Antiguo 17-ago-2017, 00:02   #1
Konejota
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Predeterminado Una cena diferente...

De vuelta a casa aun notaba la excitaciòn en mi sexo despojado de todo pudor. La sensación de mi sexo depiladas era nueva para mi y el sólo roce de la ropa interior me ponía a mil. Estaba agotada, tan agotada que no recuerdo el trayecto del coche a casa, sólo sé que dormí profundamente durante muchas horas...
*Después de esa primera vez vinieron muchas más ...me convertí en su pupila inseparable. Fiestas, regalos, vida social...me enseñaron a disfrutar del sexo de una manera diferente y en otra dimensión. Los acompañaba a todas las fiestas y participaba en sus juegos sexuales, solos los tres, yo con Antonella o con más gente, dependiendo de la situación. Lo que no me estaba permitido y era algo acordado desde el principio era disfrutar de Marco en solitario y sin la presencia de Antonella, ella dominaba el juego y la situación y todo era orquestado bajo su supervision y aprobación.
Mi vida sexual y personal dió un giro de 180° . Mi manera de ver la vida y el sexo cambió por completo, mi forma de vestir evolucionó a un estilo muy atrevido y mis amistades de siempre* se fueron distanciando para dar paso a otras nuevas y del círculo de Antonella y Marco.
Me excitaba ser su "putita". Salir a cenar los tres y sentarme en medio, mientras por debajo de la mesa sucedían caricias cruzadas de ambos lados, a veces éramos sorprendidos por algún curioso que al percatarse del juego se revolvian incómodos en sus asientos y desviaban la mirada* . Yo solía salir sin bragas para que ambos pudieran disfrutar de mi sexo con total libertad, nos acariciabamos y besabamos independientemente de donde estuviéramos lo cual creaba bastante confusión ya que la diferencia de edad era bastante evidente.
Recuerdo una de esas noches que salimos a cenar a un elegante restaurante , yo me había arreglado cómo a ellos le gustaba con ropa elegida por ellos.* Un corto y ajustado vestido negro con unas altas sandalias de tacón y por supuesto sin ropa interior. El escote era palabra de horno, pero la tela era tan fina que mis pezones se marcaban escandalosamente. Y cómo único complemento unas bolas chinas para completar el modelo. Llegamos a eso de las 10 y el restaurante estaba bastante concurrido,* las miradas de los comensales me hicieron sentir algo incómoda ya que el vestido era muy* corto y al andar se subía aún más tapando solamente lo justo, eso unido al vaivén de las bolas chinas en mi interior, provocaba en mi sensaciones dispares entre placer, vergüenza,* excitación...una amalgama de sensaciones que me descolocaban* completamente . Cómo de costumbre ambos se sentaron uno a cada lado de la mesa y yo en medio. Cielo estás preciosa, me susurro Antonella al oido mientras deslizaba su mano por entre mis muslos. Antonella llevaba un generoso escote en v que dejaba sus enormes pechos en evidencia, me encantaba morderle los pezones y sentirlos muy duros en mi boca...fue imaginarlo y notar cómo mi sexo se humedecia casi al instante, la mano de Antonella seguía en mis muslos apoyada mientras besaba mi cuello discretamente,* Marco observaba la escena divertido y con una mirada entre deseo y lujuria.* La mano de Marco se apoyó en mi otro muslo y yo sentía mi sexo cada vez más húmedo.* Sabía lo que me esperaba e imaginarlo me ponía muy cachonda.* La cena transcurrió entre caricias y besos de ambos lo que producía cierta confusión entre los camareros y comensales. Supongo que trataban de imaginar de que iba el juego y a mi eso me excitaba aún más. Cielo nos vamos al servicio exclamó suavemente Antonella mientas se levantaba y me hacía un leve movimiento de cabeza...¿necesitáis ayuda? Sonrió Marco. No querido,* nos arreglamos perfectamente solas...
Entramos en el servicio y comenzamos a besarnos cómo dos perras en celo, me empotró contra la pared y se arrodilló y mientras hundia su boca en mi sexo, yo separé mis piernas estaba muy cachonda , introdujo un dedo y jugó con el cordón que salía de mi coño...buena chica, has hecho bien los deberes. No puedo más musitè, estoy muy cachondo y necesito correrme... aún no, exclamó Antonella algo más sería que de costumbre,mientras bajaba mi vestido y se levantaba, todavía no, te correràs cuando te digamos .Vámonos exclamó mientras se giraba dándome la espalda.

Continuará...
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KONEJOTA
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