Antiguo 11-feb-2017, 14:20   #1
Tanatos12
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Para contar esto me tengo que remontar a un día que estaba cenando con mi novia en una terraza. Hacía cuatro días que no la veía pues ella había estado fuera, en un ciclo de formación, que tenía de vez en cuando por su trabajo, por lo demás era una noche cualquiera, sin nada de especial, hasta que en un determinado momento aparecieron varios chicos trajeados y se acercaron a hablar con ella. Inmediatamente me di cuenta de que eran compañeros del despacho de abogados de mi novia.

Fueron muy agradables y formales, como si hubiera una barrera que marcaba ser más colegas que amigos. Eso sí, con muchas ganas de agradar, creo que con esas ganas de agradar típicas ante una chica que es bastante guapa, como lo es María: de facciones muy agradables, buen tipo, amplia sonrisa... un culo no demasiado grande pero que en tacones se pone bastante potente y unas tetas medianas tirando a grandes que ella siempre trata de disimular más que de presumir de ellas. Llevábamos cuatro años de novios y vivíamos juntos.

No fue más que una conversación de a penas un minuto pero hubo un chico, el más callado, que me llamó la atención. Estaba bastante moreno para esa época del año, tenía un poco de barba y ojos claros; parecía una especie de abogado pero surfista en ratos libres. O había ido a la nieve. Algo así había. Parecía también algo más joven que nosotros, quizás unos 28 años, por los 35 míos y los 34 de mi novia. Se despidieron en seguida y yo le pregunté a María:

-¿Y el chico guapo ese?
-¿Quién?
-El moreno de barbita.
-¿Edu? ¿Guapo ese?
-Pues sí, ¿no?
-Hombre, guapo no hay ninguno. Pues no sé. Uno más del despacho.

La cosa quedó ahí y no pensé para nada en aquello ni en aquel chico hasta esa noche. Y no es que pensara en él voluntariamente si no que soñé con él y mi novia. Soñé algo surrealista, que no llegaba a recordar bien del todo, pero era algo así como que él efectivamente se acercaba a saludarnos mientras cenábamos, pero al final se sentaba con nosotros y, desde aquel preciso momento, yo desaparecía de la faz de la tierra para mi novia, que solo tenía ojos para él. La conversación era entre ellos dos, así como miradas primero, y después se cogían de las manos... yo seguía comiendo y mirándoles hasta que se acababan besando delante de mí, como si no existiera, y se acababan marchando los dos solos.

Me desperté con una sensación extrañísima, como un sueño especialmente intenso. Recordaba que en el sueño no había sentido celos, tampoco mucha excitación, si no más bien expectación y algo de humillación. No le di más importancia.

A la mañana siguiente, viernes, María se fue a trabajar y yo me quedé en casa, como era habitual los últimos meses, pues no me habían renovado un contrato finalmente, por lo que estaba desempleado, aunque pensaba que sería pasajero, pues con experiencia laboral, licenciatura y Máster esperaba encontrar algo más pronto que tarde. Mis días consistían en hacer deporte, echar curriculums y hacer entrevistas de trabajo.

Estaba investigando en internet sobre una empresa interesante, cuando entré en una red social y busqué en los amigos de mi novia a ver si tenía agregados a sus compañeros de despacho, pero solo vi a uno, con el que tenía más trato. Era innegable que el moreno aquel me despertaba cierta curiosidad, pero no lo tenía agregado. Tenía un magnetismo extraño y aun tenía muy reciente el sueño y aquel sentimiento de humillación de ver como mi novia pasaba de mí al principio y se besaba con él después.

Un rato más tarde, sin ser yo muy apasionado del porno en internet, me vi navegando por ese tipo de páginas, como un daño colateral de pasar mucho tiempo en internet, que siempre acaba uno aburrido y donde no debe. Me acabé tumbando en el sofá y, aburrido de vídeos que no me decían nada, y con aquel chico y el sueño aun en mi cabeza, comencé a masturbarme pensando en el sueño. Nunca, jamás, había pensado o fantaseado, con la idea de mi novia con otro hombre, pero cuando me quise dar cuenta tenía mi polla como un mástil imaginando no solo que se besaban en mi presencia si no que se iban a nuestra casa, yo con ellos como si fuera invisible.

Imaginé que se desnudaban, que aquel chico le comía las tetas a mi novia, que devoraba sus pezones en mi presencia y que María, por primera vez, parecía pedirme permiso con su mirada para continuar.

Yo cruzaba la mirada con ella y sin responderle nada ella se acababa poniendo de rodillas ante él, dándome ella la espalda, y fue imaginarme el vaivén de la cabeza de María ante la polla de aquel chico y comencé a correrme como un loco sobre mi vientre. Mientras me corría me imaginaba al chico llevando su mano a la cabeza de María, marcándole el ritmo de la mamada, mientras aquel cabrón me miraba y sonreía... creo que eché por los menos seis chorros sobre mí mientras me imaginaba aquello.

Una vez acabado mi orgasmo me quedé exhausto y me sentí algo culpable. No tenía ni idea de la caja de los truenos que acababa de abrir con aquella paja absurda a media mañana.


CONTINUARÁ...

Última edición por Tanatos12 fecha: 11-feb-2017 a las 16:15.
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Antiguo 11-feb-2017, 15:49   #2
cop71
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Muy interesante tu relato, espero que la cosa no se quede ahi y haya algo mas para contar y excitarnos.
__________________
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Antiguo 11-feb-2017, 16:11   #3
Alex41974
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Para contar esto me tengo que remontar a un día que estaba cenando con mi novia en una terraza. Hacía cuatro días que no la veía pues ella había estado fuera, en un ciclo de formación, que tenía de vez en cuando por su trabajo, por lo demás era una noche cualquiera, sin nada de especial, hasta que en un determinado momento aparecieron varios chicos trajeados y se acercaron a hablar con ella. Inmediatamente me di cuenta de que eran compañeros del despacho de abogados de mi novia.

Fueron muy agradables y formales, como si hubiera una barrera que marcaba ser más colegas que amigos. Eso sí, con muchas ganas de agradar, creo que con esas ganas de agradar típicas ante una chica que es bastante guapa, como lo es María: de facciones muy agradables, buen tipo, amplia sonrisa... un culo no demasiado grande pero que en tacones se pone bastante potente y unas tetas medianas tirando a grandes que ella siempre trata de disimular más que de presumir de ellas. Llevábamos cuatro años de novios y vivíamos juntos.

No fue más que una conversación de a penas un minuto pero hubo un chico, el más callado, que me llamó la atención. Estaba bastante moreno para esa época del año, tenía un poco de barba y ojos claros; parecía una especie de abogado pero surfista en ratos libres. O había ido a la nieve. Algo así había. Parecía también algo más joven que nosotros, quizás unos 28 años, por los 35 míos y los 34 de mi novia. Se despidieron en seguida y yo le pregunté a María:

-¿Y el chico guapo ese?
-¿Quién?
-El moreno de barbita.
-¿Edu? ¿Guapo ese?
-Pues sí, ¿no?
-Hombre, guapo no hay ninguno. Pues no sé. Uno más del despacho.

La cosa quedó ahí y no pensé para nada en aquello ni en aquel chico hasta esa noche. Y no es que pensara en él voluntariamente si no que soñé con él y mi novia. Soñé algo surrealista, que no llegaba a recordar bien del todo, pero era algo así como que él efectivamente se acercaba a saludarnos mientras cenábamos, pero al final se sentaba con nosotros y, desde aquel preciso momento, yo desaparecía de la faz de la tierra para mi novia, que solo tenía ojos para él. La conversación era entre ellos dos, así como miradas primero, y después se cogían de las manos... yo seguía comiendo y mirándoles hasta que se acababan besando delante de mí, como si no existiera, y se acababan marchando los dos solos.

Me desperté con una sensación extrañísima, como un sueño especialmente intenso. Recordaba que en el sueño no había sentido celos, tampoco mucha excitación, si no más bien expectación y algo de humillación. No le di más importancia.

A la mañana siguiente, viernes, María se fue a trabajar y yo me quedé en casa, como era habitual los últimos meses, pues no me habían renovado un contrato finalmente, por lo que estaba desempleado, aunque pensaba que sería pasajero, pues con experiencia laboral, licenciatura y Máster esperaba encontrar algo más pronto que tarde. Mis días consistían en hacer deporte, echar curriculums y hacer entrevistas de trabajo.

Estaba investigando en internet sobre una empresa interesante, cuando entré en una red social y busqué en los amigos de mi novia a ver si tenía agregados a sus compañeros de despacho, pero solo vi a uno, con el que tenía más trato. Era innegable que el moreno aquel me despertaba cierta curiosidad, pero no lo tenía agregado. Tenía un magnetismo extraño y aun tenía muy reciente el sueño y aquel sentimiento de humillación de ver como mi novia pasaba de mí al principio y se besaba con él después.

Un rato más tarde, sin ser yo muy apasionado del porno en internet, me vi navegando por ese tipo de páginas, como un daño colateral de pasar mucho tiempo en internet, que siempre acaba uno aburrido y donde no debe. Me acabé tumbando en el sofá y, aburrido de vídeos que no me decían nada, y con aquel chico y el sueño aun en mi cabeza, comencé a masturbarme pensando en el sueño. Nunca, jamás, había pensado o fantaseado, con la idea de mi novia con otro hombre, pero cuando me quise dar cuenta tenía mi polla como un mástil imaginando no solo que se besaban en mi presencia si no que se iban a nuestra casa, yo con ellos como si fuera invisible.

Imaginé que se desnudaban, que aquel chico le comía las tetas a mi novia, que devoraba sus pezones en mi presencia y que María, por primera vez, parecía pedirme permiso con su mirada para continuar.

Yo cruzaba la mirada con ella y sin responderle nada ella se acababa poniendo de rodillas ante él, dándome ella la espalda, y fue imaginarme el vaivén de la cabeza de María ante la polla de aquel chico y comencé a correrme como un loco sobre mi vientre. Mientras me corría me imaginaba al chico llevando su mano a la cabeza de María, marcándole el ritmo de la mamada, mientras aquel cabrón me miraba y sonreía... creo que eché por los menos seis chorros sobre mí mientras me imaginaba aquello.

Una vez acabado mi orgasmo me quedé exhausto y me sentí algo culpable. No tenía ni idea de la caja de los truenos que acababa de abrir con aquella paja absurda a media mañana.
Yo también he fantaseado con ver a mi mujer siendo follada por otro hombre....y me excita
__________________
En un lugar del morbo,de cuyo nombre no quiero acordarme....
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Antiguo 11-feb-2017, 23:20   #4
Khumash
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Saludos Tanatos12, me a gustado mucho tu relato y parece que promete,animo y sigue con el,me pone muy cachondo solo pensar en lo que puede venir
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Antiguo 12-feb-2017, 17:56   #5
Tanatos12
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Por supuesto no le dije nada a mi novia de lo sucedido, aquello quedaría entre mi imaginación y yo.

Al día siguiente salí después de cenar a tomar unas cervezas con unos amigos. La cosa se fue saliendo de madre y llegué a casa de madrugada y un poco borracho. Me metí en cama con ganas de marcha pero mi novia lógicamente ya dormía profundamente. No es de las que siempre están dispuestas así que no quise forzar la máquina pues sabía que no iba a querer. Estuve un rato en cama, desvelado, hasta que me levanté y fui al salón y estuve con el portátil.

