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Tus Relatos y experiencias - El día que los suecos cambiaron mi vida Herramientas
Antiguo 10-mar-2017, 23:48   #51
a2222
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Olé, olé y más olé
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Antiguo 19-mar-2017, 17:30   #52
Manuriga
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Predeterminado Deseoso de mas

Estoy esperando que sigas, me extraña que nadie te heche de menos. Me parece un relato muy bueno y morboso. Continúa cuando puedas. Gracias
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Antiguo 19-mar-2017, 17:52   #53
JoeyTribbiani
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Sí que se le echa de menos...
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Antiguo 20-mar-2017, 10:41   #54
josechafer
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Predeterminado vamosss

Esperamos como se cierra este relato!!!
__________________
Para que echeis un vistazo.../chicos/70925-fotos-uso-disfrute-tod-s.html
Interesante...
/relatos-experiencias/70975-deseo-se-follen-mujer.html
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Antiguo 19-abr-2017, 14:11   #55
SIRI99
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Predeterminado

continuaras??? era de lo mejor
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Antiguo 27-ago-2017, 11:50   #56
KANTER
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Predeterminado Con la miel en los labios

Me gustaba muy mucho este relato, tenia una carga erótica y sexual descomunal y mucho encanto.
De lo mejorcito que he leído aquí, pena de que se haya quedado así, a medias....
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Antiguo 18-sep-2017, 15:36   #57
Sablier
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Thumbs up ¡Enhorabueno!

Hola Pablo,
(Soy holandés, así hago errores, disculpe, perdón)
Hace una semana descubrí tu relato de suecos. Me gusta mucho leerlo. Qué buen relato. ¿Y escribido buenísimo, eres escritor?
Pero ahora: La historia, ¿esta terminada? O, ¿estas pensando como continuar?
Por favor, continue.
Ids
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Antiguo 03-oct-2017, 15:43   #58
dunedain
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Thumbs up Por dios

Joder pablo ,desde q lei el texto de los suecos sabia q iba a ser bueno. Pero hasta hoy no habia empezado a leerlo , ha sido espectacular da igual si es ficcion o realidad me ha gustado muchisimo, nos has transportado a ser todos pablo en goteborg, con tus grandes descripciones....

Bueno lo q no se por q lo has dejado asi , espero q lo termines .,o es q tu mujer te ha cogido el portatil donde lo escribias y la has cagado esperemos q no bueno un saludo ,
Estamos espectantes por la continuacion .gracias por escribir.
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Antiguo 17-oct-2017, 00:17   #59
PabloRT
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Predeterminado

Os debo una disculpa... He tenido unos meses complicados y... Bueno, creo que lo mejor es que os cuente cómo ha evolucionado mi vida desde que volvimos de Suecia...

De nuevo, lo siento...


(En el capítulo anterior...)

Estaba loco. Estaba arruinando mi matrimonio liándome con Marta. Ya me había follado a Cris, una infidelidad más o menos fácil de camuflar…. Pero liarme con la amiga de mi mujer y escribir todo esto en un móvil era mi perdición….

- MARTA: No sé qué decir, Pablo…
- PABLO: ¿Dónde estás?
- MARTA: Acabo de llegar a casa del trabajo, he salido pronto hoy.
- PABLO: Mándame una foto de tus zapatos.

Tardó 15 segundos en llegar un mensaje, una foto de Marta con sus botas.

- PABLO: Esas botas, Marta… Joder….
- MARTA: ¿Tanto te gustan?
- PABLO: Me gusta más lo que hay debajo.
- MARTA: ¿Quieres verlo?
- PABLO: ¿Por qué hacemos esto, Marta?...
- MARTA: No tengo ni idea… Pero estoy cachonda…

Tantos días persiguiendo a Marta habían dado sus frutos… Y sin ni siquiera verla... A los cinco segundos llegó una foto de unas botas, solas, en el suelo.

- PABLO: ¿Qué es eso?
- MARTA: Las botas que ya no llevo puestas…
- PABLO: ¿Y qué más vas a enseñarme?

Aquello se desmadraba. Locura. Destrucción. Otra foto. Un pantalón vaquero encima de una cama.

- MARTA: Los pantalones que no llevo…
- PABLO: Joder, Marta…
-
A estas alturas, tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no correrme. Estaba haciéndome una señora paja en la cama del hotel y creo que la cosa iba a terminar entre mal y muy mal para mi matrimonio…

- MARTA: ¿Qué quieres que te enseñe?
- PABLO: A ti. No a tu ropa…

Nueva foto. Piernas de Marta en una cama, con un fondo bastante vacío… Aquella debía ser su casa..

- PABLO: Marta, ¿sabes qué estoy haciendo?
- MARTA: ¿Lo mismo que yo?

Foto de dos dedos en un coño completamente depilado y una piel muy blanca. Aquella foto no podía ser sacada de Internet. Tenía que ser Marta.

- PABLO: Joder, Marta. Eres un puto bombón, ¿lo sabes?
- MARTA: ¿Desde cuándo piensas eso?
- PABLO: Desde que te conozco…
- MARTA: No tenia ni idea…
- PABLO: No mientas…

Marta sabía perfectamente el efecto que causaba en los hombres. Y cuando se ponía en modo provocativo, no había tío que no se girara a verla, sin importar el lugar….

- MARTA: Me gusta este juego, Pablo… Pero me sabe mal por Irene…

Joder. ¿Por qué siempre tenía que acabar saliendo mi mujer? Intenté obviarlo.

