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Tus Relatos y experiencias - La peor mejor noche de mi vida Herramientas
Antiguo 08-nov-2017, 13:41   #1
ferpenet
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Wink La peor mejor noche de mi vida


“Voy a contar un relato de una experiencia que me ocurrió hace más de diez años, en mis andadas como joven y soltero en una noche de juerga. Por aquél entonces aquella experiencia fue muy frustrante, pero no sabía que marcaría un antes y un después en mis gustos y fantasías sexuales.”



Ocurrió un sábado, en una discoteca de cuyo nombre no quiero acordarme. Serían ya altas horas de la madrugada cuando por bien decisión propia o bien por que cerraba la discoteca, Marta –Creo que se llamaba así – y yo, salíamos con unos cuantos tragos de más.

Ambos íbamos muy perjudicados, yo la acababa de conocer. Nuestros amigos ya se habían ido a dormir la mona y ella y yo nos íbamos a su piso de estudiante, el cual, compartía con una amiga que se encontraba fuera de la ciudad.

Caminamos unos minutos hasta su piso que se encontraba a varias manzanas de allí. Al salir a la calle la luz artificial me ofreció la primera visión clara sobre Marta. No era la modelo que creía haberme ligado dentro de la discoteca, más bien era una tía normalita. Tenía las caderas ligeramente anchas en proporción a la parte superior de su cuerpo, pero aun así, tenía una buena follada. Me gustaría poder recordar como tenía las tetas, pero o no se las vi, o no me acuerdo.

Cuando entramos en su piso, ella corrió hacía el baño. Rebusqué a tientas por las habitaciones hasta que encontré una con una cama y allí me tumbé.
No me quedé dormido de milagro, el sonido de su pis contra la taza me despertó. Me di unas cachetadas en la mejilla –No puedes quedarte dormido– me dije. –Vas a follar

Ella salió apagando las luces del baño y vino hacía la habitación rebotando por las paredes. Ahí me di cuenta que no debí haberle invitado al último cubata.

Tiró los zapatos sin agacharse que cayeron uno a cada lado de la habitación. Se bajó las medias de esas que llegan hasta la cintura cojeando de un pie y luego de otro. Recorrió toda la habitación hasta que lo consiguió apoyándose por las paredes para no caerse. Vino hacía el borde de la cama, se bajó el tanga hasta los tobillos y se puso a horcajadas sobre mis piernas.

Esperaba con ansias que desabrochara mi pantalón, pero no lo hizo. Ascendió más en la misma posición hasta llegar a mi barbilla. Apenas entraba luz de la farola por las rendijas de la persiana, así que estaba demasiado oscuro para poder ver como era su coño. Ella palpó con ambas manos mi cara con poca sutileza, después simplemente se sentó encima de mi cara.

La primera sensación fue algo desagradable, quizás porque por aquel entonces no había comido muchos coños. Antes incluso de abrir la boca, me percaté de que no se había limpiado tras hacer pis. Tras pegar varios lametones aquello se solucionó.

El siguiente problema vino a continuación. Marta iba demasiado borracha, apenas controlaba y dejaba caer todo su peso sobre mi cara. Llegué a sentir bastante agobio y en varias ocasiones tuve que levantarla por sus muslos para poder respirar. En el momento que la dejaba caer, sus carnes volvían a llenar mi boca.

Concluí en que cuanto antes acabara aquello antes se apartaría, así que comencé a menear mi lengua rápidamente buscando que ella acabara pronto. Ahí llegó de nuevo el siguiente problema, mi boca salivaba demasiado que junto a sus fluidos, comenzaban a dejar poco espacio en mi boca. Su clítoris y su pubis también tapaban mi nariz. –Por lo visto, la punta de mi nariz le debió parecer un buen lugar para masajearse. – Así que pronto, los fluidos comenzaron a brotar por la comisura de mis labios acompañado de algún que otro sonido gutural.

Noté que le final estaba cerca cuando agarró con fuerza un mechón de mi cabeza y comenzó a susurrar repetidamente –Chupa–

Obediente continué. Ella se emocionó y le pareció buena idea frotar ahora todo su sexo por su cara. Se iba a correr y no paraba de subir y bajar su coño por mi cara desde la barbilla hasta mi frente. Notaba cada contracción cada vez que mi nariz pasaba por su clítoris y a continuación se introducía ligeramente en su orificio. Notaba toda la cara empapada, no me gustaba y empezaba a enfadarme. Ella no paró sino que al contrario agarraba con ambas manos mi cara mientras se frotaba, esta vez, bajando desde su culo. Era la primera vez que chupaba un culo, y aunque en ese momento no fue placentero, no llegó a disgustarme.

Unos segundos después, ella se corrió. Se levantó y cayó sobre la cama. Yo me levanté sin decir nada y corriendo fui hasta el cuarto de baño para lavarme la cara. Abrí el grifo y empecé a chapotear mi cara antes incluso de encender la luz, cosa que a día de hoy me arrepiento.

De nuevo volví a la habitación. Estaba en la misma posición que le había dejado. Su falda escocesa estaba ligeramente por encima sus muslos. Volvió mi erección y me abalancé sobre ella en la misma posición de antes pero a la inversa.

A horcajadas suyo soltó un gruñido pero yo no iba a dejar que se durmiese. Saqué mi polla y la llevé hasta su boca y de nuevo soltó un gruñido, eta vez, acompañado de un – ¡Para!

Parecía molesta. Me aparté de ella y volvió a su posición para dormir. – ¿En serio?

No recuerdo qué, pero algo le dije. Ella se puso bocarriba abrió las piernas y las levantó hasta que sus rodillas tocaban sus pechos. –Aunque de una forma muy pasiva, por lo menos se iba a dejar

Palpé con la mano y acerqué mi polla hasta su coño, empecé a meterla. Fue imposible, miraba su cara con los ojos cerrados con más ganas de dormir que de follar y estaba seca.

Me acerqué hasta el borde de la cama enfadado. Abroché mi pantalón y salí de la habitación.

Tuve que encender la luz del salón para encontrar la salida del piso. Entonces vi sobre el pie del sofá unas deportivas de hombre, sobre el mueble, una foto de matrimonio de Marta con el que parecía ser su marido.

No me importaba que aquella chica no fuera universitaria, o que estuviera casada. Podía habérmelo dicho y no hubiese cambiado nada, pero por algún motivo me sentía mal por haber sido utilizado de esa manera.

Durante las próximas semanas recuerdo que no podía quitarme de la cabeza aquella noche, como me había utilizado para luego dejarme a medias, la forma tan agresiva en que tuve que comerle el coño a una desconocida para que luego me largara de su casa.

A día de hoy, todavía no he encontrado a una chica que consiga superar aquella noche. Y a día de hoy mi mayor fantasía es el facesitting.
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Última edición por ferpenet fecha: 08-nov-2017 a las 13:46.
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Antiguo 08-nov-2017, 14:41   #2
Danirodri86
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Predeterminado

Buena historia! El facesitting está muy bien, a mi me gusta aunque en mi caso pierde un poco la gracia porque lo he hecho despues de hablarlo con mis parejas, creo que sería mucho mejor como en tu caso, con alguien que no conces y sin contar con ello.
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