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Tus Relatos y experiencias - DOBLE PENETRACÏON. Los gemelos pelirrojos. Herramientas
Antiguo 15-oct-2017, 10:52   #1
marilia
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Predeterminado DOBLE PENETRACÏON. Los gemelos pelirrojos.

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[b][/ A petición de la creadora de este hilo, Marilia, elimino este primer post y cambio también el título del relato...B]:rolle yes:

Última edición por CHARON fecha: 26-oct-2017 a las 01:13.
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Antiguo 15-oct-2017, 15:46   #2
trust42
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Antiguo 15-oct-2017, 23:43   #3
marilia
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Cinco años menores que yo, les vi crecer y corretear por las calles y bloques de mi barrio hasta convertirse en dos muchachos atléticos, esbeltos y sumamente atractivos. El tono pelirrojo de sus cabellos fue un distintivo que siempre los distinguió del resto de los chavales de su edad envolviéndolos de un aura especial y un morbo en particular, al menos para mí. Vivían con la madre ya que Willy "el colorao" - así apodaban al padre - tras la ruptura matrimonial se fue a vivir con 'la Mari', una treintañera de amplias curvas y un buen par de generosas tetas. Willy, junto con uno de sus hijos, es el dueño de un taller de estructuras y cierres metálicos situado a unas manzanas de mi casa, y cuando no está trabajando es fácil encontrártelo en el bar que hace esquina con la farmacia más cercana de donde vivo.
No suelo tomar casi nunca esa maldita calle porque sé a los comentarios que me expongo cada vez que paso por la puerta de ese bar, pero eran las cuatro de la tarde de un mes de agosto y hacía tanto calor que supuse que no habría nadie en la terraza. A medida que fui acercándome al final de la calle, distinguí la figura de un tío con uniforme de trabajo apoyado en una de las barras verticales que sostienen el toldo que cubre la entrada del establecimiento. Supe enseguida que se trataba de Willy porque aunque a diferencia de sus hijos el tono de su cabello es de un rubio ceniza, en cambio, la barba que se deja crecer por espacio de sólo seis o siete días, luce también ese bonito color anaranjado que les distingue como "la marca inconfundible de los miembros masculinos de la familia". Sosteniendo en la mano derecha una jarra de cerveza, se llevó la otra a la entrepierna para sobarse el paquete de manera descarada y obscena mientras se preparaba para ese 'te estaba viendo venir y de mi no te libras'. Un buen paquetón se dibujaba en esos pantalones azules.
- ¿A donde vas a estas horas, criatura? ¿No ves la que está cayendo?
Aceleré el paso pero él me agarró del brazo
-Que sepas que a ti te tengo unas ganas tremendas desde hace un montón de tiempo.Y lo peor de todo es que cada vez que te veo estás más buena.
- ¿Qué haces tío? - le aparté de un manotazo - ¿Eres tonto o qué te pasa?
Lejos de cortarse, se vino arriba
-Me pasa que te pillaba yo ahora por banda y de los pollazos que te iba a meter no te ibas a poder sentar en una semana.
Y de repente, justo lo que más temía: el sonido de las risas cómplices, la guasa, el desarme. Pero lo que más me hizo sonrojar fue descubrir en un rincón sombreado bajo el toldo, a los autores de esas risotadas. Allí estaban los dos hermanos gemelos devorando sendos serranitos de pollo y cerdo con sus correspondientes platos de patatas fritas, ketchup, alioli y latas de Cocacola siguiéndole el rollo al padre.
- Qué morbo me da esta cabrona cada vez que me tropiezo con ella - siguió diciendo Willy mientras me alejaba - ¿Os habéis fijado lo coloradas que tenía las mejillas? ese sofoco fijo que se debe a dos cosas: o viene de follar o va a encontrarse con un tío.
- Yo apuesto por lo primero - concluyó uno de los gemelos.
- ¿Vosotros sabéis si tiene novio, pareja o algo?
- Ni idea. Es que se la ve muy poco porque no rula por el barrio.
- ¿Y tampoco sabéis donde vive?
- Yo sí - dijo el gemelo que hasta ahora no había hablado - El Moi vive en el bloque justo enfrente a ella. Y por lo visto vive sola.

Pasaron varios meses hasta que volví a encontrarme con uno de ellos. En esta ocasión, fue en el interior del autobús de vuelta a casa. Al igual que yo viajaba sin acompañantes, y no me quitó ojo de encima durante el trayecto con la clara intención de intimidarme con la mirada y adoptando esa postura corporal característica de los machitos que se saben poseedores de un buen físico. Cuando por fin logré llegar a una de las puertas de salida - a esa hora, las dos de la tarde, el autobús siempre va lleno - me situé en el grupo de personas que nos disponíamos a bajar en la próxima parada y pude ver de reojo que él también iba a hacerlo. Abriéndose hueco entre disculpas y empujones se aproximó a mí todo lo que pudo.
- Perdona ¿vas a salir? me dijo
Asentí sin mirarle a los ojos. Noté cómo su mano derecha se aferraba a la barra vertical por encima de mi cabeza y, acto seguido, su cuerpo adherirse al mío hasta cubrirme por completo. Me estremecí al sentir su aliento en mi cuello y la dureza de su entrepierna presionar sobre mis glúteos. Un leve movimiento de caderas le bastó para acomodar el abultamiento de su bragueta entre los dos hemisferios de mi culo y presionar un poco más fuerte. Me costaba respirar de lo nerviosa que estaba... el calor que me transmitía aquel cuerpo, la fuerza y potencia de su corazón latiendo en su pecho y que yo podía percibir claramente pegado a mi espalda, la cada vez más creciente erección del joven animal macho que busca satisfacer su instinto natural de caza.. me estaba dejando absolutamente bloqueada y sin poder reaccionar. De repente, descolgó la mochila de su hombro derecho para utilizarla a modo de parapeto a la altura de nuestras cinturas. Su mano izquierda se deslizó por debajode mi faldita para sobar y apretar con fuerza mis suaves y carnosas nalgas.
Con su respiración pegada a mi oído, a duras penas pude percibir lo que me decía
- Cómo se te están poniendo las tetas en estos momentos, se te van a salir del escote...
Aquel susurro era como si eyaculase en mi oído, esas palabras tenían la textura u untuosidad de un semen cálido y delicioso anestesiando mi cerebro.
- Shhhhhh.. no te muevas y disimula comportándote como si fueras mi novia. Eres completamente mía.
Con habilidad y destreza, dos de sus dedos se introdujeron por entre mis nalgas para acariciar mi coño húmedo y excitado. Sentí mis braguitas completamente mojadas y los muslos temblorosos.
Cuando el autobús paró y abrió sus puertas fue como saltar al vacío de un precipicio por el grado de excitación y nerviosismo en el que me encontraba. Incapaz de coordinar mis movimientos y empezar a caminar, intenté disimular mi agitación haciendo que miraba algo en mi móvil sin levantar la vista del mismo. La parada se quedó vacía en pocos segundos, él a dos metros escasos de mi.
- ¿Vas a llamar a la policía, guapa?
No aparté los ojos de la pantalla, lo único que deseaba era recobrar el aliento y llegar cuanto antes mi casa.
- Puedes aprovechar la ocasión y hacerme una foto. Mírame.
Apartó la mochila a un lado y pude ver la potente erección que le abultaba las ingles. Realmente impresionante.
- Es que hasta que no te vayas no se me va a bajar, te lo advierto.
Comencé a andar y tras asegurarme de que él no me seguía, giré la cabeza para mirarle. A lo lejos, le vi el gesto de llevarse la mano al paquete y estrujarlo, el mismo gesto que hizo su padre aquella tarde. De algún modo, tuve el convencimiento de que 'los coloraos' habían entrado a formar parte de mi vida.

Continuará...
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Antiguo 16-oct-2017, 19:25   #4
marilia
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Predeterminado Pídemelo

Si llegas al convencimiento de que aceptas y te gusta lo que te sucede, de algún modo, estás abriendo una puerta para que te suceda gran parte de lo que te gusta, y es a partir de ese momento cuando tu vida empieza a llenarse de coincidencias escalofriantes. Eso fue justamente lo que me sucedió con los gemelos pelirrojos.

Casualidad o no, aquella semana me cambiaron el horario en mi puesto laboral (pasé a turno partido), con lo cual, regresaba a casa a una hora en la que la mayoría de tiendas y supermercados estaban cerrando o a punto de cerrar. Opté por la solución de hacer la compra semanal on line y recibir el encargo un viernes a las nueve y media de la noche. Apenas me dio tiempo a desvestirme antes de entrar a la ducha y colocarme una camisera de tirantas que me cubría solo la parte superior de los muslos, cuando sonó el telefonillo del portal
- ¿Sí...?
- Mercadona. Para entregar un pedido.
- Ah, sí.. un momento que le abro.

Me hubiese gustado tener una cámara y haber podido grabar la expresión de mi cara cuando abrí la puerta y le vi, la que puso él tampoco la he olvidado. Me desnudó con la mirada observándome de arriba a abajo. Visiblemente cortada, empecé a poner las tontas excusas de que acababa de llegar, que siempre me veía apurada de tiempo, el trabajo, que me disponía a ducharme, el maldito calor, qué vaya tela el/la calor está haciendo este verano...
- ¿Donde coloco todo esto? ¿Lo dejo aquí mismo?
- No, no...perdona. Pasa. Ahí está la cocina..

Se le veía alto y fuerte. Contemplar su espalda bien formada sosteniendo en sus brazos los artículos del pedido y apilándolos en el suelo, me turbó. Crucé los brazos por delante de mi pecho apoyando las manos sobre los hombros para sostener mis tetas y no me delatasen los turgentes pezones que empezaban a rabiar de deseo. Es fascinante comprobar cuando un hombre - sin apenas hablar y sin necesidad de alardes de ningún tipo - se adueña de un territorio y lo hace suyo bastándole su sola presencia, su mirada. Aquel chico tenía un peligro que me atemorizaba y, al mismo tiempo, me atraía irremediablemente.
- ¿Está ya todo?
- Eso iba a decirte - dijo, mostrándome la hoja del pedido - faltan las dos cajas de Puleva que contienen seis litros cada y que aparecen en la lista, están en la furgo de un compañero que en principio era él quien iba a entregarte todo esto. Como ya vamos a cerrar y estamos tan cerquita de aquí, en cuanto llegue mi colega te las traigo yo personalmente. ¿No te vas a mover de aquí, no?
- No, no, claro... iba a ducharme, pero no pasa nada. ¿Cuanto vas a tardar?
- Ná y menos. Calcula unos quince minutos. Te da tiempo de sobras a darte una duchita.. jeje
Realmente era algo que necesitaba. Estar todo el día fuera de casa desde por la mañana, el estrés del trabajo, el calor y la contaminación... cuando regreso a casa, es lo primero que hago: relajarme durante unos minutos bajo el agua tibia y vivificante de la ducha. Me despojé de la camiseta y las braguitas arrojándolas al interior del tambor de la lavadora. Desnuda, nerviosa, excitada por el olor embriagante que aquel joven macho había dejado en la cocina, me dio por prepararme un Martini rojo con una rodaja de limón y mucho hielo... Dos o tres sorbitos bastaron para entonarme, entrar en la ducha y accionar el grifo. Qué gustoso era reencontrame con mi cuerpo bajo el agua, acariciarme los pechos, sobar mis pezones hambrientos, abrir los muslos y dejar que el potente chorro estimulase mi coño suave y gelatinoso. Le di dos o tres sorbitos más a la copa de Martini y no pude resistirme a masajearme el clítoris y el rosado agujerito de mi culo con uno de mis dedos. Me sentía gustosa, sensible, ávida de besos y abrazos, hembra en celo, deseosa y hambrienta de macho...maldita sea! ¿Por qué motivo seca su cauce el río cuando precisamente aumenta esa sed tan devoradora? Me disponía a apurar la copa cuando sonó de nuevo el telefonillo..
- Pasa, por favor....
Apenas me había dado tiempo a secarme ligeramente el pelo y a cubrirme con un albornoz blanco. Y de nuevo, el mismo olor masculino de momentos antes, ahora potenciado por el sudor y el esfuerzo de traer a pulso las cajas desde el supermercado. Al depositarlas sobre el suelo, la camisa se le salió del pantalón y dejó ver la hermosa línea del principio de sus nalgas. En contraste con su amplia y bien formada espalda, tenía un culito pequeño, redondito y masculino. Ese tipo de glúteos que siempre están prietos cuando un tío sitúa el centro de gravedad de su persona en el área de su polla y camina seguro de sí mismo empujando un poco las caderas hacia adelante.
Cuando se incorporó tenía la frente perlada de sudor y volvió a meterse la camisa por dentro al tiempo que reajustaba su pantalón. Ese simple gesto de recomponer su figura mirándome a los ojos me excitó sobremanera por lo que tenía de espontáneo y natural y, sobre todo, porque me permitió adivinar el hermoso cuerpo que se ocultaba bajo su ropa.

- Oye ¿te apetece beber algo? no sé, un vaso de agua fría.. mira, cerveza no tengo porque no me gustan las de lata... zumos y batidos sí que tengo y están fríos..
- No pasa nada. Mi novia y unos colegas del merca me están esperando en el bar para tomarnos unas cervecitas, ya les he avisado de que voy a tardar un poco. Una cocacola me vendría bien.
- Lo siento, no me ha dado tiempo a meterlas en el congelador para que se enfriasen - abrí la puerta del frigorífico y sentí cómo él se pegaba a mí por la espalda. "A ti si que te metía yo ahora algo bien duro y caliente" me susurró en un tono apenas inaudible al oído. Aunque, fugazmente, desde que entró, me había parado a pensar cual de los dos hermanos podía ser, el timbre de voz que empleó me sacó de dudas de inmediato. Se trataba del mismo gemelo pelirrojo que me asaltó aquel día en el autobús. Estaba temblando de excitación.
- Si le echas unos cuantos cubitos de hielo, me apaño. Buahhh... qué fresquito con la puerta del frigo abierta. Tu, en cambio, estás ardiendo, nena. Puro fuego en el body, no?

Sin despegarse de mi espalda, rodeó mi cintura con sus brazos apoyando el mentón sobre mi cuello. Volví a sentir el mismo grado de dureza y volumen de erección de nuestro primer acercamiento. El mismo instinto animal de macho hambriento y dominante...
- Tú no te muevas ni te despegues, déjate conducir por mi. - siguió susurrándome al oído - vas a ser una chica buena y obediente ¿verdad que sí? a ver, búscame un vaso, lo llenas de hielo, echas la coca-cola... por cierto, he visto que en el frigo tienes una botella de Legendario que es lo que yo tomo, lo aliñas un poco y me lo ofreces, de acuerdo?
Al inclinarme a coger la botella de ron, mis pechos se desbordaron y acabaron por salirse del albornoz, momento que él aprovechó para tomarlas en sus manos y apretarlas suave y firmemente
- Cómo me ponen tus tetas, niña. Son perfectas, te lo juro. Aquel día en el autobús cuando te miré el escote con los pezones duros y empitonaos me pusiste muy burraco, lo sabías? fuiste una chica mala dejándome así tan desconsolao.. la de pajas que me he hecho y la de leche que he soltao pensando en esas tetas que tienes, ¿Hoy vas a ser buena? respóndeme ...
- Sí
- No te oigo.
- Sí, por favor, por favor...
- Así me gusta. Toma, bebe un poco de mi vaso.

