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Tus Relatos y experiencias - Soy Marina y ésta es mi historia Herramientas
Antiguo 15-ago-2017, 23:37   #1
JustAGirl
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Predeterminado Soy Marina y ésta es mi historia

Hola a todos. Mi nombre es Marina.

Soy nueva por aquí. No conocía este foro hasta el día de hoy. Siempre me han gustado los relatos eróticos, pero no ha sido hasta esta noche de verano cuando se me ha ocurrido buscar una web con este tipo de contenido. Después de ojear un poco los foros, he decidido crear mi propio hilo porque quería dar el paso de ser yo la que escribiera los relatos.

En este hilo encontraréis mis historias personales relacionadas con el sexo y cómo ha influido en mi vida hasta ahora. Trataré de que cada publicación sea extensa. A mí personalmente me gusta que los relatos sean largos y detallados, además de, por supuesto, ardientes y explícitos. Sé lo que es excitarse leyendo una historia y que acabe antes de tiempo, justo cuando querías empezar a tocarte. Espero que esto no os ocurra a vosotros con mis relatos.

Os estaría muy agradecida si me escribierais tanto en el propio hilo como por mensaje privado si os gusta lo que cuento. Si expongo mis experiencias son para que otros puedan disfrutarlas.

Antes de comenzar, me gustaría describirme para que así podáis imaginar cómo soy:

Como he dicho antes, me llamo Marina. Tengo 24 años y vivo en el suroeste español. Peso 55 kg y mido 1'61m, así que me considero bajita aunque dentro de la media. Por mí altura y peso habréis supuesto que no estoy seca, digamos que tengo carne por donde cogerme, yo personalmente no considero que esté gorda. Actualmente el pelo me pasa los hombros, liso con tendencia a rizarse. Desde la adolescencia me tinto el pelo. He pasado por varios colores pero suelo usar la gama de rojos porque considero que van bien con las pecas que tengo alrededor de la nariz, la cual por cierto no me gusta nada, pero es la que tengo. Mis ojos son castaños y bastante grandes, me gustan mucho, aunque a veces los ocultan las gafas que tengo que utilizar casi siempre.
Tengo la cintura y los hombros bastante estrechos, lo que causa la impresión de que mis pechos son bastante grandes, aunque he de admitir que suelo vestir de manera que lleve un buen escote. Estoy muy contenta con ellos, podría decir que es una de las partes que más me gusta de mi cuerpo, y es la que suele llamar la atención de la mayoría de los hombres. Mi trasero y mis piernas son más gorditas en comparación con la parte superior de mi cuerpo, en realidad estoy un poco acomplejada con esa parte.

El año pasado terminé la carrera universitaria y actualmente me encuentro en el paro. Domino con soltura el inglés y hablo algo de italiano (ya sabréis por qué más adelante). De vez en cuando trabajo de camarera para sacar algo de dinero, pero realmente no lo necesito para vivir puesto que vivo en un piso con mi padre divorciado. Aunque ahora que se ha echado novia, muchas noches no duerme en casa. Pero eso es otra historia.

Espero que vayáis conociendo mi forma de ser a través de mis relatos.

En fin, creo que no me dejo nada. Si queréis hacerme cualquier pregunta ya sabéis. Lo antes posible empezaré a escribir. Un beso a todos.
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Antiguo 16-ago-2017, 00:12   #2
Alejandro85
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Bienvenida Marina, deseando leer tus historias. Además en cuanto he leido Suroeste español he dicho: casi, casi, paisana y no he podido evitar pensar en ser parte de tus relatos .

Este es mi relato: Los cambios de mi vida.

Por si te apetece leer algo ajeno. Muacks
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Antiguo 16-ago-2017, 02:19   #3
JustAGirl
Pajillero Novato
 
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Para no aburriros con demasiada introducción, me gustaría comenzar contándoos mis historias por una bastante especial para mí, tanto para lo bueno como para lo malo. Lo positivo que me aportó fue que me hizo descubrir un sexo más duro del que estaba acostumbrada hasta entonces, siendo lo malo el hecho de que me hizo darme cuenta en lo que me había convertido, al menos, parcialmente.

Agosto de 2011

Me encontraba en una de las barracas en las fiestas patronales de mi ciudad. La humedad era insoportable, se pegaba a la piel. Quienes viváis a pocos kilómetros de la costa sabéis de qué tipo de calor es al que me refiero. Mis amigas, las de toda la vida, y yo íbamos por el quinto cubata de la noche, y eso que apenas llevábamos dos horas de fiesta. No sabía bien por qué estaba allí: la música era mala, el calor asqueroso, el alcohol de garrafón... Supongo que cada elemento aislado no era atractivo, pero el resultado final tenía su encanto.

Mientras bailábamos, Elena, la lesbiana, intentaba explicarle algo a Elisa, la más peque. Algo que parecía demasiado serio para aquel momento, puesto que la cara de ésta era de una persona que apenas está escuchando, y lo único que quiere es que dejen de darle la tabarra. Me reí al verle la cara y seguí bailando, que era lo que realmente me apetecía. Bailar y f... Joder, me había vuelto a pasar. Poco a poco durante los últimos meses me había dado cuenta de que, cuando bebo, tengo tendencia a pensar en sexo. Y aunque mi cuerpo no reaccione ni me excite, no puedo parar de pensar en ello y de querer echar un polvo.

El reggaeton me llevó a juntar mi cuerpo con el de mi amiga Marta, que hasta entonces bailaba a su bola junto a nosotras tres. Nos emocionamos bastante con el baile, y entre risas estuvimos restregándonos el trasero la una a la otra, parodiando los típicos videoclips y bailes del reggaeton. Mi cabeza seguía dando vueltas, y un pensamiento fugaz pasó por mi mente: nunca he probado a otra mujer, y no tiene por qué no gustarme. Me llamé a tonta a mi misma por plantearme esas cosas yendo tan borracha, aunque en realidad mi pensamiento fue interrumpido por otra cosa. Un hombre con demasiadas copas encima (y años, todo hay que decirlo) se nos acercó e intentó magrearnos en un patético intento de ligar. El resultado fue que mi amiga le marcó la cara de un manotazo. Se lo merecía.

Aquello nos dejó con mal cuerpo, así que decidimos ir a por unos chupitos a la barra, de la que volvimos con dos en el cuerpo y con otro cubata en la mano. Las horas seguían pasando y empezaba a tener fatigados los pies. En un pequeño descanso saqué mi móvil del bolso y comprobé que tenía 4 llamadas perdidas de Mario, un compañero del instituto con el que realmente nunca había tenido confianza, simplemente habíamos coincidido en la misma clase y de vez en cuando habíamos hablado. Era bastante guapo, pero nunca había tratado de acercame a él porque parecía bastante serio. Llevaba sin hablar con él desde que terminó el curso en junio. ¿Qué querría en aquel momento? ¿Y por qué me iba a llamar a mí?

Mientras tenía el móvil en mi mano volvió a llamarme, así que salí de la barraca y lo cogí:

-¿Hola? ¿Mario?

-Ey, Marina, ¿qué tal?

-¿Qué tal? -Me tuve que reir, aunque me sentía rara por dentro.- Son casi las 4 de la mañana y estamos de fiesta. ¿Para qué me llamas?

-Por nada... Quería saber si te aburrías por donde estuvieras, por si querías venir a tomarte algo "de tranqui".

Yo ya sabía lo que significaba aquello, pero me hice un poco la perdida. -Bueno... Vale. Yo estoy en "-----", ¿estás muy lejos?

-No, a dos calles. ¿Nos vemos en "----"?

-Vale, voy para allá.

