Responder

Tus Relatos y experiencias - Experiencias reales con mujeres casadas Herramientas
Antiguo 28-ene-2016, 21:36   #76
luis5acont
Moderador
 
Avatar de luis5acont
 
Fecha de Ingreso: may-2013
Mensajes: 7.982
Gracias 13.589 Veces en 5.801 Posts
Predeterminado

[quote=Nedelarponero;6907500]Ya lo he contado aquí alguna vez. No me he casado, he vivido con alguna mujer, pero sobre todo he follado con casadas.

Las casadas de más de cuarenta años no te complican la vida. Saben lo que quieren, es decir quieren el sexo fuerte que no encuentran en su matrimonio, pero al mismo tiempo no quieren irse a vivir contigo porque no quieren romper la vida que tienen organizada. Por una parte, tienen la suficiente experiencia para no ser unas remilgadas y, por otra, si algo no lo han hecho todavía, estás dispuestas a hacerlo para probarlo antes de que se les pase el arroz.


Muy de acuerdo contigo.

Hay de todo claro, cada mujer tiene sus gustos y circunstancias, pero si son maduras y casadas, dos pluses de experiencia y claridad de ideas para ellas...

Muy buena experiencia por cierto...

luis5acont is offline   Citar -
Los siguientes 3 Usuarios dan las gracias a luis5acont por este Post:
Antiguo 14-mar-2016, 11:46   #77
disfrutoN100
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: dic-2013
Ubicación: Málaga
Mensajes: 49
Gracias 48 Veces en 27 Posts
Predeterminado

El sexo con casadas es lo mas morboso del mundo y ademas es espectacular!!!
disfrutoN100 is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a disfrutoN100 por este Post:
Antiguo 14-mar-2016, 12:01   #78
CHARON
Moderador sección Relatos
 
Avatar de CHARON
 
Fecha de Ingreso: abr-2008
Ubicación: EN UN PENTAGRAMA
Mensajes: 24.149
Gracias 19.423 Veces en 9.222 Posts
Predeterminado

Cita:
Empezado por disfrutoN100 Ver Mensaje
El sexo con casadas es lo mas morboso del mundo y ademas es espectacular!!!
Totalmente cierto...:rolleyes :bee rchug
__________________
LA MUSICA ES LA FORMA DE LAS FORMAS.

http://www.pajilleros.com/relatos-ex...o-destino.html
CHARON is online now   Citar -
Antiguo 14-mar-2016, 12:45   #79
DURACELL XL
Ministro Pajillero
 
Avatar de DURACELL XL
 
Fecha de Ingreso: dic-2015
Mensajes: 1.435
Gracias 2.756 Veces en 903 Posts
Predeterminado

Absolutamente de acuerdo, mi experiencia coincide totalmente con eso
DURACELL XL is offline   Citar -
Los siguientes 2 Usuarios dan las gracias a DURACELL XL por este Post:
Antiguo 14-mar-2016, 13:08   #80
mixdc
Moderador
 
Avatar de mixdc
 
Fecha de Ingreso: mar-2015
Mensajes: 5.305
Gracias 2.813 Veces en 1.926 Posts
Predeterminado

Cita:
Empezado por disfrutoN100 Ver Mensaje
El sexo con casadas es lo mas morboso del mundo y ademas es espectacular!!!
Pues sí, Totalmente de acuerdo.

Yo mismo hace años que tengo sexo con una mujer casada y no veaaaaaaaaaaaaaaaaas.


Como me poneeeeeeeeeeee
__________________
Lo único que me tomo en serio en esta vida,es a no tomarme la vida demasiado en serio.
mixdc is offline   Citar -
Visita nuestro sponsor
Antiguo 14-mar-2016, 13:59   #81
NORTH23
Ultra Mega Dios Pajillero
 
Avatar de NORTH23
 
Fecha de Ingreso: may-2010
Ubicación: Xoxolandia
Mensajes: 16.914
Gracias 16.544 Veces en 8.412 Posts
Arrow Soy north23, saludos.

"Casadas" de........25, 30, 35, 40 y 45 en adelante.................es la o.......a.

Ahora una mujer soltera haciendose pasar x casada y......exijiendole "CAÑA" al amante y que este se crea que es casada...............


Salud de......north23.
__________________
Vive y deja vivir.
NORTH23 is offline   Citar -
Antiguo 14-mar-2016, 18:19   #82
disfrutoN100
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: dic-2013
Ubicación: Málaga
Mensajes: 49
Gracias 48 Veces en 27 Posts
Predeterminado Morbazo total

Buenas, pocas cosas mas excitantes y morbosas hay que una casada que sepa lo que quiere... pfffff como me ponen ademas las que son maduras ya me refiero a las que tienen entre 45 y 55.... son autenticas DIOSAS!!!
Un Saludo
disfrutoN100 is offline   Citar -
Los siguientes 2 Usuarios dan las gracias a disfrutoN100 por este Post:
Antiguo 18-may-2016, 18:45   #83
Nedelarponero
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: jun-2013
Mensajes: 45
Gracias 239 Veces en 39 Posts
Predeterminado Hola soy yo (I): Es la primera vez que le hago esto a mi marido.

