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penkas
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Predeterminado Mi antigua jefa

Capitulo 1

Erika

Esta historia comienza entre los años 2012 y 2014, pero realmente en 2016, cuando en aquel momento yo rondaba la treintena.

En el año 2012 entré a trabajar en una pequeña empresa de unos 40 empleados. Que, a pesar de su nivel de trabajadores, facturaba bastante, ya que era la filial en España de otra empresa extranjera. Durante los años de la crisis, que en esa empresa sacudió tarde, entre 2012 y 2015, se hizo un recorte de personal drástico, y se quedaron unos 25 empleados.

Bueno, pues yo entré para sustituir a una empleada embarazada, luego un par de prorrogas y un paso por varios departamentos. La empresa tenía un CEO que era belga, pero luego había otros 4 Jefes de Departamento, dos mujeres y dos hombres. Ellos conformaban el Consejo de Administración. Aunque en realidad el CEO y uno de los Jefes de Departamento eran los que cortaban el bacalao. El resto eran palmeros.

Las Jefas de departamento rondaban, en el momento del que os hablo, los 30 y largos, no llegaban a los 40, desde luego. Una era andaluza, cordobesa para más señas, y, a pesar de la fama que tienen las cordobesas, no era muy guapa, pero si tenía un muy buen cuerpo. Alrededor del metro ochenta, delgada, muy graciosa ella, estaba casada y parecía que su vida era la empresa y su marido, pues no tenía hijos, lo normal. Era mi Jefa de Departamento. Tenía mucha confianza con ella. Nos llevábamos bien, e incluso, algún día, nos íbamos a comer juntos. Dado que vivía cerca de mí, a veces íbamos o veníamos juntos a trabajar. Una vez, ella un poco borracha, me toco el pene por encima del pantalón. A día de hoy no sé sí fruto del alcohol, porque era una persona descuidada, o porque realmente quería algo.

Solo sé que una noche, volviendo de un evento de la empresa, me llevó a casa, y debía estar el seguro echado, el caso es que no podía abrir la puerta, ella alargó la mano, abrió la puerta, y al volver a incorporarse, me rozó el paquete. Me miró, sonrió y dijo “Hasta mañana”. Nunca hablamos del tema.

La otra Jefa, de la que os voy a contar lo que sucedió, era Erika, más menuda, alrededor del metro setenta, buen culo, buenísimo, pocas tetas y bien puestas y algo seca de carácter. Se decía en la empresa que no tenía muchas amistades. Pero claro, Erika era la que firmaba las nóminas, en la empresa pocas amistades podía tener.

A pesar de tener pareja, aunque no estaba casada, se rumoreaba que se había liado con Jorge en una fiesta de Navidad, un comercial chulo de playa, que se pasaba por la oficina una hora al día, y que parecía que le debías la vida si te lo cruzabas en los pasillos.

La relación con ella era cordial. Laboral pura y dura. También vivía cerca mío, pero nunca coincidimos en el coche. Tampoco se ofreció. Cuando tenía que echar la bronca lo hacía. A mi creo que no. Pero sí que hacía es pedir las cosas una vez. Si no le dabas un informe, en la siguiente reunión, ya fuera de toda la empresa, o de Jefes de Departamento: “No puedo decir, porque la información la pedí a XXX y no me la ha dado”. Dejando en evidencia a ese XXX. Con ella no se podía fallar.

En el verano de 2014 todo andaba sobre ruedas en mi departamento, hacíamos los números previstos, con mucho sudor, y muy justos, pero llegábamos, por lo que nada hacía temer lo que pasaría. De hecho, éramos los únicos que conseguíamos los números esperados. Sin embargo, para el CEO eso no era suficiente, y entendía que cerrar unos meses antes un acuerdo que nos garantizaba esos números suponía dormirnos en los laureles, así que Erika me llamó a su despacho.

No me lo esperaba, pero me despidió. No a mí, a todo el departamento. Justificó que no era decisión del Consejo de Administración, solo del CEO. La verdad, que, en ese momento, estás jodido y no atiendes a razones, pero fríamente y con lo que pasó después, sé que Erika no tuvo nada que ver.

Pasó el tiempo y dejé de tener contacto con la gente de esa empresa hasta que actualmente no tengo ninguno.