- PABLO: Mañana podemos seguir jugando…

Marta ya no contestaba. Yo seguía masturbándome retrasando el momento de correrme en espera de un clímax por su parte… Pero no llegaba respuesta…. Hasta que por fin…

- MARTA: Pablo, perdona… Es que me estoy corriendo…

- PABLO: Me muero de ganas de follarte, Marta….

Y, sin esperar respuesta, soltando el móvil, me corrí como un animal sobre mi propia barriga. Por increíble que parezca, y entiendo perfectamente que os parezca así, en la misma semana me estaba follando a mi compañera de trabajo y masturbándome con la mejor amiga de mi mujer…


Aquel polvo con Cristina y la sesión de sexo por Whats que había tenido con Marta me dejaron seco y destrozado. No sé qué hora era cuando terminé de correrme, pero estaba tan cansado que me quedé dormido sin ni siquiera limpiarme. Cuando me desperté ya era de noche. Estiré el brazo para coger el teléfono y tenía un millón de iconos con actividad. Revisé Whats, la aplicación que más había estado siguiendo en todos estos días.

- CRISTINA: Si te apetece cenar, voy a bajar a la cafetería a tomar algo.

Aquel mensaje de Cris era de hacía una hora y pico. Eran ya las 11 de la noche y seguro que ya estaba de vuelta en la habitación. Curiosamente, pese a lo cansado que estaba, cada vez que cogía el teléfono algo comenzaba a crecer dentro de mi. Dentro de mis pantalones. Era ya demasiado tarde como para molestar a Cris y, la verdad, estaba tan cansado que no me apetecía ver a nadie. Así que opté por lo más sencillo: quedarme solo hasta la mañana. Nuestro avión salía a las 9 de la mañana, así que entre una cosa y otra tendríamos que madrugar…

Al poco tiempo, volví a la cama y me quedé plácidamente dormido hasta que sonó el despertador a las 6:30. No quería llegar tarde, así que me duché rápido, me vestí, hice la maleta y a las 7 estaba ya en el lobby del hotel pagando las dos habitaciones. A los cinco minutos, apareció Cristina. No habíamos hablado de horas, pero nuestra sincronización era perfecta.

- Buenos días – me dijo con una sonrisa.
- Hola, Cris. Perdona que no te contestar ayer, pero me quedé dormido nada más llegar…
- Tranquilo, no te preocupes. Me lo imaginé… Yo bajé a cenar y subí rápido a la habitación.

Nadie podría sospechar, escuchándonos, que hace solo unas horas estábamos follando como perros en una gasolinera montados en la parte de atrás de un Volvo de alquiler. Cristina estaba preciosa aquella mañana: tenía el pelo lavado, la cara con poco maquillaje, una camiseta elegante y unos vaqueros que le sentaban increíblemente bien. No es que estuviera preciosa, es que yo creo que me estaba enamorando de aquel bombón…

- Pues, cuando quieras, nos vamos – le dije tras pagar y dar las gracias a las personas de recepción.
- Perfecto, vamos.

Bajamos de nuevo por aquel ascensor y recorrimos el parking hasta llegar al coche. “Aquel coche ha visto más sexo en esa semana del que seguramente verá en toda su vida”, pensé con una sonrisa al llegar a él. Yo creo que Cris pensaba lo mismo, porque sonreía sin motivo aparente mientras dejaba su bolsa en el maletero.

- Ha sido un coche cómodo – dije sonriendo para animar un poco el asunto.
- Sí…. – respondió Cris

(continuará...)
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Antiguo 17-oct-2017, 09:49   #60
Danirodri86
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Sencillamente brillante! Deseando que continues!
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"¿El sexo es sucio? Solo si se hace bien..."

Pasate por mi hilo —> http://www.pajilleros.com/relatos-ex...ueva-vida.html
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Antiguo 17-oct-2017, 19:51   #61
kiwymeli
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Predeterminado fantástico!

un relato magnífico,

bien escrito, la historia engancha, morbazo puro...

deseando saber qué pasó después con cristina.. con marta... y sobre todo con tu mujer (llámame morboso, pero es así.. )

enhorabuena otra vez por este magnífico relato. deseando leerte pronto!
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Antiguo 18-oct-2017, 00:00   #62
PabloRT
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Predeterminado

(En el capítulo anterior…)

Bajamos de nuevo por aquel ascensor y recorrimos el parking hasta llegar al coche. “Aquel coche ha visto más sexo en esa semana del que seguramente verá en toda su vida”, pensé con una sonrisa al llegar a él. Yo creo que Cris pensaba lo mismo, porque sonreía sin motivo aparente mientras dejaba su bolsa en el maletero.

- Ha sido un coche cómodo – dije sonriendo para animar un poco el asunto.
- Ya lo creo…. – respondió Cris


El vuelo no tuvo demasiado que contar. Los vuelos, mejor dicho, porque hicimos de nuevo escala en Alemania, en Frankfurt, antes de enfilar el segundo de los aviones del día que nos habría de llevar de vuelta a Madrid. Los asientos en este viaje fueron exactamente los mismos que nos llevaron a Suecia, aunque en esta ocasión, al menos así me lo pareció, Cristina se cuidó mucho de quedarse dormida en mi hombre. Probablemente, ir hacia Suecia suponía una liberación, en cierto modo, pero volver a Madrid era como hacerlo, de nuevo, hacia un lugar en el que no quería estar.

