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Tus Relatos y experiencias - Tía de 57 años y sobrino de 36 años... Diez días de vicio y morbo sin límites. Herramientas
Antiguo 17-sep-2017, 15:14   #51
juanluismorales
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Predeterminado Tía de 57 años y sobrino de 36 años... Fotos.

Buenas tardes.

Espero poder continuar con el relato de lo sucedido con mi tía en breve.

Mientras tanto, para que amenizar la espera, os adjunto algunas fotografías de Luisa, para que podáis comprobar el morboso cuerpo que tiene y que con tanto gusto he disfrutado.

Un saludo, y buen domingo.

Juan Luis.
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Antiguo 18-sep-2017, 01:05   #52
ragasa
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Buenas tardes.

Espero poder continuar con el relato de lo sucedido con mi tía en breve.

Mientras tanto, para que amenizar la espera, os adjunto algunas fotografías de Luisa, para que podáis comprobar el morboso cuerpo que tiene y que con tanto gusto he disfrutado.

Un saludo, y buen domingo.

Juan Luis.
No me extraña que teniendo ese cuerpo tan cerca durante tantos años tuvieras tantas ganas de disfrutarlo en su plenitud.
Gracias por las fotos, por tu relato... y ya nos tienes en ascuas sobre la continuación.
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Antiguo 18-sep-2017, 10:15   #53
escrota
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Buenas tardes.

Espero poder continuar con el relato de lo sucedido con mi tía en breve.

Mientras tanto, para que amenizar la espera, os adjunto algunas fotografías de Luisa, para que podáis comprobar el morboso cuerpo que tiene y que con tanto gusto he disfrutado.

Un saludo, y buen domingo.

Juan Luis.
buen relato y en cuanto a tu tia... uffff está impresionante,
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Antiguo 18-sep-2017, 18:26   #54
ENCOFRADOR
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Cada vez me gusta mas este relato
__________________
Pasate por mis relatos y deja tu oponion:

Morbo en Tenerife

Me puedes echar crema
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Antiguo 18-sep-2017, 21:13   #55
alarfich
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Buenas tardes.

Espero poder continuar con el relato de lo sucedido con mi tía en breve.

Mientras tanto, para que amenizar la espera, os adjunto algunas fotografías de Luisa, para que podáis comprobar el morboso cuerpo que tiene y que con tanto gusto he disfrutado.

Un saludo, y buen domingo.

Juan Luis.
Maravilla. Cuerpazo
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Antiguo 20-sep-2017, 23:31   #56
Tioron
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Buenas tardes.

Espero poder continuar con el relato de lo sucedido con mi tía en breve.

Juan Luis.

Espero que no te hayas marchado de vacaciones.........
__________________
vente a bailar.....



La botella siempre medio llena..... por supuesto..........


Sencillamente, por aquí ando.
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Antiguo 14-oct-2017, 10:24   #57
maturfan
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Amigo Juan Luis... no nos dejes asi. Sigue contando esos 10 dias maravillosos.
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Antiguo 23-oct-2017, 11:55   #58
ragasa
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Buenas tardes.

Espero poder continuar con el relato de lo sucedido con mi tía en breve.

Mientras tanto, para que amenizar la espera, os adjunto algunas fotografías de Luisa, para que podáis comprobar el morboso cuerpo que tiene y que con tanto gusto he disfrutado.

Un saludo, y buen domingo.

Juan Luis.
O el amigo Juan Luis se ha tomado unas vacaciones muy largas, o nos está preparando un final de relato digno del "Premio Planeta"... o a él y a su tía les han descubierto y se le han quitado las ganas de terminar de contarnos esta increíble aventura.
Esperemos que nos saque pronto de dudas.
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Antiguo 17-nov-2017, 12:45   #59
juanluismorales
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Predeterminado Tía de 57 años y sobrino de 36 años... Continuación (9ª parte)

Buenos días.

Muchísimo más tarde de lo que me hubiera gustado (no, mi tío no nos ha pillado, afortunadamente ), continúo con el relato de lo sucedido este pasado verano.

Os había contado cómo, tras haber conseguido follarme a mi tía Luisa, de 57 años, el pasado 3 de Julio (aprovechando un viaje de mi tío juntos con mis padres a la casa familiar), ahí empezaron los casi diez días de morbo y vicio junto a ella.

La noche del día 3 y casi el Martes 4 al completo lo pasamos follando, llegando yo incluso a desvirgarle el culo.

Y así llegamos al Miércoles día 5 de Julio, donde mi tía debía ir a trabajar por la mañana, razón por la cual ambos madrugamos (yo la llevaría al trabajo), y donde, antes de que ella se vistiera, le comí el coño y le metí dos bolas chinas que había comprado el día anterior, con la orden de que las llevara puestas toda la mañana y que me fuera contando sus sensaciones.

