Antiguo 13-abr-2017, 12:35   #776
Jordii69
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¿Esta semana vas a poder colgar la 1ra parte de Irene Junquera?que es la que estoy esperando jaja un saludo.
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Antiguo 13-abr-2017, 18:33   #777
JavitoAy
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Muy muy bien escrito, sí señor. No me cuesta imaginarla así
Me alegra que te haya gustado, visto lo visto parece que la señorita Abenia no tiene tanto tirón. Yo que la elegí como protagonista para que haya variedad y porque su forma de ser da mucho juego para estas fantasías

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¿Esta semana vas a poder colgar la 1ra parte de Irene Junquera?que es la que estoy esperando jaja un saludo.
A ver si mañana puedo poner la primera parte.

Última edición por JavitoAy fecha: 13-abr-2017 a las 19:03.
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Antiguo 14-abr-2017, 00:28   #778
gosthbuster
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Os dejo el último capítulo para el que lo quiera leer. Cuando pueda iré subiendo el de Irene Junquera. Cualquier sugerencia o petición ya sabéis.





Dos días más tarde, mientras Adriana estaba en la cocina preparando el desayuno en su ritual matutino, sonó su teléfono.

-"¿Sí?" -respondió.
-"Hola Adriana. Soy Fabrizio, ¿me recuerdas?" -dijo la voz masculina al otro lado de la línea-.
-"Claro, claro. ¿Cómo no?" -Dijo ella riendo nerviosamente. El italiano también rio-.
-"Te llamaba porque no he podido dejar de pensar en ti, ¿sabes? Le he estado dando vueltas a todo aquello que me contaste el otro día y... ¿por qué no te pasas mañana sábado por la casa, y terminamos esa conversación? Te prometo que no te arrepentirás" -Fabrizio no mentía. No había dejado de pensar en Adriana y la tremenda follada de un par de días antes-.
-"¿Mañana dices? Es que no sé si será posible". -La rubia dudaba. Sabía lo que pasaría de volver a esa casa-.
-"Vamos preciosa, no hagas que te lo pida dos veces". -Le respondió su jefe con un tono severo que, incluso a través del teléfono intimidó a la presentadora. Tuvo claro que lo más conveniente para ella era aceptar aquella invitación-.
-"Pues no se hable más, mañana me tienes allí".
-"No sabes la alegría que me das. Tengo muchas ganas de volver a verte. Por cierto, tráete un bikini bonito, así pruebas la piscina, que el otro día te fuiste muy pronto. Te espero a las 12".

Tras colgar, su marido le preguntó por su conversación telefónica.

-"Ay nada, era Lourdes. Que me ha pedido que mañana la acompañe a comprarle un regalo para su sobrino. Ya ves tú, si yo de niños... No he sabido decirle que no. No podremos comer juntos. No te importa ¿verdad?"

Con esta mentira continuó con lo suyo, dedicada a su blog y yendo a Mediaset a trabajar una tarde más.

Al día siguiente se levantó a la misma hora de siempre y siguió con su ritual habitual. Después fue al armario y cogió unos cuantos bikinis para probárselos en el baño. Tras elegir uno de ellos se lo dejó puesto, se puso encima un vestido de vuelo y se maquilló un poquito.
Tras despedirse de su marido bajó a la calle y pidió un taxi para dirigirse a la casa. Adriana ya no estaba nerviosa. Sabía a lo que iba y lo que quería tratar Fabrizio. Se decía así misma que valía la pena pasar por esto, que esta vez iba a ser la buena. Tras un trayecto algo largo por fin llegó a la urbanización y a la puerta de la casa. Puntual. Llamó al timbre. Fabrizio abrió la puerta, se le iluminó la cara al ver a la rubia presentadora. Iba vestido solamente con una camisa abierta y el bañador. Tras darle dos besos la invitó a entrar.

-"Hola bellísima. Qué puntual. Pasa, te estábamos esperando".

Adriana se quedó extrañada. Su jefe había hablado en plural. Pasó al recibidor y su jefe le instó a que lo acompañara al salón. Para sorpresa de la rubia, Fabrizio no estaba solo.

-"Mira, te presento a Juan Carlos. Estás en su casa" -rio. Juan Carlos era el dueño de aquella impresionante vivienda y uno de los consejeros de Mediaset. Había vuelto a Madrid ese fin de semana-.
-"Encantado de conocerte guapísima. Tenía muchas ganas de coincidir contigo. Hay que ver lo que ganas en persona" -dijo este-.
-"El placer es mío" -acertó a decir ella, que no sabía muy bien cómo reaccionar ante aquella sorpresa-.

Juan Carlos no era un tipo maduro y atractivo como Fabrizio. Pasaría de los 50. Era algo bajito, llevaba gafas y su cabeza hacía tiempo que había empezado a clarear. Además tenía algo de barriga, bastante evidente al ir también vestido únicamente con una camisa medio abierta y el bañador. Estaba bebiendo una copa de whisky y no dudó en ofrecerle otra a la rubia, que la rechazó.

-"Siéntate guapa, no te quedes ahí. ¿Sabes qué, Adriana?" -dijo Juan Carlos iniciando la conversación-. "Fabrizio me ha contado lo que estuvisteis hablando el otro día. De hecho ahora mismo estábamos hablando de ti mientras te esperábamos". -Ella le miraba atenta, todavía incómoda. Intentaba relajarse aunque le estaba costando en esa situación tan inesperada- "Creo que tienes mucha razón en quejarte" -prosiguió-.
-"¿Ah sí?" -respondió ella-.
-"Sí. Yo creo que eres una chica muy válida para nuestra cadena. Y con muchas virtudes para la televisión. No hay más que verte". -Juan Carlos la miraba de arriba a abajo, sin cortarse ni un pelo, admirando sus largas piernas cruzadas, llegando a incomodar a la aragonesa-. "Pero en este negocio no basta con eso. Ojalá fuera todo así de sencillo. El problema es que no termino de ver donde podrías encajar ahora mismo" -continuaba con su explicación a la presentadora, que lo escuchaba expectante-. "Aunque estoy seguro de que en un futuro podríamos hacerte un hueco en algún proyecto nuevo o alguno que vayamos a renovar..."
-"Bueno, eso es lo que le comentaba a Fa..." -Juan Carlos la interrumpió con un gesto-.
-"Ya sé lo que hablaste con Fabrizio. Pero ¿sabes qué otra cosa pasa Adriana?" -la rubia hizo mención de contestar, pero la volvió a callar levantando su mano-. "Chicas así, tan guapas como tú, tan extrovertidas, que no les importa hacer lo que sea necesario por mantener al espectador pegado a la tele... ya me entiendes... chicas como tú hay muchas. Nos llegan unas cuantas cada semana, ¿sabes? Muy jovencitas, muy alegres... Así que con eso no basta. No. Por no decir que a ti la gente ya te tiene muy vista. No sé, no es tan fácil". -Adriana aguantaba la charla y el desprecio como podía. Estaba a punto de echarse a llorar-.
-"Cuando hablé con Fabrizio yo creía que..." -De nuevo, su jefe la interrumpió.
-"Y dale con Fabrizio. Ahora estás hablando conmigo, y me tienes que convencer a mí. ¿Qué crees que puedes hacer tú para que yo cambie de idea o te empiece a ver de otra forma? Vamos, no seas tímida. Dime". -En este punto, la rubia ya sabía qué era aquello que podía hacer cambiar de idea a Juan Carlos.
-"Creo que Fabrizio podrá decirte cuanto quiero seguir trabajando en el grupo..."

Él le sonrió por respuesta.

-"Me puedo hacer una idea sí... algo me ha contado ¿Por qué no me lo demuestras? Levántate guapa, déjame verte bien".

Adriana se levantó y se puso frente a su jefe. Giraba sobre sí misma, posando para él.

-"Esto está muy bien, pero no es suficiente. Quítate el vestido, que veamos aquí mi amigo y yo ese cuerpazo que tanto te gusta enseñar por el Twitter y el Instagram ese" -decía Juan Carlos mientras se tocaba la polla por encima del bañador.

Adriana obedeció sin decir ni mú y comenzó a desvestirse. Se quitó el bonito vestido que llevaba y quedó únicamente con el bikini que había elegido por la mañana.

-"¿Ves? Esto ya es otra cosa. Date la vuelta, que te vea bien" -Y Adriana se giró para que su jefe apreciara en primer plano su espléndido culo- "Ay que ver que señor culo tienes Adriana. Y qué me dices de estos muslos ¿eh?”

Sin contarse un pelo, alargó su mano y palpó las carnes bien puestas de la presentadora. Y no se conformó con eso. Masajeó su culo, agarró ambas nalgas e incluso les dio un par de azotes comprobando lo firme y trabajado que estaba. Se encontraba maravillado con el culazo que tenía delante. Impaciente, comenzó a bajarle la braguita del bikini. Quería verlo desnudo en todo su esplendor. Cuando ya la llevaba por las rodillas ella le ayudó, quedando únicamente con la parte de arriba del bikini.
A continuación, Juan Carlos pasó de tocar a besar y morder el culo de Adriana. Separó sus nalgas y lamió su ano. Ella no ponía ningún impedimento. Tras un rato, tal como estaba, la giró para atacar su coñito. Le encantó comprobar que la rubia no se depilaba el pubis por completo, llevaba el pelito bien arreglado. Esto le hizo desear aún más el chochito que tenía a escasos centímetros y comenzó a sobarlo a su antojo. Juan Carlos jugaba con sus labios, la masturbaba metiéndole sus dedos y frotando su clítoris con frenesí. Se acercó aún más para olerlo, lamerlo y chuparlo. Adriana no decía nada, solo se dejaba hacer. Tras unos minutos así, dedicado al culo y coñito de la presentadora, le ordenó que se desnudara del todo. Quería ver esas tetitas. Cuando las tuvo a la vista se levantó, agarró a Adriana por la cintura y comenzó a chuparlas y a jugar con los pezones. Aprovechó para besarla en la boca efusivamente, algo que a ella le dio bastante asco.

Mientras tanto, Fabrizio observaba toda la escena sentado en uno de los sillones del salón, degustando su copa en silencio. Juan Carlos se bajó el bañador y se sentó.

-"Vamos guapa, ahora me vas a demostrar si de verdad quieres ser una estrella de la tele. De rodillas y a mamar polla. Que se note cuanto lo deseas" -Adriana se agachó sin rechistar y se dispuso a tragarse el rabo de su jefe. La polla de Juan Carlos era más o menos de la longitud de la supuesta media española, pero bastante gorda, con un capullo especialmente generoso. Así pues, la rubia se la metió en su preciosa boca y comenzó a chuparla despacio. Al principio, centrada en el glande. Salivándolo, lamiéndolo con su lengua y estimulando el frenillo con esta y con uno de sus dedos. Después pasó a cabecear, cada vez más rápido, llegando incluso a metérsela completamente en la boca. Juan Carlos disfrutaba de la técnica feladora de Adriana y de su anhelo por triunfar definitivamente en el mundillo.

-"Joooder Adriana. No pares cariño, así así. ¿Está rica eh? Hay que ver como os gusta chupar pollas a las golfas como tú".

Aunque a Adriana no le gustaban nada estos comentarios, prefirió callarse y seguir a lo suyo. Si que protestó cuando su jefe, dejándose llevar, agarró su cabeza y la movió arriba y abajo sobre su rabo forzándola y provocándole alguna arcada.

-"¿Quién te ha dicho que puedes hablar?" -le replicó él. "Tú aquí harás lo que yo te diga, ¿entendido? Ahora cómeme los cojones, venga" - Y Adriana, que se había puesto de cuclillas para descansar sus rodillas, pasó a comerse sus cojones. Lamiéndolos, chupándolos y metiéndoselos en la boca mientras le hacía una paja.
La mamada continuó hasta que Juan Carlos se cansó y le ordenó que se pusiera a cuatro patas sobre el sofá para follarla. Ella obedeció y se puso en posición para ser penetrada, inclinando la espalda para facilitarle la tarea. Su jefe la embestía con toda su fuerza y energía. Mientras, Adriana esperaba que a ese ritmo se corriera pronto. Deseaba que aquello terminara ya.

En ese momento Fabrizio, que todo este rato había permanecido callado como mero espectador -aunque durante la mamada ya se había sacado la polla para pajearse viendo el espectáculo- se levantó y se dirigió hacia la rubia. La puso de nuevo erguida y le metió la polla en la boca sin que esta pudiera llegar a decir nada. Le sujetaba la cabeza con ambas manos mientras le follaba la boca a un ritmo brutal.