- Hola, soy yo.

Estaba trabajando en casa, había sonado el móvil, vi su teléfono y se me paralizó el corazón. Era Pilar, una antigua novia, que hacía años que no veía. Muchos años.

Tengo que aclarar que Pilar y yo tenemos una relación un poco serpenteante. Nos conocimos cuando éramos adolescentes en la pandilla del verano. Nos habíamos liado cuando la pandilla había degenerado en parejitas retozonas. Había sido un primer lío bastante light debido a la edad y la época. Ahora con esas edades los chicos y las chicas saben latín.

Nos habíamos dejado. Volvimos un poco después. Esta vez follamos. Para mí, no era la primera vez que lo hacía, porque mientras tanto yo no había estado quieto. Para ella sí lo fue. Me dejó al cabo de unos meses, para echarse un novio, casarse e irse a vivir a una ciudad del norte de España.

Me gusta recordar que cuando llevaba unos tres años casada y habiendo tenido una hija, tuve que hacer un trabajo en aquella ciudad. La llamé sin mala intención. Estalló de alegría y me dijo que fuera a verla y a comer con ella y su marido. Fui.

Me recibió en su piso, precioso y con vistas al mar. Estaba sola con el bebé. El marido estaba en el trabajo. Recuerdo bien que era verano, vestía una camisa blanca y unos vaqueros muy ajustados. Llevaba tacones muy altos.

Pilar es de buena estatura, tiene buenas tetas, una cintura estrecha, incluso ahora mismo como he podido comprobar y ya os contaré más adelante. Es muy blanca de piel, pero tiene el pelo castaño oscuro. De aquella lo llevaba muy largo en melena.

Me recibió en su casa como digo. Me ofreció de todo para beber, yo no bebo, ni fumo, me dijo que estaba haciendo cosas y que la acompañara mientras hablábamos. El bebé dormía. Me puso al día de su marido, que yo conocía un poco incluso antes de que se casaran, me habló de cómo le iba y de la niña.

Estábamos en la cocina. Ella se apoyó en la lavadora con los brazos a los lados del cuerpo sobre la encimera. Me miró. Estábamos en silencio. Fue un silencio largo. Estiró la espalda y, en consecuencia, sacó el pecho, como si me lo estuviera ofreciendo. Fui hacia ella y la bese. Se dejó. Seguí besándola. Me echó los brazos al cuello. Se apretó con deseo. Empezó a respirar fuerte, no llegaba a gemido pero no era la respiración normal. Era una invitación a seguir y no la rechacé.

Se dejó acariciar las tetas, primero por encima de la camisa, luego por debajo entrando desde atrás. Se dejó apretar los pezones. Cuando se llega ahí, ya se sabe que la cosa va en serio. Unos pezones retorcidos son la aduana que deja pasar a lo que se quiera. Se dejó meter la mano por debajo del pantalón, hasta las bragas y más allá.

Le metía la mano por delante, la cintura del pantalón me apretaba el brazo, pero yo ya sentía los pelitos. Seguí más abajo y me encontré su coño caliente y húmedo.

Me abrazaba alrededor del cuello. Me besaba con lengua. Suspiraba. Pegaba su cuerpo al mío, pero separaba el vientre para dejar espacio para mi brazo.

Con la otra mano, solté el botón del pantalón y bajé la cremallera. Abrió las piernas. Se dejó masturbar.

Se corrió rápido.

Se quedó encima de mi hombro un buen rato. Seguíamos los dos de pie delante de la lavadora. Ella con el pantalón abierto aunque subido hasta la cintura. Yo con mi mano entre sus piernas.

Se acabó recomponiendo. No recuerdo que me dijo, pero estaba alegre, se puso a cocinar, puso la mesa, sonó la cerradura y entró el marido.

Comimos juntos los tres como buenos amigos. Recuerdo una imagen muy clara de ellos dos sentados en el sofá, él le había echado el brazo por encima del hombro, ella se había acurrucado un poco debajo del brazo de él. Yo estaba sentado en un sillón enfrente. Lo recuerdo como una foto, porque soy fotógrafo profesional y recuerdo que, mientras veía aquella escena y escuchaba lo que me contaban, me reía por dentro y componía el encuadre, valoraba la luz e imaginaba la foto.

No sé qué os parece, pero yo me tronchaba de risa y todavía me hace gracia.

Me fui de la casa y tardé en volver a verla. Me llamó unos años después, no muchos. Había venido a Madrid por asuntos de trabajo y quería verme. Fantástico.

Estaba en un buen hotel. Trabajaba en una empresa importante, venía por unas reuniones y tenia que preparar unas cosas para el día siguiente. Me dio el número de la habitación y me dijo que fuera a verla al caer la tarde, para que le diera tiempo a terminar el trabajo.

A la hora, fui. Toqué la puerta y me abrió. Seguía muy guapa, seguía muy joven, seguía alta. Ahora estaba vestida con un pantalón amplio y negro de ejecutiva, una blusa suelta y elegante, estaba descalza. En la mesa se veía el portátil. Nos besamos en las mejillas.