Mi tía, que ya estaba empezando a sacar la viciosa en la terminó convirtiéndose, aceptó, y esa mañana me mandó 3 WhatsApp contándome que se había corrido dos veces con las bolas puestas, y que estaba muy caliente.

Y aquí continúa mi relato.

Como yo había quedado en ir a buscarla a la salida del trabajo (esto es, a las 15 horas), a las 14.45 yo ya estaba aparcado en el mismo lugar en el que la había dejado por la mañana, esto es, a tres manzanas del bloque de viviendas donde Luisa trabaja. Ya tenía preparado mi plan para esa tarde (para ello, había pasado por casa y había guardado dos toallas, un vestido largo de mi madre y un bote de bronceador en una mochila), siempre dejando la puerta abierta a que las circunstancias lo modificasen, y solo imaginarlo hacía que estuviese a cien, temperatura que subió cuando vi aparecer a mi tía con una sonrisa de oreja a oreja.

Nada más entrar en el coche, se lanzó a por mi boca para darme un gran morreo, al tiempo que me cogía una mano y me la llevaba a su entrepierna (por encima del pantalón) para decirme de inmediato:

- Mira cómo me tienes, cabrón, y así toda la mañana.

Estaba caliente y mojada, y no tardé 3 segundos en meter la bajo dentro de su pantalón, para notar, por encima de las bragas, que estaba completamente empapada. Enseguida llegué a su mojadísimo coño y , comenzando a acariciar su clítoris, mi tía me dijo:

- Necesito que me folles. Necesito tenerte dentro para quitarme este calor.
- Pues aún vas a tener que esperar para ello -le dije mientras no dejaba de masturbarla más intensamente, jugando incluso con las bolas chinas.
- Joder, me vas a matar de gusto. Me corroooooo...

Luisa se estremeció mientras, abrazada a mí, gritaba corriéndose de gusto con mis dedos en su coño. Dejé que terminara de estremecerse, y para cuando se hubo relajado, volvimos a besarnos, tras lo cual le dije que iba a invitarla a comer.

De camino a nuestro destino (ya pensado por mí), mi tía me contó lo bien que lo había pasado esa mañana y el descubrimiento que había sido para ella las bolas chinas, preguntándome cuándo se las iba a quitar o a dejar que ella se las quitase. Yo le respondí que no se preocupara por ello y que solo lo hiciera de seguir disfrutando y dejándose llevar.

Mi tía me sonrió pícara, acariciándome la polla dura por encima del pantalón, preguntándome:

- ¿En qué diablura estarás pensando?
- Ya lo verás, y lo disfrutarás -le respondí, guiñándole un ojo.

Quince minutos después (alrededor de las 15.40), llegamos al Centro Comercial La Vaguada, donde yo había planificado comer antes de pasar la tarde en un lugar cercano. Aparqué el coche en la planta más inferior y en el espacio más alejado de la entrada al centro, y desde ahí subimos en las escaleras mecánicas hasta la planta terraza, donde se encuentran los cines y toda la restauración.

Le dije que eligiera dónde comer, y mi tía se decidió por el Vips que se encuentra en uno de los extremos. Esperamos a que nos sentaran, y allí disfrutamos de una agradable comida entre risas, confidencias, picardías y planes (mi tía quería saber lo que tenía pensado para el tiempo que nos quedaba juntos, y yo solo le dije que eso dependería únicamente de ella, y que de momento solo tenía planificada la tarde).

De vez en cuando, veía cómo a mi tía le cambiaba la cara a un gesto de placer, las bolas seguían haciendo su efecto, lo cual me hacía sonreír a mí al tiempo que ella se ponía colorada pensando que la gente se estaría dando cuenta, para de inmediato seguir disfrutando y decirme que estaba siendo muy perverso con ella.

Eran las 17.20 horas cuando le dije que era buen momento para irnos, así que pagué y fuimos a por el coche. Antes de subirnos a él, y aprovechando la estratégica ubicación donde lo había aparcado, junto a la puerta del copiloto nos fundimos en un gran morreo mientras yo me sacaba la polla del pantalón, diciéndole:

- Ya sabes lo que tienes que hacer.

Ella me miró sorprendida, miró a todos lados y antes de que pudiera decir nada, añadí:

- No hay nadie, aprovecha.

Poco tardó mi tía en ponerse en cuclillas y comenzar a hacerme una mamada, pero tuvimos que interrumpirla apenas un minuto después por la aparición de un par de vehículos. Irrumpimos en carcajadas y, después de otro beso, subimos al coche.

Arranqué, y Luisa volvió a preguntarme dónde íbamos, y yo solo le dije:

-Cerca.

