo toda la mañana. Anoche eché de menos tu polla antes de dormir…

Me acerqué a Cris, le comí la boca y decidí que la mejor forma de celebrar aquello era follarme a aquel pibón hasta que mi verga reventara…

(continuará…)
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Antiguo 28-feb-2017, 12:36   #41
manubrapi
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Predeterminado Esperando...

A ver como termina este gran relato, con ese triangulo de mujres, Cristina, Marta e Irene...., hace días que no publicas.
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Antiguo 28-feb-2017, 22:22   #42
PabloRT
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En el capítulo anterior….

- Joder, Cris…. ¿Has venido a la reunión sin bragas?
- Buff… No sabes lo mojada que llevo toda la mañana. Anoche eché de menos tu polla antes de dormir…


Me acerqué a Cris, le comí la boca y decidí que la mejor forma de celebrar aquello era follarme a aquel pibón hasta que mi verga reventara…

Aceleré un poco para alejarnos de la oficina de los suecos. Ya llevaba la mano derecha en su coño. La tenía como pegada a aquella fuente de flujo.

- Lo de ayer me encantó – confesó Cris en un alarde de sinceridad. – Nunca me había corrido en un coche en marcha…
- Y tanto te gustó que hoy quieres repetir, ¿verdad? – pregunté suavemente.


Ver a Cristina sin pantalones en el asiento del lado sacó mi instinto más salvaje. Aquello ya no era un pequeño magreo en el coche. No era lo que había sido el día anterior, una masturbación casi furtiva entre dos colegas. Lo que Cristina había hecho con ese gesto, al no llevar bragas y quitarse el pantalón, era una auténtica declaración de intenciones. No la reconocía y hasta me asustaba: por un momento pensé que todo esto era un complot de mi mujer para ponerme a prueba…

- Mira, Pablo… - arrancó Cristina poniéndose seria. – No sé si esto que estamos haciendo es lo correcto, pero llevo mojada desde que me recogiste en casa. Estamos solos, lejos, no tenemos nada que hacer y creo que acabamos de cerrar un buen contrato para nuestra empresa…

Yo no dejaba de masajear su coño. Era irreal tener esa conversación con ella mientras le estaba acariciando su entrepierna.

- …Pero he aprendido algo estos días – prosiguió. – En la vida, al final, solo nos arrepentimos de lo que no hacemos…. Y yo llevo queriendo hacer esto desde el primer día…

La verdad es que tenía toda la razón… Yo seguía con mi masaje y, la verdad, no sabía qué decir…

- Te noto tenso, Pablo… - siguió. – Sé que te pongo cachondo pero sé que tienes ciertos remordimientos por lo que hacemos…
- No, no – ahí la corté. – Si tuviera remordimientos no lo haría, cielo… - mentí.

Me acerqué a ella y volví a comerle la boca, infringiendo de nuevo unas cuantas normas del código de circulación de Suecia.

- Yo también llevaba con ganas de… de esto desde que te conozco – le dije.

No sé si mentía, pero la realidad es que no me lo había planteado nunca. Cris era demasiado inalcanzable para mi… Yo pensaba que ella nunca estaría dispuesta a acostarse conmigo.

- ¿Por qué no buscas un sitio en la carretera donde no nos vea nadie? – preguntó.

Eso ya era demasiado… No aguantaba más. Tuve que sacar la mano de la entrepierna de mi compañera, aflojar un poco el cinturón de seguridad y sacar mi polla del pantalón…

- Lo siento, pero tengo que sacar esto de aquí, no aguanto más…
- Iba a pedírtelo ahora mismo…. – respondió ella relamiéndose.

Estaba tan cachondo que ni pensaba en lo que hacía. Conducía de nuevo sin rumbo. ¿En aquel país habría gasolineras o áreas de servicio? Me ponía muchísimo la idea de follarme a Cris en el coche.

- No es la primera vez que haces esto, ¿verdad?
– preguntó de repente.
- ¿A qué te refieres? – inquirí.
- Lo de… bueno, ya sabes.. jugar así en el coche.

La verdad es que no era la primera vez. Empecé a hacerlo con mi primera novia y es una tradición que ha perdurado hasta hoy… Sé que viola unas cuantas normas de circulación, pero es una sensación tan recomendable…

- Bueno, la verdad es que no es la primera vez.
- Se nota,… Se nota… - respondió con voz ya entrecortada.