Durante el vuelo, mientras mi compañera y, en este viaje, amante, luchaba por no cerrar sus ojos, pensaba qué sería eso que le hacía sentirse mal. La escruté, aprovechando que miraba por la ventanilla... Se había vestido con unos vaqueros que se ajustaban perfectamente a su cuerpo y le hacían unas piernas, aún estando sentada, de auténtico infarto. Para la parte de arriba, había elegido una camiseta, con unas rayas muy finas horizontales, que combinaba con una americana informal. Enseñaba lo justo, pero sus tetas luchaban por salir de aquella vestimenta que yo solo pensaba en arrancar. Por un momento, recordé la visión de tenerla en el asiento del copiloto del Volvo mientras, con mi mano derecha, masajeaba su coño húmedo esperando a su explosión de placer...

Sí. Quería follármela de nuevo. Lo habría hecho en aquel avión, en cualquier baño o en el mismo asiento. Aquellos vaqueros me molestaban. La camiseta me pareció inútil. Quería perpetuar aquel coito sueco y volver a meter mis dedos bajo sus bragas hasta hundirlos en su sexo. Nada me apetecía más en aquel momento... Pero creo que, en el fondo, también yo mismo iba pensando que tenía que volver a Madrid y, en ese momento, no era la ciudad en la que quería estar.

Al aterrizar en Frankfurt revisé mi teléfono. Ni rastro de mi mujer en los mensajes. Ni rastro de Marta en los mensajes. A miles de kilómetros de casa había tenido el valor de invitar a comer a Marta precisamente ese día. Precisamente el día que volvía de Suecia, no de visitar a los suecos, sino de follarme a Cristina en un coche sueco.

Pero, cierto, aquella invitación, en caliente, nunca mejor dicho, la había hecho con la polla en la mano y mientras pensaba que en aquella comida lo único que iba a saborear era su coño, sus tetas y sus preciosas piernas ensartadas en unas botas altas de ante negro... Puro fetichismo... Pensar en Marta hacía que me ardiera la entrepierna y ese fuego solo lo podía apagar la visión de mi mujer pidiéndome explicaciones por el lío en el que me estaba metiendo yo solito. Por momentos olvidaba que estaba casado. Y, aunque me sentía plenamente libre, al menos le debía una explicación a la persona con la que compartía mi vida que, hasta ese momento, quién sabe qué pasaría después, era mi mujer...

Cuando el avió tocó tierra en Madrid, Cristina se despertó de su sueño. con un sobresalto.

- Buenos días … - le susurré al oído.
- Hola…. – contestó casi sin mover los labios.

Me podría imaginar lo que era despertarme al lado de Cristina después de una noche de sexo, aunque lo que había vivido con ella era más una travesura adolescente. En mis años jóvenes, había follado en coches pequeños, en trasteros, en piscinas en verano... Recordaba, mientras miraba a Cristina, cuando furtivamente iba al cine con mi novia (más bien, como dicen ahora los chavales, "follamiga"), recién cumplidos los 18, y me comía el rabo en los asientos del fondo... No recuerdo cuántas películas fuimos a ver (ni el título, ni los protagonistas, ni nada...)... Solo recuerdo que los sábados por la tarde, antes de tomar algo con los colegas, era obligado llevarme a aquel bombón al cine para una sesión de "comer polla" y "acariciar coño"… Qué tiempos tan lejanos...

Pero, claro, follar con tu compañera de trabajo en un Volvo de cinco metros de largo, mientras viajas para cerrar un acuerdo de millones de euros, es algo que no te planteas cuando tienes una mujer, un trabajo y una responsabilidad. Aquello, en cierto modo, me hacía sentir libre. A mis 35, empalar en una gasolinera de Suecia, dentro de un coche cubierto de vaho, a una colega de trabajo de 28 era un sueño, una fantasía. Algo que solo ves en las películas y crees que nunca podría, no ya pasarte a ti, sino que tuvieras el valor de afrontar. ¿Qué buscaba con todo aquello? Follaba con mi mujer siempre que podía. Me hacía las pajas necesarias para mantener mis huevos libres de tensión... Me gustaba coquetear con mujeres en reuniones sociales y de trabajo, pero no me consideraba un baboso... ¿Por qué ahora solo pensaba en follar con las personas que tenía a mi lado?

- ¿Estás bien? – se repuso Cristina. - Tienes cara de cansado.
- Sí, solo estaba repasando lo que hemos hecho estos días… - mentí, antes de darme cuenta de que mis palabras podrían llevar a malentendidos..- Con los suecos, me refiero, lo del cierre del acuerdo y todo eso....

Cristina no dijo nada. Y yo me callé. Apartó la vista, algo ruborizada por la primera parte de mi respuesta. ¿Qué esperaba ella de esto? ¿Había follado en descampados cuando era una adolescente? ¿Cuántos años tenia cuando se tragó su primera verga? ¿Y su novio, ese que supuestamente le había hecho daño? ¿Qué le había pasado?

Al ver a Cristina mirar por la ventanilla tuve claro que aquellos polvos con ella tenía que repetirlos. Me atraía muchísimo. No sé si para tener una relación y casarme y tener hijos y todas esas cosas que nos cuentan en las películas, pero si desde luego para hacer con ella ese tipo de locuras. Me gustaba la idea de follarme a una “niña bien”. Tan recatada, tan educada. Con esos vaqueros y esa americana, el pelo peinado y con olor a limpio... Pero luego capaz de sacarse las bragas en una autopista o correrse mientras yo conduzco. Ese tipo de cosas me sorprendía, me hacía pensar que siempre había margen para la imaginación. Me hacía sentir, no joven, porque habitualmente no me me sentía viejo, pero sí me hacía darme cuenta de que siempre había una oportunidad para experimentar cosas nuevas...

Aquella visión de su coño en el Volvo, abierta de piernas y con las manos agarradas a mi verga mientras la masturbaba... Aquel culo que estuve a punto de perforar... Taparla con el abrigo mientras viajaba desnuda camino del hotel....Su culo en pompa mientras me corría dentro tras confesarme que tomaba la píldora... Su voz tenue rogándome que por favor no parara hasta que se corriera...