Colgué y miré al interior de la barraca. Mis amigas seguían bailando, dándolo todo. Lo medité un poco, pero pensé que sería mejor marcharme y volver en un rato, y no entrar a decirles que, misteriosamente, tenía que ausentarme un rato. Ellas lo estaban pasando bien, y así yo me ahorraba preguntas incómodas. Me dirigí a donde me había dicho Mario.

Me estaba esperando en un portal. Al llegar le di dos besos. Iba bastante bebido, aunque no sé si más que yo. En menos de 20 segundos de conversación, me miró tres veces las tetas. Se hizo el despistado y me contó que tenía el alcohol arriba, en su casa, y me dijo que le acompañara. Aquello confirmó al 100% mis sospechas, la pregunta era cómo se iba a lanzar o qué me iba a decir para que yo, una chica con la que tenía poca confianza, accediera a tener sexo con él. Es cierto que por aquel entonces yo ya me había acostado con bastantes hombres, pero de ahí a simplemente intentarlo por considerar una mujer fácil hay un trecho. En cualquier caso, yo me volví a hacer la loca. Mi mente ya estaba excitada, y poco a poco mi cerebro fue preparando mi cuerpo para la acción. Al fin y al cabo, Mario no estaba nada mal.

Subí al ascensor de su edificio con él. De forma automática mi mano fue a acariciar su brazo, un brazo fuerte y musculoso de gimnasio, pero no desproporcionado. El alcohol hizo que no me muriera de la vergüenza al hacerlo. Crucé los dedos mentalmente para que hubiera acertado sus intenciones. Y sí, acerté. La caricia fue respondida por el otro brazo, que me tomó por la cintura y acercó todo mi cuerpo a su torso. Me lancé a su boca y nuestras lenguas empezaron a bailar la una con la otra.

Cuando llegamos a su planta, un octavo, nuestras bocas se separaron y salió delante de mí. Me tomé unos segundos allí de pie, con un cosquilleo entre mis piernas ycon la comisura de los labios húmeda de la saliva del beso. No sé por qué y no tuvo nada de especial, pero recuerdo aquel instante como si hubiera sido esta mañana. Lo seguí al interior del piso.

Estaba bastante oscuro y Mario no se molestó en enchufar la luz. El salón estaba muy cerca de la puerta, y allí estaba él esperándome. La estancia olía a tabaco. Seguramente habían estado allí sus amigos bebiendo antes de salir a la fiesta. La escasa luz que entraba por las cortinas dotaba al salón de un ambiente íntimo. Fui hacia mi inesperado amante y retomamos el beso del ascensor, aunque esta vez sus manos recorrieron mi cuerpo, empezando por el trasero, apretándolo fuerte varias veces. Algo similar hizo más tarde con mis pechos. Es un gesto que muchos hombres con los que he estado suelen hacer, como comprobando la mercancía, sopesandola, aunque yo siempre lo he interpretado como una toma de posesión del cuerpo, en este caso, del mío.

Lo tumbé en el sofá y me subí sobre él, apoyándome en mis rodillas. Le quité los botones uno a uno mientras sus manos seguían recorriendo mi cuerpo desde los pies hasta el cuello. Dejó de mirarme a la cara cuando me quité el top y me quedé en sujetador. Me encantó la manera en que las miraba, se las comía con la mirada. Me bajé del sofá y me puse frente a él, en el suelo, para quitarle los pantalones.

El bulto en sus calzoncillos prometía bastante. Cuando se la saqué, me llevé una grata sorpresa. Le medía, fácil, unos 16 cm,pero me lo que más me gustó fue su forma. Se habla mucho de que si las tetas de una mujer u otra son decepcionantes cuando las ves sin sujetador, pero se habla poco de las pollas. Sí, se habla de su tamaño, pero no se habla de si una polla es bonita o no, y yo en aquel momento ya me había dado cuenta. Un buen miembro, bien usado, es una maravilla, pero una polla, si es bonita, no me importaría estar chupándola durante horas. Aquella polla tenía buen tamaño, un buen glande y una curvatura perfecta para la penetración.

Me la llevé a la boca. Mario se acomodó y me dejó hacer. La humedecí un poco por todas partes y mientras la acariciaba con mi mano, con mi lengua le estimulaba el frenillo. Debía gustarle bastante, porque no paraba de gemir, y Mario no parecía el tipo de hombre que gime en el sexo. Su polla había crecido un poco más, y me puse el reto de intentar tragármela entera, pero no pude. La saliva de mi garganta corría por su miembro mientras mis ojos estaban clavados en los suyos. Estaba muy cachondo, y eso me hacía ponerme a mi más cachonda.

Volví a la posición inicial tras quitarme los pantalones y el culotte que llevaba puesto. Su polla y mi coño, ambos húmedos, estaban en contacto, así que aproveché para rozarlos. Me di cuenta de que todavía llevaba puesto el sujetador, así que me deshice de él. Una de mis partes favoritas del sexo no es la del placer físico que el otro te da (que también está genial), sino el placer psicológico de ver lo que puedes excitar o el placer que puedes proporcionar a la otra persona. Y ver la cara de Mario cuando dejé mis pechos al aire fue uno de esos momentos de placer psicológico para mí. Se inclinó hacia delante y durante largo rato estuvo comiéndome los pezones, cuidando uno con sus dedos mientras el otro era atendido por su boca. Yo a lo mío, seguía usando su polla para estimular mi clítoris.

Cuando le pareció suficiente, con un gesto rápido y certero encaró su polla en mi coño y me penetró con sumo cuidado. En aquel momento yo no necesitaba aquella precaución, hacía rato que estaba bien lubricada. Me fastidió que no me hubiera comido el coño antes de metérmela, pero cuando lo vi hacer se me pasó rápido el disgusto. Hasta unos minutos más tarde no me di cuenta de que no se había puesto condón, lo estaba haciendo también que se me había olvidado por completo. Él tampoco dijo nada, así que confié en él. Mario solo quitaba la mirada de mi pecho, que se agitaba con cada una de sus embestidas, para besarme de vez en cuando.

Me palmeó en el culo para indicarme que me bajara, y sin previo aviso me manejó, dejándome a cuatro patas. Un segundo después, volvía a estar dentro de mí. Aumentó el ritmo. Me gustaba escuchar el sonido de su pelvis contra mi trasero cada vez que me penetraba. De vez en cuando me azotaba el trasero, cada vez más debido a que yo le contestaba con un gemido fuerte. Sus huevos también chocaban contra mí, rozándome, pero aquello no era suficiente, así que con mi mano empecé a masturbarme. Estaba tan cachonda que antes de un minuto me llegó el orgasmo.

Me estremecí y dejé caer mi rostro sobre el sofá, rindiéndome al placer que me daba mi amante. Él aprovecho para poner su mano en mi cabeza, como ahogándome contra el sofá, en señal de dominación. Yo seguí gimiendo, sumisa. Hasta aquel polvo no sabía lo que era que te follaran duro de verdad, y me estaba encantando. Mario no pudo aguantar más tenerme allí, de espaldas, con mi cuerpo rendido a él y tuvo que correrse. La sacó y dejó que su semen corriera por mi espalda, caliente y acuoso. Cada vez que sentía la semilla de un hombre sobre mi piel, me sentía victoriosa y exultante, aquella ocasión no fue para menos.
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Antiguo 16-ago-2017, 08:50   #4
OOAA
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Hola a todos. Mi nombre es Marina.

Soy nueva por aquí. No conocía este foro hasta el día de hoy. Siempre me han gustado los relatos eróticos, pero no ha sido hasta esta noche de verano cuando se me ha ocurrido buscar una web con este tipo de contenido. Después de ojear un poco los foros, he decidido crear mi propio hilo porque quería dar el paso de ser yo la que escribiera los relatos.

