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Tus Relatos y experiencias - La decisión que lo cambió todo Herramientas
Antiguo 29-may-2018, 08:21   #1
Nakard
Pajillero
 
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Predeterminado La decisión que lo cambió todo

Buenos días a todos los foreros. Soy uno de esos cientos o miles de usuarios que frecuentan este foro leyendo y curioseando sin animarse a postear o a contar su propia historia.

Sin embargo, cuando se acerca el mes de junio los recuerdos suelen asaltarme, y más de una vez he estado tentado de plantearme contar la mía, pero no terminaba por decidirme. Este año, y creo gracias en parte a los excelentes relatos y a la vida que veo que tiene esta sección del foro, me he decidido finalmente. Intentaré contar la historia lo más fiel posible a la realidad, aunque cambiaré algunos detalles y, sobre todo, los nombres, para que no sea reconocible por ninguno de sus protagonistas.

Prólogo

Por aquel entonces yo era bastante feliz. Tenía un buen trabajo, de técnico en seguridad informática en una empresa boyante. Mi novia y yo acabábamos de mudarnos a un pisito a las afueras de la ciudad, en un barrio residencial tranquilo, y estábamos con los preparativos de nuestra boda, que habíamos planificado para principios del otoño.

Yo me voy a presentar como José. Tenía 28 años en ese entonces (ahora tengo 32), y aunque no me tenía por un callo, tampoco destacaba demasiado. Mi trabajo me había hecho muy sedentario, y tampoco me gustaba demasiado el deporte, así que había terminado cogiendo algunos kilos. Nada exagerado, tras las vacaciones de Semana Santa había aprovechado una oferta para apuntarme al gimnasio, aunque no creía que llegara a tiempo a la operación bikini. Tenía el pelo corto y oscuro, con ojos marrones y gafas de montura, ya que las lentillas me resecan los ojos. También solía dejarme una barba corta, porque a mi novia le gustaba bastante. Un tipo normal, vamos.

Ella, en cambio, me parecía y me sigue pareciendo bajada del cielo. Sé que no seré el único que lo diga en este foro, pero yo me sentía más que afortunado de que hubiera terminado con ella. Marta era alta, con un pecho tirando a grande pero sin exagerar, y sobre todo bien colocado, una cintura estrecha pero una cadera ligeramente ancha que escondía un culo precioso. Su cara era angelical, siempre enmarcada en mechones de cabello castaño ondulado y adornada con una sonrisa.

Marta era todo lo que siempre había deseado en una chica. Guapa, divertida, cariñosa… independiente y segura de sí misma, pero también extremadamente dulce. Trabajaba como camarera en un restaurante bastante lustroso, y solía ser la envidia de algunas de sus compañeras, porque los clientes se la rifaban. Más de uno le tiraba la caña, pero ella siempre los rechazaba sin perder la sonrisa.

En el sexo no podía tener mucha queja tampoco. Le gustaba mucho follar, siempre tenía gran apetito de ello y era muy generosa, con unos orales espectaculares y unas cabalgadas de órdago. Le encantaba dárselas de amazona, aunque también le gustaba jugar a la colegiala. Tenía un uniforme erótico que habíamos comprado en una boutique, y solía ponérselo para que la follara con él puesto mientras la azotaba.

Pero había una espinita con ella que no conseguía sacarme en ese aspecto. Siempre me había llamado mucho la atención el vouyerismo, y antes de empezar a salir con Marta había hecho incluso mis pinitos al respecto. Mi profesión también ha ayudado a ello, aunque estoy totalmente en contra de hacer copias de lo que uno encuentra en ordenadores ajenos. Eso sí, verlo… os reconozco que más de una vez me había pajeado con las fotos eróticas de la novia de algún amigo, o de alguna compañera del trabajo o mujer de algún compañero. Ya os podéis imaginar lo que guarda la gente en sus ordenadores confiando en la intimidad que suponen, sin pensar en lo que pasa cuando se estropean.

En fin, la cosa es que siempre me ha gustado mirar, y de un tiempo a esta parte he empezado a fantasear con la idea de que ella fuera la que es vista. Cuando empecé a darle vueltas a eso, automáticamente pensé en la playa y el manido top-less, pero rápidamente lo deseché. Ella nunca había querido hacerlo. Creo que es importante hablaros un poco más de ella para que lo entendáis. Marta es de familia rural, de padres agricultores nacidos y residentes en un pueblo de la España más profunda. Trabajadores, buena gente, pero muy conservadores, especialmente en lo sexual. No es que ella fuera una puritana, aunque externamente lo parecía, pero prefería mantenerlo en la intimidad.

Así pues, aunque seguía dándole vueltas al tema, cuando ella me pidió que organizara nuestras vacaciones para principios de junio de aquel año, no lo hice pensando en que pudiera darse una situación propicia, hasta que encontré el camping. No es que seamos muy aficionados a los cámping, pero cuando empezamos a salir seis años antes fuimos un par de veces a uno en las montañas, y por ello teníamos aún una tiendecita y enseres para ello.

El cámping en cuestión tenía un nombre muy tradicional, recuerdo, muy típico para un cámping, pero lo que más me llamó la atención era que estaba en un valle, tras una playa enorme y situado en el extremo de unos pinares gigantescos. Cerca había calas nudistas, y por lo que había leído, en pinares como aquellos solían darse situaciones de ******* o de cruising. Mi vena morbosa se encendió, y me imaginé yendo a parar sin querer a alguna de esas calas. ¿Qué cara pondría Marta entonces al ver a todo el mundo desnudo? ¿Se quitaría alguna prenda si no había nadie en la cala? Sólo imaginarlo me obligó a hacerme más de una paja.

Así pues, cuando se lo mostré a ella estaba un poco nervioso, y la verdad es que al principio su reacción no fue muy buena. Marta prefería los hoteles, o en su defecto, los apartamentos. Decidí tirar de razón, y le dije que, con los gastos de la casa y la boda, no podíamos permitirnos unas vacaciones en un hotel de más de unos pocos días, y que prefería irme una quincena o, incluso, un mes, a ese lugar por el mismo precio. Marta se quedó mirando las fotos del cámping en silencio, cavilando, y finalmente dio una respuesta.