Adriana aguantaba aquello como podía, siendo follada por delante y por detrás. Dándole duro en esa postura, bombeando sin descanso, la tentación era demasiado grande para Juan Carlos. Pese a que estaba disfrutando del coñito de Adriana, quería follarla por su otro agujero. Así pues, comenzó a estimularlo lamiéndolo, salivando y metiendo poco a poco un dedo. La rubia presentadora no podía ni quejarse con el rabo del italiano entrando y saliendo de su boca sin parar. A Juan Carlos no le costó mucho que su ano se fuera abriendo poco a poco. Cuando creyó que ya estaba lo suficientemente dilatado, la penetró y comenzó a follarle el culo. Aquello le hacía gozar más que meterla en su chochito, y sus gemidos de placer así lo atestiguaban. Tras un rato así, follándola por el culo y la boca, ambos acordaron cambiar de postura. Juan Carlos se sentó en el sofá y Adriana se subió sobre él para cabalgarlo. Era una marioneta en manos de sus jefes. A su vez, Fabrizio aprovechaba que el trabajo ya estaba hecho y le metía el rabo por su culito dilatado. Y así, ensartada por dos pollas a la vez era como Adriana Abenia se estaba ganando una nueva oportunidad después de su enésimo tropiezo. Ella apenas se podía mover y se limitaba a recibir el mete-saca de ambos rabos en sus agujeros. A los pocos minutos, Juan Carlos le dijo a su compañero de aventuras que estaba a punto y no iba a aguantar más.

Se salieron de Adriana y le ordenaron que se pusiera de rodillas en el suelo. A continuación la rodearon. La rubia, sin que se lo pidieran, comenzó a chupar sus pollas una vez más ante las caras de satisfacción de sus jefes por su iniciativa. Mientras mamaba una, pajeaba la otra. Con gran destreza y habilidad, demostrando tener experiencia con más de una polla a la vez. Y así iba alternando los rabos de sus jefes hasta que Juan Carlos la cogió por la barbilla, y pajéandose él mismo para culminar, se corrió en la cara y en la boca de Adriana, que la había abierto instintivamente. Ahora le tocaba el turno al italiano, que hizo exactamente lo mismo. Apuntando a la preciosa cara ya lefada de la rubia, vació sus huevos salpicando su frente, el pelo y su escote.

-"Termina de limpiarnos las pollas, guarra". -Le ordenó Juan Carlos. Y Adriana obedeció chupándolas nuevamente hasta no dejar ningún rastro en ellas. "Qué razón tenías Fabrizio. Esta Adriana es una putita de primera. ¿Cómo me había perdido yo esto?" -continuó diciendo, riéndose al final.

Su compañero italiano cogió el paquete de tabaco de la mesita y desapareció. Él se fue a la piscina a darse un baño. Adriana, por su parte, permanecía arrodillada en el suelo cubierta de semen y babas. Se levantó y fue al baño a limpiarse. Se sentía humillada y vejada, pero no se iba a permitir a si misma darles la satisfacción de que la vieran así. Un rato después, más serena y sin fluidos corporales sobre su piel, volvió al salón. Salió fuera y decidió darse un chapuzón en la piscina, desnuda como continuaba.

Juan Carlos la observaba tumbado en una tumbona del jardín, también desnudo y aún empalmado. Las viagras que se había tomado para dar la talla todavía hacían su función. Ante este panorama llamó a Adriana. Ella se acercó. Desnuda, mojadita y caminando con esa feminidad que desprende por cada poro de su piel. Un espectáculo digno de ver.

-"¿Has visto preciosa? ¿Qué hacemos con esto?" -dijo el jefe señalando su miembro-.
-"No se..." -respondió ella.
-"¿Cómo que no sabes?" -Adriana le miraba con cierto temor. No le gustaban los modales de Juan Carlos ni como la trataba-.
-"Si quieres te la chupo otra vez..." -La rubia pensó que era lo menos desagradable que podía hacerle-.
-"¿Ves como si sabes? Chica lista. Si yo se que a ti te encanta comerte una polla Adriana, que a mi no me engañas. Que ya me han contado que eres una comepollas profesional. Venga. Chúpamela con esa boquita que tienes para el pecado”.

Adriana se volvió a arrodillar ante su jefe y comenzó a chuparle la polla de nuevo, esta vez inclinada sobre aquella tumbona. Una mamada rápida, cabeceando fuerte y velozmente desde el principio, pajeándolo a la vez y directa al capullo para que se corriera pronto. Y así fue. A los pocos minutos de comenzar una nueva demostración de su maestría felando pollas, la presentadora consiguió que Juan Carlos se corriera. Esta vez lo hizo directamente en su boca, obligándola a tragárselo todo. Hasta la última gota de semen. Ya totalmente satisfecho le dio su permiso para recoger sus cosas y que se marchara si lo deseaba. Adriana no se lo pensó ni un momento y se dirigió a por su ropa.

En el salón se encontró con Fabrizio, que trasteaba con su Smartphone mientras fumaba un cigarrillo.

-"¿Ya te vas?" -le preguntó-.
-"Sí, es tarde y prefiero marcharme a casa". -Respondió ella mientras se volvía a poner el bikini y el vestido-.
-"No te preocupes preciosa, después de lo hoy todo te irá bien". -Ella le respondió con una sonrisa forzada-.

Adriana salió de aquella lujosa casa tan rápido como pudo y desde la calle pidió un taxi. Prefería esperar fuera. Aquella fue una de las pocas veces de las que se había arrepentido de haber accedido a entrar en aquel juego. Nunca antes la habían usado de esa forma, como si fuera una puta sin valor.

Solo el tiempo diría si aquel sábado en el que se convirtió en el juguete sexual de sus jefazos le proporcionarían el éxito que tanto ambicionaba.
genial relato gracias por hacer uno de adriana
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Antiguo 14-abr-2017, 02:32   #779
unicamente2003
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que ha pasado con la historia de patricia conde?
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Antiguo 14-abr-2017, 09:35   #780
oscarfam21
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que ha pasado con la historia de patricia conde?
Buenas, el relato de Patricia Conde decidi aplazarlo un tiempo para que los demas compañeros que tenian los relatos a medias. A ver si puedo ir subiendo los proximos episodios esta semana o la siguiente.
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Antiguo 15-abr-2017, 14:48   #781
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Javitoay muy bueno el relato

Nadie tiene pensado uno con Alejandra Cast? podría estar muy bien
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Antiguo 15-abr-2017, 22:06   #782
Jordii69
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Javitoay muy bueno el relato

Nadie tiene pensado uno con Alejandra Cast? podría estar muy bien
Alguno con Alejandra ya hay,pero yo también agradecería otro nuevo con ella
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Antiguo 16-abr-2017, 18:37   #783
JavitoAy
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Predeterminado En este chiringuito hay mucho vicio Parte 1

Os dejo la primera parte del relato de Irene Junquera. A disfrutarlo casi tanto como los protas, las fotos para el que necesite inspiración






Justo cuando pensaba que ya se había perdido y que iba a llegar tarde a su primer día de trabajo, Marc encontró la salida que le llevaba a las instalaciones de Atresmedia. Tras dar sus datos en la entrada y acceder al parking, aparcó su coche y se dirigió corriendo a las oficinas con su tarjeta identificativa. Llevaba apenas un mes en Madrid y no conseguía acostumbrarse a su caos circulatorio. Marc era barcelonés, pero la falta de trabajo en su ciudad le había hecho plantearse buscar oportunidades en la capital. El puesto que había conseguido no era ninguna maravilla, pero era algo al fin y al cabo. Había firmado un contrato en prácticas con la productora de El Chiringuito de Jugones e iba a trabajar en la redacción del programa. Con suerte, le harían otro contrato en pocos meses. Pero esta situación lo había convertido en el centro de las bromas de su grupo de amigos. Se burlaban de él llamándolo "becario" y haciéndole comentarios sobre la supuesta orientación sexual de su nuevo jefe y los favores que debería hacerle.

Tras pasar un nuevo control de seguridad e identificarse llegó hasta los ascensores. Ya en la planta de redacción buscó a su contacto. Héctor se presentó ante él y le dio la bienvenida. Iba a ser su superior y su compañero en la labor a desarrollar para el programa. Tras enseñarle las instalaciones, explicarle cómo funcionaban las cosas allí y presentarle a los compañeros que estaban en la redacción en aquel momento -lo típico cuando uno es el nuevo en su puesto de trabajo- bajaron a la cafetería de Atresmedia para charlar un poco y conocerse. Marc tenía 24 años y apenas había podido trabajar como periodista en Barcelona. Su experiencia laboral se limitaba a contratos basura o prácticas muy mal remuneradas. Gracias a un conocido de la UAB había podido enterarse de que en aquel programa buscaban gente y allá que se fue. "Si no lo hago ahora no lo haré nunca. Y si me pego una ostia siempre puedo volver a casa" -se decía-. Lo más difícil fue encontrar piso. Aunque sus padres le ayudaban económicamente, el precio era prohibitivo en la mayoría de anuncios que miró. Finalmente encontró una ático pequeño y algo caro, pero al menos podía vivir solo aunque fuera con lo justo y pasando apuros. Héctor era un asturiano un par de años mayor que él. Llevaba tiempo en el equipo del programa, ya estaba en anteriores etapas. Había entrado con un contrato parecido al que había firmado Marc, por lo que le daba ánimos. Era un buen tipo, agradable y simpático. Sabía lo duro que era llegar a Madrid sin nada y buscarse la vida.

Ambos continuaban charlando y conociéndose un poco más, haciendo buenas migas, cuando una voz femenina los interrumpió saludando por detrás:

-"Hola Héctor. Qué raro verte aquí eh..." -dijo ella con sarcasmo, riéndose. Héctor la miró y también se rio-.
-"Hombre a veces hay que aflojar ¿no? Un poquito de relax". -Respondió él-. "Además estoy poniendo al día al nuevo compañero y enseñándole todo esto". -Dijo señalando a Marc-.
-"Ah, ¿tenemos chico nuevo en la oficina?" -Respondió ella-.
-"Sí. Irene este es Marc. Marc ella es Irene, seguro que te suena de algo". -Volvió a reír, esta vez por la evidencia-.

Irene se acercó a Marc y le dio dos besos. A primera vista no le desagradó para nada su nuevo compañero, de hecho le pareció guapo. Lo era. Marc estaba flipando en ese momento. Llevaba apenas una hora en su nuevo trabajo y ya había conocido a Irene Junquera. A Marc le encantaba Irene. No sabía por qué. Quizás no era la tía más buena de la televisión en España, pero tenía algo le volvía loco. En su día veía Punto Pelota solo por ella. Solo por verla mientras leía los mensajes sentada en aquel taburete, luciendo cacha con aquellas minifaldas o vestidos cortos. Por no hablar de sus canalillos. Le despertaba algo que no sabía explicar. Le ponía mucho. "Esto es la hostia" -pensaba para sí mismo-. "Como mola currar en la tele".

-"Hola, encantada. ¿Qué tal te está tratando este? No le hagas mucho caso a lo que te diga que a veces es un poco capullo". -Dijo Irene riéndose-.
-"Encantado. Bien, bien". -Le respondió Marc con una sonrisa-.
-"Mira que graciosilla. Anda que ya te vale decirle eso al chaval". -Intervino Héctor-. "¿Qué haces aquí tan pronto? ¿No tienes Zapeando hoy o qué?"
-"Hoy no me toca. He venido antes para grabar unas cuñas para el programa". -Irene se refería a su programa de radio en Europa FM. El estudio desde el que se emitía estaba en el edificio principal de Atresmedia-. "Bueno chicos solo he venido a saludar, os dejo a lo vuestro. Ya nos veremos arriba. Que vaya bien tu primer día, Marc". -Se despidió y salió de la cafetería-.

Marc se quedó mirando embobado como se iba. Apreciando el culazo de Irene, bien marcado por los vaqueros que llevaba puestos.

-"Despierta chaval". -Le dijo Héctor riéndose de él. Marc volvió en sí-.
-"Perdona que me he despistado". -Le respondió tratando de disimilar-.
-"Ya lo he visto ya". –Héctor seguía riéndose de Marc-. "Está buena la cabrona ¿eh? Buff, últimamente se ha puesto tremenda. Y eso que a mí siempre me la ha puesto dura. Incluso cuando estaba más jamona". -Hablaba de Irene sin cortarse-.
-"Sí que está buena sí". -Le reconocía Marc con cierta confianza-. "Jamona o no está como quiere".
-"Estás en la tele, tío. Acostúmbrate a ver pibones. Anda, vamos para arriba a currar un rato que tenemos faena".

A continuación volvieron a la redacción y se pusieron a trabajar para preparar el programa de esa noche. Aquella primera tarde Marc se limitaba a aprender qué hacer y cómo. Era el perrito faldero de Héctor, siguiéndolo a todas partes y haciendo lo que le pedía. Ese mismo día también conoció a Pedrerol -que le dio la bienvenida- y a algunos otros rostros habituales de El Chiringuito, que además de participar en la tertulia futbolera se preparaban en la redacción el contenido de sus propias secciones. Su jornada laboral finalizaba justo cuando comenzaba el programa, así que tenía que quedar todo bien atado para los compañeros que trabajaban durante el directo. Estaba en su mano quedarse a verlo in situ o irse a casa. Otras veces el equipo salía a tomar algo, juntándose más tarde con los que salían en pantalla y eran más conocidos. Aquel día se marchó, estaba sobrepasado y prefería descansar.