Mientras hablábamos, yo seguí con mi particular masaje. Entraba un poco con el dedo, subía al pubis, bajaba con dos dedos… Está mal que lo diga yo, pero me estaba esmerando muchísimo en aquella tarea: esperaba tener un premio al final.

Cris cada vez abría más las piernas, aprovechando el ancho de aquel coche… El flujo ya caía sobre sus pantorrillas y mojaba el asiento. Mi polla, ya liberada, estaba apretada sobre el cinturón, aunque éste estaba aflojado…

- ¿Por qué no me coges un poco la polla? – le pedí.
- ¿Seguro? No quiero que te distraigas…

¿Distraerme? ¿Más?

- Tócala un poco y mientras busco un sitio donde podamos parar tranquilos.
- Claro…


Cris estiró su mano, la ensalivó y comenzó a masajear mi rabo. Aquella era la gloria. La postura le era incómoda porque no llegaba bien con el brazo, pero se acurrucó contra la consola que separa los dos asientos y tuvo un mejor acceso a mi entrepierna. Con esa maniobra, al quedar torcida, mis dedos entraron mejor en su coño, produciendo un grito de placer.

- Oh, Pablo, joder…. Tienes unas manos de oro…

Honestamente, el mérito era suyo: tenía flujo para dar y tomar, lo cual facilitaba las cosas enormemente.

- Espera a que paremos… - contesté..

Yo ya no pensaba. Solo me dejaba llevar. Cris seguí tocando mi polla suavemente, yo tenía dos dedos en su vagina y ella aprovechaba para darme un lametazos en la cara, las orejas y el cuello aprovechando el vaivén de las curvas. Aquella era absolutamente ilegal, pero increíblemente placentero.

- ¿Seguro que nunca habías hecho esto en el coche? – le pregunté con tono burlón.
- No, cariño… Soy una niña buena…

Divisé a los lejos una señal de gasolinera. El dato es absolutamente irrelevante, pero estábamos a mitad de camino de una ciudad llamada Trollhattan (lo supe por las señales). Tomé el desvío, bordeé la gasolinera y encontré una zona acondicionada para comer y descansar en verano… que ahora estaba llena de nieve… Los neumáticos de invierno me permitieron entrar un poco más allá para no ser vistos. Al parar, Cris siguió con su postura, aunque yo me quité el cinturón de seguridad y quité también el suyo. Una vez libres, la agarré del cuello y le di un morreo brutal. Nos teníamos ganas, aquello era todo lujuria.

- Pablo, tío, no sé qué pensarás de mi… Pero quiero que me folles aquí y ahora.
- Pienso que eres una niña mala – le respondí.

Si hubiera estado con Marta o cualquier otra tía, me habrá atrevido a llamarla puttita o zorra, pero con Cris… Directamente no me salía. Pese a que se estaba comportando como una verdadera amante, tenía ese aire angelical…

- ¿Y las niñas malas no follan en los coches?

Al terminar de decir esto, no sé cómo, pero se fue a la parte de atrás… No me quedaba más remedio que salir por mi puerta y entrar por la de atrás… Me metí la polla en el pantalón como pude e hice una maniobra rápida para entrar por atrás. Allí me esperaba Cris con las piernas completamente abiertas y todos los botones de la camisa quitados.

- Eres un puto monumento – le dije mientras me abalanzaba sobre ella.
- Ummm….

Me fui quitando la ropa como pude. Mido más de 1,90 y, aunque aquel coche era grande, me sentía como un hámster en su jaula.. Pero, al menos, en la jaula tenía el premio…

- Quítatelo todo, por favor… - me decía Cris gimiendo al tiempo.

La cogí de la cintura y la apoyé contra la puerta lateral. Me estiré y bajé a comer su coño. Otra vez volvió ese sabor amargo y salado: el sexo de Cristina. No paraba de gemir. La posición era ridículamente absurda, mis piernas chocaban contra todas partes y mi polla rozaba los asientos, pero comía coño como un desposeído.

- Dime, Cris… - Le dije desde ahí abajo. - ¿Cuántas veces has soñado con esto? – pregunté para llenar un poco mi ego.
- Ummm…. – ni siquiera pudo contestar.

Me dolía la mandíbula de tanto mover la lengua. En un acto reflejo, subí a buscar esas tetas y arranqué el sujetador de Cris, rompiendo uno de los enganches… Aquello era un puta batalla campal en mitad de un área de servicio llena de nieve…

- Qué bueno, Pablo… Joder, vas a hacer que me corra…

Yo seguía metiendo lengua. Acompañaba las chupadas con mis manos, buscando también penetrarla por el culo con mis dedos… Cada vez que metía un poco el dedo, Cris gemía, entre dolor y placer.

