Antiguo 19-jul-2017, 00:55   #1
NorthStar
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Predeterminado Mi novia me ha dejado

Aquel tío no dejaba de mirarla. Y cuando digo mirarla, quiero decir que no apartaba la vista de sus tetas. No solo su canalillo era perfecto, incluso los pechos rebosaban de aquel escote, hinchados, de un tamaño perfecto. Subían y bajaban levemente con cada una de sus respiraciones, se agitaban con sus carcajadas, como pidiendo atención. Él seguía mirandola. Ella lo sabía, y le encantaba. Se la comía con la mirada. No pude aguantarlo más y, por no montar una escena, preferí salir de aquel bar sin decir palabra.

A los pocos segundos, Victoria me seguía preguntándome a gritos que qué hacía, que a dónde iba. Incluso a mí me costó quitar la mirada de sus tetas en aquel momento. Encajaban perfectamente en su cuerpo delgado pero carnoso. Su cuerpo era estrecho en el vientre y generoso en sus caderas y muslos. Siendo menuda de espalda y hombros, su talla 95 de pecho, que ella constreñía con sujetadores de la talla 90, eran una bomba de relojería para cualquier hombre, condenado a caer hechizado por su fuerte sexualidad natural. Una delicia de chica para cualquier paladar.

Me volvió a preguntar por mi espantada en el bar. Yo, aguantando las lágrimas, le dije que ella ya sabía por qué estaba así, que no se hiciera la tonta. Me giré y seguí andando. Esta vez, Victoria no me siguió.

Al llegar a casa, me senté en el sillón de mi escritorio y rompí a llorar. Sabía que me encontraba enamorado de esta chica hasta los huesos. Lo estaba desde las primeras veces que la vi, y quedé totalmente prendado tras contemplarla desnuda y estar dentro de ella. Verla flirtear con aquel tío era algo que no podía soportar. La amaba, pero también la conocía, sabía que le encantaba el sexo y ser deseada por los hombres.

En aquel momento, recordé la primera vez que me dijo que uno de sus amigos de la facultad de bellas artes iba a realizar una sesión fotográfica como ella de modelo. Yo no conocía bien a aquel chico, pero sabía que ellos conectaban y que, si yo no estuviera con ella, podrían tener una relación o incluso acostarse sin compromiso.

Por mucho que intenté evitarlo, al ver más tarde que la sesión tenía un cierto tono erótico, nunca pude quitarme de la cabeza a ella quitándose cada vez más ropa para poner cachondo a su amigo fotógrafo, a él sacándose la polla, y a ella chupando y chupando hasta que no quedara ni gota.

Aquellos pensamientos me deprimían, pero irónicamente, me la ponían bastante dura. Abrí su perfil en facebook y empecé a pasar fotos, deteniéndome en las que aparecía en bikini, o con poca ropa. Al ver que en algunas también aparecía con hombres, me cuestioné si podría haberse acostado con ellos también. Me la imaginé siendo penetrada a cuatro patas, haciéndole una cubana, preguntando en qué parte de su cuerpo quería correrse, montándose un trío... Cada una de estas cosas con hombres diferentes, todos aquellos a los que conocía y aparecía en sus fotos de facebook.

Me corrí cuando por mi mente pasó Victoria chupándosela a aquel tío en el bar, en el mismo aseo de aquel tugurio, en el mismo momento en el que yo estaba en casa haciéndome una paja.

Entonces sonó mi móvil. El mensaje decía: "Ya estoy cansada. Tenemos que hablar."
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Antiguo 19-jul-2017, 05:52   #2
Sigrid
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Predeterminado

Puede ser un tema muy interesante si consigues atraparnos en el morbo y la excitacion que desprende el relato, llevarnos por el sendero de la humillacion de él, la entrega de ella a desconocidos y presumible vulgaridad de los bares y otros sitios.

Un beso.- Cristina
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Antiguo 24-jul-2017, 19:09   #3
NorthStar
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Mientras tomábamos un café, mi colega iba dejándome caer que no volviera con ella, como si supiera algo más que yo no sabía. Habían pasado tres días. Tres días que había pasado llorando, machacándomela y durmiendo a partes iguales.