Los dos siguientes días fueron complicados para Marc. Había mucho trabajo por hacer y muchos contenidos por recoger. Su labor consistía en recopilar noticias y vídeos de la actualidad del mundo del fútbol de la temática que le pidieran. Eso suponía horas y horas de lectura y visionado. A veces para nada, ya que Héctor lo desechaba por ser poco jugoso para el programa. A la vez debía hacer lo que le mandaban de aquí y de allí. Era lo que le tocaba por ser el nuevo. El jueves fue más tranquilo para él. Ese día iban a alargar una de las historias que llevaban días cebando desde el plató con las informaciones y fuentes de los colaboradores, por lo que apenas tenía trabajo por hacer. Héctor le pidió que revisara y redactara algo relacionado con polémicas arbitrales mientras él se ausentaba. Era algo que solía hacer. Se iba a fumar o se bajaba a la cafetería mientras Marc curraba. El barcelonés se puso a ello. Mientras sacaba adelante la tarea vio algo que no le cuadraba, y tras mirar y remirar el material del que disponía decidió acudir a la sala de documentación para cerciorarse. La sala estaba al final de la redacción, pasados los baños y casi apartada de todo el bullicio. No era un lugar de paso, solo ibas por allí si necesitabas ir, y gracias a internet cada día era menos habitual acudir a aquella sala.

Marc se dirigió a la sala de documentación. Atravesó la redacción, pasó los baños y llegó a la puerta. Al abrirla se topó con una escena que iba a cambiar su vida, aunque en aquel momento desconocía hasta que punto. Allí se encontró con Héctor. Estaba de pie, con los pantalones por los tobillos, los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás. A sus pies, de cuclillas, una chica de larga melena morena le comía la polla con un ansía y unas ganas como él nunca había tenido la suerte de vivir en sus carnes. Se le escapó un "¡Hostia!" por la sorpresa y lo violento de la situación. Héctor abrió los ojos. La chica que le daba la espalda mientras devoraba aquel rabo se giró. Marc pudo comprobar entonces que la chica que le estaba haciendo esa impresionante mamada a su compañero era Irene Junquera.

-"¿No has echado la llave? Eres imbécil tío". -Le soltó cabreada a Héctor-.
-"Joder se me ha pasado por el calentón, Irene. Lo siento. Marc, por favor, anda cierra y echa la llave. Está puesta en la cerradura". -El catalán hizo lo que le pidieron-. "Va, Irene, no te enfades".

Los tres permanecían dentro de la sala, ahora cerrada con llave. Irene, visiblemente cabreada, continuaba agachada frente a la polla de Héctor. Este intentaba quitarle gravedad al asunto.

-"No te pongas así, tía. Hemos tenido suerte, ha sido Marc el que nos ha pillado. Tenemos confianza. Además mira, se ha empalmado el cabrón". -Dijo señalando el paquete de su compañero.

Ciertamente, a Marc se le había puesto dura viendo como Irene mamaba aquella polla de esa manera tan brutal. El barcelonés no podía ocultar la erección bajo su pantalón.

En ese instante los tres comenzaron a reírse, quizás por los nervios de un momento tan tenso. Tras un rato, y después de un silencio, Héctor -movido por el morbo de la situación- propuso en voz alta algo que a los tres se les había pasado por la cabeza.

-"Irene guapa, ¿por qué no continúas con lo que estabas haciendo?" -Mientras, le acariciaba la mejilla y la barbilla-.

Ella continuaba de cuclillas. Tras dudar unos segundos, se dejó llevar por su excitación y dirigió su boca hacia la polla de Héctor para reanudar lo que estaban haciendo antes de la interrupción. Irene era una chica muy sexual. Le encantaba todo lo relacionado con el sexo, desde los juegos más inocentes hasta las prácticas más morbosas. Tener una polla en su boca, jugar con ella... era algo que la volvía loca. Si tuviera que elegir su práctica sexual favorita, su elección sin ninguna duda sería mamar una polla hasta hacerla eyacular, sintiendo la caliente corrida sobre su piel.

Así pues, comenzó a chupársela de nuevo a Héctor. Lentamente. A la vez, le pajeaba con una de sus manos, consiguiendo así que rápidamente volviera la erección que se había bajado. El asturiano puso una sus manos en la nuca de la morenaza, que había cambiado de postura y ahora estaba de rodillas, más cómoda. A la vez con la otra mano le hizo un gesto a Marc para que se acercara y se uniera a ellos. El catalán, excitadísimo observando la escena, no se lo pensó dos veces, y ante la invitación se acercó a la pareja mientras se desabrochaba el pantalón y se bajaba la cremallera. Liberó su polla totalmente dura y esperó a que la madrileña decidiera ponerse con ella. Irene continuaba centrada en la polla de Héctor. Ahora le pajeaba mientras lamía sus huevos. Extendió su otra mano y tomó el rabo de Marc. Comenzó a masturbarlo también. Subía y bajaba su mano, despacio. Acariciaba su capullo con los dedos. El tacto de sus manos era extremadamente suave. Por fin le llegó su turno, y ahora era Héctor el que se debía conformar con que le pajeara. Irene se giró hacia Marc, le miró con deseo mordiéndose el labio inferior y se metió su polla en la boca. Él puso una de sus manos en su cabeza, acariciando su melena, dispuesto a disfrutar de la experiencia. Irene comenzó a succionar su glande poco a poco, sin prisa. A la vez, su lengua recorría el frenillo y jugaba con la polla que tenía dentro de su cálida boca. La morena se fue animando y comenzó a mamar con más ímpetu. El ritmo al que cabeceaba sobre el rabo aumentaba más y más. Sus labios pasaban una y otra vez sobre el borde del capullo, sabiendo del inmenso placer que le provocaba a Marc. Besaba su polla. Levantaba la mirada, directa a los ojos del catalán. Marc no se podía creer que tuviera a Irene Junquera arrodillada ante él, comiéndole la polla como si se fuera a acabar el mundo y mirándole con esos preciosos y grandes ojos verdes. Aunque su rabo no era precisamente pequeño, Irene conseguía incluso metérselo entero en su boquita, llegando hasta la base, dejándolo completamente lleno de babas. No había dudas de que era una experta mamando pollas. De nuevo tocaba cambio y Marc se tenía que conformar con que le pajearan. La madrileña -con saliva cayéndole por su barbilla- pasaba ahora a chupar la polla de Héctor. Sin sutilezas, comenzó a mamarle la polla duro y rápido. A veces se limitaba a chupar solamente su capullo y otras se la metía entera hasta la campanilla. Héctor quería más y aprovechaba para follarle la boca. Irene se dejaba hacer y recibía las embestidas sin quejarse. Le excitaba sentirse usada de esa manera.

De nuevo ella volvía a tomar el control cabeceando sin parar. Sabía que a ese ritmo no le podría aguantar mucho y se correría pronto, pero no le importaba. El asturiano no podía hacer otra cosa que gemir y resistir como podía a la intensa mamada que le estaba haciendo Irene, que se ayudaba de su mano izquierda haciéndole un pajote antológico. Ahora volvía el turno de Marc, y la morena atacó su polla de la misma manera y con la misma ansia, dándole también un repaso a sus huevos. Marc siempre había pensado que Irene debía ser una máquina sexual. Una de esas tías que te dejan seco. Quizás era por su forma de mirar, por su actitud coqueta cuando hablaba con sus compañeros... no sabía explicar el motivo. Simplemente era algo que desprendía. Pero ni siquiera en sus fantasías podía imaginar que fuera tan extraordinaria comiendo pollas como le estaba demostrando ser aquella tarde.

Aquello parecía haberse convertido en una competición por ver cuál de los dos aguantaba más tiempo la tremenda mamada que les estaba haciendo Irene, que devoraba sus pollas sin descanso, pasando del rabo asturiano al catalán y viceversa. Tras varios minutos así, decidió darles una tregua volviendo a pajearles, ahora a la vez.

Irene estaba encantada y excitadísima en esta situación. De rodillas ante dos chicos guapos, con dos pollas de un buen tamaño para ella. Estaba disfrutando de esos rabos, haciendo gozar a sus dueños. Tenía a sus dos compañeros de trabajo totalmente a su merced. Pensó que ya era el momento de concluir la faena. Se giró hacia Héctor y con ayuda de sus manos volvió a mamarle la polla con ímpetu. Cabeceaba sobre su rabo sin pausa. A los pocos minutos, totalmente vencido, Héctor le dijo que no aguantaba más y que se iba a correr.

El aviso de la inminente corrida estimuló todavía más a Irene que no cesó hasta que Héctor descargó toda su leche en su boquita entre aullidos de placer. Marc observaba la escena masturbándose para evitar que se le bajara la erección, pero también por la excitación producida por el espectáculo que acababa de presenciar. Irene se tragó todo el semen de Héctor, y con la lengua repasó lo que podía haber quedado fuera de su boca. Su carita sonriente reflejaba su satisfacción por culminar la mamada de aquella manera. Se puso de pie, miró instintivamente su ropa para ver si le había caído alguna gota de semen en el jersey o en los vaqueros y se acercó al catalán. Se pegó a él, haciendo que la sintiera muy cerca, que el olor de su dulce perfume lo envolviera, que notara sus tetas sobre su torso. Marc aprovechó para posar su mano sobre el culazo de Irene. Apretándolo y sobándolo a su antojo. Ella se echó algo de saliva en la mano derecha y con la misma tomó la polla de su compañero. Comenzó a pajearlo con fuerza, rápido. Muy rápido. A la vez le susurraba al oído

-"Marc, ¿te gusta como la chupo? ¿Y lo que te hago ahora? Dime, ¿te gusta así? ¿O quieres que lo haga más rápido?" -Marc solo podía dejar escapar débiles "síes" entre sus jadeos-.

Cuando notó que la corrida era inminente, Irene se separó ligeramente de él echándose a un lado, y pajeando su polla con todas sus ganas, hizo que finalmente Marc se corriera de manera espectacular. El semen salió disparado al suelo de la sala. Fueron varias descargas abundantes que lo dejaron casi sin fuerza en las piernas. En realidad los tres estaban cansados por la intensa sesión de sexo oral que habían compartido. Irene sacó un paquete de kleenex para limpiarse el semen de su mano y los restos de fluidos que pudieran quedar en su cara. Les pasó el paquete a sus compañeros para que se limpiaran ellos también.

-"No ha estado nada mal lo de esta tarde". -Dijo ella-.
-"Desde luego que no". -Respondió Héctor riendo-. "Bueno y ahora ¿cómo lo hacemos? ¿Sales tú y nos quedamos nosotros un rato como si estuviéramos currando?" -Le propuso a Irene-.
-"Vale, sí, me parece buena idea. Bueno chicos, nos vemos por aquí. Besitos".

Recogió sus cosas. Abrió la puerta despacio -mirando antes por si andaba alguien por allí cerca- y salió de la sala intentando pasar desapercibida. Les dedicó un guiño a sus compañeros antes de cerrar tras ella. Marc y Héctor se quedaron dentro, haciendo tiempo para salir.

-"Qué pasada ¿no? Vaya máquina la Junquera. Joooder". -Dijo Marc, que aún estaba en una nube. Asimilando lo que acababa de suceder. El semen por la mamada y la paja que le había hecho Irene aún estaba en el suelo -.
-"Ya te digo tío. Ha estado de puta madre". -Le respondió Héctor-.
-"¿Pero esta tía no tenía novio? Uno que fue a las Olimpiadas". -El catalán no entendía nada-.
-"Ya te digo si tiene novio. Además está cuadrado. Tiene unos brazos que de una hostia te manda a ti a Barcelona y a mí a Oviedo". -Se echó a reír-.
-"Joder, pues no se nota".
-"Si yo te contara..." -Esta respuesta perturbó a Marc, que quería saber más-.
-"¿Sí? Cuenta tío, no me dejes ahora así". -Marc insistía-.
-"Luego. Cuando acabemos nos tomamos una para celebrarlo y te cuento. Vas a flipar. Ahora vamos a currar que se nos echa el tiempo encima y como no lleguemos Josep nos echará una buena. Y guárdate ya la polla, no vaya a entrar alguien y se piense que estamos liados o algo".

Ambos rieron. Se aseguraron de estar presentables y salieron de la sala de documentación con total normalidad para seguir trabajando en el programa de esa noche.

Última edición por JavitoAy fecha: 16-abr-2017 a las 18:43.
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Antiguo 16-abr-2017, 22:56   #784
Luis2510
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El relato de la Abenia me encantó, pero este...Uff, me he puesto muy malo con la Junquera.

Gracias JavitoAy.
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Antiguo 16-abr-2017, 23:10   #785
Jordii69
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Os dejo la primera parte del relato de Irene Junquera. A disfrutarlo casi tanto como los protas, las fotos para el que necesite inspiración






Justo cuando pensaba que ya se había perdido y que iba a llegar tarde a su primer día de trabajo, Marc encontró la salida que le llevaba a las instalaciones de Atresmedia. Tras dar sus datos en la entrada y acceder al parking, aparcó su coche y se dirigió corriendo a las oficinas con su tarjeta identificativa. Llevaba apenas un mes en Madrid y no conseguía acostumbrarse a su caos circulatorio. Marc era barcelonés, pero la falta de trabajo en su ciudad le había hecho plantearse buscar oportunidades en la capital. El puesto que había conseguido no era ninguna maravilla, pero era algo al fin y al cabo. Había firmado un contrato en prácticas con la productora de El Chiringuito de Jugones e iba a trabajar en la redacción del programa. Con suerte, le harían otro contrato en pocos meses. Pero esta situación lo había convertido en el centro de las bromas de su grupo de amigos. Se burlaban de él llamándolo "becario" y haciéndole comentarios sobre la supuesta orientación sexual de su nuevo jefe y los favores que debería hacerle.