Me invitó a una cerveza del bar. Me dijo que podíamos salir a cenar. La iniciativa de todo la llevaba ella. Se puso los zapatos, como siempre de tacón (¿Os habéis dado cuenta que las casadas altas siempre van con zapatos de tacón muy altos? Bueno no siempre, pero sí muchas veces).

Bajamos al restaurante del hotel. Hablamos y nos pusimos al día. Hacia los postres, inclinaba la cabeza hacia un lado o hacia otro, ofreciendo el cuello. Jugueteaba con el pelo que ahora llevaba en media melena. Me miraba bajando de medio lado la cabeza, por un ojo, mientras hacía tirabuzones con los dedos. O sea, estaba coqueteando conmigo.

La ventaja de ser fotógrafo es que se sabe dirigir a una mujer para que dé imagen de coqueteo. Por eso, cuando una mujer lo hace dirigido a uno, se sabe interpretar el mensaje.

-"Anótelo en la cuenta de la habitación, por favor".

En cuanto entramos en el ascensor nos estábamos besando y retorciendo como pulpos en celo. Nada más cerrar la puerta de la habitación ya estábamos enredados otra vez. Caímos en la cama de cualquier manera. Le quité la ropa como pude. Me la quitó y me la quité. Le metía mano. Me metía mano.

Rápidamente, ella estaba a cien. Lanzada. Sin bragas. Mojada.

Abrió las piernas. Me subí encima, arrimó su vientre y se la metí. Recuerdo perfectamente la sensación de entrar dentro, hasta el fondo, hasta sentir el final de la vagina y el cuello del útero. Soltó un grito de placer.

Bombeé dentro, mientras ella acompañaba en va y ven con sus caderas, con gemidos desvergonzados. Cuando éramos novios de adolescentes se ponía a cien, se dejaba encantada, le gustaba que la follara pero era bastante pasiva. En el fondo, le daba un poco de corte ir más allá de un polvo casto. Estaba claro que el matrimonio le había hecho soltarse y, ahora, disfrutaba haciendo disfrutar.

Sin embargo, según me la follaba poco a poco se fue apagando, hasta pararse por completo. Se quedó quieta. Yo paré también. Estaba seria. Lánguida. Un poco ida. Le pregunté si le pasaba algo, me dijo que no, que todo estaba bien.

-¿quieres que te la saque?

Me miró en silencio con unos ojos que eran un sí. Salí de ella. La abracé y la acaricié con suavidad.

No dijo casi nada. Solo unas palabras sueltas que interpreté simplemente como un ataque de mala conciencia. Al poco, lo dijo.

- Es la primera vez que le hago esto a mi marido.

Última edición por Nedelarponero fecha: 19-may-2016 a las 11:04.
Nedelarponero is offline   Citar -
Los siguientes 7 Usuarios dan las gracias a Nedelarponero por este Post:
Antiguo 19-may-2016, 11:46   #84
Nedelarponero
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: jun-2013
Mensajes: 45
Gracias 239 Veces en 39 Posts
Predeterminado Hola soy yo (II): Ahora follas mejor

No dije nada. La besé y la acaricié con cuidado y neutralidad. Si tenía un ataque de culpa, no era cuestión de acentuarlo. Seguimos en silencio durante bastante tiempo. Al final, no recuerdo cómo, volvimos a hablar.

Me comentaba cosas de su trabajo, de lo había conseguido, de lo contenta que estaba, de lo interesante que era. La escena era curiosa. Hablaba sin cesar, con un punto de entusiasmo, mientras estábamos en la cama, desnudos, sin follar porque le había dado remordimientos hacerlo.

Acabó levantándose para enseñarme algo y me lo trajo a la cama para que lo viera. Nos sentamos en la cama y charlábamos como si estuviéramos en una terraza de la Castellana.

Después de un rato largo, se volvió a levantar porque quería beber algo. Me dijo que fuera con ella. La habitación del hotel era más bien una pequeña suite. Tenía una habitación con la cama y, al lado, una pequeña cocina con una mesa para comer y una mesa redonda para reuniones. Nos fuimos allí.

Ella circulaba por esa parte de la habitación mientras me contaba cosas. Yo estaba apoyado en la pared con un vaso de Coca Cola en la mano, mirándola. Los dos desnudos como gusanos.

Hablaba y hablaba. Caminaba de un sitio para otro. Tenía las tetas un poco caídas pero los pezones estaban hacia arriba. O sea, como se decía antes "respingonas". Es un tipo de tetas que me encanta.

Su vientre estaba sin depilar, pero no tenía tampoco la selva del amazonas entre las piernas. Era una cosa moderada, pero tapaba el comienzo de los labios del coño. Yo la miraba con detalle y sin ocultarlo. Ella, tenía que saberlo, no mostraba nada de vergüenza. Parecía como si estuviéramos vestidos.

Al final, ella estaba apoyada en la encimera de la cocina, que daba a una ventana. Yo estaba enfrente. Se hizo un silencio. La situación era tan absurda como si fuera sacada de un vídeo de esos que se ponen en las instalaciones de ARCO.