Mordisqueó el lóbulo de mi oreja y pasó la lengua por mi cuello al tiempo que me subía el albornoz hasta la cintura para dejar al descubierto mis nalgas. Me estremecí de gusto al sentir sus dedos palpando mi vulva un poco hinchada por la excitación. Cuando sus dedos se introdujeron en mi coño y comenzaron a vibrar dentro de él no pude evitar gemir de placer. Estaba claro que este chico, a pesar de su juventud, sabía cómo calentar a una hembra y volverla completamente 'receptiva'. Los dedos, la mano entera, pronto de se impregnaron de mis fluidos...

- Chupa mis dedos mojados de tu coño. Pero chúpalos bien como lo haría una perrita golosa, que yo oiga bien claro los sonidos del chupeteo. Eso es. Cómo me pone que seas tan zorrita. A ti te voy a 'emputecer' a unos límites que ni te imaginas. Eres perfecta para un tío tan morboso y viciosillo como yo. Te juro que ni en sueños has imaginado las cosas que te voy a obligar a hacer conmigo o con quien yo decida. Ahora repite tú lo mismo, tócate ese coñito tan rico que tienes...

Estaba tan embriagada de su voz, tan sumamente excitada por la manera de hablarme, que al llevar mi mano ami coño y empezar a tocarme aparecieron los primero estertores de uno de mis múltiples orgasmos...
- Ehhhh, ni se te ocurra correrte ¿Te he dado yo permiso para hacerlo? -
- No puedo..
- Sí que puedes! no me obligues a cabrearme, vale? - Se llevó a la boca mi mano empapada de flujo - Mira y escucha cómo lo hago yo, siente cómo saboreo y mosdisqueó tus deditos impregnados de tu coño. ¿Te gustaría ahora que te comiera y mordisqueara de este modo la almejita rebosante de tus jugos?
Tomó mi otra mano y la condujo directamente a su entrepierna. Tenía una erección descomunal. Separó un poco las piernas para que yo pudiese palpar la longitud y grosor de semejante pollón que luchaba rabioso por liberarse del pantalón. Mi deseo iba en aumento, un deseo desesperado por entregarme a este joven macho y derretirme de gusto complaciéndole.
- Mmmm.. que bien sabes sobarle la polla a un tío. Se nota que lo vives y lo llevas en la sangre, putita. A ver, pajéame un poco...pero gira la cabecita y mírame, demuestráme lo zorra que eres - yo continuaba aún de espaldas a él y pegada a su cuerpo - suave, nena, despacito, así despacito, disfruta.. quiero ver en tu mirada cómo disfrutas cogiéndole la polla a un tío. ¿Te mueres por verme la polla, verdad?
- Sí
- Pídemelo.
- Por favor, dame tu polla. Me muero por ver y tener en mi mano ese pollón tan grande y grueso que tienes ahí escondido, Por favor...
- Ah, si? ¿te parece que tengo una polla grande y gorda? pero si todavía no la has visto ni tocado del todo jejeje.. De momento, te voy a castigar sin poder hacerlo, pero te juro que lo vas a flipar cuando la veas entera. Bueno, te voy a dejar que me toques sólo la punta.

Tenía el corazón que se me salía por la boca cuando tras desabrocharse la bragueta condujo mi mano derecha a su capullo. Cubierto por la piel del prepucio, noté un glande grande y muy grueso, extraordinariamente suave y caliente. Mi mano guiada por la suya, desenfundó el sedoso capuchón que lo cubría y se me impregnaron los dedos de abundante de fluido preseminal. En un acto reflejo de tan hambrienta como estaba, me llevé la mano a los labios para saborear aquel sabroso néctar de macho.
- Ehhhh..eso no! ¿te he pedido yo que lo hagas?
- Por favor, por favor... necesito probarlo, me muero por saborearlo- le suplicaba con la lengua afuera como una perra en celo. - sólo un poquito, te lo suplico!
- Abre bien esa boquita

Dejó caer en ella un hilo de saliva que bebí y tragué con tal desesperación como si llevase una semana sedienta. Bebió un poco de Legendario- cola, y el siguiente sorbo lo fue vertiendo sobre mi boca. A continuación, me obligó a girarme y apoyar la espalda sobre la superficie del frigorífico. Ahora estábamos cara a cara y sin apartar la vista el uno del otro. Agarró con firmeza uno de mis pechos y empezó a lamerlo y mordisquearlo hasta que tuvo el pezón aprisionado entre sus dientes. No dejaba de mirarme para controlar el grado de dolor que yo era capaz de soportar durante la mordida; alternó los dos pezones por un tiempo hasta detenerse en el izquierdo. Cuando empecé a gemir y a gritar, introdujo su mano derecha en mi coño y empezó a follarme con uno, dos, tres dedos... justo cuando el dolor se hizo demasiado intenso llevó mi mano derecha a su entrepierna aferrándome con fuerza a ese grueso cilindro carnoso que aún continuaba dentro del pantalón. De morder mis pezones, pasó chuparlos y succionarlos abarcando toda la areola con sus labios de un modo tan suave y tierno, que me condujo inevitablemente al borde del orgasmo. No podía dejar de apretar con fuerza esa polla que ansiaba con desesperación en mi coño o en mi boca, pero cada vez que intentaba desabrocharle el cinturón o la bragueta, él me apartaba la mano.
- Me muero por comerte la polla. Me voy a correr..
- Pídemelo
- Te quiero, te deseo con locura. Dame tu polla,por favor. Azótame, muérdeme, me arrodillaré a tus pies, pero fóllame, te lo suplico, ... quiero que seas mi macho y convertirme en tu puta - me derramé tan profusamente en su mano hasta el punto de oír un goteo incesante de flujo sobre el suelo y dejar chorreando mis muslos.
- Por supuesto que te voy a montar como la buena yegua que eres. La follada que te voy a dar no la vas a olvidar en mucho tiempo. Agárrate a mi cuello y salta. Móntate en mí. Vamos sin miedo...
Me llevó a horcajadas entre sus brazos con mis piernas rodeando su cintura hasta el salón. Me excité de nuevo cuando mi vulva entró en contacto con sus abdominales; aquel trenzado de músculos de su abdomen tensándose y contrayéndose al caminar provocaba un delicioso frotamiento sobre mi excitado clítoris. Esto no había hecho más que empezar...

Continúa...


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Última edición por marilia fecha: 16-oct-2017 a las 23:18.
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Antiguo 18-oct-2017, 12:52   #5
marilia
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Gracias al aire acondicionado, el salón tenía la temperatura perfecta para hacer soportable aquella noche calurosa de verano. Entrar en él fue como recibir una bocanada de frescor que nuestros ardientes y sudorosos cuerpos enseguida agradecieron. Él me depositó en el borde de la amplia la mesa de la zona del comedor - yo seguía aferrada aún a él, los brazos rodeando su cuello y las piernas alrededor de su esbelta cintura- para después, separar mis muslos y encajar su cuerpo en el mío. No tardó en despojarme del albornoz que acabó extendido sobre la mesa dejándome desnuda como una orquídea emergiendo de un manto nevado.

- Eres una belleza de hembra. Delicada y femenina como a mí me gustan las tías pero, al mismo tiempo, muy fogosa y zorrona cuando se pones caliente y pides sexo. Mmmm... ese contraste que hay en ti me vuelve loco, me pone burro y durísimo. ¿No notas lo dura que la tengo en estos momentos?

Por supuesto que sentía el enorme abultamiento de su bragueta; mis muslos se abrieron un poco más precisamente para gozar de la presión que aquel promontorio ejercía sobre mi pubis. Instintivamente, como movido por un resorte, mi visitante empezó a refregarse contra mí empleando un movimiento de frotamiento y vaivén de caderas a la vez que se apoderaba de mis pechos y aproximaba su rostro a escasos centímetros del mío.
- Dime ¿De quién es esa boquita?
- Para ti
- ¿Y para qué esos labios tan bonitos y carnosos?
- Para besarte y hacerte las mamadas más alucinantes que nunca te ha hecho nadie hasta ahora.
- Ah sí? muy chulita tú, no? ¿tan segura estás de eso?
- Completamente segura.
- ¿Y qué más cositas sabe hacer esta zorrita?
- Beber y tragarme toda tu leche como una posesa..
- Guau.. A mí me flipan las putitas que saben comerse una buena polla y disfrutan luego tragándose toda la leche sin desperdiciar ni una gota. ¿A ti te gusta mucho eso, verdad? Claro que te gusta, lo veo en esos preciosos ojos que tienes. Ufff.. te voy hacer tan adicta a mi polla que no vas a poder pensar en ninguna otra cosa a lo largo del día. A partir de hoy vas a ser mía, sólo mía para emputecerte a unos límites que ni te imaginas. Escúchame lo que voy a decirte: soy muy vicioso, ya te has dado cuenta, en cualquier momento puedo aparecer con otro tío y pedirte que folles con él y ver cómo él te folla. Eso me excita mucho. O traer otra chica para que os enrolléis juntas y luego yo follaros a las dos... o yo que sé, entre otras muchas cosas que se me ocurren, llevarte a un parque y obligarte a que se la chupes a un montón de tíos.. ¿Qué opinas de todo esto?
- Haré lo que me pidas.
- Follarías con mi hermano y conmigo juntos?
- Sí
- ¿Y con mi novia que le va el morbo de las tías?
- Sí, también.

Buscó mi boca y al instante recibió respuesta de mi parte. Por la forma en que momentos antes me comió las tetas intuí que debía besar bastante bien. No me equivoqué. Sus labios abarcaron por entero los míos, empleando un grado de succión e intensidad que me condujo a una especie de sub-space delirante. Vibrando dentro de su boca, mi lengua adoptó una especie de código Morse en relación al deseo femenino, mensaje que él supo captar y descifrar a la perfección. Tenía una lengua grande, pero ágil y rápida, que no tardó en introducir por entero en mi boca tratando de enroscarse con la mía, envolviéndola, haciéndola suya. Mi boca llena de agua burbujeante y espumosa con un pez remolón y hambriento buscando alimento dentro de una cavidad marina.
Comencé a desabrocharle la camisa, él no tardó en despojarse de ella y arrojarla al suelo.. Impresionada por la visión de aquel hermoso torso desnudo, sentí la necesidad de abrazarme a su cuello, apretujarme contra él para que sintiese la blandura de mis tetas en contraste con la turgencia de mis pezones. Le acaricié la nuca, el cuello, recorrí con mis manos la hermosa línea de su espalda hasta llegar a sus glúteos duros y compactos. Qué delicia sentir su respiración vibrando en sus abdominales en íntimo contacto con mi vientre. Había llegado el momento de desabrocharle el cinturón, introducir mi mano y disfrutar del tacto suave y caliente de su polla erecta. "Por favor, no seas tan cruel. Déjame verla, lo necesito" le susurré al oído.

- Pídemelo en voz alta y clara.
- Te lo suplico, dame tu polla.. no puedo más
Con su mano izquierda cogió mi cara apretándo con firmeza mi mandibula, y con la derecha fué despojándose de la ropa hasta quedar completamente desnudo.
- Ahí la tienes toda para ti. Pero con una condición: no apartes tus ojos de los míos. Tócame, pajéame como lo hiciste antes en la cocina pero sin dejar de mirarme a los ojos.

Sin lugar a dudas, aquel diablo pelirrojo estaba magníficamente bien dotado. Mis dos manos apenas podían abarcar la longitud y grosor de aquel pollón que empezaba a embadurnarse de líquido preseminal. Sus testículos que también me parecieron sólidos y rotundos, enormes, se dejaban masajear perfectamente dentro de la bolsa que los sostenían y sujetaban a la base del tronco de aquel mástil erecto.
- Pajéame suave y despacito. Así, así, despacio... disfrutando. Hazme sentir con tus manos lo ansiosa que estás mí y de mi polla. Mírame... eh! te he dicho que no dejes de mirarme. Demuéstrame lo bien que sabes hacerle un pajote a un tío cuando yo te lo pida y ordene.
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Antiguo 18-oct-2017, 19:47   #6
elefant
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Escribes de una manera tan sincera, tan directa, con tantos detalles... que no puedo evitar que se me haga la boca agua cada vez que tus letras me entran por los ojos y se me deslizan muy adentro. Se nota que eres una persona muy sensual, muy observadora, muy abierta a percibir lo que te rodea. Y sabes transmitirlo. Y haces que te entienda, que tu deseo sea el mío, por muy hijoputa que me parezca el pelirrojo...
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marilia
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Escribes de una manera tan sincera, tan directa, con tantos detalles... que no puedo evitar que se me haga la boca agua cada vez que tus letras me entran por los ojos y se me deslizan muy adentro. Se nota que eres una persona muy sensual, muy observadora, muy abierta a percibir lo que te rodea. Y sabes transmitirlo. Y haces que te entienda, que tu deseo sea el mío, por muy hijoputa que me parezca el pelirrojo...
Bueno, bueno, bueno...qué subidón me da tu visita! yo que me he leído todos y cada uno de tus magistrales relatos de una intensidad erótica y calidad literaria que cortan la respiración, te aseguro que es un lujazo y un gran estímulo que te acerques por aquí a comentar.. te lo agradezco de corazón.
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Antiguo 19-oct-2017, 11:44   #8
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De repente e improvisadamente, se retiró a metro y medio de distancia para que al fin pudiese verle desnudo de la cabeza a los pies. Aquel cuerpo hermosamente modelado en cuanto a armonía de volúmenes y proporciones, exhibía en el área de sus genitales un miembro erecto de considerable tamaño y grosor enmarcado por un bosquecillo de filamentos rojios y dos pesadas bolas que se balanceaban majestuosas entre las piernas. Realmente impresionante.

Era obvio de que se sentía orgulloso de su cuerpo y de aquellos atributos masculinos.. aquella sonrisita en sus labios, la manera en la que se sobó la polla y estrujó sus huevos para mostrármelos lo evidenciaba claramente. De la hendidura de mi coño se derramó un hilo transparente que quedó suspendido y colgando entre mis muslos. Visiblemente nerviosa y excitada, mi impulso natural fue saltar, arrodillarme ante él y comenzar a hacerle una de mis magníficas mamadas, entregarme como loca a satisfacerlo y hacerle gozar hasta el delirio.