Cristina era la persona con la que menos me esperaría haber vivido todo esto. Quizás con Marta todo esto habría sido lo lógico. Con una chica mala, rebelde, que confiesa a sus amigas cuántas pollas se come cada semana... Pero, ¿Cristina? Dudé por un momento si todo aquello tenía una explicación. Si la visión de Cristina comiéndome la polla en el coche había sido solo fruto de mi imaginación. Me parecía increíble que una mujer tan absolutamente increíble hubiera perdido el control con un tipo como yo.

Mientras pensaba en ella y el avión se acercaba a la terminal, mi teléfono vibró.

MARTA: ¿A qué hora llegas?

(continuará…)
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Antiguo 18-oct-2017, 16:33   #63
viciosinfin1973
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me alegro mucho de tu retorno Pablo.
esperando la continuación de este relato tan morboso.

Especial interés tengo en la reacción de Irene.

Gracias por volver
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Antiguo 19-oct-2017, 01:06   #64
PabloRT
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En el capítulo anterior…)

Cristina era la persona con la que menos me esperaría haber vivido todo esto. Quizás con Marta todo esto habría sido lo lógico. Con una chica mala, rebelde, que confiesa a sus amigas cuántas pollas se come cada semana... Pero, ¿Cristina? Dudé por un momento si todo aquello tenía una explicación. Si la visión de Cristina comiéndome la polla en el coche había sido solo fruto de mi imaginación. Me parecía increíble que una mujer tan absolutamente increíble hubiera perdido el control con un tipo como yo.

Mientras pensaba en ella y el avión se acercaba a la terminal, mi teléfono vibró.

MARTA: ¿A qué hora llegas?


Llegar a Madrid suponía, en cierto modo, enfrentarse a la realidad. Durante casi una semana me había dedicado a follarme a mi compañera de trabajo, una especie de sueño hecho realidad. Días antes de eso, había visto por la calle a la mejor amiga de mi mujer y había empezado a fantasear con ella hasta conseguir que me enviara fotos de su coño húmedo con dos dedos dentro…. La sangre me fluía más por la polla que por el cerebro y creo que estaba empezando a afectarme.

No supe qué hacer ante aquel mensaje. ¿Deseaba ver a Marta? Deseaba follármela, eso estaba claro, pero también deseaba follarme otra vez a Cristina. Y deseaba saber si mi mujer sabía algo de todo aquello. No esperaba su consentimiento, más bien esperaba que no se hubiera enterado de nada para… ¿Para qué? ¿Para seguir haciéndolo? ¿O para pasar página?

Desde el punto de vista de un espectador (o lector, en este caso), lo que me estaba pasando podría parecer fantástico. Y, la verdad, lo era en muchas partes. Pero escondía un lado peligroso. No me había follado a una sueca que pasaba por allí y que nunca volvería a ver. Había elegido como presa para mi primera infidelidad a una compañera de trabajo y, como segunda presa, a la mejor amiga de mi mujer. El riesgo era evidente, por más que mi corazón no dejara de enviar sangre a mi polla.

PABLO: Al final se retrasa mi vuelo, creo que no podremos comer.

Mentir era otra de esas cosas que estaba empezando a hacer con tanta frecuencia que, evidentemente, me asustaba a mi mismo. Mentir exige tener una memoria excelente para recordar cuántas trolas has contado, a quién, cuándo y, sobre todo, por qué…

Marta no tardó en responder

MARTA: Vaya… Pensaba que llegarías antes de comer

No había atisbo de lujuria en sus palabras. Juzgad vosotros. No me estaba echando de menos, ni me mandaba fotos de sus bragas o sus botas (que casi me ponían más que sus bragas). Había quedado a comer conmigo y yo llegaba tarde. Tuve que repasar la conversación para cerciorarme de que, efectivamente, en algún momento me había enviado fotos de su coño.

PABLO: Si quieres, podemos vernos por la tarde.

¿Vernos por la tarde? ¿Para qué? ¿Era mi nueva novia? ¿Qué haría un viernes por la tarde con Marta? La verdad es que no sabía si escribía yo o un autómata. La conversación se aceleró mientras el avión esperaba a llegar al finger que nos permitiría bajar a la terminal.

MARTA: Tengo ganas de verte
PABLO: Yo también, ya lo sabes
MARTA: Estos días he pensado cosas y no sé muy bien qué piensas tú

“Cosas”. Como, por ejemplo, ¿qué?

PABLO: ¿Qué cosas?
MARTA: Cuando nos conocimos, la primera vez que te vi…

Estaba jugando fuerte. Lo que no sabía es si de verdad quería llegar tan lejos.

PABLO: ¿Te apetece pasar la tarde conmigo?

Tenía que estar a la altura de lo que ella estaba haciendo. Decidí no echarme atrás.

MARTA: Me apetece que me digas en persona todo lo que me has dicho estos días por mensaje.

Vale. Estaba jugando fuerte. Pero, si quería pasar la tarde con Marta, necesitaba antes saber qué estaba haciendo mi mujer, porque aquello no era Suecia. El avión había tocado el finger, las puertas se habían abierto y enfilábamos hacia el aeropuerto. Estábamos oficialmente en Madrid, la ciudad en la que vivían Cristina, Marta y mujer….

(continuará…)
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Antiguo 19-oct-2017, 17:33   #65
cidcabreador
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Enhorabuena
Vaya pedazo de relato.
Esperando la continuacion
__________________
Concedeme un instante, tal vez resulte interesante.