Tras pasar un nuevo control de seguridad e identificarse llegó hasta los ascensores. Ya en la planta de redacción buscó a su contacto. Héctor se presentó ante él y le dio la bienvenida. Iba a ser su superior y su compañero en la labor a desarrollar para el programa. Tras enseñarle las instalaciones, explicarle cómo funcionaban las cosas allí y presentarle a los compañeros que estaban en la redacción en aquel momento -lo típico cuando uno es el nuevo en su puesto de trabajo- bajaron a la cafetería de Atresmedia para charlar un poco y conocerse. Marc tenía 24 años y apenas había podido trabajar como periodista en Barcelona. Su experiencia laboral se limitaba a contratos basura o prácticas muy mal remuneradas. Gracias a un conocido de la UAB había podido enterarse de que en aquel programa buscaban gente y allá que se fue. "Si no lo hago ahora no lo haré nunca. Y si me pego una ostia siempre puedo volver a casa" -se decía-. Lo más difícil fue encontrar piso. Aunque sus padres le ayudaban económicamente, el precio era prohibitivo en la mayoría de anuncios que miró. Finalmente encontró una ático pequeño y algo caro, pero al menos podía vivir solo aunque fuera con lo justo y pasando apuros. Héctor era un asturiano un par de años mayor que él. Llevaba tiempo en el equipo del programa, ya estaba en anteriores etapas. Había entrado con un contrato parecido al que había firmado Marc, por lo que le daba ánimos. Era un buen tipo, agradable y simpático. Sabía lo duro que era llegar a Madrid sin nada y buscarse la vida.

Ambos continuaban charlando y conociéndose un poco más, haciendo buenas migas, cuando una voz femenina los interrumpió saludando por detrás:

-"Hola Héctor. Qué raro verte aquí eh..." -dijo ella con sarcasmo, riéndose. Héctor la miró y también se rio-.
-"Hombre a veces hay que aflojar ¿no? Un poquito de relax". -Respondió él-. "Además estoy poniendo al día al nuevo compañero y enseñándole todo esto". -Dijo señalando a Marc-.
-"Ah, ¿tenemos chico nuevo en la oficina?" -Respondió ella-.
-"Sí. Irene este es Marc. Marc ella es Irene, seguro que te suena de algo". -Volvió a reír, esta vez por la evidencia-.

Irene se acercó a Marc y le dio dos besos. A primera vista no le desagradó para nada su nuevo compañero, de hecho le pareció guapo. Lo era. Marc estaba flipando en ese momento. Llevaba apenas una hora en su nuevo trabajo y ya había conocido a Irene Junquera. A Marc le encantaba Irene. No sabía por qué. Quizás no era la tía más buena de la televisión en España, pero tenía algo le volvía loco. En su día veía Punto Pelota solo por ella. Solo por verla mientras leía los mensajes sentada en aquel taburete, luciendo cacha con aquellas minifaldas o vestidos cortos. Por no hablar de sus canalillos. Le despertaba algo que no sabía explicar. Le ponía mucho. "Esto es la hostia" -pensaba para sí mismo-. "Como mola currar en la tele".

-"Hola, encantada. ¿Qué tal te está tratando este? No le hagas mucho caso a lo que te diga que a veces es un poco capullo". -Dijo Irene riéndose-.
-"Encantado. Bien, bien". -Le respondió Marc con una sonrisa-.
-"Mira que graciosilla. Anda que ya te vale decirle eso al chaval". -Intervino Héctor-. "¿Qué haces aquí tan pronto? ¿No tienes Zapeando hoy o qué?"
-"Hoy no me toca. He venido antes para grabar unas cuñas para el programa". -Irene se refería a su programa de radio en Europa FM. El estudio desde el que se emitía estaba en el edificio principal de Atresmedia-. "Bueno chicos solo he venido a saludar, os dejo a lo vuestro. Ya nos veremos arriba. Que vaya bien tu primer día, Marc". -Se despidió y salió de la cafetería-.

Marc se quedó mirando embobado como se iba. Apreciando el culazo de Irene, bien marcado por los vaqueros que llevaba puestos.

-"Despierta chaval". -Le dijo Héctor riéndose de él. Marc volvió en sí-.
-"Perdona que me he despistado". -Le respondió tratando de disimilar-.
-"Ya lo he visto ya". –Héctor seguía riéndose de Marc-. "Está buena la cabrona ¿eh? Buff, últimamente se ha puesto tremenda. Y eso que a mí siempre me la ha puesto dura. Incluso cuando estaba más jamona". -Hablaba de Irene sin cortarse-.
-"Sí que está buena sí". -Le reconocía Marc con cierta confianza-. "Jamona o no está como quiere".
-"Estás en la tele, tío. Acostúmbrate a ver pibones. Anda, vamos para arriba a currar un rato que tenemos faena".

A continuación volvieron a la redacción y se pusieron a trabajar para preparar el programa de esa noche. Aquella primera tarde Marc se limitaba a aprender qué hacer y cómo. Era el perrito faldero de Héctor, siguiéndolo a todas partes y haciendo lo que le pedía. Ese mismo día también conoció a Pedrerol -que le dio la bienvenida- y a algunos otros rostros habituales de El Chiringuito, que además de participar en la tertulia futbolera se preparaban en la redacción el contenido de sus propias secciones. Su jornada laboral finalizaba justo cuando comenzaba el programa, así que tenía que quedar todo bien atado para los compañeros que trabajaban durante el directo. Estaba en su mano quedarse a verlo in situ o irse a casa. Otras veces el equipo salía a tomar algo, juntándose más tarde con los que salían en pantalla y eran más conocidos. Aquel día se marchó, estaba sobrepasado y prefería descansar.

Los dos siguientes días fueron complicados para Marc. Había mucho trabajo por hacer y muchos contenidos por recoger. Su labor consistía en recopilar noticias y vídeos de la actualidad del mundo del fútbol de la temática que le pidieran. Eso suponía horas y horas de lectura y visionado. A veces para nada, ya que Héctor lo desechaba por ser poco jugoso para el programa. A la vez debía hacer lo que le mandaban de aquí y de allí. Era lo que le tocaba por ser el nuevo. El jueves fue más tranquilo para él. Ese día iban a alargar una de las historias que llevaban días cebando desde el plató con las informaciones y fuentes de los colaboradores, por lo que apenas tenía trabajo por hacer. Héctor le pidió que revisara y redactara algo relacionado con polémicas arbitrales mientras él se ausentaba. Era algo que solía hacer. Se iba a fumar o se bajaba a la cafetería mientras Marc curraba. El barcelonés se puso a ello. Mientras sacaba adelante la tarea vio algo que no le cuadraba, y tras mirar y remirar el material del que disponía decidió acudir a la sala de documentación para cerciorarse. La sala estaba al final de la redacción, pasados los baños y casi apartada de todo el bullicio. No era un lugar de paso, solo ibas por allí si necesitabas ir, y gracias a internet cada día era menos habitual acudir a aquella sala.

Marc se dirigió a la sala de documentación. Atravesó la redacción, pasó los baños y llegó a la puerta. Al abrirla se topó con una escena que iba a cambiar su vida, aunque en aquel momento desconocía hasta que punto. Allí se encontró con Héctor. Estaba de pie, con los pantalones por los tobillos, los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás. A sus pies, de cuclillas, una chica de larga melena morena le comía la polla con un ansía y unas ganas como él nunca había tenido la suerte de vivir en sus carnes. Se le escapó un "¡Hostia!" por la sorpresa y lo violento de la situación. Héctor abrió los ojos. La chica que le daba la espalda mientras devoraba aquel rabo se giró. Marc pudo comprobar entonces que la chica que le estaba haciendo esa impresionante mamada a su compañero era Irene Junquera.

-"¿No has echado la llave? Eres imbécil tío". -Le soltó cabreada a Héctor-.
-"Joder se me ha pasado por el calentón, Irene. Lo siento. Marc, por favor, anda cierra y echa la llave. Está puesta en la cerradura". -El catalán hizo lo que le pidieron-. "Va, Irene, no te enfades".

Los tres permanecían dentro de la sala, ahora cerrada con llave. Irene, visiblemente cabreada, continuaba agachada frente a la polla de Héctor. Este intentaba quitarle gravedad al asunto.

-"No te pongas así, tía. Hemos tenido suerte, ha sido Marc el que nos ha pillado. Tenemos confianza. Además mira, se ha empalmado el cabrón". -Dijo señalando el paquete de su compañero.

Ciertamente, a Marc se le había puesto dura viendo como Irene mamaba aquella polla de esa manera tan brutal. El barcelonés no podía ocultar la erección bajo su pantalón.

En ese instante los tres comenzaron a reírse, quizás por los nervios de un momento tan tenso. Tras un rato, y después de un silencio, Héctor -movido por el morbo de la situación- propuso en voz alta algo que a los tres se les había pasado por la cabeza.

-"Irene guapa, ¿por qué no continúas con lo que estabas haciendo?" -Mientras, le acariciaba la mejilla y la barbilla-.

Ella continuaba de cuclillas. Tras dudar unos segundos, se dejó llevar por su excitación y dirigió su boca hacia la polla de Héctor para reanudar lo que estaban haciendo antes de la interrupción. Irene era una chica muy sexual. Le encantaba todo lo relacionado con el sexo, desde los juegos más inocentes hasta las prácticas más morbosas. Tener una polla en su boca, jugar con ella... era algo que la volvía loca. Si tuviera que elegir su práctica sexual favorita, su elección sin ninguna duda sería mamar una polla hasta hacerla eyacular, sintiendo la caliente corrida sobre su piel.

Así pues, comenzó a chupársela de nuevo a Héctor. Lentamente. A la vez, le pajeaba con una de sus manos, consiguiendo así que rápidamente volviera la erección que se había bajado. El asturiano puso una sus manos en la nuca de la morenaza, que había cambiado de postura y ahora estaba de rodillas, más cómoda. A la vez con la otra mano le hizo un gesto a Marc para que se acercara y se uniera a ellos. El catalán, excitadísimo observando la escena, no se lo pensó dos veces, y ante la invitación se acercó a la pareja mientras se desabrochaba el pantalón y se bajaba la cremallera. Liberó su polla totalmente dura y esperó a que la madrileña decidiera ponerse con ella. Irene continuaba centrada en la polla de Héctor. Ahora le pajeaba mientras lamía sus huevos. Extendió su otra mano y tomó el rabo de Marc. Comenzó a masturbarlo también. Subía y bajaba su mano, despacio. Acariciaba su capullo con los dedos. El tacto de sus manos era extremadamente suave. Por fin le llegó su turno, y ahora era Héctor el que se debía conformar con que le pajeara. Irene se giró hacia Marc, le miró con deseo mordiéndose el labio inferior y se metió su polla en la boca. Él puso una de sus manos en su cabeza, acariciando su melena, dispuesto a disfrutar de la experiencia. Irene comenzó a succionar su glande poco a poco, sin prisa. A la vez, su lengua recorría el frenillo y jugaba con la polla que tenía dentro de su cálida boca. La morena se fue animando y comenzó a mamar con más ímpetu. El ritmo al que cabeceaba sobre el rabo aumentaba más y más. Sus labios pasaban una y otra vez sobre el borde del capullo, sabiendo del inmenso placer que le provocaba a Marc. Besaba su polla. Levantaba la mirada, directa a los ojos del catalán. Marc no se podía creer que tuviera a Irene Junquera arrodillada ante él, comiéndole la polla como si se fuera a acabar el mundo y mirándole con esos preciosos y grandes ojos verdes. Aunque su rabo no era precisamente pequeño, Irene conseguía incluso metérselo entero en su boquita, llegando hasta la base, dejándolo completamente lleno de babas. No había dudas de que era una experta mamando pollas. De nuevo tocaba cambio y Marc se tenía que conformar con que le pajearan. La madrileña -con saliva cayéndole por su barbilla- pasaba ahora a chupar la polla de Héctor. Sin sutilezas, comenzó a mamarle la polla duro y rápido. A veces se limitaba a chupar solamente su capullo y otras se la metía entera hasta la campanilla. Héctor quería más y aprovechaba para follarle la boca. Irene se dejaba hacer y recibía las embestidas sin quejarse. Le excitaba sentirse usada de esa manera.