Y no era mentira. Cinco minutos después llegamos a nuestro destino. Aparqué junto al Polideportivo y piscina del Barrio del Pilar, y le dije que teníamos que bajar. Ella no sabía dónde estábamos, pero le sorprendió que lo único que allí había era el Polideportivo , y no entendía nada. A mí me hacía gracia, y mi único gesto fue abrir el maletero y coger la mochila.

Nos dirigimos hacia las taquillas, y compré dos entradas para la piscina. Luisa, ya sin saber qué decir, me preguntó que cómo íbamos a entrar a la piscina, si no habíamos traído bañador ni nada por el estilo. Besándola, le dije que no se preocupara por eso, y tomándola de la mano nos dirigimos a la entrada de la piscina, pasando por su torno.

El acceso a la zona de piscinas se hace a través de un pasillo, al final del cual, a la derecha, están las dos piscinas (adulto y niño); justo antes de ellas, los vestuarios y los aseos; y a la izquierda, oculto tras unas vallas opacas (opacidad provocada por unos grandes árboles que las rodeaban), el solárium nudista. O, lo que es lo mismo, nuestro destino.

[Aquí hago un paréntesis para contar que yo, como amante del nudismo que soy, ya conocía ese solárium, pues había estado en él en años anteriores. En contra de lo que pudiera pensarse, a él no solo iban hombres, sino también algunas mujeres, y en todas las ocasiones en las que había estado, me había encontrado un ambiente sano, tranquilo y natural.]

Accedimos al solárium (una cuidada zona verde, de unos 1000 metros cuadrados, con árboles para ponerse a la sombra y otra zona en la que tomar el sol) , encontrándonos 9 personas repartidas por el mismo. Concretamente, había 7 hombres (de entre unos 30 y 65 años) y 2 mujeres (una de unos 25, que estaba con uno de los chicos jóvenes, y otra mayor de 40 que estaba con un hombre de similar edad). La mayoría estaba situada en la zona llana del solárium, donde no hay sombra, tumbados (desnudos, claro) tomando el sol. Solo dos hombres estaban en la zona izquierda, una parte elevada donde los árboles posibilitan tumbarse a la sombra o entre sol y sombra.

Mi tía me miró fijamente cuando se dio cuenta de que allí todo el mundo estaba desnudo, y en voz baja me dijo:

- ¿Estás loco? ¿Quieres que me desnude delante de toda esta gente?
- Sí, así es -respondí yo. Pero fíjate bien, ellos ya están desnudos, y ni se miran entre ellos. Fíjate en sus cuerpos, los hay de todo tipo y los lucen con orgullo. Además, nos desnudaremos los dos.
- Estás muy mal si piensas que voy a enseñar mis carnes caídas -dijo mi tía.
- Y tú estarías muy mal si, después de ll que llevamos vivido y experimentado estos dos días, sigues pensando que tus carnes no son dignas de ver, de disfrutar.
Quiero que disfrutes de tu desnudez, que la aceptes, que veas que hay gente a la que no le importa el físico. Además, aquí no va a pasar nada, mira cómo la gente está a su bola. Solo nos vamos a desnudar, a sentarnos donde queramos y a disfrutar de nuestra desnudez. Confía en mí.
- Pero es que... -titubeó mi tía.
- Solo confía -añadí, y tomándola de la mano, nos dirigimos a la zona más tranquila, a la sombra, colocándonos junto a uno de los árboles. La personas más cercana (un hombre de unos 50 años) estaba sentado en una toalla, leyendo un libro, unos 10 metros más abajo, a nuestra izquierda. Ni él ni nadie de los que estaban en la piscina nos miraron, y cuando dejé la mochila en el suelo, saqué las toallas y las extendí, preguntándole:

- ¿Empiezas tú o empiezo yo?
- Hazlo tú, que yo aún estoy asimilando todo esto -me respondió mi tía mientras no dejaba de mirar a todas partes.

Dicho y hecho, me quité la ropa, quedándome completamente desnudo, doblando la ropa y dejándola junto a la mochila. Le di un beso a Luisa y le dije:

- Es tu turno.

Mi tía dudó unos instantes, hasta que, poco a poco, empezó a desabrocharse la blusa, pero antes de terminar de hacerlo, se detuvo y me dijo:

- Pero si llevo las bolas puestas, ¿qué hago?
- Nada, dejálas ahí, nadie se va a dar cuenta, el cordón para sacarlas es casi invisible a menos que te acerques mucho, y eso solo lo voy a hacer yo -le dije guiñándole un ojo.
- De verdad que eres un caso -dijo mi tía.
- Sí, pero te gusta, a ti también te va la marcha.

Ella sonrió, y sin dejar de mirarme, se quitó la blusa, y poco después hizo lo propio con el sujetador, dejando al aire esas maravillosas tetas que tenían los pezones duros, lo que provocó que yo le dijera:

- ¿Estás cachonda, putita?
- No te voy a decir que no -respondió mi tía. Esta situación me tiene excitada en todos los sentidos.
- Pues continúa desnudándote.