Paralelamente a esto, en mi vida experimenté sexualmente. Tuve una pareja temporal, follamiga más bien, con la que pude experimentar y ver más allá del sexo tradicional. En una de esas ocasiones, en la primavera de 2016, mi amiguita me propuso ir a un club de intercambio. Ya me rondaba a mí también la idea, pero no me atrevía a plantearlo por no saber si era mejor establecer unas reglas antes de ir o no. Vamos, que no tenía claro si al establecer reglas, eso podría parecer algo más o no.

Al final lo hablamos, y decidimos que una vez dentro del club, cada uno hiciera lo que le apeteciera. Podía ser los dos con una, los dos con uno, cada uno por su cuenta, o los dos cambiándonos literalmente con otra pareja. Y así lo hicimos.

Llegado un momento de la noche, yo ya había follado por encima de mis expectativas, deje a mi amiga acompañada de un hombre fornido que no hacía más que comerle las tetas. Empecé a deambular por el local, y vi una sala donde una chica se lo estaba montando con dos, uno estaba en plan perrito, mientras el otro le mostraba su poya para que se la comiera. La tía parecía disfrutar, y los tíos también. Me quede viendo desde lejos, sin molestar. Solo por el placer de ver.

Al cabo de un rato, uno de los tíos se percató de que permanecía inmóvil en el dintel de la puerta, y me hizo una señal para que pasara. Así hice, pero como quería disfrutar del espectáculo, simplemente me senté en una butaca baja que había. Allí estaba yo, desnudo, en una habitación que olía a sexo, con dos hombres que, por qué no decirlo, estaban mucho más buenos que yo, con una mujer que estaba muy bien y que los tres, se lo estaban pasando genial.

Llego el momento de terminar, el que estaba en plan perrito se quitó el condón terminó en la espalda, mientras que el otro terminó en su cara. Los tres estaban sudados. El que está en plan perrito, rápidamente se fue al baño. El otro me señalo y dijo “hemos tenido un espectador”.

Yo empecé a aplaudir tímidamente, diciendo “y me ha gustado mucho el espectáculo”. En ese momento, la chica se giró y nos vimos las caras por primera vez. Era Erika, mi antigua jefa. La última vez que la había visto me había despedido, y ahora estaba desnuda, con dos hombres desnudos en la habitación, uno de ellos yo, otro en el baño, y la cara cubierta de semen. “Pero Penkas, que alegría”, dijo. Me reconoció a pesar de que me había dejado una prominente barba que en la época en la que coincidimos no tenía.

Me quedé que no supe cómo reaccionar. Afortunadamente ella sí. Se notaba que tenía más experiencia en el mundo liberal, y que seguramente alguna vez se habría encontrado en una situación parecida (como luego pude preguntar, me confirmó).

Se levantó, y pude verla completamente desnuda, no tenía nada de vello púbico, como era de esperar. Venia hacia mi mientras se limpiaba la cara con una toalla que había a los pies de la cama. “Levántate y dame dos besos”, a lo que le hice caso como un autómata. Me levanté y en ese momento pude percatar que tenía una erección de caballo, a pesar de todo lo que había disfrutado esa noche.

A Erika no pareció importarle nada, me dio un abrazo y mi poya rozó su vagina, mientras me daba dos besos. Qué situación, mi antigua jefa con la cara lefada, me estaba abrazando y dando dos besos, mientras nuestros sexos se estaban rozando.

En ese momento el chico del baño salió y se fue de la habitación sin decir nada. El otro entró en el baño ahora vacío, dejándonos solos a Erika y a mí.
Empezamos a hablar como si nada, de la vida en la empresa de la que me despidió, que, por cierto, iba cada vez peor por las decisiones del CEO. De lo que hacíamos allí, de lo que esperábamos.

Cuando nos quisimos dar cuenta, el chico del baño no estaba, ella estaba tumbada en la cama (aun con los restos de semen), acariciándose, y yo sentado en el taburete, ya con el empalme bajado. Nos empezamos a reír. Ahora nos dábamos cuenta de lo absurdo de la situación.

Nos cubrimos ligeramente con unas batas que había a mano y fuimos hacia la barra a tomar algo. Es allí donde coincidí con mi amiga, que estaba bien acompañada, pero que me pidió irnos.

Me despedí de Erika preguntándome si la volvería a ver, al menos en esa situación.
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Antiguo 03-jul-2018, 16:31   #2
albin33
Mega Pajillero
 
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Predeterminado

Buen comienzo amigo, esperando continuacion
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