- ¿Ya te han estrenado ese culito, cielo? – me atreví a preguntarle…
- No… No, nunca ….


(continuará...)
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Antiguo 01-mar-2017, 03:34   #43
a2222
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Otro gran relato para seguir con muchos alicientes de los que me gustan. Gracias.
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Antiguo 01-mar-2017, 07:54   #44
josechafer
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Ya te echabamos de menos!!! sigue asi!!! gracias!!!
__________________
Para que echeis un vistazo...http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=70925
Interesante...
http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=70975
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Antiguo 06-mar-2017, 11:37   #45
PabloRT
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En el capítulo anterior…

Yo seguía metiendo lengua. Acompañaba las chupadas con mis manos, buscando también penetrarla por el culo con mis dedos… Cada vez que metía un poco el dedo, Cris gemía, entre dolor y placer.

- ¿Ya te han estrenado ese culito, cielo? – me atreví a preguntarle…
- No… No, nunca ….



Aquello me encendió aún más. Yo no había probado demasiados culos en mi vida, pero pensar que a aquella zorra no la habían sodomizado todavía encendió mi sangre aún más. Comencé a meter más el dedo, mientras ella se arrancaba con débiles quejas…

- No, Pablo, por ahí… Pablo, unmm… - protestaba sin creerse mucho sus propias palabras.

Estaba encendido. Por mi mente pasó Irene y sus celos absurdos; pasó Marta con sus botas altas diciéndome que quedáramos el viernes para cenar. Pasaron los suecos y sus putas exigencias; mi jefe con su habitual capacidad para no premiarme por nada… Concentró toda mi energía en el culo de Cristina. Quería darle por el culo a Cristina Romero en aquel Volvo…

Levanté las caderas de Cris y pasé de chuparle el coño al culo. Seguí metiéndole dos dedos por el coño pero me concentré en chupar la entrada de su ano y traspasar flujo desde la vagina hasta ese nuevo hueco.

- Pablo, tío… Por favor… - Cristina quería negarse, pero no podía.

Separe mi cara del culo y volví a ponerla al lado de su cara.

- Eres una diosa, Cris – le dije antes de jugar con su lengua. – Déjame chuparte, por favor…

Lo que yo quería no era chuparla. Era follarle el culo. Su culo virgen. Y ella lo sabía. Bajé de nuevo a la entrepierna y en un rápido movimiento lamí desde su culo a la vagina, repartiendo el líquido por todas partes.

- Date la vuelta – le ordené.

Me notaba incluso violento. Estaba desatado. Tenía demasiadas cosas en la cabeza y aquel culo virgen era mi vía de escape. Cristina obedeció. La puse a cuatro patas, bastante tumbada y, no sé cómo, encorvé mi cuerpo para metérsela por el coño.

- Ohhhh – gritó mi compañera. – Qué ganas de sentirte dentro, cariño.

No podía hablar. Estaba desesperado por follar. Me dolía la polla de todos estos días y estaba empezando a sudar. Pero me daba todo igual. Seguí bombeando mientras Cristina tenía que proteger su cabeza con las manos para no chocar con la puerta. Estaba seguro de que no estaba siendo un gran polvo para ella, pero necesitaba liberar energía…

- ¿Te gusta? – le dije casi con tono soez.
- Sí, sigue, sigue… - respondió.

Con las manos abrí sus nalgas para ver perfectamente cómo mi polla entraba. Debería hacer una foto de aquel juego. Y, con las nalgas abiertas, escupí sobre su culo para lubricar la entrada. Quería entrar, quería meter mi verga en aquella cueva que nunca se había explorado. Empecé a jugar con mi dedo pulgar y la saliva para allanar el camino.

- No, Pablo, no… Eso no – suplicó ella mientras gemía.

No sé si era su moral o su pose de niña buena, pero no quería que entrara por allí. Intentó apartar, moviéndose, mi dedo de la entrada del culo, pero la agarré fuerte de la cadera y la mantuve firme.

- Quieta... – ordené.

No sé qué me pasaba, pero estaba decidido a incumplir los deseos de Cris e intentar follarme aquel culo. Saqué la polla, inmovilicé más su cadera y empecé a posicionar mi polla en la entrada de aquel culo virgen.