Miré mi correo y cuando iba a entrar en las redes sociales vi que estaba abierta la sesión de María. Me extrañó un poco pues a penas las usa pero habría estado muy aburrida aquella noche. El caso es que no se por qué, me puse a buscar al tal Edu. A través del amigo de María que tenía agregado pronto di con él, pero tenía todo bastante cerrado y poco más que la foto principal pude ver.

Quizás fueran las cervezas pero ni corto ni perezoso le pedí amistad. Pensé que ella ni se enteraría y, aunque lo hiciera, no era nada grave. Tenía curiosidad por saber más de aquel chico y no lo pensé demasiado.

No pasó nada relevante durante los siguientes días. Aquella paja había quedado como un hecho aislado y olvidé casi completamente aquella solicitud de amistad. Hasta el jueves, día en el que los del despacho de mi novia suelen quedar para tomar algo después del trabajo. María entró en casa sobre las once de la noche con un buen cabreo.

-¿Se puede saber por qué usas mi cuenta de Face****?
-¿Yo? ¿Cuenta de qué?
-¿Cómo que de qué? No veas la vergüenza que acabo de pasar.

Tenía el tema tan olvidado que no sabía ni como reaccionar ni qué decir. Aunque no me parecía tan grave.

-¿Vergüenza por qué?
-Pues porque el niñato ese soltó delante de todos: "emm... ¿no me hablas en el despacho y me pides amistad por las redes...?" Imagínate mi cara.
-Bueno, mujer, no es para tanto.
-¿Pero qué te dio con él?
-No me dió nada, quería cotillearle un poco. ¿Y no te había aceptado en todo este tiempo?
-Estás mal de la cabeza. Le dije que no sabía de que estaba hablando... y él sacó el móvil y delante de todos me lo enseñó y le dio a "aceptar". Me debí de poner como un tomate.

Yo de verdad que no le veía tanta importancia. Me parecía una exageración un poco infantil de aquella panda de yuppies.

-Bueno, María, por favor... menuda chorrada.
-Chorrada para ti. Mira- dijo abriendo el portátil, al poco tiempo había abierto la sesión. -Joder, es que mira, tengo aquí como 40 amigos y ahora él, que no pinta nada. Que además este me lo conozco y ya debe pensar que me gusta o algo.
-¿Cómo que te lo conoces? No decías que no tenías trato con él.
-Claro que no tengo trato con él, pero se le ve a la legua que se lo tiene creído, y ahora lo tendré que aguantar todo crecido cada vez que me lo cruce.

La conversación siguió por ahí hasta que ella desvió el tema hacia el otro punto, y era que qué narices me importaba el chico. Yo le dije que nada, que me aburría y que le pedí amistad sin pensarlo. No se lo terminó de creer pero no profundizó demasiado.

A la mañana siguiente no tardé en coger el portátil e investigar un poco la vida de aquel chico. Tampoco le daba mucha más vida que María. Tenia algunas fotos en la playa... en la montaña... en la nieve... parecía que se las daba de aventurero y deportista. El album en el que tenía más fotos era uno de Tailandia, con gorra y camiseta de tiras comiendo comidas extrañas; no le conocía de nada pero ya me daba la sensación de que no le podía faltar ese viaje... que le pegaba.

También vi otro album, sin nombre, donde había una foto de los del despacho en una terraza, tomando cervezas, y deduje que sería de algún jueves no muy lejano. En la foto salían como 8 personas y una de ellas era María, que estaba muy alejada de él, en aquellas dos mesas que habían juntado. Mis ojos iban a María en un extremo de la foto y a él en la otra... Y luego otra vez... y otra... no entendía que me pasaba, pero cuando me quise dar cuenta tenía mi polla en la mano... les miraba... imaginaba que tonteaban... imaginaba que a María sí que le parecía atractivo... Comencé a pajearme imaginando otra vez que venían a casa y se ponían a follar en el sofá en el que yo estaba sentado, en mi presencia, necesitaba que fuera en mi presencia para que me excitase de verdad. Me corrí otra vez abundantemente sobre mi vientre imaginándome como se la follaba, y ella, al principio me miraba mientras él la penetraba, pero al final ella no podía ni mirar del placer, cerrando los ojos y disfrutando de la follada que le pegaba aquel chico.

Durante unos minutos me sentí algo culpable, pero una hora más tarde ya estaba pensando como sacarle el tema a María, como forzar un encuentro los tres... Algo, tenía que pensar en algo. No es que quisiera que aquel snob se follara a mi novia, ni mucho menos, además de que ella no querría ni en broma, pero sí quería sacar el tema con ella o que la cosa avanzase hacia algo.

Un par de horas más tarde María me escribía al móvil:

-Te voy a matar... He tenido una reunión en la que estaba Edu y me mira como si yo fuera una adolescente que suspirase por él.
-Qué exagerada.
-Te lo juro, qué incómodo, joder...
-Pues síguele el rollo, que se lo crea y después te ríes de él.
-Venga, sí, aun encima no me vaciles.


CONTINUARÁ...
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Antiguo 13-feb-2017, 09:28   #6
edurneboots
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Esto promete. Cojo sitio.
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Antiguo 13-feb-2017, 10:31   #7
JoeyTribbiani
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Si que promete... A ver cómo evoluciona pero tiene potencial
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Antiguo 14-feb-2017, 12:24   #8
Tanatos12
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Cuando María volvió del trabajo no me dijo nada de lo sucedido. Vino bastante ensimismada con otro tema, del trabajo, que a mi no me importaba mucho, pero a ella parecía haberla absorbido como para olvidarse del tema de Edu.

Yo ya empezaba a pensar seriamente qué coño me estaba pasando, ya me había hecho dos señoras pajas pensando en ese chico con mi novia.

Era viernes, teníamos todo el fin de semana por delante, y yo estaba caliente como pocas veces. La verdad es que si bien con otras parejas con el paso del tiempo había perdido, tanto yo como mi pareja, un poco el apetito sexual, con María llevaba 4 años y ambos manteníamos el deseo como si lleváramos 4 meses. No es que folláramos todos los días pero sí con mucha frecuencia y con pasión de adolescentes.

Ese viernes fui con María al cine y después fuimos a cenar. A pesar de estar yo desempleado en aquel momento no teníamos en absoluto problemas de dinero, ella cobraba bastante bien y yo tenía bastante ahorrado. Sería yo que estaba especialmente caliente o eso que decía que manteníamos la pasión, que poco a poco, durante la cena, cada vez nos inclinábamos más hacia adelante y nos besábamos.

Salió el tema de lo afortunados que éramos por no solo querernos, si no por desearnos tanto; estábamos completamente de acuerdo. María llevaba un pantalón vaquero y un jersey claro y yo me arrepentí de no haberle propuesto que se hubiera puesto algo más sugerente. Aun siendo el jersey algo holgado se le adivinaban bastante bien los pechos; entre beso y beso ya se los rozaba disimuladamente.

Algo que no he contado es que, yo tenía un pequeño complejo, que hacía que valorase más que María me siguiera deseando tanto, y es que mi miembro no es que fuera mi mejor arma. Cuando María me la cogía con una mano ya me la cubría entera menos el glande... con eso digo bastante.

A veces pensaba que me sentía en deuda con ella, si bien yo me consideraba guapo de cara, veía que ella mantenía unas tetas preciosas e imponentes y sin embargo mi arma, mi polla, no estaba a la altura, como si vestidos diéramos el pego como pareja, pero desnudos ella me diera mil vueltas.

Llamaron a María del trabajo, por el dichoso tema ese que la había tenido tan abstraída. Fue una llamada rápida. Cuando colgó, yo, por tener aunque no lo quisiera reconocer aquel dichoso tema en la cabeza, me lancé a la piscina:

-¿No sería Edu quién te llamo? -lo dije con una sonrisa.
-Anda, calla... que es para matarte.
-¿En serio te mira como si le gustases?
-Prefiero no hablar del tema...

Me daba cuenta que aquello era como chocar con un muro, por lo que decidí contarle mi sueño. Aquel en el que Edu se sentaba con nosotros en una terraza, ella se olvidaba de mi presencia, se cogían de las manos, se besaban y se acababan marchando solos. Ella escuchaba curiosa, y se reía de vez en cuando; soltaba a veces unos "estás de coña" o "me estás puteando", siempre entre risas.

-Madre mía que sueños tienes... ¿Y por soñar eso vas y lo agregas con mi cuenta?
-Ya te dije que no sé por qué lo hice.
-Ya...
-Pues eso... que estabas con él.... y que a mí ni caso, jaja.
-Bueno, es un sueño.
-Bueno... y en la realidad... si él tuviera... ya sabes... un buen.... -Ella me conocía ese pequeño trauma y en seguida supo por donde iba.
-Jaja... estás fatal... ya sabes que eso no me importa, me importa la persona, ya puede tener ese crío lo que quiera ahí colgando que a mi me da lo mismo. A parte que ese chaval me repugna bastante.
-¿Por qué?
-No sé... es... un poco gallito... a mi esa gente...
-No puedes negar que es guapo, sabes que a mi me cuesta juzgar la belleza en hombres pero ese chico está bien.
-Bueno, ya te dije que para mi no, a mi no me gusta nada. Me gustas tú.
-Ya sé que te gusto yo, pero eso no evita que otra gente te pueda parecer guapa.
-Ay... qué pesado... ya te dije que no me parece guapo, no sé qué más quieres que te diga.

Al final la conversación fue derivando en otros temas y llegamos a casa. Una vez en el dormitorio, le quité el jersey y antes de quitarle el sujetador ella me fue desnudando y nos tumbamos en cama. Yo desnudo y ella en ropa interior comenzó a besar mi pecho hasta llegar a mi miembro, comenzar a lamerlo, hasta metérselo completamente en la boca. Yo estaba en la gloria, excitadísimo, tanto que en menos de un minuto tuve que pedirle que parara para no correrme. Le quité el sujetador y las bragas y mientras lamía sus pezones llevé mi mano a su entrepierna y comprobé en seguida que estaba muy excitada.

No es algo que hagamos con mucha frecuencia, quizás una vez al mes, y es usar un consolador que tenemos guardado en la mesilla. Tras besarle los pechos y empezar a jugar con mi dedo dentro de su sexo la abandoné un momento para coger el consolador.

-¿Para qué?- Susurró ella. Era curioso pero siempre decía eso al principio de cogerlo pero acababa disfrutándolo como loca.

A los pocos segundos nos besábamos mientras acariciaba el exterior de su coño con la punta del consolador... Poco a poco se lo fui introduciendo, un consolador normal, nada extraordinario, pero aun así con unas dimensiones considerablemente mayores que mi polla. Ella soltó un suspiro cuando empecé a deslizarlo por su interior hasta más al fondo. Poco tiempo más tarde ella misma se lo metía y lo sacaba de dentro de su coño, cogiéndolo con las dos manos, mientras yo me ponía de rodillas cerca de su cara y maniobraba para meter mi miembro en su boca. Yo estaba que iba a explotar:

-¿Te gusta lo que te estás metiendo?
-Mmm... Sí...
-¿Notas como se te abre el coño?
-Joder... Sí...