- Bueno… la verdad es que el lugar es muy bonito.- Concluyó.- Pero ya que vamos, pon un mes en la reserva, podemos aprovechar a hacer turismo o algo así.
Una semana después estábamos empacando todo en el coche: tienda, sacos, hornillo, nevera… y sobre todo, un tremendo nudo en el estómago que se había ido formando desde el día en que ella aceptó. Había aprovechado las horas en que ella trabajaba y yo descansaba (yo sólo curro de mañana) para investigar el lugar a través de Google Maps.

Era perfecto. La playa normal, los pinares, las calas nudistas, la propia poca intimidad de la tienda de campaña, las duchas separadas por una pared con un hueco encima… Todo parecía preparado para mí. Decenas de planes se fueron arremolinando en mi cabeza, y al final tomé la decisión. Iba a conseguir que alguien viera desnuda a Marta. Lo que no sabía era lo que aquello provocaría…

Última edición por Nakard fecha: 30-may-2018 a las 06:31.
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Antiguo 29-may-2018, 08:50   #2
OOAA
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Predeterminado

Buen inicio!!!

Ánimo y felicidades por atreverte a escribir
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Antiguo 29-may-2018, 09:34   #3
Falcom00
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Predeterminado

Felicidades por atreverte a contar tú histórica.Sigue contándonos como ivas dirigiendo a Marta en la dirección que a tí te interesaba.
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Antiguo 29-may-2018, 09:48   #4
Volter54
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Predeterminado Interesante relato

Tiene chispa, interesante relato. Please continúa.
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Antiguo 29-may-2018, 10:26   #5
MBianco
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Predeterminado Bienvenido!

Gracias por animarte a escribir, muy buen comienzo!

Me alegra que la vidilla del foro te haya hecho decidirte, me reafirma en mí opinión de que la participación de los lectores, aunque a algunos foreros les resulte pesada y molesta, es en general buena ya que anima a los que nos regaláis vuestro tiempo escribiendo.
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Antiguo 29-may-2018, 13:28   #6
Nicoco36
Pajillero Novato
 
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Predeterminado Muy buen comienzo

Hola muy buen comienzo ..gracias por animarte a escribir ,espero con ansias la continuación..yo estaba en una situación similar y todos estos relatos me ayudan ..
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Antiguo 30-may-2018, 06:15   #7
Nakard
Pajillero
 
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Mensajes: 34
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Predeterminado

Muchísimas gracias por vuestros comentarios. Me dan muchos ánimos, porque nunca me he atrevido a contar ésto con tanto detalle.

He pensado que, en adelante, los próximos capítulos serán un poco más largos que el primero. Voy a intentar contar todo con el máximo detalle que recuerde, así que no me importa alargarlo lo que sea necesario, aunque eso signifique que puede que la historia empiece tarde un poco en arrancar. Eso sí, intentaré que tampoco sean capítulos demasiado largos para que no resulten pesados.

Un abrazo
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Antiguo 30-may-2018, 06:21   #8
Nakard
Pajillero
 
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Predeterminado Capítulo 1

Capítulo 1

Marta pasó la mayor parte del viaje dormida. En cambio, mientras conducía nuestro ya trillado Renault Megane plateado por la nocturna y solitaria autopista, mi cabeza era un auténtico manojo de nervios. Es algo que me había pasado más veces cuando había intentado provocar alguna situación de este tipo: me altero, empiezo a imaginar fantasía tras fantasía, y al final me decepciono cuando no pasa nada. Pero en aquel momento me encontraba en la primera fase, en la que fantaseaba con sexo en una playa solitaria y varios mirones observándonos.

Llegamos al camping a eso de las 10, casi al mismo tiempo que el dueño, pues éste estaba saliendo de su todoterreno blanco cuando nosotros detuvimos el coche también en el aparcamiento de tierra. El edificio principal consistía en una estructura de un único piso de paredes beige y columnas blancas, con una puerta de cristal a modo de entrada en el ala izquierda. Bajamos del coche y Marta se estiró, pues apenas acababa de despertarse, y después me dio un beso. Estaba radiante, con una camiseta sin mangas blanca que marcaba un buen pronunciado escote y unos pantalones vaqueros que le llegaban a medio muslo. Se había recogido el pelo en una coleta y ésta descansaba sobre su espalda.

- ¡Qué madrugadores! - exclamó el dueño mientras abría la puerta para dejarnos pasar. Entramos, primero ella y luego yo, mientras el hombre sujetaba la puerta, y pude ver cómo lanzaba una no muy discreta mirada al escote de Marta. Sentí una pequeña punción placentera en la polla.

El interior de aquella sala, la recepción, no era muy grande. Había una oficina cerrada con una puerta de madera, un mostrador con una vieja caja registradora, un par de sillas y unas mesas con bastante información turística. Una planta un poco mustia adornaba una esquina, y las paredes estaban repletas de fotografías de la playa y los pinares.

- Bienvenidos al camping.- dijo el hombre mientras dejaba una gorra roja con el nombre del lugar en blanco.

Aproveché para fijarme en él. Era un hombre imponente, de alrededor de 1.90 de estatura y un cuerpo bastante cuidado. Su camiseta verde apenas disimulaba los músculos de sus prominentes brazos. No es que fuera culturista, pero se notaba que estaba fuerte y se cuidaba mucho. El bronceado le daba un aspecto de vigilante de la playa, y tenía un rostro afable, aunque de apariencia potente. Tenía que ser tremendo verlo enfadado. Debía rondar los 50 años, estimé, y se había rapado por completo la cabeza, posiblemente para evitar la calvicie de la edad. Envidié un instante lo bien que le quedaba la calva al tipo, y me pregunté si yo sería capaz dado el caso. Por ahora bastante tenía con empezar a calzar entradas.

- Me llamo Antonio.- Dijo, estrechándome la mano con fuerza. Era casi el doble que la mía.- Pero todo el mundo aquí me llama Toni.- Le plantó sendos besos a Marta en las mejillas.- Sentaos, vamos a hacer el papeleo rápido y si os parece os enseño las instalaciones.

Marta me dedicó una sonrisa ilusionada y ambos nos sentamos. Dejé la reserva en la mesa y Toni, tras leerla, sacó un papel que teníamos que firmar y un mapa.