- Pablo, tío, por favor, no….
- ¿Qué te pasa Cris? – le dije ya sin ningún pudor. - ¿Te has vuelto muy fina ahora?
- Joder, tío, por ahí no, por favor…

Volví a bombear su coño para calmar su ansia y ganar algo de tiempo. Quería follarme aquel trasero y, a ser posible, llevármelo a casa como trofeo. Pero Cris se resistía…

- ¿Por qué no, Cris? Déjame intentarlo, cielo – volví al lenguaje más amable para ver si tenía más éxito.
- No, por favor, sigue en el coño y harás que me corra…

Seguí. Seguí un rato más dándole en el coño. Como estaba a cuatro patas, no le veía la cara ni las tetas. Mi imaginación viajaba. Imaginaba que estaba dándole por el culo a Marta. Imaginé que me follaba a mi mujer, violentamente. Por aquella sesión de sexo pasaron todas ya cada una de las tías con las que alguna vez había soñado follar. Y, por supuesto, todas las que había tenido la suerte de follarme…

No sé cuánto tiempo estuve bombeando. De repente, casi en un acto reflejo, saqué la polla de su coño y la encaminé a su ano. Intenté hacer fuerza y, para debilitar la resistencia de Cris, acaricié con la mano su coño..

- Por favor, Pablo, no me hagas daño… - suplicó.

Sonaba sumisa, tierna. Me acerqué a su oído.

- Solo haré lo que tú quieras que haga. – le dije convencido. –Dime… ¿quieres que entre?
- Bufff…. No sé ..


Yo seguía apretando. Poco a poco cedía, pero parecía improbable que llegar a entrar entera…

- Si no te gusta, salgo y sigo follándote el coño, ¿vale? – propuse.
- Es que… ummmm

Ella casi no podía hablar. Estaba desatada, las mejillas rosadas, el pelo desperdigado, llena de flujo… Por primera vez, había perdido la compostura. Ya no parecía una niña, parecía una auténtica zorra teniendo sexo salvaje.

- Solo un poco - le pedí de nuevo.

En un rápido movimiento volví a insertar mi mango en su vagina y dio un respingo.

- Si sigues me voy a correr... – dijo.

Aquello me hizo olvidar el culo. No sé por qué, pero de repente pensé que correrme otra vez en aquella belleza ya era suficiente trofeo para mi gesta. La arrinconé completamente, haciendo que casi se contorsionara contra la puerta, y solté unos cuantos chorros de semen en su matriz. Gritaba como un loco

- Joder Cris, me corrooo… Ohhhh.

Ella no hablaba. Estaba asustada, a merced de mi polla. Agarré sus tetas por debajo justo después antes de correrme y me quedé varios segundos así, hasta que ella empezó a moverse.

Nos separamos. Me espatarré sobre el asiento de atrás y ella, a mi lado, hizo lo propio.

- Pablo… – dijo.
- Dime – respondí intentando recuperar la respiración.
- Me encanta follar contigo….

(continuará…)
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Antiguo 06-mar-2017, 15:55   #46
JoeyTribbiani
Pajillero
 
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Me encanta como relatas las escenas sexuales. Intensas y con estilo a la vez
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Antiguo 06-mar-2017, 16:03   #47
cidcabreador
Dios Pajillero
 
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Bravo¡¡¡¡
Ya tenia ganas de leerte.
Esperando estoy el viaje de vuelta
__________________
Concedeme un instante, tal vez resulte interesante.


http://www.pajilleros.com/showthread.php?t=72505

http://www.pajilleros.com/relatos-ex...cubriendo.html
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Antiguo 08-mar-2017, 23:33   #48
PabloRT
Pajillero Novato
 
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Mensajes: 22
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En el capítulo anterior…

Nos separamos. Me espatarré sobre el asiento de atrás y ella, a mi lado, hizo lo propio.

- Pablo… – dijo.
- Dime – respondí intentando recuperar la respiración.
- Me encanta follar contigo….


Nos recompusimos y salí de aquella gasolinera para buscar de nuevo la autopista y, con ella, una salida que nos llevara de nuevo a Goteborg. Volvíamos en silencio. Cris, poco a poco, casi a cámara lenta, seguía intentando vestirse y colocarse toda la ropa bien. De un pequeño bolso sacó algo de maquillaje y se arregló. Actuábamos casi como una pareja… Eso sí, una pareja que se había ido a una gasolinera a follar.