Continuó el silencio. Me miraba. Interpreté bien las señales de los ojos, de la inclinación de la cabeza, de las manos en la encimera, de la exposición de sus tetas a mis ojos, de su vientre sin depilar a la vista. Descruzó las piernas.

Fui hacia ella, me pegué a su cuerpo. Se irguió para pegar el suyo. Me volvió a echar los brazos al cuello y me metió la lengua entre los labios. Con una mano, sin más previas, me cogió la polla y la subió para que quedara levantada contra su vientre.

Nos apretamos el uno contra el otro y la polla respondió inmediatamente.

Le acaricié las tetas, me siguió metiendo la lengua, le acaricié los pezones, y me siguió metiendo la lengua. Empezó a respirar fuerte. Con la otra mano, le acariciaba la espalda.

Abrió las piernas.

La subí un poco a la encimera, abrió más todavía las piernas para que su coño quedara a la altura de mi polla y, sin más esfuerzo, esta le entró hasta el fondo. Soltó un gemido.

Empecé a follarla otra vez. Empezó a gemir más fuerte. Estaba a medio sentar encima de la encimera de la cocina con la ventana detrás. ´Tenía una especie de visillos. No se veía mucho hacia afuera y, desde luego, nada desde afuera.

Estaba claro que estaba incómoda. El borde del tablero le estaba molestando en el culo. Se bajó.

-"me hace daño".

Le di la vuelta y no solo se dejó sino que se inclinó hacia adelante, arqueó la espalda, sacó el culo, abrió las piernas, especialmente con las rodillas y adoptó la postura que viene a decir "soy tuya, métemela cuando quieras".

Lo hice. La follé desde atrás. Ella continuaba inclinada hacia adelante. Es una postura que me gusta si la mujer tiene una espalda y un culo bonitos. Una espalda de mujer es siempre algo muy bello, si la muestra mientras te la follas, es tremendamente sexy. No quiero decir nada si baja la cabeza y te deja el cuello a la vista, al mismo tiempo que pone el culo en pompa para que le entre mejor.

Pues eso mismo es lo que hizo.

Cuando follas así, miras a la espalda, te dan ganas de acariciarla, lo haces, miras al cuello, se lo agarras, si se deja, subes la mano hacia la nuca, si se sigue dejando, le agarras del pelo, si ves que sacude la cabeza es probable que sabe lo que vas a hacerle y no lo quiere, pero si sigue pasiva o gime más fuerte, es una invitación.

Le agarré del pelo y tiré hacia atrás. Soltó un gemido más fuerte, casi un grito. Tiré más, arqueó la espalda, dejó ir la cabeza hacia atrás todo lo que yo la forzaba a hacerlo, sin resistencia alguna, siguió gimiendo, más y más fuerte, mientras yo se la metía hasta lo más profundo de sus entrañas.

Hay mujeres que no les gusta que tires del pelo cuando la follas por detrás. Pero hay otras, muchas, que le encanta que lo hagas, porque disfrutan de la sensación de ser penetradas y sometidas, por una parte y al mismo tiempo de sentirse tremendamente atractivas hasta el punto de hacer que su follador pierda la cabeza.

Es una sensación, según me dice mi novia actual, que le gusta mucho cuando lo hacemos así, contradictoria y embriagadora. Me cuenta que disfruta porque es follada, es sometida y lo es porque su follador pierde por ella el control.

La follé así, por detrás, tirándola del pelo. Ella tenía su espalda arqueada, su culo ofrecido hacia arriba, sus piernas abiertas con las rodillas ligeramente flexionadas, su coño empapado y disfruté de ver lo que disfrutaba con todo ello.

Hasta que se corrió. Y me corrí con ella.

Caí encima de su espalda, con la polla dentro. Ella se dejó aplastar contra la encimera, todavía con las piernas abiertas.

Al final, nos recuperamos. Se la saqué, se dio la vuelta, me besó, me miró y me dijo:

-"Ahora, follas mejor".
Nedelarponero is offline   Citar -
Los siguientes 12 Usuarios dan las gracias a Nedelarponero por este Post:
Antiguo 26-may-2016, 15:27   #85
Mini-Pene
Mega Pajillero
 
Fecha de Ingreso: abr-2005
Mensajes: 109
Gracias 1 Vez en 1 Post
Predeterminado

Cita:
Empezado por Nedelarponero Ver Mensaje
- Hola, soy yo.

Estaba trabajando en casa, había sonado el móvil, vi su teléfono y se me paralizó el corazón. Era Pilar, una antigua novia, que hacía años que no veía. Muchos años.

Tengo que aclarar que Pilar y yo tenemos una relación un poco serpenteante. Nos conocimos cuando éramos adolescentes en la pandilla del verano. Nos habíamos liado cuando la pandilla había degenerado en parejitas retozonas. Había sido un primer lío bastante light debido a la edad y la época. Ahora con esas edades los chicos y las chicas saben latín.

Nos habíamos dejado. Volvimos un poco después. Esta vez follamos. Para mí, no era la primera vez que lo hacía, porque mientras tanto yo no había estado quieto. Para ella sí lo fue. Me dejó al cabo de unos meses, para echarse un novio, casarse e irse a vivir a una ciudad del norte de España.