- Ahora mismo tenemos mucho sitio libre, la mayor parte de la gente viene a partir de la segunda quincena o en julio, así que por ahora estaréis muy tranquilos.- Señaló un montón de parcelas distribuidas en una ladera a dos alturas. Había una piscinita en la parte inferior del camping, rodeada de césped y con hamacas entre los pinares.- La gente suele preferir las de abajo, pero sinceramente, yo recomiendo las de arriba, para no tener que estar subiendo escaleras hasta el baño por la noche ni tener el barullo de los niños en la piscina.- Toni esbozó una sonrisa y nos guiñó un ojo, mirando sobre todo a Marta.- Además, arriba la brisa es más fresca y se ve el mar por encima de los pinos.
- Entonces arriba.- Concluyó ella rápidamente, y yo asentí, al fin y al cabo los motivos eran muy lógicos.
- Pues os doy la 24, porque la mejor, la 21, está ocupada por otra pareja, ¿vale? Pero la 24 es la segunda mejor.
- ¿Y por qué no la 22?- Preguntó Marta. Yo adiviné una expresión algo desconcertada en Toni.
- Cuando hay sitio la gente prefiere estar separada, para estar más tranquilos, pero si preferís la 22…
- Ahh… es verdad, no lo había pensado… pero bueno a mí me da igual, ¿y a ti?- Dijo ella, mirándome. Como buen voyeur, mi mente morbosa imaginó lo que suponía tener a una pareja, posiblemente joven, tan cerca.
- Tampoco me importa, si la 22 es mejor, entonces ésa.
- Jajaja.- me sorprendió la tremenda risotada de Toni.- Eso es la juventud, qué pena que esté cerrado aún el bar, porque os invitaría a una cerveza. Para mí sería mucho más fácil colocar a la gente en orden que ofrecerles las parcelas diseminadas.

Así, tras elegir la parcela y explicarnos con un folleto cómo funcionaba la toma de luz y el grifo, Toni volvió a ponerse la gorra y nos condujo al exterior para enseñarnos el camping. El otro ala del edificio principal era el bar restaurante, con paredes de cristal y una terraza enorme en el exterior, junto a los árboles.

- Ahora está cerrado porque Mike y Vanessa no han venido, pero dentro podéis comer a muy buen precio. Mike hace una carne a la brasa deliciosa, aunque su especialidad es la comida de su tierra, Colombia. Vanessa es su hermana, y es un amor de muchacha, normalmente alterna entre la tiendita que tenemos y el servicio de camarera. ¡Ah! Os saldrá más barato ir a comprar al Mercadona del pueblo, pero en la tienda tenemos productos frescos de la zona. A ver si luego me acuerdo de acercaros unos tomates, vais a flipar con su sabor.

Después, Toni nos condujo a la piscina y al piso inferior de parcelas.

- Nuestro socorrista, Miguel, viene la semana que viene, así que hasta entonces tenemos la piscina cerrada.- Dijo, señalando una piscina bien cuidada aunque no muy grande.- En esta planta tenemos a un matrimonio de holandeses que vive aquí todo el año, Emma y Hans. Supongo que estarán durmiendo, porque se pegan unas juergas nocturnas… - Señaló con el dedo una autocaravana un poco antigua con matrícula de Holanda.

Por último, Toni nos llevó al piso superior, que estaba a bastante altura respecto al primero en la ladera del monte. Allí sólo había una tienda.

- Ésta es vuestra parcela.- Dijo en voz baja.- Vuestros vecinos son Raúl e Isa, tendrán vuestra edad, creo, ¿25?
- ¡Ojalá!- Exclamó Marta, riendo.- En breve 29.
- Joder, pues no lo parecéis.

Tuve que fingir una sonrisa forzada. La labia de Toni era evidente, y no me hacía mucha gracia que estuviera continuamente intentando sorprender a Marta.

- No sé si Miky estará por aquí, pero si le veo le digo que venga a echar una mano con la tienda y las cosas.
- No es nece…- Comencé a decir.
- Que sí hombre, para éso estamos.- Toni me dio una palmada en el hombro que casi me lanzó hacia delante.- Miky es subsahariano. Yo le contraté como jardinero para que le dieran los papeles, pero se encarga de echar una mano a todo el mundo. ¿Sabíais que el tío tiene dos carreras? El mundo es una puta injusticia.
- Tienes a mucha gente de fuera aquí, ¿no?
- ¿Y por qué no? Ellos valoran el trabajo mucho más que muchos españoles, y de momento se han ganado el sueldo con creces. Hay cosas que podría hacer yo sólo, pero tengo suficientes beneficios y creo que es bueno intentar echar un cable a quien lo necesita. ¿Sabéis? Es que en realidad, nunca me casé y no he tenido hijos…
- Eso está muy bien, ojalá hubiera más gente así.- La aparente complacencia y asombro con que Marta se bebía todas las palabras de Toni me comenzaba a irritar.
- Bueno, vamos a ver si subimos el coche y montamos la tienda, que me apetece echarme un rato.- Dije para cortar la situación.
- Ah, claro, venís de muy lejos.- Me volvió a dar la mano.- Pues ya sabéis, cualquier cosa tenéis mi móvil en los papeles, y de 10 de la mañana a 1 de la madrugada suelo estar por aquí, si no duermo en la oficina.- Volvió a reírse mientras daba dos besos a Marta, y después se marchó hacia la zona alta del camping, donde estaban los baños y el depósito de agua.
- Qué señor más majo, ¿no?- Me dijo Marta mientras observábamos cómo se alejaba.
- Sí… un tipo curioso.- Respondí.

Subimos el coche a la parcela y nos dispusimos a descargar las cosas y montar la tienda, pero pronto descubrimos que la falta de mañana y experiencia nos lo iba a poner difícil. Por suerte, un hombre negro en pantalones cortos y camiseta de tirantes verde se acercó a ayudarnos. Se adivinaba un buen paquete debajo de los pantalones.