Acabábamos de retozar, si se puede llamar así, en aquel coche. Yo miraba a la carretera y conducía despacio: estaba empezando a nevar. Analicé la situación fríamente. Mi mujer hacía dos o tres días que no me hablaba. Una de sus mejores amigas había hecho que me corriera simplemente leyendo sus mensajes. Mi compañera de trabajo y yo estábamos follando una media de dos veces al día. Mi vida había cambiado muchísimo desde que mi jefe me había dicho que tenía que ir a Suecia a arreglar este asunto. ¿O había empezado a cambiar el viernes, cuando vi a Marta con su “amigo”? ¿O quizás llevaba tiempo cambiando?

- Pablo – dijo Cris sacándome de mi sueño. - ¿Estás bien?

Había terminado de cambiarse, se había retocado el maquillaje y estaba de nuevo impecable.

- Sí, Cris, ¿tú? – contesté.
- No sé… - respondió con rostro triste. – Creo que esto se nos ha ido de las manos.

Y tanto… La cuestión es si se nos había ido de las manos o lo habíamos llevado nosotros… Las cosas no pasan por casualidad.

- Pues… No sé Cris… No hemos hecho nada obligados. – intenté reflexionar en voz alta.
- Ya…

Cris intentaba decir algo, pero no se atrevía. O al menos a mi me lo parecía. Evidentemente, eran nuestras últimas horas en Suecia. Al día siguiente devolveríamos aquel Volvo lleno de restos de semen, flujo y saliva. Y otro afortunado viajero lo cogería en el aeropuerto.

- No quiero que llegue mañana
– anunció sin mirarme.

Los dos pensábamos lo mismo. Aunque he de reconocer que estaba tan salido que lo único que pensaba es que ese viernes había quedado para comer con Marta… No supe qué decirle a Cris. Cogí su mano, la acerqué a mi boca y le di un beso cariñoso en ella.

- Mañana volveremos a España, tú irás a casa con tu mujer, yo me iré a mi casa sola y… fin… - suspiró resignada.
- ¿Y qué propones? – le dije desafiante, quizás pagando con ella todas mis dudas interiores.
- No, no sé… No prop… ¿A qué te refieres?
- Nada, Cris, no sé… Tienes razón, pero no sé qué decirte….

Mi móvil vibró. Mensaje de “Whats”…

- MARTA: Falsa alarma. Irene no contestó porque estaba en un proceso de selección o algo así. ¿Nos vemos mañana no?

No sé si era una buena noticia o no que mi mujer no se hubiera enfadado con su amiga. Con la amiga que me quería follar.

- Creo que voy a pedir asilo político en Suecia – pensé en voz alta, sin darme cuenta de que Cris estaba allí.
- ¿Qué pasa, Pablo? Cada vez que miras el móvil te cambia la cara, chico…

Sentía ganas de contarle todo el lío. Quería decirle que mi mujer me había pillado enviándole mensajes a su mejor amiga y me había pillado también al negar que ella misma me acompañaría a Suecia. Pero aquello era liarla demasiado…

- Bueno, las cosas con mi mujer no van demasiado bien – le dije, muy genérico.
- Vaya… Lo siento – dijo.

Quizás se alegraba. O quizás no. Cris es una buena persona, pero no sé qué pensaría al decirle esto.

- Siento si he estropeado algo – dijo Cris con aire tierno.
- No. No has estropeado nada, cielo – contesté… - Estas cosas no son de repente…

Sin darnos cuenta llegamos al hotel. Estaba anocheciendo en Suecia. Era nuestra última noche allí y no teníamos plan. Estaba cansado.

- Cris, voy a dormir una siesta. ¿Te parece si cenamos algo luego?
- Claro, descansa – contestó.

Entramos al hotel, subimos por el ascensor y nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones despidiéndonos con una sonrisa. Me tiré en la cama, saqué el móvil y escribí rápido.

- PABLO: ¿Qué le pasaba entonces?

No tardó en contestar.

- MARTA: No sé, tío… Pero me dijo que no pasaba nada, que estaba liada. ¿Qué tal tú por ahí?
- PABLO: Bien, bien, mañana ya de vuelta…..

Alargué los puntos suspensivos conscientemente...

- MARTA: Pablo, tío…
- PABLO: Dime
- MARTA: El otro día, por la tarde… En los mensajes… Bueno, quería darte las gracias.
- PABLO: ¿Por?
- MARTA: Bueno, siempre está bien leer que alguien se iría conmigo…

Marta estaba tirándome de la lengua. Sin venir a cuento. Yo no entendía nada. La polla me apretaba ya el pantalón. Desabroché todo y la liberé. Notaba las pulsaciones de la sangre en mi cipote. Estaba cogiendo tono…

- PABLO: Yo no tengo dudas…
- MARTA: ¿De qué? No entiendo
- PABLO: No tengo dudas de que me iría contigo.