Me gusta recordar que cuando llevaba unos tres años casada y habiendo tenido una hija, tuve que hacer un trabajo en aquella ciudad. La llamé sin mala intención. Estalló de alegría y me dijo que fuera a verla y a comer con ella y su marido. Fui.

Me recibió en su piso, precioso y con vistas al mar. Estaba sola con el bebé. El marido estaba en el trabajo. Recuerdo bien que era verano, vestía una camisa blanca y unos vaqueros muy ajustados. Llevaba tacones muy altos.

Pilar es de buena estatura, tiene buenas tetas, una cintura estrecha, incluso ahora mismo como he podido comprobar y ya os contaré más adelante. Es muy blanca de piel, pero tiene el pelo castaño oscuro. De aquella lo llevaba muy largo en melena.

Me recibió en su casa como digo. Me ofreció de todo para beber, yo no bebo, ni fumo, me dijo que estaba haciendo cosas y que la acompañara mientras hablábamos. El bebé dormía. Me puso al día de su marido, que yo conocía un poco incluso antes de que se casaran, me habló de cómo le iba y de la niña.

Estábamos en la cocina. Ella se apoyó en la lavadora con los brazos a los lados del cuerpo sobre la encimera. Me miró. Estábamos en silencio. Fue un silencio largo. Estiró la espalda y, en consecuencia, sacó el pecho, como si me lo estuviera ofreciendo. Fui hacia ella y la bese. Se dejó. Seguí besándola. Me echó los brazos al cuello. Se apretó con deseo. Empezó a respirar fuerte, no llegaba a gemido pero no era la respiración normal. Era una invitación a seguir y no la rechacé.

Se dejó acariciar las tetas, primero por encima de la camisa, luego por debajo entrando desde atrás. Se dejó apretar los pezones. Cuando se llega ahí, ya se sabe que la cosa va en serio. Unos pezones retorcidos son la aduana que deja pasar a lo que se quiera. Se dejó meter la mano por debajo del pantalón, hasta las bragas y más allá.

Le metía la mano por delante, la cintura del pantalón me apretaba el brazo, pero yo ya sentía los pelitos. Seguí más abajo y me encontré su coño caliente y húmedo.

Me abrazaba alrededor del cuello. Me besaba con lengua. Suspiraba. Pegaba su cuerpo al mío, pero separaba el vientre para dejar espacio para mi brazo.

Con la otra mano, solté el botón del pantalón y bajé la cremallera. Abrió las piernas. Se dejó masturbar.

Se corrió rápido.

Se quedó encima de mi hombro un buen rato. Seguíamos los dos de pie delante de la lavadora. Ella con el pantalón abierto aunque subido hasta la cintura. Yo con mi mano entre sus piernas.

Se acabó recomponiendo. No recuerdo que me dijo, pero estaba alegre, se puso a cocinar, puso la mesa, sonó la cerradura y entró el marido.

Comimos juntos los tres como buenos amigos. Recuerdo una imagen muy clara de ellos dos sentados en el sofá, él le había echado el brazo por encima del hombro, ella se había acurrucado un poco debajo del brazo de él. Yo estaba sentado en un sillón enfrente. Lo recuerdo como una foto, porque soy fotógrafo profesional y recuerdo que, mientras veía aquella escena y escuchaba lo que me contaban, me reía por dentro y componía el encuadre, valoraba la luz e imaginaba la foto.

No sé qué os parece, pero yo me tronchaba de risa y todavía me hace gracia.

Me fui de la casa y tardé en volver a verla. Me llamó unos años después, no muchos. Había venido a Madrid por asuntos de trabajo y quería verme. Fantástico.

Estaba en un buen hotel. Trabajaba en una empresa importante, venía por unas reuniones y tenia que preparar unas cosas para el día siguiente. Me dio el número de la habitación y me dijo que fuera a verla al caer la tarde, para que le diera tiempo a terminar el trabajo.

A la hora, fui. Toqué la puerta y me abrió. Seguía muy guapa, seguía muy joven, seguía alta. Ahora estaba vestida con un pantalón amplio y negro de ejecutiva, una blusa suelta y elegante, estaba descalza. En la mesa se veía el portátil. Nos besamos en las mejillas.

Me invitó a una cerveza del bar. Me dijo que podíamos salir a cenar. La iniciativa de todo la llevaba ella. Se puso los zapatos, como siempre de tacón (¿Os habéis dado cuenta que las casadas altas siempre van con zapatos de tacón muy altos? Bueno no siempre, pero sí muchas veces).

Bajamos al restaurante del hotel. Hablamos y nos pusimos al día. Hacia los postres, inclinaba la cabeza hacia un lado o hacia otro, ofreciendo el cuello. Jugueteaba con el pelo que ahora llevaba en media melena. Me miraba bajando de medio lado la cabeza, por un ojo, mientras hacía tirabuzones con los dedos. O sea, estaba coqueteando conmigo.

La ventaja de ser fotógrafo es que se sabe dirigir a una mujer para que dé imagen de coqueteo. Por eso, cuando una mujer lo hace dirigido a uno, se sabe interpretar el mensaje.