En este hilo encontraréis mis historias personales relacionadas con el sexo y cómo ha influido en mi vida hasta ahora. Trataré de que cada publicación sea extensa. A mí personalmente me gusta que los relatos sean largos y detallados, además de, por supuesto, ardientes y explícitos. Sé lo que es excitarse leyendo una historia y que acabe antes de tiempo, justo cuando querías empezar a tocarte. Espero que esto no os ocurra a vosotros con mis relatos.

Os estaría muy agradecida si me escribierais tanto en el propio hilo como por mensaje privado si os gusta lo que cuento. Si expongo mis experiencias son para que otros puedan disfrutarlas.

Antes de comenzar, me gustaría describirme para que así podáis imaginar cómo soy:

Como he dicho antes, me llamo Marina. Tengo 24 años y vivo en el suroeste español. Peso 55 kg y mido 1'61m, así que me considero bajita aunque dentro de la media. Por mí altura y peso habréis supuesto que no estoy seca, digamos que tengo carne por donde cogerme, yo personalmente no considero que esté gorda. Actualmente el pelo me pasa los hombros, liso con tendencia a rizarse. Desde la adolescencia me tinto el pelo. He pasado por varios colores pero suelo usar la gama de rojos porque considero que van bien con las pecas que tengo alrededor de la nariz, la cual por cierto no me gusta nada, pero es la que tengo. Mis ojos son castaños y bastante grandes, me gustan mucho, aunque a veces los ocultan las gafas que tengo que utilizar casi siempre.
Tengo la cintura y los hombros bastante estrechos, lo que causa la impresión de que mis pechos son bastante grandes, aunque he de admitir que suelo vestir de manera que lleve un buen escote. Estoy muy contenta con ellos, podría decir que es una de las partes que más me gusta de mi cuerpo, y es la que suele llamar la atención de la mayoría de los hombres. Mi trasero y mis piernas son más gorditas en comparación con la parte superior de mi cuerpo, en realidad estoy un poco acomplejada con esa parte.

El año pasado terminé la carrera universitaria y actualmente me encuentro en el paro. Domino con soltura el inglés y hablo algo de italiano (ya sabréis por qué más adelante). De vez en cuando trabajo de camarera para sacar algo de dinero, pero realmente no lo necesito para vivir puesto que vivo en un piso con mi padre divorciado. Aunque ahora que se ha echado novia, muchas noches no duerme en casa. Pero eso es otra historia.

Espero que vayáis conociendo mi forma de ser a través de mis relatos.

En fin, creo que no me dejo nada. Si queréis hacerme cualquier pregunta ya sabéis. Lo antes posible empezaré a escribir. Un beso a todos.
Genial introducción!!!

Has captado totalmente mi atención! Bienvenida al foro y adelante

Besos
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Antiguo 16-ago-2017, 09:01   #5
OOAA
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Espectacular relato del Agosto 2011 ..., seis añitos ya han pasado...
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Antiguo 16-ago-2017, 09:17   #6
nosotrosyotro
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[quote=JustAGirl;7250620]Hola a todos. Mi nombre es Marina.

Soy nueva por aquí. No conocía este foro hasta el día de hoy.

Hola Marina, me alegra enormemente leerte, no sólo porque lo hagas genial, con gran estilo, sino también por conocer la versión femenina (menos habitual) de esas historias excitantes que se pueden encontrar por aquí.

Cuentas con un seguidor más.

Besos.
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Antiguo 16-ago-2017, 10:51   #7
Sue-me
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Estupendo relato!

Coincido con los compañeros en que tener la versión femenina y deshinibida es genial.

Me ha encantado. Tanto que no he podido evitar endurecerme...
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Antiguo 16-ago-2017, 11:06   #8
kikote53
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Predeterminado hola

genial el relato y la forma de hacerlo.
Me has puesto muy cachondo, y el pene duro.... ahora que hago?
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Antiguo 16-ago-2017, 11:18   #9
nodoiuna
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Una de mis partes favoritas del sexo no es la del placer físico que el otro te da (que también está genial), sino el placer psicológico de ver lo que puedes excitar o el placer que puedes proporcionar a la otra persona.
Muy bien contada tu historia, me ha encantado, y me ha puesto a mil...
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Antiguo 16-ago-2017, 11:35   #10
Lord Henry
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HolaJustAGirl. Enhorabuena por el relato. ¡Qué "gusto" da leerlo!
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Antiguo 16-ago-2017, 13:31   #11
Catulus
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Felicidades, buen relato para comenzar.

Te leeremos por aquí
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Antiguo 16-ago-2017, 15:46   #12
Tresestabien
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Muy bien, suena realista y eso es un gran punto a favor.

Enhorabuena!!
__________________
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Antiguo 16-ago-2017, 17:39   #13
SinDatos
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Bravo
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Antiguo 17-ago-2017, 12:37   #14
taspa
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Me ha encantado tu relato y sobretodo la forma en la que escribes y describes tus sentimientos.

Con ganas de leer algun otro relato tuyo!
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Antiguo 17-ago-2017, 17:40   #15
JustAGirl
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Hoy volveremos un poco más atrás, a una de mis primeras experiencias sexuales fuera de un noviazgo. Desde los quince años he sido sexualmente activa, y aunque es parte de mi vida y soy yo la que lo está contando, no hablaré aquí de nada anterior a mi mayoría de edad, tanto por ética como por la normativa de este foro.

La que os voy a contar hoy es una experiencia breve pero bastante diferente a lo que yo estaba acostumbrada hasta entonces. No hacía mucho había dejado a mi novio, al que todavía veía por aquel entonces por diversos motivos que ya os contaré. De nuevo es una historia en la que la fiesta y el alcohol están presentes.

Octubre de 2010

La noche pintaba bien. Tras un mediodía y una tarde de fiesta universitaria, con comida y bebida incluída, solo quedábamos los que teníamos el estómago más duro, y no éramos pocos. Nos encontrábamos en el primer bar que nos topamos por la calle. Éramos unas 20 personas alrededor de la mesa. A todos ellos los conocía desde el principio del curso, así que apenas habíamos tenido unas semanas para conocernos. A pesar de ello, yo ya le había echado el ojo a Lucas, un chico delgadito, con perilla, de aspecto "alternativo". No estaba fuerte, ni era muy agraciado, pero me caía bien y tenía un algo.

Junto a mí, a mi derecha, estaba sentada Isa, la chica con la que más amistad había trabado. Una chica divertidísima, a la que le encataba beber y drogarse, pero que estando sobria era una de las personas más centradas que había conocido nunca. A mi izquierda seguía estando, muy a mi pesar, Antonio José, "Anto" para los amigos, que no se había despegado de mí en todo el día. El tal Anto estaba colado por mí, y no parecía estar dispuesto a dejarme en paz hasta que me llevara al catre al parecer. No hace falta que os presente al resto del grupo, pero las personalidades presentes eran variadas, algo típico de los primeros cursos de la universidad.

La cena consistió más en cerveza y sangría que en comida como tal. A los que se les había pasado la borrachera la volvieron a remotar, mientras que las que todavía nos aguantaba la pudimos alargar un poco más. Tras los chupitos decidimos buscar una discoteca para seguir tomando copas hasta que el cuerpo aguantara.

Tras bailar durante una hora, me senté con Isa a hablar en uno de los sillones que estaban esparcidos por los rincones de la discoteca. Me contó que uno de los chicos de clase le acababa de entrar y se habían enrollado:

-Joder Marina, como me pone José. Cuando se ha acercado a bailar conmigo me he puesto super nerviosa, espero que no lo haya notado.

-¡Ja ja! Lo ha notado seguro. Habrá visto la cara de tontita que se te ha debido de poner cuando se ha acercado y por eso se ha tirado a comerte la boca. Pero mira, al menos tú tienes más suerte que yo. El pesado de Anto lleva todo el día detrás de mí. Es una puta lapa. Y me da un asco que no veas.