De nuevo ella volvía a tomar el control cabeceando sin parar. Sabía que a ese ritmo no le podría aguantar mucho y se correría pronto, pero no le importaba. El asturiano no podía hacer otra cosa que gemir y resistir como podía a la intensa mamada que le estaba haciendo Irene, que se ayudaba de su mano izquierda haciéndole un pajote antológico. Ahora volvía el turno de Marc, y la morena atacó su polla de la misma manera y con la misma ansia, dándole también un repaso a sus huevos. Marc siempre había pensado que Irene debía ser una máquina sexual. Una de esas tías que te dejan seco. Quizás era por su forma de mirar, por su actitud coqueta cuando hablaba con sus compañeros... no sabía explicar el motivo. Simplemente era algo que desprendía. Pero ni siquiera en sus fantasías podía imaginar que fuera tan extraordinaria comiendo pollas como le estaba demostrando ser aquella tarde.

Aquello parecía haberse convertido en una competición por ver cuál de los dos aguantaba más tiempo la tremenda mamada que les estaba haciendo Irene, que devoraba sus pollas sin descanso, pasando del rabo asturiano al catalán y viceversa. Tras varios minutos así, decidió darles una tregua volviendo a pajearles, ahora a la vez.

Irene estaba encantada y excitadísima en esta situación. De rodillas ante dos chicos guapos, con dos pollas de un buen tamaño para ella. Estaba disfrutando de esos rabos, haciendo gozar a sus dueños. Tenía a sus dos compañeros de trabajo totalmente a su merced. Pensó que ya era el momento de concluir la faena. Se giró hacia Héctor y con ayuda de sus manos volvió a mamarle la polla con ímpetu. Cabeceaba sobre su rabo sin pausa. A los pocos minutos, totalmente vencido, Héctor le dijo que no aguantaba más y que se iba a correr.

El aviso de la inminente corrida estimuló todavía más a Irene que no cesó hasta que Héctor descargó toda su leche en su boquita entre aullidos de placer. Marc observaba la escena masturbándose para evitar que se le bajara la erección, pero también por la excitación producida por el espectáculo que acababa de presenciar. Irene se tragó todo el semen de Héctor, y con la lengua repasó lo que podía haber quedado fuera de su boca. Su carita sonriente reflejaba su satisfacción por culminar la mamada de aquella manera. Se puso de pie, miró instintivamente su ropa para ver si le había caído alguna gota de semen en el jersey o en los vaqueros y se acercó al catalán. Se pegó a él, haciendo que la sintiera muy cerca, que el olor de su dulce perfume lo envolviera, que notara sus tetas sobre su torso. Marc aprovechó para posar su mano sobre el culazo de Irene. Apretándolo y sobándolo a su antojo. Ella se echó algo de saliva en la mano derecha y con la misma tomó la polla de su compañero. Comenzó a pajearlo con fuerza, rápido. Muy rápido. A la vez le susurraba al oído

-"Marc, ¿te gusta como la chupo? ¿Y lo que te hago ahora? Dime, ¿te gusta así? ¿O quieres que lo haga más rápido?" -Marc solo podía dejar escapar débiles "síes" entre sus jadeos-.

Cuando notó que la corrida era inminente, Irene se separó ligeramente de él echándose a un lado, y pajeando su polla con todas sus ganas, hizo que finalmente Marc se corriera de manera espectacular. El semen salió disparado al suelo de la sala. Fueron varias descargas abundantes que lo dejaron casi sin fuerza en las piernas. En realidad los tres estaban cansados por la intensa sesión de sexo oral que habían compartido. Irene sacó un paquete de kleenex para limpiarse el semen de su mano y los restos de fluidos que pudieran quedar en su cara. Les pasó el paquete a sus compañeros para que se limpiaran ellos también.

-"No ha estado nada mal lo de esta tarde". -Dijo ella-.
-"Desde luego que no". -Respondió Héctor riendo-. "Bueno y ahora ¿cómo lo hacemos? ¿Sales tú y nos quedamos nosotros un rato como si estuviéramos currando?" -Le propuso a Irene-.
-"Vale, sí, me parece buena idea. Bueno chicos, nos vemos por aquí. Besitos".

Recogió sus cosas. Abrió la puerta despacio -mirando antes por si andaba alguien por allí cerca- y salió de la sala intentando pasar desapercibida. Les dedicó un guiño a sus compañeros antes de cerrar tras ella. Marc y Héctor se quedaron dentro, haciendo tiempo para salir.

-"Qué pasada ¿no? Vaya máquina la Junquera. Joooder". -Dijo Marc, que aún estaba en una nube. Asimilando lo que acababa de suceder. El semen por la mamada y la paja que le había hecho Irene aún estaba en el suelo -.
-"Ya te digo tío. Ha estado de puta madre". -Le respondió Héctor-.
-"¿Pero esta tía no tenía novio? Uno que fue a las Olimpiadas". -El catalán no entendía nada-.
-"Ya te digo si tiene novio. Además está cuadrado. Tiene unos brazos que de una hostia te manda a ti a Barcelona y a mí a Oviedo". -Se echó a reír-.
-"Joder, pues no se nota".
-"Si yo te contara..." -Esta respuesta perturbó a Marc, que quería saber más-.
-"¿Sí? Cuenta tío, no me dejes ahora así". -Marc insistía-.
-"Luego. Cuando acabemos nos tomamos una para celebrarlo y te cuento. Vas a flipar. Ahora vamos a currar que se nos echa el tiempo encima y como no lleguemos Josep nos echará una buena. Y guárdate ya la polla, no vaya a entrar alguien y se piense que estamos liados o algo".

Ambos rieron. Se aseguraron de estar presentables y salieron de la sala de documentación con total normalidad para seguir trabajando en el programa de esa noche.
Con ganas de seguir leyendo como va un saludo jaja

PD: tu que eres bueno haciendo relatos,si te animas con alguno sobre Alejandra Castelló se agradeceria mucho.
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Antiguo 17-abr-2017, 12:06   #786
JavitoAy
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PD: tu que eres bueno haciendo relatos,si te animas con alguno sobre Alejandra Castelló se agradeceria mucho.
El problema es que Alejandra Castelló no me dice mucho. Tiene unas tetazas increíbles pero aparte de eso no me pone, y si la chica no me pone me va a costar mucho escribir algo.

Ahora lo que tengo en mente es hacer uno con Ana Morgade y otro con Ares T. (aunque no se puede publicar material suyo, no se si será posible poniendo su nombre así) pero los tengo muy verdes todavía, solo algunas ideas sueltas. No se si tienen su público en este tema. Otra que se me pasa por la cabeza es Lara Álvarez.
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Antiguo 17-abr-2017, 13:52   #787
Jordii69
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El problema es que Alejandra Castelló no me dice mucho. Tiene unas tetazas increíbles pero aparte de eso no me pone, y si la chica no me pone me va a costar mucho escribir algo.

Ahora lo que tengo en mente es hacer uno con Ana Morgade y otro con Ares T. (aunque no se puede publicar material suyo, no se si será posible poniendo su nombre así) pero los tengo muy verdes todavía, solo algunas ideas sueltas. No se si tienen su público en este tema. Otra que se me pasa por la cabeza es Lara Álvarez.
Si no es posible Alejandra con la Morgade también me sirve,que tiene su morbo con las gafas y esos escotes que se pone

PD: no sabia lo de Ares,por curiosidad y si no puedes tu otro del foro,las famosas conocen la existencia de esta pag?Si no no me explico como saben que aquí se ponen fotos de ellas(se nota que en esto tengo poca idea de como va)
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Antiguo 18-abr-2017, 02:51   #788
jofrillos
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El problema es que Alejandra Castelló no me dice mucho. Tiene unas tetazas increíbles pero aparte de eso no me pone, y si la chica no me pone me va a costar mucho escribir algo.

Ahora lo que tengo en mente es hacer uno con Ana Morgade y otro con Ares T. (aunque no se puede publicar material suyo, no se si será posible poniendo su nombre así) pero los tengo muy verdes todavía, solo algunas ideas sueltas. No se si tienen su público en este tema. Otra que se me pasa por la cabeza es Lara Álvarez.
A mi también me encantaría uno de Ana morgade, por desgracia en todo lo que va de hilo creo que solo hay 1 historia sobre ella y es de hace muchos años, me encanta como escribes y estoy seguro que si te pones sacarás un gran relato.
Ana morgade es mi debilidad, esas gafas, su forma de ser y sus tetazas son demasiado para mi
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Antiguo 19-abr-2017, 17:58   #789
JavitoAy
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Predeterminado En este chiringuito hay mucho vicio Parte 2

Os dejo la segunda parte del relato de Irene Junquera, no es muy larga. Queda el desenlace...





Ya eran casi las 12 de la noche. Hacía un rato que habían acabado de preparar todo el contenido para el programa que estaba a punto de comenzar, y Marc solo podía pensar en lo que Héctor le había dejado caer en la sala de documentación. "Si yo te contara..." Esas palabras resonaban en su cabeza una y otra vez. Le habían impedido concentrarse casi tanto como la imagen mental de Irene arrodillada ante él, mirándole directamente a los ojos con su polla en la boca. Estaba impaciente por que su compañero volviera de la reunión previa al programa y le dijera que ya se podían marchar.

Al poco rato lo vio venir por el pasillo. Intentando disimular su impaciencia y ganas por salir ya, le preguntó si estaba todo bien, aparentando normalidad. Héctor le dijo que estaba todo correcto y que ya se podían marchar a celebrar su estreno, guiñándole un ojo como señal de complicidad masculina. Les iba a acompañar David, otro compañero de la redacción que además compartía piso con el asturiano.

-"Vamos al Escondido. El que lo lleva es colega y podemos hablar con confianza. Que hay cosas que no se pueden contar así a lo loco". -Le dijo Héctor-. "Tú síguenos con tu coche".

Así pues, los tres se pusieron en marcha. Tras media hora de trayecto llegaron a su destino, aparcaron donde pudieron y se dirigieron al bar. Ya dentro saludaron a los conocidos que estaban en ese momento en el local, pidieron y se sentaron en una de las mesas.

-"Bueno. Antes de nada, un brindis por nuestro amigo Marc que hoy se ha estrenado en El Chiringuito". -Dijo Héctor llevando la voz cantante-.
-"Anda ¿y eso?" -Preguntó David-.
-"Aquí donde lo ves, hoy le han hecho una mamadón de las buenos buenos. Se ha estrenado a lo grande el cabrón". -Le respondió el asturiano riendo. Marc reía también-.
-"¿Quién?"
-"¿Tú quién crees?"
-"Yo que se tío, será por guarrillas en la redacción". -Los dos compañeros de piso seguían la conversación mientras Marc les observaba callado-.
-"La más guarra de todas. La Junquerita". -Le dijo finalmente Héctor-.
-"¡No! Me vacilas". -David no se creía lo que le contaban-.
-"Créeme. Estaba yo allí".
-"¿La Junquera te ha comido la polla? Pero si llevas una semana currando. Joder, creo que es su récord ¿no?" -Decía David dirigiéndose a sus interlocutores, bajando el volumen de su voz para que esa confesión no saliera de la mesa. Marc le respondía afirmando con la cabeza-. "¿Y qué hacías tú allí?"

A continuación, Héctor le contó a su compañero de piso como había discurrido su encuentro sexual de aquella tarde. Primero explicó cómo había conseguido que Irene fuera con él a la sala de documentación para que se la chupara. Después, cómo al ser descubiertos aquello finalmente había acabado en un dos para una con estreno de Marc en la redacción. Lo contó con pelos y señales, sin necesidad de adornar la historia porque había sido lo suficientemente morbosa y cachonda como para no necesitarlo. David alucinaba. Se moría de envidia. Le volvía loco Irene y le había tirado la caña infinidad de veces, pero ella pasaba de él. Se tenía que conformar con el resto de "guarrilas" de la redacción. Mientras contaban la historia se sucedían los comentarios jocosos que hacemos los tíos cuando presumimos de nuestras hazañas con el sexo femenino.

-"La tenías que haber visto tío". -Continuaba Héctor-. "La tía ahí en medio de rodillas, pasando de mi polla a la suya. Como si fueran piruletas. Parecía una peli porno". -Los tres reían-.
-"Yo la he visto muy suelta eh". -Apuntaba Marc-.
-"Ya te digo si estaba suelta. No es la primera vez que la Junquera se come dos pollas a la vez. Seguro vamos" -Apostillaba el asturiano haciendo un gesto con las manos de mamar dos pollas, provocando de nuevo la risa en la mesa-.
-"Menudo empacho de rabo se ha llevado hoy". -Añadía el catalán-.
-"Bueno, si ya sabíamos que la Junquera es una comepollas profesional, ahora podemos afirmar que además se las come a pares ¿no?" -Apuntó David. Los tres volvieron a reír y a brindar por la mamada a dos bandas que habían recibido Héctor y Marc-.