- Quieta! ¿te he dado permiso YO para moverte? Sé que te mueres de ganas por comerme la polla, pero hoy me apetece dejarte ansiosa y sufriendo. Castigarte hasta que me asegure de que eres lo suficientemente sumisa como para ir detrás de mí babeando por tu boca y tu coño como una perrita.

Entonces, sucedió algo extraño y misterioso. De súbito, todo cambió en él: La expresión de su rostro así como la intensidad de su mirada a la par que su lenguaje corporal .. ¿cómo explicar esa repentina transformación? al igual que una chispa desencadena un incendio, dio la impresión de haber conectado con su ser más primitivo y salvaje, puro instinto animal, el despertar de su naturaleza de macho dominante..

Se acercó y me obligó a tumbarme con las piernas abiertas y los pies apoyados en el borde de la mesa. Gemí de gusto cuando con el glande al descubierto comenzó a masajear la hendidura de mi coño y detenerse durante unos instantes justo en la entrada de mi vagina.
- Fóllame, penétrame hasta lo más hondo. No me hagas sufrir más..

A continuación, separó al máximo mis muslos y mi coño quedó expuesto y abierto a sus ojos como una ostra hambrienta de sol, un sol de leones machos que relamen sus fauces ante el olor de la carne fresca. El contacto húmedo de su boca me pilló de improviso; por acto reflejo cerré las piernas aprisionando su cabeza entre mis muslos cuando mordisqueó mi clítoris. Qué delicioso era sentir sus labios succionando mis jugos, la lengua vibrando y oscilando dentro de mi rosada y carnosa almejita, sus dientes mordisqueando tiernamente mis labios vaginales... Oí cómo se chupaba el índice y anular de su mano diestra que previamente había introducido en mi coño que no paraba de emanar constante flujo para que mi vagina se mantuviese en todo momento sabrosa y bien lubricada.

En mi desesperación, separé con mis propias manos las dos mitades de mi vulva y me ofrecí a él suplicando que me follase de una vez por todas. Mi clítoris, de tan excitado como estaba, emergió de su diminuto capuchón como un caracolillo despertando bajo una cálida lluvia. Él aprovechó para lamerlo y mordisquearlo, pero en esta ocasión, con suavidad y delicadeza hasta hacerme correr de gusto.

Acto seguido, sentí sus dedos cambiaron de área y empezar a juguetear traviesos alrededor del pequeño y tímido agujerito de mi culo. Escuché cómo su respiración se volvía cada vez más agitada y ansiosa cuando aquellos largos y duros apéndices ensalivados de su mano pugnaban por entrar en mi ojete.
- Te voy a follar no de la manera que esperas sino como a mi me verdaderamente gusta. Dándote caña a tope.

Me atrajo hacia él y levantó mis piernas hasta colocarlas cada una sobre sus hombros. Di un fuerte respingo cuando su polla se clavó en mi culo presionando con fuerza. Grité de dolor.
- Shhhhh...
- Por favor, por favor...por ahí no, me haces mucho daño!
- Así es como me gusta, nena...me encanta sentir lo apretadita que eres y cómo te vas abriendo poco a poco para mí. Vamos, preciosa, ábrete para recibir a tu macho
- No puedo, de verdad, no puedo.
- Sí que puedes, ¿No me suplicabas hace unos momentos que te follase?

Aquel pollón tan grueso y descomunal, me estaba provocando un dolor tan brutal y quemante - era como si me taladrasen con una barra de hierro incandescente - hasta el punto de sentir perfectamente cómo el pequeño y estrecho anillo de mi esfínter se desgarraba un poco antes de ceder y permitir que la cabeza del monstruo entrase por entero.
- Ahhh.. sí, ya casi ha entrado mi capullo ...Mmmm qué gustazo me está dando tu culito, nena.

Me incorporó para hacerme girar y cambiar de postura: la mitad de mi cuerpo extendido sobre la mesa y los pies en el suelo, mis nalgas se le ofrecían trémulas y candorosas. Escuché cómo respiraba agitado y ansioso cuando las abrió y pudo ver cómo un delgado hilo rojo partiendo de mi dolorido ojete se deslizaba por uno de mis blancos muslos... la visión de una tierna amapola abriendo sus delicados pétalos le debió excitar muchísimo más.
- Ufff.. mi vida. Nadie antes te había dado por el culo, verdad?

Amasó y mordisqueó mis nalgas para a continuación abrirlas nuevamente e introducir la punta de su lengua en mi agujerito. Fué entonces cuando crucé la delgada línea que oscila entre dolor y placer haciendo imposible distinguir lo uno de lo otro, una frontera fascinante entre dos continentes que en realidad son uno sólo, pero habitados por frondosas selvas, ríos, paisajes y climas diferentes. Los dos polos magnéticos, las dos caras de la luna en una hembra fogosa y ardiente que soy yo.
- Toma, bebe un poco.

Él también lo hizo, pero al siguiente sorbo guardó y retuvo uno de los cubitos de hielo en el interior de su boca. Pocos segundos después, mi culo de nuevo quedó abierto para él, - para su devoradora boca - pero en esta ocasión me estremecí de gusto cuando del contorno de sus labios emergió aquel trocito de hielo manejado por su lengua y aplicado sobre mi desvirgado ojete. Otra vez volvía a estar terriblemente excitada y receptiva al macho, conectada nuevamente a ese hambre voraz que nacía de mi bajo vientre - un vacío desesperante por ser llenada y horadada por una polla, hambre sinceras y verdaderas de hombre - y provocaba una cadena de escalofríos recorriendo toda mi espina dorsal hasta hacer florecer mis pezones.
- Espera, voy a prepararme un Martini.. me ha entrado sed.- Dije

Pero fue una temeridad por mi parte decir aquello porque él interpretó mi última frase como un intento de huida. Antes de poder dar dos pasos en dirección a la cocina, y abalándose sobre mí como un tigre pelirrojo de Bengala, me redujo de espaldas contra la pared del salón estrujando su cuerpo contra el mío. Sin aliento,con mis manos prisioneras de las suyas, me invadió el pánico y comencé a temblar cuando sentí su polla en mi culito presionando con furia.

Contuve la respiración, al principio fue muy gustoso sentir cómo aquel húmedo y suave glande se iba desprendiendo de la piel que lo cubría para entrar pleno, rotundo y lentamente en mi estrecho agujerito. Pero él estaba ya desatado y conectado a su instinto de macho cazador en busca de su presa, no ha lugar a ningún tipo de miramientos ni cortejo cuando un hombre sólo quiere follar y va en busca de su placer egoísta. Presionó con fuerza y entró de golpe toda la parte superior de aquel grueso cipote. Grité, le supliqué..
- Shhhh, calla, no armes escándalo -me ordenó colocándome una mano en la boca a modo de mordaza - ¿Quieres que se enteren los vecinos? Duele sólo al principio, luego te va a dar mucho gusto.
Aquello parecía superar todos mis límites.
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marilia
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- No, no puedo soportarlo, de verdad...

Mis quejidos sofocados por su mano, junto con los movimientos de cintura y caderas que yo realizaba por escapar de aquel martirio, le excitaron más aún si cabe. Sentí una nueva mordedura en mi cuello y, acto seguido, entrar lenta y plenamente el resto de aquel pollón en mi culo.
- Joder!... qué gustazo niña. Qué gustazo de la hostia es sentir mi polla tan apretadita en un culazo como el tuyo.

Por extraño que parezca, aquel mordisco de fiera salvaje y el hecho de notar que él ya estaba dentro de mí, consiguieron que me liberase del pánico y el dolor. Ahora, era yo quien me moría de ganas por complacerlo y hacerle disfrutar al máximo. Para ello, hundí la espalda y levanté mis nalgas como una yegua en celo en busca de semental mientras él continuaba con su polla entera dentro y sin moverse. Sí, ahora era yo la que haciendo girar en círculo las caderas alrededor de su eje iba en busca del placer extremo.. Dilatada lo justo como para hacerle sentir que había conseguido hacer un molde perfecto de su polla en mi carne, comencé a moverme gustosa y febrilmente dentro y fuera, yendo y viniendo, llamando y pidiendo. En esos momentos entendí lo que significa cuando un hombre te dice mirándote a los ojos:"Pídemelo"
- Uff.. nena, eres demasiao, te lo juro. Sabes perfectamente lo que le gusta a un tío.

El efecto llamada, producto del resurgir de mi deseo, produjo en él el efecto esperado. Aquel demonio pelirrojo supo enseguida cómo regresar a la acción: Mordiendo el lóbulo de mi oreja izquierda y susurrándome obscenidades, llevó una de sus manos a mi coño e introdujo dos dedos en él; con la otra, se apoderó de mi pecho izquierdo pinzando el pezón correspondiente. El ritmo de su follada se volvió frenético y salvaje. El salón de mi casa olía a sexo vibrante y pegajoso. Su polla majestuosa y mi coño húmedo, eran dos lámparas emanando uno de los más lujuriosos y embriagadores de los inciensos.
- ¿Te gusta? - dijo respirando agitadamente en mi oído - ¿A mi putita le gusta cómo se la folla su macho?
- Síiiiiiiiii...me encanta.
Soy de estar siempre mojada y lubricar mucho, de tener varios microorgasmos seguidos y, de vez en cuando, uno fuerte y muy intenso. Y vuelta a empezar. Aquella penetración anal que en un principio me resultó insoportable de tan dolorosa, ahora, sin embargo, me estaba proporcionando un gozo tan inesperado, que decidí crearle a partir de ese día un cuerpo y espacio propios en mi vida. Retiré los dedos que tenía metidos en mi coño para darle a entender con este gesto que quería correrme - sin tocarme - correrme sólo y únicamente por el tremendo gustazo que me provocaba su polla dándome por el culo. Y así fue, no tardé en abandonarme... en disfrutar de un orgasmo diferente pero de una intensidad y densidad maravillosas, como si alguien sujetándome de los riñones a modo de paracaídas me hiciese saltar al vértigo de un precipicio. Pero el paracaídas finalmente no se abrió y caí al vacío gimiendo y gritando escandalosamente sin importarme un carajo los vecinos.

Él no tardó en recibir los espasmos y contracciones de mi orgasmo sobre el largo y ancho del perímetro de su polla. Se estremeció de gusto al sentir vibrar mis carnes como una sucesión de olas en marea alta , un tsunami que proviene del espacio más femenino e íntimo de una mujer . Entonces, supo que había llegado su turno y necesitaba deslecharse. Me follaba como un poseso, mirando con orgullo cómo su hermosa polla entraba y salía de entre mis nalgas al tiempo que sus sólidas y rotundas pelotas golpeaban rítmicamente sobre mi ojete.

- Qué buena estás, cabrona. Qué culo más rico tienes, niña. Me voy a correr... ¿Quieres que me corra dentr....

Los dos primeros trallazos de leche los sentí perfectamente dentro, pero de súbito, sacó la polla de mi culo y la estrujó con la mano. Quería disfrutar durante unas milésimas de segundo, de la fabulosa visión que le ofrecia mi agujero abierto por completo, el molde exacto de su polla abriéndose y contrayéndose, palpitando como una boca hambrienta reclamando su alimento. Bramaba como una fiera mientras disparaba aquellas potentes cargas apuntando directamente sobre mi dilatado ojete que no tardó en llenarse hasta rebosar de abundante y caliente esperma.

No podía consentir que aquella leche sagrada se desperdiciara inútilmente. Con la ayuda de mis dedos mi agujerito consiguió abrirse de nuevo y absorber todo aquel magma espeso e hirviente en mi interior. Él me introdujo de nuevo la polla y permaneció durante unos minutos dentro de mí para acabar finalmente derrumbando su cuerpo sobre el mío.
- Joder, qué polvazo acabo de echarte, nena. Qué pasada y qué locura es follar contigo...

Se vistió lo más rápido que pudo. Me hubiese encantado hacerlo yo pero era obvio que tenía prisa y que no podía demorarse por más tiempo. En realidad, nuestro encuentro no duró en su totalidad más allá de unos veinte minutos, pero he preferido suplir la urgencia en la que se desarrollaron los hechos por el deleite de rememorarlo de nuevo como una simple manera de calmar la fiebre de sentir. No esperaba que me besase, pero lo hizo.Yo continuaba sentada aún sobre el bode de la mesa porque tenía miedo de que si me ponía de pie mis nalgas no fuesen lo suficientemente fuertes como para apretar y retener toda la cantidad de semen vertido dentro de mi culo. Llevé mi mano a su entrepierna y le agarré el paquete para sopesarlo y convencerme de que todo lo a aquel diablo pelirrojo le colgaba entre las piernas era rigurosamente cierto y no un producto de mi delirio.

- A partir de hoy eres mía, enteramente mía. Después de probarte, estoy convencido que me harás sentir y experimentar cosas alucinantes, de eso estoy seguro cien por cien. Uff..no me sobes el paquete de ese modo que no voy a poder salir a la calle sin dar 'el cantazo'.
Ahora, fui yo quien después de acariarle la cara,le atraje hacia mí para besarle. Se desarmó por completo.
-No, no...perdona, yo ya tengo a mi novia. Eres mía pero me da un morbo tremendo entregarte a otros tíos sabiendo ellos que eres mía. Es especial quiero entregarte a mi hermano.

Última edición por marilia fecha: 21-oct-2017 a las 15:05.
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- No, no puedo soportarlo, de verdad...

Mis quejidos sofocados por su mano, junto con los movimientos de cintura y caderas que yo realizaba por escapar de aquel martirio, le excitaron más aún si cabe. Sentí una nueva mordedura en mi cuello y, acto seguido, entrar lenta y plenamente el resto de aquel pollón en mi culo.
- Joder!... qué gustazo niña. Qué gustazo de la hostia es sentir mi polla tan apretadita en un culazo como el tuyo.

Por extraño que parezca, aquel mordisco de fiera salvaje y el hecho de notar que él ya estaba dentro de mí, consiguieron que me liberase del pánico y el dolor. Ahora, era yo quien me moría de ganas por complacerlo y hacerle disfrutar al máximo. Para ello, hundí la espalda y levanté mis nalgas como una yegua en celo en busca de semental mientras él continuaba con su polla entera dentro y sin moverse. Sí, ahora era yo la que haciendo girar en círculo las caderas alrededor de su eje iba en busca del placer extremo.. Dilatada lo justo como para hacerle sentir que había conseguido hacer un molde perfecto de su polla en mi carne, comencé a moverme gustosa y febrilmente dentro y fuera, yendo y viniendo, llamando y pidiendo. En esos momentos entendí lo que significa cuando un hombre te dice mirándote a los ojos:"Pídemelo"
- Uff.. nena, eres demasiao, te lo juro. Sabes perfectamente lo que le gusta a un tío.