- ¿Eres Miky?- Le preguntó Marta mientras el hombre, de unos 30 años, altísimo y con un cuerpo de atleta, hacía en pocos minutos lo que yo no había conseguido en media hora.
- Sí.- Respondió él. Hombre de pocas palabras. Ya hablaba Toni por él, pensé.
- Nosotros somos Marta y José.- Nos presentó ella, señalando a sí misma y a mí.
- Encantado.- Respondió Miky con una muy leve sonrisa. No parecía mala gente, pero sí extremadamente serio. Terminó de montar la tienda.- Tenéis que tener cuidado con la cremallera, porque está un poco gastada.
- ¿Cuántos años llevas en España, Miky? Hablas español muy bien.- Le preguntó Marta con curiosidad.
- Llegué a Algeciras en patera hace dos años.- Me quedé flipando, ¿cómo coño podía hablar así, sin haber podido seguramente estudiar en una academia y aprendiendo en la calle? Yo llevaba años intentando sacarme el intermedio de inglés.
- ¿Y estás contento de estar aquí?- Preguntó Marta. Noté que Miky se incomodaba un poco con el interrogatorio. A veces ella es demasiado curiosa.
- Sí, bastante…- dijo él. Decidí que era momento de terminar la ronda de preguntas.
- Marta, ¿y si nos echamos un rato? Luego podemos darnos una ducha y bajar a comer. Muchas gracias por todo, Miky.
- De nada.- Se despidió él, alejándose hacia la parte superior del camping.

Mientras Marta colocaba algunos de nuestros bártulos en la parcela, y yo ponía los parasoles al coche, comencé a sentirme un poco incómodo. Había conocido a la mitad de la plantilla del camping, y de momento teníamos a Miky con su cuerpo de atleta y a Toni con su labia y su fortaleza. Sentí que tal vez iba a ser yo quien tuviera vergüenza de quitarse la camiseta en la playa… si todos iban a estar así.

- Joe… me apetece darme un chapuzón, ¿y si nos damos uno rápido en la playa, comemos pronto y después nos subimos a dormir una siesta de toda la tarde?- Me dijo Marta, desperezándose cuando estábamos ya sentados en la tienda.- Es que hace tan buen día…
- Estoy cansado, Marta, llevo conduciendo toda la noche.
- Anda…- ella se acercó un poco a mí y me susurró al oído, mientras me acariciaba la entrepierna por encima del pantalón.- Te prometo que luego te doy tu recompensa por traerme aquí, para que tengas una siesta feliz.

La perspectiva de una mamada suya y la posibilidad de ver si se atrevería a hacer top-less en la playa pudieron por desplazar finalmente al cansancio, y asentí, a lo que ella respondió con un abrazo y procediendo a cambiarse. Desnuda estaba impresionante, con las tetas colgando al estar agachada por la poca altura del techo de la tienda. Mi polla se puso durísima.

Medio disimulando la erección con la toalla ambos bajamos hasta la playa, atravesando las primeras líneas de pinares y llegando a la duna que los separaba del mar. No había prácticamente nadie, aunque se atisbaba más movimiento en la parte más al sur. Tan sólo una chica morena de pelo largo se encontraba tomando el sol sobre su toalla, a unos 20 metros de donde nosotros habíamos entrado. ¿Sería alguien del camping? Tenía una toalla al lado, así que no estaba sóla, pero no había ni rastro de su compañía.

- Creo que son nuestros vecinos.- Murmuró Marta. Yo asentí, probablemente tendría razón. De repente, mi erección, que se había bajado un poco, volvió a reaccionar cuando me di cuenta de que la chica, que estaba boca abajo, estaba en top-less. Unas tetas de un tamaño algo menor que el de Marta pero suficientes se derramaban a ambos lados de su cuerpo.
- Marta… ¿no te animarías a hacer top-less? Casi no hay nadie...- Mi chica me dio un codazo.
- ¿Qué dices?- Con eso cortó cualquier posibilidad, y toda mi ilusión se desplomó de repente. Entraba en la fase de decepción.- Y que no te pille mirándola a ella.

Con el rabo entre las piernas, y completamente desazonado, me dispuse a montar la sombrilla mientras ella estiraba las toallas. Aproveché para echar de vez en cuando una mirada a la morena. Estaba para untar pan y no parar. Su bikini dejaba ver unas nalgas perfectas. Suspiré, resignado. Al menos siempre podría dedicarme a mirar, ¿no?

No sabía lo equivocado que estaba.

Última edición por Nakard fecha: 30-may-2018 a las 06:31.
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Antiguo 30-may-2018, 06:57   #9
agueybana
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Predeterminado

, buen relato, te felicito.
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Antiguo 30-may-2018, 08:12   #10
Sigrid
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Predeterminado

Me está gustando y la espectativas son bastante buenas, jejej...

Cristina
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Antiguo 30-may-2018, 08:57   #11
Volter54
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Predeterminado

Asevero, confirmo y reafirmo, jejeje. Totalmente de acuerdo con la opinión de Sigrid.
Un saludo
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Antiguo 30-may-2018, 10:34   #12
trust42
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Predeterminado

Continua, este relato tiene muy buenas espectativas.
Esperando continuación
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Soy el que soy
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Antiguo 30-may-2018, 13:59   #13
Duf80
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Predeterminado Buen inicio

Buena pinta tiene,expectantes por mas.
Saludos
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Antiguo 02-jun-2018, 05:51   #14
Nakard
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Predeterminado

Muchas gracias por vuestros comentarios y me alegra mucho que os esté gustando el comienzo de la historia, aunque aún queda mucho que contar.
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Antiguo 02-jun-2018, 05:56   #15
Nakard
Pajillero
 
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Predeterminado Capítulo 2

Capítulo 2

El agua estaba aún bastante fresca, ya que era primeros de junio, pero la verdad es que a mí me sentó genial. Marta se bañó conmigo, jugamos durante un rato, nos salpicamos, nos reímos y la hice saltar desde los hombros un par de veces, pero no tardó mucho en empezar a tiritar de frío, porque la brisa tampoco es que fuera demasiado calurosa.

- Creo que me voy a ir a tomar el sol, ¿vale?- Me dijo.
- Yo me quedo un rato más.- Respondí. Marta me sonrió.
- Si es que eres como un niño chico.

La observé mientras salía del agua, y me lamenté profundamente de que no hubiera ningún hombre cerca para verla, porque su cuerpo empapado y brillando al sol y su precioso culo eran una delicia. Aún en bikini, Marta estaba espectacular. No tenía nada que envidiar a la morena que tomaba el sol un poco más allá.

Marta se tumbó boca abajo, se deshizo el nudo del bikini para broncearse bien la espalda, pero con cuidado de que no pudiera verse nada, y se puso a leer un libro. Su extrema precaución incluso cuando no había nadie que pudiera verla me desilusionó, pero entonces percibí movimiento a la izquierda. La morena se había dado la vuelta y ahora tomaba el sol boca arriba.