/chicos/72505-vuelve-caballero.html

http://www.pajilleros.com/relatos-ex...cubriendo.html
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Antiguo 19-oct-2017, 18:21   #66
dunedain
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Que bien q has podido seguir la historia .gracias por escribir , esperando la continuacion.
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Antiguo 19-oct-2017, 23:26   #67
Manuriga
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Pues ha vuelto fuerte y poniendo ls puertas del morbo abierta.
Gracias por volvwr
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Antiguo 22-oct-2017, 02:36   #68
Xeee
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Muy bueno...alguna historia parecida he vivido...incluso en una de las dos ciudades que nombras!!!
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Antiguo 22-oct-2017, 18:19   #69
Vicentedotado
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No habia leido este relato, y al leerlo de un tiron me ha parecido brutal!!!.

Vaya con Cristinita

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Antiguo 23-oct-2017, 12:21   #70
PabloRT
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(En el capítulo anterior…)

: Me apetece que me digas en persona todo lo que me has dicho estos días por mensaje.

Vale. Estaba jugando fuerte. Pero, si quería pasar la tarde con Marta, necesitaba antes saber qué estaba haciendo mi mujer, porque aquello no era Suecia. El avión había tocado el finger, las puertas se habían abierto y enfilábamos hacia el aeropuerto. Estábamos oficialmente en Madrid, la ciudad en la que vivían Cristina, Marta y mujer….


Nada más bajarnos del avión, casi literalmente corrí hacia el aparcamiento a coger el coche. Cristina a duras penas podía seguir mis pasos. Me excusé diciendo que tenía que ir a la oficina hablar con el jefe sobre los suecos, aunque la verdad es que ni me había llamado, ni me esperaba. Decidía que sería mejor que Cristina se fuera a su casa para poder aclarar mis ideas, porque si volvía a subirme en el coche con ello lo más probable es que terminara por meter mis dedos en su coño.

El último mensaje de Marta había creado en mi un estado de excitación y miedo que no sabría describir. Definitivamente, veía clara la posibilidad de follarme a Marta aquella tarde. A la mejor amiga de mi mujer no se le había bajado el calentón de los días anteriores y ya me la imaginaba en su oficina, mordiéndose los labios, contando las horas para verme. Pero, joder, necesitaba saber qué había sido de mi mujer y si estaba bien. Follarme a otros como un puto adolescente no significaba que a mi mujer no la quisiera.

Decidí dejar a Cristina en un taxi y le dije que se fuera a casa. Yo me encargaría de cubrirle las espaldas en la oficina por no haber ido a trabajar ese día: ya me inventaría que llegó mareada del vuelo y se metió directamente en la cama. Mientras nos íbamos (ella a los taxis y yo al aparcamiento), Cristina me pidió que me parara.

- Pablo, ¿puedo decirte algo?
– me preguntó con voz suave.
- Sí, claro, Cris, dime – me detuve para favorecer el diálogo.

Estaba triste. Me inspiraba mucha ternura.

- Eres la primera persona a la que le cuento lo que me pasó con mi novio – me dijo casi sin mirarme a los ojos. – Me gustaría que, por favor…
- Tranquila – la interrumpí. – No se lo voy a contar a nadie, puedes confiar en mi.
- Gracias – respiró aliviada.

Tras decir esto, nos quedamos 10 interminables segundos (quizás más) mirándonos a los ojos. No sé si me estaba enamorando, pero desde luego era algo muy parecido. Me sacó del letargo su movimiento para coger la maleta.

- Me voy a coger un taxi, nos vemos el lunes – rompió el hielo.
- Genial, sí, yo me voy a la oficina – respondí.

Antes de irse, se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla….

Aquello no podía ser verdad. En pleno aeropuerto, Cris me estaba dando un beso sensual en la mejilla. Seguramente sin ninguna doble intención, más como muestra de confianza que de deseo, pero a mi aquello me pareció un beso erótico en toda regla…

No lo pude evitar. Creo que un segundo después de aquel beso, mi polla estaba hinchada en un 90%. Aquello era demasiado… Me había prometido a mi mismo no hacer nada “malo” a la vuelta de Suecia, pero aquel beso me había puesto de nuevo en una situación muy comprometida.

Tome a Cristina de la cintura y, olvidándome de todo, cambié la dirección.

- ¿Qué haces? – me dijo sorprendida, riéndose.
- Cambio de planes, te voy a acercar a casa – dije, también sorprendido yo mismo por mi comentario.

Tomé a Cristina de la mano y me dirigí al parking. No sé que quería exactamente con aquello… Bueno, sí. Tenía en mente la escena del coche de Suecia y quería repetirla, aunque en el fondo, en lo más profundo de mi mismo, quería vaciar mis huevos sobre el pecho de Cristina: en su casa, en mi coche, en la calle… la verdad es que me daba igual.

Pagamos el parking en el cajero y enfilamos al coche. No hablábamos, porque en el fondo sabíamos bien que aquel giro tenía una consecuencia: sexo puro y duro entre dos animales en celo.

En el mismo momento en el que cerramos las puertas del coche tras haber metido las maletas, Cristina se abalanzó sobre mi para comerme la lengua. Casi no tuve tiempo de reaccionar, aunque por suerte pude encajar bien su boca en la mía. Estaba espectacularmente cachonda, no paraba de gemir y yo, con mis manos, acentuaba su excitación tocando sus tetas y su culo. Era como en mis años jóvenes en el cine… puro sexo, hormonas liberadas… Una sensación única.