Ella respondía susurrando con los ojos cerrados, boca arriba, con sus tetas grandes impresionantes... y yo acabé colocándome de tal forma que le metía la polla en la boca mientras ella seguía retorciéndose del gusto por meterse aquello. Estuvimos así un tiempo en el que ella giraba la cara y yo le follaba la boca y ella seguía buscando su orgasmo con aquel objeto... sin poder evitarlo yo comencé a pensar que no era un objeto... si no otra polla la que la llenaba y empecé a sentir que me corría... ella lo notó y gimió con mi polla en su boca, y al escuchar ese gemido yo comencé a correrme dentro de su boca... ella acogió todo lo que yo fui derramando con total entereza, sin dejar de usar el consolador, pero sin llegar a correrse.

Me aparté un segundo, alucinado del terrible morbo que me había dado la imagen de María invadida por otra polla a parte de la mía. Y me di cuenta que mi orgasmo había sido inevitable cuando le había puesto cara a quién se la follaba.

CONTINUARÁ...
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Antiguo 16-feb-2017, 11:38   #9
UNO PARA MIRAR
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Me uno a la lista de seguidores de esta historia, lo que de momento parece alejado puede volverse cercano, y más con el interés que parece mostrar el autor del hilo por que sucedan cosas...Estamos expectantes por saber más

Saludos
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Antiguo 17-feb-2017, 11:10   #10
Tanatos12
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María fue al baño y yo me quedé tumbado en la cama, aun mareado por el orgasmo. Mi polla reposaba sobre mi vientre y se encogía a gran velocidad mientras miraba el consolador que estaba sobre la cama, en aquel momento aquel consolador era el doble de grande que mi polla.

Mi novia se tumbó a mi lado, en principio con intención de dormir, pero poco a poco volvimos a besarnos y comenzó a menearmela bajo las sábanas; yo llevaba mis dedos a su sexo, que estaba abiertísimo y ella intentaba reanimarme... pero pronto nos dimos cuenta de que era inútil, yo siempre había sido de un solo asalto, tardo muchísimo en volver a estar a pleno rendimiento para echar otro polvo, así que desistimos y nos quedamos dormidos.

El fin de semana estuvimos de recados, compras, paseos... lo típico de las parejas, sin ningún plan en especial, pero a mí no se me iba de la cabeza como en mi imaginación había sustituido nuestro consolador por la polla de Edu. Empezaba a estar realmente obsesionado y ni si quiera sabía por qué, ni qué quería, para colmo tenía la necesidad de contárselo a alguien, pero no era un tema cualquiera... dudaba en comentárselo a la propia María y ver si entre los dos podríamos descubrir el motivo, pero por alguna razón no le decía nada.

El sábado por la noche nos quedamos en casa viendo una película y María se quedó dormida en el sofá, cosa bastante frecuente. Fui a la cocina a por agua y al volver al salón, en lugar de volver al sofá me senté en la mesa con el portátil. Estuve un rato con un ojo puesto en la película y la otra en internet. De nuevo acabé entrando con la cuenta de María en las fotos de Edu. Le di otra vuelta a sus albumes y me detuve un poco en las fotos de la playa, la verdad es que el tío tenía buen cuerpo, no es que se le contasen los cuadrados uno por uno pero estaba en forma, marcado y se le marcaba esa uve de los abdominales. De golpe me vi fijándome en su bañador, si se le marcaba algo bajo la prenda, tan pronto comencé a hacer eso supe que se me estaba yendo la cabeza, cuando justo María se despertó y salí rápidamente de aquella página, aunque ella para nada podía ver la pantalla desde el sofá.

La película acabó y nos fuimos a la cama. Yo de nuevo estaba bastante excitado y comencé a besarla.... me encantaban sus besos, podíamos pasarnos 5 minutos solo besándonos en cama antes de empezar a tocarnos algo más. La cosa se fue calentando y dudé en coger el consolador de la mesilla pero me contuve... En principio parecía que iba a ser un polvo de sábado más, pero yo estaba especialmente caliente: empecé a follarla en misionero, cada vez más rápido, hasta el punto de que ella me acabó pidiendo que lo hiciera más despacio, cosa que casi nunca hacía. Luego se subió ella encima y veía sus tetas botar delante de mi cara hasta que me las llevé a la boca, y se las mordí hasta hacerla no gemir si no hasta casi quejarse un poco, y luego, a cuatro patas empecé a embestirla con cada vez más fuerza. Estábamos echando un polvo de campeonato, María gemía desinhibida y se escuchaba nuestros cuerpos chocar a toda velocidad; los vecinos tendrían que estar alucinando. Yo cerraba los ojos y se la metía sin parar, cada vez más rápido, al cerrar los ojos sentía cada vez más su cuerpo y la escuchaba gemir con más nitidez, pero para mi sorpresa, así, con los ojos cerrados comencé de nuevo a fantasear, como si me fuera de la escena, me veía a mi desde fuera follándomela, pero pronto, por culpa de aquella obsesión que me tenía ya casi dos semanas obcecado, comencé a ver desde fuera como se la follaba, no yo, si no Edu. Me imaginaba a mi a unos dos metros de aquella follada, con mi polla en la mano, viendo como Edu le metía una polla mucho más grande que la mía en el coño de María, y ella se entregaba a él y gemía como loca. Yo seguía con los ojos cerrados y me imaginaba a mi novia diciéndole que le encantaba su polla entre grito y grito, le agradecía la enorme polla que le estaba metiendo... al imaginarme eso me corrí, en la realidad, dentro de María... gimiendo yo como pocas veces.

Caí rendido sobre ella. De nuevo, como el día anterior, yo había acabado y ella no. Pero esta vez, tras asearnos un poco, no intentamos un segundo polvo. Eso sí, le dejé caer que me había parecido un polvazo y ella me respondió con un "joder, casi me rompes", y no tuve bien claro si eso significaba que le había parecido un buen polvo o no.

Me quedé dormido, un poco preocupado. Aquello se me estaba yendo de las manos.

Durante la semana siguiente no hubo una mañana en la que no me hiciera una paja con la dichosa foto en la que María y Edu salían juntos. Me los imaginaba en todas las posturas imaginables y a Edu con un buen pollón; quizás fuera absurdo, quizás Edu tuviera una polla tan mediocre como la mía, pero yo me la imaginaba considerablemente grande.

Pero lo que me alarmó de aquella semana no era aquella paja diaria pensando en ellos, si no que el martes estaba follando con María, ya llevábamos mucho tiempo, y no era capaz de correrme, yo lo achacaba a que me había hecho una paja por la mañana, pero acabé de nuevo imaginando que era Edu quien la follaba y me corrí en seguida.

Con esa obsesión y todas esas rayadas acabó llegando el jueves, día en el que los del despacho de María solían quedar para tomar algo, y sabía que tenía que pedirle a mi novia un acercamiento con Edu, aunque me tachara de loco tenía que intentarlo. Aunque no sabía ni que decirle.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ +++++++++++


El jueves por la tarde María me escribió al móvil que iría directamente desde el trabajo con los del despacho a tomar unas cervezas. Algo de lo más común los jueves. A mí no se me había ocurrido en todo el día que decirle, como enfocarle el tema para pedirle que se sentara con Edu, ni si quiera sabía yo muy bien qué quería. Algo desesperado le escribí directamente:

-Podrías sentarte al lado de Edu... tendría su punto...

Ella tardó un poco en contestar.

-Me voy a sentar con la gente que me cae bien, como siempre. No sé qué punto le ves al tema.
-No sé, me da morbo que piensen que te gusta.
-Te da morbo que piensen que me gusta o que lo piense él. No entiendo nada.
-Ni yo lo tengo claro.
-El otro día me dijiste algo así como que te gustaba que él pensase que a mi me gustaba para después yo pararle los pies, una cosa que no tiene ni pies ni cabeza, y ahora esto.

Leí aquel párrafo dos veces, la verdad era que me sorprendía que ella se acordase de aquello.

-Bueno, es verdad, quizás sea mejor que me aclare yo que es lo que me parece morboso antes de pedirte nada.
-Sabes que me da igual fantasear, me parece bien, pero con gente del trabajo...
-Ya, es verdad, nada, pásalo bien.

Así quedó la conversación. Tenía razón en que en aquellos 4 años habíamos fantaseado con cosas. Sobre todo en vacaciones. Una vez habíamos visto a una pareja follando en el mar y nos habíamos excitado mucho, hasta el punto de acabar follando en el coche a plena luz del día, en un polvo en el que mientras follábamos, muertos de calor, y entre gemidos, nos preguntábamos el uno al otro si nos ponía el chico, o la chica... Habíamos visto porno a veces en internet... Habíamos fantaseado incluso con algún trío, muy por encima... Pero aquello no era comparable a "me pone imaginar que te folla tu compañero de despacho".

María llegó sobre las once de la noche. Le brillaban un poco los ojos. Era normal, con dos cervezas ya se le nota. Yo estaba en el sofá y ella en seguida sonrió.

-A ver, ¿qué te pasa con él? -dijo quitándose el abrigo y el bolso y sentándose a mi lado.
-Pues... es que no lo tengo claro, solo se que me pondría que te atrajera.
-Pues lo siento pero no...
-No te sentaste cerca de él, supongo.
-Pues no. Aunque...
-¿Aunque qué?
-Pues que... si me dijeras concretamente para qué... pues por qué no... sí que lo haría.
-Es que no lo sé.

Nos quedamos en silencio y ella se levantó hacia la cocina. Llevaba tacones, un traje gris de pantalón y chaqueta y una camisa azul marino. La verdad es que con los tacones se le hacía un culazo de infarto. Aquellos pantalones le quedaban especialmente bien. Ella volvió de beber algo y volvió al sofá conmigo.

-Vaya culazo te hacen esos pantalones -le dije.
-¿Si?
-Si, te quedan mejor esos pantalones que cuando vas en falda... se te nota más el culito... Joder... estás muy buena... -le dije acercándome y besándola- seguro que la mitad de tu despacho se hace pajas contigo...
-Sí... vamos... seguro -dijo casi riendo- Por cierto, -continuó- si te sirve de algo para esa fantasía rara que tienes, algo le escuché a los chicos de una chica que está con Edu ahora, no sé si un lio o una novia.
-¿Si?
-Sí.
-¿Qué dijeron exactamente? -hablábamos entre beso y beso, y yo ya empezaba a acariciar sus tetas sobre la camisa.
-No sé... Fui al baño y al pasar delante de ellos escuché cosas sueltas de una rubia o no se qué.
-No sé si estará con una rubia... pero seguro que él y todos los demás se hacen pajas pensando en ti...

Yo estaba cada vez más excitado, le había desabrochado un botón de la camisa y acariciaba su escote mientras ella ya me sobaba sobre el pantalón. Yo compaginaba la conversación con besos y algún pequeño mordisco en su cuello, cosa que sabía que era su perdición.

-No creo que se hagan pajas conmigo... hay chicas guapas en el despacho, tienen donde elegir.
-¿Sabes con que me he hecho alguna paja yo? -yo no sabía muy bien a donde iba con aquello.
-¿Con qué?
-Pues vi una foto en la que Edu y tú salís en la misma foto... pues con esa foto...

Cuando lo dije me quedé sorprendido de mi mismo, pero intenté disimular, como si aquello no tuviera importancia, y seguí acariciando su escote y besando su cuello. Ella no respondía. Seguía acariciándome la polla sobre el pantalón. La besé y volví a dejar su boca libre para ver si respondía. Pero nada. Finalmente yo proseguí.