Tras una pausa, el catalán no pudo aguantar más y dejó caer el comentario que Héctor le había hecho horas antes. Necesitaba saciar su curiosidad. Entonces, por fin, Héctor le iba a contar todos los secretos de la redacción, del resto del equipo y del programa que él conocía de primera mano. Comenzó por la protagonista de su historia personal. De Irene Junquera tenía decenas de chismes que contar, de hecho no sabía ni por dónde empezar. Contó como él llevaba años follándosela de manera intermitente. "Somos follamigos. Cuando a uno de los dos le da el calentón busca al otro, y si le apetece... a darle al asunto" -decía-. "Igual estamos semanas sin follar, que parece que estamos en celo dale que te pego a todas horas. No veas el vicio que tiene". Y seguía. "Hoy iba algo cachondo y justo la he visto aparecer por el pasillo, porque hoy está en el programa de esta noche. Me he dicho, a ver si la pillo de buenas y cae hoy. Me la he camelado para que me la comiera allí mismo y el resto ya lo sabéis. La próxima vez me la llevo al baño para no compartirla". -Dijo finalmente riendo-.
Marc alucinaba con la historia. Le seguía perturbando el hecho de que tuviera novio y aún así, pocos reparos en follarse a un compañero.

-"Yo ahí no me meto. Ella sabrá". -Decía Héctor-. "No sé si es adicta al sexo, si es ninfómana y necesita su ración de rabo, si es muy puta o si solamente está muy salida. Pero ella me busca tanto como yo a ella".
-"Joder". -Era lo único que acertaba a decir Marc-.
-"Su novio se pasa casi toda la semana entrenando no sé donde por el norte. Fuera de Madrid. Se sentirá sola. O necesita rabo". -Apuntaba David-.
-"O igual la tiene pequeña y la deja insatisfecha". -Opinaba Marc, presumiendo-.
-"No lo descartemos. Vamos a decirle a Juan -su colega del bar- que ponga el programa. A ver lo contenta que está hoy. Esta noche va a dormir a gusto después de los dos biberones que se ha merendado la guarra". -Le respondió Héctor, provocando la carcajada de los tres compañeros-.

Sin embargo, Marc quería saber más y pinchó a su compañero para que hablara. Héctor continuó abriendo el cajón de los secretos de Irene Junquera. "Por lo que sé, de la redacción nos la hemos follado unos cuantos. Menos aquí el amigo David" -dijo picando a su compañero-. "Ahora mismo desconozco si cata otras pollas además de la mía. Bueno, y de la tuya" –decía dirigiéndose a Marc-. "Pero te aseguro que se ha comido bastantes entre los que estamos allí currando. Ya te digo que tiene mucho vicio. Bueno, ya los comprobado. Es la más guarra de la redacción con diferencia. Lo que pasa que lo tuyo es de récord, macho. En la primera semana y sin hablar con ella. Y eso que ahora, desde que ha adelgazado y se ha puesto tan buenorra, se le ha subido y se lo tiene muy creído. Antes también, por ser la única chica del equipo, pero no tanto. Recuerdo como le babeaban los cincuentones del plató y ella encantada de la vida. Calentándolos". Marc no sabía qué decir, cómo era Irene en realidad no tenía nada que ver con la imagen que él tenía de ella.
Así que Héctor continuó con los chismes. "Y eso es solo aquí arriba, entre nosotros. Luego están los de abajo". -Se refería a los colaboradores del programa que vemos en televisión-. "De ahí, que yo sepa, se la han follado cuatro: Álvaro B., Roberto M., Óscar P. y Albert L. Y sospecho de un par más. No sé si me quedaré corto. Tampoco sé si habrá llegado a comérsela a algún cincuentón, con esta tía a saber. Son muchos años en el programa". -Dijo-. "A Pipi seguro". –Añadió David riendo-. Pero Héctor no paró aquí y continuó con la lista de rabos catados por Irene. "Bueno y luego están los favorcillos que haya hecho por ahí arriba, que ya sabes cómo son estas golfas con tal de salir en la tele. Y lo de los jugadores del Athletic, que casi se me olvida. La pusieron fina por lo que me contaron". -Riendo de nuevo-. "A saber los kilómetros de polla que ha tragado desde Punto Pelota". Las cervezas que estaban tomando les empezaban a subir.

En ese momento, con Marc callado sin saber qué decir por la información confidencial que acababa de descubrir, David tomó la palabra. "Y eso solo de Irene. Que Laurita lleva buen camino también eh". A continuación pasó a contarle a su nuevo compañero los chismes que conocían de Laura Gadea, la sustituta de Irene leyendo los mensajes y los tuits de los espectadores. "Sabemos que ya lleva buen kilometraje. Ahí donde la ves tan paradita, que parece que no ha roto un plato, se la han zumbado varios futbolistas. Eso sí, no le preguntes en que equipo juegan porque la tía no tiene ni puta idea de fútbol. Si acaso los del Barça". Héctor se unió para poner la etiqueta de putón cinco estrellas a su compañera. "Por no hablar de que a saber por cuantos despachos ha pasado de rodillas y cuantos jefazos se han comido esas tetazas tan cojonudas, porque por su habilidad comunicadora no está en la tele". David volvió a aportar lo que sabía o los rumores que había escuchado. "Creo que en la redacción solo Edu se la follado, y no sé si cuenta" -decía- "No, no cuenta. Edu es más de abajo" -le corregía Héctor-. "Yo le he tirado la caña un par de veces y la tía pasó de mi bastante. Carlos y Berto lo mismo". -Continuaba el asturiano-. "Es muy tonta pero sabe cuando un cerdo se la quiere meter". -Decía riendo, refiriéndose a sí mismo-. David retomaba la palabra. "Es que lo de abajo da para otra historia de las buenas..."
En ese momento, a Marc le volvió a entrar la curiosidad. "Joder, pues cuéntala". Su compañero lo estaba deseando y no se hizo de rogar.

-"A ver, todo comienza cuando Irene deja de leer los mensajes y montan lo del casting para sustituirla. ¿Te acuerdas no? Pues resulta que llegaron un montón de vídeos de tías que estaban cañón. Imagínate para hacer un pre-selección. Lo que fue eso".
-"Cuando nos poníamos a verlos parecía que estábamos eligiendo a la putilla que nos queríamos follar. Con que estuviera buena era suficiente. Yo los veía sin sonido. Y recuerdo que cuando venían al programa íbamos todos babeando y moviendo el rabo. Olisqueando la presa". -Héctor lo interrumpió con otro comentario de los suyos-.

David continuó.

-"Total, que se quedaron con unas cuantas y las citaron para un "casting" final. Y claro, ahí había de todo. Y alguna de ellas era muy lista. O muy puta, como lo prefieras".
-"Vamos que hubo más de un casting privado ¿no?" -Preguntó Marc-.
-"Exactamente. Para ser finalista o llegar a esa pre-selección alguna ya tiró de rodilleras. Sin cortarse un pelo. Las que eran muy listas tiraron de otras habilidades aparte de su gracia para hablar delante de la cámara. Y los compañeros de abajo, que eran los "jueces", se pusieron las botas aquellos días. Ya te puedes imaginar el criterio que seguían los cabrones. A alguno no le habían comido tantas veces la polla en su vida. Al menos sin pagar”. -Dijo riendo-.
-"Había una colombiana que la pusieron fina". -Añadió Héctor-. "Me lo contó Nacho. Se debió follar a dos o tres durante la selección y no se cuanta polla chupó en el casting aquel. Y lo mejor de todo es que al final la tiraron. Tragar tanta lefa para nada. Menudas risas cuando nos los contaban. Y qué envidia. Cuanta puta suelta, macho".
-"Y a Laurita el primero que la probó fue Pipi, por supuesto. Creo que aún se la sigue follando de vez en cuando. El cabrón es el puto amo, no sé como lo hace. Y después la rubia ha pasado por unas cuantas pollas más, claro. Miguel, nuestro productor, debe estar aburrido ya de metérsela".
-"De todos modos ya venía recomendada de arriba. Ya sabes. Antes que Pipi, ya se la habían follado y refollado a gusto los que mandan". -Apuntó de nuevo Héctor-.
-"Vaya panorama". -Dijo Marc-.
-"Estas cosas se acaban sabiendo". -Le respondía David-.

Entonces Héctor, viendo que la conversación decaía, decidió animar la velada. "David, cuéntale aquella vez que Fran le tiró la caña a la Carme Barceló en la Posada. El pobre aún se esconde cuando la ve entrar en la redacción por el corte que le dio. Menudo genio tiene tu paisana. Mucha mujer". -Decía entre risas-.

Y así continuaron un par de horas más, contando historias y apurando los botellines antes de irse a dormir. Marc no daba crédito a todo lo que había descubierto aquella noche entre cervezas, pero se iba a ir a la cama con la satisfacción de que Irene Junquera le había hecho una mamada de esas que no se olvidan en la vida.

Última edición por JavitoAy fecha: 19-abr-2017 a las 18:12.
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Antiguo 20-abr-2017, 16:35   #790
mafiosill
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Predeterminado Follada lesbica entre anna simon y cristina pedroche....

No se como podeis escribir estos relatos sin poneros cachondos solo de pensarlo


Bueno no hay este relato por aqui asi que voy a pedirlo a ver que se os ocurre...
os doy los ingredientes y partis desde aqui jajajajaja

Ingredientes para el relato:

Un dia normal de zapeando (el que quieras) donde ana y pedroche estan muy cachondas y una de ellas le mete la mano a la otra, y el resto os lo dejo a vuestra imaginación, solo os pido una cosa.... no useis consoladores porque se supone que es inesperado, lo mas real posible :P
Podeis utilizar todas las posturas que querais pero sin juguetes jajajajajaa

Mi diosa de zapeando es ana simon, pero las 2 estan para follarselas jajajajaja
PD: Solo ana y cris, las demas no salen jajajajaja

Ahi lo dejo ¿quien se atreve?, sin prisas
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Antiguo 21-abr-2017, 12:29   #791
Megaman4
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No se como podeis escribir estos relatos sin poneros cachondos solo de pensarlo

Quién ha dicho que no nos pongamos?
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Antiguo 21-abr-2017, 20:12   #792
mafiosill
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Quién ha dicho que no nos pongamos?
No lo se jajajajaa
en fin, os dejo los ingredientes para el relato lesbico de la ana y la cris
a ver que se os ocurre jajajajajaja
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Antiguo 23-abr-2017, 09:00   #793
JavitoAy
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Predeterminado En este chiringuito hay mucho vicio Parte 3 FINAL

Os dejo el desenlace del relato de Irene Junquera, espero que os haya gustado y os haya servido para... bueno, ya sabéis

Ya estoy de lleno con el de Ana Morgade, no se cuanto me llevará.






Los días iban pasando y Marc se sentía cada vez más a gusto en su nuevo trabajo. También se sentía cada día más integrado con sus compañeros. La inolvidable experiencia que había compartido con Héctor les había convertido casi en íntimos. Esas cosas unen mucho. Además el asturiano no había dudado en compartir la historia de aquella mamada a dos bandas con alguno de sus compañeros con los que tenía confianza, lo que había convertido a Marc en uno de los suyos. Y dadas las circunstancias en las que sucedió todo, en casi un héroe. Solían quedar para tomar algo al acabar su jornada en El Escondido, contándose batallitas y experiencias entre botellines de cerveza. Allí Marc se enteró de otras aventuras sexuales de Irene con sus compañeros de El Chiringuito, a cada cual más morbosa y cachonda. Estaba descubriendo que aquello de "la más guarra de la redacción" era un apelativo más que justificado.

Después de su encuentro sexual, Marc no había tenido ocasión de charlar con ella. Y eso que lo intentaba cada vez que Irene se dejaba caer por allí. Al hacer su programa de radio en el mismo edificio, era raro el día que no subía a saludar o a charlar con sus compañeros de la redacción -aunque ese día no le tocara salir en El Chiringuito-. Lo máximo que obtenía de ella era un saludo y una sonrisa. Y después de lo vivido y de todo lo que le habían contado, Marc quería más. Se la quería follar.

Por todo ello, la noticia que Marc recibió el miércoles siguiente le había alegrado la tarde. Esa noche, después del programa, iban a celebrar todos juntos los buenos datos que habían hecho aquel mes. El equipo de El Chiringuito se iba habitualmente de fiesta -no necesitaban excusas para ello- pero esta vez, debido a la buena noticia, Irene no iba a faltar. Y eso era lo único en lo que Marc podía pensar. Ella iba a estar allí y él iba a atacar. El lugar elegido para celebrarlo iba a ser -por supuesto- La Posada de las Ánimas. El equipo del programa era habitual de este local de la capital en el que se reunían muchos rostros conocidos de la televisión. Aquella iba a ser la primera fiesta privada en un reservado para Marc. "Si no cae Irene igual lo hace alguna guarra de Telecinco" pensaba mientras miraba la cuenta de Instagram del sitio, repleto de fotos de las buenorras habituales en los programas basura de esa cadena.