Decidí poner un poco de orden y tomar el control. La empujé suavemente hacia su asiento, ordené que se pusiera el cinturón y que, automáticamente, se bajara el pantalón a los tobillos. Lo hizo e, inmediatamente, quedaron a la vista sus bragas, que suavemente con mis mano también aparté. Unas bragas negras, de encaje, con muchas transparencias. Arranqué mi coche, también automático, como el Volvo de Suecia, y comencé a salir del parking. Una mano iba en el volante y sujetaba el ticket. La otra ya estaba pegada al sexo de Cristina, mientras ella, disimuladamente, luchaba por no poner caras de excitación ante el inminente masaje de coño que iba a recibir.

Salí del parking y tomé la dirección a casa de Cristina, en un conocido barrio al lado del aeropuerto. Tenía menos de 10 minutos para conseguir que mi musa se corriera y, quizás, quien sabe, llegar a su casa más caliente aún.

- Joder, Pablo, otra vez estoy chorreando – exclamó Cris, estirando la mano en busca de mi rabo.
- Shhhh, silencio – ordené. – Concéntrate en tu coño.

Estaba decidido a hacer que Cristina se corriera y para eso tenía que emplearme a fondo. Pero, efectivamente su sexo chorreaba. No me costaba nada moverme de arriba abajo y, continuando con mi técnica de Suecia, cada poco elevaba el dedo para que me lo chupara y, así, ella también pudiera saber cómo saben sus flujos. Añadí un movimiento más: le pedía que me mirara y ella veía cómo yo mismo metía mis dedos en mi boca para volver a su coño aún más lubricado.

Aquello era un puto festival de sexo. Cristina gemía, yo movía el dedo de arriba abajo para masajear y, cada poco, con los dedos anular e índice abría su vagina. Tomé su mano, apoyada en el reposabrazos, la puse sobre la mía, entrelazando nuestros dedos. Comencé un suave masaje en el que no sabía muy bien qué dedos tocaban el coño. Mi mano se la follaba, pero a su vez era su propia mano la que estaba recibiendo ese placer divino.

Tenía el rostro desencajado, casi pálido. Quería correrse, pero aún le podía el recato de la niña bien. Aunque aquella niña pija había confirmado ser una auténtica bestia sexual, todavía me daba morbo saber que yo había contribuido, quizás no mucho, a llevarla al lado oscuro. Y me parecía genial que una mujer como ella, independiente y capaz de afrontar la vida por sí misma, se hubiera fijado en mi para seguir disfrutando del sexo.

A menos de medio kilómetro de su casa, Cris apretó su mano entrelazada con la mía. Y oprimió su sexo fuertemente, tanto que pensaba que quizás estaría haciéndose daño. Se quedó quieta, sin hablar, con los ojos cerrados y la boca también completamente cerrada. Y, de repente, empezó a convulsionar, como si tuviera un ataque epiléptico. Apreté ligeramente mi mano un poco más contra su clítoris y sucedió lo inevitable: Cristina se había vuelto a correr en mi mano…

(continuará…)
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Antiguo 23-oct-2017, 12:31   #71
joketetas
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Oleee, gracias por esta nueva entrega
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Antiguo 24-oct-2017, 17:13   #72
PabloRT
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(En el capítulo anterior…)

A menos de medio kilómetro de su casa, Cris apretó su mano entrelazada con la mía. Y oprimió su sexo fuertemente, tanto que pensaba que quizás estaría haciéndose daño. Se quedó quieta, sin hablar, con los ojos cerrados y la boca también completamente cerrada. Y, de repente, empezó a convulsionar, como si tuviera un ataque epiléptico. Apreté ligeramente mi mano un poco más contra su clítoris y sucedió lo inevitable: Cristina se había vuelto a correr en mi mano…


La corrida fue tan intensa y prolongada que, sinceramente, en un punto llegué a preocuparme por Cris. Estaba completamente fuera de sí, con la cara desencajada. Sudaba, en frío, y tenía el pelo completamente alborotado, a pesar de que a mi, realmente, tampoco me había parecido que se lo hubiera tocado mucho. Quizás fue, simplemente, el roce con el reposacabezas lo que provocó que hubiera terminado como si acabara de correr una maratón.

Apenas 30 segundos después de su descomunal corrida, aparqué el coche justo delante de su casa. Cristina vivía en un barrio al lado del aeropuerto donde siempre, o casi siempre, hay sitio. No tenía muy claro cómo era su piso, pero sí conocía el bloque, porque otro amigo mío, compañero de trabajo de hacía años, vivía por allí.

- ¿Estás bien? – pregunté, casi de forma retórica.
- … - jadeó, todavía cansada. - ¿Quieres subir y comemos algo?
- Por supuesto…

Los dos sabíamos que no subíamos a comer. Como no era por la noche, no podíamos decir aquello de “Sube y tomamos una copa”. Lo que tocaba era comer. En aquel momento solo veía a una espectacular mujer, con los pantalones por los tobillos, invitándome a comer a su casa. No pensé que estaba dejando plantado a Marta, ni que no sabía nada de mi mujer… Lo único que escuchaba eran las palabras “subir” y “comer”. Pero no quería comer comida, quería seguir comiéndole el sexo a mi compañera de trabajo y terminar lo que no había podido terminar, como Dios manda, en Suecia.

- Vamos – le dije abriendo mi puerta.

Intenté disimular la tremenda erección que llevaba, aunque me daba un poco igual, la verdad. Mientras me bajaba, Cris se recompuso, se subió los pantalones y bajó del coche. Cogimos su maleta y nos fuimos a su portal.