El efecto llamada, producto del resurgir de mi deseo, produjo en él el efecto esperado. Aquel demonio pelirrojo supo enseguida cómo regresar a la acción: Mordiendo el lóbulo de mi oreja izquierda y susurrándome obscenidades, llevó una de sus manos a mi coño e introdujo dos dedos en él; con la otra, se apoderó de mi pecho izquierdo pinzando el pezón correspondiente. El ritmo de su follada se volvió frenético y salvaje. El salón de mi casa olía a sexo vibrante y pegajoso. Su polla majestuosa y mi coño húmedo, eran dos lámparas emanando uno de los más lujuriosos y embriagadores de los inciensos.
- ¿Te gusta? - dijo respirando agitadamente en mi oído - ¿A mi putita le gusta cómo se la folla su macho?
- Síiiiiiiiii...me encanta.
Soy de estar siempre mojada y lubricar mucho, de tener varios microorgasmos seguidos y, de vez en cuando, uno fuerte y muy intenso. Y vuelta a empezar. Aquella penetración anal que en un principio me resultó insoportable de tan dolorosa, ahora, sin embargo, me estaba proporcionando un gozo tan inesperado, que decidí crearle a partir de ese día un cuerpo y espacio propios en mi vida. Retiré los dedos que tenía metidos en mi coño para darle a entender con este gesto que quería correrme - sin tocarme - correrme sólo y únicamente por el tremendo gustazo que me provocaba su polla dándome por el culo. Y así fue, no tardé en abandonarme... en disfrutar de un orgasmo diferente pero de una intensidad y densidad maravillosas, como si alguien sujetándome de los riñones a modo de paracaídas me hiciese saltar al vértigo de un precipicio. Pero el paracaídas finalmente no se abrió y caí al vacío gimiendo y gritando escandalosamente sin importarme un carajo los vecinos.

Él no tardó en recibir los espasmos y contracciones de mi orgasmo sobre el largo y ancho del perímetro de su polla. Se estremeció de gusto al sentir vibrar mis carnes como una sucesión de olas en marea alta , un tsunami que proviene del espacio más femenino e íntimo de una mujer . Entonces, supo que había llegado su turno y necesitaba deslecharse. Me follaba como un poseso, mirando con orgullo cómo su hermosa polla entraba y salía de entre mis nalgas al tiempo que sus sólidas y rotundas pelotas golpeaban rítmicamente sobre mi ojete.

- Qué buena estás, cabrona. Qué culo más rico tienes, niña. Me voy a correr... ¿Quieres que me corra dentr....

Los dos primeros trallazos de leche los sentí perfectamente dentro, pero de súbito, sacó la polla de mi culo y la estrujó con la mano. Quería disfrutar durante unas milésimas de segundo, de la fabulosa visión que le ofrecia mi agujero abierto por completo, el molde exacto de su polla abriéndose y contrayéndose, palpitando como una boca hambrienta reclamando su alimento. Bramaba como una fiera mientras disparaba aquellas potentes cargas apuntando directamente sobre mi dilatado ojete que no tardó en llenarse hasta rebosar de abundante y caliente esperma.

No podía consentir que aquella leche sagrada se desperdiciara inútilmente. Con la ayuda de mis dedos mi agujerito consiguió abrirse de nuevo y absorber todo aquel magma espeso e hirviente en mi interior. Él me introdujo de nuevo la polla y permaneció durante unos minutos dentro de mí para acabar finalmente derrumbando su cuerpo sobre el mío.
- Joder, qué polvazo acabo de echarte, nena. Qué pasada y qué locura es follar contigo...

Se vistió lo más rápido que pudo. Me hubiese encantado hacerlo yo pero era obvio que tenía prisa y que no podía demorarse por más tiempo. En realidad, nuestro encuentro no duró en su totalidad más allá de unos veinte minutos, pero he preferido suplir la urgencia en la que se desarrollaron los hechos por el deleite de rememorarlo de nuevo como una simple manera de calmar la fiebre de sentir. No esperaba que me besase, pero lo hizo.Yo continuaba sentada aún sobre el bode de la mesa porque tenía miedo de que si me ponía de pie mis nalgas no fuesen lo suficientemente fuertes como para apretar y retener toda la cantidad de semen vertido dentro de mi culo. Llevé mi mano a su entrepierna y le agarré el paquete para sopesarlo y convencerme de que todo lo a aquel diablo pelirrojo le colgaba entre las piernas era rigurosamente cierto y no un producto de mi delirio.

- A partir de hoy eres mía, enteramente mía. Después de probarte, estoy convencido que me harás sentir y experimentar cosas alucinantes, de eso estoy seguro cien por cien. Uff..no me sobes el paquete de ese modo que no voy a poder salir a la calle sin dar 'el cantazo'.
Ahora, fui yo quien después de acariarle la cara,le atraje hacia mí para besarle. Se desarmó por completo.
-No, no...perdona, yo ya tengo a mi novia. Eres mía pero me da un morbo tremendo entregarte a otros tíos sabiendo ellos que eres mía. Es especial quiero entregarte a mi hermano.
Cuanto te he echado de menos estos días por mi hilo. Me alegra saber que sigues por aquí . Muchos besos!
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Antiguo 22-oct-2017, 15:50   #12
marilia
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Llevaba un tiempo adormilada en el sofá cuando me sobresalté al oír el movil. Había recibido un guasap de un tal Sergio: -" Hola, guapísima...¿Estás despierta? me apetece charlar contigo" - Tardé unos minutos en saber de quien se trataba porque 'el tal Sergio' no figuraba como alguien conocido entre mis contactos. En su configuración de estado podía leerse la siguiente frase: "Dijo ofú y se ofustó.Sorpresas que da la vida". Tras escudriñar a fondo la foto de perfil del remitente, pude observar que aparecían dos muchachos sonrientes, idénticos el uno al otro, y con sendos brazos echados por el hombro.

- ¿Cómo has conseguido mi número?
- jejeje... Venía en la hoja del pedido. Es para poder avisar al cliente cuando no contestan al timbre... Tranquila, no te ralles.
- Ya...Bueno, yo me quedé dormida viendo la tele.
- ¿Tan agotada te he dejado después de follarte? jejeje
- Jajajja, qué tonto eres.Ya vine un poco agotada del curro. Desde la nueve de la mañana que salí de casa y casi sin parar... Huy ¡Si son las tres y media de la madrugada!
- O sea, que me estás dando largas.
- Que no es eso. Simplemente que.. no sé, bueno..que no te esperaba. Y tú, qué tal?
- Pues yo ahora de puta madre porque estoy charlando contigo. No te me has ido del coco desde que salí de tu casa: Eres una tía muy especial.. Todavía no creo que haya estado contigo.
- Anda, anda 'esagerao'... ¿Estás en la calle ahora?
- No, estoy en mi kely. Cuando llegué al bar, estuvimos tapeando y tomando unas cervecitas; y luego ya nos enredamos charlando con unos colegas hasta hace apenas media hora que llevé a mi novia a su kely porque tiene que levantarse mañana temprano para ayudar a su madre. Espera un momento...

No me sentía nada cómoda que me hablase de su chica. No es que me sintiese culpable ni me arrepentiese de nada, más bien, era porque no quería reconocerme a mí misma que me hubiese gustado tenerle cerca. En verdad, no había tenido tiempo aún para asimilar lo sucedido, es más, al verme desnuda sobre el sofa tuve la impresión de que ni tan siquiera había regresado aún a mi cuerpo. Tomar consciencia de lo ocurrido fue como realizar un viaje astral por la atmósfera del salón que continuaba oliendo a sexo, a una especie de vapor sudado y lúbrico, hasta aterrizar sobre el albornoz que seguía extendido sobre la mesa. Me estremecí al tocarlo porque estaba aún húmedo e impregnado de nuestros fluidos. Un leve zumbido como el estar cerca de lejanos manantiales circuló por mis oídos: ¡qué rumores tan perturbadores el rastro que dejan el sudor, la saliva y el semen! no estaba sola, me sentía un hembra habitada.

El tono de un nuevo mensaje recibido me hizo regresar a la realidad, de vuelta al sofá. Al abrir la pantalla, apareció la imagen de una hermosa polla adormilada a la sombra de un bosquecillo no muy frondoso de árboles y matojos anaranjados.

- Es por si no te dio tiempo a vérmela bien del todo jejeje... ¿La echas de menos?
- Sí, fuíste bastante cabroncete en tu empeño por tenerla la mayor parte del tiempo escondida bajo los pantalones.
- Me apetecía castigarte un poco. No sabes el morbo que me daba ver el deseo en tu mirada.. ufff, me estoy poniendo burro de recordarlo
- Pues en esta foto que me acabas de enviar se la ve muy tierna e inofensiva. Casi me cuesta reconocerla...
- jejeje.. qué zorrita eres. Dices eso para que te envie otra con el rabo bien duro, no?
- No estaría mal para refrescarme la memoria. Es que no recuerdo muy bien la forma que tenía...
- Jeje.. Pero sentirla sí que la sentiste bien grande y gruesa. No parabas de gritar y de gemir de gusto cuando por fin logré partirte el culito y metértela hasta el fondo. Hasta te hice sangrar un poco o, acaso ¿eso tampoco lo recuerdas?
- ¿Ah...sí? como he estado dormida durante cinco horas... me pasa como la del cuento jajaja
- ¿Quién?
- La bella durmiente

Si horas antes de mi encuentro con el pelirrojo, alguna de mis amigas me hubiesen descrito una escena parecida a que la había tenido lugar en mi casa y participando yo en el desarrollo de los acontecimientos, no les hubiera creído. Ni ellas tampoco. Pero lo cierto, por mucho que costase creerlo teniendo en cuenta mi carácter y modo habitual de comportarme, es que ahí estaba yo manteniendo un diálogo trivial y juguetón con un muchacho veinteañero, cinco años menor que yo, y para colmo, un vecino de mi barrio. Hacía apenas dos meses que mi relación con Raúl, tras año y medio siendo su sumisa, había entrado en un impasse con motivo de su boda. Habíamos quedado en no vernos durante un tiempo hasta que su vida conyugal tomase cuerpo y entrase en la rutina. No quiero pensar, ni imaginármelo tan siquiera, cómo reaccionaría Raúl si llega a enterarse de lo mío con este chico pelirrojo...

- A ver si con ésta se te refresca la memoria

Me excité inevitablemente con la visión de aquella hermosa polla en todo su esplendor ocupando toda la pantalla de mi móvil. Me encantaba porque la piel suave y pálida del pelirrojo contribuía a que su cipote cuando entraba en erección, funcionase como un enorme termómetro revelando en todo momento su temperatura sexual y grado de excitación: El rotundo tronco del pene dejaba entrever unas gruesas venas azuladas recorriendo el perímetro del tallo, el suave y aterciopelado prepucio suave guardaba dentro de su capuchón, un glande rosado y voluminoso que del tono rosado iba intensificando su color hasta volverse púrpura por los bordes.

- Sergio, la verdad es que tienes un pollón espectacular. De los más hermosos y bonitos que he visto en mucho tiempo.
- Veinte centrímetros reales de polla, nena. Y son completamente tuyos a partir de hoy para que los disfrutes siempre y cuando me obedezcas, y te comportes como mi hembra sumisa.
- Ah.. pues muchas gracias. Como sigas hablándome así me voy a poner caliente... bueno, si te soy sincera, ya lo estoy.
- jeje.. Pues ahora te toca a ti. Hazte una fotito donde se vea que te abres el culito con las dos manos y me lo ofreces bien abierto para mí.. nena, anda sé buena, necesito hacerme un buen
pajote antes de irme a dormir.
- Sergio, sólo con rozarlo con los dedos me duele... Creo que me has hecho una pequeña heridita en el ojete.
- Buahhhh... eso si que me pone loco perdío. Si te haces una foto donde se vea ese culito dolorido `que he partío con mi polla me subo por las paredes; es que me da mucho morbo eso. ¿Es muy grande la herida?
- Aún no lo sé. La miraré cuando vaya a hora a ducharme.
- ¿No te has duchado todavía?
- Aún no, me quedé dormida en el salón después de irte tú
- O sea, que aún tienes mi leche dentro..
- Sí, gran parte de tu leche sigue calentita dentro de mi culito.
- Uff.. cómo me estás poniendo, cabrona. Tengo la polla que me va a reventar ahora mismo. Mi hermano está igual de burraco que yo, incluso peor, porque él lleva mogollón de tiempo sin follar y creo que hoy aún no ha descargado.
- ¿Tu hermano está ahí contigo?
- Sí, hace diez minutos que vino de su cuarto y me ha pillado metido ya en faena.
- Quéee ¿Le has contado 'lo nuestro' a tu hermano?
- jeje ..Coño pues claro! Si entre nosotros hay plena confianza desde que éramos chicos. Creo que ya te lo dije..
- A ver Sergio.. ¿Pretendes que te envíe una foto sabiendo que también la va a ver tu hermano?
- Pero si el cabrón es quien más me insiste.. está más salío que un mono. ¿No te da morbo ver dos pollas repetías rabiando por follarte el culo y el coño?
- ¿Y tú no crees que deberías haberme avisado de que tu hermano estaba ahí contigo leyendo mis mensajes?
- Nena, no te ralles. Ya te dije que soy muy vicioso y morboso. Eres mía, 'mi putita' pero me encantará compartirte con otros tíos. Ver cómo otros tíos se mueren de ganas por follarte pero tú sólo le harás pajas y mamadas ...pero con mi hermano, la cosa será muy diferente.
- ....
- Nena ¿Estás ahí?

(Continúa)

Última edición por marilia fecha: 23-oct-2017 a las 09:36.
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Un leve zumbido como el estar cerca de lejanos manantiales circuló por mis oídos: ¡qué rumores tan perturbadores el rastro que dejan el sudor, la saliva y el semen! no estaba sola, me sentía una hembra habitada.
¡Qué bien expresado! Es así, sí, "una hembra habitada", esa es la sensación y el sentimiento cuando, después de una entrega absoluta, vuelve la soledad. No dan ganas de ducharse, de cambiarse de ropa. El mayor placer es seguir sintiéndose del otro...

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Acaríciame las palabras
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marilia
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Cuanto te he echado de menos estos días por mi hilo. Me alegra saber que sigues por aquí . Muchos besos!
Mi hermoso fauno, y seguiré pasándome.. ¿acaso podría resistirme a no hacerlo cuando me he vuelto tan adicta a ti? El otro día, viendo una de tus fotos, me excité imaginando el delicioso cosquilleo que deben provocar tus oscuras pestañas sobre mi piel. Tan cerca me sentía...
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¡Qué bien expresado! Es así, sí, "una hembra habitada", esa es la sensación y el sentimiento cuando, después de una entrega absoluta, vuelve la soledad. No dan ganas de ducharse, de cambiarse de ropa. El mayor placer es seguir sintiéndose del otro...