Yo le daba la razón, era una tontería volver con ella. Aunque nos reconciliáramos, sabía que Victoria seguiría con su actitud, con sus gestos y sus miradas. Sin embargo, no podía renunciar a la posibilidad de volver a rozar su cuerpo ni a estar dentro de ella, aunque fuera por un segundo.

Mientras hablábamos, me llegó un whatsapp de mi ex. Por fin me contestaba después de dos días. El mensaje era muy similar al que utilizó para empezar a hablar de nuestra ruptura: "tenemos que hablar. Te viene bien pasarte por mi casa en una hora?". La adrenalina corrió por mis venas al leer aquello. Me disculpé con mi amigo al marcharme, él me devolvió una mirada de desaprovación.

Fui a casa a asearme y esperé impacientemente en su portal hasta que pasó la hora. Me abrió la puerta con normalidad. Vestía unas mallas con un top negro con tirantes tras el que se marcaba el sujetador, iba descalza. Su perfume era el de siempre.

Vivía con sus padres, pero estaban en la casa de la playa, por lo que se encontraba sola en aquel momento. Me invitó a sentarme en el salón. Mientras atravesaba el pasillo, pude ver a través de la puerta abierta de su habitación como la cama estaba hecha, pero arrugada por todas partes, como si alguien hubiera estado encima de ella moviéndose. También había un foco de luz semiprofesional que no estaba allí la última vez. No me atreví a preguntar, aunque mi mente ya me había dado una respuesta.

El salón estaba iluminado de forma natural, con una luz tenue que atravesaba las cortinas. Me dejó allí sentado mientras iba a la cocina a por unas bebidas. Sobre la mesa estaba su portátil, sin bloquear. En el escritorio aparecían varias carpetas con su nombre. Estuve tentando a cotillear, pero me retuve. Estuvimos charlando a voces como si nada hubiera pasado, comentándonos qué tal nos iba o preguntándonos por nuestras cosas. Al volver, no puede evitar mirarle el pecho, y ella se dio cuenta, aunque no lo mencionó.

Se sentó muy cerca de mí, invadiendo mi espacio personal. Comenzó a hablar de nuestra ruptura, con tono lastimoso, como arrepentida. Mientras hablaba yo alternaba mi mirada entre sus ojos y sus labios. Le transmití que yo también lo estaba pasando mal. Mientras hablaba acabó abrazándome. Fue algo extraño. No sé a qué estaba jugando, pero pensaba seguirle el rollo a toda costa. Al separarse me mantuvo la mirada muy cerca, y acabó besándome en los labios.

Una cosa llevó a la otra y empezamos a besarnos apasionadamente. Sin previo aviso se subió sobre mí y apoyó su coño sobre mi paquete. Poco podían hacer las mallas para evitar que sintiera sus labios. Comenzó a rozarse y a gemir lentamente mientras seguía besándome. Yo la agarraba del trasero le acariciaba la cintura. Era una sensación increíble volver a sentirla, y eso que solo habían pasado cuatro días. Dejó que se le cayeran los tirantes del top y su pecho empezó a botar delante de mis ojos, luchando por escapar del sujetador sin tirantes. Le lamí la piel suave de sus tetas y su canalillo.

Mi polla todavía estaba dentro de mis pantalones, dura, durísima, pero ella ya estaba cerca del orgasmo. Cuando sus pezones empezaron a asomar, me cansé de esperar y bajé su top hasta la cintura, junto con el sujetador. Sus pechos seguían siendo perfectos: equilibrados, llenos, generosos, con un pezón claro que se fundía con su piel. Liberarlas le hizo estallar y, clavándome las uñas en la espalda, se corrió.