En el fondo, disimulábamos. Parecía que realmente íbamos a comer, si no fuera porque íbamos mirando al suelo, como avergonzados, pero a la vez mordiéndonos los labios sabiendo que en menos de un minuto estaríamos con la polla afuera y el coño abierto recibiendo embestidas (en su caso) y apretando con fuerza ( en el mío).

- Cris… - no sabía cómo decirlo. – Eres espectacular...

No dijo nada. Solo me miró y sonrió. Sabía que no hacía falta decir nada. Abrió la puerta del portal y subimos andando al primero, que es donde me dijo que vivía. Pasó delante de mi y tenía su culo a apenas 20 centímetros de mi cara. Nada más abrir la puerta de casa, tiró la maleta y se abrazó a mi, como un koala, con los pies en el aire. Le sacaba más de una cabeza y tenía fuerza suficiente como para cogerla en brazos, pero me sorprendió el gesto.

La llevé en brazos, así, hasta el sofá. La dejé y, con cierta brusquedad por las prisas, comencé a quitarle el pantalón. No os puedo describir los diálogos porque sencillamente no había. Mi misión era quitarle toda la ropa y comenzar, como así hice, una comida de coño antológica.

Por un momento, mi cabeza se propuso un objetivo: quería hacerle a Cristina la mejor comida de coño que nadie le hubiera hecho jamás. No tenía ni idea de su vida sexual (más allá de la pillada que le hizo a su novio), pero, por un momento, como un chispazo, pasó por mi cabeza intentar volver absolutamente loca a aquella joven que me estaba, a su vez, volviendo loco a mi.

Me propuse, por lo tanto, jugar con su coño hasta que no pudiera más. Hasta que me doliera la lengua y el antebrazo por la presión de mis dedos en su vagina y, si se dejaba, en la entrada de su culo.

Os puedo asegurar que aquello me lo tomé como una misión a completar. Como si fuera un videojuego y tuviera que pasar a la siguiente pantalla. Me aseguré de que tenía toda la ropa fuera y la coloqué tumbada, con el culo justo en el borde del sofá. Con las dos manos separé sus piernas y me zambullí en su sexo. Aquello era un puto río, puro fluido de sabor amargo, con un olor penetrante que me dejaba casi sin respiración. Pero no me importaba. Me encantaba. Estaba salido, completamente fuera de mi mismo.

Comencé por unas lamidas desde prácticamente la barriga hasta el culo. Ante mí tenía un coño depilado, con una V descendente que daba acceso a unos labios carnosos y húmedos, brillantes e hinchados. Más abajo, la piel se oscurecía hasta llegar a la entrada del ano, que tenía unas pequeñas estrías. Aquella vista me dejó bien claro, al menos lo supuse, que el culo nunca había sido explorado por una verga. Y quería ser el primero en atravesar aquella suave piel con mi rabo.

Pero eso, ahora mismo, no me importaba. Mientras completaba la primera fase, lamer de arriba abajo, aceleré el comienzo del segundo paso. Con mis manos abrí el coño y comencé a chupar el clítoris, metiéndome en la boca tanto como me era posible. Chupaba tanto y tan fuerte que conseguí quitar todo el brillo de su flujo. Sin querer, con tantas lamidas y tanto chupar, estaba logrando que aquel coño chorreante se quedara seco.

Cuando llevaba unos 10 minutos comiendo coño como un niño que mama de las tetas de su madre, Cristina habló prácticamente por primera vez desde que llegamos a su casa.

- Pablo, por favor, quiero que me folles….

Aquel era el punto al que quería llegar. Quería, por un momento, ser el tío más deseado del mundo por Cris. Ya lo era allí, pero quería castigarla con placer. Quería que sintiera que su coño se estaba descomponiendo y que necesitaba una polla dentro para estabilizarlo. Quería ser su rabo, que me viera simplemente como un trozo de verga con el que poder jugar. Quería, en el fondo, que Cris me deseara para que aquella sensación no se terminara nunca. Queria que se tocara el coño cada noche pensando en mi boca sobre ella...

- Ya voy, cielo, déjame chupar un poco más esta maravilla que tienes… - respondí casi por inercia.
- No, por favor, quiero polla. Quiero polla…

“Quiero polla”. Las palabras de Cristina retumbaban en mi cabeza y no hacían sino aumentar mi ritmo de chupada. Me dolía la lengua y la mandíbula por la postura. Decidí, entonces, añadir también un dedo al juego, previamente lubricado con mi saliva. Suavemente introduje el dedo índice en ese coño que rápidamente se volvía a humedecer. Y mientras metía ese dedo, Cris decía cosas casi ilegibles..

- Umm, sí, joder… Polla, quiero polla

Estaba haciéndolo realmente bien. No es falsa modestia, creedme, estaba currándome mucho aquella maniobra, hecha realmente con el único propósito de prolongar aquella tarde de sexo con mi compañera de trabajo. Y así, mientras le metía un dedo en el coño y gemía, humedecí mi dedo corazón y comencé a explorar el culo. Ese gran desconocido en Cristina que esperaba penetrar con mi polla caliente esa misma tarde.

- El culo no, Pablo, porf… - no podía casi ni terminar las frases.

Cada vez que protestaba, más fuerte chupaba el coño. Estaba completamente tumbada, boca arriba, con las piernas colgando y mi cabeza entre ellas. Era una comida de coño como nunca había hecho y, os confieso, como solo he vuelto a hacer una vez más.

- Me voy a correr, Pablo, pero quiero polla, quiero polla, joder… - Cristina no dejaba de protestar.