¿Cierto? por una parte deseas recomponerte y abrigarte de esa soledad que dices - sola, creyéndome ausente de miradas - pero por otra, deseas seguir sintiéndote hermosamente sucia por dentro y por fuera. Luna caprichosa que mengua y crece ajena ya a mi voluntad. Satélite cuando Él llega.
Gracias por acompañarme. Me encanta cuando me coges de la mano, la mirada al frente siempre, para no perder el equilibrio al filo de las líneas...
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LustySatyr
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Mi hermoso fauno, y seguiré pasándome.. ¿acaso podría resistirme a no hacerlo cuando me he vuelto tan adicta a ti? El otro día, viendo una de tus fotos, me excité imaginando el delicioso cosquilleo que deben provocar tus oscuras pestañas sobre mi piel. Tan cerca me sentía...
Quizás no geograficamente, pero en mis pensamientos estás muy cerca, tanto que si cierro los ojos puedo sentir tu aliento en mi cuello, tu pecho sobre mi espalda, mientras me masturbas despacio...
__________________
Si te despierto el más mínimo interés: http://www.pajilleros.com/chicos/126...venir-sur.html
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Antiguo 24-oct-2017, 07:26   #17
marilia
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Lo más sensato hubiese sido poner fin a este disparate y volver a mi ser, dar carpetazo y olvidarme cuanto antes de todo lo acontecido. ¿Dónde estaba Marilia, esa chica tan recatada, educada y correcta, prudente y contenida, que sabe siempre mantenerse en su sitio? fuera de mi órbita cotidiana - despeinada, dolorida e inseminada -, ni tan siquiera era capaz de saber en qué lugar del universo me encontraba. Me había atrevido a profanar el territorio de mi dueño: El círculo hermético de nuestra más estricta intimidad y privacidad. Raúl siempre sabía cómo conducirme en el terreno de la sumisión, despojarme de todas mis defensas de cara 'a la galería' para convertirme en su perra esclava. Ante su presencia y estricto control, la única vestimenta posible en mí era la desnudez absoluta. Así me lo pedía mi verdadera naturaleza: Presentarme ante Él ataviada tan sólo de mi piel pálida, suave y sonrosada, para abrazarme a sus muslos y oler su entrepierna. No necesitaba nada más.... o ta vez sí? Me había acercado demasiado al círculo de fuego de este joven escorpión pelirrojo para sucumbir a su dulce y excitante veneno.

- El cabrón de mi hermano se ha empeñado en mandarte una foto de su polla. ¿Se parece a la mía? ¿Cual de las dos te gusta más?

Dos escorpiones ahora sobre mi lomo, cruzando los tres el río, en dirección a esa otra orilla de un territorio desconocido. Sí, como en la fábula. Pero en esta ocasión, iba a ser yo quien dijese: "No puedo evitarlo. Aunque me hunda anestesiada bajo el agua, soy demasiado puta para evitarlo". Accioné la cámara de vídeo (modo espejo) en el móvil y tomé una panorámica de mis pechos, pezones, vientre y muslos. Acto seguido, separé las piernas y abrí mi coño de par en par, pero sólo por espacio de una centésima de segundo, para volverlos a cerrar de golpe. Pulsé enviar vídeo. Ya metidos en materia, nos hundiremos los tres. Pensé.
Recibí un audio como respuesta.

- Soy Ales, el hermano de Sergio. Joder tía, qué buena estás. Te comía enterita y después te metía la polla hasta hacerte gemir de gusto. Me encantaría hacer contigo todo lo que me ha contado mi hermano. - Se escuchaba de fondo a Sergio insistiendo: "Pero dile que mande otro vídeo donde se la vea claramente abierta de piernas en plan puta total. Ella sabe"

Qué fascinante y reveladora es la voz humana. El timbre y tesitura vocal de Ales se parecían bastante al de su hermano gemelo y, sin embargo, aunque habían sido fundidas en la misma fragua y el mismo día, parecían estar hechas de metales distintos. Aunque Ales pretendía mostrarse igual de chulo y dominante que Sergio, intuía 'algo' en él que me resultaba misterioso y excitante. Me apetecía ahora ser yo quien barajase las cartas e iniciar la siguiente partida.

- ¿Y cómo se yo quien es uno y quien el otro? Eso es hacer un poco de trampa. Si es verdad que estáis ahí los dos, quiero ver vuestras pollas muy juntas para que quepan en la misma foto. Insisto: que se vean juntas y al completo.
Nuevo mensaje.
- Pues aquí nos tienes a los dos con nuestro armamento bien cargadito y a tope. La mía aunque no me la has mamado todavía, sí que la has catado, pero ¿sabrías distinguirla de la de mi hermano? jejeje..

No me costó diferenciarlas. La de Sergio, a capullo descubierto y en vertical, lucía una potente erección con dos sólidas y abultadas pelotas a cada lado de la base del tallo. La de Ales, igual de impresionante y hermosa que la de su hermano en cuanto a tamaño y grosor, con el prepucio a medio descorrer, dejaba ver sólo una parte del glande. A dos o tres centímetros por debajo de la de Sergio, parecía no atreverse a rozar el otro capullo idéntico al suyo. Mi intuición no me había fallado: De los dos, Sergio era el Alfa, y Ales, el macho Beta.
Decidí que el siguiente paso se desarrollase por videollamada.

- Mmmmm... qué morbazo me da ver vuestras pollas pegadas la una a la otra - dije mordiéndome los labios y pasando la lengua por los bordes - ¿Queréis comprobar lo duros se me ponen los pezones deseando haceros una buena mamada? por favor, cómo me gustaría ahora tener esos rabazos entre mis tetas y estrujarlos así, así.. uff, me habéis puesto tela de cachonda. Mirad lo mojadito que está mi coño. ¿Pensáis que las dos me cabrían al mismo tiempo en la boca? me muero de gusto sólo con pensarlo.

- ¿Te gustaría eso, zorrita?
- Sí, me encantaría chuparlas y pasar la lengua por vuestros capullos teniéndolas bien agarradas con mi mano. Que me follárais la boca los dos al unísono. - Separé lo más que pude los labios y acanalé la lengua para ofrecerles una visión de mi garganta profunda - Por favor, me muero por ver vuestras pollas los más juntas posible antes de metérmelas en la boca...

- ¿Cómo, así...? - Dijo Ales. Había agarrado la verga de su hermano. Pero el círculo formado por el índice y pulgar de su mano derecha, no conseguía abarcar la totalidad del perímetro de sus glandes.

- Sí, Ales... así está perfecto. Qué buenas pollas tenéis, por favor... Lo que haría con ellas si estuviese ahí con vosotros.

- Te pone ver nuestras pollas refregándose la una con la otra, verdad putita? ¿Estás segura de que te entrarían las dos en la boca? - Intervino Sergio. Colocó su mano sobre la de Ales y presionó con fuerza. Pude ver, extasiada, cómo del orificio central de cada una de aquellas formidables cúpulas carnosas, rezumaba un líquido transparente y gelatinoso.

- Por favor, por favor... Abrid con vuestros dedos el agujerito del capullo. Me encantaría meter la puntita de mi lengua ahí dentro y lamer esas gotitas tan sabrosas. Lo haría así, de este modo...

Contemplar La punta de mi lengua cubierta de saliva y vibrando ante ellos los puso fuera de sí. Empezaron a pajearse como dos simios furiosos. Sergio dejó caer de su boca, un hilo de abundante saliva para embadurnar con ella la larga extensión de su falo. Ales,no tardó en imitarle. Escuchar el chof-chof de aquellas descomunales vergas apareciendo y desapareciendo por el hueco de sus manos me excitó terriblemente. Volví a sentirme, de nuevo, desesperada y hambrienta de macho.

Coloqué la cámara entre mis muslos, los abrí con suficiente amplitud hasta enfocar con claridad mi vulva. Estaba muy húmeda y un poco abultada. Al separar mis labios vaginales un torrente de flujo se desbordó del interior hasta desembocar en mi ojete. Más abierta aún, el agujero de mi coño se dilataba y contraía deseoso de ser penetrado. Recordé la visión de aquellas dos apetitosas vergas juntas, y en el delirio de mi excitación, me las imaginé entrando al unísono en mi vagina. Sí, eso es...empalada por dos machos y estrujada entre ellos como un sandwich. Sergio había roto horas antes mi culito, pero había dejado hambriento mi coño y, ahora, estaba sufriendo las consecuencias de haberme quedado tan desconsolada.

Furiosos y exaltados, los gemelos pelirrojos no paraban de decirme obscenidades...Escuchar el sonido de sus voces me ponía aún más excitada y receptiva. Hablaban en un tono tan fuerte que sus palabras hacían vibrar el móvil, así pues, no pude resistirme a introducirme aquel artilugio parlante en la raja del coño y masajear con él mi clítoris. Estaba a punto de correrme sintiendo aquellas aquellas voces dentro de mi vagina.

- ¿Has visto, hermano como no exageraba? esta tía es la puta hostia de caliente. Ponte a cuatro patas y enséñanos el agujerito del culo que me follado esta tarde. Ales, te lo juro, se lo partido hasta el punto de hacerle sangre de lo apretado y cerradito que lo tenía.

Obedecí, y como perra en celo, les ofrecí una espléndida panorámica de mi trasero.

- Hija de puta, qué culazo tienes, cabrona - dijo, Ales - Pero el pollón de mi padre seguro que no te entraba.. jajjajjaja
- jajjajajja... Fijo que no. ¿Te acuerdas cuando nos quedábamos los fines de semana en su casa y por la noches les espiábamos mientras follaban él y la Mari? Por mucho que papá lo intentase, ella no paraba de gritar retorciéndose de dolor sin conseguirlo ajjajjajja... si nuestros trabucos te parecen grandes espera porque aún no has visto el de nuestro padre. Alucinarías, te lo juro.

Aquellas últimas palabras abrieron, inesperadamente, una puerta misteriosa. Recordé aquella tarde cuando Willy "el colorao" sosteniendo en la mano derecha una jarra de cerveza, se llevó la otra a la entrepierna para sobarse el paquete de manera descarada y obscena mientras se preparaba para ese 'te estoy viendo venir y de mi no te libras'. Un paquetón enorme y voluminoso le abultaba por debajo de aquellos pantalones azules de uniforme. "Que sepas que a ti te tengo unas ganas tremendas desde hace un montón de tiempo.Y lo peor de todo, cada vez que te veo, estás más buena."

Estaba tan mojada que mis dedos entraron fácil y gustosamente en mi coño. Willy, se me representó como dios padre, justamente el macho semental que necesitaba en esos momentos, el Hombre capaz de penetrarme hundiéndose por entero en mí, llenándome por completo hasta sentir la gruesa punta de su polla estimulando la entrada de mi útero. Dios padre y sus hijos pelirrojos. Mi cerebro ardía febrilmente con aquella lúbrica Trinidad de amantes.

- Por favor, os lo suplico... folladme ahora. No puedo resistirlo más...folladme los tres. - dije cercana ya a un violento orgasmo.
- Abre bien ese culo, perra. Me voy a correr dentro
- Yo tampoco aguanto más. Voy a soltar toda mi leche.

Me pareció ver a Ales pajeando a su gemelo para ayudarle a correrse. Aquello me puso aún más desatada y hambrienta. Abrí lo más que pude las nalgas, y de mi dolorido ojete, sentí brotar un reguero de semen chorreando por mis muslos. Mi organismo aún no había logrado absorber todo el esperma que Sergio vació en mí horas antes... Me corrí gimiendo como loca. Expulsar la semilla del hijo para dejar entrar glorioso al Padre.

- ¿Se puede saber por qué armáis tanto ruido a las cuatro y media de la madrugada? ¿Qué coño estáis haciendo? - Willy, como ángel exterminador, acaba de irrumpir en escena.

(Continuará....)

Última edición por marilia fecha: 24-oct-2017 a las 08:18.
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marilia
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Mi vida, en apenas unos días, había entrado en una espiral vertiginosa: Raúl, que seguía siendo a todos los efectos mi DOM oficial tras ese año y medio de mantener ambos una intensa relación de Amo/sumisa en la más estricta discreción y privacidad, se había casado recientemente, y quedamos en darnos un tiempo de "excedencia" para que él se habituase a tiempo completo a su nueva vida marital. "No hace falta que te diga que sigues siendo de mi única propiedad, aunque por un tiempo no daré señales de vida, no podré llamarte al móvil ni tampoco utilizar el guasap. Atente a las consecuencias si te pillo tonteando con algún tío." - Me advirtió la última vez que nos vimos. - "No vas a ser nunca mi novia ni mi esposa ni nada por el estilo. Eso es algo que tú ya tienes asimilado más de sobras. Pero también sabes que eres y seguirás siendo 'mi posesión más valiosa', la Marilia-mujer-sumisa que he adiestrado a conciencia para que me sirva y complazca únicamente a mí. Eres ese alguien que siempre he buscado, justo lo que necesito para sentirme completo y realizado. Más que mi novia y mi mujer, eres algo muy importante: mi puta esclava. No creo que sea necesario recordarte que soy muy dominante y posesivo y no te maginas cómo puedo reaccionar en ataque de cuernos si descubro que me eres infiel".

La repentina aparición de los hermanos gemelos hizo estallar en mil pedazos las coordenadas de mi vida cotidiana en cuanto a discreción, intimidad, orden y privacidad. Sergio, no paraba de bombardearme a todas horas con llamadas y mensajes de whatsapp, ni tampoco perdía ocasión de ir a buscarme a mi lugar de trabajo.

La presencia del muchacho pelirrojo se hizo habitual en el edificio de la empresa donde yo trabajo ante la mirada atónita de mis compañeros, coordinadores y jefes de equipo. Sergio no tardó en ganarse la confianza de los conserjes y guardias de seguridad de I.C. mientras esperaba pacientemente a que yo acabase mi turno de trabajo.

Pero había alguien más que no quiero pasar por alto: Rubén, el jefe de equipo de la primera planta que estaba casado con mi coordinadora y jefa de campaña, Estela. Aunque nohabíamos tenido ocasión de charlar a solas ni de intimar más allá de unos saludos cordiales y encuentros fugaces en el ascensor, era más que palpable que entre Rubén y yo se había instalado una especie de tensión sexual no resuelta que no tardaría en estallar cuando la ocasión se presentase propicia.