-¿Qué te parece?
-Pues... que no sabía que fueran tan por ahí los tiros.
-Pues algo por ahí va... y... bueno... me imagino que tiene un buen pollón... y que lo hacéis... pero eso, que es solo una fantasía.

Ella de nuevo no respondía. Yo me bajé un poco los pantalones y dejé que ella comenzara a pajearme. Le abrí la camisa y bajé un poco las copas de su sujetador... sacando sus pechos por encima... La besaba y acariciaba sus tetas desnudas mientras ella me pajeaba lentamente.

-Y si es solo una fantasía para qué quieres que me siente con él.-dijo finalmente ella.
-No lo sé.... es una mezcla de todo. Solo dime que te parece algo atractivo.
-No me parece atractivo, lo más que te puedo decir es que le queda bien el traje.
-¿Sí?
-Sí... lo lleva muy bien, muy ajustadito... tiene un lenguaje gestual... no sé, lo lleva bien.

A mi se me estaba poniendo la polla durísima y seguía acariciandole las tetas, me recreaba en sus pezones y en sus areolas grandes y oscuras tan características de ella. Lo que había dicho del traje me parecía un enorme avance.

-No me has dicho si te sigue mirando como si te gustase. -proseguí.
-Es que no he coincidido casi nada con él.

Después de eso colé una mano por dentro de sus pantalones y bragas, pronto acariciaba su sexo y disfrutaba de su vello recortado y algo mojado mientras ella no dejaba de pajearme. Estaba muy caliente y no podía parar de intentar tirar del hilo:

-¿No te gusta que él crea que a ti te gusta él?

Ella no respondía.

-Dime... -insistí.
-No... No sé...
-Seguro que todos se hacen pajas contigo y él también...

Ella aceleraba la paja y nos besábamos. En seguida comencé a meter un dedo dentro de su coño que se abría para mí sin dificultad. Llevé mi boca a una de sus tetas y colé un segundo dedo en su sexo. Yo quería que me respondiera pero ella ya solo abría su boca para gemir, y me seguía pajeando. Yo con mis dedos hacía como que la follaba, en un mete saca de mi mano, mientras lamía sus tetas... Su paja era perfecta., pero yo necesitaba algo más:

-Seguro que Edu tiene una buena polla y se la menea pensando en ti. Dime que si...

Ella movía su cadera al ritmo de mis dedos que entraban y salían de ella hasta que respondió:

-No sé...
-¿Crees que tiene una buena polla?
-Joder... dios... -gimoteó excitadísima.
-¡Dime que crees que tiene una buena polla!
-¡Ahh... dios... sigue, joder...!

Yo sentía que se corría y seguí masturbándola.

-¡Dime que crees que Edu tiene una buena polla!
-¡¡Ohh...!! ¡¡dios...!! ¡¡ahhh sí....!! ¡¡¡Síiiii!!!

Cerraba los ojos... se retorcía del gusto, se deshacía en mi mano... pero no dejaba de pajearme y yo al escucharla decir aquello comencé a correrme sin parar... los dos nos corríamos a la vez entre gemidos y suspiros... cantidad de leche salía de mi polla a borbotones mientras ella se seguía retorciendo del gusto y gemía desinhibida. Nos pegamos ambos una corrida expectacular...

Tras limpiarnos nos fuimos en seguida a dormir y no hablamos más del tema. Yo no era tonto, sabía que me había seguido el rollo para satisfacerme, pero empezaba a ver por fin, después de dos semanas que la cosa avanzaba... aunque no sabía muy bien hacia donde.


CONTINUARÁ
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Antiguo 17-feb-2017, 16:49   #11
JoeyTribbiani
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Gracias 5 Veces en 5 Posts
Predeterminado

Me encanta este relato y promete muchísimo. Si sigue así puede estar en el top del foro
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Antiguo 17-feb-2017, 18:07   #12
UNO PARA MIRAR
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Fecha de Ingreso: jun-2015
Mensajes: 151
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Predeterminado

Gran continuación, se avanza poco a poco pero siempre con alta dosis de insinuación...Veo que esta historia tiene potencial y el autor está marcando los pasos de manera adecuada y morbosa

Me alegra saber que ahora mismo hay dos o tres relatos con un máximo interés en el foro

Felicidades Tanatos12
UNO PARA MIRAR is offline   Citar -
Antiguo 19-feb-2017, 09:37   #13
edurneboots
Mega Pajillero
 
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Mensajes: 144
Gracias 70 Veces en 34 Posts
Predeterminado

Enganchado y esperando la continuación! Me gustan estas historias que no escatiman en detalles. Poco a poco sabe mejor.

Ánimo y continua!
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Antiguo 20-feb-2017, 13:04   #14
Tanatos12
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: feb-2017
Mensajes: 42
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Predeterminado

Al día siguiente María se fue a trabajar y yo me desperté con una sensación de extraña culpabilidad. Como si le estuviera dando la matraca de madera excesiva a mi novia con ese tema. Se veía que ella me seguía el rollo, por mí, porque me quería, pero nada más.

Así que intenté controlarme. Por supuesto que estuve tentado de hacerme una paja pensando en ellos dos ese viernes, y estuve tentado de preguntarle por la noche si había estado con Edu en alguna reunión o algo, pero conseguí no hacerlo. Aunque todo seguía en mi cabeza, por supuesto; que María me hiciera una paja mientras hablábamos de la polla que podría tener Edu era tan morboso que cada vez que lo recordaba se me ponía dura, pero había decidido intentar paliar la obsesión.

Pasamos un fin de semana bastante tranquilo en casa pues hizo bastante mal tiempo. Vimos películas... follamos... y muchas veces había estado a punto de hablarle de Edu o de usar el consolador para imaginar que era la polla de Edu la que entraba en ella pero conseguí controlarlo. Fueron polvos como los de antes, incluso algo melosos, sentía que la quería como nunca.

El martes siguiente hice una entrevista de trabajo, lo cual me ayudó a apartar un poco el tema Edu. La entrevista me había salido bastante bien y, como si fuera un absurdo premio, el miércoles me dejé recaer y sí que acabé volviendo a la dichosa foto en la que aparecían María y Edu, y me hice una buena paja, tras la cual, me sentí bastante culpable.

Tan enfadado estaba conmigo mismo que el jueves ella se volvió a ir de cervezas y no le dije absolutamente nada de Edu. El hecho de que ella tampoco sacara el tema me reafirmaba en la idea de que a ella no le interesaba lo más mínimo mi extraña fantasía.

Llegó el viernes, habían pasado ocho días sin que en casa saliera el tema Edu. Esa mañana estaba de buen humor, solo me quedaba una entrevista por hacer con aquella empresa, y sería la típica en la que se negocia un poco el posible sueldo, etc. por lo que no me iban a preguntar cosas técnicas, así que estaba tranquilo. Estuve por internet de un lado para otro hasta que encontré un hotel con Spa y pensé que sobre todo a María le vendría bien desconectar ese fin de semana, la pobre trabajaba como una esclava. El hotel estaba a un par de horas en coche de nuestra ciudad, comprobé la disponibilidad y se lo comenté a María por móvil. A ella le encantó la idea, tanto que me pidió que hiciera su maleta y la fuera a buscar ya con el coche a las 8 al trabajo.

A las 8 menos 10 estaba aparcado cerca de su trabajo y me acerqué al portal de su despacho para ir a buscarla. Estaba tan tranquilo, feliz por el fin de semana que se avecinaba cuando salieron dos chicos trajeados del edificio, me subió algo por el cuerpo, no sabía por qué había imaginado que bajaría María y nos iríamos, no contaba con que era la hora de salida. Uno de los dos chicos era Edu. Se despidió del otro chico y nos quedamos mirando frente a frente. Yo no sabía con qué cara le estaba mirando, pues me quedé bloqueado. Me acabó preguntando si era el novio de María y le dije que sí. Comenzamos a hablar de que sí, que nos conocíamos de unas semanas atrás cuando yo había estado comiendo con ella cuando entonces apareció María. La conocía perfectamente, se había quedado algo cortada de vernos a los dos hablando, cuando Edu saludó a alguien que estaba en la acera de enfrente, llevé mi vista hacia allí y vi a una rubia... una rubia impresionante. Una chica alta, delgada, rubia natural, de unos 26 años, un pivón de los que llaman la atención, pero un pivón discreto, guapa de verdad, nada explosiva, incluso algo tímida. Parecía esperar a que acabásemos la conversación.

Charlamos los tres un poco. La situación era incómoda. Y lo cierto era que el chico era bastante seco, algo chuleta, tenía una mirada de perdonavidas, cuando te miraba, pues parecía de estos a los que les parece un premio excesivo prestarte toda su atención. Entendía a María por cómo me lo había pintado, como alguien un poco, o bastante gilipollas. "Bueno, os dejo que está Nati ahí esperando", zanjó y se fue, como si él mandase y decidiese cuando empezaba y acababa cada conversación.

Fuimos hacia el coche María y yo. Yo desde luego aun algo aturdido y nervioso, y María había estado incómoda y violenta todo el tiempo. Era innegable.

Conduje dos horas hasta el hotel en las que a penas hablamos. Yo le acariciaba la cara de vez en cuando y ella a mi también. Se la veía cansada y le dije que durmiera un rato si quería. Mientras dormía me daba cuenta de que mi semana de desintoxicación de mi fantasía no había servido de nada, después de haberlo visto estaba más obsesionado con mi fantasía que nunca. Me imaginaba a Edu tonteando con María en el despacho y se me ponía la polla a punto de explotar, o me imaginaba que a María realmente sí que le ponía cachonda él y la polla se me salía del pantalón.

Llegamos al hotel bastante tarde. Cenamos algo rápido y subimos a la habitación. En el tiempo que me aseaba un poco en el cuarto de baño María ya se había quedado dormida otra vez. Yo llevaba un calentón impresionante pero no me parecía justo despertarla y más siendo el motivo del calentón no ella en sí si no la fantasía con aquel dichoso chico. Me tumbé en cama e intenté dormir, pero no era capaz. Recordé a Edu yéndose con la tal Nati. Pensaba que mientras María dormía y yo miraba para el techo seguramente Edu le estaría pegando un polvo de campeonato a aquel pivón...

No aguanté mucho hasta agarrarme la polla, con María durmiendo a escasos centímetros de mí... Empecé a pajearme lentamente pero ya pensando de nuevo en Edu con María... y en seguida decidí ir al cuarto de baño. Fui caminando hasta allí con la polla tiesa como nunca. No podía más con el calentón, me quedé de pie delante del lavabo y comencé a masturbarme como un adolescente. De nuevo las imágenes de Edu follándose sin parar a María. Me imaginaba que Edu y no yo estaba con María en aquella habitación de hotel y se la follaba a lo bestia, a cuatro patas en aquella cama... Me llegué a decir a mi mismo: "seguro que si María compartiese habitación con Edu y no conmigo ahora mismo no estaría durmiendo si no muriéndose del gusto... seguro que la estaría matando a polvos ahora mismo..." Tras decirme eso me imaginé a mi mismo viendo a María montada desde atrás y su cara desencajada del gusto, chillando como una zorra... y empecé a correrme sobre el lavabo como un loco...