-Hostia, la verdad es que me he dado cuenta y te compadezco. Pero bueno, si no triunfas esta noche, ya tienes algo asegurado. -Isa se echó a reir en mi cara.

-Ni con un puto palo.

Durante unos momentos nos quedamos calladas, ojeando a la gente de la discoteca. Íbamos lo suficientemente bebidas como para que el silencio no nos incomodara.

-Deja de mirar a Lucas, ¿o te traigo una servilleta para la baba?

-Calla, tía. ¿Por qué pasa de mí? No me ha mirado las tetas en todo el día.

-Y mira que eso es difícil. -Isa volvió a reirse.

Le di un palmetazo en la cabeza. -Tía lo digo en serio, no es normal. Es algo que no falla. Todos los tíos lo hacen con todas las chicas. ¿Crees que tiene novia o algo? ¿O simplemente no le gusto?

-Pues no lo sé. No lo conozco mucho pero creo que nunca la ha mencionado, si es que la tiene.

-Pues si no la tiene, menudo desperdicio. En fin. Me estoy quedando torrada. ¿Bailamos?

Ambas nos incorporamos y volvimos a bailar, no sin pedirnos otro chorro antes. Mientras iba conversando con la gente y bailando, era incapaz de no mirar a Lucas durante más de 10 segundos, especialmente si otras chicas estaban cerca de él. Pasado un tiempo, fue al baño. En aquel momento se me cruzaron los cables y le seguí.

En la sala del baño de hombres no había nadie, pero una de las puertas de los váteres estaba cerrada. Supuse que Lucas se encontraba dentro. No quería parecer una maniática, así que decidí no tocar a la puerta, sino esperarle fuera. Me sorprendí a mí misma observando el mobiliario del aseo, que estaba impecable considerando el tipo de local que era. Había algo en su diseño que me gustaba: los colores oscuros, la luz ambiental, la textura del mármol donde se encontraban los lavabos... Me vino a la cabeza el famoso aseo de El Resplandor, aunque más íntimo y sin ese toque terrorífico. Cuando me di cuenta de lo que estaba pensando, me llamé loca a mí misma. Tantas horas bebiendo me estaban provocando desvaríos. Me reí por dentro y seguí esperando.

Cuando salió del váter, Lucas se sorprendió al verme allí. Al ver que no estaba en condiciones de utilizar la palabra, opté por acercarme a él directamente para insinuarme. Lucas retrocedió:

-¿Qué haces Marina? No hagas tonterías y vuelve a la fiesta.

Comencé a besarle la mejilla y el cuello. No retrocedió más.

-Marina, para ya por favor.

Su voz sonaba nerviosa. Bajé mi mano a su entrepierna y apreté fuerte. Noté su polla algo blanda, pero se le estaba empezando a poner dura. Entonces me empujó hacia atrás. Por suerte, me tambaleé pero no caí.

-¿De qué coño vas? ¿No ves que te estoy diciendo que no? Vete a la mierda.

Lucas salió de la habitación aun más nervioso que antes, pero en su voz era ambigua. En ella había enfado, pero también algo de resignación.

Lo que acababa de ocurrir fue un golpe de lucidez. En ese momento me di cuenta de que lo que estaba haciendo no tenía ni pies ni cabeza. Incluso llegué a pensar que aquello era acoso. Me miré a mí misma en el espejo. Casi me saltan las lágrimas al verme allí, sola, en el baño de hombres, pero fui capaz de contenerlas. No iba a desmoronarme allí. Me sobresalté cuando se abrió la puerta de golpe. Era Anto.

Me miró el pecho incluso antes de mirarme a los ojos. Lo cogí de la pechera y lo metí al baño de donde había salido Lucas. Su cara de sorpresa al encontrarme allí se tornó en una mueca extraña, como de quien encuentra un tesoro. Se desabrochó el cinturón, se bajo los pantalones y dejó al aire su miembro, todavía flácido. Seguía de pie así flexione las rodillas, me quedé en cuclillas, la tomé con la mano apartando el prepucio y me la metí en la boca. El sabor fue desagradable al principio, pero mi saliva fue arreglándolo. Poco a poco, su polla fue creciendo al contacto con mi lengua. No la tenía muy grande y no me gustaba mucho, pero en aquel entonces yo era muy joven y apenas había tenido tres pollas entre mis manos.

Anto me agarraba la cabeza con sus manos, intentando marcar el ritmo y haciendo tentativas para que me la comiera entera. En realidad, era yo la que lo estaba decidiendo todo, pero no tenía por qué decirle nada, él estaría más cachondo si pensaba que era él quien mandaba. Cuando tuvo la polla totalmente empalmada, comprobé que no la tenía más grande que los novios que había tenido, pero no le di importancia.

Tenía las piernas exhaustas, así que le indiqué que se sentara y yo dejé mi peso sobre las rodillas, mientras no paraba de chuparla. Apenas teníamos contacto visual, preferí no mirarle a los ojos mientras lo hacía, no sé por qué, pero así lo decidí. Estando sentado, empezó a acariciarme con una mano la piel sobre el esternón, para más tarde atreverse a deslizarse bajo mi sujetador. Seguramente es allí donde había estado mirando la mayor parte del tiempo, ya que yo, fiel a mí misma, llevaba un buen escóte, y al estar inclinada hacia delante la mayor parte de mis pechos estarían al aire. Notaba cómo se iba poniendo más cachondo tocándome las tetas. No parecía que fuera a aguantar mucho más.

Cuando empezó a gemir más fuerte supuse que se iba a correr así que me la saqué de la boca y seguí masturbándolo fuerte con la mano. Anteriormente no había querido mirarle a los ojos mientras se la chupaba, y ahora tampoco estaba dispuesta a dejarle que se corriera en mi boca. No me preguntéis por qué. Supongo que comérsela y hacer que se corra era suficiente para aquel chico.

A los pocos segundos de machacársela, el semen salió disparado de su polla: cayó en el suelo, en su barriga, en sus pantalones... corrió por mi mano derecha e incluso unas gotas alcanzaron mi rostro. Me quedé sorprendida al ver una corrida tan poderosa de una polla no tan grande. No le concedí ni un segundo después de su orgasmo.

-Esto no ha ocurrido. Ahora voy a salir de aquí, y hasta que no pasen unos minutos tú no sales. Si me entero de que se lo dices a alguien, te corto los huevos. -Yo no lo decía en serio, pero por su cara, parecía que estaba sonando convincente. Asintió con la cabeza.

Salí del cubículo del baño, me lavé las manos y la cara y volví a la fiesta. Al volver con Isa, me preguntó que dónde había estado. Le conté que le había entrado a Lucas y que me había rechazado, por lo que me tuve que tomar un rato en el aseo porque me había echado a llorar, pero ya estaba bien. Se me cayó la cara de vergüenza cuando vi a Anto en medio de la gente con el pantalón hecho un desastre. Lo maldije en mi cabeza y esperé que nadie me relacionara con aquello.

Había sido la primera vez que había tenido un encuentro sexual con alguien con el que no tenía una relación sentimental. Me gustó. Pero me juré que no volvería pasar si no cambiaban dos cosas: el tío tenía que merecer la pena, y tampoco estaba dispuesta a hacer correrse a alguien sin recibir yo placer a cambio.
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Antiguo 17-ago-2017, 19:37   #16
Carlos669
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Me uno a la lista de incondicionales de tus deliciosos relatos
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Antiguo 18-ago-2017, 11:22   #17
Sue-me
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Otro relato genial!!
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Antiguo 19-ago-2017, 10:37   #18
pepeitoto
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Es todo un placer tenerte aquí y poder disfrutar de tus experiencias narradas de primera mano.
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Antiguo 19-ago-2017, 13:38   #19
Quela
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Hoy volveremos un poco más atrás, a una de mis primeras experiencias sexuales fuera de un noviazgo. Desde los quince años he sido sexualmente activa, y aunque es parte de mi vida y soy yo la que lo está contando, no hablaré aquí de nada anterior a mi mayoría de edad, tanto por ética como por la normativa de este foro.