Tras unos instantes, se puso de rodillas frente a mí, la sacó de mis pantalones y empezó a hacerme una paja, con mi polla cerca de su cara. No me quitaba la mirada de los ojos. Yo ya estaba cachondísimo, y le dije que me iba a correr. Me sorprendió que se la llevara a la boca. Ella nunca había querido que me corriera ahí. No tuve tiempo de pensar. El orgasmo me llegó y descargue mi leche. Sus ojos seguían mirándome, agradecidos.

Allí me quedé, en el sofá, flipando con lo que acababa de pasar, mientras ella iba al lavabo a enjuagarse la boca. Mi cabeza empezó a dar vueltas. ¿Qué significaba aquello?
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Antiguo 25-jul-2017, 20:01   #4
jjgtbenave
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Tiene pintaza este relato, por favor, no dejes de escribir. Victoria creo que nos va a dar mucho juego a los pajilleros.
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Antiguo 30-jul-2017, 13:57   #5
Anna y Grey
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Pienso lo mismo, tiene buena pinta.
Lo seguiremos de cerca...
__________________
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Antiguo 01-ago-2017, 19:18   #6
NorthStar
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Durante el verano nuestra relación fue intermitente. Yo no sabía si podía considerarla mi novia o no, lo único que sabía es que, cada vez que me llamaba, no podía decirle que no. La cosa siempre acababa en polvo. Desde que me dejó la primera vez ya habíamos discutido tres o cuatro veces. En los periodos en los que al parecer no estábamos juntos, ella a menudo se dejaba ver por las calles de nuestra ciudad con otros chicos, normalmente amigos y conocidos por sus estudios. Nuestras facultades estaban en distintos campus, así que no podía tenerla controlada casi nunca.

En aquella época me empezaron a llegar rumores de que se la había chupado a un amigo que teníamos en común en los baños de una discoteca. En la historia nadie mencionaban que se hubieran gustado o que hubiesen tonteado. Ella lo habría asaltado al baño de hombres, lo habría metido en uno de los váteres y no paró de chupársela hasta que se corrió.

También por aquel entonces su trabajo como modelo amateur había prosperado, y varios sets con ella como protagonista se encontraban colgados en diversos blogs y páginas, según hubiera sido el fotógrafo de la sesión. Algunos de ellos eran subidos de tono, con transparencias o con atrevidos escotes. Era magnética, al ver la foto solo podías fijarte en sus pechos, que luchaban por liberarse de su ropa. Con el tiempo me fui dando cuenta que algunas de esas fotos estaban hechas en su propia habitación, sobre su misma cama.

Un día cualquiera, tras varios días sin vernos, recibí una llamada de Victoria. Lo típico: quería que nos viéramos para tomar un café en su casa. También me pidió que le llevara un par de películas que yo tenía en mi ordenador, no recuerdo cuáles. Me eché un par de condones y el lápiz de memoria con las películas y salí hacia su casa.

Cuando la vi parecía un tanto desmejorada. Es posible que estuviera constipada, aunque no lo mencionó. Vestía una camiseta fina y ajustada, sin sujetador, y unos pantalones cortos sueltos, como de pijama. Iba descalza, como de costumbre.

Estuvimos tomando café en el salón frente a su ordenador portátil, mientras le copiaba las películas. Me empezó a contar que se estaba comiendo la cabeza y que se sentía mal con la gente de su entorno. Me dijo que no le gustaba que los demás hablaran de ella, sobre todo para tacharla de guarra o de algo peor. Intenté hacerle ver que la gente iba a hablar de ella hiciera lo que hiciera, pero que era normal que comentaran aquello, dado la cantidad de gente con la que se relacionaba más allá de las palabras. Aquello no le sentó muy bien, así que se levantó, cruzó el piso y salió al balcón a fumar. Supongo que esperaba que la siguiera.

Me giré al ordenador. Las películas hacía rato que se habían copiado. Volví a ver aquella carpeta con su nombre en el escritorio. Dudé solo un segundo. En menos de un minuto la tenía copiada al completo en el lápiz de memoria. Me di unos momentos más para curiosearla allí mismo. Estaba llena de fotos suyas: algunas pertenecían a las sesiones que había visto por internet, pero otras eran nuevas. El corazón me iba a cien.