Limpié el lavabo y me metí en cama. Pero esta vez, al contrario de otras veces, no me sentía culpable, es más, me decía a mi mismo que tenía que pedirle a María que le tentase, le calentase... algo. Estaba convencido de que no superaría aquello intentando dejarlo pasar, que necesitaba que María jugase con él y después me lo fuera contando todo, o algún plan similar, pero no podía pasar ya más del tema.
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Antiguo 20-feb-2017, 20:58   #15
anaymarcos69
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Predeterminado excelente

nos encanta , es muy morboso
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Antiguo 21-feb-2017, 13:42   #16
DEMONICUSTWO
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Predeterminado Continua...

Un relato muy morboso....anhelamos la continuación....
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Antiguo 23-feb-2017, 10:01   #17
Tanatos12
Pajillero
 
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Predeterminado

María se despertó el sábado especialmente cariñosa y contenta. Estaba realmente agradecida tanto de mi idea de ese fin de semana como de las horas de sueño que había recuperado. Decidí no atosigarla con el tema de mi fantasía hasta volver a casa. Estaba dispuesto a poner el lunes todas las cartas sobre la mesa.

Bajamos a desayunar como dos enamorados, entre caricias, sonrisas.... degustamos el bufet y nos mirábamos con amor de verdad, parecía que era nuestro primer fin de semana de viaje, nadie que nos viera pensaría que vivíamos juntos.

Subimos al dormitorio para ponernos los bañadores y ella se rió pues según ella le "había traído bikinis para parar un tren". Era cierto que ella más o menos me había indicado qué cosas quería que le metiese en la maleta pero los bikinis, al ocupar poco, casi había vaciado un cajón en la maleta. Me puse el bañador y María estaba desnuda pensando cual ponerse. Estaba espectacular desnuda, de pie, en medio de la habitación. Me acerqué y la besé... poco a poco el beso se iba haciendo más caliente... hasta que ella dijo:

-¿Cual me pongo?
-El que quieras.
-¿Sí?
-Sí... con este cuerpazo te quedan todos bien...

La volví a besar y comencé a acariciar su culo desnudo. Ella me rozó la entrepierna sobre el bañador.

-¿Y esto? -preguntó riendo.

Finalmente nos apartamos y ella cogió un bikini negro, con unas copas bastante grandes. Conocía aquel bikini y le tapaba mucho pecho. Demasiado para mi gusto.

-¿Por qué no te pones el rojo?
-¿El de triángulos? Estás fatal. El negro me queda mejor. -Yo sabía que "me quedan mejor" para ella significaba "me tapa más".
-Te queda mejor el rojo -insistí.
-No sé...
-¿Por?
-Hombre... con ese se me salen por todos lados.
-¿Y?
-Pues... para un spa... no lo veo...
-Venga, no seas sosa- le dije yendo al cuarto de baño a lavarme los dientes y a por los albornoces.

Cuando volví de lavarme los dientes María se había puesto el bikini rojo, y bajamos a las piscinas.

Estuvimos super acaramelados en el agua. Yendo de un chorro a chorro. Y la verdad es que ella tenía razón con que aquel bikini, con sus tetas, no era demasiado apropiado. Me lo preguntaba varias veces y yo le decía que no era para tanto, pero ella tenía razón. Casi todas estaban con bañadores de cuerpo entero o bikinis más discretos; hubo un momento en el que María se puso de espaldas contra un chorro, con el agua por la cintura, y el chorro impactaba fuerte en su espalda, haciéndole templar el torso que era una locura... las tetas le botaban y parecía que se le salían del bikini en cualquier momento. Ella se dio cuenta y se las sujetó, y las tapaba con las manos... intentando disimular, pero consiguió el efecto contrario.Yo estaba empalmado como un burro viendo aquello. Y el empalme no se me iba cuando se salía de ese chorro y se acercaba a mí con sus pezones transparentando el bikini... También me ponía cachondo que no había ni un solo hombre en las piscinas que no siguiera con su mirada a María... todos se bababan mirando para ella. El culo y sus tetas eran el blanco de todas las miradas. Creo que ella se acabó dando cuenta pues abandonó el circuito de los chorros y acabamos en una zona en la que el agua le cubría por el cuello.

Por la tarde fuimos a un pueblo cercano pero no tenía mucho que ver y decidimos cenar en el hotel. Ella se había puesto un vestido granate, ceñido y bastante corto, que le hacía un pecho y un culo de infarto. Yo estaba deseando cenar rápido para subir a follar a la habitación: entre mi fantasía, que no se me iba de la cabeza y se cruzaba por mi mente de vez en cuando, y el numerito del spa, estaba que tenía una gota de líquido transparente permanentemente en la punta de mi polla.

Fue casual, totalmente sin pensar, en el restaurante una pareja acababa de cenar y se iba hacia el ascensor, el chico se parecía muchísimo a Edu.

-Hostiá, mira Edu -le dije riendo.

Ella giró su cabeza y se rió, reconociendo que sí que se parecía.

-Pero este Edu está con una morena... -dijo.

Llevaba 24 horas pensando que la siguiente vez que sacara el tema Edu sería bastante incómodo y allí nos encontrábamos hablando de Nati sin mayor problema. María reconocía que era guapísima.

Acabamos de cenar y ya en el ascensor comenzamos a besarnos y a tocarnos como si estuviéramos completamente en celo. Yo le acariciaba el cuello y la sujetaba por la cintura mientras la besaba... no podía más.

A penas cerré la puerta de la habitación tras de mí y mi camisa había volado y ya le mordía el cuello a María. Me aparté un poco para quitarme los pantalones, nos quedamos en silencio esos cuatro o cinco segundos y María dijo:

-Anda... escucha.

Yo me quedé quieto, y no había duda, los de la habitación de al lado estaban echando un buen polvo. Se oían los gemidos de una chica con total nitidez.

Me quité los pantalones y calcetines en silencio, ya solo en calzoncillos le dije:

-Igual es el doble de Edu...

La verdad era que resultaba bastante morboso escuchar follar a los de al lado pero yo veía a María más impresionante que nunca. No solo por su cuerpo si no por como estaba guapa de cara en la penumbra de la habitación y esa mirada vidriosa de haber bebido algo de vino siempre la hacía especialmente atractiva. No tardamos nada en tumbarnos sobre la cama, besarnos, tocarnos... mi mano se colaba sobre sus bragas y ella se deshacía de mis calzoncillos. Suspirábamos y resoplábamos de deseo con el permanente ruido de fondo de la vecina que cada vez gemía más alto.

Yo le preguntaba a María si estaba cachonda y ella me respondía que sí, mientras yo le apartaba las bragas y uno de mis dedos se deslizaba entre los labios de su coño. Ella no perdía el tiempo y me sobaba la polla de forma algo caótica, unas caricias que siempre anteceden a que me empiece a pajear.

Le aparté los tirantes del vestido y se lo bajé un poco para tener acceso a su sujetador que desabroché en seguida. Al minuto ella me pajeaba, con el vestido enrollado en su cintura y yo la masturbaba con una mano y acariciaba su pecho con la otra, de nuevo preguntándole si estaba cachonda. En ese momento la vecina pegó un grito impresionante. Nos miramos y sonreímos.

-Joder con el doble de Edu... -dije.
-Ya... bueno... sería mucha casualidad que fuera él.
-Él se parecía... pero la morena estaba bastante lejos de Nati...
-Ya... -dijo María.

De lado, uno frente al otro, yo ya metía un dedo en su coño mientras ella me pajeaba... Vi que era el momento.

-¿Crees que la tiene satisfecha?
-¿Este de aquí al lado?
-No.. esos no...
-¿Edu a Nati?
-Sí...
-Pues no sé...
-¿No?
-Pues supongo... por algo estará con él...
-¿Qué quieres decir? -Dije yo, cachondísimo. La besaba y me apartaba para que respondiera... sentía que podía meter dos dedos en su interior en cualquier momento...
-Que por majo no creo que esté con él.

Los vecinos estaban montando un escándalo fuera de lo normal, que ya rozaba lo improcedente, cuando me coloqué sobre María para follar... estaba fuera de mí...

Me la agarré y puse la punta en la entrada de su coño... poco a poco me fui dejando caer... dejando que mi polla fuera enterrándose en su interior. Entraba de una sola vez, hasta el fondo y ella emitió un gemido larguísimo de puro placer finalizándolo con un "dioooos...." morbosísimo. Comenzamos a follar lentamente, suspirando, gimiendo, casi en silencio, besándonos los labios y el cuello. Ella estaba especialmente cachonda, lo sabía, ya no solo por su mirada si no porque me agarraba el culo para empujarme contra ella. Yo estaba tan caliente que no besaba sus tetas mientras la follaba para no correrme.

Decidimos que ella se pusiera encima... era brutal la imagen de su cuerpo subiendo y bajando, casi entrando y saliendo completamente de mí... suspirando en silencio... dejando caer su cabeza y su melena hacia atrás, mientras la vecina seguía con sus gritos. Llevé mis manos a sus tetas y ella bajó el torso para besarme, haciéndome cosquillas con su melena sobre mi pecho.

-¿Entonces crees que se la folla bien? ¿Edu a Nati? -insistí.

Ella no respondió y dejó de llevar ella el ritmo de la follada, dejando su cuerpo quieto, para ser yo quién subía y bajaba mi cadera para penetrarla.

Ella soltaba un "uuff" a cada metida.

-¿Crees que se la estará follando ahora?
-Supongo... -dijo ella en mi oido haciéndome casi explotar.
-¿Se la estará follando así ahora?
-Sí... uuff...
-Le está metiendo la polla a ese pibón... ¿A que sí...?

Yo seguía metiéndosela, lentamente... sabía que ella estaba a punto. Nos besábamos y nos hablábamos al oído, con las caras pegadas.

-Dime... ¿le está dando polla a ese pibón?
-Ummm... sí... si, joder... dios... dame algo más rápido.
-¿Crees que la folla bien? -le gemí al oido y aceleré algo el ritmo.
-Joder síi... uff... se la folla... se la folla bien...
-¿Sí?
-Síii... uf... dios... lleva todo el día follándosela...
-¿Tu crees?
-Ummm sí... la está matando del gusto... ¡dios...!
-¿Te corres...? ¿Te corres como ella?
-¡¡Síii... ahh... dios...!!
-¡¡Dímelo!!
-¡¡¡Síi... jodeeer... me corrooo... me corro como ella...!!!
-¿Síii?
-Sí... ¡¡ahh dios... joder!!!
-¡Córrete... córrete así...! -dije ya empezando a eyacular dentro de su coño... ella comenzó a chillar, a decir "¡¡¡diooos, me corroo!!!" en unos gemidos que se solapaban con los de la habitación de al lado. Sentía que su coño se fundía... se deshacía literalmente... se estaba pegando una corrida bestial.