La que os voy a contar hoy es una experiencia breve pero bastante diferente a lo que yo estaba acostumbrada hasta entonces. No hacía mucho había dejado a mi novio, al que todavía veía por aquel entonces por diversos motivos que ya os contaré. De nuevo es una historia en la que la fiesta y el alcohol están presentes.

Octubre de 2010

La noche pintaba bien. Tras un mediodía y una tarde de fiesta universitaria, con comida y bebida incluída, solo quedábamos los que teníamos el estómago más duro, y no éramos pocos. Nos encontrábamos en el primer bar que nos topamos por la calle. Éramos unas 20 personas alrededor de la mesa. A todos ellos los conocía desde el principio del curso, así que apenas habíamos tenido unas semanas para conocernos. A pesar de ello, yo ya le había echado el ojo a Lucas, un chico delgadito, con perilla, de aspecto "alternativo". No estaba fuerte, ni era muy agraciado, pero me caía bien y tenía un algo.

Junto a mí, a mi derecha, estaba sentada Isa, la chica con la que más amistad había trabado. Una chica divertidísima, a la que le encataba beber y drogarse, pero que estando sobria era una de las personas más centradas que había conocido nunca. A mi izquierda seguía estando, muy a mi pesar, Antonio José, "Anto" para los amigos, que no se había despegado de mí en todo el día. El tal Anto estaba colado por mí, y no parecía estar dispuesto a dejarme en paz hasta que me llevara al catre al parecer. No hace falta que os presente al resto del grupo, pero las personalidades presentes eran variadas, algo típico de los primeros cursos de la universidad.

La cena consistió más en cerveza y sangría que en comida como tal. A los que se les había pasado la borrachera la volvieron a remotar, mientras que las que todavía nos aguantaba la pudimos alargar un poco más. Tras los chupitos decidimos buscar una discoteca para seguir tomando copas hasta que el cuerpo aguantara.

Tras bailar durante una hora, me senté con Isa a hablar en uno de los sillones que estaban esparcidos por los rincones de la discoteca. Me contó que uno de los chicos de clase le acababa de entrar y se habían enrollado:

-Joder Marina, como me pone José. Cuando se ha acercado a bailar conmigo me he puesto super nerviosa, espero que no lo haya notado.

-¡Ja ja! Lo ha notado seguro. Habrá visto la cara de tontita que se te ha debido de poner cuando se ha acercado y por eso se ha tirado a comerte la boca. Pero mira, al menos tú tienes más suerte que yo. El pesado de Anto lleva todo el día detrás de mí. Es una puta lapa. Y me da un asco que no veas.

-Hostia, la verdad es que me he dado cuenta y te compadezco. Pero bueno, si no triunfas esta noche, ya tienes algo asegurado. -Isa se echó a reir en mi cara.

-Ni con un puto palo.

Durante unos momentos nos quedamos calladas, ojeando a la gente de la discoteca. Íbamos lo suficientemente bebidas como para que el silencio no nos incomodara.

-Deja de mirar a Lucas, ¿o te traigo una servilleta para la baba?

-Calla, tía. ¿Por qué pasa de mí? No me ha mirado las tetas en todo el día.

-Y mira que eso es difícil. -Isa volvió a reirse.

Le di un palmetazo en la cabeza. -Tía lo digo en serio, no es normal. Es algo que no falla. Todos los tíos lo hacen con todas las chicas. ¿Crees que tiene novia o algo? ¿O simplemente no le gusto?

-Pues no lo sé. No lo conozco mucho pero creo que nunca la ha mencionado, si es que la tiene.

-Pues si no la tiene, menudo desperdicio. En fin. Me estoy quedando torrada. ¿Bailamos?

Ambas nos incorporamos y volvimos a bailar, no sin pedirnos otro chorro antes. Mientras iba conversando con la gente y bailando, era incapaz de no mirar a Lucas durante más de 10 segundos, especialmente si otras chicas estaban cerca de él. Pasado un tiempo, fue al baño. En aquel momento se me cruzaron los cables y le seguí.

En la sala del baño de hombres no había nadie, pero una de las puertas de los váteres estaba cerrada. Supuse que Lucas se encontraba dentro. No quería parecer una maniática, así que decidí no tocar a la puerta, sino esperarle fuera. Me sorprendí a mí misma observando el mobiliario del aseo, que estaba impecable considerando el tipo de local que era. Había algo en su diseño que me gustaba: los colores oscuros, la luz ambiental, la textura del mármol donde se encontraban los lavabos... Me vino a la cabeza el famoso aseo de El Resplandor, aunque más íntimo y sin ese toque terrorífico. Cuando me di cuenta de lo que estaba pensando, me llamé loca a mí misma. Tantas horas bebiendo me estaban provocando desvaríos. Me reí por dentro y seguí esperando.

Cuando salió del váter, Lucas se sorprendió al verme allí. Al ver que no estaba en condiciones de utilizar la palabra, opté por acercarme a él directamente para insinuarme. Lucas retrocedió:

-¿Qué haces Marina? No hagas tonterías y vuelve a la fiesta.

Comencé a besarle la mejilla y el cuello. No retrocedió más.

-Marina, para ya por favor.

Su voz sonaba nerviosa. Bajé mi mano a su entrepierna y apreté fuerte. Noté su polla algo blanda, pero se le estaba empezando a poner dura. Entonces me empujó hacia atrás. Por suerte, me tambaleé pero no caí.

-¿De qué coño vas? ¿No ves que te estoy diciendo que no? Vete a la mierda.

Lucas salió de la habitación aun más nervioso que antes, pero en su voz era ambigua. En ella había enfado, pero también algo de resignación.

Lo que acababa de ocurrir fue un golpe de lucidez. En ese momento me di cuenta de que lo que estaba haciendo no tenía ni pies ni cabeza. Incluso llegué a pensar que aquello era acoso. Me miré a mí misma en el espejo. Casi me saltan las lágrimas al verme allí, sola, en el baño de hombres, pero fui capaz de contenerlas. No iba a desmoronarme allí. Me sobresalté cuando se abrió la puerta de golpe. Era Anto.

Me miró el pecho incluso antes de mirarme a los ojos. Lo cogí de la pechera y lo metí al baño de donde había salido Lucas. Su cara de sorpresa al encontrarme allí se tornó en una mueca extraña, como de quien encuentra un tesoro. Se desabrochó el cinturón, se bajo los pantalones y dejó al aire su miembro, todavía flácido. Seguía de pie así flexione las rodillas, me quedé en cuclillas, la tomé con la mano apartando el prepucio y me la metí en la boca. El sabor fue desagradable al principio, pero mi saliva fue arreglándolo. Poco a poco, su polla fue creciendo al contacto con mi lengua. No la tenía muy grande y no me gustaba mucho, pero en aquel entonces yo era muy joven y apenas había tenido tres pollas entre mis manos.

Anto me agarraba la cabeza con sus manos, intentando marcar el ritmo y haciendo tentativas para que me la comiera entera. En realidad, era yo la que lo estaba decidiendo todo, pero no tenía por qué decirle nada, él estaría más cachondo si pensaba que era él quien mandaba. Cuando tuvo la polla totalmente empalmada, comprobé que no la tenía más grande que los novios que había tenido, pero no le di importancia.