Fue precisamente Rubén - yo acababa mi turno laboral a las doce de la noche y me disponía a coger el ascensor - quien me abordó diciéndome: "Tu chico te está esperando en la planta baja"
- ¿Mi chico?
- Perdón, o tu novio... El pelirrojo.
Enrojecí hasta la raíz del pelo.
- Bueno, no... es un vecino de mi barrio que se ofrece a venir a buscarme los días que me toca salir tarde. - Inmediatamente caí en la cuenta de que Sergio aparecía por allí a cualquier hora del día ya que me obligaba a entregarle el cuadrante de mi horario semanal. Sabía incluso cuales eran mis tiempos de descanso.
- Podríamos acompañarte Estela o yo. Creo que ella ya te lo ha ofrecido varias veces... no es ninguna molestia porque como ya sabes vivimos muy cerca de tu casa. Vamos, que nos coge de camino.
- Vale, se agradece el detalle. - El ascensor estaba abriendo las puertas.
- Marilia...
- ¿Sí?
- Ten cuidadito

Me quedé mirándole. Él también. Rubén debía tener unos treinta y cuatro años como mucho, todo un hombretón de metro ochenta y tantos centímetros, pelo castaño oscuro, sonrisa seductora y mentón recio. No era de los que se mataban currándose el cuerpo en el gimnasio, pero tenía un físico atlético, armónico y bien formado. Me encantaba su forma de mirar y, sobre todo, esas manos grandes y masculinas.

Efectivamente, Sergio estaba allí, en la planta baja, esperándome mientras charlaba con el guardia de seguridad. Sabía que yo tenía dos días de descanso por delante y ya había hecho planes para esa noche.

Ya he comentado en ocasiones anteriores que siento verdadero pavor que me metan mano en espacios públicos, pero al mismo tiempo si voy acompañada de mi chico y es él quien lleva el absoluto control de la situación, ese terror producto de mi naturaleza tímida y discreta, una vez vencido, se convierte en un nerviosismo muy morboso y excitante.

Una de las muchas formas que Sergio (uno de los dos hermanos gemelos) tenía de castigarme en público era forzarme a entrar en el Metro a hora punta. Sí, el transporte público le proporcionaba un morbo especial. Recordad nuestro primer contacto físico en aquel autobús de camino a nuestro barrio.
Me condujo al final del vagón donde el único espacio disponible era un amasijo de cuerpos apretados, anónimos y sudados que regresaban de asistir de un concierto de un conocido grupo musical que había tenido lugar en el Estadio olímpico.
Su táctica consistía en obligarme a disimular ante los pasajeros anónimos, y si alguno de ellos - a veces sucedía - se me insinuaba o me metía mano, no debía oponer resistencia.
Eso a él le encendía y le excitaba sobremanera.

- Si veo que se trata de un buen macho como yo, estás obligada a complacerle, eso sí, siempre y cuando yo lo ordene y permita.

Horas antes al salir de mi casa de camino al trabajo , me introdujo en el culo un plug que aumentaba progresivamente de tamaño si se apretaba una perilla que lo llenaba de aire a presión.
El plug estaba estratégicamente colocado en mi cuerpo para que él lo accionase cuando le viniese en gana. Fue un verdadero incordio llevarlo todo ese tiempo puesto.
Le oí susurrarme al oído:

- Te voy a follar aquí, puta, delante de todos éstos.Te voy a clavar la polla del tirón después de sacarte el plug que llevas puesto.Tienes que estar ya bien dilatada y caliente. Dime ¿te follo aquí dentro? ¿lo estás deseando, verdad? y no te atrevas a gritar o armar bulla porque sabes muy bien cómo reacciono. Me conoces bien.

Apretó su cuerpo aún más contra el mío y con una mano se cercioró de que el plug seguía dentro de mi agujero.
Sentí el calor de su piel masculina, sus volúmenes de macho dominante aplastándome sobre la superficie del vagón y refregando sus caderas y muslos como si me estuviese follando allí delante de todos.
Accionó la perilla y el aparato aumentó de tamaño dilatando considerablemente mi ojete.

- Ahora, mírale los paquetes a los tíos. Con disimulo pero míralos imaginando qué se esconde debajo de esos pantalones… ¿Te gustaría ponerte de rodillas y comerle a polla a todos éstos, verdad putita? Dime ¿te mueres de ganas por sacarles la polla y mamárselas, eh? Contesta: sí o no?

Yo estaba muerta de miedo, no me atrevía ni siquiera a asentir.
Ver la tensión y angustia que me provocaba el no descubrirlo ante el resto viajeros y disimular al mismo tiempo, a él le excitaba muchísimo.
Comenzó a meterme mano: pellizcar y acariciar mis nalgas, palpar con sus dedos el grosor del anillos carnoso que el plug me estaba haciendo dilatar.
Apenas podía soportar el dolor y la tensión que aquella situación me estaba provocando.

- Nena, estás mojando tus braguitas. Estás que te mueres de ganas por un macho. Mírame, dímelo con la mirada

Introdujo una de sus manos libres por debajo de mi ropa hasta alcanzar una de mis tetas.
La agarró y comenzó a manosearla para después pellizcar el pezón con fuerza.
Gemí sin poder controlarme.
Clavó el puño en mi costado para que callase y no hiciese ningún sonido a pesar de que él sabía que ésa es una de mis zonas más sensibles y erógenas.
Apretó aún más las caderas y muslos sobre mi y continuó pellizcándome los pezones.

- Las chicas como tú tenéis unas tetas preciosas ¿lo sabías? os van creciendo día a día porque generáis hormonas necesarias para complacernos a nosotros, vuestros machos que os controlamos y hacemos nuestras. A ti se te están poniendo como las de una adolescente en pleno desarrollo, y los pezones cada día los tienes más grandes y rosados. Estás deseando que te desnude ahora mismo y te folle a lo bestia, ¿Me saco la polla para que veas lo dura que la tengo ahora?

Me costaba controlar la respiración y el pulso.
La sangre bombeando mi cerebro, incendiando mis mejillas y labios.
Mi excitación comenzaba a ser evidente.
Un chaval de unos veintitantos años con aspecto de estudiante y mochila al hombro, el más cercano a nosotros en la parte trasera del vagón, se dio cuenta de lo que sucedía.
Con un recorrido rápido y veloz de sus ojos sobre mí, me dio a entender deque sabía lo que me estaba sucediendo. Sonrió disimuladamente y desvió la mirada.

-Roza disimuladamente con dos dedos su paquete. Si se cabrea o monta una escena ya sabré yo cortarle en seco. - me susurró Sergio al oído.

Cuando le acaricié levemente el paquete, el chico quedó paralizado por unos instantes pero se dejó hacer.
Tras su asombro inicial, noté que se acercaba aún más a mí y con una de sus manos condujo la mía hasta su polla que ya la tenía gruesa y turgente.

-Sácale la polla del pantalón y pajéale como sabes hacerlo. Yo os cubro y hago de parapeto. - ordenó mi amo.

El chico se acercó aún más e intentó tocarme el culo, pero mi dueño se la apartó de un manotazo.

- Tócale los huevos, acaríciaselos suavemente. Como tendrás la mano húmeda por el fluido de su nabo, llévatela a la boca y haz como si bostezaras para disimular. Haz el gesto de lamerte la palma para que él lo vea, y luego sigue pajeándole.

Así lo hice.
El chaval se estremeció de gusto al sentir que mi mano ensalivada le lubricaba la polla.
La tenía gruesa y caliente.
Me encantó el tacto de su prepucio suave y sedoso antes de deslizarle la piel y dejar al descubierto un glande húmedo y turgente Arqueó el cuerpo y tras unas sacudidas vació toda su leche en mi mano.
Quise llevarme la palma a la boca para saborear aquel esperma caliente y espeso, tragármelo… pero la voz a mi espalda me amenazó:

- Como hagas eso te mato aquí mismo. Tú sólo tragas mi leche, no sé ya cómo decírtelo. A ti únicamente te toco y te follo yo ¿entendido? Te uso para mi placer y para humillarte ante los otros porque eres mi sumisa, un objeto que uso a voluntad. A ti sólo te puteo yo con y cuando me salga de los huevos. ¿Tienes ganas de correrte?
Asentí con la cabeza.

-Mírale a los ojos y córrete para que él se de cuenta de lo mucho que te gustan los tíos y lo putita que puedes llegar a ser.

Busqué su mirada y me dejé ir. Tuve un orgasmo intenso desde la nuca hasta la punta de los pies mientras una corriente de placer hacía vibrar eléctricamente mis pezones.
Durante mi corrida miré al chico para que contemplase cómo se me abultaban los labios y se me encendían las mejillas.

- Por favor, por favor.
Le dije acercándome a sus labios.

El chaval hizo ademán de besarme pero Sergio lo apartó a tiempo. Haciendo caso omiso a mi dueño, se acercó a mi para besarme en la mejilla y aunque ya se había corrido antes en mi mano, me la condujo de nuevo a su paquete para demostrarme que otra vez estaba excitado.
Cuando llegó su parada descendió al andén, giró la cabeza y me sonrió.

Creí leer en sus labios un“muchas gracias” y desapareció entre los viajeros.
Me hubiese encantado - de ser libre - bajar también al andén y correr tras él para besarle.
Era guapo y con bonito cuerpo, me hubiese gustado cogerle de la mano y ser su amiga, tomar un café con él.
Mirarle a los ojos y sonreírle, sólo eso me hubiese bastado para ser feliz.
En esos momentos sentí unas ganas inmensas de llorar con esa energía propia de las esclavas.

Última edición por marilia fecha: 25-oct-2017 a las 14:50.
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Angelcaidodelci
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Predeterminado Quiero más!!

Continúa con el relato, sigue así wapa, un beso😘😘me voy a currar jeje
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Antiguo 27-oct-2017, 00:59   #20
marilia
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Por lo general, casi todos tenemos algunas prendas favoritas (camisetas, vaqueros, etc..) con las que además de sentirnos cómodos/as en ellas, por alguna extraña razón, gustamos a los demás precisamente cuando las llevamos puestas. En mi caso, tengo un par de vaqueros que cuando me enfundo en ellos, me hacen irresistible a los ojos de los tíos. Aquella mañana,el resto de mi vestimenta consistía en una sencilla camisa blanca de lino muy ajustada a la cintura, remangada a la altura de los codos y unas sandalias de medio tacón que estilizaba mis largas piernas. Aunque iba con tiempo suficiente aligeré el paso.
- Abróchate un botón más si no quieres tener a todos los tíos mirándote las tetas.
- Sergio, hace mucho calor en la calle. Pero ahí dentro cada cual está concentrado en la pantalla del ordenador atendiendo a las llamadas. No nos dejan tiempo ni para un respiro, mucho menos aún, para levantar la vista.
- Eso es lo que tú te crees... pero luego están los jefes de equipo, los coordinadores y los que salen y entran de cada turno. ¿Te piensas que soy gilipollas y no controlo? Hazme el favor y abróchate ese escote. Además, no sé si es por la camisa que llevas o porque estás hormonando, pero hoy tienes las tetas a reventar de grandes. ¿Te has puesto perfume en el canalillo? Me llega un olor a hembra uff..cosa mala, niña. Es que me dan ganas de meter la nariz ahí y comerte enterita.
- Sergio, que vengo a trabajar. Cualquiera que te escuche pensaría que voy de pendoneo. Nada de perfume, sólo uso gel de baño y si el calor se hace agobiante por el estrés, me paso una toallita húmeda por el escote para refrescarme. Pero en la sala se está bien.
- ¿Haces eso delante de todos?
- ¿El qué, lo de la toallita? jajjajjaj... mira que eres enrevesado, eh? esas cosas se hacen cuando vamos a retocarnos al baño no a la vistade todo el mundo.
- ¿A qué hora sales para almorzar?
- No sé por qué lo preguntas si te sabes mi horario mejor que yo. Me toca a las tres. ¿Qué vas a hacer tú durante estas horas?
- Pues hasta las seis de la tarde que entro a currar al Merca, haré algunos asuntillos, y luego, como El Alamillo está cerca de aquí, aprovecharé para correr y hacer algo de deporte. ¿Qué le apetece a mi niña que le traiga de comer? ¿Montaditos o Kebab?
- Sorpréndeme..

Me acompañó hasta unos seis metros de la entrada principal de mi lugar de trabajo. Me giré para verle antes de adentrarme y desparecer por la puerta giratoria de acceso al edificio. Su cabello pelirrojo llameando bajo el sol, la mirada fija en mí, las piernas ligeramente separadas con los pies firmemente asentados en el suelo... me resultó un chico realmente hermoso. Me entraron unas ganas irresistibles de correr hacia él, abrazarle y apretujar mis tetas contra su pecho, sentir el volumen de sus genitales entre mis muslos, besarle. Impregnarme de su olor, llenarme la boca de su saliva y respiración, llevar impresas en mis carnes las huellas de sus manos.

No salí a almorzar según la hora que habíamos previsto. A una de mis compañeras la pasaron de apoyo a otro módulo y tuve que cubrir su puesto de tres a cuatro. Supuse que mi amante pelirrojo harto de esperar se habría marchado, pero mientras dejaba en 'stand by' el equipo, recogía mi bolso, consultaba el móvil y abandonaba mi puesto de trabajo, vi que tenía un guasap: "Te quiero ver en la puerta de los servicios de la primera planta. Presta atención: Me refiero a los que están en el ala izquierda al fondo del pasillo.Tengo comida para ti, perra." Debía estar furioso y sentí miedo.


No estaba en los sillones de la antesala de la segunda planta donde esperaba encontrarle, ni frente a los ascensores. Tampoco en el rincón de las máquinas de café y refrescos.

- Le he visto en la planta baja, en recepción, hablando con el conserje. - Reconocí la voz de Stela a mis espaldas.
- Ah, vale. Gracias, Stela. ¿Y hace mucho de eso?
- Pues serían las tres. Ah, claro... que te has quedado cubriendo el puesto de Ana. - hija de puta, qué mal disimulaba cuando ella sabía lo del cambio sabía mejor que nadie- Oye, Marilia, tienes hora y media de descanso antes de incorporarte de nuevo, y la salida la haces a las ocho y media en lugar de las nueve. Así queda todo compensado ¿Te parece?

Sergio no estaba tampoco en la planta baja. Por cómo iba conociéndole, intuía que debía tener un cabreo de órdago. Así que me las ingenié para que una compañera que se ofreció a acompañarme para comer y yo, tomásemos otro trayecto para ir a ir a la sala de descanso. Pero en las escaleras que conducen a la tercera planta, me dí cuenta que él nos seguía a cierta distancia. Le miré, pero enseguida aparté la mirada no sin antes ver la pequeña pero inequívoca señal que me hizo con la mano dándome a entender: “¿A qué estás jugando? ¿Dónde vas con ésa?”. Le dije a mi compañera que necesitaba entrar un momento en el baño y que si tardaba más de cinco minutos, empezase a almorzar sin mí.
- Marilia ¿Pasa algo... malo? Estás pálida como... no sé. ¿Es por él?
- ¿Por quién?
- No sé... por Adolfo, digo. Durante toda la mañana no ha parado de meter caña y de hablar de llamadas perdidas..
- No recuerdo haber escuchado a Adolfo en las cinco horas que he estado ahí dentro. Bueno, ahora te veo, Rosa..
Otra hija de puta que no sabe o no quiere disimular.