Se quedó exhausta sobre mi cuerpo. Nos quedamos en silencio. Parecía que nos íbamos a quedar dormidos y los de al lado seguían follando. Yo estaba feliz. Me había puesto más cachondo que nunca y ella me había seguido la fantasía más de lo esperado. Me di una ducha rápida y al volver a la cama ella me sorprendió claramente pidiendo echar un segundo polvo. Como otras veces intentamos reanimarme pero mi polla, tras haber tenido su orgasmo hacía 15 minutos, no llegó a ponerse dura del todo. Finalmente nos quedamos en silencio, escuchando como los de al lado seguían con su maratón de sexo. Follaron durante dos horas más por lo menos, y yo sabía que María no dormía, se lo notaba en la respiración, y se había quedado con ganas de más.
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Antiguo 23-feb-2017, 11:05   #18
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María se despertó el sábado especialmente cariñosa y contenta. Estaba realmente agradecida tanto de mi idea de ese fin de semana como de las horas de sueño que había recuperado. Decidí no atosigarla con el tema de mi fantasía hasta volver a casa. Estaba dispuesto a poner el lunes todas las cartas sobre la mesa.

Bajamos a desayunar como dos enamorados, entre caricias, sonrisas.... degustamos el bufet y nos mirábamos con amor de verdad, parecía que era nuestro primer fin de semana de viaje, nadie que nos viera pensaría que vivíamos juntos.

Subimos al dormitorio para ponernos los bañadores y ella se rió pues según ella le "había traído bikinis para parar un tren". Era cierto que ella más o menos me había indicado qué cosas quería que le metiese en la maleta pero los bikinis, al ocupar poco, casi había vaciado un cajón en la maleta. Me puse el bañador y María estaba desnuda pensando cual ponerse. Estaba espectacular desnuda, de pie, en medio de la habitación. Me acerqué y la besé... poco a poco el beso se iba haciendo más caliente... hasta que ella dijo:

-¿Cual me pongo?
-El que quieras.
-¿Sí?
-Sí... con este cuerpazo te quedan todos bien...

La volví a besar y comencé a acariciar su culo desnudo. Ella me rozó la entrepierna sobre el bañador.

-¿Y esto? -preguntó riendo.

Finalmente nos apartamos y ella cogió un bikini negro, con unas copas bastante grandes. Conocía aquel bikini y le tapaba mucho pecho. Demasiado para mi gusto.

-¿Por qué no te pones el rojo?
-¿El de triángulos? Estás fatal. El negro me queda mejor. -Yo sabía que "me quedan mejor" para ella significaba "me tapa más".
-Te queda mejor el rojo -insistí.
-No sé...
-¿Por?
-Hombre... con ese se me salen por todos lados.
-¿Y?
-Pues... para un spa... no lo veo...
-Venga, no seas sosa- le dije yendo al cuarto de baño a lavarme los dientes y a por los albornoces.

Cuando volví de lavarme los dientes María se había puesto el bikini rojo, y bajamos a las piscinas.

Estuvimos super acaramelados en el agua. Yendo de un chorro a chorro. Y la verdad es que ella tenía razón con que aquel bikini, con sus tetas, no era demasiado apropiado. Me lo preguntaba varias veces y yo le decía que no era para tanto, pero ella tenía razón. Casi todas estaban con bañadores de cuerpo entero o bikinis más discretos; hubo un momento en el que María se puso de espaldas contra un chorro, con el agua por la cintura, y el chorro impactaba fuerte en su espalda, haciéndole templar el torso que era una locura... las tetas le botaban y parecía que se le salían del bikini en cualquier momento. Ella se dio cuenta y se las sujetó, y las tapaba con las manos... intentando disimular, pero consiguió el efecto contrario.Yo estaba empalmado como un burro viendo aquello. Y el empalme no se me iba cuando se salía de ese chorro y se acercaba a mí con sus pezones transparentando el bikini... También me ponía cachondo que no había ni un solo hombre en las piscinas que no siguiera con su mirada a María... todos se bababan mirando para ella. El culo y sus tetas eran el blanco de todas las miradas. Creo que ella se acabó dando cuenta pues abandonó el circuito de los chorros y acabamos en una zona en la que el agua le cubría por el cuello.

Por la tarde fuimos a un pueblo cercano pero no tenía mucho que ver y decidimos cenar en el hotel. Ella se había puesto un vestido granate, ceñido y bastante corto, que le hacía un pecho y un culo de infarto. Yo estaba deseando cenar rápido para subir a follar a la habitación: entre mi fantasía, que no se me iba de la cabeza y se cruzaba por mi mente de vez en cuando, y el numerito del spa, estaba que tenía una gota de líquido transparente permanentemente en la punta de mi polla.

Fue casual, totalmente sin pensar, en el restaurante una pareja acababa de cenar y se iba hacia el ascensor, el chico se parecía muchísimo a Edu.

-Hostiá, mira Edu -le dije riendo.

Ella giró su cabeza y se rió, reconociendo que sí que se parecía.

-Pero este Edu está con una morena... -dijo.

Llevaba 24 horas pensando que la siguiente vez que sacara el tema Edu sería bastante incómodo y allí nos encontrábamos hablando de Nati sin mayor problema. María reconocía que era guapísima.

Acabamos de cenar y ya en el ascensor comenzamos a besarnos y a tocarnos como si estuviéramos completamente en celo. Yo le acariciaba el cuello y la sujetaba por la cintura mientras la besaba... no podía más.

A penas cerré la puerta de la habitación tras de mí y mi camisa había volado y ya le mordía el cuello a María. Me aparté un poco para quitarme los pantalones, nos quedamos en silencio esos cuatro o cinco segundos y María dijo:

-Anda... escucha.

Yo me quedé quieto, y no había duda, los de la habitación de al lado estaban echando un buen polvo. Se oían los gemidos de una chica con total nitidez.

Me quité los pantalones y calcetines en silencio, ya solo en calzoncillos le dije:

-Igual es el doble de Edu...

La verdad era que resultaba bastante morboso escuchar follar a los de al lado pero yo veía a María más impresionante que nunca. No solo por su cuerpo si no por como estaba guapa de cara en la penumbra de la habitación y esa mirada vidriosa de haber bebido algo de vino siempre la hacía especialmente atractiva. No tardamos nada en tumbarnos sobre la cama, besarnos, tocarnos... mi mano se colaba sobre sus bragas y ella se deshacía de mis calzoncillos. Suspirábamos y resoplábamos de deseo con el permanente ruido de fondo de la vecina que cada vez gemía más alto.

Yo le preguntaba a María si estaba cachonda y ella me respondía que sí, mientras yo le apartaba las bragas y uno de mis dedos se deslizaba entre los labios de su coño. Ella no perdía el tiempo y me sobaba la polla de forma algo caótica, unas caricias que siempre anteceden a que me empiece a pajear.

Le aparté los tirantes del vestido y se lo bajé un poco para tener acceso a su sujetador que desabroché en seguida. Al minuto ella me pajeaba, con el vestido enrollado en su cintura y yo la masturbaba con una mano y acariciaba su pecho con la otra, de nuevo preguntándole si estaba cachonda. En ese momento la vecina pegó un grito impresionante. Nos miramos y sonreímos.

-Joder con el doble de Edu... -dije.
-Ya... bueno... sería mucha casualidad que fuera él.
-Él se parecía... pero la morena estaba bastante lejos de Nati...
-Ya... -dijo María.

De lado, uno frente al otro, yo ya metía un dedo en su coño mientras ella me pajeaba... Vi que era el momento.

-¿Crees que la tiene satisfecha?
-¿Este de aquí al lado?
-No.. esos no...
-¿Edu a Nati?
-Sí...
-Pues no sé...
-¿No?
-Pues supongo... por algo estará con él...
-¿Qué quieres decir? -Dije yo, cachondísimo. La besaba y me apartaba para que respondiera... sentía que podía meter dos dedos en su interior en cualquier momento...
-Que por majo no creo que esté con él.

Los vecinos estaban montando un escándalo fuera de lo normal, que ya rozaba lo improcedente, cuando me coloqué sobre María para follar... estaba fuera de mí...

Me la agarré y puse la punta en la entrada de su coño... poco a poco me fui dejando caer... dejando que mi polla fuera enterrándose en su interior. Entraba de una sola vez, hasta el fondo y ella emitió un gemido larguísimo de puro placer finalizándolo con un "dioooos...." morbosísimo. Comenzamos a follar lentamente, suspirando, gimiendo, casi en silencio, besándonos los labios y el cuello. Ella estaba especialmente cachonda, lo sabía, ya no solo por su mirada si no porque me agarraba el culo para empujarme contra ella. Yo estaba tan caliente que no besaba sus tetas mientras la follaba para no correrme.

Decidimos que ella se pusiera encima... era brutal la imagen de su cuerpo subiendo y bajando, casi entrando y saliendo completamente de mí... suspirando en silencio... dejando caer su cabeza y su melena hacia atrás, mientras la vecina seguía con sus gritos. Llevé mis manos a sus tetas y ella bajó el torso para besarme, haciéndome cosquillas con su melena sobre mi pecho.

-¿Entonces crees que se la folla bien? ¿Edu a Nati? -insistí.

Ella no respondió y dejó de llevar ella el ritmo de la follada, dejando su cuerpo quieto, para ser yo quién subía y bajaba mi cadera para penetrarla.

Ella soltaba un "uuff" a cada metida.

-¿Crees que se la estará follando ahora?
-Supongo... -dijo ella en mi oido haciéndome casi explotar.
-¿Se la estará follando así ahora?
-Sí... uuff...
-Le está metiendo la polla a ese pibón... ¿A que sí...?

Yo seguía metiéndosela, lentamente... sabía que ella estaba a punto. Nos besábamos y nos hablábamos al oído, con las caras pegadas.

-Dime... ¿le está dando polla a ese pibón?
-Ummm... sí... si, joder... dios... dame algo más rápido.
-¿Crees que la folla bien? -le gemí al oido y aceleré algo el ritmo.
-Joder síi... uff... se la folla... se la folla bien...
-¿Sí?
-Síii... uf... dios... lleva todo el día follándosela...
-¿Tu crees?
-Ummm sí... la está matando del gusto... ¡dios...!
-¿Te corres...? ¿Te corres como ella?
-¡¡Síii... ahh... dios...!!
-¡¡Dímelo!!
-¡¡¡Síi... jodeeer... me corrooo... me corro como ella...!!!
-¿Síii?
-Sí... ¡¡ahh dios... joder!!!
-¡Córrete... córrete así...! -dije ya empezando a eyacular dentro de su coño... ella comenzó a chillar, a decir "¡¡¡diooos, me corroo!!!" en unos gemidos que se solapaban con los de la habitación de al lado. Sentía que su coño se fundía... se deshacía literalmente... se estaba pegando una corrida bestial.

Se quedó exhausta sobre mi cuerpo. Nos quedamos en silencio. Parecía que nos íbamos a quedar dormidos y los de al lado seguían follando. Yo estaba feliz. Me había puesto más cachondo que nunca y ella me había seguido la fantasía más de lo esperado. Me di una ducha rápida y al volver a la cama ella me sorprendió claramente pidiendo echar un segundo polvo. Como otras veces intentamos reanimarme pero mi polla, tras haber tenido su orgasmo hacía 15 minutos, no llegó a ponerse dura del todo. Finalmente nos quedamos en silencio, escuchando como los de al lado seguían con su maratón de sexo. Follaron durante dos horas más por lo menos, y yo sabía que María no dormía, se lo notaba en la respiración, y se había quedado con ganas de más.
Esto empieza a coger buen color, me quedo un rato por aqui
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Morbo en Tenerife

Me puedes echar crema
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Antiguo 27-feb-2017, 10:51   #19
Tanatos12
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Al día siguiente yo tenía sentimientos encontrados, por un lado aquello me había parecido un gran avance, me había despertado y en mi mente aun resonaban con nitidez aquellas frases de María, aquellos: "se la folla bien...", "lleva todo el día follándosela...", "la está matando del gusto...", "me corro como ella"... Sin embargo aquello tenía dos problemas, el primero era la sensación de que lo decía por decir, por hacerme el favor, y lo segundo era que yo necesitaba más, mucho más.