Mi novia no podía verme, así que me hundí en el agua haciendo como que nadaba y me relajaba, y de vez en cuando trataba de echar un vistazo a la chica, pero era imposible. Como os he dicho, no uso lentillas y obviamente no me meto en el mar con gafas, así que apenas veía los prominentes montes de sus tetas como una forma borrosa. Mierda.

Intenté dejar de observar, pues podía ser demasiado obvio o incluso Marta podía cazarme, y me puse a nadar, pero mi alma voyeur estaba demasiado ansiosa por deleitarse con aquellos pechos. Quería ver la forma de sus pezones, su tamaño exacto, su contorno, su perfil… uff… noté como la polla se me ponía dura, y eso podía ser un problema, así que opté por salir cuanto antes del agua y planeé una pequeña estrategia para verla.

Me pondría en la toalla de la izquierda, boca abajo, y pondría la cara mirando hacia ese lado, como si estuviera dormido. Tenía gafas de sol graduadas, así que no sería demasiado obvio. Seguramente Marta no se daría cuenta y desde allí podría apreciar un poco mejor las tetas de la morena.

Pero mi gozo en un pozo. Cuando llegué a la altura de nuestra sombrilla, Marta estaba en la toalla de la izquierda, y había estirado la otra a su derecha. Imposible cambiarla de sitio sin atraer sus sospechas. Lancé una mirada a la morena antes de tumbarme. Se había sentado y se estaba estirando. Me cago en… si tuviera puestas las gafas habría sido un espectáculo tremendo.

Tardé poco en aburrirme de estar allí tumbado, sin poder mirar a la morena, con Marta leyendo y sin nadie cerca que pudiera lanzar una mirada a su culo. El cansancio del viaje poco a poco se fue apoderando de mí, pero estaba incómodo y también frustrado, y no quería estar mucho tiempo más en la playa. Me apetecía darme una ducha, comer y echarme a dormir. Seguro que otros días…

De repente, mientras cavilaba sobre el resto de las vacaciones y Marta pasaba una página más, una voz femenina nos sorprendió.

- ¡Hola chicos! No tendréis fuego, ¿no?

No me lo podía creer. Me di la vuelta. Pues sí. Allí estaba, agachada ligeramente para asomarse por debajo de la sombrilla, más cerca de mí que de Marta. Pude ver sus tremendas tetas colgando, efectivamente algo más pequeñas que las de mi novia pero increíblemente bien posicionadas, con los pezones marrones acorde con su piel muy erectos. Me quedé embobado durante un instante, algo que, a juzgar por el carraspeo de Marta y su cara de enfado, ella también percibió.

- No, no fumamos, lo siento.- Respondió con un tono no muy amigable.
- Vaya, qué putada.- Dijo la chica.- Raúl, mi novio, se ha largado a pescar y se ha llevado mi mechero, ¿puedo sentarme con vosotros un rato?

Yo miré a Marta, sorprendido. Su expresión era de sorpresa, mezclada con incomodidad. Estaba claro que no le hacía ni puñetera gracia que aquel bellezón en top-less se sentara a nuestro lado, pero tampoco tenía razones para decir que no sin parecer borde.

- No claro, adelante.
- ¡Genial! Es que me aburro ya de estar sola, voy a por mis cosas.

Mientras se alejaba, yo no pude disimular una sonrisilla tonta. Nunca había podido imaginarme aquello, así que estaba gozando de felicidad.

- ¿Quién se cree que es esa tía? - rumiaba Marta en voz baja, y entonces me lanzó una mirada furibunda.- Y a ti ya te vale, ¿no? Te voy a tener que comprar un babero.

Su respuesta me dejó un poco frío, pues estaba muy enfadada, pero el regreso de la chica volvió a distraerme. Estiró su toalla a nuestros pies y después se acercó a mí para presentarse.

- Soy Isabel, encantada.- Dijo mientras me daba dos besos. Yo hice el ademán de levantarme, pero ella no me dejó, se inclinó a besarme en la mejilla dejando sus tetas a apenas unos centímetros de su cara. Yo estaba flipado.- Pero llamarme Isa, ¿vale?
- José, igualmente.
- Yo soy Marta, su novia.- Se apresuró a decir mi chica cuando ella se agachó a darle dos besos. Pude notar cómo se ruborizaba al ver sus pechos desnudos ante ella.
- ¿También os quedáis en el camping?- Preguntó Isabel mientras se sentaba.
- Sí, y creo que al lado vuestro, ¿sois los que estáis en la parcela 21?- Dije. Darme cuenta de aquello me reportó una felicidad extrema. Era increíble pensar que iba a dormir a unos metros de aquella morenaza, ¡ojalá les escuchara follar algún día!
- ¡Ostras! ¿Estáis en la 22? ¡Genial! El camping empezaba ya a ser aburrido, es guay tener gente de nuestra edad por aquí, podíamos hacer cosas juntos.- Dejó caer ese “cosas” con un tono un poco extraño, pero no le di mayor importancia. Marta, por su parte, no hablaba.
- Claro, estaría bien, ¿lleváis mucho tiempo?
- Vinimos el año pasado y nos encantó, pero en julio hay mucha gente, así que en cuanto yo pude coger vacaciones en la clínica él se pilló unos días en el taller. - Hemos llegado antes de ayer.
- ¿De qué trabajas Isa, si puedo preguntar?- Me intrigaba eso de la clínica.
- Pongo tetas.- Se cogió los pechos entre las manos y los levantó.- Parecen naturales, ¿verdad?.- Obviamente, yo no pude evitar quedarme embobado mirándolos. La cara de Marta era un poema, pero Isa mantenía la pregunta en el aire, esperando respuesta.
- Sí… lo parecen, ¿no?- Murmuré, y Marta me dio un codazo. En ese momento Isa comenzó a reírse.
- ¡Es que son naturales!- Las soltó, y sus tetas volvieron a su posición normal después de un ligero rebote.- Todos caéis, jajaja. En realidad soy higienista dental.

Yo tuve que esbozar una sonrisa forzada a la fuerza, porque no podía demostrar a Marta que me estaba encantando la conversación. Isa siguió hablando.