-"Anótelo en la cuenta de la habitación, por favor".

En cuanto entramos en el ascensor nos estábamos besando y retorciendo como pulpos en celo. Nada más cerrar la puerta de la habitación ya estábamos enredados otra vez. Caímos en la cama de cualquier manera. Le quité la ropa como pude. Me la quitó y me la quité. Le metía mano. Me metía mano.

Rápidamente, ella estaba a cien. Lanzada. Sin bragas. Mojada.

Abrió las piernas. Me subí encima, arrimó su vientre y se la metí. Recuerdo perfectamente la sensación de entrar dentro, hasta el fondo, hasta sentir el final de la vagina y el cuello del útero. Soltó un grito de placer.

Bombeé dentro, mientras ella acompañaba en va y ven con sus caderas, con gemidos desvergonzados. Cuando éramos novios de adolescentes se ponía a cien, se dejaba encantada, le gustaba que la follara pero era bastante pasiva. En el fondo, le daba un poco de corte ir más allá de un polvo casto. Estaba claro que el matrimonio le había hecho soltarse y, ahora, disfrutaba haciendo disfrutar.

Sin embargo, según me la follaba poco a poco se fue apagando, hasta pararse por completo. Se quedó quieta. Yo paré también. Estaba seria. Lánguida. Un poco ida. Le pregunté si le pasaba algo, me dijo que no, que todo estaba bien.

-¿quieres que te la saque?

Me miró en silencio con unos ojos que eran un sí. Salí de ella. La abracé y la acaricié con suavidad.

No dijo casi nada. Solo unas palabras sueltas que interpreté simplemente como un ataque de mala conciencia. Al poco, lo dijo.

- Es la primera vez que le hago esto a mi marido.
Cita:
Empezado por Nedelarponero Ver Mensaje
No dije nada. La besé y la acaricié con cuidado y neutralidad. Si tenía un ataque de culpa, no era cuestión de acentuarlo. Seguimos en silencio durante bastante tiempo. Al final, no recuerdo cómo, volvimos a hablar.

Me comentaba cosas de su trabajo, de lo había conseguido, de lo contenta que estaba, de lo interesante que era. La escena era curiosa. Hablaba sin cesar, con un punto de entusiasmo, mientras estábamos en la cama, desnudos, sin follar porque le había dado remordimientos hacerlo.

Acabó levantándose para enseñarme algo y me lo trajo a la cama para que lo viera. Nos sentamos en la cama y charlábamos como si estuviéramos en una terraza de la Castellana.

Después de un rato largo, se volvió a levantar porque quería beber algo. Me dijo que fuera con ella. La habitación del hotel era más bien una pequeña suite. Tenía una habitación con la cama y, al lado, una pequeña cocina con una mesa para comer y una mesa redonda para reuniones. Nos fuimos allí.

Ella circulaba por esa parte de la habitación mientras me contaba cosas. Yo estaba apoyado en la pared con un vaso de Coca Cola en la mano, mirándola. Los dos desnudos como gusanos.

Hablaba y hablaba. Caminaba de un sitio para otro. Tenía las tetas un poco caídas pero los pezones estaban hacia arriba. O sea, como se decía antes "respingonas". Es un tipo de tetas que me encanta.

Su vientre estaba sin depilar, pero no tenía tampoco la selva del amazonas entre las piernas. Era una cosa moderada, pero tapaba el comienzo de los labios del coño. Yo la miraba con detalle y sin ocultarlo. Ella, tenía que saberlo, no mostraba nada de vergüenza. Parecía como si estuviéramos vestidos.

Al final, ella estaba apoyada en la encimera de la cocina, que daba a una ventana. Yo estaba enfrente. Se hizo un silencio. La situación era tan absurda como si fuera sacada de un vídeo de esos que se ponen en las instalaciones de ARCO.

Continuó el silencio. Me miraba. Interpreté bien las señales de los ojos, de la inclinación de la cabeza, de las manos en la encimera, de la exposición de sus tetas a mis ojos, de su vientre sin depilar a la vista. Descruzó las piernas.

Fui hacia ella, me pegué a su cuerpo. Se irguió para pegar el suyo. Me volvió a echar los brazos al cuello y me metió la lengua entre los labios. Con una mano, sin más previas, me cogió la polla y la subió para que quedara levantada contra su vientre.

Nos apretamos el uno contra el otro y la polla respondió inmediatamente.

Le acaricié las tetas, me siguió metiendo la lengua, le acaricié los pezones, y me siguió metiendo la lengua. Empezó a respirar fuerte. Con la otra mano, le acariciaba la espalda.

Abrió las piernas.

La subí un poco a la encimera, abrió más todavía las piernas para que su coño quedara a la altura de mi polla y, sin más esfuerzo, esta le entró hasta el fondo. Soltó un gemido.

Empecé a follarla otra vez. Empezó a gemir más fuerte. Estaba a medio sentar encima de la encimera de la cocina con la ventana detrás. ´Tenía una especie de visillos. No se veía mucho hacia afuera y, desde luego, nada desde afuera.

Estaba claro que estaba incómoda. El borde del tablero le estaba molestando en el culo. Se bajó.