Aquel día se le hizo larguísimo. Marc no podía dejar de pensar en la fiesta de aquella noche y en Irene. Se preguntaba como iría vestida. Y sobre todo, si esa noche iría buscando rabo. Acabada su jornada, los chicos de la redacción se fueron a cenar y a empezar la noche de fiesta por su cuenta, haciendo tiempo hasta que acabara el programa para juntarse con el resto. Marc le contó sus intenciones a Héctor, que no puso inconvenientes. "Adelante. Yo la tengo muy vista ya". –Le dijo-. Marc no quería ningún mal rollo por una tía. Aunque esta fuera Irene Junquera. El asturiano le advirtió

-"Que sepas que va a venir con ganas de guerra. La conozco muy bien. Siempre que sale va caliente la muy perra".
-"Eso espero. Me la quiero zumbar ya, tío. Estoy obsesionado con ponerla a cuatro patas y darle lo suyo". -A Héctor le hizo gracia este comentario-.
-"Pues estate listo, que sino cualquier espabilado de estos te la levanta y tú te irás a casa a pelártela. Porque yo te digo que la Junquerita esta noche se zampa un rabo sí o sí".

La noche avanzaba. Marc, Héctor y David seguían su particular fiesta haciendo tiempo, charlando de sus cosas. Ya era casi la hora de salir hacia La Posada. Llamaron a otro grupo de compañeros para saber por dónde andaban y finalmente quedaron en el local. Montados en un taxi se dirigieron allí. Marc empezaba a estar nervioso. Nunca había estado en un local como ese. Sus compañeros le quitaban importancia, aunque le advertían acerca de las chicas que frecuentaban ese sitio.

"Vas a ver pibones por todas partes. Algunas son famosillas de la tele. De Gran Hermano o el programa ese de las putas de Telecinco. El de los viceversos". -Le decía Héctor-. "Allí el mayor pibón que he visto es la negra esa, Liz se llama. Espectacular. Unas tetas como tu cabeza. Eso es para verlo". -Añadió-. David asentía dándole la razón.

Llegaron a la entrada, y tras dar sus datos a los porteros para que comprobaran la lista, entraron. Aquella noche había un buen ambiente. Sus compañeros no habían engañado a Marc, las chicas guapas abundaban en la sala. "Algunas son escorts. De las caras, eh". -Le avisaba David-. Buscaron y finalmente encontraron a otro grupo de la redacción.

Tras saludarse entre todos, accedieron a los reservados para estar más tranquilos. Marc se divertía con sus compañeros. Bebiendo, bailando, riendo. Parecía que llevaba meses o años con ellos en lugar de apenas dos semanas. En el fondo, lo único que pasaba por su cabeza era cuándo iban a llegar los colaboradores del programa. Obviamente a él solo le importaba su morenaza de ojos verdes. Empezaba a impacientarse.

Aproximadamente una hora después, por fin, vio llegar a los primeros colaboradores. El buen rollo era evidente. Se saludaban y se hacían coñas entre ellos. El programa iba muy bien y se notaba. Y allí estaba Irene. Había elegido un top negro de tirantes anchos y ligero escote que dejaba ver el comienzo de su canalillo. Llevaba unos vaqueros ajustadísimos que, con los taconazos que calzaba, hacían destacar aún más su culazo. Se notaba que Irene se cuidaba y hacía deporte. Detrás de ese culo y esas piernas había mucho trabajo. Marc no se sentía defraudado. Estaba preciosa, maquillada y peinada para la televisión. Sus ojos verdes llamaban la atención, perfectamente maquillados. Su larga melena morena peinada como si fuera a salir en un anuncio. Marc la buscaba con la mirada, esperando que ella hiciera lo mismo con él. Sin embargo, ella no había reparado todavía en su presencia. Tras unos minutos sin obtener lo que esperaba, el catalán pensó que lo mejor era volver con sus compañeros y posponer su encuentro. Al menos por el momento. Mientras estaba de cachondeo con Héctor, David y el resto del grupo, la observaba de reojo. Veía como charlaba con sus compañeros y compañeras, como reía, bebía y como bailaba. Sobre todo miraba como bailaba, embelesado y celoso. Irene no dudaba en arrimarse a sus compañeros al ritmo de la música que sonaba en el local. Lo hacía entre risas, despreocupada. Fue en ese momento cuando desde la lejanía, dirigió su mirada hacia Marc. De nuevo le clavó sus bonitos ojos verdes como hiciera aquella tarde cuando se tragaba su polla arrodillada ante él.

Marc le devolvía la mirada seducido, viendo como se frotaba con un compañero de realización. Le perreaba. Restregaba su culo contra el paquete del afortunado. Con su forma de moverse se la había puesto dura a aquel chico, y eso le encantaba. A propósito, seguía arrimando su culo para notar mejor aquella polla bien dura. A la vez, miraba a Marc con deseo. Esa mirada inequívoca y llena de vicio que dirige una chica que busca un macho que la folle como Dios manda. Sin más, se apartó del pobre chaval dejándolo cachondo y fue directa a por Marc. Se acercó hasta él, le saludó -simpática como siempre- y se dieron dos besos.

-"Mira quien está aquí. ¿Cómo es que no has venido a saludarme?" -Dijo ella risueña-.
-"Te he visto ahora y estabas ocupada bailando y divirtiéndote". -Respondió Marc mintiendo-.

Siguieron charlando, poniéndose al día. Irene le preguntaba por cómo le iba en el trabajo y si le gustaba lo que hacía para el programa. Se interesaba por su vida, por cómo había llegado a Madrid. Una charla normal entre compañeros que se estaban conociendo. Como si entre ellos no hubiera ocurrido nada antes. Se notaba que le gustaba Marc. Y todavía se notaba más que la morenaza tenía ganas de marcha. Quería bailar y le pidió que lo hiciera con ella. Comenzaron inocentemente, pero poco a poco la cosa se fue calentando. Se arrimaban más y más el uno al otro. Irene comenzaba a moverse igual que había hecho con aquel otro compañero al que había dejado con las ganas y una enorme erección. No podía evitar moverse de esa forma tan sensual, le salía de manera natural. Agitaba sus caderas acompasadamente al ritmo de la música.
Marc la cogía por la cintura, deslizando su mano hacia su formidable trasero. Irene no decía nada. Su perfume le cautivaba y le traía recuerdos de aquella tarde. Estaba empezando a empalmarse ante semejante hembra. Ella lo sabía y sonreía, pícara. Su irresistible sexualidad se había cobrado otra víctima. Irene se giró y comenzó a restregarse contra el paquete de Marc. Quería sentir aquella polla erecta con su culo. El deseo aumentaba en la pareja. La madrileña ya había elegido a su presa aquella noche, y decidió dar el primer paso preguntándole donde vivía.

-"¿Y a qué esperas para invitarme?" -Le dijo con una mirada y una sonrisa que hicieron estremecerse a Marc-.

Sin demorar más lo que ambos deseaban con todas sus ganas, dejaron sus copas en una mesita y salieron del reservado. Héctor, que llevaba minutos observando la escena a unos metros, se reía pensando para sí mismo. "El cabrón se la va a follar al final". Mientras, la pareja salía de La Posada tras pasar por el guardarropa en busca de un taxi que los llevara al piso de Marc.

El trayecto no fue muy largo y apenas intercambiaron palabras durante el viaje desde el local al piso. Tras pasar el portal -ya sin miradas indiscretas- se cogieron de la mano rumbo al ascensor. Dentro de este, mientras subían los 5 pisos hasta el ático, dieron rienda suelta a sus deseos besándose con desenfreno. El ascensor paró y salieron. Frente a la puerta, Marc buscaba sus llaves mientras Irene -a su espalda- le mordía juguetona la oreja. Por fin las encontró y entraron casi corriendo. La pareja no podía más, querían follarse salvajemente el uno al otro. Ya dentro, la madrileña echó un vistazo rápido al piso. "No está tan mal, es coqueto". -Dijo amablemente-. Marc le iba a ofrecer algo para beber pero no le dio tiempo. Irene se abalanzó sobre él y comenzó a comerle la boca con pasión. El catalán respondió a sus besos con el mismo ímpetu. Se dirigieron al sofá para estar más cómodos mientras se besaban, quitándose sus chaquetas al mismo tiempo. Siguieron besándose durante un largo rato, poniéndose a tono mutuamente. Marc saboreaba la boca de Irene, sus labios, jugaba con su lengua. Pasaba a su cuello. Acariciaba a la vez la nuca de la morenaza, consiguiendo que se estremeciera de placer y que se le erizara el vello. Ella se tumbó sobre su espalda, dejándose hacer. Marc se puso encima de ella decidido a complacerla, pasando de su cuello a la clavícula y al escote, besando cada milímetro de su piel. A la vez, con una de sus manos, iba desabrochando el vaquero de Irene. Marc estaba empalmadísimo, notaba la presión de su polla atrapada en sus calzoncillos y el pantalón. Poco a poco fue metiendo la mano en las braguitas de la madrileña, queriendo llegar ya a su coño. Con la yema de sus dedos iba rozando la piel de su bajo vientre y el pubis, hasta que notó algo de pelito. Se detuvo ahí. Pensó que lo mejor era quitarle antes el pantalón.
Comenzó a sacarlo con dificultad. Irene llevaba unos pitillo ajustadísimos. Primero le quitó los taconazos y por fin le sacó el pantalón. La madrileña se quedó descalza, únicamente vestida con su top y en braguitas. Unas bonitas bragas negras de encaje que estaban totalmente empapadas por la excitación y buen hacer del catalán, que la había puesto muy caliente. A continuación, comenzó a bajarlas. Las agarró por ambos lados y las deslizó lentamente. Poco a poco fue quedando a la vista el pubis de Irene. Lo llevaba perfectamente depilado. Solo se había dejado un pequeño triangulito de pelo, bien arreglado y cortado. Como si supiera que aquella noche iba a recibir visita. Siguió bajando la braguita y comenzaba a ver su rajita.
Marc salivaba por lo que tenía frente a él. Se la quitó completamente dejando a la vista el coñito de Irene, iluminando su cara de gozo. Ella dobló las piernas para ayudarle a sacarlas y después las abrió todo lo que pudo, dejándole vía libre al catalán para que atacara su sexo. El chochito de Irene era gordito y muy apetecible. Tenía los labios menores algo salidos. Ella acercó su mano y comenzó a tocarse. Abriéndolo y mostrándolo, invitando a su compañero a que pusiera su boca sobre él. Marc comenzó a subir por las piernas de la madrileña. Besaba la cara interior de sus muslos a la vez que acariciaba su piel. Llegó hasta sus ingles. Cuando Irene creía que por fin iba a dedicarse a su coñito, el catalán pasó a besar su vientre, haciendo aumentar la excitación y las ganas en ella. Finalmente, Marc no se hizo de rogar más y dirigió su boca al chochito de Irene. Pasaba su lengua sobre la rajita, arriba y abajo. Una y otra vez. Primero despacio y después más rápido, alternando estos movimientos. A la vez la frotaba con su mano con delicadeza. Irene gemía complacida. Después subió unos pocos centímetros y sus lengüetazos iban directos al clítoris, haciendo que la morenaza se estremeciera de placer. Le metía un dedo, luego dos. Jugaba y se divertía con el chochito de Irene. Saboreaba sus jugos. Estaba delicioso. Marc quería devolverle el inmenso placer que ella le había proporcionado con aquella impresionante mamada. Frotaba su clítoris. Lo chupaba y succionaba sin parar. Iba aumentando el ritmo más y más. Irene estaba a punto de correrse con aquella comida de coño. Tras varios minutos lamiendo su entrepierna, finalmente Marc consiguió que la madrileña se corriera entre sonoros gemidos.

Irene se quedó relajada. Aquella había sido una de las mejores comidas de coño que le habían hecho y así se lo hizo saber a Marc. Él, orgulloso por su faena, solo pensaba en continuar y empezó a desnudarse quitándose la camisa. Dejó a la vista su trabajado torso -provocando que su compañera admirara su cuerpo con deseo- y comenzó a desabrocharse el pantalón. Necesitaba liberar su polla. Completamente desnudo tomó a Irene de la mano y la ayudó a incorporarse. Ella se sacó el top dejando a la vista sus pechos y el sujetador negro de encaje, a juego con sus braguitas. Se lo desbrochó y se lo quitó. Irene tenía unas tetas cojonudas. No eran muy grandes, pero eran de un tamaño suficiente para no considerarlas pequeñas. Usaba una talla 90B. Su forma y su caída las hacían bonitas. Sus pezones eran de color marrón clarito y todavía apuntaban hacia arriba. Marc las miraba maravillado hasta que no se pudo contener más y fue directo a por ellas. Comenzó a chupar una mientras sobaba la otra con su mano. Así estuvo varios minutos, pasando de una teta a otra. Las besaba, lamía, chupaba sus pezones. Besaba su vientre. Después volvieron a besarse en la boca, acariciando sus cuerpos desnudos mutuamente. Irene recorría su espalda y sus brazos. Marc se dedicaba a sobar su culazo. Masajeaba y apretaba las nalgas de la morena a su antojo.