Mi inquietud iba en aumento porque el lugar donde me había citado era una zona reservada únicamente para los jefes y subdirectores de la empresa. Allí estaba él. Vigilante y visiblemente alterado, señalándome la puerta con el logotipo de 'caballeros'. Entré temblando en los servicios, él me siguió pegándose a mi espalda y sujetándome con fuerza el brazo.

- Te he estado mirando el culo mientras subías por las escaleras ¿sabes una cosa?

- No

- Pues que a los tíos*como yo*cuando vemos a una zorra*como tú*con esos vaqueros marcándote el culito, la testosterona nos fluye por los huevos hasta ponernos burracos perdíos. En serio, a tope. Una cosa mala, nena. Por qué pones ahora esa carita de inocente ¿crees que soy gilipollas y no he visto cómo le mirabas el paquete a todos los tíos con los que te cruzabas por el camino? Dirígete al último servicio que hay al final a la izquierda, entra tú primero y deja la puerta abierta.

- Sergio, nos pueden ver. Hay cámaras por todas partes..
- En esta zona, no. Lo tengo todo controlado. Escucha esto, guapa: En este momento, sólo existe el*“aquí y ahora”, así que entra y no me montes ningún numerito. No tienes escapatoria porque vas a tragar tela… tengo suficiente comida para ti, perra.


Hice lo que me ordenó. A los pocos segundos entró en el cubículo del servicio y cerró el pestillo de la puerta. Al verme nerviosa y sofocada, me sentó de golpe tras cerraren la tapa del inodoro; a continuación, fue acercando sus caderas hasta que su abultado paquete quedó a la altura de mis ojos. Separó los muslos y proyectando la pelvis hacia mi cara hizo que la bragueta de sus vaqueros rozase mis labios. El miedo me tenía paralizada.

- ¿Qué te pasa ahora, putita? Tengo que agarrarte la cabeza y aplastarte la cara contra mi polla para que empieces a chupármela? En cuanto me la saque, el único pensamiento que debes tener en esa cabecita es tragártela hasta el fondo y sin rechistar. -
Asentí y comencé a desabrocharle los vaqueros.
- Así me gusta. A ver, mírame… enséñame esa carita de niña buena que tienes en el curro, pero que nadie se imagina lo zorra que te vuelves cuando hueles una polla y te la ponen en la puta boca.

En efecto, nada más desabotonarse la bragueta de los vaqueros, me asaltó el olor de sus genitales masculinos. Enseguida tuve ante mis ojos una polla morcillona bastante gruesa y totalmente*uncut,*con suficiente piel para lamer y jugar con el prepucio antes de descapucharla. Son mis pollas favoritas. Apoyé mi cabeza en su ingle izquierda; pero él reaccionó hundiendo mi rostro en su entrepierna y presionando con fuerza sus muslos a modo de tenazas. No tardé en notar su respiración abdominal y cómo uno de sus testículos ascendía y descendía suavemente por la bolsa del escroto...Con mi nariz inmersa en su vello púbico pelirrojo, comencé a pajearle mientras le olía, totalmente embriagada por aquel aroma a macho joven marcando su territorio. Él, de puntillas, guardando el equilibrio sobre las puntas de sus pies y con las manos apoyadas sobre la pared - yo, continuaba arrodillada a sus pies - volcó el peso de sus genitales sobre mi cabeza ligeramente inclinada para ir refregando sus bolas por toda la superficie de mi rostro. Hambrienta de él, no pude resistir el impulso de besar, lamer y chupar sus huevos con encendida devoción. Me moría de ganas por meterme esas hermosas pelotas en la boca, engullirlas una a una y, acariciarlas con la punta de la lengua. Babeaba como una auténtica zorra ante aquel delicioso manjar. Del extremo de aquel grueso cilindro carnoso, vi cómo descendía un fluido viscoso*que le humedecía el delicioso capullo…desde mi ángulo de visión, su polla en erección me pareció mucho más grande de como la recordaba, e incluso más gruesa.

- Espera un momento, necesito mear.

Me apartó del inodoro y pude observar cómo se dilataba el agujerito del meato para, a continuación, brotar un potente chorro de orina caliente. Se corre de la misma manera y con la misma fuerza, pensé. Cuando acabó de mear, y sin permitirle sacudirse las últimas gotitas de orina, me la introduje en la boca y empecé a mamársela con desesperación.

- Te arde la boca y la lengüita, cabrona. Me estás dando un gustazo de la hostia.
Se desnudó por completo, y acto seguido me levantó bloqueándome el cuello con uno de sus brazos para acabar aplastándome contra la pared de azulejos. Bajó del tirón mis vaqueros y separó mis muslos con sus piernas al tiempo que arqueó mi espalda para tener acceso a mi culo. Oí como escupió en su mano para lubricar su cipote y masajear la entrada de mi vagina.
- Estás que te mueres por que te folle el coño ¿verdad que sí, putita? pero tú sabes que lo que a mí me gusta es metértela por el culo, partírtelo para que te duela y sentir cómo vas dilatando poco a poco hasta hundirla por entero. Follarte aquí, en tu lugar de trabajo..uff, esta situación me da un morbo tremendo. Te va a doler tela. El que avisa no es traidor jejeje..


Recogió sus boxers del suelo y los colocó en mi boca a modo de mordaza con la intención de silenciar mis gemidos en sus primeros intentos por penetrarme. No lo consiguió.

- "Separa las piernas y abre bien el culo, relájate."


No tardé en sentí la punta de su polla y presionar puntear sobre el anillo tembloroso de mi ojete. Me estaba matando de dolor y placer al mismo tiempo… sus manos aferradas a mis nalgas, clavando en ellas los dedos como garras al tiempo que yo aspiraba el olor de sus boxers de lycra, ese aroma profundo y almizclado característico de un macho en celo. Gemí como una loca cuando su polla se abrió paso en mi estrecha cavidad y se ajustó a ella como un guante. Me estremecí de gusto mientras me empalaba como un animal furioso en sus ansias por dominar, poseerme y hacerme suya. No tardó en provocarme un orgasmo anal, intenso y delicioso.

- ¿Te gusta? después de correr y hacer ejercicio en el parque del Alamillo, me hice un pajote pensando en ti...aún deben quedar restos de leche en mis gayumbos. Preciosa, ahora me toca a mí. Sé buena y obediente mientras te follo dándote mucha caña para descargar toda la testosterona que llevo acumulada. No sé qué me pasa contigo pero necesito hacerte mía a todas horas del día. Me vuelves loco. Si te portas bien, tu macho será generoso contigo y te llenará el coño con su semillita ¿de acuerdo? Ese coñito también está hambriento ¿verdad que si?


Con una mano empezó a estimular la entrada de mi vagina húmeda y rebosante de flujo, con la otra, a pellizcar mis pezones.

Brutales sacudidas de esperma caliente*calmaron mis entrañas como un bálsamo. Sentí que se me hinchaba el vientre por la afluencia de tanto semen espeso y abundante. En esta ocasión, convulsioné con los estertores de mi orgasmo. Tras haberse corrido, él siguió pegado a mi espalda mordisqueándome la oreja y sin sacar la polla de mi coño.

- Sergio, por favor.. necesito vaciarme un poco, estoy muy llena.

Acarició mi vientre con una de sus manos mientras seguía mosdisqueando y lamiendo mi oreja.

- "¿A mi niña le duele la barriguita?"

- Hice intención de sentarme en la taza del váter pero él me retuvo.

- "No no no no.. eso sí que no, niña mala. Eso no está nada bien. Mi leche tiene que quedarse ahí, calentita y bien guardada en tu barriguita como debe ser. ¿Vas a desperdiciar el regalo que te ha hecho tu macho, eh? no no no no. . eso no está bien.*Mi semillita se queda ahí hasta que la absorbas por completo y recuerdes de quien eres. Que los demás tíos huelan mi semen y sepan que te he preñado y me perteneces."

(SIGUE...)

Última edición por marilia fecha: 27-oct-2017 a las 07:56.
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Antiguo 28-oct-2017, 13:27   #21
marilia
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Salió primero él para despejar el camino y asegurarse de que no había nadie a la vista.

- Vamos, aprovecha ahora. No hay nadie, date prisa.
- ¿Estoy muy despeinada?
- Estás preciosa con esos mofletes tan coloraítos que se te ponen después de un buen polvo, y esa boquita hinchada. Qué bien me la chupas, cabrona. Te comía ahora mismo esos morros tan carnosos y jugositos que tienes..
- Sergio, aquí no, por favor... Suéltame.

De soslayo, y sin apenas tiempo para reaccionar, vi que alguien salía de los servicios donde el pelirrojo y yo habíamos follado momentos antes.

- Hola, Marilia.... ¿Todo bien?

Era Rubén, el jefe de equipo de la primera planta. Un frío atroz, de pies a cabeza, me dejó helada y sin saber qué decir. No fui capaz de articular sonido alguno ante aquellos hombres mirándose frente a frente. Unos breves instantes que me parecieron eternos e insoportables...

- Oye, Marilia, me ha dicho Stela que estás en tu hora de descanso. Necesito hablar contigo ¿Te parece bien que comamos juntos y te cuento?

Escuchar la palabra 'comida' en esos momentos de alteración nerviosa en los que me encontraba, hizo que me ruborizara de manera tan intensa que sentí arder mi rostro. Temblorosa y balbuceante, por fin me atreví a hablar.

- Sí...sí claro, sin problema. Rubén... él.. él (señalando a Sergio, pero incapaz de nombrarlo) se empeña de vez en cuando en... bueno, quiero decir, que me trae el almuerzo algunos dias, y ..

Rubén fue claro y contundente en su respuesta.

- Perdona, Marilia, no sé si conoces las normas: No está permitida la entrada a 'repartidores de comida' ni tan siquiera abajo, en recepción. Mucho menos aún, en cualquiera de las plantas.. No es algo que se ajuste al estilo de esta empresa.

- Yo no soy ningún repar...

Rubén no le dejó acabar la frase.

- Oiga, joven, creo haberme expresado suficientemente bien al respecto. Así que, si a usted no le importa... (señalando los ascensores) ¿Sería tan amable de dejarnos solos?
- Ella está en su tiempo reglamentario para el almuerzo. Puede quedar con quien quiera..
- Fuera, en la calle, sin problema. Dentro de este edificio, no ¿queda claro? Un momento... ( sacó el móvil de su chaqueta) creo que el guardia de seguridad se lo explicará a usted de modo
más conveniente.
- No hace falta que llame a nadie. Me conozco muy bien el camino.

Rojo de ira, le vi marcharse. No esperó a los ascensores sino que decidió bajar por las escaleras.

- ¿Todo bien, Marilia?- dijo Rubén
- No sé qué decir...
- Mira, vamos a hacer una cosa. ¿Conoces el bar-restaurante que está justo enfrente junto a los aparcamientos? Está refrigerado y te sentará bien cambiar de aires para despejarte. Entra al baño si lo necesitas. Te espero aquí.

Supuse que mi aspecto era el una auténtica zorra, al menos, era así como me sentía. Sin embargo, una vez frente al espejo me bastaron unos segundos para recomponer mi atuendo, peinarme un poco, y terminar pasando por mi rostro y escote, algunas toallitas refrescantes. Salí del baño y me reuní con 'mi salvador'. Rubén llevaba ese día un bonito traje veraniego que le sentaba maravillosamente bien. Normalmente, vestía como el resto de empleados de un modo informal o 'casual', así que deduje que esa mañana habría asistido a alguna reunión importante con la cúpula directiva.

- ¿Ya? ¿todo bien? Te sienta muy bien esa camisa blanca. Hoy estás especialmente guapa, Marilia.
Me ruboricé.
- Humm, ... no sé yo. Pero te agradezco el cumplido.

Una vez dentro del ascensor, los dos frente a frente, no me atreví a mirarle a los ojos. Cabizbaja, sí que pude echar una ojeada muy fugaz a su entrepierna. LLevaba la chaqueta abierta, el cinturón ajustado cómodamente alrededor de sus caderas estrechas, y a la altura de su bragueta, la tela ligera del pantalón dibujaba un hermoso paquete.
Justo antes de salir por la puerta principal, nos acercamos a la zona de recepción. Momento que aproveché para otear por todas partes del inmenso hall para ver si Sergio estaba por allí. Volví a ponerme nerviosa. Rubén se dirigió al mostrador.

- Anselmo, por favor, escuche lo que voy a decirle..
- Sí, dígame - el conseje se puso de pie intuyendo que debía tratarse de algo serio.
- A partir de hoy, de ahora mismo, no le permita la entrada - aquí dentro- a ningún 'repartidor de comida' que venga preguntando por Marilia. Y le comunica esto mismo al resto de sus compañeros de otros turnos.

El hombre, un poco desconcertado, me miró durante unos instantes. Como no obtuvo respuesta por mi parte, se centró de nuevo en Rubén.

- Perdone ¿Dijo usted repartidor de comida? ¿se refiere al chaval pelirrojo?
- Exacto
- ¿Cual de ellos?
- ¿Cómo? no le entiendo.
- Sí, son hermanos gemelos idénticos - decidí intervenir para aclarar la situación cuanto antes.
- Vienen algunas veces los dos,- continuó Anselmo - pero el que entra siempre es el que lleva anillo grande en el pulgar derecho. Creí que eran familiares de Marilia.

No estaba en condiciones de añadir nada al respecto. Preferí mantener la boca callada.
- En cualquier caso, no deje entrar a ninguno de los otros.
- De acuerdo. Eso está hecho.

Antes de que entráramos en el bar, pude ver a Sergio de pie y apoyado en la ventanilla de su coche. Me hizo una señal para que me acercara a donde él se encontraba. No estoy segura de si Rubén también le vio, pero me sorprendió que me dijese: "Tenemos tres cuartos de hora para desconectar de todo y poder charlar tranquilamente. ¿Te parece que silenciemos los móviles durante este tiempo?" Le respondí que sí, que me parecía bien su propuesta. Elegimos una mesa libre junto a una ventana que daba al exterior. Pedimos unas cervezas y un par de tapas que el camarero nos recomendó como especialidad de la casa. Rubén, antes de tomar asiento, se quitó la chaqueta para colocarla en el respaldo de la silla; pero al ver que me distraía mirando por la ventana, reclamó mi atención.

- Un momento, hagamos una cosa. ¿Te importaría que cambiemos de silla y te colocas de espaldas a la ventana? Es una manía que tengo, sin más.- Dijo
- Sí, claro, nos cambiamos. Por mí no hay problema. - Respondí captando la indirecta.