- Raúl es mecánico, hace unos meses montó un taller con su hermano y les va también que han cogido a un chico nuevo, por éso hemos podido cogernos estas vacaciones, ¿y vosotros?
- Yo soy informático, y Marta…
- ¿Informático? ¡Qué suerte! ¿Puedo dejarte la tablet para que me la arregles? Te pago lo que sea, es que la trajimos para hacer fotos y creo que Raúl le había metido un virus o algo. No me gustaría perder las fotos que tenemos allí, ¿sabes?- Uffff… inmediatamente me imaginé el tipo de fotos que tendrían.
- Claro, no pasa nada.
- Pero estás de vacaciones…- Protestó Marta en voz alta. No quería parecer borde, pero empezaba a verse excesivamente acosada por la presencia de Isa.
- Oh… lo siento, perdonad, ya la arreglaré, estarás cansado de pantallas, ¿no?- Dijo la muchacha, compungida.
- Sí… pero bueno no pasa nada, eso en un rato os lo miro, y con una cerveza lo tenemos resuelto.- Noté la mirada de Marta perforarme, pero también cómo el hecho de que yo hubiera puesto el precio le hacía relajar ligeramente los hombros.
- ¡Muchísimas gracias!- Exclamó Isa, y después miró a Marta.- ¿Y tú, de qué curras?

Mi chica se quedó callada un momento. Isa era higienista, así que tenía estudios y había conseguido un trabajo mejor del que ella tenía. Estoy seguro de que en ese momento se sentía demasiado comparada con ella.

- Soy camarera de un restaurante de lujo.- Dijo al fin.
- ¡No me extraña! Aunque pensé que serías modelo o algo, menuda figura tienes.- Las palabras de alabanza de Isa la descolocaron un poco.
- Gracias…
- ¿No haces top-less? Si tomas el sol así te va a quedar marca, y tienes unas tetas preciosas tía.- Se señaló el moreno perfecto de sus pechos. Para llevar dos días habían cogido muy buen color.
- No, gracias, no me gusta desnudarme tanto.
- Bueno, ¡ya te animarás! Cuando veas a las viejecitas hacerlo sin vergüenza… jajaja.

Marta se revolvió en la toalla.

- Creo que estoy un poco agobiada del calor.- No hacía calor para nada, se estaba muy agusto.- José, vamos a darnos una ducha y a comer, que tienes que dormir.

De esta forma, Marta daba por zanjada una situación en la que no estaba cómoda para nada. Yo me molesté un poco, y con el enfado sentí que estaba recibiendo un poco de su propia medicina por tontear con Toni y Miky. Aunque para ser justos, no sé si se podía decir que ella hubiera tonteado.

- Claro, habéis llegado hoy, ¿no?
- Sí, y él está muy cansado.- Dijo Marta.
- Pues que descanséis, esta noche si os apetece os presento a Raúl y nos tomamos algo en el bar, en la terraza se está muy bien cuando se mete el sol.
- Ya veremos... - Respondió mi novia.
- ¡Hasta luego guapos!- Isa cogió las cosas y se alejó de vuelta al lugar donde estaba.

Marta no dijo nada mientras terminábamos de recoger la sombrilla y las toallas, pero cuando estuvimos lo suficientemente lejos, comenzó a soltar su enfado.

- Vaya guarra, ¿no? Ahí exhibiendo sus tetas y tocándoselas delante del novio de otra, ¿qué dirá su novio? ¿Y quién se cree que es ella para decirme que yo tengo que enseñar las mías?- Noté que estaba algo roja, pero no sabía si era por el enfado o por el rubor.- Y tú eres imbécil, te quedaste sin mamada por hoy, majete.
- ¿Por qué? Si yo no he hecho nada.- Protesté.
- Mirar, babear y seguirle la corriente, ¿te parece poco?

Hundí los hombros, pero en realidad mi mente se había evadido de su enfado. Isa era espectacular, estaba buenísima y tenía una forma de ser muy extrovertida y sensual. Se me había pasado el cansancio, pero tenía unas ganas tremendas de irme a dormir, que pasara la tarde y llegara cuanto antes aquella noche.

Mi nuevo objetivo en las vacaciones sería ver a Isa follando con su novio.

Última edición por Nakard fecha: 02-jun-2018 a las 08:42.
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Antiguo 02-jun-2018, 08:22   #16
morbosux
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Predeterminado Absolutamente espectacular !!!

Me encanta este relato....sigue así !!!!

Lo describes genial, y el morbo es increíble.....pura excitación !!!

Un saludo
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Antiguo 02-jun-2018, 17:10   #17
lucerodelalba
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Predeterminado

me encanta este relato, apunta a alta carga de morbo!!!
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Antiguo 02-jun-2018, 19:06   #18
CHARON
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Predeterminado

Ufffff....!!!! Si afloran celos... se vislumbran nubarrones de tormenta...

Interesante el relato...c lap0000cla p0000beerc hugbeerchu g
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LA MUSICA ES LA FORMA DE LAS FORMAS.

http://www.pajilleros.com/relatos-ex...o-destino.html
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Antiguo 03-jun-2018, 06:22   #19
agueybana
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Predeterminado

esto me huele a intercambio pero despues de ver follar a la vecina con su novio.
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Antiguo 05-jun-2018, 03:53   #20
Nakard
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Predeterminado Capítulo 3

Capítulo 3

El cabreo de Marta se alargó bastante aquella tarde. Más aún cuando en la comida únicamente conocimos a Vanessa, la camarera colombiana y, siempre según Marta, me quedé flipado mirándola.

Vanessa era, como había dicho Toni, un amor de chica. Era dulce, simpática, divertida… te preguntaba por todo y no dejaba que ni uno ni otro nos sintiéramos incómodos. Pero no podía evitar estar también como un tren: si Isa era una belleza exuberante y con unas tetas perfectas, Vanessa era más bien menuda, con apariencia dulce y con un culo de infarto, aunque con unas tetas menos prominentes.

Comimos algo bastante típico, un filete con unas patatas y una ensalada fría, y finalmente Marta pareció perder el ceño cuando, tras traernos el postre, Vanessa se sentó con nosotros y empezó a charlar sobre todo con ella. El restaurante estaba prácticamente vacío, a excepción de un tipo que debía ser un pescador tomando un vino en la barra. En realidad apenas era la 1 del mediodía.