Mi tía, entonces, se quitó el pantalón, y con bastante vergüenza, se bajó las bragas, colocando entonces toda la ropa junto a la mía.

Hecho esto, me senté en una de las toallas y le dije a Luisa que hiciera lo propio en la otra. Se sentó, pero no sabía muy bien cómo colocarse para no estar con las piernas abiertas, así que le tomé de la mano y le pedí que se relajase, que estuviese cómoda, que mirase cómo estaban las dos mujeres que allí había (ambas estaban muy relajadas, una tumbada del todo con las piernas abiertas, y la otra sentada hablando de manera normal con el chico que tenía al lado).

Entonces, Luisa colocó sus piernas estiradas y pegadas, apoyándose sobre los codos para estar en una situación lo más cómoda posible. Me preguntó si había estado allí antes, le conté que sí y que, de hecho, había estado también en varias playas nudistas, y que es en esos sitios donde te das cuenta que todos los cuerpos son hermosos, que todos son distintos y todos tienen su encanto (y así lo pienso).

También me preguntó si en esos sitios no había sexo, y yo le dije que nunca lo había visto. Sí que es verdad que de esa piscina (igual que de la otra nudista que hay en Madrid) se decía (igual que se dice de las playas nudistas) que podía ser un lugar de contacto con hombres gays, pero que yo no había tenido ningún acercamiento en ninguno de los casos. Mi tía, riéndose, me preguntó qué habría pasado si alguien se me hubiera acercado, y fue entonces cuando le confesé que, aunque no habría pasado nada porque no me gustan las relaciones a solas con hombres, sí es verdad que en algún trío que había hecho la relación había sido a tres, esto es, que había tenido algún roce (o algo más) con el hombre de la pareja.

Mi tía, algo sorprendida aunque no tanto viendo lo morboso que yo era, me preguntó cuántas veces había hecho eso (tríos), con qué tipo de gente, qué tal fue el contacto con el hombre... Yo, riéndome, le pregunté si estaba pensando en probarlo, y ella me dijo:

- Nooooo, no, solo quiero saber, ya que me lo estás contando. -Y, deteniéndose un momento a pensar, añadió: ¿No estarás pensando en...?
- ¿Un trío contigo? -respondí yo. Bueno, no lo había pensado (mentí), pero si a ti te apetece, jajaja.
- No, si ya sabía yo, jajaja -respondió ella. Deja, deja, ¿no te parece suficiente esto?
- Bueno, la vida es para vivirla, jajaja -contesté yo.

Y así, entre risas y más confidencias, nos dieron las 18.30 horas, con mi tía relajada, tanto como para sentarse más cómoda, recogiendo sus piernas hacia sus tetas, pegándolas a ellas, quedando su coño un poco expuesto. Pero dado que allí no había nadie mirando (solo el hombre sentado más abajo echaba una mirada hacia nosotros muy de vez en cuando), y que Luisa se sentía más cómoda (por la espalda) así, seguimos conversando de tal manera.

Aunque estábamos a la sombra, el calor (sofocante en el mes de Julio de este año, recordad) era muy intenso, así que le pregunté si quería darse bronceador. De piel más bien blanca, mi tía dijo que sí, así que le acerqué el bote y ella mismo se aplicó la crema por delante, pidiéndome si podía aplicársela por la espalda.

En ese momento se me ocurrió algo, y en lugar de aplicarle la crema a distancia, me senté detrás de ella, pegado a su espalda, con mis piernas a ambos lados de las suyas. De este modo ,ella podía sentir mi pecho y, lo que es más importante, mi polla (de momento, relajada) en su espalda.

En esta situación, comencé a aplicarle la crema muuuy lentamente. Le puse un poco sobre los hombros mientras le besaba el cuello y le susurraba que me encantaba estar así con ella. Con un mordisco en su oreja al tiempo que comenzaba a extenderle la crema desde sus hombros hacia sus brazos, hice que mi tía cerrase los ojos disfrutando de ese momento y me susurrase que se estaba empezando a mojar (no olvidéis que aún llevaba las bolas puestas), y que no siguiera con los besos.

Pero eso no hizo más que encenderme mucho, y eso también lo notó ella al sentir la dureza de mi polla en el final de su espalda. Me retó, la muy pícara, a que me levantara en ese estado, y yo le dije que no tenía problema en hacerlo, pero que aún me faltaba parte de su espalda por broncear. Y dicho esto, con mi lengua recorrí toda su espalda, lo que provocó un estremecimiento en su cuerpo, pegándose más a mí.

[Creo haberme extendido lo suficiente para daros un respiro, pero hoy mismo continuaré con este relato, que espero os esté gustando en su retorno.
Adjunto fotografías de mi tía.
Un saludo]
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