Volvimos a casa sin que nadie sacara el tema. Yo quería que lo sacara ella, pues no quería ser pesado y además eso indicaría que ella también estaba empezando a involucrarse en el juego. El lunes por la mañana me hice otra buena paja pensando en ellos dos.

El martes hice la última entrevista de trabajo para aquella empresa. Tenía la sensación de que había ido bien, estábamos bastante de acuerdo en las condiciones, tenía buenas sensaciones aunque aun esperaba una última llamada para que todo se concretase. Creía que no, pero me estresaba bastante la espera. Entre mi fantasía y estar tan cerca de volver a trabajar en una empresa que de verdad me interesaba me tenía bastante tenso.

Finalmente llegó el jueves y estaba decidido a pedirle a María que se sentara con Edu en la cervecería. No había salido el tema en 5 días y ya había descartado completamente que ella lo sacara. Me daba igual que no viniera a cuento pedírselo, estaba que me subía por las paredes.

Pero ella se me adelantó, a media tarde me escribió al móvil que esa noche iría directamente para casa, que estaba cansada. Le dije que le vendría bien despejarse y tomar algo con sus colegas y me respondió que quería desconectar del trabajo y que bebiendo con los mismos con los que trabajaba no desconectaba. Me quedé bastante chafado, harto de esperar.

Aquella noche no veía el momento de hablarlo con María hasta que tumbado en cama, apareció ella que venía del cuarto de baño, ya en pantalón de pijama y una camiseta de tiras. Fui completamente directo.

-¿Qué tal con Edu? ¿Has coincidido mucho con él?
-Pues algo sí, hay un caso que estamos mirando entre varios.
-¿Y qué tal?
-Pues bien -ella respondía como si tal cosa, mientras se metía en cama.
-¿Ya no te mira como si te gustase?
-Creo que no, ya pasé bastante vergüenza aquella semana...
-Ya... oye... podías calentarle un poco... a ver de qué va.

Ella no respondía y ponía la alarma del móvil.

-Venga María... hazlo por mí.
-A ver. Lo he estado pensando. Y creo que lo entiendo un poco. Pero es que con alguien del trabajo no puedo salirme de...
-¿Salirte de que?
-Pues de... no se...
-Tampoco te pido que hagas nada super extraordinario. No creo que por sentarte a su lado en una mesa en la que estais diez personas te complique la vida en el trabajo.
-A ver, es que no es tanto eso, si no que ya te he dicho que no sé lo que quieres. El otro día en medio del polvo me hablas de Nati y él, ahora me pides que lo caliente, que es algo bastante más fuerte que sentarme a su lado, y el otro día me dices que te has hecho alguna paja pensando en él conmigo.
-Ya.... es que yo tampoco se bien lo que quiero.
-Pues ya te había dicho que cuando lo sepas me lo dices y vemos.
-Pues digamos que como fantasía me pone imaginaros juntos, y como realidad me pone que el crea que tú le vas detrás.
-¿Y lo de Nati?
-¿Lo de Nati qué? Ella me da igual. -dije.
-Vale, Nati de da igual pero me preguntas cómo se corre mientras follamos. Que no me parece mal, pero ya me pierdo. Y, por cierto, lo de que te hayas hecho alguna paja pensando en él conmigo lo pensé bien y también me sorprende bastante, que normal no es.
-Pues no sé por qué te sorprende tanto.
-Pues no sé... que lo llegues a pensar un momento... vale... pero que te llegues a hacer una paja con eso...
-Tampoco veo tanta diferencia entre pensarlo y que me ponga como para acabar pajeandome pensando en eso.
-Mira, está bien. El jueves que viene me siento con él, ¿vale?

A mi esperar una semana entera para que ella se sentara a su lado, me sabía a muy poco.

-¿Mañana en el trabajo lo vas a ver?
-Pues tengo que meter una reunión con él, sí, tenemos que mirar algunas cosas.
-¿Los dos solos?
-Pues sí.
-¿Y no puedes mirarle... tocarle el brazo...? no sé... que el crea que....
-Estás fatal... -me interrumpió.
-Joder, María... que no va a pasar nada.
Ella resopló antes de continuar.
-A ver, si quieres que sea más amable con él... o... no sé... maja, o que le sonría un par de veces vale, pero no sé... no sé a donde nos lleva eso.
-Bueno, vale, se maja con él, igual con eso se cree que le vas detrás, y el jueves te sientas a su lado.

No tenía demasiado claro si aquello había avanzado. Le echaba un poco en cara internamente que estuviera tan poco dispuesta a seguirme el juego.

Al día siguiente me levanté un rato más tarde que ella. Cuando salí de la ducha María ya había desayunado y se estaba acabando de arreglar. Tenía la melena, larga de por sí, con bastante volumen por habérselo secado con el secador a tope, y llevaba un traje gris de pantalón y chaqueta y una camisa de un color como salmón o un rosa apagado, una camisa peculiar pues si abrochaba un determinado botón iba un poco de monja y si lo desabrocha enseña mucho escote... diría que hasta llega a verse algo de sujetador. Obviamente María lo llevaba abotonado. Me acerqué para besarla mientras se ponía los pendientes... estaba radiante, si yo fuera Edu entraría en la reunión con ella con la polla en la mano.

A las diez de la mañana le escribí preguntándole por la hora de la reunión y me dijo que "ya", que Edu vendría en cualquier momento.

-¿Vas a ser maja?
-Jaja, sí...
-¿Cuánto?
-Bueno... tampoco te pases. Te repito que aun no sé qué sacamos de esto.
-Ya veremos qué pasa...
-Pues qué va a pasar... nada.
-Ya... bueno... ¿Y si te desabrochas un botón de más de la camisa? -fue escribirlo y me temblaban las manos.
-Con esta camisa si me desabrocho un botón se me ve media teta.

Me imaginé a María así... y Edu mirándole las tetas... y se me estaba poniendo dura.

-Pues por eso mismo.
-Jaja, estás loco.
-Venga... puede parecer que se te desabrochó sin querer.
-Bueno, ya veremos, ¿vale?
-Vale... estás muy potente hoy, ¿sabes?
-Jaja, eso eres tú que estás muy salido, bueno te tengo que dejar, te quiero.
-Te quiero.
-Chao.

Me quedé mirando para el móvil. Tenía la polla completamente tiesa.


************************************************** ***************************


Creo que estuve más de media hora empalmado imaginándomelos en el despacho de María. No me quería pajear, quería seguir viviendo aquella excitación. A cada minuto me tentaba pajearme o escribirle, pero me contenía. Dejé pasar casi una hora hasta que le escribí:

-¿Qué tal fue?

Ella tardaba en responder. Yo daba vueltas por el salón, con la polla dura, imaginando que Edu le decía algo de sus tetas y María se sonrojaba... o que él se acercaba... No paraban de cruzárseme imágenes por la mente.

Como a los diez minutos respondió.

-Bien.
-¿Fuiste maja?
-Muy maja.
-¿Síii?
-Bueno... para lo que suelo ser con él, sí, jaja.
-¿Le tocaste un brazo... o algo... algún contacto?
-Pues no... estábamos sentados a una mesa pequeña pero no.

Yo intentaba retrasar la pregunta clave.

-¿Y que tal él? ¿Su traje bien no?
-Jaja, sí, le queda bien. Bueno, te tengo que dejar.
-¡Espera! ¿Y el botón de tu camisa?
-Buff... a ver... es que es mucho, además me pides muchas cosas juntas.
-Joder, María...
-A ver, Pablo... vale, mira, no sé, no prometo nada, quizás otro día.
-¿Otro día?
-Sí, la semana que viene a lo mejor, tengo que mirar bien si es demasiado, no prometo nada.
-Vale... bueno, perdona por insistir tanto.
-Jajaj, no seas tonto, te tengo que dejar, venga, te quiero.
-Te quiero.
-Chao
-Chao, besito.

De aquella conversación salí bastante contento a pesar de que una parte de mí había pensado que María podría haberse atrevido. Finalmente conseguí no hacerme la paja, quería reservarme para María por la noche.

Esa tarde mi novia me escribió diciéndome que los chicos iban a tomar algo después del trabajo y que le apetecía ir. En seguida le pregunté si solo chicos y si iría Edu. Me respondió que sí, que Edu y otros dos chicos y que quizás Paula también. Le pedí sin más miramientos que se sentara con él y me dijo que el plan era ir a un sitio de tapeo, de barra más que de estar sentados pero que no sabía bien. Me preguntó si yo quería ir y le dije que no.

-Bueno, aunque estéis en la barra tú pégate a Edu, jaja.
-Jaja, me pego a él ¿y qué?

Aquella frase me sorprendió, parecía estar por fin con algunas ganas de jugar.

-Échale caiditas de ojos, jaja, que con eso ya el resto se lo monta él
-¿Cómo que se lo monta él?
-Que tiene pinta de creído, que si le miras un poco tal ya pensará que le vas detrás.
-Ah... ya... bueno, ¿seguro que no quieres venir?
-Sí, sí, seguro.

Al rato me llamaron de la empresa, y sí, me cogían. Era una super noticia, yo estaba encantado, pletórico. Hacía dos semanas estaba un poco en la mierda y de golpe volvía a tener curro y María estaba mucho más abierta a seguirme la corriente con Edu. Esperé a decírselo a mi novia en persona, sabía que se iba a alegrar incluso más que yo.

Sobre las nueve le escribí:

-¿Qué tal? ¿Te pegas a él?
-Al final estamos donde siempre.
-¿Sí? ¿Te has sentado a su lado?
-Somos solo cinco, lo tengo en frente.

No sé por qué me dió muchísimo morbo imaginármela escribiendo sobre él, teniendo a Edu delante.

-Podías hacer lo del botón ahora, ya que no lo hiciste antes. -le escribí.

Yo sabía que aquello no tenía demasiado sentido pero no pude evitar escribírselo. Ella lo leyó pero no respondió.

El hecho de que se sentaran cerca siendo un grupo pequeño le quitaba valor a que si ella "iba a buscarle" para sentarse a su lado en un grupo grande, por lo que tenía menos morbo, pero el hecho de saber que podrían estar cruzando miradas en cualquier momento, o hablando, hacía que la polla me palpitase sin control.

Sobre las diez le volví a insistir, los minutos no me pasaban. Estaba ansioso, por verla, por follar, por hablar de mi fantasía, por contarle lo de mi trabajo.

-Venga..¡¡si haces lo del botón me haces el novio más feliz del mundo!!

Pasó un rato, en el que ella leyó aquello, pero tampoco respondió.

No llegó hasta pasadas las once, le brillaban los ojos por las cervezas como pocas veces.

-¿Qué? ¿Cómo fue?
-Después te cuento -me dijo.
-¿Síi? ¿Algo interesante?
-Jaja, estás fatal...