-"me hace daño".

Le di la vuelta y no solo se dejó sino que se inclinó hacia adelante, arqueó la espalda, sacó el culo, abrió las piernas, especialmente con las rodillas y adoptó la postura que viene a decir "soy tuya, métemela cuando quieras".

Lo hice. La follé desde atrás. Ella continuaba inclinada hacia adelante. Es una postura que me gusta si la mujer tiene una espalda y un culo bonitos. Una espalda de mujer es siempre algo muy bello, si la muestra mientras te la follas, es tremendamente sexy. No quiero decir nada si baja la cabeza y te deja el cuello a la vista, al mismo tiempo que pone el culo en pompa para que le entre mejor.

Pues eso mismo es lo que hizo.

Cuando follas así, miras a la espalda, te dan ganas de acariciarla, lo haces, miras al cuello, se lo agarras, si se deja, subes la mano hacia la nuca, si se sigue dejando, le agarras del pelo, si ves que sacude la cabeza es probable que sabe lo que vas a hacerle y no lo quiere, pero si sigue pasiva o gime más fuerte, es una invitación.

Le agarré del pelo y tiré hacia atrás. Soltó un gemido más fuerte, casi un grito. Tiré más, arqueó la espalda, dejó ir la cabeza hacia atrás todo lo que yo la forzaba a hacerlo, sin resistencia alguna, siguió gimiendo, más y más fuerte, mientras yo se la metía hasta lo más profundo de sus entrañas.

Hay mujeres que no les gusta que tires del pelo cuando la follas por detrás. Pero hay otras, muchas, que le encanta que lo hagas, porque disfrutan de la sensación de ser penetradas y sometidas, por una parte y al mismo tiempo de sentirse tremendamente atractivas hasta el punto de hacer que su follador pierda la cabeza.

Es una sensación, según me dice mi novia actual, que le gusta mucho cuando lo hacemos así, contradictoria y embriagadora. Me cuenta que disfruta porque es follada, es sometida y lo es porque su follador pierde por ella el control.

La follé así, por detrás, tirándola del pelo. Ella tenía su espalda arqueada, su culo ofrecido hacia arriba, sus piernas abiertas con las rodillas ligeramente flexionadas, su coño empapado y disfruté de ver lo que disfrutaba con todo ello.

Hasta que se corrió. Y me corrí con ella.

Caí encima de su espalda, con la polla dentro. Ella se dejó aplastar contra la encimera, todavía con las piernas abiertas.

Al final, nos recuperamos. Se la saqué, se dio la vuelta, me besó, me miró y me dijo:

-"Ahora, follas mejor".
Estupenda experiencia y muy bien contada!!!
Mini-Pene is offline   Citar -
Antiguo 22-jun-2016, 15:39   #86
pajero1970
Mega Pajillero
 
Avatar de pajero1970
 
Fecha de Ingreso: jun-2016
Mensajes: 223
Gracias 629 Veces en 134 Posts
Predeterminado Ya estás tardando...

Cita:
Empezado por DURACELL XL Ver Mensaje
Absolutamente de acuerdo, mi experiencia coincide totalmente con eso
Pues Duracell, ya estás tardando en contar alguna de ellas...
pajero1970 is online now   Citar -
Antiguo 27-jun-2016, 11:08   #87
galland
Dios Pajillero
 
Avatar de galland
 
Fecha de Ingreso: abr-2009
Ubicación: En una erección infinita
Mensajes: 3.234
Gracias 91 Veces en 73 Posts
Predeterminado

Cita:
Empezado por Mini-Pene Ver Mensaje
Estupenda experiencia y muy bien contada!!!
Y no le diste por el orto ? por favor, el orto de una mujer casada es un mundo aparte. Sobre todo si la casada está casada con otro.
__________________
Dadme un punto de apoyo y me haré una paja.
galland is offline   Citar -
Antiguo 30-jun-2016, 21:51   #88
rubito66
Pajillero Novato
 
Fecha de Ingreso: jul-2012
Mensajes: 16
Gracias 5 Veces en 3 Posts
Predeterminado

Las experiencias con casadas son lo masss, pero peligrosas.
rubito66 is offline   Citar -
Los siguientes 2 Usuarios dan las gracias a rubito66 por este Post:
Antiguo 30-jun-2016, 22:55   #89
luis5acont
Moderador
 
Avatar de luis5acont
 
Fecha de Ingreso: may-2013
Mensajes: 7.982
Gracias 13.589 Veces en 5.801 Posts
Predeterminado

Cita:
Empezado por rubito66 Ver Mensaje
Las experiencias con casadas son lo masss, pero peligrosas.
Quiza en el peligro y en lo prohibido radique parte del encanto y del morbo de tener una relacion infiel...

Por otro lado, no siempre es mas peligroso. Las mujeres casadas suelen ser muy cautas y discretas en sus aventuras. Casi siempre que las descubren, es por culpa de un descuido o indiscreccion del amante.