En el intercambio de asientos, Rubén me cedió el paso sosteniento por un instante mi brazo con su mano. Fue un gesto amable, fugaz, de cortesía... pero mi cuerpo reaccionó de inmediato al contacto físico de ese hombre. Ver es una cosa, mirar a alguien, otra...pero 'sentir' a una persona, significa ya asignarle dentro de tu espacio vital, el formato adecuado. Algo parecido a lo que hacen los pintores al elegir el tamaño de un lienzo sobre el que comienzan a dibujar los primeros trazos de la obra que tienen en mente. El boceto. Rubén, me resultó muy atractivo en mangas de camisa y con esos pantalones de buen corte, que tan buen paquetón le hacía en la entrepierna. Momentos antes cuando nos cruzamos, tan de cerca, me llegó el rastro de su perfume que reconocí al instante: "Armani, Eau por homme" un clásico de toda la vida. Me chifla la base de su composición, el cuerpo, y las notas frescas, frutales y volátiles que deja a su paso. Impregnada aún de los fluidos que el pelirrojo había vertido sobre mí, me sorprendió el efecto que produjo en mí el agradable aroma que despedía Rubén: Tenía ante mí a un hombre sólido, atractivo, y masculino. Recordé las palabras de Sergio: "*Mi semilla se queda ahí hasta que la absorbas por completo y recuerdes de quien eres. Que los demás tíos huelan mi semen y sepan que te he preñado y me perteneces"...
No sé si en verdad esto ocurre; no sé si los hombres pueden olerse entre ellos, reconocer sus marcas personales y respetarse entre ellos. Pero lo cierto es que Rubén me había impresionado por su manera de resolver la situación, - sin 'alardes' de ningún tipo - mostrándose tan seguro de sí mismo. Rubén era un hombre con territorio propio. Rubén era algo más que un simple macho.

- Bueno, Marilia.. te habrás hecho una idea de lo que quiero hablar contigo.

Llegó el momento que tanto me temía. Me sentía contra las cuerdas e indefensa. Si iba a echarme la bronca por saber lo que habíamos hecho Sergio y yo en los servicios, que lo hiciese cuanto antes. Pero que no alargase por más tiempo mi lenta agonía.

- Supongo que Estela te habrá adelantado algo, no?
- ¿Estela? - respondí totalmente desconcertada, no entendí qué tenía que ver Stela en este asunto.
- Ah, vale... ya veo que ha preferido que sea yo quien te comunique la noticia. Verás, Marilia... I.C como empresa, me pide que te comunique que están muy contentos con el trabajo que has realizado en los dos últimos meses y, sobre todo, por el esfuerzo e interés que has mostrado por integrarte en una campaña diferente a la que estabas acostumbrada.
- Muchas gracias. Me agrada saberlo porque ... bueno, si te digo la verdad, durante la primera semana, no estaba segura de poder conseguirlo.
- Lo sé. Cambiarte de planta, adaptarte a un nuevo temario, e integrarte de pleno en una nueva plantilla en tan corto espacio de tiempo, sabíamos que era un reto nada fácil de superar. Pero los resultados son espectaculares. Los jefes están muy contentos con tu trabajo.
- No sé qué decir...sinceramente, estoy un poco abrumada.

Por supuesto que estaba desconcertada ¡Para no estarlo! yo que esperaba recibir una bronca monumental por saltarme varias normas... ¡Zasca! para mi sorresa, estaba siendo agasajada con un montón de halagos.

- Créeme. Tu educación y saber estar, el trato exquisito con los clientes, el tono de voz, tu manera de expresarte, - entre otras más cosas - se han valorado con muchos puntos a tu favor en el informe final.
- Pero...
- No, no hay ningún 'pero' te lo aseguro... para la empresa eres la chica perfecta o, si lo prefieres, 'la empleada perfecta'. La que se esfuerza siempre por cumplir a la perfección.
- Bueno, digamos que ése es un rasgo inherente a mi naturaleza. No le doy mayor mérito.
- ¿Tanto te cuesta ser correspondida? ¿Tan impermeable eres a los halagos?
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Antiguo 28-oct-2017, 13:45   #22
marilia
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Me estremecí cuando colocó su mano sobre la mía y me acarició los dedos. Una mano de hombre con un anillo de casado. Le miré. Fue como subir las persianas de mi casa a primera hora de la mañana para despejar los vapores del sueño.

- Tienes unos ojos preciosos, Marilia. No te imaginas lo mucho que transmites con ellos. Mantienes siempre intacto ese misterio femenino que desprendes como mujer pero, al mismo tiempo, eres incapaz de mentir y fingir con la mirada. Y luego, esa piel tan pálida y sonrosada, casi transparente..

Hay hombres que te quitan la ropa y te follan, - vienen, follan y se van- y hay otros que saben desabotonar uno a uno todos los sentidos y desnudarte el alma por completo. Se quedan porque me entrego, me entrego para que se queden.

Por arte de magia o por muy cómico que parezca, ese botón de mi camisa, justo ése que Sergio me obligaba a abrochar en público, se abrió de golpe y por sí solo liberando mi escote. Mi respiración proyectó de manera espontánea mis tetas hacia afuera con la fuerza y ondulación de dos olas colándose por la hendidura de una roca. Cualquier gesto por mi parte hubiese resultado ridículo, innecesario e, incluso, grosero en esos momentos. Dejé que mis pechos y pezones se expresaban por sí mismos. Tu piel junto a mi piel, no conozco mejor lenguaje, ni tan directo. Pensé.

Dos planos divididos por la horizontal de la mesa. Por encima de la superficie del tablero, nuestras miradas luchando por conocerse. Unas gotitas de ilusión parpadeando sobre la hilera de mis pestañas Max Factor. Por debajo de la mesa,- plano inferior - la otra mitad de nuestros cuerpos, como inmersos de cintura para abajo en una piscina de agua caliente, su sexo y el mío, se buscaban hambrientos. Rubén debía estar bajo los efectos de una erección. No me preguntéis cómo podía saberlo, simplemente lo sentía. Mi vulva hinchada como un molusco bivalvo se entreabrió para recibir esos remolinos bajo el agua. La polla de Rubén era un pez remolón mordisqueando gustosamente los bordes de mi almeja. Rubén me acariciaba el coño sin tocarme, con la mirada y la voz, dos recursos que manejaba a la perfección. Y claro, por supuesto, también estaban sus manos apoyadas sobre la mesa acariciando de vez en cuando el tablero. Una de ellas, con un anillo de casado.
El orificio de mi vagina tiene la misma circunferencia que ese anillo. Me dije a mí misma. Imaginarme aquel dedo anular introducido en mi coño comprobando su apertura, dilatándolo, bastó para que mis braguitas se anegasen de flujo. El semen del pelirrojo - una vez que mi organismo absorbió sus nutrientes - ya se había licuado. Ahora, lo que yo necesitaba, era el esperma espeso y grumoso de un hombre. Un hombre como Rubén.

- Y ahora viene lo mejor. La verdadera noticia - Anunció mi acompañante tamborileando las manos sobre la mesa a modo de redoble.- Marlia, vas a alucinar.
- Vaya tarde que llevo de sorpresas. A ver... dispara.
- La empresa ha cerrado el trato con una importante mulltinacional en España. Nos haremos cargo en exclusiva del departamento de telemarketing, y .... tachán tachán.. ¿Sabes en quien ha pensado 'la cúpula' para que se inicie como coordinadora en los primeros pasos de la organización y desarrollo del proyecto?

Era curioso cómo mi cerebro estaba atento por saber los designios de la cúpula, mientras el resto de mi cuerpo, en especial mi bajo vientre, traducía esa palabra por cópula. ¿Cómo puedo ser tan puta? Tengo una máxima: "Por mucho que arda mi coño en llamas, no dejo que el humo asome por mis labios. En público, nunca.

- Prepárate. Nos vamos la semana que viene a Madrid para organizar los cursos de formación.
- ¿Nos vamos?
- Exacto, tú y yo. Una semanita en los madriles, pedazo de hotel en La Castellana y a cuerpo de rey en cuanto a dietas y medios de transportes. Ah, se me olvidaba... Lucas, se incorpora a mitad de semana como traductor porque está previsto que viajemos también a la sede en Alemania. Tres días en Berlín, como colofón, después de la semana en Madrid.

Ahora entendía por qué Stela no me había comentado nada, y no sólo eso, sino el verdadero motivo de su comportamiento para conmigo durante los últimos días. Debía estar furiosa y subiéndose por las paredes. Una mujer autoritaria, controladora y extremadamente celosa como ella, difícilmente podría digerir el hecho de que su atractivo marido se ausentase por unos días en compañía de 'la perfecta casada'. Sí, así fue como me definió uno de mis compañeros en el área de descanso: Marilia, siempre discreta y correcta, guapa y agradable, luminosa y elegante, siempre serena y sabiendo mantenerse en su sitio con eficacia.

- Rubén, ¿Cómo se lo ha tomado Stela?
- Hombre, una tía tan acaparadora como ella..está claro que se ha matado por conseguir el puesto. Pero no es el perfil que andaban buscando para esta campaña. Ella es buena para gestionar información pura y dura. No es sutil ni empática. Es una jefa guerrera y espartana jajajaja...
- Temo regresar ahora a las cuatro y media y encontrarme con ella.
- Piensa que te quedan sólo dos días bajo su mando, luego, pasarás a formar parte de mi equipo. ¿Estás contenta?
- Estoy como loca. Te lo prometo.
- Hablando de regresar.. vamos preparándonos que ya nos toca.

Y de nuevo, ese gesto galante de sostenerme el brazo para dejarme pasar mientras se colocaba la chaqueta y pagaba la cuenta. El aroma de su perfume se había vuelto ahora ahora cálido y excitante. Las notas vibrantes de los cítricos quedaban sofocadas por las secreciones animales: el semental en período de celo, el almizcle de un cérvido del bosque, el ámbar procedente de delfines y calderones juguetones, madurados por el sol y el Atlántico.
Sergio había desaparecido.

- Rubén, no sabes como te agradezco el tacto que has tenido con el asunto de...
- ¿Que te traigan el almuerzo al trabajo? Olvídalo... Eso sí, no te conviene precisamente ahora, con esta nueva oportunidad laboral que se te ofrece, dar un paso en falso. ¿Qué necesidad tienes de pasar por todo esto?
- No puedo evitarlo. - Ni tan siquiera sé ahora por qué mis labios pronunciaron esa maldita frase.
- ¿Cómo? ¿Que no puedes evitar que un mocoso pelirrojo e impertinente te chulee a su antojo? Voya ser yo, no tú, quien se encargue de evitarlo. Marilia, por lo que más quieras, no lo eches todo a perder. Prométemelo..
-Te lo prometo.

En unos de los laterales de la entrada del edificio, refugiada en la sombra, Stela daba bocanadas ansiosas a un cigarrillo.

- Coño, Stela... - dijo Rubén al verla - ¿No tienes calor con la que está cayendo a esta hora? ¿no se está mejor en el patio del sótano?
- Sí, ya... pero necesitaba despejarme y no ver a nadie. ¿Qué tal vosotros? ¿Marilia ya está al corriente de los nuevos planes?
- Sí, Stela. Por una parte estoy muerta de miedo, pero por otro lado, estoy muy ilusionada y contenta.
- Me lo imagino. No te preocupes,'mi maridito' te echará una mano en todo, se las apaña muy bien en estos casos. Bueno, ahora te veo; te advierto que la tarde está muy movidita. El volumen de llamadas es bestial.

Esas palabras masticadas con tanto veneno, no sólo la afeaban, sino que mostraban lo que en verdad era: una auténtica víbora. Stela, siete años mayor que Rubén, fue su jefa por un tiempo hasta que él despuntó por méritos propios. Llevaban dos años de casados.

Al pasar por el mostrador de recepción, Anselmo nos hizo una seña para que nos acercáramos.

- Reventado por la calor que está haciendo, me pidió si podía quedarse un rato en los sillones de la izquierda. Le he dicho que a partirde hoy tiene prohibida la entrada aquí dentro.
- Perfecto, Anselmo. Muchas gracias. Pregunte quien pregunte, incluso si lo hace mi mujer...si es en relación a estos chicos, asunto zanjado ¿de acuerdo?
- Descuide. Los pelirrojos no vuelven a entrar.

Ya dentro del ascensor que nos conducía a nuestras respectivas plantas, me dijo al oído

- Por cierto, por si te pica la curiosidad. Estuve todo el tiempo "dentro" de los servicios.. - me tapé la cara con las manos roja de vergüenza - (En un tono aún más bajo y susurrante) Me tuve que hacer dos pajas seguidas.


(Continuará..)
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Antiguo 28-oct-2017, 13:50   #23
marilia
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Empezado por Angelcaidodelci Ver Mensaje
Continúa con el relato, sigue así wapa, un beso😘😘me voy a currar jeje
Muchas gracias por pasarte y comentar. Que te sea leve en el curro.
Besos a los dos, en especial, a ti guapa
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Antiguo 30-oct-2017, 20:24   #24
elefant
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Predeterminado Mamá y el jinete

Quería darte las gracias por ese bonito regalo que nos has hecho esta mañana. Lo he visto y he corrido a copiarlo porque estaba claro que iba a ser efímero .
Tienes talento. Quizás aún no acabas de dominar las formas, los tiempos verbales, la construcción en general (cosas sin importancia, que se aprenden). Pero el contenido, mi niña, el contenido es como ese dorado polen que dices que transportaban las abejas en sus patitas. Dulce, embriagador, inquietante, tierno y descarnado a la vez. Sabes describir los ambientes, las personas, las sensaciones y los sentimientos. Todo eso no se aprende, sale de dentro de ti, es como magia.
Gracias por unos minutos de pura sensibilidad. Tus letras se han deshecho en saliva en mi boca .
__________________
Acaríciame las palabras
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Antiguo 31-oct-2017, 01:18   #25
marilia
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Predeterminado

Sí, esta mañana tras repasar los temas a las que estoy suscrita y redescubrir una sección que no recordaba que existiese, me dio 'la picá' por garabatear algo en esa página.
Cuando releí lo que había posteado, enseguida me pareció que no tenía ningún interés ni encajaba con nada y lo eliminé. jajjajajjajaj... qué curioso que te diese tiempo a leerlo. Vaya, que me alegro que haya caído en tus manos
Bueno, ya te dije que no tengo nada de oficio en esto de escribir, por eso agradezco tanto tus indicaciones y, mucho más aún, tus halagos cariñosos. Muchas gracias, de verdad.
Estoy acostumbrada a la fugacidad y lo efímero porque soy una persona muy inquieta y en constante evolución. No se me pegan las letras porque sólo sé contar cosas que me han ocurrido y me cuesta mucho narrar tomando distancia de lo que siento, no sé, se me hace difícil... como intentar escribir sobre el agua o la piel de un río
Muchos besitos, guapísima

Última edición por marilia fecha: 31-oct-2017 a las 09:56.
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