Yo llevaba todo el día empalmado pero sin masturbarme, estaba deseando follarme a María, estaba deseando saber que era aquello del "después te cuento", pero necesitaba sacar ya de dentro lo de mi trabajo, además María era la que más se merecía saberlo cuanto antes. Finalmente se lo dije y ella estalló de alegría. Nos dimos un abrazo enorme. Estaba encantada y no paraba de preguntarme cosas, le dije que no sabía aun exactamente el día que empezaría. Al rato me dijo:

-Se acabó tu papel de amo de casa, jaja, ya se te caían las paredes que empezabas a tener demasiada imaginación.

-La imaginación no creo que se me vaya... Venga, cuéntame lo de la reunión y lo de esta noche.

-Mmm... te lo cuento después... -dijo en clara alusión a ir al dormitorio.

Le hice caso y una vez frente a la cama insistí:

-Venga... dame un avance.

-¿Un avance? Pues que al final sí que me desabroché el botón delante de Edu.
Tanatos12 is offline   Citar -
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Antiguo 27-feb-2017, 15:22   #20
MaxiCum
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Pobre hombre, cómo se hace de rogar
MaxiCum is offline   Citar -
Antiguo 27-feb-2017, 22:34   #21
Parejainocente
Pajillero Novato
 
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Mensajes: 9
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Predeterminado Gracias Tanatos

Gracias Tanatos de verdad. Excelente como escribes, y la historia morbosa. Me meto todos los días para ver si escribes de nuevo, porque estoy enganchado. Gracias de corazón. Si pudieras ilustrar con alguna foto a tu chica y a Edu, con algún parecido, sería genial. Enhorabuena y no pares porque haces felices a muchas personas como a mi
Parejainocente is online now   Citar -
Antiguo 27-feb-2017, 23:57   #22
parejilla pajer
Pajillero
 
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Ubicación: centro
Mensajes: 52
Gracias 100 Veces en 25 Posts
Predeterminado nos encanta tu relato

Nos gusta la velocidad que le das. Nos dejas con la intriga y una buena dosis de excitación.

Esperamos el siguiente capítulo.
parejilla pajer is offline   Citar -
Antiguo 28-feb-2017, 00:30   #23
lucerodelalba
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: ene-2011
Mensajes: 410
Gracias 46 Veces en 45 Posts
Predeterminado

buenísimo!!!
lucerodelalba is offline   Citar -
Antiguo 02-mar-2017, 12:18   #24
Tanatos12
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: feb-2017
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Predeterminado

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Empezado por Parejainocente Ver Mensaje
Gracias Tanatos de verdad. Excelente como escribes, y la historia morbosa. Me meto todos los días para ver si escribes de nuevo, porque estoy enganchado. Gracias de corazón. Si pudieras ilustrar con alguna foto a tu chica y a Edu, con algún parecido, sería genial. Enhorabuena y no pares porque haces felices a muchas personas como a mi
No había pensado subir foto de chica parecida a María y chico parecido a Edu, pero si interesa a mucha gente echaría un rato en internet buscando y lo subiría. Como queráis.

En seguida subo la siguiente parte.
Tanatos12 is offline   Citar -
Antiguo 02-mar-2017, 12:27   #25
Tanatos12
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: feb-2017
Mensajes: 42
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-¿Cómo? ¿En serio? ¿Pero qué pasó? ¿En donde?

-En la cervecería.

-A ver, cuéntame bien.

-Pues no sé... estaba allí sentada en la terraza de la cervecería... tú me escribías... y pensaba que llevabas semanas con esto y la verdad es que no te había cumplido prácticamente nada... y que cada vez estaba más claro que estabas muy interesado en... no sé como llamarlo.

-Ya...

-Pues eso... que ni me había sentado con él, y no sé, pensé que lo del botón no era para tanto, y que si a ti te ponía imaginarme que él me miraba... porque creo que es por ahí por donde van los tiros... que a ti te pone que él crea que yo me insinúo o algo así... pues eso... pensé que no era para tanto. Y me acabé la segunda cerveza y me fui al baño de la cervecería y me lo desabroché. Pero cuando salí del baño me encontré a Edu en la barra pagando, y me dice que Manu, Paula y Antonio ya se van, así que ya se acababa la noche. Y nada, allí estaba yo plantada delante de él enseñando media teta mientras él pagaba y decía que hoy invitaba él. Entonces llegó Paula, me trajo el bolso y se despidió, y nos quedamos Edu y yo solos.

A mi me estaban dando taquicardias por lo que me estaba contando, se me ocurrían mil preguntas.

-¿Y qué hiciste? Espera, a ver... -dije desabrochándole el botón para ver exactamente lo que había visto Edu. Me temblaban hasta las manos...

Los dos de pie en medio del dormitorio y yo contemplando como efectivamente sin ese botón se descubría un escote brutal, cambiaba la estampa de María completamente, se veían prácticamente la mitad de las tetas y hasta un poco de sujetador...

-¿Es mucho? -preguntó.

-Bueno.. algo más se ve. -respondí. Aun con la chaqueta del traje puesta, que María siempre llevaba abierta, allí no se podía disimular nada con ese botón sin abrochar. Yo insistí:

-Sigue contando, ¿os quedásteis solos y tú así?

-Sí, nos dejaron a los dos solos, yo no sabía donde meterme. Él empezó a hablar de trabajo mientras en la barra le daban la vuelta y yo miré para abajo y me di cuenta que estaba enseñando todo... pero si en aquel momento me lo abrochaba o cerraba la americana pensaba que sería peor.

-¿Y él te miraba?
-Pues no.
-¿Cómo que no?
-Te juro que no.
-¿Qué no te miró las tetas ni una vez?
-No.
-Bueno, no te darías cuenta. -A mi me parecía imposible hablarle a María mirándole a la cara con la mitad de las tetas al aire. -¿Y qué más pasó?
-Nada... bueno, sí, me preguntó si quería tomarme otra cerveza allí con él en la barra.
-Jodeeer... ¿y?
-Pues le dije que no, estaba incomodísima. Solo quería irme. Hablamos un rato más y nos fuimos. Tan pronto me despedí, me di la vuelta y me lo abroché... ¡qué vergüenza...!
-Joder, María... ¿cómo no te tomaste la cerveza con él? Era perfecto... ¿Cuanto tiempo hablasteis en la barra? ¿No te miró en ningún momento?- Yo le preguntaba sin dejar de contemplarla, se le veía hasta alguna vena de las tetas de lo desnuda que iba... diooos... el cabrón de Edu tuvo que haber alucinado...

-Pues no sé... ¿Cinco minutos?
-Cinco minutos hablando allí y no te miró las tetas, no me lo creo.
-Que te lo juro...

No me lo podía creer... No aguanté más y la besé con lujuria, a lo que ella respondió igual de caliente... Me había puesto super cachondo con lo que me había contado, tenía la polla que me explotaba. Nos besamos en la boca, en el cuello, entrelazaba mi mano por su melena y tiraba un poco hacia atrás al besarla, hasta que me separé un poco y me desnudé delante de ella, ella se quitó la chaqueta y yo comencé a pajearme, mirándola, a un metro de ella. María sonrió:

-¿Qué haces?
-Joder... María...
-¿Qué...?
-Qué morbazo que te viera así.
-Qué cabrón... me decías que no era para tanto...
-Ya... no sé... seguro que Edu se está haciendo una pedazo de paja recordando lo que ha visto...
-No digas tonterías -dijo sonriendo y acercándoseme. Me cogió la polla y ahora era ella la que me pajeaba. Me estuvo pajeando un rato mientras yo bajaba un poco su sujetador para acariciarle aquellas tetazas que yo no podía creer que Edu no hubiera querido ver. Tenía los pezones durísimos y las areolas oscuras y grandes como siempre. Le tuve que decir en seguida que parara... no podía más. Me desnudé del todo y le quité los pantalones. María se sentó en la cama ya solo en bragas, sujetador y camisa, aunque el sujetador lo tenía bajado, quedando sus tetazas libres. Me arrodillé entre sus piernas y comencé a besarle los muslos y su sexo sobre las bragas, ella suspiraba y yo me embriagaba de aquel olor que se hizo más fuerte al quitarle la ropa interior, olía a coño que me volvía loco y se lo dije:

-Joder... cómo te huele, María...
-¿Sí?
-Si, joder... te huele muchísimo. ¿te has puesto cachonda...?
-Mmm no...
-Seguro que sí...
-No sé...

Yo ya pasaba la lengua por su sexo y ella llevaba su mano a mi pelo. Su coño estaba húmedo y caliente, estaba muy excitada. Comencé a mover mi lengua, separando aquellos labios que se iban hinchando y sobresaliendo de su cuerpo. No paraba de repetirle "qué coño tienes..." o "me encanta como huele..." y ella comenzó a gemir y dejó caer su torso hacia atrás, abandonándose completamente; estaba tan cachonda que le temblaban las piernas y su mano iba de mi cabeza a sus tetas... cogiéndoselas cada una con una mano; arqueaba un poco la espalda en un espasmo involuntario cada vez que mi lengua llegaba más lejos o rozaba su clítoris. Mi boca solo abandonaba aquel precioso coño para seguir preguntándole:

-¿Y querías que te hubiera mirado?
-Mmm, sigue...
-Dime... ¿por qué no miró?
-Mmm... joder... uff... no sé...
-¿Te jodió que no te las mirara?
-Ahh... mmm... sigue...
-Dímelo...
-Joder... mmm... calla... cómemelo así... no pares...
-Estabas jodida porque no te miraba... eh...
-Ahhh... no se... puede ser... uff...
-¿Te jodió?
-Sí... jodeer... un poco...

Al escuchar eso creí que me corría sin tocarme... Llevé una de mis manos a mi polla, la tenía casi goteando, con todo el glande embadurnado, mientras María se retorcía del gusto y mi boca se empapaba de su sexo. Se agarraba las tetas y movía su cadera y sus piernas le temblaban... Yo ya alternaba mi boca con dos de mis dedos que entraban y salían de su interior, penetrándola despacio.

-Joder, María... cómo no te mira las tetas...
-Mmm... ah ah... sigue... no sé...
-Sabía que en el fondo te jodía que no te las mirara. Dímelo...
-Mmm... síiii... joder... me jodió... ¡me jodió que no me mirara las tetas!
-¿Síi?
-¡¡Si, joder...!! No me miraba el cabrón...
-¿Y cómo te sentiste?
-Mmm... ahh... dios, dios.. ¡¡me voy a correr...!! ¡¡¡me voy a correer!!!
-¡Dime como te sentiste!
-Mmm... ¡¡¡me sentí una guarra...!!! ¡joder...! ¡¡dios...!! ¡Me corrooo! ¡Me corroo!!
-¡Córrete! Joder.. córrete... ¡¡¡¡córrete como una guarra...!!!

María empezó ya no a gemir si no a gritar, yo a penas podía contener su cuerpo de como se retorcía del gusto. Se pegó una corrida espectacular en toda mi boca dejándome mojadas hasta las mejillas.

Fue la primera vez que supe que lo que me había dicho era verdad. Sí que le había jodido que Edu no le hubiera mirado las tetas. Lo había sabido desde que ella había reconocido aun vestidos que él no la había mirado. No es que fuera un avance, es que aquello cambiaba todo, aunque yo aun no sabía hasta qué punto.
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