Silencio.

- MARTA: Ya… ¿Y por qué?
- PABLO: ¿Sabes, Marta? No sé por qué te estoy diciendo esto, pero desde que te vi el viernes pasado con ese tío, no hago más que pensar en ti..

Me levanté de la cama y me quité los pantalones y los calzones. Más cómodo….

- MARTA: Vaya
- PABLO: Estabas espectacular con aquellas botas y esos vaqueros… Y eso que te vi de lejos.

Estaba loco. Estaba arruinando mi matrimonio liándome con Marta. Ya me había follado a Cris, una infidelidad más o menos fácil de camuflar…. Pero liarme con la amiga de mi mujer y escribir todo esto en un móvil era mi perdición….

- MARTA: No sé qué decir, Pablo…
- PABLO: ¿Dónde estás?
- MARTA: Acabo de llegar a casa del trabajo, he salido pronto hoy.
- PABLO: Mándame una foto de tus zapatos.

Tardó 15 segundos en llegar un mensaje, una foto de Marta con sus botas.

- PABLO: Esas botas, Marta… Joder….
- MARTA: ¿Tanto te gustan?
- PABLO: Me gusta más lo que hay debajo.
- MARTA: ¿Quieres verlo?
- PABLO: ¿Por qué hacemos esto, Marta?...
- MARTA: No tengo ni idea… Pero estoy cachonda…

Tantos días persiguiendo a Marta habían dado sus frutos… Y sin ni siquiera verla... A los cinco segundos llegó una foto de unas botas, solas, en el suelo.

- PABLO: ¿Qué es eso?
- MARTA: Las botas que ya no llevo puestas…
- PABLO: ¿Y qué más vas a enseñarme?

Aquello se desmadraba. Locura. Destrucción. Otra foto. Un pantalón vaquero encima de una cama.

- MARTA: Los pantalones que no llevo…
- PABLO: Joder, Marta…
-
A estas alturas, tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no correrme. Estaba haciéndome una señora paja en la cama del hotel y creo que la cosa iba a terminar entre mal y muy mal para mi matrimonio…

- MARTA: ¿Qué quieres que te enseñe?
- PABLO: A ti. No a tu ropa…

Nueva foto. Piernas de Marta en una cama, con un fondo bastante vacío… Aquella debía ser su casa..

- PABLO: Marta, ¿sabes qué estoy haciendo?
- MARTA: ¿Lo mismo que yo?

Foto de dos dedos en un coño completamente depilado y una piel muy blanca. Aquella foto no podía ser sacada de Internet. Tenía que ser Marta.

- PABLO: Joder, Marta. Eres un puto bombón, ¿lo sabes?
- MARTA: ¿Desde cuándo piensas eso?
- PABLO: Desde que te conozco…
- MARTA: No tenia ni idea…
- PABLO: No mientas…

Marta sabía perfectamente el efecto que causaba en los hombres. Y cuando se ponía en modo provocativo, no había tío que no se girara a verla, sin importar el lugar….

- MARTA: Me gusta este juego, Pablo… Pero me sabe mal por Irene…

Joder. ¿Por qué siempre tenía que acabar saliendo mi mujer? Intenté obviarlo.

- PABLO: Mañana podemos seguir jugando…

Marta ya no contestaba. Yo seguía masturbándome retrasando el momento de correrme en espera de un clímax por su parte… Pero no llegaba respuesta…. Hasta que por fin…

- MARTA: Pablo, perdona… Es que me estoy corriendo…

- PABLO: Me muero de ganas de follarte, Marta….

Y, sin esperar respuesta, soltando el móvil, me corrí como un animal sobre mi propia barriga. Por increíble que parezca, y entiendo perfectamente que os parezca así, en la misma semana me estaba follando a mi compañera de trabajo y masturbándome con la mejor amiga de mi mujer…

(continuará…)
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Antiguo 10-mar-2017, 19:16   #49
SIRI99
Pajillero Novato
 
Fecha de Ingreso: abr-2013
Mensajes: 2
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Excelente. Esperando la continuación.
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Antiguo 10-mar-2017, 20:48   #50
andriupaj
Ministro Pajillero
 
Fecha de Ingreso: oct-2007
Mensajes: 1.156
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bueniiiiiiisimo !
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