Tenía las piernas exhaustas, así que le indiqué que se sentara y yo dejé mi peso sobre las rodillas, mientras no paraba de chuparla. Apenas teníamos contacto visual, preferí no mirarle a los ojos mientras lo hacía, no sé por qué, pero así lo decidí. Estando sentado, empezó a acariciarme con una mano la piel sobre el esternón, para más tarde atreverse a deslizarse bajo mi sujetador. Seguramente es allí donde había estado mirando la mayor parte del tiempo, ya que yo, fiel a mí misma, llevaba un buen escóte, y al estar inclinada hacia delante la mayor parte de mis pechos estarían al aire. Notaba cómo se iba poniendo más cachondo tocándome las tetas. No parecía que fuera a aguantar mucho más.

Cuando empezó a gemir más fuerte supuse que se iba a correr así que me la saqué de la boca y seguí masturbándolo fuerte con la mano. Anteriormente no había querido mirarle a los ojos mientras se la chupaba, y ahora tampoco estaba dispuesta a dejarle que se corriera en mi boca. No me preguntéis por qué. Supongo que comérsela y hacer que se corra era suficiente para aquel chico.

A los pocos segundos de machacársela, el semen salió disparado de su polla: cayó en el suelo, en su barriga, en sus pantalones... corrió por mi mano derecha e incluso unas gotas alcanzaron mi rostro. Me quedé sorprendida al ver una corrida tan poderosa de una polla no tan grande. No le concedí ni un segundo después de su orgasmo.

-Esto no ha ocurrido. Ahora voy a salir de aquí, y hasta que no pasen unos minutos tú no sales. Si me entero de que se lo dices a alguien, te corto los huevos. -Yo no lo decía en serio, pero por su cara, parecía que estaba sonando convincente. Asintió con la cabeza.

Salí del cubículo del baño, me lavé las manos y la cara y volví a la fiesta. Al volver con Isa, me preguntó que dónde había estado. Le conté que le había entrado a Lucas y que me había rechazado, por lo que me tuve que tomar un rato en el aseo porque me había echado a llorar, pero ya estaba bien. Se me cayó la cara de vergüenza cuando vi a Anto en medio de la gente con el pantalón hecho un desastre. Lo maldije en mi cabeza y esperé que nadie me relacionara con aquello.

Había sido la primera vez que había tenido un encuentro sexual con alguien con el que no tenía una relación sentimental. Me gustó. Pero me juré que no volvería pasar si no cambiaban dos cosas: el tío tenía que merecer la pena, y tampoco estaba dispuesta a hacer correrse a alguien sin recibir yo placer a cambio.
A más de una nos ha pasado igual. Se llaman remordimientos, pero no por lo hecho sino por quien.
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Antiguo 21-ago-2017, 09:42   #20
settembrini
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[quote=JustAGirl;7250685]Para no aburriros con demasiada introducción, me gustaría comenzar contándoos mis historias por una bastante especial para mí, tanto para lo bueno como para lo malo. Lo positivo que me aportó fue que me hizo descubrir un sexo más duro del que estaba acostumbrada hasta entonces, siendo lo malo el hecho de que me hizo darme cuenta en lo que me había convertido, al menos, parcialmente.

Agosto de 2011

¡Qué bien escribes! Felicidades.
__________________
Zabalita
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Antiguo 27-ago-2017, 19:56   #21
JustAGirl
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Diciembre 2010

-Tía, estoy hasta el coño de este puto profesor. Me da asco. Aunque no sé si me da más asco él o su asignatura... Creo que me decido por él. -Isa no pudo aguantar la risa.

No pude más que asentir. Aquel tipo, algo vejestorio, era uno de los profesores más aburridos de nuestra carrera, y eso era algo difícil de alcanzar dado el nivel que había. Sin embargo, no solo era un incompetente pedagógicamente hablando, sino que además estaba salido. Por suerte nunca había estado en su despacho, pero algunas compañeras sí que habían pasado por allí, y contaban que era como encontrarse a caballo entre estar a punto de ser violada y ser actriz en una peli porno: todo eran entonaciones sugerentes (más bien intentando ser sugerente), miradas indebidas descaradas, frases con doble sentido... Todo ello de parte de un hombre que probablemente llevaba una decada sin follar sin previo pago y no solo por ser estúpido sino por su aspecto repugnante.

En cualquier caso, sabía que si algún tenía un problema con él, sería fácil controlarlo. Desde los dieciséis, me había dado cuenta de que la gran mayoría de hombres eran fácilmente persuadibles, o al menos eran más receptivos, si por en medio había un par de pechos y una mínima insinuación que les hacía creer que tenían alguna oportunidad. Evidentemente, no todos los hombres son así, no me considero esa clase de mujer. Pero no podía y no iba a ignorar dicha realidad si la podía obtener provecho de ella.

Lucas no era esa clase de persona. Si lo fuera, hace tiempo que lo habría conseguido atraer a mi cama. Él era distinto, más sofisticado y no tan básico como los demás. En realidad no era eso lo que me atraía de él. Mi segundo novio era de ese tipo de hombre pero aun así me gustaba y disfrutaba follándomelo. Lo de Lucas no se podía definir de forma tan sencilla. Isa interrumpió mis pensamientos.

-Chica, no me has contado que has quedado con Nacho para comer este mediodía. Hay que ver... Me tengo que enterar de tus cosas por terceras personas.

-Hostia, pensaba que te lo había comentado. Bueno, de todas formas no es gran cosa.

-¿De verdad? Una comidita los dos solos... Eso huele interesante, jeje.

-¿Pero qué dices? Ya sabes que Nacho y yo somos buenos amigos. Si te soy sincera no le veo una pizca de interés por mí en ese sentido. -Le quité hierro al asunto.

-Bueno, bueno, ya me contarás. Pero, ¿de dónde ha salido esa quedada?

-Nada, que me quería enseñar unos proyectos que está haciendo de dibujos y tal, y me propuso comer un día juntos. -Justo en ese momento el profesor dio por concluida la clase, así que Isa alzó el volumen.

-Pues llévate cuidado, a ver lo que coméis. -Se levantó del pupitre del aula riéndose y salió a los pasillos.

Observé como Lucas salía de la clase. Cada vez que lo veía solo pensaba en una cosa: follar, follar, follar. Apenas estuve unos instantes sola recogiendo cuando Nacho se acercó a mi mesa. Cargaba con unas carpetas donde guardaba sus dibujos. Me saludó, esperó a que terminara de recoger y salimos juntos de clase. Yo había ido a la universidad en autobús, pero fuimos juntos a la vuelta en su coche. Lo encontré algo más tenso que de costumbre. Me acababa de dar cuenta de que era la primera vez que hablábamos a solas, fuera de clase.

-¿Te pasa algo?

-Nooooo, simplemente estoy un poco nervioso, no es nada. -Tartamudeaba un poco, era normal en él, pero no tanto.

-Jaja, ¿es que te pongo nervioso o algo?

-Me pasa a veces, cuando estoy con personas con las que no tengo mucha confianza.

-Pero si tú y yo hablamos siempre. ¿Qué me estás contando? Me vienes ahora con esas... -Le di un golpe con el puño en el brazo. Él sonrió y se puso rojo como un tomate. La voz de Isa sonó en mi cabeza: "¿De verdad? Una comidita los dos solos..." Nacho era posiblemente el único hombre con el que hablaba y que no me había follado con anterioridad. Me negué a pensar que estaba colado por mí. Pero aquella sonrisa tonta...

-Sí, la verdad es que soy un estúpido. En fin, seguro que ahora mismo se me pasa.