- Así que vos sois camarera también.- Dijo mientras nos servía unos flanes caseros.
- Sí.- Dijo mi novia, aún desconfiada de que otra belleza se sentara con nosotros.
- ¡Eso está chévere!- Exclamó la colombiana.

Marta sonrió, y ambas empezaron a charlar sobre pormenores de su trabajo: lo babosos que eran algunos hombres, lo pesadas que eran algunas señoras, lo buenos que estaban los chicos jóvenes...

Yo, por mi parte, me relajé. Marta, con el pelo húmedo y un vestido de verano bastante corto, con escote y estampado de flores, estaba radiante riendo cuando Vanessa decía alguna cosa graciosa. Por su parte, la joven colombiana tenía un “salero” y una labia que la hacían tremendamente atractiva, no sólo por su físico exótico. El tal Toni debía estar satisfecho, se le había llenado el camping de bellezas, y aquello también me animaba a mí. Iban a ser unas vacaciones muy interesantes.

- ¿Me sirves otra copa, guapa?- Barruntó el otro cliente, con malas formas. Vanessa se quejó algo, y después se giró hacia nosotros y dijo.
- Esperen un minutito… ¡ya voy!- Se alejó a saltitos meneando el culo bajo sus vaqueros apretados.
- Estoy muy cansada… y si me dejo me tiene hablando toda la tarde.- Dijo Marta, bostezando.- ¿Por qué no pagas y nos vamos a dormir un poco?

Acepté y dejé el dinero en la mesa mientras Marta se acercaba a decirle a Vanessa que nos marchabamos. La colombiana protestó sonoramente, pero después nos pidió que dejáramos a la cena, que el bar estaría mucho más animado, y que descansáramos bien.

- Es simpática, ¿no?- Dije sin mala intención mientras subíamos a la tienda, pero Marta me lanzó una mirada furibunda que terminó con el buen rollo que había recuperado.
- A ti te parecen simpáticas todas.
- Joder Marta…
- ¿Joder qué?
- Nada…- Cuando se ponía así, era mejor no insistir. Ya se le pasaría, y entonces podría hablar con ella mejor de eso. No me gustaba que se estuviera poniendo tan celosa por nada.

Como era de esperar, no hubo mamada en la tienda, ni paja, ni nada parecido. Ella entró, se quitó el vestido, se puso una camiseta y se dejó la parte de abajo del bikini seco. No habría sexo de reconciliación aquella tarde, o de agradecimiento por llevarla de vacaciones y organizarlo todo, ya que estábamos.

En realidad tampoco hubiera podido dar mucha guerra, pues yo caí dormido también nada más tumbarme. El cansancio del viaje y del madrugón me volvió de golpe, y apenas me tiré en el saco me sumí en un profundo sueño.

Cuando desperté, la escasa luz natural me dio a entender que la tarde estaba llegando ya a su fin, y un vistazo al móvil me confirmó que eran poco más de las 8 de la tarde. Aún desperezándome y empapado en sudor, me di cuenta de que Marta no estaba. Eso me sorprendió un poco, pero pensé que se habría despertado antes y se habría ido a dar un paseo o al baño.

Al salir de la tienda y mirar alrededor, la vi a lo lejos. Estaba en el piso inferior del camping, con una bolsa de la compra a sus pies y charlando animadamente con Toni. Llevaba aún su camiseta y sólo la braga del bikini, por lo que parecía que no llevaba nada debajo.

El hombre parecía muy contento y hablaba con muchos gestos, ante los que ella reía. Él, además, de vez en cuando posaba su mano en su hombro o en su brazo, y eso no me hizo ni puñetera gracia. Me puse una camiseta limpia y me dispuse a bajar a reunirme con ellos. A poner espacio, como quien dice, pero mientras me vestía ellos ya se habían despedido y me encontré con Marta subiendo de frente.

- ¿Ya te has despertado?- Me dijo mientras le recogía la bolsa. Pesaba muchísimo y estaba llena de hortalizas. Su rostro era apacible y sereno, y ya no parecía enfadada en absoluto.
- ¿Y ésto? ¿Cuánto te ha costado? Nos dijo Toni que aquí era más caro…
- ¡Qué va! Si me lo ha regalado todo.- Exclamó ella, feliz.- Dice que es lo menos que puede hacer por nosotros.
- Oh, qué bien, ¿no?
- ¡Sí!- Me dio un beso en los labios.- Anda, date una ducha que vas a ensuciar esta camiseta, voy a preparar una ensalada de hortalizas para cenar, ¿te parece? Y luego nos bajamos a tomar algo al bar.

Bueno, la idea no era mala, y en realidad tampoco tenía, como ella, motivos para estar mucho más celoso. Tenía la impresión de que estaba un poco sugestionado, quizá porque por entonces ya leía relatos y frecuentaba estas webs, o por las múltiples ideas y fantasías que se habían agolpado en mi cabeza, así que opté por relajarme y empezar a disfrutar de unas vacaciones que nos merecíamos.

Mientras cenábamos, sentados en una toalla y disfrutando de la brisa marina y del silencio del camping aún casi vacío, Isa apareció únicamente cubierta con una toalla de ducha. Un chico alto, de pelo corto moreno, con un cuerpo trabajado en el gimnasio y un tatuaje tribal desde el hombro a medio brazo, la acompañaba también vestido únicamente con una toalla anudada en su cintura.

- ¡Anda! Por fin os pillamos.- Exclamó la chica, acercándose a nosotros.- Que aproveche.
- ¡Esa cenita sana!- Exclamó su acompañante. Nosotros les saludamos.
- Os presento, éste es Raúl, mi novio. Raúl, ellos son José y Marta.- El chico, que parecía el malote sacado de una serie de adolescentes, me estrechó una mano con cierta violencia y me dedicó una sonrisa, antes de situarse entre Marta y yo para agacharse a darle dos besos. Su toalla de microfibra apenas cubría su entrepierna, y no fui capaz de ver si se abría cuando se agachó. Joder, ¿habíamos venido al camping de los supermodelos?

Miré a Isa, que se estaba secando el pelo con otra toalla, y ella me dedicó una sonrisa y… ¿me había guiñado un ojo?