Si se corría con aquello, sé que la tendría a mi disposición siempre que quisiera. Aumenté el ritmo de mi dedo en el coño y reduje la penetración del dedo del culo. Quería darle el mejor orgasmo. Quería que mi cara se inundara de nuevo con su flujo y aquel sueño de mujer recordara, cada vez que me viera por la oficina, la comida de coño que le había hecho aquella tarde. Lo hacía por ella, pero sobre todo por mi. Quería ser recordado y tener a Cristina a mi disposición miles de veces durante los próximos años.

En un momento dado, reduje el ritmo para meter dos dedos en su vagina. Entraron fácilmente, pero me aseguré de que tenían el efecto deseado chupando de nuevo en vertical desde su barriga hasta su clítoris. Me dolía todo, la mano casi no me respondía, pero necesitaba hacer un esfuerzo final. Estaba a punto de conseguir que se corriera con dos dedos en el coño y mi boca lamiendo en el sofá de su casa. Probablemente, no lo sabía a ciencia cierta, en el mismo sofá en el que su exnovio se había follado, quizás con tanta ansia como yo, a otra tía, justo antes de que Cris les pillara in fraganti.

No sé cuánto duró aquella operación. No sé si fueron 20 minutos o media hora. Pero yo seguía igual. Dedo dentro, dedo fuera. Chupaba el clítoris, mordía sus labios, ensalivaba su entrepierna… Estaba derrotado. Mi polla estaba dura, pero lejos de tener una erección completa por el cansancio de mi boca y de mis manos. Si mi mano derecha se dedicaba a meter y sacar los dedos de su coño, con la izquierda estaba haciendo una sobada de tetas antológica. Las tetas de Cris tenían un tamaño muy aceptable y eran muy redondas. Rozaban, sin ser enormes, la perfección. La escena era brutal: una mano estirada sobre sus tetas, otro en su coño y la boca, como si respirara con una mascarilla, metida entre sus piernas.

Olía a sexo y sudor, pero habíamos perdido por completo la vergüenza. Gemíamos como animales y aquello se parecía más a una ración de sexo entre primates que a una relación entre dos humanos. No teníamos pudor alguno y eso me encantaba. Era sexo puro, sin remordimientos, sin convenciones sociales. Podía tocar cuanto quería, escupir en su coño para chuparlo de nuevo, sacar y meter sus dedos o, si me apetecía, sobar sus tetas apretando sus pezones. No podía pedir más, no sabría cómo mejorar aquello.

La comida de coño estaba a punto de terminar: yo no podía más.

- Córrete, cariño, por favor… Quiero tu corrida en mi boca, quiero que te corras con mi boca en tu coño…- le dije a Cris.

Si de algo me había dado cuenta aquellos días es que a Cris le gustaba follar en silencio, pero cuando le decías algunas palabras, se volvía más loca. Quería tratarla con respeto y no decirle nada que le pudiera ofender, aunque, en aquella postura y con mis labios y prácticamente toda mi cara llena de su flujo, podríamos llamarnos de todo.

Tras mis palabras, efectivamente, Cris empezó a convulsionar .

- Me corro, joder… Me corroo, ummm – comenzó a gritar sin medir su volumen

Tuve que tapar su boca con mi mano izquierda, que la tenía en sus tetas, para que no se enterara todo el bloque de que mi amante se corría. No paré de chupar hasta que me ordenó que me detuviera, con un gesto, apretando sus manos sobre mi cabeza. Me quedé quieto, oliendo su coño y mirándola de reojo a los ojos, mientras daba unas pequeñas convulsiones sobre mi cara. Un poco de flujo comenzó a caer al suelo, en pequeñas gotas, mientras yo, aprovechando la situación, apretaba fuerte sus pezones, ahora duros y excitados.

Cuando pararon las convulsiones esperé un tiempo prudencial y me levanté con cuidado viendo cómo Cris prácticamente no podía moverse. Me senté a su lado y acerqué mi boca a la suya para darle un morreo sensual, mojando nuestros labios perfectamente lubricados por la saliva.

- Gracias… - dijo Cris con un hilo de voz… - Gracias por esto, Pablo, es… No sé… Es increíble lo que he sentido….

No dije nada. Me senté a su lado, mientras ella se acurrucaba contra mi pecho. La abracé y sentí una mezcla de pasión, amor y cariño… No sé cuánto tiempo había durado aquello, pero había sido, sin duda, uno de los mejores ratos de mi vida…

(continuará…)
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Antiguo 25-oct-2017, 15:08   #73
viciosinfin1973
Mega Pajillero
 
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Mensajes: 218
Gracias 202 Veces en 128 Posts
Predeterminado

Impresionante ¡¡
Más, por favor

Gracias por el relato Pablo
viciosinfin1973 is offline   Citar -
Antiguo 25-oct-2017, 16:29   #74
PabloRT
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: feb-2017
Mensajes: 35
Gracias 252 Veces en 28 Posts
Predeterminado

Cita:
Empezado por viciosinfin1973 Ver Mensaje
Impresionante ¡¡
Más, por favor

Gracias por el relato Pablo
Gracias, vicisinfin... Se agradecen los comentarios. Veo que mucha gente entra, pero no muchos comentáis... Y el feedback es fundamental para saber qué os parece o si hay cosas que se deban mejorar...

Lo mejor está por llegar, os lo aseguro

Gracias a todos!
PabloRT is offline   Citar -
Antiguo 25-oct-2017, 17:06   #75
JoeyTribbiani
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: jul-2016
Mensajes: 54
Gracias 32 Veces en 20 Posts
Predeterminado

El relato es de lo mejor del foro. Súper-bien escrito y muy morboso, con escenas de gran intensidad. Enhorabuena y esperando esa cita con Marta
JoeyTribbiani is online now   Citar -

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