En 5 minutos habíamos llegado a mi piso. Como era de esperar, mi padre no estaba allí. Habría terminado de trabajar hace 20 minutos y a esta hora ya estaría con su novia. Seguramente no volvería hasta la noche, eso si volvía. Intenté no imaginarme a mi padre follando, y fallé durante unos instantes.

Estando ya en la cocina, Nacho me sorprendió sacando una botella de vino de la mochilla que llevaba, la cual abrimos mientras estábamos cocinando. La primera copa voló, la segundo estuve saboreándola mucho más. Él seguía estando un poco inquieto, a ratos avergonzado, a ratos tímido. Era el cliché de una persona enamorada, pero yo seguía diciéndome a mí misma que aquello no era verdad. Cuando la conversación llegó a un punto muerto, le pedí que me enseñara los dibujos.

Mientras pasaba ilustraciones hechas a lápiz y a carboncillo, me contaba que una agencia se había puesto en contacto con él y que querían que realizara el diseño de la portada y contraportada de una novela, no recuerdo ahora el nombre. Nacho me mostraba diseños de arquitectura gótica, junto con otros de figuras humanas o incluso algunos dibujos abstractos a base de geometría. Hacia el final del montón, una de las láminas sobresalía. Me llamó la atención así que estiré de ella hacia fuera para poder verla, y el corazón me dio un vuelco.

Dibujada a carboncillo, allí estaba yo. Mi cara, de perfil, miraba hacia el suelo, posando. Tenía los brazos cruzados, tapándome el pecho, aunque más bien lo que hacían era tapar mis pezones, ya que la curva de los senos sí se apreciaba. Una pierna estaba sobre otra, ocultando mis genitales. Mis pies tenían los dedos encogidos en un gesto grácil. Allí estaba yo, al carboncillo, desnuda.

Cuando me recuperé del impacto, quité los ojos del dibujo y miré a Nacho. Su cara era la expresión del pánico. Se la tapó con las manos y se echó a llorar. Yo esperaba reaccionar de una manera furiosa, pensaba darle cuatro gritos, una torta y echarlo de mi casa, pero verlo así me hizo sentir pena, incluso ternura. Entre lágrimas, me pedía perdón y se maldecía él mismo. Me sentí mal y acerqué mi silla a la suya, momento que aprovechó para abrazarme. ¿Estaba intentando darme pena para pillar cacho? No, Nacho no era así. Lo conocía lo suficiente, era lo bastante noble como para no ser tan rastrero.

Tenerlo así, entre mis brazos, con su cabeza apoyada tan cerca de mi pecho despertó en mí una sensación extraña. Como era típico en mí, aquella sensación tenía algo de sexual. Sentí sus lágrimas sobre mi piel y me dio pena, pero a la vez pensé que si abría los ojos se iba a llevar una buena vista de mi canalillo, incluso de mi sujetador. Fue entonces cuando subió su cabeza y me besó el cuello. Mi reacción instintiva fue la de apartarme, pero no me separé lo suficiente como para que se soltara. Aquel beso me provocó un escalofrío que llegó hasta la punta de mis pies, erizándome levemente los pezones y despertando mi clítoris. Notaba como la lengua de Nacho lamía la piel de mi cuello.

Me dejé. Quizá en otra situación lo habría rechazado, pero el calor del momento me llevó. Las manos de Nacho me acariciaron la cintura, levantaron la tela de mi top y juguetearon con la piel cercana a mi ombligo. Iba lento, muy lento. A estas alturas, por su reacción y su forma de ser, sabía que se derretía por mí, así que le dejé ir a donde él quisiera. Sus manos siguieron su camino y ascendieron hasta mis pechos, apretándolos por encima del sujetador. Cada vez que se atrevía a dar un paso más, yo le daba ánimos gimiendo en respuesta a sus movimientos. En lugar de quitarme la ropa, me sacó los tirantes del top y del sujetador por los brazos, y los fue retirando poco a poco, expectante por ver cómo tenía los pezones.

Cuando me dejó el pecho al aire, lo contempló durante un instante. Después los tomó con las dos manos, por poco podía abarcarlos enteros. Yo estaba ovulando, pero como esperaba de Nacho, los trató con suma suavidad y cuidado, así que apenas me hizo daño. Es más, disfruté de la sensibilidad de esos días: el juego entre placer y dolor me puso a cien. Mientras me lamía un pezón, me rozaba el otro con el pulgar. Me gustó tanto que agarré su cabeza con mi brazo para que estuviera más tiempo dándome placer de esa manera. Cuando ya empezaba a estar algo dolorida e irritada del roce, se puso de rodillas y me quitó los pantalones y las braguitas. Yo seguía sentada en la silla. Ya sabía lo que quería, así que no me hice de rogar y me abrí de piernas.

Hay tíos que piensan que van sobrados y creen saberlo todo de las mujeres. Pues bien, todos esos tíos deberían recibir clases de cómo comer un coño, y Nacho las debería impartir. Lo hacía tan bien que pensé que ahora de verdad sí que sabía lo que era un cunnilingus. Empezó mojándolo todo, suave y en círculos. Jugó conmigo y tardó un rato en lamerme el clitoris. No podía esperar a que lo hiciera, y sabía que cada segundo que pasara me haría disfrutar más el momento en el que su lengua pasara por la zona indicada. Cuando por fin lo lamió, volvió a correrme un escalofrío por el cuerpo. Cada vez que pensaba que no podía darme más placer, Nacho me lo daba. Lo agarré del pelo y apreté su cara contra mi coño, por nada del mundo le iba a dejar parar.

Cuando me encontraba a medio camino del orgasmo, me quitó los calcetines y me acarició y apretó los pies, todo ello sin parar de comérmelo. Él también empezó a gemir. Estaba cachondo desde el principio, pero su polla estaba intacta y cada vez la tendría más y más dura. Llegó un momento en el que no aguantó más y se bajó los pantalones y los calzoncillos y empezó a machacársela. Su polla no era muy grande, pero la tenía como una piedra, con la punta húmeda. Él me daba placer con la boca mientras trataba de desahogarse él mismo. Estaba a mi servicio, y decidí darle su recompensa, lo que más anhelaba en aquel momento: mi orgasmo.

Flexioné las rodillas y las levanté, dejando mi coño a su merced. Cuando noté que estaba llegando me emocioné, no podía esperar más. Con la mano derecha me agarré el pecho y con la izquierda me tapé la boca, lo estaba flipando. No pude resistirme más y me balanceé con mi culo para que su lengua rozara más fuerte mi coño. Le volví a agarrar su cabeza y grité tan fuerte que yo misma me corté pensando en que habría vecinos en el edificio que me estaban escuchando. Nacho me acompañó gimiendo, él también disfrutaba con mi orgasmo. Cuando pasó, le solté y mi cuerpo se relajó. Pero no tuve tiempo de descansar, Nacho se iba a correr. Me sentó, cerré las piernas y mis pies quedaron juntos. Él, de rodillas, puso su polla cerca de ellos, y cogiéndome del gemelo con la mano izquierda, y los llenó de semen caliente mientras gemía de placer. A juzgar por la cantidad, llevaba varios días sin correrse.

Me sentía poderosa y satisfecha. Me había comido el coño de puta madre, y había descubierto que también me gustaba que fueran sumisos conmigo. Era la primera vez que alguien se corría en mi cuerpo. La ironía era que no había sido en las tetas, y fue uno de los tíos que menos esperaba que fuera.

Entonces levantó la cabeza, y sin ser capaz de mirarme a los ojos, me dijo: "te quiero".