- Bajáis luego al bar, ¿no?- La pregunta de Raúl era, en realidad, una afirmación.
- Sí, después de cenar.- Respondió Marta.
- Jaja, es que nosotros pasamos de cocinar, ¡que estamos de vacaciones!- Reí sin ganas. El tío no me parecía simpático en absoluto, más bien un chulo de los de toda la vida.
- Nosotros vamos a vestirnos y bajamos a cenar allí, en un rato os vemos.- Dijo Isa, tirando de él hacia su propia tienda.

Me di cuenta mientras se alejaban de que Marta seguía el culo de Raúl con la mirada, y de que sus mejillas estaban un poco sonrojadas. Algo molesto, decidí pincharla.

- ¿Ahora quién es la que babea?- Mala idea, me lanzó un pellizco al muslo que me dejó señal y su rostro volvió a fruncirse.

Poco después, mientras recogíamos las cosas de la cena, Raúl e Isa pasaron delante de nosotros. Él iba vestido con unas bermudas vaqueras y una camisa abierta, que dejaba al descubierto su torso, y ella son un top y unos pantaloncitos cortos. Vamos, como si fueran de fiesta. Supuse que Toni no les diría nada mientras no hubiera familias en el camping.

- ¡Hasta ahora!- Nos saludaron.
- Madre mía, ¿has visto cómo van?- Me preguntó Marta.
- Sí.- Respondí. Ambos nos habíamos quedado muy impresionados.

Bajamos al bar ya de noche, un rato después, pues Marta había tardado un poco en arreglarse. Ella llevaba un vestido precioso blanco, de verano, y yo unas bermudas y una camiseta.

De camino al bar nos encontramos con Miky, que cargaba con unas cajas en dirección a un cobertizo que había cerca de la piscina. Nos saludó, pero siguió su camino sin decirnos nada. La música del bar se escuchaba perfectamente. Allí no había nadie viviendo cerca y, si todos los clientes estaban en la fiesta, no molestaría que el volumen fuera un poco alto.

Finalmente en la fiesta del bar conocimos a todos los demás residentes del camping que nos quedaba por conocer. Allí estaban Emma y Hans, el matrimonio holandés. Ella, de unos 40 años en apariencia, era una mujerona rubia con unos pechos enormes y una sonrisa perenne en la cara, sin ningún gramo extra; él, en cambio, era un señor más cercano a los 50, con el pelo blanco y con bigote, y la cara algo picada y roja. Ambos llevaban ropa bastante informal, de hecho ella seguía con el bikini debajo de la blusa y él llevaba un bañador con una camisa hawaiana también abierta. A juzgar por la copa que tenían en la mano y sus risotadas, ambos llevaban ya un rato bebiendo.

También conocimos a Mike, el hermano cocinero de Vanessa. Era un poco más mayor que ella, pero también menudo. Su apariencia era la del típico chico rebelde, pero con rostro angelical. Eso sí, era más bien parco en palabras, e incluso un poco borde, sobre todo conmigo. Apenas me dio la mano, aunque a Marta le plantó un abrazo y dos besos y todos los buenos modales latinos del mundo.

Vanessa estaba en la barra, pero nos saludó con alegría, e Isa y Raúl, que estaban hablando con ella, hicieron lo propio. Fue Toni quien nos recibió formalmente.

- ¡Por fin está aquí nuestra nueva pareja de guapos!- Exclamó, abriendo los brazos y abrazándonos a los dos en conjunto. Su abrazo de oso me sorprendió y me dejó sin aire al mismo tiempo.
- ¡Y tan guapos!- Añadió una voz femenina potente, probablemente Emma.
- Hoy es vuestra fiesta de bienvenida, así que bebed lo que queráis, que invita la casa.- Nos dijo el dueño del camping.
- ¡Genial!- Marta parecía encantada por el recibimiento, aunque a mí me incomodaba un poco ser el centro de atención.

La fiesta fue animada y, con ayuda de Isa, Vanessa y Toni, y del inestimable alcohol, pronto perdimos la vergüenza. Además, como el grupo era más bien pequeño, no tardamos en hacer una especie de mesa redonda.

Hans y Emma, a quienes parecía encantarles hablar y pisarse el uno al otro cuando contaban sus batallitas, nos relataron los otros camping en que habían vivido, desde la Costa Azul de Francia hasta este e incluso en su Holanda natal. Pero preferían España por el clima, la comida y la gente.

Finalmente, tras un último brindis, y mientras Vanessa y Mike empezaban ya a recoger todos los vasos y botellas vacías, Raúl se puso en pie. Se notaba por sus movimientos y su desparpajo, aunque no le faltaba de base, que estaba bastante bebido.

- ¿Y si nos marcamos otro “a la luz de la luna”?- Preguntó con un grito.
- ¡Ohhh! ¡Sí! ¡Vamos!- Exclamó Isa saltando de alegría.
- ¡No no no no no!- Respondió Hans mientras se reía y apuraba el último vaso.
- Nosotros estar demasiado borrachos hoy, y prefiero follar a morir en agua. Emma parecía decepcionada, pero secundó su decisión.
- ¿Qué es éso?- Preguntó Marta a Isa con curiosidad.
- Un baño a la luz de la luna.- Le respondió Isa.- Es genial, ¿no lo habéis hecho nunca?
- ¡No! Pero seguro que es la caña, ¿vamos?- Marta parecía animada, y algo bebida. - Yo no dije nada, porque me imaginaba cómo iba a ser aquel baño, y en cuanto ella lo supiera iba a negarse. Finalmente, fue Isa quien se lo dijo, como no podía ser de otra forma.
- Pero hay que bañarse desnudos.
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Antiguo 05-jun-2018, 08:36   #21
viciosinfin1973
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Buenos días

Gracias Nakard por el relato

el morbo va en aumento, y tiene una pintaza.
Me parece a mi que si sigue así se va a incorporar a los otros grandes relatos de la pagina.

Mucho animo y gracias por tu esfuerzo

Salu2
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Antiguo 05-jun-2018, 10:28   #22
OOAA
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ESPECTACULAR el relato!!!!!!!!!!!!!!!



Sigue así
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Antiguo 05-jun-2018, 11:03   #23
sevillano6
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pinta de maravilla!!!
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Antiguo 05-jun-2018, 14:28   #24
Duf80
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Cada vez mejor pinta tiene,buen relato.
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Antiguo 05-jun-2018, 17:43   #25
patasuelta
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Predeterminado grata sorpresa

un gran descubrimiento este relato, tienes otro fan.

GRACIAS POR TU GRAN RELATO
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