La polla completamente erecta de Marc era una tentación para Irene, que había comenzado a acariciarla y pajearla con mimo mientras se besaban. Se separaron y la madrileña invitó al catalán a que se sentara en el sofá. Ahora le tocaba a ella. Cogió el cojín sobre el que se había apoyado mientras estaba tumbada disfrutando de la comida de coño y lo tiró al suelo. Se arrodilló sobre él y se dispuso a chuparle la polla. Mientras la sujetaba y pajeaba con su mano derecha, le succionaba el capullo. Arriba y abajo, arriba y abajo. Su cabeza subía y bajaba sin prisa pero sin pausa. Alternaba estos movimientos besando y lamiendo el rabo de Marc, desde el glande hasta la base. Estando ahí, pasaba a chuparle los huevos. Se metía uno en su boquita y jugaba con él. Después hacía lo mismo con el otro. Los lamía. Y de nuevo de vuelta al capullo, pasando la lengua por el frenillo. Marc gemía sin parar. Volvía a estar en la gloria con Irene cabeceando sobre su rabo. La morena continuaba mamando su polla sin descanso. Se apartaba la melena para que no le molestara. Ahora lo pajeaba mirándolo, sonriente y orgullosa de lo buena que era chupando pollas. Entonces le preguntó a su compañero si quería que llegara hasta el final. Lo que más quería Marc en este mundo era follársela y así se lo hizo saber. Irene se rio. Ella también deseaba que se la follara. Detuvo su paja-mamada. Se puso de pie y sin pensárselo se subió sobre su compañero, que continuaba sentado en el sofá. Él la tomó por la cintura. Volvieron a besarse apasionadamente. A la vez, ella con una mano buscaba la polla de Marc. Una vez agarrada la dirigió hacia la entrada de su coñito, metiéndosela.

Irene comenzó a moverse sobre Marc. Subía y bajaba sobre su polla a buen ritmo. Él la sujetaba por la cintura, viendo como sus tetas se movían sin cesar. Era algo hipnótico. Aprovechaba para agarrar sus nalgas, abriéndolas y apretándolas a su antojo. Ella continuaba cabalgando sin parar. Echaba su cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados, mordiéndose el labio. Su larga melena morena flotaba en el aire al son de sus movimientos de cadera. Irene era la que marcaba el ritmo de la follada. Dibujaba círculos con su cintura, como si bailara encima de Marc con su polla dentro de ella, haciéndolo gozar de manera increíble. Gozando ella también. Las historias que le habían contado sus compañeros no le hacían justicia. Irene follaba como una diosa.

Seguía encima, le encantaba llevar la voz cantante. Se inclinó ligeramente hacia atrás, abriendo más las piernas, y comenzó a subir y a bajar con más ímpetu sobre el rabo de Marc. Ambos jadeaban sin parar.

Disminuyeron el ritmo, dándose una tregua. Entonces él le propuso cambiar de postura. Irene se bajó y se colocó como le pidió su compañero. Marc se la iba a follar a cuatro patas, tal y como deseaba. La madrileña se puso en posición. Apoyó los brazos y las rodillas sobre el sofá, acomodándose la melena a un lado del cuello, esperando a ser penetrada. El catalán se situó detrás de ella y sin pensarlo dos veces se la metió en su chochito. Desde un primer momento Marc bombeaba con todas sus ganas. La cogía por la cintura para ayudarse y se la follaba a un ritmo brutal. Dándole cachetes, dejándole los mofletes del culo rojos. Irene gemía sin parar y soltaba grititos, aguantando las embestidas de su compañero. El pubis de Marc rebotaba una y otra vez con cada acometida contra el culazo de Irene. La madrileña quería más, mucho más, y así se lo hacía saber. Quería que se la follara más duro. Más. Más aún. Ella también gozaba enormemente con esta postura, y lejos de sentirse sometida, movía su culo acompañando los movimientos del catalán. Hacia adelante y hacia atrás. Tras un rato así, Irene inclinó su espalda, cruzando las piernas por los tobillos, apoyando la cara sobre un cojín y ofreciendo todavía más su coñito.
Marc se la folló en esta postura unos minutos más, empujando sin parar, todo lo que podía, con todas sus fuerzas y energía, mientras su compañera le pedía más y más rabo. De nuevo decidieron cambiar.

Marc se salió de Irene, que permanecía en la misma postura. Durante unos segundos se recreó con la visión que tenía frente a él. El culazo de Irene dibujando perfectamente la forma de un melocotón. El agujero de su ano. Su chochito, solo para él, ligeramente abierto. No dudo en inclinarse sobre ella y darle un lamentón a su rajita. De arriba a abajo. Irene se incorporó y se tumbó de espaldas en el sofá. Abrió las piernas con las rodillas flexionadas, dejando los pies suspendidos en el aire, esperando a que su compañero la volviera a penetrar. El catalán se colocó entre sus piernas y se la metió de nuevo. Comenzó a empujar con fuerza desde la primera embestida. Los dos jadeaban sin cesar, bañados en sudor. El olor a sexo había inundado el mini-piso. Marc se la follaba con todas su ganas, quería correrse ya. Irene se ayudaba frotándose el clítoris con sus dedos. La pareja se miraba a los ojos, retándose, compartiendo con el otro aquel intenso momento de placer y desenfreno. Marc bajó las revoluciones pero no la fuerza con la que empujaba. Irene sonreía y le miraba con vicio, gozando con aquella polla que la taladraba sin parar. Tras varios minutos acelerando y bajando el ritmo del mete-saca, Marc le dijo a su compañera que se iba a correr en breves. Ella le dijo que lo hiciera dentro. Justo en ese momento, Irene se corrió lanzando sonoros gemidos de placer. No había dejado de tocarse el clítoris mientras la polla de Marc entraba y salía de su coñito. Esto motivó aún más al catalán, que en un último esfuerzo volvió a aumentar el ritmo al que se la follaba. Estaba aguantando más de lo que esperaba teniendo en cuenta que se la estaba follando a pelo.
Finalmente acabó corriéndose dentro de Irene dejando escapar también gemidos de gusto.

Tras unos segundos tratando de recuperar el aliento, se salió de Irene. Su chochito expulsó algo de semen de la abundante corrida que guardaba en su interior.

Marc se sentó en el suelo apoyando la cabeza sobre su compañera, que se había tumbado en el sofá. Irene le acariciaba la cabeza, pasando la mano por su pelo. Permanecieron un rato así, en silencio.
Pasados unos cuantos minutos Marc se levantó. Tenía hambre y quería picar algo. Fue a la nevera. Irene aprovechó y fue al baño a darse una ducha rápida para quitarse el sudor y limpiarse el semen. Al volver, recogió su ropa que seguía tirada por el suelo y comenzó a vestirse mientras sacaba su Iphone del bolso y pedía un taxi. Tuvo que preguntarle a Marc por la dirección en la que estaban. Su compañero la observaba -todavía desnudo- mientras comía spaghetti fríos directamente del tupperware. Aprovechó para sacarle una foto medio desnuda con su Smartphone. Ya vestida y con la chaqueta puesta echó un vistazo asegurándose de que no se dejaba nada. Se acercó a él y le dio un beso en la mejilla.

-"Me ha gustado mucho lo de esta noche". -Le dijo ella. Su compañero le sonrió-.
-"A mí también me ha gustado mucho". –Le respondió él con una sonrisa de oreja a oreja, todavía sin creerse lo que acababa de suceder-. "Habrá que repetirlo otro día ¿no?"

Irene se rio.

-"Ya veremos... Nos vemos el lunes".

Se encaminó hacia la puerta, la abrió y le lanzó un beso a Marc mientras salía de su ático despidiéndose con la mano. Marc se quedó solo en aquel piso que apestaba a sexo. Se acababa de follar a Irene Junquera y en aquel momento solo se le ocurrió una cosa: contarlo y presumir ante todos sus amigos que se habían burlado de él llamándolo “becario”.
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Antiguo 24-abr-2017, 10:56   #794
jg19
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Predeterminado

Hola, muy buenas, en primer lugar quiero deciros que hay muy buen nivel en cuanto a relatos, sois muy buenos, el ultimo de JavitoAy es increíble. Y ahora os agradecería que me dijeseis por privado programas de tv, series, cosas sobre las que hacer un relato, pero que sea en conjunto, rollo el chiringuito como hizo el compañero Javito. Un saludo chicos.
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Antiguo 25-abr-2017, 19:29   #795
JavitoAy
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Predeterminado

Llevo bastante avanzado el relato de A. Morgade, me estoy poniendo palote yo mismo

De todos modos como no quiero monopolizar el tema y viendo que el de Irene no ha debido gustar demasiado creo que tardaré en subirlo.
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Antiguo 26-abr-2017, 19:34   #796
jofrillos
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Empezado por JavitoAy Ver Mensaje
Llevo bastante avanzado el relato de A. Morgade, me estoy poniendo palote yo mismo

De todos modos como no quiero monopolizar el tema y viendo que el de Irene no ha debido gustar demasiado creo que tardaré en subirlo.
Ten piedad y no tardes mucho en subir el de Ana morgade
Estaría bien que alguien más se animara en algun relato mas sobre ella que la verdad hay muy pocos, el tuyo será el segundo.
En cuanto al de irene a mi personalmente me gustó bastante.
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Antiguo 02-may-2017, 16:48   #797
JavitoAy
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¿Nadie se anima a compartir su historia?
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Antiguo 03-may-2017, 12:39   #798
edurneboots
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Predeterminado Graciela Álvarez Lobo?

Muchas gracias a todos por el curro que os pegais. Sois unos máquinas!! Hay bastante nivel.

Y me pregunto, a alguien se le ha ocurrido hacer alguno sobre Graciela Álvarez? Para mi es ahora mismo la bomba atómica n1 de la televisión.
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Antiguo 06-may-2017, 00:50   #799
jg19
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Predeterminado La mejor noche de mi vida. Parte 1

Sábado por la tarde, soy uno de los becarios de una empresa de alquiler de coches, como soy un becario me ha tocado pringar durante todo el día trabajando, mientras los jefes están en sus chalets viviendo la vida.

Tras un día duro como ese, lo que menos me apetecía era salir de fiesta ni a tomar algo, pero de camino a casa, en el suelo, me encontré una invitación para una fiesta en la mejor discoteca de la ciudad. Es una discoteca muy exclusiva, a la que van muchos famosos y gente importante y es casi imposible para gente normal como yo poder entrar en ella. Así que sin muchos ánimos, empece a prepararme para salir, una ducha, afeitarme.. lo típico vamos.

Por supuesto intente ponerme lo mejor posible, no soy el chico mas guapo del mundo pero suelo ligar bastante, estoy depilado, musculado y porque no decirlo, no estoy mal dotado tampoco, el único pero que tengo es que me cuesta abrirme para ello, tengo poca labia, pero se suplirla bien.

Bueno que me enrollo, después de prepararme era casi la una de la madrugada, me tome una copa en mi piso y salí hacia la disco. Cogí mi coche y fui hacia ella, despreocupado, algo alegre, cuando bebo un poco me animo rápido.
Entre en la disco, pensaba que había control de listas en este tipo de sitios, pero me equivoque, entre tranquilamente, mire alrededor, era increíble un ambiente muy bueno, lleno de gente. Me acerque a la barra a pedir y desde ahí veía las diferentes zonas VIP de la disco.

Desde mi sitio veía a las típicas chonis de Telecinco, Oriana, Liz, Albita Casillas.. En resumen chicas con poco cerebro pero con un cuerpo de infarto.

En otro VIP se veían a las chicas de AtresMedia, las chicas de Zapeando, el Hormiguero, etc.. Resumiendo también pivones increíbles.

Y en el tercero que veía desde mi sitio, estaban el resto de famosos y famosas de Telecinco, Cristian Galvez, Eva Isanta y demás famosos.

Flipe un poco por la situación pero enseguida me entone en cuanto me tome un par de copas, charle con algunas chicas, baile con ellas, me lo estaba pasando bastante bien pese a salir sin ánimos.

Todo transcurría como cualquier noche de disco, pese a ser muy exclusiva, el resto era como en todas. Decidí salir al parking a coger el tabaco que me deje en el coche, me acerque a el y lo cogí, justo ene se momento oi una voz a lo lejos del parking.

- Hola, hay alguien por ahí? Necesito ayuda
Oí la voz y me acerque corriendo. - Si? Que ocurre?
- Que ha bebido mucho y no puede ni andar.
Al estar cerca me di cuenta de quienes eran, la que me hablo era Cristina Castaño (la pelirroja de La Que Se Avecina) y la que iba agarrada a ella y sin poder hablar era su compañera Vanesa Romero.
- Ha bebido mucho y tenemos que llevarla a casa, puedes pedir un taxi por favor? Me dijo la belleza pelirroja muy amablemente.
- Si si, ahora mismo- dije cogiendo mi móvil y llamando al instante.
- Joder, no lo cogen, maldita sea
- Dios, y ahora que hacemos? Vanesa esta muy mal.
Tarde unos segundos en reaccionar pero finalmente me di cuenta... - Eh, yo.. he bebido, pero.. puedo llevaros si queréis- dije algo nervioso.
- De verdad? Si por favor, serias de gran ayuda.
- Si si claro, fui corriendo a abrir mi coche y acercarlo a donde estaban ellas.
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jg19 is offline   Citar -
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Antiguo 06-may-2017, 09:21   #800
JavitoAy
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Predeterminado

Por fin alguien se anima. Por curiosidad, ¿quién o quienes son las protagonistas? ¿Vanesa y Cristina?
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