La lista de hombres con los que tenía amistad sin haber tenido sexo con ellos se había reducido a 0. Aunque aquel momento no era el idóneo para quejarme de eso. Ahora mi problema era como no partirle el corazón al chaval que tenía de rodillas ante mí con la polla entre sus manos y su semen en mis pies.
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Antiguo 27-ago-2017, 21:09   #22
Lord Henry
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Qué bien escribes!!! Estoy deseando leer la próxima entrega.
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Antiguo 21-sep-2017, 18:40   #23
JustAGirl
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Julio de 2012

Habían pasado ya dos años desde que comencé la universidad. Se podría decir que todo se había normalizado. A principios del segundo año conocí a un chico de otra carrera, y resultó ser el novio perfecto: cariñoso en el día a día, duro en la cama. Como os conté en la primera historia, tras echar el polvo con Mario descubrí lo que me había estado perdiendo hasta entonces. Me encantaba dominar, pero el placer era doble cuando no podía más que doblegarme ante la fuerza un hombre. Mi novio no me follaba como me folló Mario, pero tampoco estaba nada mal.

No os lo he contado hasta ahora, pero de vez en cuando, desde que terminé el instituto, ejercía de modelo de fotografía. No para campañas de publicidad ni nada serio, sino como favor a amigos y amigas que se dedicaban a la fotografía. Hacia la mitad de 2012, un año y algo más después de la última sesión, se puso en contacto conmigo un amigo de un amigo que estudiaba fotografía y necesitaba una modelo para hacer una sesión en blanco y negro.

Llegado el día, mi compañero de la universidad me acompañó a casa de su amigo, donde iba a ser la sesión:

-Espero que no sea un tío rarito, ya me entiendes. -Le dije yo.

-¡Qué va! Ya verás que es buena gente. Es un poco tímido, pero nada grave.

-Bueno, ahora veremos... Como sea un baboso prepárate.

Toqué el timbre, me despedí de mi amigo y subí al piso. El chico me esperaba en la puerta. Era normal, en la media, pero tenía características que le delataban como alguien relacionado con el mundillo del arte: su tipo de gafas, los dibujos de su camiseta, etc. Me saludó cordialmente y me invitó a pasar. Me invitó a un café antes de la sesión, mientras tanto le pregunté que me contara un poco de qué iba el tema.

Me explicó que era una sesión para clase, que era en blanco y engro y que las fotos consistirían basicamente en mi persona posando con diferentes complementos y objetos. También probaríamos con diferentes texturas de ropa y ángulos. Hasta ahí todo normal. Me alegré al escuchar que me iba a pagar aunque fuera poco (unos 50€). En aquel momento cualquier dinero me venía bien. Mi padre prácticamente se había mudado a casa de su novia, y aunque pagaba las facturas, era yo la que asumía el gasto en comida y demás necesidades.

Después de un cuarto de hora charlando, fuimos a la habitación que utilizaba como estudio, con su iluminación y accesorios para fotografiar. Después de elegir la primera ropa que me iba a poner, le pedí que saliera. Me quedé en ropa interior, y me miré a uno de los espejos que había allí. Estaba engordando un poco, pero tampoco estaba mal. Siempre me había gustado que mi cuerpo tendiera más hacia la voluptuosidad que hacia la delgadez. Me coloqué el vestido sin tirantes de una sola pieza, y oculté los tiranos del sujetador. Me puse unas botas y un pañuelo en la cabeza. Cuando estuve lista le avisé y volvió a entrar a la habitación.

Se puso un poco nervioso al verme, y no estaba segura de que fuera por su timidez. Me indicó que me colocara en una silla y empezó a fotografiarme. Casi todas fueron mirando a cámara, con expresión seductora y misteriosa. En uno de los cambios de postura tuve un desliz con el vestido, pero no se me llegó a ver nada. Esto hizo que su nerviosismo fuera aumentando, aunque se le veía entusiasmado al chico. Hicimos unas cuantas más poniendome de rodillas, con el mismo carácter que las anteriores.

Cuando se dio por satisfecho, volví a cambiar de ropa. Volví a quedarme en sujetador y braguitas. Me sentía juguetona. Ver a aquel tipo ponerse tan nervioso por simplemente verme poner aquella cara... A continuación tocaba un pantalón cortito y un top negro, y pensé en no ponerme sujetador debajo. Me reí para adentro y pensé que estaba un poco loca. No me atreví. Y él tampoco se lo merecía. Aun así, el conjunto era bastante sexy, ya que el top se transparentaba un poco.

El proceso se repitió y volvió a entrar. Lo primero que me miró fue el pecho, aunque apartó rápidamente la mirada para que no me diera cuenta. Siguió haciendo fotos, algunas más cercanas que otras, con distintos ángulos y expresiones. En una de ellas me puse de espaldas, me coloqué en escorzo y saqué culo. Mientras me fotografiaba podía verle la cara a través de uno de los espejos apoyados en la pared, en el suelo, pero él no se dio cuenta. Vi como claramente, entre foto y foto, se agarraba la polla durante un instante. Me puse a cien. Sabía que lo que él más quería en aquel momento era quitarme la ropa y follarme, pero no se lo iba a poner fácil. Había tomado la decisión de que no me iba a acostar con cualquier hombre al que pusiera cachondo, no si no se lo ganaba.

La sesión siguió, volví a la silla, y jugueteé con algunos objetos de la mesa frente a mí. Aquel día me había puesto un sujetador un poco más pequeño que mi talla, y mi pecho rebosaba por el escote. Hacía rato que el fotógrafo no me miraba a la cara. Sin embargo, al final me decepcionó. No intentó nada, y cuando terminamos, llamé a mi amigo para que me recogiera y me marché de allí. Mientras esperaba que llegara, me dijo que en cuanto tuviera las fotos me las enseñaría, y que no me preocupara que solo eran para la Universidad, que si se expusieran me lo consultaría antes.

-¿Qué tal ha ido? - Me preguntó mi amigo al subir al coche.

-Bien, bien, la verdad que bien. Ninguna cosa rara. Pero estoy bastante segura de que ahora mismo se estará pajeando. -No pudimos aguantarnos y estallamos a reir los dos.

Al llegar a casa, me senté en el sofá del salón y empecé a darle vueltas a aquello. Cogí mi mano derecha y empecé a tocarme. Por mi cabeza volaban fantasías del fotógrafo pajeándose en su casa, mientras esperaba a que me cambiara. Me saqué el pecho por encima del top y el sujetador y me acaricié. Incluso fantasee que se la chupaba mientras estaba de rodillas, durante la sesión, hasta que se corriera. Después, con su semen derramándose por mis labios, me seguía fotografiando. No tardé mucho en correrme.

Relajada tras el orgasmo, todavía con el pecho fuera y sin el pantalón puesto, giré la cabeza y vi en el sofá los 50€ que me había prometido. Sonreí.

Unos días más tarde, estando en clase, llegó a mi móvil un mensaje:

"Ey, soy "XXX" el fotógrafo. Le he enseñado las fotos a un colega y le han encantado. Dice que te quiere para una sesión, y que te pagará bien."

De la alegría que me dio tuve que salir de clase. Si me seguía saliendo curro dejaría de estar jodida para llegar a fin de mes.

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Por cierto, todavía conservo las fotos de aquella sesión.
JustAGirl is offline   Citar -
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Antiguo 22-sep-2017, 01:37   #24
lokko007
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hola marina bienvenida al foro y gracias por compartir tus historias, las estoy leyendo de pocos y estan muy interesantes y morbosas, espero que sigas el hilo y nos cuentes todo lo que gustes

saludos
lokko007 is offline   Citar -
Antiguo 22-sep-2017, 15:28   #25
Keyser Soizen
Ministro Pajillero
 
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Gracias 980 Veces en 211 Posts
Predeterminado

Fantásticos relatos, se ve que disfrutas escribiendolos y "rememorando" tus experiencias
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Mi única puta..... . ZorritaTimida69.......

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Keyser Soizen is offline   Citar -
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