Justo entonces Victoria me llamó desde el balcón para que fuera. Al llegar, vi que ya llevaba el cigarrillo por la mitad. Me pregunto que qué hacía, y le respondí que pensaba que quería estar un rato a solas. Mientras ella miraba al frente, distraída, me tomé mi tiempo mirándole el pecho, que se marcaba por debajo de su camisa. También ojeé su culo, y me costó retener las ganas de azotarlo. En cambio, le hablé:

-He visto tus fotos por internet. Están chulas, eres buena modelo.

-Ah, ¿sí? ¿Pero te gustaron las fotos o te gustó cómo salía yo? -Soltó su risita pícara, la que siempre usaba con los hombres.

-Las dos cosas, mujer. Sales muy sexy. Seguro que el fotógrafo pasó un mal momento intentando ocultar su... -Me toqué el paquete para hacer referencia.

-¡Qué tonto! -Dejó un silencio después de reirse.- ¿Y quién te dice que la que lo pasó mal en ese sentido fui yo?

-¿Tirarte al fotógrafo? Qué original eres. Venga ya...

Ella me mantuvo la mirada con una media sonrisa. Sus ojos me decían que aquel polvo había sido increíble. Se me puso dura al instante.

-Eso no te lo voy a contar, pero eso no quita que aun me gusta tu polla. - Me puso la mano en la entrepierna, por encima del pantalón.- Y veo que yo a ella también le gusto.

Me tomó de la mano y me llevó de nuevo dentro del piso. Me apoyó contra la pared junto a la salida del balcón y se arrodilló para bajarme los pantalones. La sacó y empezó a lamerla suavemente, rozándola contra la piel fina de su cara. Cuanto más cachondo me ponía yo, más cachondo se ponía ella. Se cansó de lamerla y se la metió en la boca, bastante profundo y con buen ritmo. Si al fotógrafo se la chupó la mitad de bien que me la estaba chupando a mí, es seguro que el hombre querría repetir.

Se levantó, con su mano puso la mía sobre mi polla, indicándome que me masturbara yo mismo. Dio un paso atrás y se dio la vuelta. Se quitó los pantalones enseñándome todo su culo, únicamente el tanga tapaba sus agujeros. En aquel momento me di cuenta del buen culo que tenía, y me pregunté por qué nunca había jugueteado con él, ni siquiera me había planteado follárselo. Todos estos pensamientos fluían mientras no paraba de machacármela mirando aquel cuerpazo.

Se dio la vuelta y empezó a manosearse los pechos, hasta que sus pezones se marcaron bajo la camiseta. Volvió a arrodillarse frente a mí, usando su mano izquierda para frotarse el coño. Como era de esperar de Victoria, igual de cachondo me ponía a mí verla, que a ella ver lo dura que la tenía por ella. Sin usar las manos y sin parar de masturbarse, se la metió en la boca y siguió chupándola.

No parecía la misma persona. Cuando había llegado yo parecía estar deprimida. Ahora, su cuerpo comunicaba una alegría y un placer inigualable. Aquello demostraba lo que le gustaba el sexo. No pude más y descargué en su boca. Llevaba varios días sin tocarme, así que la corrida fue abundante. Tanto que fue incapaz de retenerla en su boca y cayó por su mentón hacia su pecho, ensuciando la camiseta.

Su mano izquierda seguía en su sitio, sin parar, estable, pero cada vez más fuerte. Por no parar de masturbarse, se tragó el semén que le quedó en la boca. Yo también me puse de rodillas, le levante la camiseta y empecé a estimularle los pezones. Aquello le hizo no poder aguantar más y se fue. Saboreé cada espasmo de su orgasmo, cada uno más suave que el anterior, hasta que terminó. Aquella mujer había nacido para el sexo.
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Antiguo 02-ago-2017, 10:21   #7
jjgtbenave
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Que bueno, sigue, por favor, me encantaría saber que encuentra en ese pen drive.
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