Un saludo.
luis5acont is offline   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a luis5acont por este Post:
Antiguo 01-jul-2016, 03:10   #90
CHARON
Moderador sección Relatos
 
Avatar de CHARON
 
Fecha de Ingreso: abr-2008
Ubicación: EN UN PENTAGRAMA
Mensajes: 24.149
Gracias 19.423 Veces en 9.222 Posts
Predeterminado

Cita:
Empezado por luis5acont Ver Mensaje
Quiza en el peligro y en lo prohibido radique parte del encanto y del morbo de tener una relacion infiel...

Por otro lado, no siempre es mas peligroso. Las mujeres casadas suelen ser muy cautas y discretas en sus aventuras. Casi siempre que las descubren, es por culpa de un descuido o indiscreccion del amante.

Un saludo.
Gran verdad... por eso todos los rolletes con casadas hay que hilarlos muy, pero que muy finos. thum bsupbe erchug
__________________
LA MUSICA ES LA FORMA DE LAS FORMAS.

http://www.pajilleros.com/relatos-ex...o-destino.html
CHARON is online now   Citar -
El siguiente Usuario da las gracias a CHARON por este Post:
Antiguo 24-jun-2018, 16:50   #91
Pollit0
Pajillero
 
Fecha de Ingreso: ene-2013
Mensajes: 65
Gracias 268 Veces en 48 Posts
Predeterminado

Buenas, cojo prestado este hilo para contaros mi última experiencia.

A través de una de esas apps de contactos que todos conocemos conocí a una mujer de mi edad aproximada, unos 45. No tenía foto real de ella misma, lo que me hizo sospechar o qué era casada o que tenía algo que ocultar, ya que vivo en una ciudad pequeña y nos conocemos todos.
A la segunda o tercera charla ya me dijo sin rodeos que estaba en esa app para follar, no para empezar ninguna relación, que era casada y que hacía 3 años y medio que no lo hacía con su marido...
Os podéis imaginar que en cuanto dijo eso le propuse quedar al día siguiente.

Yo tenía dos horas y media para comer a mediodía, y como vivo muy cerca de mi trabajo era tiempo más que suficiente.

Llegó a mi casa a la hora acordada. De entrada no me gustó mucho, no era una mujer guapa ni mucho menos, pero bueno, ya que estábamos metidos en harina... De cuerpo no era espectacular tampoco, pero no estaba mal del todo.

Os ahorraré las presentaciones y los intercambios de frases absurdas...

Fuimos a mi cama y nos desnudamos. Ya me había dicho que estaba totalmente depilada porque yo le dije que me encanta comer coños, pero sin pelo, y al verla me fui directamente a acariciaré los muslos, el vientre, el pubis y los labios...
Y a los dos minutos ya estaba comiéndole el coño. Ni un pelito. Toda mojada, entre mi saliva y su flujo... Se lo comía, la masturbaba, le metía dos dedos... Y de vez en cuando le metía también el dedo pulgar por el culo.
Sólo la oía jadear y suspirar, pero no decía nada de nada. Así estuvimos varios minutos, no sabría decir cuántos, hasta que la noté que se aceleraba más en sus jadeos, me apretó la cabeza contra su coño y mientras yo seguía lamiendo y comiendo se corrió en mi boca.

Joder con la casada! Que orgasmazo acababa de tener.

Paré la comida de coño y me tumbé en la cama, pero de forma que estábamos justo para un 69... Estuvimos comentando la jugada unos minutitos y el poco ya ella empezó a juguetear con mi polla. A través del chat ya me había dicho que le encantaba mamar y recibir corridas, así que sabía que no iba a tardar mucho en chupármela.
Y así fue. Después de un leve jugueteo se la metió en la boca entera y empezó a hacerme una gloriosa mamada como hacía muchísimo tiempo que no me hacían. Yo como no quería ser menos me apliqué también y nos pusimos a hacernos un 69 en plan salvaje que me estaba volviendo loco.
Me hacía garganta profunda y me dejaba follarle la boca a saco, y cuando se la sacaba un poco para que respirara, ella misma se la volvía a meter entera y me incitaba a follarle la boca con energía.
Me estaba volviendo loco la jodida.

Yo intentaba seguir su ritmo pero no era capaz. Me estaba chupando la polla tan bien que no podía seguir comiéndole yo el coño, así me tumbé de espaldas y la dejé hacer. Ella se dio por aludida, cogió postura y empezó a mamar y a chupar aún con más intensidad, aunque yo no pensaba que fuera posible.
De vez en cuando paraba, me chupaba los huevos, el culo... Y volvía a la garganta profunda y a chupármela​ con litros de saliva a la par que me pajeaba. Yo no hacía más que resoplar y trataba de mirar de cuando en cuando porque me pone mucho mirar cuando me la chupan.
Soy absolutamente incapaz de decir cuánto aguanté así. Pero cuando ya no pude más la agarré del pelo y le metí la polla en la boca hasta los huevos. Notaba su garganta en mi capullo y le solté una pedazo corrida monumental mientras le volvía a chupar el coño para no gritar (mi vecina es una cotilla).
Cuando miré, no había derramado ni una gotita de mi semen.
Pollit0 is offline   Citar -
Los siguientes 4 Usuarios dan las gracias a Pollit0 por este Post: